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Full text of "Biblioteca de autores españoles, desde la formacion del lenguaje hasta nuestros dias"




A 












T <V .»-. 



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BIBLIOTECA 



AUTORES ESPAÑOLES 



TOMO DECIMOSETIMO. 



'1 



BSs I'.IIIUOTKCA 



AUTORES ESPAÑOLES, 

DESDE U FORMACIÓN DEL LENGUAJE HASTA NUESTROS DÍAS. 



POEMAS ÉPICOS. 



i lil El l ION DISIM ESTA Y REVISADA, CON MITAS BIOGRÁFICAS Y UNA ADVERTENCIA PRELIMINAR, 



POH DON CAYETANO HOSELL. 



TUMO PRIMERO. 







MADRID, 

IMPRENTA DE LA PUBLICIDAD , Á CARGO DE I). M. RIVADENEYRA , 
CALLE »F ÍESUS DEL TALLE, HUM. ff. 

1831. 



7 



^o ^ 6 



tmimimi)mm¡immnmmtmiwimimimimimttmtmitmiwimtmimm'.m'.mtt*tt»k'.NBi\wmi 



ADVERTENCIA. 



/ 



Antes do dedicar a nuestros lectores algunas observaciones, que liemos creido opor- 
tunas (I), sobre las cualidades de las obras que contiene el presente volumen y sobre 
la materialidad de su publicación, quizá QO estará de más prevenir la objeción que, 
sin pecar de sobrado rígidos, pudieran hacernos muchos respecto al título de Poemas 
Épicos que lleva la anterior portada. Igual reparo precavió el señor don Manuel José 
Quintana al publicar la colección de su Musa Épica; y de su respetable autoridad nos 
servimos, no solo para convencernos de que no es vano escrúpulo tal recelo, sino 
principalmente, y con cierta especie de seguridad, para escudarnos con la fuerza de 
sus razones. 

Poema verdaderamente épico , ninguno existe en nuestra literatura : es una verdad 
innegable, demostrada por todos los críticos, y por lo mismo no necesita de nuevas 
pruebas. Qué causas hayan podido dar lugar á este fenómeno, ni están bien averi- 
guadas todavía , ni es fácil averiguarlas : unos alegan por única razón (y á ser verdad, 
no habríamos menester otra) la magnitud de la empresa y la escasa fuerza de nues- 
tros ingenios; otros el nativo temperamento de los españoles, dados más bien á los 
arrebatos de la fantasía que á la profundidad y formal cultivo del entendimiento ; 
quién atribuye esta falta á la preponderancia que siempre hau ejercido entre nosotros 
los escritos dramáticos ; quién á la índole que desde un principio caracterizó á nues- 
tra literatura; y quién, por último, á la influencia también del clima, como si las 

(1) La historia del verdadero poema heroico entre nosotros es brevísima , pues propiamente hablando, no co- 
menzó a cultivarse este género hasta la íeclia que lleva la Araucana. La lectura y estudio de los épicos italianos, 
como la de los líricos , inspiró á algunos de nuestros principales poetas, y después á sus imitadores, el deseo de 
rivalizar con ellos; pero entrado el siglo xvn . calmó casi del todo estn efervescencia. Sin embargo, la multitud 
de ensayos que se hicieron en tan corto período puede dar hipara muchas é importantes consideraciones; y 
algunas esperamos que nos sugiera la redacción del catálogo que prometemos más adelante. 



ADVERTENCIA. 

¡llantas que en Italia, por ejemplo, produjeron tan lozanos frutos hubieran debido 
i ¡recer aquí por falta de estimación ó por ingratitud del suelo. 

Permítasenos, aunque la digresión parezca mal traída ó al méoos anticipada, emi- 
tir la opinión que nos merecen semejantes aseveraciones. No hay ley tan general que 
pueda aplicarse á todos los tiempos ni a todos los individuos, ni de la existencia de 
.ni delecto debe deducirse jamas la necesidad del defecto mismo. El fatalismo, axioma 
le la antigüedad, yace proscrito de las sociedades modernas, y no sabemos cómo se 
tncede asenso á los críticos que se valen de él como de una antorcha con que ilu- 
minan las tinieblas de su inteligencia. ¿A qué generalizar nn principio cuya causa 
.mde muy bien hallarse en circunstancias fortuitas y meramente individuales? De 
nuestros célebres poetas del siglo xvi, algunos demostraron reunir suficientes dotes 
ara la epopeya : si sus obras no son perfectas, cúlpese, no á su organización, no 
al influjo de un destino inexorable, sino á causas ignoradas en los unos, y en otros 
tan manifiestas (pie ellos mismos las reconocen y las declaran. En época como la que 
dejamos mencionada, tan fecunda en acaecimientos, tan rica en hechos magnánimos 
y hasta maravillosos , poética en sus menores accidentes, entusiasta en sus creencias, 
■poca de universal predominio, culta como la que más, y perfecta en todas las for- 
mas que constituyen el lenguaje, ¿qué elementos nos faltaban para rivalizar con las 
demás naciones? Ninguno; y en el caso á que nos referimos, quizá el más insignifi- 
cante : la independencia material en tal autor que se dedicó á escritos de diversa ín- 
dole , el retraimiento en este, el estímulo en aquel, en otro la madurez de los años, 
y en lodos, prescindiendo de la aptitud con que ya contaban , el detenimiento ó la 
constancia para llevar á cabo tan loable empresa. 

Pero , volviendo á la idea para nosotros importante , la verdad es que entre los 
centenares de poemas escritos en España desde el último tercio del siglo xvi con pre- 
tensiones, no con título, de épicos, ninguno es rigorosamente digno desemejante 
calificación. — Entonces, senos dirá, ¿á qué aplicarla á los que ahora se reimpri- 
men? — Hemos creido que, aunque inexacta, ninguna cuadraba mejora nuestro 
propósito, dado que cualquiera otra adolecería de inconvenientes, ó por ser dema- 
siado vaga , ó por concretar demasiado la misma calificación , como sucedería por 
una parte llamando á esta colección de poemas castellanos, y por otra si nos sirviése- 
mos del nombre de heroicos, que algunos preferirían. Heroico denominó Valbüena su 
Bemardo; pero ¿podremos calificar así la Cristiada del padre Hojeda? Hemos pues 
adoptado el título más genérico, más usual, y más inteligible por consiguiente. 

En cuanto al orden de sucesión en que estos poemas van impresos, confesamos no 
babor seguido más que el instintivo de interés y de veriedad. Del cronológico hemos 
prescindido, porque dando cuenta, al principio de cada obra, del tiempo en que flo- 
reció su autor y del año de las ediciones primitivas, no creemos necesario consignar 
más palpablemente la época de su advenimiento al mundo literario ni la serie de su 
prioridad recíproca ; que por lo demás, con dejar la Araucana en el lugar que ocupa, 
colocar en seguida el Monserrate, la Cristiada y la Mosquea, y concluir con el Ber- 
nardo, hubiéramos observado con todo rigor el método cronológico. 

Encabezamos pues nuestra colección con la famosa obra de Ercilla , y sin designio 
de darle preferencia sobre las demás, no sentimos verla figurar en el primer término 



ADVERTENCIA. ui 

de este grandioso cuadro. Inspira el autor (Ir la Araucana, como Cervantes, como 
Lope y cuido tantos otros ingenios de aquella dichosa época [pues hasta como hom- 
bres sueleo ser nuestros autores clásicos dignos de estimación j respeto), inspira, 
decimos , el autor de la Araucana cierta simpatía j cariño, que no puede provenir má 
que del carácter de ingenuidad y nobleza que le adornaba en vida,] que trasladi 
íntegro á su obra. Uno de l"> mayores defectos que en este poema se censuran, i -■ 
ber, el realce que respecto a los españoles se da á las figuras de los bárbaros arau 
canil.-, prueba la candorosa honradez j la sensibilidad poética de Ebcilla. I os espa 
odies, Feroces como lodo conquistador á quien impacienta la resistencia, repugnaban 
con su crueldad al alma joven , noble, valiente] generosa de Ebcilla , que, • 
español también . hubiera querido ver limpios de toda mancha á sus compatriotas ; al 
paso que los araucanos, víctimas al fin de una suerte inmerecida, defendían su reli 
gion y -ii libertad, y esta aspiración los engrandecía á los ojos del poeta, que en uno 
mano llevaba la espada para defenderse de ellos, 5 en otra la lira para celebrar, lal 
\c/ exagerándolas, sus hazañas. La razón del arte, implacable como la de estado, 
condénala al poeta por esta taita ; pero Erqlla hallará siempre entre las almas sensi- 
bles apasionados admiradores. 

No nos empeñaremos en sincerar igualmente ,i e-te e.-critor de otros vicios que en 
el se advierten : la desigualdad de estilo, el desaliño en que á veces incurría, la in- 
coherencia j dislocación de los episodios , la prolijidad eo los pormenores , j loque 
es peor, la mala elección de asunto, que estéril en sí j pequeño, no consentía siem- 
pre á su imaginación remontarse ha-ia donde debiera. Pero si traíamos de compensa) 
estos desaciertos con iimal número de perfecciones, ¡cuánto no excede su mérito á la 
idea que de aquellos nos formemos! La pureza de la dicción, la propiedad de la fra- 
se, el interés y verdad de las pinturas, la animación de las descripciones, la variedad 
y expresión de los caracteres, especialmente en los de los indios, la oportunidad v calot 
de los razonamientos, ¿no son cualidades -mí i, ¡entesa perpetuarla memoria deunpoeti 
y la duración de sus producciones? Por eso vive la do Ercilla repetida en multitud 
de ediciones, y leída \ citada con general aplauso. Escribióla entre el desasosiego d< 
los campamentos y el estruendo y riesgo de las batallas. No conocía entonce- sini 
los modelo- de la antigüedad; \ cuando á su regreso á España vio la Jen/salen del 
Taso y trato de amoldar á aquella pauta su- inspiraciones, no consiguió mus que de 
liilitarlas : el estudio del poeta italiano, que antes le hubiera aprovechado sobrema- 
nera a j acaso influido mucho en la perfección de su obra, concebida esta y en gran 
parte realizada , solo sirvió para extraviarle. 

Joven era también don Bernardo de Valbtjena , después obispo de Puerto Rico. 
cuando en su primera edad, icón los brios de la juventud, como dice él mismo, \ 
con la leche de la retorica », acometió á escribir su Bernardo ó Victoria de fíoucesra- 
lles, poema en que compiten la inexperiencia con el talento, la humildad con l.i mag- 
nificencia, los dones más ricos de la naturaleza con los yerros de la másdesen' 
precocidad o del gusto más depravado. Acertó Vai.iu ii na con un asunto altamente épi 
co, y supo darle principio y conclusión felices, aunque en el transcurso de la ai cii 
alteró enormemente sus proporcione-. Cn ó muchos j bellos caracteres, \ sostuvo al- 
gunos con singular acierto; invento lances interesantes y episodios oportuno-: pian 



,v ADVERTENCIA. 

cuadros admirables, dilatados países y regiones, escenas de la naturaleza , ejércitos, 
batallas. Gestas y desafíos; trazó la historia de diferentes épocas, de varias monar- 
quía-, > basta de algunas familias particulares; escribió como maestro ; versificó como 
gran poeta; manejó la lira como armonista inimitable; pero no hay belleza de estas á 
que no opusiese el defecto más contrario, siendo otras veces en el estilo amanerado, 
en la versificación prosaico, lánguido y duro en las armonías, ridículo en las descrip- 
ciones . pesado é insulso en las pinturas, y en los episodios y caracteres débil , incon- 
secuente y desordenado. Valbühna, para decirlo de una vez, es una paradoja per- 
sonificada (1 ) : ejemplo vivo de lo insuficientes, y aun nocivas, que suelen ser las 
dotes naturales sin el auxilio del arte ; demostración palpable de que raras veces ca- 
minan juntos el talento que concibe y crea, y el juicio que discierne y da forma y 
disposición á lo creado. Valbüena contaba en muy alto grado con los recursos de la 
naturaleza ; tenía ademas á la vista modelos excelentes á quienes trató de imitar: Vir- 
gilio, Ovidio, Lucano mismo, entre los escritores de la antigüedad ; Boyardo, y Ariosto 
más que otro alguno, entre los modernos; pero, falto aun del precioso don del crite- 
rio, dio á luz, no una producción defectuosa hasta cierto punto, sino el monstruoso 
engendro del pintor de Horacio. 

No teman, sin embargo, nuestros lectores desalentar en el largo espacio de cua- 
renta mil versos que comprende este poema : á cada paso encontrarán bellezas donde 
recrear su vista , alicientes que les hagan olvidar el fastidio de tal ó cual pasaje, y sin 
sentirlo , proseguir embebecidos en su lectura ; que este es el privilegio de los talen- 
tos superiores. Y á los que desearen ver únicamente lo bueno de esta obra inmensa, 
entresacándolo de la confusa hojarasca que lo oscurece, les diremos ante todo que el 
sistema de esta publicación no es dar extractos , sino obras completas en cuanto sea 
posible ; y ademas que tanto aprovecha á los doctos é inteligentes (pues nuestra Bi- 
uliotkca no es para curiosos y principiantes) lo perfecto por lo que enseña, como lo 



(1) Si so quiere un juicio más profundo y cabal de este escritor, léase la introducción que á su Musa Épica 
antepuso el señor Quintana, en que, después Je enumerar las altas prendas y grandes defectos de este poeta, se 
expresa en los siguientes términos : 

«i El Bernardo, considerándole solo como prueba de fuerzas poéticas en un joven que acaba de salir de la s 
«aulas, no solo es un i obra estimable, sino en cierto modo maravillosa... Los primores, las bellezas están mez- 
» ciadas en él con los borrones y el desaliño, á la manera que aun en la mina más preciosa el oro está ligado con 
»las tierras y escorias que le deslustran y le afean. Pero no hay duda que hay oro en gran cantidad y de elevados 
«quilates; y el libro no por ser tan defeetimso deja di' ser un riquísimo minero de invenciones de fantasía admi- 
» rabies, de dicción poética y de versificación... Dañó, sin duda, á su perfección la extensión misma del poema : 

«¿cómo es posible escribir cinco mil octavase :oncierto y buen gusto? Sintamos que el autor, entregado des- 

»pues de componerle á las atenciones y estudios de teólogo y prelado, no pudiese ponerse de propósito á limpiarle 
esenciales de composición que hay en él, más graves aun que los de ejecución. En el juicioso 
«prólogo que le puso delante, cuando le .lio a luz, da á entender bien claro cuáles eran las justas proporciones y la 
«distribución que debia darse á la fábula que había construido... .No lu hizo así, y su gloria pierde en ello, suce- 
«diéndole lo que á tantos otros escritures, de quienes se lia dicho que veian el punto de perfección á que debian 
«tocar, y por debilidad 6 per negligencia no acertaban á llegar á él.» 

En lio de todo esto, \ u.iuena, si noel primero, es uno de nuestros mejores poetas épicos, venando acierta 

nohav nadie que se le iguale; de cuya opinión debe participare] mismo señor Quintana cuando dice poco antes 
de lo que de su introducción dejamos entresacado : 

<i Para la poesía descriptiva tenia hílenlos uo min inferiores á los de aquel gran poeta (Ariosto), y superiores, 
sin disputa, ú los de cualquiera otro de nuestros escritores.» 



ADVERTENCIA. » 

defectuoso por lo que corrige. Hecha esta salvedad involuntaria, digamos algo de la 
Cristiada . 

Esta obra , rarísima en España y generalmente conocida solo por los bien elegidos 
extractos que de ella se hacen en la Musa Épica, considerada en conjunto, es mu] no- 
table por su regularidad ; desmenuzada en parles, se resiente de talla de entonación 
y brío. Su lenguaje, sencillo y castizo por lo común, decae á veces hasta confundirse 
con la prosa; y no porque su autor desconociese la manera de ennoblecer la dicción 
y construir el verso, sino porque debió creer que el asunto, elevado y noble de su- 
yo, no necesitaba de mucho esfuerzo para sostenerse dignamente; pero, fuera de 
esta falta de colorido, de la debilidad de algunos caracteres, y del desleimiento de 
ciertas ¡deas y situaciones, poco asidero ofrece la Cristiadi a la censura más rigoro- 
sa. Respirando siempre un aroma bíblico, sencilla en el fondo como en las formas, 
llena de pensamientos sublimes sin altisonancia, de afectos tiernos y delicados, y es- 
crita generalmente en versos fáciles, fluidos y sonoros, es el correctivo más á pro- 
posito que puede oponerse á la frenética verbosidad y á la exuberancia enciclopédica 
del Bernardo. Ábrese el poema con la última cena del Salvador, y termina con su 
Crucifixión y muerte, sin que rompan la unidad de tan severa acción episodios extra- 
ños ni embarazosos; antes bien aparece esta realzada y esclarecida con algunas di- 
gresiones propias, y sobre todo, muy oportunas. La Cristiada, en fin (y esto baste para 
encarecer su mérito), que si tuvo algún modelo, fué el poema latino de Jerónimo 
Vida sobre el mismo asunto, y este para mejorarlo, sostiene muchas veces la com- 
paración con el l'araiso de Millón, cuando pinta la mansión de los espíritus inferna- 
les j los conciliábulos de Satanás, y no cede en ciertos rasgos de invención á la Me- 
tiada de Klopstock, aunque esta la aventaje mucho en virtud poética. Así, la perso- 
nificación que Hojp.da hace de la oración del Verbo nos parece más espiritual , más 
bella que en Klopstock el mensaje del arcángel Gabriel, encargado por el Redentor 
de hacer presentes al Eterno las angustias de su corazón. Pero el autor alemán debió 
conocer el hermoso pensamiento de la Cristiada, y lo imitó después más estrictamente 
en la personificación que, muerto el Dios Hombre, hace de su incomparable gloria (1). 

Hemos ¡asertado en seguida el Monserrale, del capitán Cristóbal de Vircés, escri- 
tor de alguna reputación \ hombre instruido, aunque de escasas facultades en este 
genero; de cuya obra diremos solo que se recomienda por la nitidez de su locución, 
por la propiedad de su estilo y por otras buenas prendas que la caracterizan ; pero la 
reputamos de segundo orden y de un argumento sobrado tenue para la robustez de 
la trompa épica (2). 

Verdad es que un ingenio perspicaz sabe siempre sacar partido del argumento más 

(1) El juicio que el señor Quintana forma de este poema conviene con e! nuestro. El señor don Antonio Gil 
de Zarate, en su .Manual de .Literatura; dice: «Merece berta más fortuna que la que le lia cabido, y que tendrá 
ii sin duda luepo ijue haciéndose de él una nueva edición por algún amante de las letras españolas, vuelva á apa- 
»riTiT int ri;ro en el orbe literario. » No sabemos porqué un crítico de tan buen juicio como el señor don Manuel 
» Sírvela incluye la Cristiada, en mis Obras postumas, entre las producciones de « menor monta.» 

(2) Vacilamos 6U un principio enlre este poema; el San José, de Valdivielso; la Austriada, de Rufo; la Con- 
quista de la Bélica, de Juan de la Cueva; la Invención de la Cruz, de Zarate, \ aL-un otro; pero .linios la prefe- 
rencia al Monserrale, porque no desmereciendo a los restantes y habiendo de entrar tarde ó temprano en nuestra 
colección, nos convenia darle cabida en éste volumen en atención á sus proporciones. 



vi ADVERTENCIA. 

despreciable; y la prueba es la Mosquea, de Villaviciosa, que esle tituló Poética 
inventiva, y después se ha considerado por unos como un verdadero poema, y por 
otros como el mejor que se ha escrito en castellano. No llevaremos nosotros á tal ex- 
tremo nuestros encomios , porque reprobamos toda parodia , por lo menos como un 
entretenimiento inútil , por uo decir como una profanación del arte ; mas la Mosquea 
es producción de tal especie , que llega uno á prescindir de la de los personajes que 
toman parte en su acción, y á interesarse por ellos cual si fuesen los héroes del más 
grave poema. Aquellos viles insectos sienten, discurren, obraD como los semidioses 
de la IliaJa ó de la Eneida; tieuen sus caracteres no muy variados, pero sí determi- 
nados ; visten lucientes yelmos y duras cotas ; manejan cortantes espadas y pesadas 
lanzas; y el poeta cuida muy bien de sostener la ilusión á veces, ornando con todas 
las galas de la dicción y de la armonía la inagotable narración de sus aventuras. Da 
enfado el considerar que se empleasen en semejante tarea tan felices disposiciones , y 
que el autor que se enamoró de la Balracomiomaquia (Dios sabe con qué fundamento 
atribuida al dudoso Homero) no pretendiese rivalizar con los primeros épicos en un 
asunto de los muchos que se hallan en nuestra historia dignos de perpetuarse. 

De todas suertes tenemos en la Mosquea una obra que, aunque ridicula en su esen- 
cia, en sus formas es apreciabilísima ; y en esle concepto debia formar parte de la 
Biblioteca; sin embargo, no es bien que eximamos á Villaviciosa de la justicia con 
que hemos tratado á sus predecesores, tanto más, cuanto que en escritores de su mé- 
rito los yerros son doblemente imperdonables. Esle autor, que tan fácilmente sabía 
enriquecer la idea más mezquina y hermosear hasta el objeto más repugnante , usa 
alguna vez que otra de pensamientos groseros y de expresiones nauseabundas ; di- 
vaga también en accesorios inútiles ; entorpece la narración por alargarla demasiado; 
renuucia sin necesidad al atractivo de la alegoría ; afecta, por presumir de culto , os- 
curidad en las frases, y otras veces, por parecer natural, descuida la locución y hasla 
el arte de la rima. Si se propuso por modelo la Mosquea del supuesto Merlin Coccayo, 
no es extraño incurriese en algunas de estas distracciones Así y todo, merece un lu- 
gar muy distinguido en el catálogo de los clásicos españoles, porque sobre otras mu- 
chas, tiene la cualidad, rara por cierto en nuestros escritores, de ser enérgico en la 
pintura de caracteres. 

Tales son , en nuestro sentir, los poemas que comprende este primer volumen ; y 
aunque tememos que no parezca acertada su elección á lodos, y que no habrá nin- 
guno de los conocidos y postergados que no merezca á muchos de nuestros lectores 
la preferencia sobre cualquiera de los presentes, esperamos dejarlos satisfechos cuando 
se publique el tomo segundo de Épicos. Respecto á la Jerusalen de Lope, cuya omi- 
sión en este sería ciertamente vituperable, nos apresuramos á anunciar que formará 
parte de la colección de obras completas del fénix de los ingenios. Por lo demás, 
como en estas materias el gusto es tan descontentadizo y vario, y dudamos mucho 
de la bondad del nuestro , debemos declarar que no hemos seguido á ciegas nuestra 
opinión, sino procedido acordes con el dictamen y aprobación de personas entendidas 
y autorizadas. 

Hubiéramos deseado alguna vez aclarar con notas los pasajes oscuros, sobre todo 
en el Bernardo, cuyas dos impresiones están muy lejos de ser perfectas ; mas en pri- 



ADVERTENCIA. ni 

mer lucrar, liemos desconfiado de nuestro juicio, y creído, en segundo, que nuestros 
lectores, como ya indicamos anteriormente, están dolados de suficiente criterio para 
no necesitar de guia. Por el pronto les sería más mil un catalogo completo, en lo po- 
sible , de los poemas que existen publicados y de algunos inéditos que se conocen; 
pero este trabajo, que no es para improvisado, acompañará. Dios mediante, por via 
de apéndice al mencionada segundo tomo. 

Hemos procurado que la corrección del presente en nada desdiga de los anteriores 

de la Biblioteca, rec iciendo y compulsando las diferentes ediciones de estos poe- 

mas, no aventurando enmienda alguna sin el convencimiento de que recaía sobre un 
yerro de imprenta, \ "ii el caso de alguna variante, pretiriendo los textos primitivos 
ó los más correctos y autorizados ; que en este particular no hay escrúpulo que pa- 
rezca nimio, j a falta de \erdaderos originales, merecen los tenidos por tales el mayor 
respeto. l.n punto á la ortografía, como cada época y cada libro tienen la suya y todas 
son arbitrarias é inconsecuentes, liemos uniformado en cierto modo la de todos los 
poemas, sometiéndola al sistema de la Academia, única autoridad en la materia, ex- 
cepto en aquellos casos en que la eufonía ó el carácter del escritor exigían que se in- 
fringiese. 

Reunidos ya en un cuerpo nuestros principales escritores en este género, creemos 
facilitar mi estudio y haber correspondido al útilísimo designio de esta importante pu- 
blicación. Kl repertorio de los Épicos españoles inspirará tal vez á doctos críticos y 
literatos entendidos el deseo de ocuparse en cuestiones hasta el día poco dilucidadas : 
las diferentes escuelas en que se dividen los autores clásicos ; la parte que cupo á cada 
cual en el perfeccionamiento o decadencia de nueslras letras; la comparación entre 
ellos y los escritores extranjeros; el mostrar cuándo fueron originales, quién y de 
quiénes imitadores, y otros muchos asuntos que redundarán en provecho de la ju- 
ventud , en bien de la literatura y en servicio y gloria de nuestra patria. 



MMMftlMIMMniMWmm itM ,.s « W WW WW WWWH W W^ —W WW . v \ l«f«WWII MW W IIW WWWWI KIWMIII * m ■ I M — ■ > a 

LA ARAUCANA, 

POH DON ALONSO DE EHCILLA Y ZUÑIGA (|), 

CABALLERO DEL ORDEN UE SANTIAGO, uENTILIIOMMlE DE LA CÁMARA DE LA MAJESTAD DEL BUPKRADOO. 



AL REY MESTRO SEÑOR. 

Como todas mis obras de su principio islán ofrecidas á vuestra Majestad, esta, como necesi- 
tada, acude al amparo que ha menester. Suplico á vuestra Majestad sea servido de pasarlos 

(I) Don Alonso di Lshcilla y Zlñiga, caballero no monos ilustre en nobleza que cu fortaleza de tal j cu supe- 
rioridad de enleodn mu, nació, según míos, cu Madrid, ó como aseguran "ims , i|iiizá sin mas foodameiuo M"" la 

procedencia de su laonlia, en la *ÍHa de Perineo, cabe a del señorío di- Vizcaya, el día 7 di' agosto de lóoo. Im- mi 

padre Portan o Porlunio García de Ercilla, caballero <le la orden de Santiago y célebre Jurisconsulto de aquella 

¿poca ; \ mi abuelo Martin Rota de Brcilla . señor do la torre de este nombre , peí ia también muy, distinguida ; por 

madre lino a duna Leonor de ZúSiga, seüora de Uobadilla basta la muerte de mi mandil, > guarda-damas, durante 
mi estado de vlndei , de la emperatriz dona Isabel. Fueron, en lio, señores tan autorizados en la cuite los Kr cillas, 
que un hermano de nuestro non Alokso, llamado don Juan, que desempeñaba la abadía de Hormedes, sirvió de li- 
iin 'Míen i mayor i la rema doña Ana de Austria, y de maestro al principe don Peinando, 
Era ai|uei todavía niño cuando , como a la sazón se acostumbraba , entro en paútelo de paje ó menino del pi 1 

don Felipe, lujo de Carlos V ; y a la edad de calmee años le acompañó en el viaje une hizo a los estados de Flan les 

pan lomar posesión del ducado de Brabante, hasta el año 1351, en que regresaron á España. Esta peregrinación debió 

aliciouará don Alonso ü la vida de viajero; V no es extraño que concibiese un vivo deseo de visitar los países mas 
remólos el que a la edad de v linte y un años habla recorrido diferentes veces las provincias de España, Italia, 
Francia, Inglaterra, Plandes, Alemania, Bohemia, Momia, Silesia, Austria, Hungría, Estiria y Carimia. Ésto por 

una parte . J I" I OtM el espíritu caballeresco, y basta id temerario arrojo desu carácter, le inspiraban cierta predi- 
lección .1 la Vida aventurera : vicio de que aun se resentían en general las costumbres de aquellos tiempos. 

Asistía pues en Inglaterra a don Felipe el año 1534, cuando llegó a Londres la noticia de la rebelión de los arauca- 
nos. Hallábase en la misma corte, procedente del Pera, Jerónimo de Alderele, y el rey le nombró capitán y adelantad.» 
de aquella tierra, con cargo de pacificarla. No hubo menesti 1 otro estimulo doíi Alonso : empuñó per primera ve/, 
la espada , y partió con Alderele en dirección á Chile ; pero , habiendo muerto este en Taboga , cerca de Panamá , el 
joven Fu 1:1 11. a siguió su viaje , llegando en felicidad á Lima. II caigo del difunto Alderele se din a di ni Garda , liijo 
de don Andrés Hurlado de Mendoza , marqués de Cañete y wrey del Perú : con él y con los españoles que hadan la 
guerra á los araucanos se incorporó uon Alonso ; y lo que en otro hubiera sido desesperada y funesta resolución, en 
nuestro esforzado joven fué ocasión de lucimiento y origen de perpetua gloria. 

Héroe y cantor a un tiempo, celebraba por la noche las proezas que realizaba durante el dia : con la espada en la 
mano y la pluma en el seno satisfacía a la vez el entusiasmo del guerrero y el del poeta ; mientras combatía pensaba, 
y mientras escribía cnlu aba fuer/as para la lid del dia siguiente | endurecía sus miembros en aquellas regiones agres- 
tes con la fatiga de las batallas, y en alas de la poesía remontaba su imaginación a las esferas del pensamiento : unión 
poc IS V» es Vista, y menos en lauto grado, de la robustez, y vigor del cuerpo con el brio y elevación de la inteligencia. 

Dio i'ON Alonso pruebas de su gran valor en siete batallas campales y en varios combates y encuentros de menos 
importancia , arriesgando á cada instante la vida , y sufriendo todo género de trabajos y privaciones ; acompañó a su 
general don García Hurtado de Mendoza á la conquista de la Ultima tierra del valle de Cbiloe, pasando al efecto el 
estrecho de Magallanes ; y arrostrando cuantas dificultades se le pouian delante, atravesó dos veces en piraguas, se- 
guido de diez soldados, el peligroso desaguadero del archipiélago de Ancudbox : metióse tierra adentro, y para me- 
moria de su heroica ¡nll epiuez, grabó con la punta de un cuchillo en la corteza del árbol mas robusto que pudo hallar, 
una oclava alusiva á este hecho, que insertó después en su poema, como otras muchas que se hallan en él , referentes 
á pormenores de su vida, los cuales, sin esta precaución, serían para nosotros absolutamente desconocidos. 

Algún tiempo después parece que, á consecuencia de una reyerta que tuvo con un don Juan de Pineda, en que 
ambos remitieron sus razones a las espadas, fué ErcilLA condenado por don García á perder la cabeza en público ca- 
dalso ; mas al fin se revocó la sentencia cuando estaba para ejecutarse , comunial dola primero en pi ision y di spm > 
en un penoso destierro. Trasladóse don Alonso al Callao de l.inia, donde, sabedor de las atrocidades que cometía en 
Venezuela Lope de Aguii iv , 1 eSOlviÓ ir en SU busca y tratarle como enemigo ; mas al llegar a Panamá, supo que le 
habla desbaratado en Tocuyo Diego García de Paredes, y que, de resultas de su derrota, había sido decapiíadn. 

Por entonces, acia el año Finí, enfermó gravemente don Alonso : salváronle su juventud y vigor de espíritu, y 
regresó á España cuando solo cuidaba veinte y nueve años, trayendo escrita la parle primera de su Araucana; mas 
á poco tiempo hizo olro viaje por Francia , Italia , Alemania . Silesia , Moravia y Pauonia. Contrajo matrimonio , según 
se presume, en Madrid el año 1570 Su esposa se llamó doña María Kazan, bija que fué de Gil Sánchez liazan y de 
doña Marquesa de l'garte , dama de la reina doña Isabel de la Paz, la cual y el emperador Rodulfe fueron sus pa- 
drinos, aunque otros observan que la madrina debió serlo doña Ana de Austria, pues doña Isabel falleció en IMiS. 
De este matrimonio no resultaron hijos ; pero tuvo Krcilla algunos naturales, entre los cuales debe principalmente. 
mencionarse i doña María Margarita de Zuñiga , dama de la emperatriz doña Maria , que casó muy ventajosamente 
con don Padriqné de Portugal, hijo de los condes de Faro y Mira, Señor de las baronías de Oraui , y caballerizo 
mayor de la misma emperatriz. 

Créese con bastante fundamento que los postreros años de su vida los pasó don Alonso retirado en Madrid : ya con 
ánimo de consagrarse á la contemplación de las cosas divinas , arrepentido de haber hecho lanío caso de las huma- 

t. xvir. I 



i DON ALONSO DE ERCILLA Y ZÚSlGA. 

ojos por ella; que con merced tan grande, demás de dejarla vuestra Majestad ufana, quedará 
autorizada y segura di' que ninguno se le atreva. Guarde nuestro Señor la católica persona de 
vuestra Majestad. 

Don Alonso de Ercilla y Zúñíga. 






proloc.o. 

Si pensara que el trabajo que lie puesto en esta obra me habia de quitar tan poco el miedo 
de publicarla, sé cierto de mi que no tuviera ánimo para llevarla al cabo. Pero, considerando 
ser la historia verdadera, y de cosas de guerra, á las cuales hay tantos aficionados, me he re- 
suelto en imprimirla, ayudando á ello las importunaciones de muchos testigos que en lo mas 
dello se hallaron , y el agravio que algunos españoles recibirían quedando sus hazañas en 
perpetuo silencio, faltando quien las escriba. No por ser ellas pequeñas, pero porque la tierra 
es tan remota y apartada, y la postrera que los españoles han pisado por la parte del Pirú, 

nns ; ya para desahogarse á sus solas cu quejas contra la fortuna , porque , después de haber prodigado su sangre eii 
defensa de la patria, y servido lealmente a sus reyes en la corte, esla le trataba con un desdén, que aun a despecho 
di- su natural modestia parece que alguna vez él mismo calilicó de injusto. Su resentimiento contra don García, que 
le indujo aguardar un silencio completo respecto á este personaje, yá construir un poema sin héroe conocido, padn 
ser muy bien la causa de aquel desprecio : ello es indudable que entre el poeta y el magnate mediaron rencores, de 
que provino la enemistad con que uno á otro se miraron siempre. . 

No se sabe lijamente el año en que murió Ercilla, pero se presume que vivia todavía en 1596 : sus restos se con- 
servan en el convento de carmelitas descalzas de Ocaña. El descuido con que España ha mirado siempre sus glorías, 
especialmente las literarias, es causa de que no conozcamos particularidades de la vida de muchos de sus ingenios ; 
lo cual, lejos de ser una vana curiosidad, es muchas veces un dalo muy importante para la critica de sus obras. La. 
Araucana misma perdería alguna parte de su mérito, si no supiésemos de qué manera la escribió su autor, eulre el 
bullicio y rebato de los campamentos, y la distracción y fatiga de una guerra tan enconada como incesante. 

Dícese que Ehcili.a lialua empezado también un poema en loor del heroico marqués de Santa Cruz, don Alvaro de 
Bazan ; y sí la especie es cierta , ó le sorprendió la muerte antes de terminarlo, ó pereció el original en términos que 
nadie tuvo noticia de su existencia. 

De La Araucana se han hecho multitud de ediciones, algunas esmeradas y correctas. Parece que la primera parle 
se publicó por el año 1b'!>9; la primera y segunda cu 1578, y la tercera en 1589. La mas antigua que nosotros hemos 
visto es la publicación de las partes primera y segunda , hecha en 1578 en Madrid por l'ierres Cosin , y la de las tres 
parles reunidas, de la misma casa, una y otra en 4.° 

Las demás ediciones que hemos podido adquirir y tener présenles son eslas : 

Segunda parte. — Zaragoza : en casa de Juan Soler, 1578. 

Primera y segunda. —Madrid: Madrigal, 15S9, dos volúmenes, 12.° 

Primera, segunda y tercera. — Madrid : Madrigal, 1589, dos volúmenes, 8." 

Primera, segunda y tercera. — Barcelona : Sebastián de Cormellas, 1592. 

El ejemplar que hemos visto, propio del señor don Pascual Gayangos, dice, enmendado de mano, 1642. La portada 
citada es la general del lomo; pero las parles segunda y tercera tienen otra que dice : Barcelona, casa de la viuda de 
Huberl Golart, 1590. Al Un de la tercera parte se ve la fecha de 1591 ; de lo que se deduce que la primera portada del 
lomo debió ser posterior á la impresión de este; y la prueba es que, al concluir el elogio que escribió del poema el li- 
cenciado Mosquera de Figueroa, se lee: año 1585. No podemos decir qué fundamento tenga la enmienda de mano del 
ejemplar citado, repelida alguna vez mas adelante, y con trazas de antigüedad. 

Primera, segunda y tercera.— Madrid • Caslrn, 1507, 8." 

Primera, segunda y tercera.— Madrid : Juan de la Cuesta , 1010, 8.° 

Segunda y leí cera. —Madrid : imprenta del Reino, 1032, 8.° 

Segunda y tercera. Con la cuarta y quinta parle de Santisleban y Osorio .— Madrid : Marlinez Abad, 1733, folio. 

Segunda y tercera. — Madrid : Marlinez Abad , 1758, folio. Esta edición es sospechosa. En nuestro couceplo es la 

misma de 1733. 
Segunda y tercera.— Madrid : Sancha , 1778, dos volúmenes, 8.° 
Segunda y tercera —Madrid : Repullos, 1803, dos volúmenes, 8." 
Segunda y tercera. — Barcelona : Pilerrer, 1827, dos volúmenes, 8." 
Segunda y tercera— Madrid : Burgos, 1838, dos volúmenes , 10.° 
Segunda y tercera — Barcelona : Sauri, 1845, dos volúmenes, 8." 

Existen también ediciones dePerpiñán, de Lion, de Paris, Amberes y otros puntos, y hemos visto citadas algunas 
otras de España; mas, como la utilidad de hacerse con lodas ellas no compensa el trabajo que sería menester emplear 
para conseguirlas , nos contentamos con el catálogo que dejamos hecho , el cual da bastante idea de la cslímacioii en 
• pie se ha leuido siempre la interesante obra de Ercilla. 

Tuvo este , según queda indicado, un continuador, don Diego Santisleban y Osorio, que añadió dos partes á las 
tres de La Araucana. Imprimiéronse en Salamanca , en casa de Juan y Andrés Itenaut, año 1597, y se unieron á la 
obra antigua en algunas ediciones ; pero se suprimieron después en las sucesivas, yen nuestro sentir acertadamente, 
porque los cantos de Osorio no merecen lignrar a! lado de su modelo. 

Réstanos advertir que la primera edición de las tres partes de La Araucana, y la que se hizo después en Antuerpia 
por Andrés Bacxii, en 1597, no salieron tan completas como las posteriores. La razón es, porque Ercilla añadió en el 
canto xxxu seis octavas, desde el verso que dice : Cuento una vida casia, una fe pura , página 119, hasta la octava 
que concluye así : i' para decir bien siempre es buen tiempo. Además agregó dos cantos nuevos , el xxxv v xxxvi , y 
concluyó el xxxvu, con el que en la primera edición era xxxv. Esta misma advertencia hizo don Miguel de Burgos al 
frente de la tercera parte de su edición ; y para que fuese mas comprensible, marcó con signos particulares las pági- 
nas en que se hallan dichas innovaciones. 



LA ARAUCANA, PKOI.OGO. J 

que no se puede tener della casi noticia, y por el mal aparejo y poco tiempo que para escribir 
hay con la ocupación de la guerra, que no da lugar á ello; y asi, d que pude hurlar le gasté 
en este libro, el cual, porque fuese mas cierto y verdadero, Be hizo en la misma guerra v en 
los mismos pasos y sitios, escribiendo muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos 
de cartas, algunos tan pequeños, que apenas cabian seis versos; que no me costó después poco 
trabajo juntarlos ; \ por cstu, y por la humildad con que va la ulna, como criada en tan pobres 
paiíaícs, acompañándola el aelo y la intención con que se hizo, espero que será paite para po- 
der snl'i ir quien la leyere las Caltas que lleva. V si a alguno le pareciere que me muestro alijo 

inclinado a la parte lie los araucanos, tratando sus cosas y valentías mas ■ - x tt ndidamente de Id 

que para bárbaros se requiere; si queremos mirar su crianza, costumbres , modos de guerra 

y ejercicio della, veremos que. muchos no les han hecho ventaja, y que son pocos los que enii 
tan gran constancia y Qrmeza han defendido su tierra contra tan Meros enemigos como son 
los españoles. Y cierto es cosa de admiración que, do poseyendo los araucanos mas de veinte 
leguas de término , sin tener en todo él pueblo formado ni muro ni casa inerte para su reparo, 
ni armas, a lo menos defensivas, que la prolija guerra y españoles las han gastado y consumido, 

y en tierra no áspera, rodeada de tres pueblos españoles y dos plazas fuertes en medio della, 

con puro valor y porfiada determinación hayan redimido y sustentado su libertad , derramando 

en sacrilicio della tanta Sangre, asi suya como de españoles, que con verdad se puede decir 

haber ¡iocos lugares que sien della teñidos y poblados de huesos, no tallando a los muertos 

quien íes suceda en llevar SU Opinión adelante. Pues los hijos, ganosos dé la venganza de sus 
muertos padres, con la natural rabia que los mueve y el valor que dellos heredaron , acele- 
rando el curso de los años, antes de tiempo tomando las armas, se ofrecen al rigor de la 
guerra. Y es tanta la falta de gente, por la mucha que ha muerto en esta demanda, que para 
hacer mas cuerpo y henchir los escuadrones, vienen también las mujeres a la guerra, v peleando 
algunas veces como varones , se entregan con grande animo á la muerte. Todo esto lie querido 
traer para prueba y en abono del valor destas gentes , digno de mayor loor del (pie yo le podré 
dar con mis versos Y pues, como dije arriba, hay ahora en España cantidad de personas que 
se hallaron en muchas cosas de las que aquí escribo, ¡i ellas remito la defensa de mi obra en 
esta parte, y á los que la leyeren se la encomiendo. 



LA ARAUCANA. 



CANTO PRIMERO. 

fl .nal declara el Miento y descripción «3e ln provincia de Chile, y estadi 
del trauco, con las costumbres y modos de guerra que loa neutrales ¡ 
tienen;] asimismo trata en suma de la entrada y conquista qua los I 
les hicieran ti:i^ta que trauco se comenid i rebelar, 

No las damas . amor, no gentilezas 
De i aballeros canto enamorados , 
Ni las maestras, regalos \ ternezas 
De amorosos afectos y cuidados ; 

Mas el valor , les hechos . las proezas 
De aquellos españoles esforzados, 
Que :t la cerviz de Araueo no domada 
Pusieron duro jugo por la espada. 

Cosas diré también harto notables 
De gente que i ningún rey obedecen j 
Temerarias empresas memorables 
Que celebrarse con razón merecen : 
¡taras ¡ndflslríás, términos loables 
Que mas los españoles engrandecen; 
Pues no es el vencedor mas estimado 
De aquello en que el vencido es reputado 

Suplicóos , gran Felipe , que mirada 
Esla labor de vos sea recibida. 
Que de todo valor necesitada 
Queda con darse á vos favorecida : 
Es relación sin corromper sacada 
lie la verdad, corlada a su medida ; 
No despreciéis el clon , aunque tan pobre . 

Para que autoridad mi verso cobre. 

Quiero á señor tan alto dedicarlo 
Ponpje este atrevimiento lo sostenga , 
I ornando esta manera de ilustrarlo 
Para que quien lo viere en mas lo tenga ; 
> si esto no bastare a no tacharlo , 
A lo menos confuso se detenga. 
Pensando que pues va a vos dirigido , 
Que debe de llevar algo escondido. 

Ni haberme en vuestra casa yo criado, 

; i^i -i edito me da por otra parte! 

liará mi torpe estilo delicado , 

Y lo que va sin orden , lleno de arte ; 
Asi , de (aulas cosas animado , 
La pluma entregaré al furor de Marte : 
Dad orejas, señor, á lo que digo, 
Qij£_sov de parte dello buen testigo. 

Cj iilej fértil provincia y señalada, 
En la Télrion antartica famosa , 
De remotas naciones respetada 
Por fuei le , principal y poderosa : 
La gente que produce es tan granada , 
Tan soberbia, gallarda y belicosa. 
Que no lia sido por rey jamas regida , 
Ni á estranjero dominio sometida. 

Es Chile norte sur de gran longura 
Costa del nuevo mar del Sur llamado , 
Tendrá del leste á oeste de angostura 
Cien millas por lo mas ancho tomado : 
Bajo del polo antartico en altura 
De veinte y siete grados prolongado , 
Hasta do el mar Océano y chileno 
Mezclan sus aguas por angosto seno. 

Y estos dos anchos mares, que pretenden 
Pagando de sus términos juntarse, 
Baten las rocas y sus olas tienden ; 
'•la- esles impedido el allegarse : 
Por esla parte al lin la tierra hienden, 

V pueden por aqui comunicarse. 
Ma gallanes , señor, fué el primer hombre 
Qué ahí leudo este camino le dio nombre. 



ñ 



Por falta de pilotos , ó encubierta 
Causa, quiza importante y no sabida, 
Esla secreta senda descubierta 
Quedó para nosotros escondida , 
Ora sea yerro de la altura cierta , 
Ora que alguna isleta removida 
Del tempestuoso mar y viento airado , 
Encallando en la boca , la lia cerrado. 

Higo que norte sur corre la tierra , 

Y báñala del oeste la marina ; 

\ la liainla del leste va una sierra 
Oue el mismo rumbo mil leguas camina : 
l'u medio es donde el punto de la guerra 
Por uso y ejercicio mas se aliña; 
Venus y Amor aqui no alcanzan parle; 
Solo domina el iracundo Marte. 

Pues en este distrito demarcado. 
Por donde su grandeza es manifiesta , 
Está á trehila y seis grados el estado 
Que lauta sangre ajena y propia cuesta : 
Este es el fiero pueblo no domado 
Que tuvo á Chile en tal estrecho pnesta , 

Y aquel que por valor y pura guerra 
Hace en torno temblar loda la tierra. 

Es Arauco , que basta , el cual sujeto 
Lo mas desle gran témino tenia , 
Con lanía fama, crédilo y conecto. 
Que del un polo al olio se eslemba ; 

Y puso al español en tal aprieto 
Cual presto se verá en la caria mia : 
Veinte leguas contienen sus mojones, 
Poséenla diez y seis fuertes varones. 

De diez y seis caciques y señores 
Es el sob erbio estado! püseido_, 
En militar esludio los mejores 
Que de bárbaras madres han nacido : 
Reparo de su patria y defensores, 
Ninguno en el gobierno preferido ; 
Otros caciques hay , mas por valientes 
Son estos en mandar los preeminentes. 

Solo al señor de imposición le viene 
Servicio personal de sus vasallos, 

Y en cualquiera ocasión cuando conviene 
Puede por fuerza al débito apremiallos; 
Pero asi obligación el señor tiene 

En las cosas de guerra dotrinallos 
Con tal uso, cuidado y disciplina , 
Que son maestros después desta doctrina. 

En lo que usan los niños en teniendo 
Habilidad y fuerza provechosa , 
Es que un trecho seguido han de ir corriendo 
Por una áspera cuesta pedregosa ; 

Y al puesto y fin del curso revolviendo , 
Le dan al vencedor alguna cosa ; 
Vienen á ser tan sueltos y alentados . 
Que alcanzan por aliento los venados. 

Y desde la niñez al ejercicio 
Los apremian por fuerza y los incitan, 

Y en el bélico estudio y duro oficio 
Entrando en mas edad los ejercitan : 
Si alguno de flaqueza da un indicio. 
Del uso militar lo inhabilitan, 

Y el que sale en las armas señalado 
Conforme á su valor le dan el grado. 

Los cargos de la guerra y preeminencia 
No son por flacos medios proveídos. 
Ni van por calidad ni por herencia , 
Ni por hacienda y ser mejor nacidos ; 
v Mas la_xirüi d del bra zo y la escelencia , 
1 -la hace los hombres preferidos, 
Esta ilustra , habilita , perficiona , 

Y quitata el valor de la persona. 



LA ARA1 i INA 

Los que eslió .< le guerra dedil i 
No bnii i ouo servicio i onslreñidos , 

Del trabajo j labranza r rvados, 

v de la gente baja mantenidos ; 
Pero son i •• -i- las leyes obligados 
De estar a punto de arm u proteidos , 

v, i --.ii>'T diestra nte gobernalles 

En las licitas guei ras ¡ batallas. 

I i H ni. iv del los mas < - j « - « « ¡I 
Sun (mas , alábanlas v lanzones, 
("un otras puntas largas enasl 

De la 1 1< j forma de puntom ■ 

Hachas , martillos . mazas barreadas . 
irjentas . Dei ii is ¡ bastones . 
Lazos de Inertes mimbres y bejucos, 
i y arrojadizos ¡ trabu 

Algunas destas armas bao tomado 

De los cristianos nuevi nte agora ■ 

Que el continuo ejercicio * el cuidado 
Buseñ i v aproi ecb i cada hora ; 
\ oirás según los tiempos inventado, 
Que es la necesidad grande inventora . 

Y '-I trabajo solicito en las cosas 
Maestro de Invenciones ingeniosas 

i leñen fuertes | dobles coseletes . 
Ann i común 1 lodos los soldados , 

Y niiii» .1 la manen de Bayeles , 
Que son aunque modernos mas usado 
brevas . brazales . golas . capacetes 
De diversas hechuras encajados . 
Hechos de piel curtida > duro cuero , 
Que do basta i ofenderle el Dno acero. 

Cada soldado una anua solamente 
ll.i 3c aprender ¡ v r ,¡ , Ha ejercitarse . 

Y él aqueHa á que mas naturalmente 
En la i j i f i < ■ / mostrare aficionarse 
Desla snia procura diestramente 
Saberse aprovechar, v no empacharse 
En jugar de la pica el que es Dechero , 
Ni de la masa j Decbas el piquero. 

Hacen su campo . j muéstrense en rumiados 
Escuadrones distintos muj enteros , 
i . ida lula de mas de eien soldados . 
Entre una pica j otra los flecheros , 
Que de lejos ofenden desmandados 
Bajo la protección de los piqueros , 
Que van hombro con hombro cono digo 
Hasta medir a pica al enemigo. 

Si .-i escuadrón primero que acomete 
Por fuerza viene 1 ser desbaratado . 

Tan presto a soeorrerle olro se meto, 

Que casi no da tiempo i ser notado ; 
Si aquel se desbarata , otro arremete . 
y estando va el primero reta mado, 
lloverse de su termino no puede 
Hasta ver lo que al otro le sucede. 

De pantanos procuran guarnecerse 
Por el daño y temor de los caballos . 
ii mde suelen a veces acogerse , 
s¡ viene á suceder desbarátanos : 
Allí pueden seguros n hacerse , 
Ofenden sin que puedan enojallos, 
Que el falso sitio y gran inconveniente 
Impide la llegada a nuestra gente. 

Del escuadrón se van adelantando 
Los bárbaros que son sobresalientes, 
Soberbios cielo j urna despreí i . i ■ , < <• • , 
Ganosos de estrenarse por valientes : 
Las picas por los cuentos arrastrando, 
Poniéndose en posturas diferentes , 
Diciendo : si hay valiente algún cristiano , 
Salga luego adelante mano a mano. 

Hasta treinta 6 cuarenta en compañía 
Ambiciosos de crédito y loores 
Vienen con grande orgullo y bizarría 
Al son de presurosos alambores; 
Las armas matizadas á porfía 
Con vanas y Gnisimas colores. 
De poblados penai nos adornados, 
Saltando acá y allá por todos lados. 



CANTO I. 

Hacen lucí /a i fuertes ( uando Niüendi u 
Sel el lugai v sitio en -n proveí bo, 
opai un Ierro pretendí n , 

poi algún apriete j grande estri 
De do mas a so salvo se defienden , 

tli ii de i ebalo a caso hei 
Reí ogiéndose i tiempo al sitio i < i * - • le 
i luna \ hechura es desla suei i> 

Seii dado el lugar, be b i la inu i . 

De pode b bi boles labrados 

Cercan una cuadrada y ancha plaza 
Kn valientes estacas afirmados, 
Que a los de fuera impide \ embaraza 
l. a entrada j combalii . porque guard i 
Del muro los de dentro, fácilmente 
De mucha se defiende poca gente 

Soli ni anligoi 'nte de tablones 

Hacei dentro del fuerte olro apartado . 

Puestos de trecho en Irecbo unos ti :oi 

i ai ios cuales el muro Iba Ajado, 

Con cuatro levantados torn ■ 

,\ i aballero del prim rcei cado, 

De pequeñas in ras lleno el muro 

Para jugar sin miedo y mas seguro. 

Kn lomo desla pla/.a pino hecho 

Cercan de espesos hoyos poi defuera , 
(nal es largo . cual ancho . cual estrecho 

Y a-i van sil, tallar desla manera ; 

Para el incauto mu/u que de hecho 
Apresura el c iballo en la caí rera 

1 ras el áslnto bárbaro engañoso , 

Que le mete en el cerco pellglo-o. 

También Mielen hacer hoyos mayores 

Caín estacas agudas en el suelo, 
C.uliiei tos de carrizo, yerba y limes. 

Porque puedan picar mas >»i recelo ; 
Alh les indiscretos corredores, 
Teniendo solo por remedio el cielo, 
Se sumen dentro v quedan enterrados 

Kn las. agudas puntas estacados. 

De consejo y acuerdo una manera 
Tienen de tiempo antiguo acostumbrada . 
Que es hacer un convite y borrachera 
Cuando sucede cosa señalada ; 

> a-i a cual.prier señor i|i|e la prunela 
Nueva de tal suceso le es Medula , 
Despacha con presteza euibaj adores 
A IoiIhs lns caciques y señores , 

Haciéndoles saber cómo se ofrece 
Nei esidad j tiempo de juntarse ; 
l'ue-.i iiiiiu- les toca y pertenece, 
Que es bien con brevedad comunicarse . 

MI el CISO . a-l se lo enralece , 

Y el daño que se sigue ililalai -e ; 

Lo cual vi-lo que i todos les conviene, 
Ninguno venir puede que no viene. 

Juntos pues los caciques del senado, 
I'iopiineles el cas., nuevamente, 

II cual por ello- visto y ponderado 
Se trata del remedio conveniente ; 
i resuellos en uno y decretado , 

si alguno de opinión es diferente, 

Ño puede en cnanto al débito eximirse , 

Que allí huuai or voz ha de seguirse. 

Después que cosa en contra no se halla, 
Se va el nuevo decreto declarando 

Por la ¡¡ente eoinun v de canalla , 
une alguna novedad está aguardando: 
si viene i aves igoarse pi i Salarla , 
Con gran rumor lo van manifestando 
De trompas y alambores altamente, 
Porque a noticia venga de la gente. 

1 ienen un plazo puesto y señalado 
Para se ver sobre ello y remirarse : 
Tres dias se han de haber ratificado 

En la ibiiuii ion sin retratarse ; 

Y el franco y libre término pasado 
Es de lev imposible revocarse, 

Y a-i como a forzoso acaecimiento 
Se disponen al nuevo movimiento. 



DON ALONSO 

Hacese este concilio en un gracioso 
Asiento en mil florestas escogido, 
hunde se muestra el campo mus hermoso 
De iulinidad de llores guarnecido: 
Allí ¡le un viento fresco J amoroso 
Los arboles se mueven con ruido , 
Cruzando muchas veces por el prado 

l'n claro arroyo limpio y sosegado. 
Do una fresca y altísima alameda 
Por orden j artificio tienen puesta 
Ku torno de la plaza y ancha rueda , 
Capaz de cualquier junta y grande Gesta, 
Que I onw.la a descanso , y al sol veda 
La entrada y paso en la enojosa siesta, 
Allí se oye la dulce melodía 
Del canlo de las aves y armonía. 

(lente es sin Dios, ni ley, aunque respeta 
A aquel que fué del cielo derribado , 
Que como i poderoso y gran profeta 
Es siempre en sus cantares celebrado : 
Invocan su furor con falsa seta , 

Y a lodos sus negocios es llamado, 
Teniendo cuanto dice por seguro 
Del prospero sucoso o mal futuro. 

Y cuando quieren dar una batalla 
Con él lo comunican en su rito ; 
Si no responde bien , dejan de dalla , 
Aunque mas les insista el apetito : 
Caso grave y negocio no se halla 
Do no so.i convocado este maldito; 
Llamanle Eptmamon, y comunmente 
Dan este nombre a alguno si es valiente. 

Usan el falso oficio de hechiceros , 
Ciencia á qué naturalmente se inclinan , 
En señales mirando y en agüeros 
Por las cuales sus cosas determinan : 
Veneran á los necios agoreros 
Que los casos futuros adivinan ; 
El agüero acrecienta su osadía, 

Y les infunde miedo y cobardía. 
Algunos destosson predicadores 

Tenidos en sagrada reverencia, 
Que solo se mantienen de loores, 

Y guardan vida estrecha y abstinencia : 
Éstos son los que ponen en errores 

Al liviano común con su elocuencia , 
Teniendo por tan cierta su locura 
Como nos la evangélica Escritura. 

\' estos que guardan orden algo estrecha 
No tienen ley, ni Dios, ni que hay pecados ; 
Mas solo aquel vivir les aprovecha 
De ser por sabios hombres reputados ; 
Pero la espada , lanza , el arco y Hecha , 
Tienen por mejor ciencia otros soldados , 
Diciendo que el agüero alegre ó triste 
En la fuerza y el animo consiste. 

En fin, el hado y clima desta tierra , 
Si su estrella y pronostico se miran , 
Es contienda , furor , discordia , guerra , 

Y á solo esto los ánimos aspiran : 
Todo su bien y mal aquí se encierra , 
Son hombres que de súbito se airan , 
De condición feroces, impacientes, 
Amigos de domar estrañas gentes. 

Son de gestos robustos , desbarbados, 
Bien formados los cuerpos y crecidos, 
Espaldas grandes, pechos levantados. 
Recios miembros, de niervos bien fornidos: 
Ágiles, desenvueltos, alentados, 
Animosos , valientes , atrevidos , 
Duros en el traliajo , y sufridores 
De fríos mortales , hambres y calores. 

No ha habido rey jamás que sujetase 
Esta soberbia gente libertada, 
Ni estranjera nación que se jactase 
De haber dado en sus términos pisada, 
Ni comarcana tierra que se osase 
Mover en contra y levantarespada, 
Siempre fué exenta , indómita , temida , 
De leyes libre, de cerviz erg uida. 



DE ERC1LLA Y ZTJS'IGA. 

El potente rey Inga, aventajado 
En tollas las antarticas regiones , 
Fué un señor en eslremo aficionado 
A ver y conquistar nuevas naciones, 

Y por la gran noticia del estado 
A Chile despachó sus orejones ; 
Mas la parlera fama desta gente 
La sangre les templó y animo ardiente. 

Pero los nobles Ingas valerosos 
Los despoblados ásperos rompieron , 

Y en Chile algunos pueblos belicosos 
Por fuerza á servidumbre los trujeron , 
A do leyes y edictos trabajosos 
Con dura mano armada introdujeron. 
Haciéndoles con fueros disolutos 
Pagar grandes subsidios y tributos. 

Dado asiento en la tierra , y reformado 
El campo con ejército pujante, 
En demanda del reino deseado 
Movieron sus escuadras adelante : 
No hubieron muchas millas caminado , 
Cuando entendieron que era semejante 
El valor á la fama que alcanzada 
Tenia el pueblo araucano por la espada. 

Los promaucaes de Maule que supieron 
El vano intento de los Ingas vanos , 
Al paso y duro encuentro les salieron , 
No menos en buen orden tpie lozanos ; 

Y las cosas de suerte sucedieron , 
Que llegando estas gentes á las manos 
Murieron infinitos orejones , 
Perdiendo el campo y todos los pendones. 

Los indios promaucaes es una gente , 
Que esta cien millas antes del estado , 
lira va , soberbia , próspera y valiente , 
Que bien los españoles la han probado ; 
Pero con cuanto digo , es diferente 
De la fiera nación , que cotejado 
El valor de las armas y escelencia , 
Es grande la ventaja y diferencia. 

Los Ingas que la fuerza conocían 
Que en la provincia indómita se encierra , 

Y cuan poco 4 los brazos ganarían 
Llevada al cabo la empezada guerra ; 
Visto el errado intento que traian 
Desamparando la ganada tierra , 
Volvieron á los pueblos que dejaron 
Donde por algún tiempo reposaron. 

j/Pues don Diego de Almagro, adelantado 
Que en oirás mil conquistas se habia visto, 
Por sabio en lodas ellas reputado. 
Animoso , valiente, franco y quisto, 
A Chile caminó determinado 
De estender y ensanchar la fe de Cristo ; 
Pero en llegando al fin deste camiuo 
Dar en breve la vuelta le convino. 
A solo el de yaldiyíaesla vitoria 
Con justa y gran ráTtíñie fué otorgada , 

Y es bien que se celebre su memoria , 
/ Pues pudo adelantar (auto su espada : 
I Esle alcanzó en Arauco aquella gloría 

Que de nadie hasta allí fuera alcanzada ; 
La altiva gente al grave yugo trujo 
Y' en opresión la libertad redujo. 

Con una espada y capa solamente 
Ayudado de industria que tenia. 
Hizo con brevedad de buena gente 
Una lucida y gruesa compañía : 

Y con designio y ánimo valiente 
Toma de Chile la derecha vía , 
Resuelto en acabar desla salida 
La demanda difícil ó la vida. 

\ ¡ose en el largo y áspero camino 
Por la hambre, sed y frió en gran estrecho ; 
Pero con la constancia que convino 
Puso al trabajo el animoso pecho; 

Y el diestro hado y próspero destino 
En Chile le metieron, á despecho 
De cuantos estorbarlo procuraron , 
Que en su daño las armas levantaron. 



LA AH\I i V\ V , 



Tuvo .1 la entrada cor aquellas gei 
Batalla- ] reneaenlroa peligroso* 
in tiempos j lagares diferente) . 

Que estuvieron loa Unes muj dud i . 

Pero al cabo pin tuerza 1"- \ alientes 

Españoles con braios valerosos . 
Siguiendo <•! ti:i<t< • y con rigor la guerra, 
Ocuparon gran parle de la Üei ra. 

No sin gran riesgo y pérdidaí de ridia 
Asediados seis ano-, sostuvieron, 
\ de Incultas raicea desabí idas 
Los trabajados cuerpos mantuvieron , 
Un a la- barbaras anuí- oprimidas 
a la española dev< trajeron 

Por animo enlistante ] rara- pruebas, 

Criando en los trabajos fuerzas nuevas 

Después entro Valdivia c mistando 

Con esfuerzo y espada rigurosa, 
Los promancaes por fuerza rajeümdo , 
Curios, cauquenes, gente belicosa ; 

Y el Maule \ rail I o ll da al r a V e- indo 

UegO al Amlalien , do la I: sa 

Ciudad r lo de muros levantada . 

i elice en poco tiempo; desdichada. 

Ona batalla tuvo aquí Bangrienta 
Donde i punto llego de ser perdido ; 
Pero Dio* le acorrió en aquella afrenta , 

Que tollas las ilemas le lialiia acorrido: 

otros di-lío liaran mas larga cuenta , 
une les e-i a e-ie cargo cometido : / 

"iV 



Allí fue preso el bárbaro Ainavillo, 

Honoi de los pencones j cauuiuo. 

De allí llegó al famoso Biobio 

Kl CUSÍ divide a Penco del estallo. 

Que del Nibequetén copioso rio 

Y di' otros viene al mar acompañado : 
De donde eon presteza ; nuevo brio . 
Ku orden buen» j escuadrón rormado, 
Paso de Aodalicán la áspera sierra, 
Pisando la araucana y fértil tierra. 

No quiero detenerme mas en esto. 
Pues que no es mi intención dar pesadumbre , 

Y asi pienso pasar por lodo presto 
Huyendo de Importunos la costumbre : 
Digo con tal intento y presupuesto. 

Que antes que lo- de trauco á servidumbre 
Viniesen , fueron tantas las batallas , 
Que dejo de prolijas de contadas. 

Ayudó muclio el ignorante engaño 
De vet en animales corregidos 
Hombres que por milagro y caso estraño 
lie la región celeste eran venidos ; 
> del súbito estruendo y grave daño 
De Ins tiro- de pólvora sentidos. 
Como a inmortales dioses los temian, 
Hue con ardientes rayos combatían. 

Los españole- hechos hazañosos 
El error confirmaban de inmortales, 
Afirmando los mas supersticiosos 
Por los presentes los futuros niales : 

Y asi tiluos, suspensos J dudosos. 

Viendo de su opresión ri.ua- señales, 

Debajo de hermandad y fe jurada 
Dio Arauco la obediencia jamas dada. 

Dejando allí el seguro suficiente , 
Adelante los nuestros caminaron; 
Pero todas las tierras llanamente , 
Viendo á Arauco sujeta , se entregaron ; 

Y reduciendo a su opinión gran gente , 
'Siete ciudades prósperos fundaron . 

Coquimbo , Penco , Angol y Santiago, 
La imperial , Villariea y la del I. i - 

El felice suceso, la Vitoria . 
La faina y posesiones que adquirían 
Los trujn a tal soberbia y vanagloria , 
Que en mil leguas diez, hombres no cabian ; 
Sin pasarles jamas por la memoria . 
Que en siete pies de tierra al liu habiau 
De venir a caber sus hinchazones. 
Su gloria vana y vanas pretensiones. 



i Wiu II. 

Crecían !■•- Intereses > malii I < 

A COSU del Sudor ] daño ajeno. 

v la li. iiniii lenta y misera codicia 
Con libertad paciendo Iba sin treno 
l.a li \ , derecho, el fuero \ la ¡nsticia 
i i., lo que \ aldivia había poi bueno . 
Remiso en graves culp ts j piadoso , 
v, rn los casos livianos i Iguroso. 
a-i el Ingrato pueblo castellana 

I ii ni. il \ estimad ba creciendo . 

\ siguiendo el soberi lento vano 

i na -n fortuna próspera corriendo; 
Pero el Padre del cielo soberano 
Atajo e-te camino . permitiendo 
Que aquel i quien él mismo puso el vugo, 
Fue-e el cuchillo y áspero verdugo 

1 1 estado araucano acostumbrado 

A dar leves , mandar y ser temido , 
Viéndose iie -u trono derribado , 

Y de III niales holidil o- npllllliilo ¡ 

lio adquirir libertad determinado 
Reprobando el subsidia padecido , 

Ai ule al ejercicio de la espada 

Ya por la paz ociosa desusada. 

Dieron señal pri ro v nuevo tiento , 

por ver con ipie rigor se tomaría , 
En dos soldado- nuestros, que a tormento 
Halaron m» razón v causa un día : 
Disimulóse aquel atrevimiento, 

Y con esto crecióles la oaadia ; 

No aguardando a mas tiempo, abiertamente 

Comienzan á llamar y juntar gente. 

Principio fue del daño no pensado 

El un lomar Valdivia presta enmienda 

C jemplar i astigo del estado ¡ 

Pero nadie castiga en su hacienda 
El pueblo -in temor, desvergonzado, 

Con nueva libertad rompe la rienda 

Del homenaje hecho j la promesa, 

Como el segundo canto aquí lo espresa. 



CANTO II. 

'.ne«p la dfcordll que ente* los caciques de Arauco bubo sobre Ib elec- 
cinn de capllan general . v el irnili > n o ,- ..■ i. . ,,»<■. porel eonssjo del 
i aocoU¿., con Ib entrada que pur engaño le» barbaros bicie- 
roa en la casa linid' deTocapeJ, > !a bululla que con lo, españoles 
tuvieron. 

Hachos lia» en el mando que han llegado 
A la engañosa alteza desta vida, 
Que fortuna los ha siempre ayudado, 

Y dadoles la mano á ¡a subida ; 
Para después de haberlos levantado 
Derribarlos con misera caida, 

Cuando es mayor el golpe y sentimiento, 

Y menos el pensar que hay mudamiento. 
No entienden con la próspera bonanza 

Que el contento es principio de tristeza, 
No miran en la súbita mudanza 
Del consumidor tiempo y su presteza ; 
Mas con altiva y vana confianza 
Quieren que en su fortuna haya firmeza , 
La cual de su aspereza no olvidada 
Revuelve con la vuelta acostumbrada. 

Con un revés de lodo se desquita , 
Que no quiere que nadie se le atreva ; 

Y mucho mas que da siempre les quila , 
No perdonando cosa vieja y nueva ¡ 

De crédito y de honor los necesita ; 
Que en el lin de la vida esta la prueba , 
Por el cual han de ser lodos juzgados, 
Aunque lleven principios acertados. 

Del bien perdido al cabo ¿qué nos queda, 
Sun. pena , dolor j pesadumbre ' 
Pensar que en él fortuna ha de estar queda 

Antes dejara el sol de darnos lumbre: 
Que no es su condición fijar la rueda , 

Y es malo de mudar vieja costurnbi e, 
II mas seguro bien de la fortuna 

Es no haberla tenido vez alguna. 



PON ALONSO DE 

Esto verse podrí por esi:i historia , 
Ejemplo dello aqni puede sacarse , 
Que no bastó riqueza, bonor y ^lor¡;i , 
Con todo el bien qué puede desearse, 
A llevar adelante la Vitoria : 
(.inc el claro ciclo al fin vino a turbarse , 
Mudando la [brtuiuyen triste estado 
El curso y orden próspera del hado. 

La gente nuestra ingrata so bailaba 
En la prosperidad que arriba cuento, 

Y en otro mayor bien que me olvidaba , 
Hallad., en pocas casas . que es contento : 

De tal manera en id se descuidaba, 

('.¡tata señal de triste acaecimiento, 

One en una hora perdió el honor y oslado. 
Que en mil años do alan halda panado. 

Por dioses, como dije, oran tenidos 

De los indios los nneslros; pero olieron 

One do mujer y hombre oran nacidos , 
v indas sus Daquezas entendieron : 
Viéndolos a miserias sometidos 
El error ignorante conocieron , 
Ardiendo en viva rabia avergonzados 
Por víase de mortales conquistados. 

No queriendo á mas plazo diferirlo , 
Futre ellos comen/ó luego á tratarse, 
Que pira en breve tiempo concluirlo, 

Y dar el modo y orden do vengarse, 
So junten á consulla á dilinirlo ; 
Do venga la sentencia á pronunciarse 
Dura, ejemplar, cruel, irrevocable. 
Horrenda a todo id mundo y espantable. 

Iban ya los caciques ocupando 
Los campos con la gente que marchaba ; 

Y no fin'' menester genera] bando , 
Que el deseo de la guerra los llamaba 
Sin promesas , ni pagas , deseando 
El esperado tiempo que tardaba 
Para el decreto y áspero castigo 
Con muerte y destruicion del enemigo. 

De algunos que en la ¡unta so hallaron 
Es bien que haya memoria de sus nombres, 
Que siendo incultos bárbaros ganaron 
Con no poca razón claros renombres: 
Pues en lan breve término alcanzaron 
Grandes Vitorias ilo notables hombres, 
Que dellas darán fe los que vivieren, 
Y' los muertos allá donde estuvieren. 
J^ycjyiel se llamaba aquel primero 
(Jilo :il plazo señalado había venido: 
Este fué de cristianos carnicero. 
Siempre en su enemistad endurecido; 
Tiene tres mil vasallos el guerrero 

,De todos como rey obedecido. 
/ Ongol luego llegó , mozo valiente , 
Gobierna cuatro mil, lucida gente. 

' Ca^ocjimX, cacique bullicioso , 
No fué el postrero que dejó su tierra , 
Que allí llegó el tercero, deseoso 
De hacer a todo el mundo él solo guerra : 
Tres mil vasallos tiene este famoso 
Usados tras las lleras en la sierra. 
MÜJarapjié , aunque viejo , el cuarto vino , 
Que cinco mil gobierna de contino. 

Paicabi se juntó aquel mismo dia , 
Tres mil diestros soldados señorea; 
No lejos Lemolemo del venia, 
Que tiene seis mil hombres de pelea. 
Hareguano , Gualemo y Lebopia 
Se dan priesa a llegar , porque se vea 
Que quieren ser en todo los primeros : 
Gobiernan estos tres tres mil guerretos. 

No se tardó en venir pues Elicúra, 
Que 'I tiempo y plazo puesto había llegado, 
lio gran cuerpo, robusto en la hechura, 
por uno do los fuertes reputado: 
Dice , que sor sujeto es gran locura 
Quien seis mil hombres tiene á su mandado. 
Luego llegó el anciano C&kicalo-í 
Otro- tantos ¡ mas rige este solo. 



ERCILLA Y ZUNIGA. 

Tras este á la consulta Ongolmo viene, 
Quecuatro mil guerreros gobernaba. 
Purén en arribar no se detiene, 
Sois mil subditos este administraba : 
Pasados de seis mil Lincoya tiene , 
Quo bravo y orgulloso ya llegaba , 
Diestro , gallardo, fiero en el semblante , 
De proporción y altura de gigante. 

Peteguelén , cacique señalado, 
Que el gran valle de Arañen le obedece 
Por natural señor , y asi el estado 
Este nombre tomó según parece , 
Como Venecia pueblo libertado 
Que en todo aquel gobierno mas florece 
Tomando el nombre del la señoría , 
Asi guarda el estado el nombre hoy dia. 

Este no se halló personalmente 
Por estar impodido de cristianos ; 
Pero de seis mil hombres que él valiente 
Gobierna, naturales araucanos, 
Acudió desmandada alguna gente 
A ver si es menester mandar las manos. 
Caupolicán el fuerte no venia , 
Que toda Pilmaiquén le obedecía. 

Temé y Andalican también vinieron, 
Que eran del araucano regimiento , 

Y otros muchos caciques acudieron , 
Que por no ser prolijo no los cuento. 
Todos con leda faz. se recibieron 
Mostrando en verse juntos gran contento : 
Después de razonar en su venida 
Se comenzó la espléndida comida. 

Al tiempo que el beber furioso andaba, 

Y nial de las tinajas el partido. 
De palabra en palabra se llegaba 
A encenderse entre todos gran ruido : 
La razón uno de otro no escuchaba; 
Sabida la ocasión do bahía nacido, 
Vino sobre cuál era el mas valiente 

Y digno del gobierno de la gente. 
Así creció el furor , que derribando 

Las mesas de manjares ocupadas, 
Aguijan á las armas, desgajando 
Las ramas al depósito obligadas ; 
Y' dellas se aperciben , no cesando 
Palabras peligrosas y pesadas, 
Que atizaban la cólera encendida 
Con el calor del vino y la comida. 

El audaz Tucapel claro decía 
Que el cargo del mandar le pertenece , 
Pues todo el universo conocía 
Que si va por valor , que lo merece : 
« Ninguno se me iguala on valentía , 
De mostrarlo estoy presto si se ofrece , 
Añade el jactancioso , á quien quisiere ; 

Y á aquel que esta razón contradijere... » 
Sin dejarle acabar, dijo Elícura : 

«A mi es dado el gobierno desta danza , 
Y' el simple que intentare otra locura 
Ha de probar el hierro de mí lanza, » 
Ongolmo, que el primero ser procura, 
Dice : «Yo no he perdido la esperanza 
En tanto que este brazo sustentare, 

Y con él la ferrada gobernare. i> 
De cólera Lincoya y rabia insano 

Iiesponde : «Tratar deso es devaneo. 
Que ser señor del mundo os on mí mano 
Sí en ella libre este bastón poseo. » — 
« Ninguno , dice Angol, será lan vano, 
Que ponga en igualárseme el deseo ; 
Pues es mas el temor que pasaría , 
Que la gloría que el hecho lo daría. » 

Cayocupi furioso y arrogante 
La maza esgrime haciéndose á lo largo , 
Diciendo : « Yo veré quien es bastante 
A dar do lo que ha dicho mas descargo ; 
Haceos los pretensores adelante , 
Veremos de cual dedos es el cargo ; 
Que de probar aquí luego me ofrezco , 
Que mas que todos juntos le merezco. » — 



LA A l i. V I i \N\. ('.AMO II 



• Alio , sus , que yo acepto el desafio , 
Responde Lemolemo, v lengo en nad i 
Poner i nueva pruebe lo que et mío, 
Que nai quiera iiin :>rl> > por la espida ¡ 
Mostraré ser verdad lo que porfío 

a dos . ú cuatro , a seis en la estacada ; 

V si todos cuestl raeréis conmigo, 

Os haré manifiesto lo que digo.» 

Pillen i|lli' eslaha aparte, habiendo oído 

l,-i plática enconosa j ru r grande . 

Diciendo , en i lio dedos te na metido, 

Qae nadie en so presencia se desmande : 
■ : Quién i ¡magín 11 es atrevido, 
Que donde esta Puroii im* otro mande ! ■ 
La grita y el furor se multiplica, 
Quien esgrime la maza, y quién la p 
i orné | otros i trique se metieron 
En medio destos bárbaros de presto , 
y . n (i Ocultad loe departieron , 

Que o" hicieran i >n hacer esto : 

De herirse lugar aun no tuvieron . 

y .-o roí airan, ya el temor pospuesto. 

Colocólo, iUj;ainij uo mas anciano^ 

A razonar asi loiii'VTTTTTTrmr: 

" « Caciques , del estado defensores, 

i del mandar no me convida 
\ peí irme de veros pretensoreí 
De eos i que a mi i mu en debida : 
Porque según mi edad . yi veis . seüores , 

Que estoy al otro mundo de panilla ; 
Has el amor que siempre os he mostrado 
a bien te insejiroa me ha incitado. 

>, Porqué cargos honrosos pretendemos 
y ser en opinión grande tenidos. 
Pues que negar al mundo no podemos 

lialiei sido sujetos V Vencidos '. 

v en esio averiguarnos no queremos 

Estando aun de españoles oprimidos : 
Mejor fuera esta furia ejecillalla 
Contra el Bero enemigo en la batalla. 

• ¿Qué furores el vuestro, ó araucanos, 
Que a perdición os lleva sin sentillo? 

¿ Contra nuestras entrañas tenéis manos , 

V 00 cuntía el Urano en resistido t 

Teniendo tan i gplpe a los cristianos, 

, Volvéis contra vosotros el cuchillo? 
si gana de morir <>s ha movido , 
No sea en tan bajo estado j abatido. 

• Volved las armas y animo furioso 

A los pecbos de aquellos que os han puesto 
En dura sujeción con afrentoso 
Partido, i todo el mundo manifiesto ; 
Lanzad de vos el yugo vergonzoso ; 
M ' i id vuestro valor y fuerza en esto : 
No derraméis la sangre del estado, 
nue para redimir nos ha quedado. 

•No me pesa de ver la lozanía 
De vuestro corazón , antes me est'ueza ; 
Mas temo que esta VUeStl valentía 

Por mal gobierno el buen camino tuerza : 
Qbe vuelta entre nosotros la porfía , 
Degolléis vuestra patria en su tuerza , 
Corlad pues, si ha de ser desa manera , 
Esta vieja garganta la primera. 

•Que esta flaca persona atormentada 
De golpes de fortuna , no procura 
Sino el agudo filo de una espada , 
I'ues no la acalla lanía desventura : 
Aquella vida es bien afortunada , 
Que la temprana muerte la asegura ; 
Pero a nuestro bien publico atendiendo, 
QnJero decir en esto lo que entiendo. 

•Pifes sois en valor y fortaleza , 
El ciclóos igualó en el nacimiento, 
De linaje , de estado y de riqueza 
Hizo á luí is ijinal repartimiento ; 

V en singular por ánimo y gra ndeza 
Podéis tener del mundo el regimiento , 
Que este gracioso don no agradecido 
Nos ha al presente término Iraido. 



• En la virtud de vuestro brazo espero 

Que puede en breve tiempo remediarse . 

M.i> h.i de haber un capitán primero , 

Que todos poi el quiei tn gobernarle : 
Bate ser i quien mai nn gran madero 
Su lulo -■ . n ei hombro sin pararse ; 

Y pues que sois Iguales en la suerte , 
Procure i a li en il ser el mu tus te.i 

Ningún homl leda de eil ir atento 

Oyendo del u o las razones , 

y puesto va silencio al parlamento 

Huí ntre ellos diversas opiniones : 

Al liu . de general consentimiento , 
Siguiendo las mejores intenc es, 

Por lodos los caciques acordado 

Lo propuesto del viejo fue aceptado. 

Podría de alguna ser aquí una cosa 
Que parece sin término notada ; 
N es, que en una provincia poderosa . 
En la milicia tanto ejercitada , 
De leves v ordenanzas abundosa. 
No hubiese una cabeza señalada 
A quien locase el maieio y regimiento . 
Sin lüegari tanto rompimiento. 

Respondo a esto, que nunca sin Caudillo 
l.a Ierra estuvo, eleclo del senado, 
Que, cuino dije, en Penco el Ainavillo 
Kué por nuestra Dación desbaratado ; 

Y viniendo de paz en un castillo 

Se iln e, aunque no es cierto, que un bocado 

Le dieran de veneno en la comida. 

Donde acabó su cargocon la vida. 

Pues el madero súbito traído, 
No me atrevo a decir lo que pesaba , 
Kr.i un macizo libano fornido 

K\w con dilieullad se rodeaba : 

Paicabl le iferró menos sufrido, 

Y en los valientes hombros le afirmaba , 
Seis horas lo sostuvo aquel membrudo , 
Pero llegar á siete jamas pudo. 

Cayocupil al tronco aguija presto, 
De ser el mas valiente confiado, 

Y encima de los altos hombros puesto 

Lo deja a las cinco horas de cansado. 
Gualemo lo probo, joven dispuesto. 
Mas no p iso de allí ; y esto acabado , 
Angol el grueso leño tomó luego , 
Duro seis horas largas en el juego. 
Paren tras él lo trujo medio dia , 

Y el esforzado Ongolmo mas de medio, 

Y cualro horas y media l.ehopia, 
Que de sufrirle mas 00 bullo remedio : 
Lemoleuio siete horas le traia , 

El cual jamas en lodo este comedio 
Dejo de andar acá y alia salíanlo 
Hasla que ya el vigor le fué fallando. 
Elicura a la prueba se previene , 

Y en sustentar el libano trabaja , 

A nueve limas dejarle le conviene. 
Que no pudiera mas , si lucra paja ; 
Tucapelo catorce lo sostiene. 
Encareciendo todos la ventaja; 
Pero en esto Lincoya apercibido 
.Mulo en un gran silencio aquel ruido : 
De los hombros el manto derribando 
Las terribles espaldas descubría, 
\ el duro y grave leño levantando 
Sobre el fornido asiento le ponía : 
Corre lijero aquí y allí mostrando 
Que poco aquella carga le impedía; 
Era de sol a sol el dia pasado, 

Y el peso sustentaba aun no cansado. 
Venia aprisa la noche aborrecida 

Por la ausencia del sol; pero Diana 
Les daba claridad con su salida , 
Mostrándose á tal tiempo mas lozana; 
Lincoya con la carga no convida , 
Aunque ya despuntaba la mañana , 
Hasta que llegó el sol al medio cielo , 
une dio con ella entonces en el suelo. 



11) DON ALONSO 

No se viA allí persona en lanU senté 
Que no quedase atónita de espanto , 
Creyendo no haber hombre tan potente 
Que la pesada farsa safra tanto : 
La ventaja le daban juntamente 
Con el gobierno . mando j lodo cuanto 
A digno general era debido, 
Hasta allí justamente merecido. 

Ufano andaba el bárbaro contento 
De haberse mas que todos señalado; 
Cuando Caupolican á aquel asiento, 
Sin gente, i la Hiera había llegado : 
Tenia un ojo sin luz de nacimiento 
Como un lino granate colorado ; 
Pero lo que en la vista le faltaba , 
En la fuerza y esfuerzo le sobraba. 

Era este noble moxo de alto hecho 
Varón de autoridad, grave y severo. 
Amigo de guardar lodo derecho. 
Asnero . riguroso y justiciero, 
De cuerpo grande y relevado pecho, 
Hábil , diestro , tortísimo y lijero. 
Sabio , astuto , sagaz , determinado , 

Y en cosas de repente reportado. 
Fué con alegre muestra recibido, 

Aunque no sé si todos se alegraron ; 
El caso en esta suma referido 
Por su término y punios le contaron. 
Viendo que Apolo ya se habia escondido 
En el profondo mar , determinaron 
Que la prueba de aquel se dilatase 
Hasta que la esperada luz. llegase. 

Pasábase la noche en gran porfía , 
Que causó esta venida entre la gente , 
Cuál se aliene á Lincoya , y cuál decia 
Que es el Caupolieano mas valiente : 
Apuestas en favor y contra habia. 
Otros sin apostar dudosamente 
Acia el oriente vueltos, aguardaban 
Si los febeos caballos asomaban. 

Ya la rosada Aurora comenzaba 
Las nubes á bordar de mil labores , 

Y á la usada labranza despertaba 
La miserable gente y labradores, 

Ya á los marchitos campos restauraba 
La frescura perdida y sus colores , 
Aclarando aquel valle la luz nueva , 
Cuando Caupolican viene a la prueba. 

Con un desdén y muestra confiada 
Asiendo del troncón duro y nudoso , 
Como si fuera vara delicada 
Se le pone en el hombro poderoso : 
La genle enmudeció maravillada 
De ver el fuerte cuerpo tan nervoso ; 
La color a Lincoya se le muda 
Poniendo en su vitoria mucha duda. 

El bárbaro sagaz despacio andaba , 

Y á toda prisa entraba el claro dia ; 
El sol las largas sombras acortaba. 
Mas él nunca descrece en su porfía ; 
Al ocaso la luz se retiraba , 

Ni por eso flaqueza en él habia ; 

Las estrellas se muestran claramente, 

Y no muestra cansancio aquel valiente. 
Salió la clara luna á ver la fiesta , 

Del tenebroso albergue húmedo y trio, 
Desocupando el campo y la floresta 
De un negro velo , lóbrego y sombrío: 
Caupolican no afloja de su apuesta ; 
Antes con nueva fuerza y mayor brio 
Se mueve y representa de manera , 
Como si peso alguno no trujera. 
Por enlre dos altísimo? egídos 
La esposa de Titon ya parecía , 
Los dorados cabellos esparcidos 
Que de la fresca helada sacudía , 
Con que á los mustios prados florecidos 
Con el húmedo humor reverdecía , 

Y quedaba engastado asi en las flores 
Cual perlas enlre piedras de colores. 



DE ERCILLA Y ZL'NICA. 

El carro de Faetón sale corriendo 
Del mar por el camino acostumbrado; 
Sus sombras van los montes recogiendo 
De la vista del sol , y el esforzado 
Varón el erase peso sosteniendo 
Acá y alia se mueve no cansado , 
Aunque otra vez la negra sombra espesa 
Tornaba á parecer corriendo apriesa. 

La luna su salida provechosa 
Por un espacio largo dilataba : 
Al liu turbia, encendida y perezosa. 
De rostro y luz escasa se mostraba ; 
Paróse al medio curso mas hermosa 
A ver la estaña prueba en qué paraba ; 

Y viéndola en el punto y ser primero. 
Se derribó en el ártico heinisfero ; 

Y el bárbaro en el hombro la gran viga 
Sin muestra de mudanza y pesadumbre , 
Venciendo con esfuerzo la fatiga , 

Y creciendo la fuerza por costumbre. 
Apolo en seguimiento de su amiga 
Tendido habia los rayos de su lumbre , 

Y el hijo de Leocan en el semblante 
Mas firme que al principio y mas constante. 

Era salido el sol cuando el enorme 
Peso de las espaldas despedía, 

Y un salto díó en lanzándole disforme 
Mostrando que aun mas animo tenia. 
El circunstante pueblo en voz conforme 
Pronunció la sentencia y le decia : 
«Sobre tan firmes hombros descargamos 
El peso y grande carga que lomamos. » 

El nuevo juego y pleito diunido 
Con las mas ceremonias que supieron. 
Por sumo capitán fué recibido, 

Y á su gobernación se sometieron : 
Creció en reputación ; fué tan temido 

Y en opinión tan grande le tuvieron . 
Que ausentes muchas leguas del temblaban 

Y casi como á rey le respetaban. 
Es cosa en que mil gentes han parado, 

Y están en duda muchos hoy en dia , 
Pareriéndoles que esto que he contado 
Es alguna ficción ó fantasía , 
Pues en razón no cabe , que un senado 
De tan gran disciplina y policía 
Pusiese una elección de tanto peso 
En la robusta fuerza y no en el seso. 

Sabed que fué artificio , fué prudencia 
Del sabio Colocólo , que miraba 
La dañosa discordia y diferencia, 

Y el gran peligro en que su patria andaba: 
Conociendo el valor y suficiencia 
Deste Caupolican que ausente estaba , 
Varón en cuerpo y fuerzas eslremado, 
De rara industria y ánimo dolado; 

Asi propuso astuta y sabiamente 
Para que la elección se dilatase , 
La prueba al parecer impertinente 
En que Caupolieano se estreñíase; 

Y en esta dilación , secretamente 
Dándole aviso , a la elección llegase , 
Trayendo así el negocio por rodeo 
A conseguir su fin y buen deseo. 

Celebraba con pompa allí el senado 
De la justa elección la fiesta honrosa ; 

Y el nuevo capitán , ya con cuidado 
De dar principio a alguna grande cosa , 
Manda á Palla, sárjenlo, que callado 
De la genle mas presta y animosa 
Óchenla diestros hombres aperciba, 

Y á su cargo apartado los reciba. 
Fueron pues escogidos los ochenta 

De mas esfuerzo y menos conocidos ; 
Entre ellos dos soldados de gran cuenta, 
Por quien fuesen mandados y regidos : 
Hombres diestros, usados en afrenta, 
A cualquiera peligro apercibidos; 
El uno se llamaba Cayeguano , ' 

El otro Alcatipay de talcaguano. 



LA AI1AI CANA, 



Tres castillos los nuestros ocupados 
Tenían pin el segara de la liem , 
De fuertes j anchoe marón fabricados , 
Con foso que loa dBe en torno y cierra , 
Guarnecidos de plalicos soldados 
Usados al trabajo de la guerra : 

Caballos, bastimento , artillería , 

Que en espesas troneras asistía. 

Estaba el ano cerca del asiento 
Adonde era la Resta celebrada , 

Y el sraut ejército contenta , 

Mostrando no tener si mundo en nada , 
Que con discurso vano \ movimiento 

Quería llevarlo lodo t para espada ; 

Pero Caupolleái i cuerdamente 

Trataba del remedia coutc nte. 

Habla entre ellos algunas opiniones 
De cercar el castillo mas vecino; 
(Unís , que con formados escuadrones 
A Penco enderezasen el camino: 
Dsdss de cads paite sus razones, 
Canpoliean en nada desto vino; 
Antes al pabellón se retiraba . 

Y a los ochenta barbaros llamaba. 

Para entrar el castillo Fácilmente 
Les da industria y manera disfrazada 
Con espresa instrucción, que plaza y gente 
MelSB a hiegO > i rigOI de espada; 

Porque él luego iras ellos diligente 

Ocupara los pasos y la entrada: 
Después de haberlos bien amonestado 

Pusieron en efecto lo tratado. 

Era en aquella plaza y edilicio 
La entrada a los de Arauco defendida , 
Salvo los necesarios al servicio 
De la gente española , estatuida 
A la defensa dolía y ejercicio 
De la liera lielona embravecida; 

Y ssl los cautos barbaros soldados 
De feno , yerba y leüa iban cargados. 

Sordos a las demandas y preguntas 
Siguen su intento y el camino usado , 
l.as carcas en hilera y orden juntas. 
Habiendo entre los haces sepultado 
Astas tonudas de ferradas puntas ; 
Y' asi contra el castillo descuidado 
Del encubierto engaño caminaban , 

Y en los vedados limites entraban. 

El puente , mino y puerta atravesando 
Miserables, los gestos afligidos, 
Algunos de cansados cojeando. 
Mostrándose marchitos y encogidos; 
Pero dentro las cargas desatando , 
Arrebatan las armas atrevidos 
Con amenaza, orgullo y confianza 
De la esperada y sulola venganza. 

Los fuciles españoles salteados, 
Viendo la airada muerte tan vecina, 
Corren presto a las armas alterados 
De la estraña cautela repentina : 

Y a vencer ó morir determinados, 
Cuál con ccl.ola . cual con coracina, 
Salen a resistir la furia insana 

De la brava y audaz gente araucana. 

Asábanse con ímpetu furioso , 
Suenan los hierros de una y otra parte ; 
Allí muestra su fuerza el sanguinoso 

Y mas que nunca embravecido Marte : . 
He vencer cada uno deseoso 

buscaba nuevo modo, industria y arle 
De encaminar el golpe de la espada 
Por do diese a la muerte franca entrada. 

La saña y el coraje se renueva 
Con la sangre que saca el hierro duro: 
Ya la española «ente a la india lleva 
A dar de las espaldas en el muro; 
Ya el infiel escuadrón con fuerza nueva 
Colira el perdido campo mal seguro, 
t)ue estaba de los golpes esforzados 
Cubierto de armas , y ellos desarmados. 



CANTO II. 

Viéndose en tanto estrecho los cristianos, 
De temor y verguean constreñidos , 

i i espadas aprietan loi las manos, 

En ira envueltos v en furor nielólos : 

C irgan sobre los Seros araucanos 
Por el ímpetu nuevo enflaquecidos ; 
Entran en ellos , hieren ¡ derriban, 

Y a muchos de cuidado v vida privan. 

glempt 6 los espaholes mejoi aban 
Haciendo Boro estrago y tan sangriento 

En los os:m1ms indios , .pie pagaban 
El poco seso j mucho atrevimiento : 
Casi defensa cu ellos no hallaban . 
Pierden la plaza j cobran escarmiento, 

Al lio de tal ñera los halaron 

yue fuera de los muros los lanzaron. 

Apenas Cayeguan v Tali iguana 
Sanan . cuando con paso apresurado 
Asomo el escuadrón Caupolicane . 

Teniendo el hecho ya por acalcólo ; 

Mas viendo el esperado efecto vano 

Y el puente del C8i tillo levantado , 

Pi ireo sobre el con juramento 

De no dejarle piedra en el cimiento. 

Sintiendo un español mozo que había 
Demasiado temor en nuestra gente, 

Mas de temeridad q le osadía 

Cala sin miedo y sin ayuda el puente; 

Y puesto en medio del, alto decía i 

« Salga adelante . salga el mas valiente ; 

Uno por uno a treinta desafio , 

Y' á mil no negare este cuerpo mío. » 

No tan preslo las fieras acudieron 
Al bramar de la res desamparada , 
yue de lejos sin orden conocieron 
Bel pueblo y moradores apartada, 
Como los araucanos cuando oyeron 
Del valierte español la voz osada , 
Partiendo mas de ciento presurosos 
Del lance y cierta presa codiciosos. 

No porque tantos vengan temor tiene 
El gallardo español, ni esto le espanta ; 
Antes al escuadrón que espeso viene 
Por mejor recibirle se adelanta : 
El curso enfrena* el ímpetu detiene 
De los lieros contrarios , que con tanta 
Furia se arroja entre ellos sin recelo , 
Une rodaron algunos por el suelo. 

De dos golpes a dos tendió por tierra 
La espada revolviendo a todos lados ; 
Aquí esparce una junta, y allí cierra 
Adonde ve los mas amontonados : 
Igual andaba la desigual guerra , 
Cuando los españoles bien armados 
Abriendo con presteza un gran postigo 
Salen a la defensa del amigo. 

Acuden los contrarios de otra parte, 

Y en medio de aquel campo y ancho llano 
Al ejercicio del sangriento Marte 

Viene el bando español y el araucano : 
La primera batalla se desparte, ' 
Que era de ciento á un solo castellano ; 
Vuelven el crudo hierro no teñido 
Contra los que del fuerte habian salido. 

Arrójanse con furia , no dudando , 
En las águilas armas por juntarse; 

Y con las duras puntas van tentando 
Las parles por do mas pueden dañarse : 
Cual los Ciclopes suelen martillando 
En las vuleanas yunques fatigarse, 

Asi martillan , balen y cercenan , 

Y las cavernas cóncavas atruenan. 
Andaba la victoria asi igualmente; 

Mas gran ventaja y diferencia hahia 
En el número y copia de la gente , 
Aunque el valor de España lo suplia ; 
Pero el soberbio bárbaro impaciente , 
Viendo que un nuestro a ciento resistía, 
Con diabólica furia y uio.vimie.ulo 
Arranca á los cristianos del asiento. 



II 



R DON ALONSO DE 

Los españoles sin poder su Trillo 
Dejan el campo , y de tropel corriendo 
Se lanzan por las puertas del castillo , 
Al bárbaro la entrada resistiendo : 
Levan el puente , calan el rastrillo , 
Reparos y defensas previniendo ; 
Suben tiros y fuegos a lo alto. 
Temiendo el enemigo y liero asalto. 

Pero viendo ser todo perdimiento , 

Y aprovecharles poco, o casi nada , 
De rolo v de común consentimiento 
Su clara destruicion considerada, 
Acuerdan de dejar el fuerte asiento; 
^ asi en la escura noche deseada 
Cuando se muestra el mundo mas quieto 
La partida pusieron en efeto. 

A pimío estaban y á caballo, cuando 
Abren las puertas derribando el pueule , 

Y a los prestos caballos aguijando 
El escuadrón embisten de la frente : 
Rompen por él , hiriendo y tropellando, 

Y sin hombre perder dichosamente 
Arriban a l'uren , plaza segura , 
Cubiertos de la noche y sombra escura. 

Mientras esto en Arauco sucedía , 
En el pueblo de Penco mas vecino 
Que a la sazón en Chile lloreoia , 
Fértil de ricas minas de oro fino, 
El capitán Valdivia residía , 
Donde la nueva por el aire vino 
Que afirmaba con término asignado 
La alteración y junta del estado. 

El común siempre amigo de ruido, 
La libertad y guerra deseando , 
Por su parle alterado y removido 
Se va con este son desentonando ; 
Al servicio no acude prometido, 
Sacudiendo la carga, y levantando 
La soberbia cerviz desvergonzada , 
Negando la obediencia á Carlos dada. 

Valdivia perezoso y negligente, 
Incrédulo, remiso y descuidado, 
Hizo en la Concepción copia de gente, 
Mas que en ella en su dicha confiado : 
El cual si fuera un poco Diligente, 
Hallara en pie el castillo arruinado, 
Con soldados, con armas, municiones, 
Seis piezas de campaña y dos cañones. 

Tenia con la Imperial concierto hecho 
Que alguna gente armada le enviase, 
La cual a Tucapel fuese derecho, 
Donde con él a tiempo se juntase : 
Resoluto de hacer allí de hecho 
Un. ejemplar castigo que sonase 
En lodos los confines de la tierra. 
Porque jamás moviesen otra guerra. 

Pero dejó el camino provechoso ; 
\ descuidado del torció la vía 
Metiéndose por otro codicioso , 
Que era donde una mina de oro había ; 
Y de ver el tríbulo y don hermoso 
Que de sus ricas venas ofrecía, 
Paró de la codicia embarazado, 
Corlando el hilo próspero del hado. 

A partir, como dije antes, {legaba 
Al concierto en el tiempo prometido; 
Mas el metal goloso que sacaba 
Le tuvo á tai sazón embebecido : 
Después salió de alli, y se apresuraba 
Cuando fuera mejor no haber salido. 
Quiero dar lin al canto, porque pueda 
Decir de la codicia lo que queda. 



ERC1LLA Y ZUSlGA. 



CANTO III. 

Valdivia con pocos españoles y algunos indios amigos camina 4 la casa 
de Tucapel pora hacer el castigo. Málanle los araucanos los corredoies 
en el camino en un paso estrecho , y d30le después la batalla, en la 
cual fue muirlo el y toda su gente por el gran csiuerio y valentía de 
Lautaro. 

¡Oh incurable mal! ¡oh gran fatiga 
Con tanta diligencia alimentada ! 
¡Vicio común y pegajosa liga , 
voluntad sin razón desenfrenada , 
Del provecho y bien público enemiga. 
Sedienta bestia , hidrópica , hinchada , 
Principio y fin de lodos nuestros males , 
Oh insaciable codicia de mortales ! 

No en el pomposo estado á los señores 
Contentos en el alio asiento vemos, 
Ni a pobrecillos bajos labradores 
Libres desta dolencia conocemos ; 
Ni id deseo y ambición de ser mayores 
Que tenga fin y limite sabemos : 
El fausto , la riqueza y el estado 
Hincha, pero no harta al mas templado. 

A Valdivia mirad, de pobre infante, 
Si era poco el estado que tenia, 
Cincuenta mil vasallos que delante 
Le ofrecen doce marcos de oro al día : 
Esto y aun mucho mas no era bástanle , 

Y asi la hambre allí lo detenía : 
Codicia fué ocasión de tanta guerra , 

Y perdición total de aquesta tierra. 
Esta fué quien halló los apartados 

Indios de las antarticas regiones ; 
Por esta eran sin orden trabajados 
Con dura imposición y vejaciones ; 
Pero rotas las cinchas de apretados 
Buscaron modo y nuevas invenciones 
De libertad con áspera venganza , 
Levantando el trabajo la esperanza. 

Cuan cierto es, como claro conocemos, 
Que al doliente en salud consejos damos , 

Y aprovecharnos dellos no sabemos, 
Pero de predicarlos nos preciamos. 
Cuando en la sosegada paz nos "vemos, 
¡ Qué bien la dura guerra platicamos! 

¡ Qué bien damos consejos y razones 
Lejos de los peligros y ocasiones ! 

¡Cómo de los que yerran abominan 
Los que están libres en seguro puerlo! 
¡ Que bien de alli las cosas encaminan 

Y dan en todo un medio y buen concierto! 
; Con qué facilidad se determinan , 
Visto el suceso y daño descubierto! 
Dios sabe aquel que a la derecha vis 
Metido en la ocasión acertaría. 

Valdivia iba siguiendo su jornada 

Y el duro disponer del hado duro , 
No con la furia y priesa acostumbrada, 
Présago y con temor del mal futuro : 
Sospechoso de barbara emboscada 
Por hacer el camino roas seguro , 
Echó algunos delante para prueba; 
Pero jamas volvieron con la nueva. 

Viendo los nuestros ya que al plazo puesto, 
Los tardos corredores no volvían, 
Unos juzgan el daño manifiesto , 
Otros impedimentos les ponían : 
Hubo consejo y parecer sobre esto, 
Al cabo en caminar se resolvían 
Ofreciéndose todos á una suerte , 
A un mismo caso, y á una misma muerte. 

Aunque el temor alli tras esto vino, 
En sus valientes brazos se atrevieron, 

Y á su próspera suerte y buen destino 
El dudoso suceso cometieron : 
No dos leguas andadas del camino 
Las amigas cabezas conocieron, 
De los sangrientos cuerpos apartadas, 

Y en empinados palos levantadas. 



1.A ARAUCANA, CANTO III. 



15 



No el horrendo espectáculo présenle 
Cansó en los tirint-s ánimos mudanza, 
Antes con ira y fulera impaciente 

Se enciendan roas tedíenlo* de venganza 

v de rabil Incitado! nueva ule 

Maldicen i murmuran la Lardanaa ¡ 
Solo Valdivia calla y lema el ponto; 
Pero rompió el aileni lo y pina junio. 

Diciendo : « i Oh compañeros, «lo u eni Ierra 
Todo eatuerzo . valor y entendimiento ' 
Vi vela la desvergüenza de la tierra, 
Qne en nuestro ñafio da bandera al viento; 
Veis quebrada la fe, km > la guerra ; 
Los pactoe van del iodo rn rompimiento; 
si-uto la áspera trompa en al oído, 

Y veo un Diego diabólico encendido. 

» Bien conócela la ruaría del estado 

Con lantO d.ií leslro auloii. 

Mirad lo tare fortuna os hi ajad ido 

l'.ui indo ion su ¡o uto \uesira espada ; 

El irabajo j la laogre que ba coatado , 

Q lelfa esU la tierra alimentada; 

\ pues lenemoi Llampo j aparejo, 

Soi i luí. no toin.u nuevo consejo. 

• Quien eatoa ion tendréis en la memoria , 
Puei haj tanta raxon de conoceilos , 

Oiio si dellos no liuliieseinos viloria, 

Y en eaiiipn no pudiésemos vencellos, 
Sei i i ii u arrog mi la v vanagloria , 

Que el mundo no podra después con ellos : 
Dudoso eslov, no té, no sé que haga 
Que a nuestro honor y causa satisfaga. • 

La poca edad V nonos esperiencia 
De loa uio/os livianos (pie allí había 
lies ulnio fon la lívida inadveí lene ¡a 

a tal tiempo su neo ¡a valentía . 
Diciendo: «¡nli capitán! danos licencia, 
Que solos diez sin otra compañía 
Kl liando asolaremos araucano , 
^ liaremos el camino y paso llano. 

» Lo qne jamas loo irnos en estrecho 
No es linii por nuestro honor que lo hagamos ; 
Pues es cierto que cuanto hemos hecho 
Volviendo airas un paso lo manchamos : 
Mostremos al peligro usado pecho , 
Que en él esta la gloria que ñuscamos, a 

Valdivia de la réplica sentido 

Enmudeció de rabia y de corrido. 

¡Oh Valdivia , varón acreditado ! 
¡ Cuanto la verde platica sentiste! 
No solias tú temer como soldado , 
M is de bu. 11 capitán ahora temiste : 
Vas a precisa muerte condenado, 
Que como diestro y sabio la entendiste ; 
Pero quieres perder ames la vida . 
Que sea en II una flaqueza conocida. 

En esto acaso llega un Indio amigo , 

Y á sus pies . m voi alta, arrodillado 
Le dice : « ¡Oh capitán ! mira que digo 
Que no pases el termino vedado: 
Veinte mil conjurados , yo testigo , 
En Tucapel le esperan, protestado 

De pasar sin temor la muerte honrosa 
Antes que vivir vida vergonzosa.! 

Alguna turbación dio de repente 
Lo que el amigo bárbaro propuso, 
Discurre un miedo helado por la gente. 
La triste muerte en medio se les puso ; 
Pero el gobernador osadamente, 
Que también hasta alli estuvo confuso. 
Les dice : «caballeros, ¿qué dudamos? 
;. Sin ver los enemigos nos turbamos? > 

Al caballo con ánimo hiriendo. 
Sin mas les persuadir rompe la vía , 
De los miembros el miedo sacudiendo , 
Le signe la esforzada compañía ; 

Y en breve espacio el valle descubriendo 
De Tncapel , bien lejos parecía 

El muro, antes vistoso levantado, 
Por los anchos cimientos asolado. 



Valdivia equiparó, y dijo : «¡Oh constante 
Española nación de confianza ! 

Por tierra osla el castillo I ni pujante . 

Que en él solo estribaba un esperanza ; 
El pérfido enemigo veta 'leíame , 
Ya os amenace la contraria lenta ; 

En esto mas no tengo que avisaros , 
pues tolo el pelear puede salvaros, t 

Estaba no digo . aal hablando , 

■ acababa bien eaiat razones , 

Cuando por to.ias p uies rodeando 
Los iban con espesos eacuadr ¡a, 

I as astas de ancho! lóenos lilainle ando , 

Grll rodo i ■ engañadores y ladrones, 

La tirria dejareis BOJ I la vela, 

Pag rodonoa la deuda tan debida. • 

Viendo Valdivia serle va 1'oiv.oso 
Que la fuer/.a y fortuna se probBBe, 

Mando qne al escuadra nos copioso 

Y mas vecino, a lio que no cenase, 
Salirse llohadilla , el cual furioso 
Sin que Valdivia mas le amonestase. 
Con poca gente, y con esfuerzo grande 
Asalta el escuadrón di; Mareando. 

La piquería del liarharo calada 

A ios pocos toldado! etendia; 

Pero al tiempo del golpe levantada 
Abriendo un gran portillo se desvia : 
Dales sin resistir franca la entrada , 

Y en medio el escuadrón los recogía , 
Las hileras abiertas se cerraron , 

Y dentro a los cristianos sepultaron. 

Como el caimán hambriento cuando siente 
El escuadrón de peces , que cortando 
Viene con gran hullicio la corriente , 
El agua clara en torno alborotando ; 
Que abriendo la gran boca cautamente 
Itecoge alli el pescado , y apretando 
Las cóncavas quijadas lo deshace, 

Y al insaciable vientre satisface; 
l'ues de aquella manera recogido 

Fué el pequeño escuadrón del homicida, 

Y en un espacio breve consumido 
Sin escapar cristiano con la vida. 

Ya el araucano ejército movido 

Por la ronca trómpela obedecida , 
Con gran estruendo y pasos ordenados 
Cerraba sin temor por todos lados. 

La escuadra de Mareande encarnizada 
Tendía el paso con mas atrevimiento : 
Viéndola asi Valdivia adelantada, 
No escarmentado manda á su sárjenlo 
Que escogiendo la gente mas granada 
Dé sobre ella con recio movimiento ; 
Pero diez españoles solamente 
Pusieron a la muerte osada fíenle. 

Contra el escuadrón bárbaro importuno 
Ir se dejan sin miedo a rienda floja , 

Y i n el encuentro de los diez ninguno 
Dejo allí de sacar la lanza roja : 
Desocupo la silla solo uno, 

Que con la basca y última congoja 

li la rabiosa muerte, el pecho abierto, 

Sobre la llaga en tierra cayó muerto. 

Y los nueve después también cayeron , 
Haciendo tales hechos señalados. 
Que digna y justamente merecieron 
Ser de la eterna faina levantados. 
Hechos pedazos lodos diez murieron 
Quedando de su muerte antes vengados . 
En esto , la española trompa oída 
Dio la postrer señal de arremetida. 

Salen los españoles de lal suerte, 
Los dientes y las lanzas apretando , 
Que de cuatro escuadrones al mas fuerte 
Le van un largo trecho retirando : 
Hieren , dañan , Impelían , dan la muerte, 
Piernas , brazos, cabezas cercenando : 
Los bárbaros por esto no se admiran , 
Anles cobran el campo y los retiran. 



u DON ALONSO 

Sobre la vida y muerte se contiende, 
Perdone Oíos a aquel que allí cayere; 
Del un bando y del otro asi se olende 
Que de ambas parles mucha gente mucre : 
Bien se eslima la plata y se detiende, 
Volver un paso atrás ninguno quiere. 
Cubre la roja sangre lodo el prado. 
Tornándole de verde colorado. 

Del rigor de las armas homicidas 
Los templados arneses reteñían , 

Y las vivas entrañas escondidas 
Con carniceros golpes descubrían : 
Cabezas de los cuerpos divididas 
Que aun el vital espíritu tenían , 

Por el sangriento campo iban rodando 
Vueltos los ojos ya paladeando. 

El enemigo hierro riguroso 
Todo en color de sangre lo convierte , 
Siempre el acometer es mas furioso , 
Pero ya el combatir es menos Tuerte : 
Ninguno allí pretende otro reposo 
Que el ultimo reposo de la muerte , 
El mas medroso atiende con cuidado 
A solo procurar morir vengado. 

La rabia de la muerte y fin presente 
Crió en los nuestros fuerza tan eslraña , 
Que con deshonra y daño de la gente 
Pierden los araucanos la campaña ; 
Al lín dan las espaldas claramente , 
Suenan voces : «Vitoria, España , España, 
Mas el incontrastable y duro hado 
Dio un estraño principio á lo ordenado. 

Un hijo de un cacique conocido, 
Que á Valdivia de paje le servia , 
Acariciado del y favorido 
En su servicio a la sazón venia : 
Del amor de su patria conmovido , 
Viendo que á mas andar se retraía , 
Comienza á grandes voces á animarla 

Y con tales razones á incitarla : 

« ;0h ciega gente del temor guiada! 
A A dó volvéis los temerosos pechos? 
Que la fama en mil años alcanzada 
Aquí perece y todos vuestros hechos. 
La fuerza pierden hoy jamás violada 
Vuestras leyes , los fueros y derechos : 
De señores , de libres , de temidos , 
Quedáis siervos , sujetos y abatidos. 

«Mancháis la clara eslirpe y descendencia 

Y enjeris en el tronco generoso 
Una incurable plaga , una dolencia , 
Un deshonor perpetuo, ignominioso : 
Mirad de los contrarios la impotencia , 
La falta del aliento , y el fogoso 
Latir de los caballos , las ijadas 
Llenas de sangre y de sudor bañadas. 

»No os desnudéis del hábito y costumbre 
Que de nuestros abuelos mantenemos , 
Ni el araucano nombre de la cumbre 
A estado tan infame derribemos : 
Huid el grave yugo y servidumbre, 
Al duro hierro osado pecho demos ; 
¿ Por qué mostráis espaldas esforzadas 
Que son de los peligros reservadas ? 

» Fijad esto que digo en la memoria, 
Que el ciego y torpe miedo os va turbando ; 
Dejad de vos al mundo eterna historia 
Vuestra sujeta patria libertando ; 
Volved , no rehuséis tan gran vitoria , 
Que os está el hado próspero llamando ; 
A lo menos fijad el pié lijero, 
Veréis cómo en defensa vuestra muero. » 

En esto una nervosa y gruesa lanza 
Contra Valdivia su señor blandía , 
Dando de si gran muestra y esperanza , 
Por mas los persuadir arremetía ; 
\ entre el hierro español así se lanza , 
Como con gran calor en agua fria 
Se arroja el ciervo en el caliente eslío , 
1' ira templar el sol con algún frío. 



DE EK01LLA Y ZU.SlGA. 



De solo el primer bote uno atraviesa , 
Olio apunta por medio del costado, 
\ aunque la dura lanza era muy gruesa , 
Salió el hierro sangriento al otro lado : 
Salta , vuelve , revuelve con gran priesa , 

Y barrenando el muslo a otro soldado, 
En él la fuerte pica fué rompida 
Quedando un grueso trozo en la herida. 

Rota la fiera asta , luego afierra 
Del suelo una pesada y dura maza ; 
Mala , hiere , destronca y echa a tierra 
Haciendo en breve espacio larga plaza : 
En él se resumió toda la guerra, 
Cesa el alcance y dan en él la caza ; 
Mas él aquí y all-í va tan liviano 
Que hieren por herirle el aire vano. 

¿ De quién prueba se oyó tan espantosa , 
Ni en antigua escritura se ha leido , 
Que estando de la parte viloriosa 
Se pase á la contraria del vencido? 
¿ Y que solo valor y no otra cosa 
De un bárbaro muchacho haya podido 
Arrebatar por fuerza á los cristianos 
Una tan gran vitoria de las manos? 

No los dos Publios Decios, que las vidas 
Sacrificaron por la patria amada. 
Ni Curcio , Horacio , Scevola y Leónidas , 
Dieron muestra de sí tan señalada ; 
Ni aquellos que en las guerras tan reñidas 
Alcanzaron gran fama por la espada : 
Furio , Marcelo , Fulvio , Cincinalo , 
Marco Sergio, Filón , Sceva y Dentato. 

Decidme : estos famosos ¿ qué hicieron 
Que al hecho desle bárbaro igual fuese? 
¿Qué empresa ó qué batalla acometieron 
Que á lo menos en duda no estuviese? 
i. A qué riesgo y peligro se pusieron 
Que la sed del reinar no los moviese , 

Y de intereses grandes insistidos 
Que á lo"s tímidos hacen atrevidos? 

Muchos emprenden hechos hazañosos , 
Y' se ofrecen con ánimo á la muerte , 
De fama y vanagloria codiciosos 
Que no saben sufrir un golpe fuerte, 
Mostrándose constantes y animosos 
Hasta que ven ya declinar su suerte , 
Fallándoles valor y esfuerzo á una, 
Roto el crédito frágil de fortuna. 

Este , el decreto y la fatal sentencia 
En contra de su patria declarada , 
Turbó y redujo á nueva diferencia , 

Y al fin bastó á que fuese revocada : 
Hizo á fortuna y hados resistencia , 
Forzó su voluntad determinada , 

Y contrastó el furor del vitorioso 
Sacando vencedor al temeroso. 

Estaba el suelo de armas ocupado , 

Y el desigual combate mas revuelto , 
Cuando Caupolicauo reportado 

A las amigas voces había vuelto : 
También habían sus gentes reparado 
Con vergonzoso ardor en ira envuelto , 
De ver que un solo mozo resistía 
A lo que tanta gente no podia. 

Cual suele acontecer á los de honrosos 
Ánimos, de repente inadvertidos, 
O cuando en los lugares sospechosos 
Piensan otros que van desconocidos , 
Que en pendencias y encuentros peligrosos 
Huyen ; pero si ven que conocidos 
Fueron de quien los sigue, avergonzados 
Vuelven furiosos del honor forzados ; 

Asi los araucanos revolviendo 
Contra los vencedores arremeten , 

Y las rendidas armas esgrimiendo, 
A voces de morir todos prometen : 
Treme y gime la tierra del horrendo 
Furor con que ambas parles se acometen, 
Derramando con rabia y fuerza brava 
Aquella poca sangre que quedaba. 



LA AH.U CANA, 

Diego Oro allí derriba á Painaguala . 
Que da mu punU le atraviesa el pecho . 
Pero Canpollcano le niele 
Dejándole gozar poco del in'dio : 
Al Mtgo le feí rede niu cala . 
Aunque el furioso golpe rué al derecho i 
Pues quedó i>"r de dentro la celada 
De loa bóllenles sesos rodada. 

Tras este olro tendió desiigurado, 
Tentó que nunca mas fué conocido . 
Que la arma le caben j todo el lado 

Donde el golpe alcanzo q ló molido 

Valdivia con Ongol se ha topado 

Y hanse el ano j el olro acometido ; 
Hiere Valditla i Oogolmo en una mana 
Hacienda el trauc ino el golpe en vano. 

Pasa recio Valdivia v v.i f m . 

Que con Ongol mu no te detiene, 

Y adonde Leucoton . moxo ani 50 . 

Estaba en una gran pendencia viene. 
Que ri'nira Juan de Lamas y Reinoso 
Solo su parte > opinión mantiene, 
Kl cual con su destreza y mucho seso 
La guerra sustentaba en igual peso, 

Partióse esta batalla . porque cuando 

Valdivia llegó adonde combatía, 
parí.- acudió del araucano bando 
Que en su ajada y defensa se metia 1 
Pnése el ñafio j destroto renovando, 

De un cabo y «le otro gente concurría : 
Sobe el alto rumor i bu estrellas 
si ando de loa hierros mil centellas. 

Gran, ralo anduvo en término dudoso 
La contusa ritoria desta guerra, 
Lleno el aire ite estruendo sonoroso • 
Unja ile SUgre J humilla la tierra : 
Quién busca v solo quiere un lili honroso. 
Quién á bis brazos Con el "tro cierra, 

Y por darse mas presto cruda muerte 
líenla con el puñal lo nieuos fuerte. 

A Juan de Gudiel no le fué sano 
El tenerse en la lucha por maestro; 
Porque sin tiempo y con esfuerzo vano 
Cerró con Gualicol no menos diestro , 

Y en aquella sazón Puréu . su hermano , 
Que estaba cerca del, en el siniestro 
Lado le abrió con daga una herida 
Por do la muerte entro y salió la vida. 

Anilres de Villar iel. va enflaquecido 
Por la falta de sangre derramada , 
Andaba entre ins barbaros metido 
Procurando la muerte mas honrada; 

También Ju le las l'eii.is mal herido , 

Rompiendo por la espesa gente armada , 

Se puso jinitii del ; v asi la suerte 

Los hizo a un tiempo iguales en la muerte. 

Era la diferencia incomparable 
Del número infiel al bautizado, 
Es el un escuadrón ¡numerable , 
El otro basta sesenta numerado : 
Ya la incierta fortuna variable. 
Que dudosa basta entonces habia estado, 

Aprobó la maldad y dio por justa 
La causa y opinión hasta allí injusta. 
Dos mil amigos barbaros soldados , 
Que el bando de Valdivia sustentaban, 
En el flechar del arco ejercitad, is 
El sangriento destrozo acrecentaban , 

Derramando mas sangre, y esforzados 
En la muerte también acompañaban 
A la española gente no vencida 
En cuanto sustentar pudo la vida. 

Cuándo de aqueste y cuándo de aquel canto 
Mostraba el buen Valdivia esfuerzo y arle, 
Haciendo por la espada todo cuanto 
Pudiera hacer el poderoso Marte : 
No basta á reparar el solo tanto , 
Que falta de los suyos la mas parle ; 
Los otros aunque ven su lin tan cierto 
Ningún medio pretenden ni concierto. 



I \M.I III. 

De dos en dos, de tres en tres cayendo 

Iba la desangrada j poca gente, 
Siempre el Impela barbara creciendo 
Con él ya declarado Bn presente 1 
1 uése el número flaco resumiendo 
En catorce soldados solamente . 
Que cooslantes rendir na se quisieron 
11.1-1 1 que al erado hierro se rindieron. 

Solo quedu Valdivia aconipafl ido 

De un clérigo que .naso allí venia . 
\ vico. lo aM su campo destrozado, 
1.1 mal remedio j poca compañía , 

Hijo : ■ Pues pelear es escasado 

Procuremos vivir por otra vía. • 

I'h 1 en esto al canalla i toda prisa 
Tras el corriendo el clérigo de misa. 

Cual suelen escapar de ios monteros 
Dos grandes jabalín , fieros , cerdosos , 
Seguidos de solícitos rastreros 
De la campestre sangre codiciosos, 

Y salen en su aléame los lijerOS 
Lebreles irlandeses generosos; 

Con im menor codicia j pies livianos 

Arrancan Iras los miseros cristianos. 

Tal tempestad de tiros, señor, lanzan 
Cual el turbión que granizando viene : 
En liu, a poco trecho les alcanzan, 

Que un paso cenagoso los detiene ; 
Los barbaros sobre ellos se abalanzan , 

Por valiente el postrero no se tiene ; 

Murió el clérigo luego, y maltratado 
Trajeron a Valdivia ame el senado. 

Caupolicán, gozoso en vei le vivo 

Y en el estado y termino présenle , 
Con voz de vencedor y gesto altivo 
Le amenaza y pregunta juntamente; 
Valdivia , como misero cultivo. 
Responde y pide humilde y obediente 
Que no le de la muerte, y «pie le jura 

Dejar libre la tierra en paz segara. 

Cuentan que estuvo de lomar movido 
Del cnlitillo Valdivia aquel consejo; 
Mas un pariente suvo empedernido, 
A quien él respetaba por ser viejo, 
Le dice : « Por dar crédito i un rendido 
¿ Quieres perder tal tiempo y aparejo '! • 

Y apuntando á Valdivia en el celebro 
Descaiga un gran bastón de duro enebro. 

Gomo el dañoso toro que apremiado 
Con fuerte amarra al palo esta bramando , 
lie la lunilla gente rndeadn, 
Que con admiración le esta mirando, 

Y el diestro carnicero ejercitado 

El grave y duro mazo levantado, 

Recio al cogote cóncavo desciende 

Y muerto estremeciéndose le tiende; 
Asi el determinado viejo cano. 

Que a Valdivia escuchaba con mal ceño , 
Ayudándose de una y otra mano 
En alto levantó el ferrado lefio : 

No hizo el crudo viejo golpe en vano. 
Que a Valdivia entrego al eterno sueño , 

Y en el suelo con súbita caída 
Estremeciendo el cuerpo dio la vida. 

Llamábase este bárbaro Leocato , 

Y el gran Caupolicán dello enojado 
Quiso enmendar el libre desacato ; 
Pero fué del ejército rogado : 

Salió el viejo de aquello al lio barato, 

Y el destrozo del todo fue acabado; 
Que no escapó cristiano desta prueba 
Para poder llevar la trisle nueva. 

Iliis barbaros quedaron con la vida 
Solos de los tres mil, que como vieron 
La gente nuestra rola y de vencida, 
En un jaral espeso se escondieron: 
De alli vieron el lili de la reñida 
Guerra , y puestos en salvo lo dijeron ; 
Que como las estrellas se mostraron , 
Sin ser de nadie vistos se escaparon. 



I.. 



DON ALONSO DE 

La escura noche en esto se subía 
A mas añilar á la mitad del cielo, 

Y con las alas lóbregas cubría 

El orbe y redunde? del ancho suelo , 
Cuando ia vencedora compañía , 
Arrimadas las armas sin recelo , 

Danzas en anchos cercos ordenaban 
Donde la gran Vitoria celebraban. 

Fué la nueva en un punte discurriendo 
Por ledo el araucano regimiento , 

Y ames que el sol se fuese descubriendo 
El campo se cubrió de bastimento : 
Gran multitud de gente concurriendo 
Se forma un general ayuntamiento 

De mozos , viejos, niños y mujeres 
Participes en todos los placeres. 
Cuando la luz las aves anunciaban 

Y alegres sus cantares repetían , 
Un sitio de altos árboles cercaban 
Que una espaciosa plaza contenían, 

Y en ellos las cabezas empalaban 
Que de españoles cuerpos dividían : 
Los troncos de su rama despojados 
Eran de los despojos adornados. 

Y dentro de aquel circulo y asiento 
Cercado de una amena j gran floresta , 
En memoria y honor del vencimiento 
('elebran de beber la alegre fiesta : 
El vino así aumentó el atrevimiento , 
Que España en gran peligro estaba puesta; 
Pues que promete el mínimo soldado 
De no dejar cimiento levantado. 

Era allí la opinión generalmente 
Que sin tardar, doblando las jornadas, 
Partiese un grueso número de gente 
A dar en las ciudades descuidadas, 
Que tomadas de salto y de repente 
Serian con solo el miedo arruinadas . 

Y la patria en su honor restituida 
No dejando cristiano con la vida. 

Y' dando orden bastante y esto hecho . 
Para acabar de ejecutar su saña , 
Con gran poder y ejercito de hecho 
Querían pasar la vuelta de la España : 
Pensándola poner en tanto estrecho 
Por fuerza de armas , puestos en campaña, 
Que fuesen cultivadas las iberas 
Tierras de las naciones estranjeras. 

El hijo de Leocano bien entiende 
El vano intento y quiere desviarlo , 
Que como diestro y sabio otro pretende 

Y por mejor camino enderezarlo : 
El tiempo espera y la sazón atiende 
Que estén mejor dispuestos a tratarlo; 
La fiesta era acabada y borrachera , 
Cuando á todos les habla en tal manera : 

« Menos que vos, señores, no pretendo 
La dulce libertad tan estimada, 
Ni que sea nuestra patria yo defiendo 
En el sublime trono restaurada; 
Mas base de atender a que podiendo 
Ganar , no se aventure perder nada ; 
Y' así , con este celo y fin procuro 
No poner en peligro lo seguro. 

«Tomad con discreción los pareceres 
Que van á la razón mas arrimados, 
Pues cobrar vuestros hijos y mujeres 
Está en ir los principios acertados : 
Vuestra fama , el honor , tierra y haberes 
A punto están de ser recuperados ; 
Que el tiempo, que es el padre del consejo, 
En las manos nos pone el aparejo. 

» A Valdivia y los suyos habéis muerto 
Y' una importante plaza destruido , 
Venir á la venganza será cierto 
Luego que en las ciudades sea sabido; 
Demos al enemigo el paso abierto: 
Esto asegura mas nuestro partido ; 
Vengan , vengan con furia a rienda suelta , 
Que difícil será después la vuelta. 



EHCILLA Y ZUÑIGA. 

»La vítoría tenemos en las manos, 

Y pasos en la tierra mil seguros 
De ciénagas , lagunas y pantanos , 
Espesos montes, ásperos y duros: 
Mejor pelean aquí los araucanos, 
Españoles mejor dentro en sus muros: 
Cualquier hombre en su casa acometido 
Es nías sabio , mas fuerte y atrevido. 

iiEsto os vengo á decir , porque se entienda 
Cuánto con mas seguro acertaremos , 
Para poder tomar la justa enmienda , 
Que en sitios escogidos esperemos : 
Dundo no habrá en el mundo quien defienda 
La razón y derecho que tenemos; 
Cuando temor tuviesen de buscarnos 
A sus casas iremos á alojarnos.» 

Con atención de todos escuchada 
Fué la oración que el general hacia, 
Siendo de los mas dellos aprobada, 
Por ver que á su remedio convenia ; 
La gente ya del lodo sosegada , 
Caupolicán al joven se volvía 
Por quien fué la Vitoria , ya perdida, 
Con milagrosa prueba conseguida. 

Por darle mas favor le tenia asido 
Con la siniestra de la diestra mano , 
Diciéndole : « Oh varón , que haseslendido 
El claro nombre y limite araucano ! 
Por ti ha sido el estado redimido , 
Tú le sacaste del poder tirano, 
A ti solo se debe esta Vitoria 
Digna de premio y de inmortal memoria. 

uYa , señores , pues es tan manifiesto 
(Esto dijo volviéndose al senado) 
El punto en que Lautaro nos lia puesto 
(Que asi el valiente mozo era llamado), 
Yo por remuneralle en algo desto 
Con vuestra autoridad que me habéis dado 
Por paga, aunque a tal deuda insuficiente, 
Le hago capitán y mi teniente. 

¡>Con la gente de guerra que escogiere , 
Pues que ya de sus obras sois testigos , 
En el sitio que mas le pareciere 
Se ponga á recibir los enemigos, 
Adonde hasta que vengan los espere , 
Porque yo con la resta y mis amigos 
Ocuparé la entrada de Elicura , 
Aguardando la misma coyuntura.» 

Del grato mozo el cargo fué acetado 
Con el favor que el general le daba; 
Aprobólo el común aficionado , 
Si á alguno le pesó no lo mostraba , 

Y por el orden y uso acostumbrado 
El gran Caupolicán le trasquilaba , 
Dejándole el cópele en trenza largo , 
Insignia verdadera de aquel cargo. 

Fué Lautaro industrioso , sabio , presto, 
De gran consejo , término y cordura , 
Manso de condición y hermoso gesto , 
Ni grande ni pequeño de estatura ; 
El animo en las cosas grandes puesto , 
De fuerte trabazón y compostura, 
Duros los miembros , recios v nerviosos, 
Anchas espaldas , pechos espaciosos. 

Por él las fiestas fueron alargadas , 
Ejercitando siempre nuevos juegos 
De saltos , luchas , pruebas nuncausadas, 
Danzas de noche en torno de los fuegos : 
Había precios y joyas señaladas , 
Que nunca los troyanos ni los griegos , 
Cuando los juegos mas continuaron , 
Tan ricas y estimadas las sacaron. 

Llegó á Caupolicán estando en esto 
Un bárbaro turbado , sin aliento , 
Perdida la color, mudado el gesto, 
Cubierto de sudor y polvoriento, 
Diciéndole . • Señor, socorre presto; 
Tu campo es roto y cierto el perdimiento; 
Que la gente que estaba en la emboscada 
Es muerta la mas della y destrozada. 



I 



LA ARAUCANA, 

,por tierra de Elieura son bajados 
Catorce valentísimos guei rerot, 
De contal finísimas armados , 

Sobre c:ili;illi.- prestos v lijen* ¡ 

p.ir estos solos son desbaratados 
Dos escuadrones tuyos de piqueros, 

Y visto i-l gran oír ago M improviso , 
Paril corriendo a darle dello aviso. 

Canpolican con muestra do alterada 
1 i í 7. < > que del lenioi se asegurase . 
Diciendo que tan poca gente armada 
Al cabo era imposible que esi apata. ; 

Y con la diligencia acostumbra 1 1 
Mando al nuevo teniente que guiase 
Con l.i ñus presta gente por la \ íj , 
Que luego con c¡ resto le «'nuia. 

Lautaro, en i" aceptar no perezoso, 
Escogiendo una escuadra sunclenle, 
Marcha con tanta prisa, codicioso 
De ganar opinión entre la ^« ■ i • t «■ ; 
Mis i!.' Harte el estruendo sonoroso 
Me llama , que me tanln injustamente 
De los catorce es tiempo que se trate, 
Y' del sangriento j áspero combate. 

Estiémlase su Cuna j sea notoria , 
Pues que bolo su espada resplandece , 

Y dcllos se eternice la nii'iiuiria , 

si valor en las armas lo merece : 
Testimonio dará dello la historia , 
Pero acabar el canto me parece , 
Que a decir tan gran co6a no me atrevo. 
Si no es con nuevo aliento y canto nuevo. 



CANTO IV. 



CANTO IV. 

Vi.n.n catorce espnnotes por concierto A juneirso con Valdivia en la 
fu. na dt Tucapel ¡ hallan loa. indio, en uní emboscada con los cuales 
cutieron un porflado rencuentro; llena l.aularo con penle de refresco; 
mueren siete españole, , y todos los amigos que llevaban ; escúpanse 
los otros por uua |nn ventura. 

¡Cuan buena es la justicia y qué importante! 
Por ella son mil males atajados; 
Que si el rebelde Arauco esta pujante 
Con lodos sus vecinos alterados, 

Y pasa su furor tan adelante , 

Fué por no ser á tiempo castigados : 
La llaga que al principio no se cura , 
Requiere al lin mas áspera la cura. 

Que no es virtud , mas vicio y negligencia. 
Cuando de un daño otro mayor se espera. 
El no curar con hierro la dolencia , 
Si del mal lo requiere la manera ; 
Mas no con tal rigor que la clemencia 
Pierda su fuerza y la virtud entera : 
Clemente es j piadoso el que sin miedo 
Por escapar el brazo corla el dedo. 

No quiero yo decir que á cada paso 
Traiga el hierro en la mano la justicia, 
Sino según la gravedad del caso 

Y la Importancia y lin de la malicia ; 
Pues vemos claro en el presente paso , 
Que al cabo corrompida de avaricia 
Dio a la maldad lugar que se arraigase, 

Y en los ánimos mas se apoderase. 

Mas no se ha de entender como el liviano 
Que se entrega al primero movimiento, 
Que por ser justiciero es inhumano, 

Y por alcan/.ar crédito es sangriento; 

Y como aquel que con injusta mano. 
Sin término, sin causa y fundamento, 
Por sola liviandad y vanagloria 
Quiere dejar de sumaldad memoria . 

No fallará materia y coyuntura 
Para mostrar la pluma aquí curiosa ; 
Mas no quiero meterme en tal hondura, 
Que es cosa no importante y peligrosa : 
El liempo lo dirá y no mi escritura, 
Que quizá la tendrán por sospechosa: 
¡noIo ilire que es opinión de sabios. 
Que adonde falla el rey sobran agravios. 

T. XVII 



l'er.i i nuestro propósito tornando . 
Dejaré de tratai de iinrazones , 
Que o trabajar en rano derramando 
Al viento en el desierto las razones: 
De loa nuestros diré que peleando 
Estaban con los Seros escuadrones 
Ganando lama j preí , honor y gloria, 
Haciendo cosa di [ñas do memoria. 

Puébecho tan notable que requiere 
Mucha atención y autorizada pluma, 

N. i i digo que aquel que le leyere 

Kn que fué de loa grandes se resuma: 
hire cuanto en mi estilo yo pudiere, 
Aunque toda seré una breve Buroa . 

Y los nombres también de I"- soldados 

Que en razón merecen ser loados. 

Almagro, Cortés, Córdoba, Nereda, 
Moran, Gonzalo, Hernández, Maldonado, 
Peñalosa , Vergara , Castañeda , 
Diego G ircla . Herrero él arriscado . 

Pero N Escalona j otro queda 

Con el cual ec el número acabado 

iinn i nardo Manrique es el postrero, 

Igual en el valor siempre al primero. 

Estos catorce son los que venían 

A verse con Valdivia en el Concierto . 

Que del pueblo Imperial partido babian 
Sin saber que Valdivia fuese muerto , 
Poi la alta cuesta de Purén subían, 

V en el m;is alto asicnln y ilesenliierlii 
Los caminos de rama ven sembrados , 

Señal de paga v pniia de soldados. 

Conocen que la tierra esta alterada 

V que de gentes hacen llamamiento; 

No Inrcieriiii por estn la jornada . 

Ni les mudó el teñen el liinie hílenlo : 

La fresca j nueva aurora colorada 

Daba con su venida Ulan Contento, 

Y las sombras del sol se retraían 

Cuando el ÜCÚreO valle descubrían. 

Aquí estaban los indios emboscados 
Esperando á los nuestros, si viniesen , 
Por cogerlos sin orden descuidados, 
Antes que del peligro se advirtiesen ; 

De un bosque i ni; hecho rodeados 

Para que mas cubiertos estuviesen , 
Hasla que inadvertidos del engaño 
Pudiesen á su salvo hacer el daño. 

Los catorce españoles abajaban 
Por un repecho al valle enderezando, 
Donde ocultos los bárbaros estaban 
Cubiertos de los ramos aguardando : 
Los nuestros con el bosque aun no igualaban 
Cuando los indios súbito sonando 
Bárbaras trompas, roncos tamborinos, 
Los pasos ocuparon y caminos. 

En cazador no entró tanta alegría 
Cuando mas sin pensar la liebre echada 
De súbito por medio de la vía 
Salta de entre los pies alborotada , 
Cuanto causó la muestra y vocería 
Del vecino escuadrón de la emboscada 
A nuestros españoles, que al instante 
Anejan los caballos adelante. 

En un punto los bárbaros formaron 
De puntas de diamante una muralla ; 
Pero los españoles no pararon 
Hasta de parte á parte atravesalla : 
Hombres, picas y mazas tropellaron, 
Revuelven por dar lin á la batalla 
Con mas valor y esfuerzo que esperanza , 
Vista de los contrarios la pujanza. 

De tres dos escuadrones desviados 
El paso les cercaron y huida , 
Viéndose asi de hartaros cercados 
Piensan abrir por ellos la salida : 
otra vez arremeten apiñados, 
Y' aunque una escuadra dellos fué rompida, 
Volvieron á sus puestos recogidos. 
Quedando desta vuelta mal heridos. 



iS DON ALONSO 

Dos veces embistieron desta suerte 
Las cerradas escuadras Iropellainlo ; 
Mas viéndose cercanos á la muerte, 
Prosiguen su derrota , enderezando 
Al desolado sitio y casa fuerte , 
A diestro y a siniestro derribando) 
Que los indios entre ellos van mezclados 
Hiriéndolos también por todos lados. 

Estréchase el camino de Klicura 
Por la pequeña falda de una sierra , 
La causa y la razón d.sla angostura 
Es un lago que el valle abajo cierra : 
Para los nuestros esto fué ventura , 
Pites siguen su ¡ornada haciendo guerra. 
Que solo un español que atrás venia 
La bárbara arrogancia resistía. 

Ellos que iban asi por una espesa 
Mala , al calar de un áspero collado 
Ven un indio salir á toda priesa 
El vestido y el rostro demudado ; 
El cual en el camino se atraviesa , 

Y del seno sacó un papel cecrado , 

Que Juan Gome/, de Almagro el propio (lia 
Dando aviso á Valdivia escrito habia. 

El mismo mensajero ven lloroso 
Que dellos adelante habia partido, 
De Valdivia el suceso lastimoso 
Les dijo y lo demás acontecido , 

Y que el castillo el bárbaro furioso 
Le habia por los cimientos destruido : 
Viendo el remedio y presupuesto vano 
Tomaron á la diestra un sitio llano. 

Era el sitio de lo mas rodeado. 
Aunque por esta senda y paso abierto. 
Del este , norte , oeste está abrigado , 

Y el sur le hiere casi en descubierto ; 
Por do seguido va el camino usado 
De los lijeros bárbaros cubierto 

En espaciosa hila prolongada 
Sedientos de la sangre bautizada. 

Tras los nuestros los bárbaros saliendo 
En el llano asimismo repararon , 

Y la gente esparcida recogiendo 

Dos gruesos escuadrones reformaron : 
Los catorce españoles conociendo 
Que era mejor romper, se aparejaron ; 
Mueven los escuadrones concertados 
Por el fuerte Lhtcoya gobernados. 

Con flautas, cuernos, roncos instrumentos 
Alto estruendo, alaridos desdeñosos, 
Salen los lieros bárbaros sangrientos 
Contra los españoles valerosos, 
Que convertir esperan en lamentos 
Los arrogantes gritos orgullosos : 
Tanto el esfuerzo y animo les crece 
Que poca gente en contra les parece. 

Aunque alli un español desügurado , 
Que yo no digo aqui cuál dellos era , 
Dijo viendo tan poca gente al lado : 
n ¡Oh si nuestro escuadrón de ciento fuera! 
Pero Gonzalo Hernández animado 
Vuelto al cielo responde : ¡«A Dios pluguiera 
Fuéramos solos doce y dos fallaran , 
Que doce de la fama nos llamaran ! u 

Los caballos en esto apercibiendo 
Firmes y recogidos en las sillas 
Sueltan las riendas , y los pies batiendo 
Parten contra las bárbaras cuadrillas ; 
Las poderosas lanzas requiriendo, 
Afiladas en sangre las cuchillas , 
Llamando en alta voz á Dios del cielo 
Hacen gemir y retemblar el suelo. 

Calan de fuerte fresno como vigas 
Los bárbaros las picas al momento, 
De la suerte que suelen las espigas 
Derribarse al furor dePrecio viento: 
No bastaron las armas enemigas 
Al ímpetu español y movimiento ; 
Que los nuestros rompieron por un lado 
Dejando el escuadrón aportillado. 



DE EUCILLA Y ZUSlGA 



A un tiempo los caballos volteando, 
Lejos las rolas lanzas arrojadas , 
Vuelven al enemigo y liero bando 
En alto ya Üesnudas las espadas ; 
Otra vez arremeten , no bastando 
Infinidad de puntas enastadas, 
Puestas en contra de la airada gente, 
A que no se mezclasen igualmente. 

Los unos que no saben ser vencidos, 
Los otros á vencer acostumbrados , 
Son causa que se aumenten los heridos , 

Y que bajen los brazos mas pesados; 
De llamas los arneses encendidos , 
Con gran fuerza y presteza golpeados , 
Formaban un rumor que el alio cielo 
Del todo parecía venir al suelo. 

El buen Gonzalo Hernández, presumiendo 
Imitar al de Córdoba famoso , 
Iba por el ejército rompiendo 
No menos diestro y fuerte que animoso ; 
Ivñalosa y Vergara, conociendo 
Que vencer ó morir era forzoso , 
Hacen de sus personas arriscadas 
De esfuerzo y fuerza pruebas señaladas. 

El valiente soldado de Escalona 
La rigurosa espada ejercitando , 
Aventura y señala su persona , 
Mil barbaros valientes señalando: 
Don Leonardo Manrique no perdona 
Los golpes que recibe , antes doblando 
Los suyos con gran priesa y mayor ira 
Los castiga , maltrata y los retira. 

Olro pues que de Córdoba se llama. 
Mozo de grande esfuerzo y valentía , 
Tanta sangre araucana allí derrama , 
Que hizo cien viudas aquel dia : 
Por una que venganza al cielo clama 
Saltan todas las otras de alegría ; 
Que al lin son las mujeres variables , 
Amigas de mudanzas y mudables. 

Cortés y Pero Niño por un lado 
Hacen un fleto estrago y cruda guerra ; 
Moran , Gómez de Almagro y Maldonado 
Siembran de cuerpos bárbaros la tierra ; 
El Herrero como hombre acostumbrado 

Y diestro en golpear , mata y atierra ; 
Pues Nereda también que era maestro 
Hiere , derriba á diestro y á siniestro. 

Como sí fueran á morir desnudos 
Las rabiosas espadas así cortan , 
Con tanta fuerza bajan golpes crudos 
Que poco fuertes armas les importan : 
Lo que sufrir no pueden los escudos 
Los insensibles cuerpos lo comportan , 
En furor encendidos de tal suerte , 
Que no sienten los golpes, ni aun la muerte. 

Antes de rabia y cólera abrasados 
Con poderosos golpes los martillan , 

Y de muchos con fuerza redoblados 
Los cargados caballos arrodillan; 
Abollan los arneses relevados , 

Abren , desclavan , rompen , deshebilian. 
Ruedan las rolas picas y celadas, 

Y el aire atruena el son de las espadas. 
Lincoya combatiendo y derribando 

Anima con hervor los escuadrones . 
Contra su fuerza y maza no bastando 
De crestas alias fuertes morriones : 
Cortés un golpe suyo reparando 
La cabeza inclinó ende los arzones , 
Llevándole el caballo medio muerto, 
Suelto el freno corriendo á campo abierto. 

Con el cuello inclinado, adormecido, 
Acá y allá el caballo le traia ; 
Pero tornando luego en su sentido 
Vergonzoso las riendas recogía : 
Vuelve á buscar á aquel que le ha herido, 

Y al punto que miró le conocía , 

Que al mayor araucano que alli andaba 
De los hombros arriba le llevaba. 



LA ARAUCANA, 

Conócelo también en la braveza 
Que mostraba animando allí su Rente , 

Y en la facilidad y lijere/a 

Con que esgrime la maza diestramente: 
Como el suelto lebrel por la maleza 
Se arroja al jabalí fiero y «atiente , 
Asi asalta Corles al araucano . 
La adarga al pecho, el duro hierro en mano. 

Al través le hirió por un costado 
No le valiendo el coselete duro ; 
Mas de aquella manera leba mudado 
Que mudara un peñasco ó fuerte muro: 
Pasa recio el caballo espoleado , 

Y Cortés de Liueoya ya seguro 
Por medio de la espesa escuadra hiendo , 

Y al un lado y al otro muchos tiende. 
Almagro cuerpo a cuerpo combatía 

Con el joven Guacon, soldado fuerte; 

Pero presto la lid Be decidía , 

Que poco se mostró neutral la suerte; 

De un golpe Almagro al bárbaro hería , 

Por donde una ancha puerta abrió a la muerte; 

Sale ilella de sangre roja un rio, 

Y ocupa el desangrado cuerpo el frío. 
Airado Castañeda en la batalla. 

Mala, tropelía, daña, hiere, ofende; 
Ai aso a N'arpo a la derecha halla, 

Y allí la rigurosa espada tiende : 
No le vallo el jul le lina malla, 

Ni un peto iie dos cueros le defiende 

Que la biliosa punta no calase , 

Y el cuerpo del espíritu privase. 
La gente una con otra se embravece , 

Crece el hervor, coraje y la revuelta , 

Y el rio de la corriente sangre crece 
Bárbara y española toda envuelta : 
Del grueso aliento el aire se escurece , 
Alguna infernal furia andaba suelta , 
Que por llevar á tantos en un dia 
Diabólico furor les infundía. 

Tanto el tesón entre ellos ha durado. 
Que espanta cómo alzar pueden los brazos; 
listaban por el uno y otro lado 
De amontonados cuerpos los ribazos : 
El sol había en su curso declinado 
Cuando ya sin vigor hechos pedazos 
De manera igualmente enflaquecían , 
Que moverse adelante no podían. 

Como el aliento y fuerzas van faltando 
A dos valientes toros animosos, 
Cuando en la fiera lucha porfiando 
Se muestran igualmente poderosos , 
Que se van poco á poco retirando 
Rostro á rostro con pasos perezosos 
Cubiertos de un humor y espeso aliento, 

Y esparcen con los pies la arena al viento : 
Los dos puestos asi se retiraron 

Sin sangre y sin vigor desalentados , 
Que jamás las espaldas se mostraron , 
Mas siempre frente á frente careados ; 
Ambos a un mismo tiempo repararon, 
A un punto hicieron alto , y desviados 
Los unos de los otros tanto estaban 
Que aun un tiro de flecha no distaban. 

Mirábanse del uno y otro bando 
En el sitio y contrario alojamiento. 
Cubiertos de agua y sangre ¡jadeando , 
Que no pueden hartarse del aliento, 
Los fatigados miembros regalando , 
El pecho y boca abierta al fresco viento 
Que con templados soplos respiraba 
Mitigando del sol la fuerza brava. 

Y desde allí con lenguas injuriosas, 
A falta de las manos, se ofendían 
Diciéndose palabras afrentosas, 
La muerte con rigor se prometían ; 

Y á vueltas desto Hechas peligrosas 
Los enemigos arcos despedían ; 
Que aunque el aliento y fuerzas les faltaba 
El rabioso rencor las arrojaba. 



CANTO IV. 



19 



Yo no sé de cuál brazo descansado 
Una flecha con Impela saliendo, 
A manera de rayo arrebatado, 
Kl aire con rumor iba rompiendo : 
Toco en Boslayo i Córdoba en un lado, 

Y la furiosa punta no prendiendo, 

Torció a Moran el CURO, y encarnada 
Por el ojo derecho abrió la entrada. 

El buen Mmi.iii con nenio erada y fuerte 

Sacó la Hecha y ojo en ella asido , 
Gonzalo al duro paso de la muerte 

Le apercibe y esfuerza condolido ; 

Pero Moran grito : « No estoy de suerte 
Que me sienta de esfuerzo enflaquecido, 
Que solo así herido soy bastante 
A vencer cuantos veis que están delante.» 

Pica el caballo temerariamente, 
Que galopear no puede de cansado, 
Contra todo aquel nimi.ro do gente 
Que en escuadrón estaba reformado; 
Pero Gonzalo Hernández diligente 
Se le puso delante acelerado , 
Que ya Lincoya al paso le salia , 

Y al puesto aunque por faena lo volvía. 

Con grande alarde, estruendo y movimiento 
Sobre la cumbre de una verde loma , 
Tendidas las banderas por el viento , 
Lautaro con la presta gente asoma. 
Como cuando de lejos el hambriento 
León viendo la presa placer loma, 

Y mira acá y alia feroz rugiendo 
El vedijoso cuello sacudiendo : 

Lautaro asi veloz por un repecho 
Rajaba enderezando a los de España , 
Pensando él solo dar lin a aquel hecho 
Sí no le desamparan la campaña : 
Delante de su gente va gran trecho, 
Digna es de celebrarse tal hazaña , 
Solos catorce esperan , hechos piezas, 
Rotos los brazos, piernas y cabezas. 

Cuatro mil sobrevienen viloriosos ; 
Apiñados los nuestros los esperan 
No de ver tanta gente temerosos, 
Porque aun morir con mas honor quisieran. 
Los fieros enemigos orgullosos 
En alta voz gritaban : « mueran , mueran; » 

Y el lincoyano ejército animado 
También acometió por otro lado. 

Lanzaron los caballos los cristianos 
Batiendo bien de espacio el hueco suelo 
Contra los descansados araucanos , 
Que fieros amenazan tierra y cielo : 
Vienen con tardos píes a prestas manos ; 

Y del primer encuentro hecho un Jiielo 
Pero Niño tocé la blanca arena , 
Bañándola de sangre en larga vena. 

Atravesóle el cuerpo la herida; 
Aunque en atribuirla hay desconcierto: 
Unos dicen que Angol fué el homicida , 
Otros que Leocoton, y esto es mas cierto ; 
Cualquier dellos que fué , de gran caida 
Pero Niño quedó 111 el campo muerto, 
Con un trozo de pica atravesado , 
Donde fué del tropel despedazado. 

También el de Manrique volteando 
A los pies de Lautaro muerto vino : 
Rompen los otros doce enderezando 
Por las espesas armas al camino ; 
Pero Ongolmo los pies apresurando 
De un golpe derribó fuera de tino 
A Nereda, que en guerras era esperto , 
Cortés de muy herido cayó muerto. 

Tras él al suelo fué Diego García, 
De una llaga mortal abierto el pecho. 
De otro golpe Escalona se tendía , 
Que Tucapel le acierta por derecho : 
Los demás españoles en la vía 
( Considere quien ya se víó en estrecho ) 
Con cuanta priesa baten las ijadas 
De los lasos caballos desangradas. 



2«> DON ALONSO l>K 

El fiero Tucapel haciendo nucirá 

A todos ion andaría los Msall;» , 

Y en viendo que estos dos liatón la tierra, 
Calíanlo por encima dellos salla : 

Topa a Almagro . y con él lijero cierra 
Kn los pies levantado j la masa alta, 
Que sobre él derribándola venia 
Con toda la pujanza que tenia. 

O fue mal tiento , ó furia (pie llevaba, 
O que el sumo Señor quiso librallo , 
Que el tiro á la cabeza señalaba, 

Y a dar vino en las ancas del caballo ; 
Con tanta fuerza el golpe le cargaba 
(.lúe Almagro mas no pudo mencallo, 
Quedando derrengado de manera 

l)ue si fuera de masa ó blanda cera. 
Almagro con nrosteza por un lado 
Viendo el caballo cojo se derriba , 
Ora fue su ventura y diestro hado , 
Ora siniestro del que tras él iba , 
El cual era el valiente Maldonado 
Que envuelto en sangre y polvo al punto arriba , 
Que el golpe segundaba TÜcápelo , 

Y por poco con él diera en el suelo. 
Con el jinete estribo en el derecho 

Lado al bárbaro encuentra de pasada , 

Y cuanto cinco pasos, ó mas trecho, 
Lo lleva acia adelante por la estrada : 
Brama el bárbaro ardiendo de despecho, 
Víbora no se vio mas enconada , 

Ni pisado escorpión vuelve tan presto 
Como el indio volvió el airado gesto. 

Muda el intento, muda la sentencia. 
Que contra Juan de Almagro dado había, 

Y la furiosa maza é impaciencia 
AI triste Maldonado revolvía : 

Cala un golpe con toda su potencia , 
Mas el presto caballo se desvía ; 
Tucapel de furioso el tiro yerra, 

Y el ferrado troncón metió por tierra. 
No escapó Maldonado de la muerte; 

Que al punto llega el bravo Lemolemo 
Con un largo bastón ñudoso y fuerte 
A manera de corvo y grueso remo ; 

Y un golpe le señala de tal suerte. 

Que no le erró el ferrado y duro estremo, 
Ni celada prestó de estofa llena , 
Que los sesos saltaron por la arena. 

En esto, una gran nube tenebrosa 
El aire y cielo súbito turbando. 
Con una escuridad triste y medrosa 
Del sol la luz escasa fué ocupando : 
Salta Aquilón con furia procelosa 
Los árboles y plantas inclinando, 
Envuelto en raras gotas de agua gruesas 
Que luego descargaron mas espesas. 

Como el diestro alambor que apercibiendo 
Al duro asalto y llera balería , 
Va con los tardos golpes previniendo 
La presta y animosa compañía, 

Pero el punto y señal última oy lo 

Suena la horrenda y áspera armonía ; 
Así el negro nublado turbulento 
Lanza un diluvio súbito y violento. 

En escura liniebla el cielo vuelto 
La furiosa tormenta se esforzaba , 
Agua , piedras y rayos todo envuelto 
En espesos relámpagos lanzaba : 
El araucano ejército revuelto 
Por acá y por allá se derramaba ; 
Crece la tempestad horrenda tanto 
Que a los mas esforzados puso espanto. 

De Juan Gómez la próspera ventura 
Hizo que al punto el cielo se cerrase , 
Y la liniebla de la noche escura 
Gran ralo en su favor se anticipase : 
Torbado se metió en una espesura 
Hasta lanío que el ímpetu pasase 
lie aquella gente barbara furiosa , 
De la española sangre codiciosa. 



EIICILI.A Y Zl'ÑICA. 

Guando vio en su violencia el torbellino, 

Y que él podia salir mas encubierto , 
El bosque deja y toma su camino , 
Que el temor se le muestra bien abierto : 
Cayendo y levantando al cabo vino 
De sangre, lodo y de sudor cubierto. 
Junto donde los nuestros esperaban 
Si las furiosas aguas aplacaban. 

Estaban del camino desviados 

Y uno de los caballos relinchando 
El español con pasos sosegados 
Al alegre rumor se fué acercando : 
Llegó donde los seis amedrentados 
Con baja voz estaban del tratando, 

Y en aquella sazón se les presenta 
Dándoles del suceso entera cuenta. 

Con espanto fué luego conocido, 
Que entre ellos ya por muerto se tenia , 

Y cada uno de lastima movido 
A morir en su ayuda se ofrecía; 
Mas él, como animoso y entendido , 
Viendo que aprovechar no le podia , 
Dice : « de mí, señores , nadie cure , 
La vida el que pudiere la asegure.» 

Esto no dijo bien , cuando esforzado 
Por el bosque lomó una senda incierta , 

Y aquella mas usada deja á un lado 
De gente y pueblos barbaros cubierta: 
Otro trance mayor le está guardado ; 
Pero pues hay de Chile historia cierta, 
Alli lo podra ver el que quisiere, 
Si gana de saberlo le viniere. 

El coronista Estrella escribe al justo 
De Chile y del Pirú en latín la historia. 
Con (anta erudición , que sera justo 
Que dure eternamente su memoria ; 

Y la vida de Carlos quinto augusto, 

Y en verso los encomios y la gloría 
De varones ilustres en milicia, 
Gobernación, en letras y justicia. 

Vuelvo á los seis guerreros que sintiendo 
La desgracia de Almagro, lo mostraban; 
Pero ayudalle en ella no pudiendo 
A la Imperial ciudad enderezaban; 
La tempestad furiosa iba creciendo, 
1 Relámpagos v truenos no cesaban 
1 Hasta que salió el sol , y el claro (lia 
| La plaza de Purén les descubría. 

Era un castillo, el cual con poca gente 
Le habla Juan Gómez antes sustentado 
Hallándose una noche de repente 
De multitud de barbaros cercado : 
Repelidos al Un gallardamente, 
Fué por su industria el cerco levantado : 
No escribo esla batalla, aunque famosa. 
Por no lardarme lauto en cada cosa. 

Alli los seis guerreros arribados 
Fueron con tierna muestra recibidos 
De los caros amigos, admirados 
De verlos á tal término traídos, 
Miseros , alligídos , demudados, 
Flacos , roncos , deshechos , consumidos , 
Corriendo sangre y lodo , sin celadas , 
Las armas con las carnes destrozadas. 

Casi veinticuatro horas sustentaron 
Las armas defendiendo su partido , 
Que nunca en este tiempo descansaron 
Haciendo lo que habéis , señor, oido: 
Un rato en el castillo reposaron 
Del cual la noche airas habían salido. 
No con poco temor de los de casa , 

Y mas cuando supieron lo que pasa. 
La sangre les cuajó un temor helado , 

Gran turbación les puso á todos cuando 

El caso de Valdivia desastrado 

Les fueron por sus términos narrando : 

Y así, viendo el castillo mal parado, 
De consejo común considerando 
La pujanza que el bárbaro traía , 
Le dejaron desierto el mismo día. 



LA MUÍ CANA . i amo l\ 



.'I 



\< i.i Gaulén lomaron la ¡oí nada 
Llevando \ Almagro acaso de camfn 
Que poi venir la noche tan eemda - 
Libre ^.i h< > del campo lautarino ; - 
La fuer/a loé i">r tierra derribada r- 
Qne luego el enemigo pueblo vinor" 
Talando municiones y comklaa — 

tjue_eil el_caslilhi eslah .ni i. ■■ <l i 



/ 



J 



Dieron mella loa barbaros gozosos 
\i i.i donde n ejército venia , 
Retumbando es loa montea cávenosos 

Kl alegre ninior y vocería ; 

v por aquellos prados espaciosos 
Con i.i mi, ni, i \ goxo 'i'- aquel día 
Tales cantos y juego; inventaban . 
Que el cansancio con ellos engañaban, 

Ionios, el general con grave muestra 
Les habla i los recibe alegremente , 
y asi mi" blandamente de la diestra 

\l \ jli.nl.. I. iuj llu^-MI ll'llil'llle , 

I lili escuadra Ir i'nlii' "i de maestra , 

Escogida . gallard i j buena gente , 

Bu armas * trabajo ejercitada 

Para eualquiei empresa * gran jornada 

\ Lautaro dejemos pues en este , 
Que iinn ii" -ii proceso mé detiene , 
roñoso n tratar del volveré presto , 
Que llegar basta Penco me conviene ¡ 
Pues hace lanío i nuestro presupuesto 
Decir cómo .> la guerra se previene 
Que sangrienta j mortal se aparejaba , 
\ el juste sentimiento que mostraba. 

Vi la lama , líjcr.i embajadora 
De tristes nueva- \ de grandes malea , 

A Penco atormentaba de hora rn hora, 
Esforzando su \../. ruines señales : 
Cuando llegan los Indios 1 deshora , 

Lns ilus ipie v:i . uiili' i|ui> en los jarales, 
Viendo a Valdivia ruto, se escondieron, 

Y eslos el triste caso refirieron. 

Por mensajeros ciertos entendiendo 
El duro y desdichado acaecimiento. 

Viejos, mojares, niños concurriendo 

Se forma mi triste J general linéenlo : 

Kl cielo con aguda vos rompiendo 
Hinchen de tristes lastimas el viente; 

Nuevas viudas, huérfanas, doncellas, 
Era una dulorosa cosa vellas. 

Los blancos rostros nías que llores bellos 
Eran de crudos puños ofendidos, 

Y manojos dorados de cabellos 
Andaban por loa suelos esparcidos : 

Vieran pedios de mere y tersos cuellos 
lie sanare y vivas lacrimas teñidos , 

Y rotos por mil panes j arrojados 
Ricos vestidos, joyas y locados. 

No con menor estruendo los varones 
De la edad mis robusta juntamente 
Daban de su dolor demostraciones, 
Pero con olroinodc diferente : 
Suenan las armas , sin ■muí municiones, 
Suena e! nuevo aparato de la tiente, 

Y la mnea trompeta del dio- Marte 

A guerra incita ya por toda parte. 

Unos bolas espadas alilalian , 
Otros petos mohosos enlin 

otros las viejas cotas remallaban , 
Hierros otros en astas enjertan : 
Cañones reforzados apuntaban , 
Al viento las banderas descogían , 

Y en alardosa muestra los soldados 
llian por (odas partes ocupados. 

Caudillo era y cabeza de la (lente 
Francisco Villagran .va rón tenido 
Por sabio en la milirúTv suficiente, 
Con suma diligencia prevenido : 
De Pedro de Valdivia fué teniente , 
Después de su persona obedecido , 
Sentido del suceso y caso fuerte 
brama por la venganza de su muerte. 



Las mujeres da nuevo, alaridos 
Hieren el alio concato del cielo , 
Viendo al peligro puestos los maridos , 

Y ellas en lal trabajo y desconsuelo ¡ 
Con lagrimosos ojos v gemidos 
Echadas de rodiltai por el sueln 

LeS ponen IOS hljllelo- pul del. Hile . 

Pero coas .1 moverlos no es bastante 

Va de lo necesario aparejados 
En demanda del barbara sallan . 
De arneses lucidísimos armados, 
Que \ istosos de lejos pat eefan 
Las mujeres por torres j tejados 
Con lijos ojos tiernos los seguían . 

\ echándoles de allí mil beodici - 

Vuelven a Dios el rué w | peticiones 

Del tropel se despiden ciudadano . 
Que del pueblo saliera .i acompañado 
\ ni busca del ejercite araucano 

Pie ni .i toda 1 sa ¡ps caballos 

Dejan .1 la siniestra 1 Maregoano 

Y a la diestra de ralea los vasillos . 
Hijo de Talcaguauo , que su tierra 
La cine casi en lor ¡I mar > siei ra 

De loa seguros limites pasando 
Pisan de Indalicán la enjuta arena, 
\ el espacioso llano atravesando 
Suben las 1 .1-, ¡ rumor no suena ; 

Y al pié del cerco andálico llegando , 
sin entender lo que Lautaro ordena. 

Solo el miedo de entrar por el estado 

Les mitigó el luroi demasiado. 
Un paso peligroso, agrio y estrecho 

De la llanda del mulé esta a" la entrada. 
Por un monte asperísimo y derecho 
La cundiré hasta los cielos levantada : 
BsU tras esle un llano poco trecho , 

Y luego otra menor cuesta tajada, 
Que divide el distrito andalicano 

Del fértil valle y límite araucano. 

Esta cuesta Lautaro hahia elegido 
Para dar la batalla , y por concierto 
Tenia todo su ejercito tendido 
En lo mas alto dolía y descubierta : 

\ iendii i|ue :i pié en I" llano es mal partido 

Seguir a los caballos campo abierto , 

El alte y primer ceno deja exento 
Pensando allí alcanzarlos por aliento. 

Porque se tome hien del sitio el lino 
Quiero aquí ligurarle por entero : 
I.i subida no es mala del camino, 

Mas todo lo demás despeñadero; 

llene al poniente al liravo mar vecino, 
Que hale al pié de un gran derrumbadero, 

Y en la cumbre y mas alto de la cuesta 
Se allana cuanto un tiro de ballesta. 

Estaba el alto cerro coronado 
Del poderoso ejército enemigo, 
\ el camine al entrar desocupado , 
Sin defensa ni estorbo , como digo : 
Pasando el primer monte habla llegado 
Al pie deste secundo el bando amigo ; 
Pero aquí Villagrán confuso estuvo, 
Que el peligroso trance le detuvo. 

Como el romano César, que dudoso 
Kl pie en el liiilñcon lijó a la entrada 

Pensando allí de nuevo el peligroso 
Hecho que acometía y gran jornada , 
Al liu soltó las riendas animoso, 
Diciendo : « Sus , la suerte ya es echada ; » 

A-i nuestro español rompió el camino, 
Dando libre la rienda a su destino. 

Apenas el primer paso había dado, 
('.liando bu -go tras él osadamente , 
B01 el fragoso' monte levantado, 
Alegre comenzó á subir la gente : 
Lautaro, sin moverse , arrinconado. 
les da la entrada llanamente ; 
Diez mil hombres gobierna, gente usada 
Kn el duro ejercicio de la espada. 



DON ALONSO DE EUC1LLA 

Tenia su campo en tomo de la cuesta, 

Y mandado que nadie se moviese 
Un paso a comenzarla dura fiesta 
Hasla que el son de aiTemeler se oyese, 
Con mía irremisible pena puesta 
Para aquel que del termino saliese ; 

Que estaban asi quedos y callados . 

Cual si fueran en marmoles mudados. 

Pues la española gente deseando 
Ejercitar la vencedora diestra , 
Se va a los enemigos acercando 

Por la llanda del bárbaro siniestra : 
Lautaro , al puesto termino llegando, 
Présenla la batalla en bella muestra 
Con gran rumor de bárbaras trompetas , 
Alambores, bocinas)' cornetas. 

Paréceme, señor, que sera justo 
Dar fin al largo canto en este paso. 
Porque el deseo del otro mueva el gusto, 

Y porque de cantar me siento laso : 
Suplicóos que el tardar no os dé disgusto 
Pareciéndoos que voy tan paso a paso , 
Que aun de gentes agravio una gran suma 
Atento á no llevar prolija pluma. 



CANTO V. 

Contiene la reñida batalla que entre los espa¡inles y araucanos hubo en 
la cuesta de Andalican, donde por la astucia de Lautaro y el demasiado 
trabajo de los españoles fueron los nuestros desbaratados, y muertos 
mas de la mitad dellos juntamente con tres mil indios amigos. 

Siempre el benigno Dios por su clemencia 
Nos dilata el castigo merecido, 
Hasta ver sin enmienda la insolencia 
Y r el corazón rebelde endurecido ; 

Y es tanta la dañosa inadvertencia 

Que , aunque vemos el termino cumplido 

Y ejemplo de castigo en el vecino, 
No queremos dejar el mal camino. 

Digolo porque viene muv contenta 
Nuestra gente española á las espadas. 
Que en el fin de Valdivia no escarmienta , 
Ni mira liaber seguido sus pisadas : 
Presto la veréis dar estrecha cuenta 
De las culpas presentes y pasadas; 
Que el verdugo Lautaro ardiendo en saña 
Se muestra con su gente en la campaña. 

Yillagrán con la suya á punto puesto 
En el estrecho llano se detiene , 
Plantando seis cañones en buen puesto 
Ordena aqui y allí lo que conviene : 
Estuvo sin moverse un rato en esto , 
Por ver el orden que Lautaro tiene , 
Que ocupaba su gente tanto trecho , 
Que mitigó el ardor de mas de-un pecho. 

De muchos fué esta guerra deseada; 
Pero sabe ora Dios sus intenciones : 
Viendo toda la cuesta rodeada 
De gente en concertados escuadrones , 
La sangre del temor ya resfriada 
Con presteza acudió a los corazones; 
Los miembros del calor desamparados 
Fueron luego de esfuerzo reformados. 

Con nuevo encendimiento están bramando 
Porque la trompa del partir no suena , 
Tanto el trance y batalla deseando, 
Que cualquiera tardanza les da pena ; 
De la otra parte el araucano bando 
Sujeto a lo que su caudillo ordena 
Rabiaba por cerrar; mas la obediencia 
Le pone duro freno y resistencia. 

Como el feroz caballo que impaciente 
Cuando el competidor ve ya cercano 
Bufa, relincha , y con soberbia frente 
Hiei e la tierra de una y otra mano ; 
Así el bárbaro ejército obediente 
Viendo tan cerca el campo castellano 
Gime por ver el juego comenzado ; 
Mas no pasa del término asignado. 



Y ZUSlliA. 

Desla manera pues la cosa estaba , 
Ganosos de ambas partes por juntarse, 
Pero ya Villagrán consideraba 
Que era dalle mas animo el tardarse : 
Tres bandas de jinetes apartaba 
De aquellos codiciosos de probarse, 
Que a la seña sin mas amonestados 
Ponen las piernas recio á los caballos. 

El campo con lijeros pies batiendo 
Salen con gran tropel y movimiento, 
Rauco se estremeció del son horrendo , 
Y' la mar hizo estraño sentimiento : 
Los corregidos barbaros temiendo 
De Lautaro el espreso mandamiento , 
Aunque por los herir se deshacían , 
El paso acia adelante no movían. 

Con el concierto y orden que en Castilla 
Juegan las cañas en solemne fiesta , 
Que parte y desembraza una cuadrilla 
Revolviendo la adarga al pecho puesta ; 
Así los nuestros firmes en la silla 
Llegan hasta el remate de la cuesta , 

Y vuelven casi en cerco á retirarse 
Por no poder romper sin despeñarse. 

Toman al retirar la vuelta larga, 

Y desla suerte muchas Tiiellas prueban ; 
Pero todas las veces una carga 

De flecha, dardo v piedra espesa llevan : 
A algunos vale allí la buena adarga, 
Las celadas y grevas bien aprueban , 
Que no pueden venir al corto hierro 
Por ser peinado en torno el alto cerro. 

Firme estaba Lautaro sin mudarse, 
Y' cercada de gente la montaña, 
Algunos que pretenden señalarse 
Salen con su licencia á la campaña : 
Quieren uno por uno ejercitarse 
De la pica y basten con los de España , 
dos á dos , ó tres a tres soldados 
A la franca elección délos llamados. 

Usando de mudanzas y ademanes 
Vienen con muestra airosa y contoneo, 
Mas bizarros que bravos alemanes 
Haciendo aqui y allí gentil paseo ; 
Como los diestros y ágiles galanes 
En público ejercicio del torneo, 
Asi llegan gallardos a juntarse, 

Y con las lluras puntas á tentarse. 
Quien piensa de la pica ser maestro 

Sale á probar la fuerza y el destino , 
Tentando el lado diestro y el siniestro 
Buscando lo mejor con sabio tino ; 
Cual acomete, vanle , y hurta presto 
Hallando para entrar franco el camino, 
Cual hace el golpe vano, y cuál tan cierto 
Que da con su enemigo en lierra muerto. 

Otros deslas posturas no se curan 
Ni paran en el aire y gentileza , 
Que el golpe sea mortal solo procuran , 
Y' en el cuerpo y los pies llevar' firmeza : 
Con ánimo arrojado se aventuran 
Llevados de la cólera y braveza; 
Esta á veces los golpes hace vanos, 

Y ellos venir mas juntos á las manos. 
Pero por mas veloz en la corrida 

El mozo Curiomau se señalaba, 
Que con gallarda muestra y atrevida 
Larga carrera sin temor tomaba : 

Y blandiendo una lanza muy fornida , 
En medio de la furia la arrojaba, 

Que nunca de ballesta al torno armada 
Jara con tal presteza fué enviada. 

Había siete españoles ya herido , 
Mas nadie se atraviesa á la venganza ; 
Que era el valiente bárbaro temido 
Por su esfuerzo, destreza y grau pujanza : 
En esto Yillagrán algo corrido 
Viéndole despedir la octava lanza , 
Dijo con voz airada : « ¿ No hay alguno 
Que castigue este bárbaro importuno?» 



LA ARAUCANA , 

Diciendo oslo miraba á Diego Cano , 
El cual Je osado crédito tenia , 
Que una asía gruesa en b derecha uno 

Su Rabicán -preciado apercibía ; 

Y al tiempo cuando el bárbaro lozano 
Con faena eslrema el braco - tendía , 
Un la silla los muslos enetavadoa 
Hiere al caballo á un tiempo entrambos lados. 

Con menudo tropel > gran mido 
Sale el pwato caballo desenvuelto 
Acia el gallardo barbero atrevido , 
(.iiií' ni eato las espaldea baMa mello; 
Pero el fuerte español embebecido 
Kn que un se le faese , el faeno suelto , 
Bate al caballo apriesa loa talonee 
Hasta ios enemigos escuadrones. 

No el araucano y Sera ayuntamiento 
Con las espesas picas derribadas , 
Ni el presuroso y recio movimiento 

lie mazas y de barbaras espadas 
Pudieron resistir al duro intento 

Del anació español , que las pisadas 
Del tijera araucano iba siguiendo , 
La espesa turna j multitud rompiendo. 

Donde) A pesar de tantos ya despecho, 
c.on grande esfuerzo y valerosa mano 
Rompe por ellos . i la lama al pecho 
De aquel que dilato su muerte en vano ; 

Y glorioso del bravo i alto hecho 
M caballo pico ■ la diestra mano , 

Abriendo con esfuerzo y dieslro tino 

Por medio de las armas el camino. 

Luego se arroja el escuadrón jinete 
Al araucano ejército llamando , 

Que a esperarle parece que acomete, 

Y rase luego al borde retirando 

Una, cuatro y diez veces arremete , 
Poco el arremeter aprovechando ; 
Que en aquella sazón ninguna espada 

Había de sangre barban in anchada. 
Los cansados caballos trabajaban ; 
Mas poco del trabajo se aprovecha . 
Que los nuestros ea vano les picaban 
Heridos y hostigados de la Hecha : 

Las bravezas algunos aplacaban 
Viéndose en aquel punto y cuenta estrecha, 
Ellos lasos, los otros descansados, 
Los pasos y caminos ya cerrados. 
La presta y temerosa artilleria 
A toda furia y priesa disparaba , 

Y asi en el escuadrón indio batía. 
Une cuanto topa enhiesto lo allanaba : 
De fuego y humo el cerro se cubría , 
F.l aire cerca y lejos retumbaba. 
Parece con estruendo abrirse el suelo , 

Y respirar un nuevo Mongibelo. 
Visto Lautaro serle conveniente 

Quitar y deshacer aquel nublado , 
Que lanzaba los rayos ea ao gente 

Y había gran parle delta destrozado, 
Al escuadrón que á l.eucolon valiente 
Por su valor le estaba encomendado, 
Le manda arremeter con furia presta, 

Y en alta voz diciendo le amonesta : 
« ¡ Oh líeles compañeros ritoriosoa , 

A quien fortuna llama a tales hechos! 
Ya es tiempo que los brazos valerosos 
Nuestras causas aprueben y derechos : 
Sus, sus, calad las lanzas animosos. 
Rompan ios hierros los contrarios pechos, 

Y por ellos abrid roja corrienle 
Sin respetar a amigo ni á pariente. 

» A las pie/as guiad ; que si ganadas 
Por vuestro esfuerzo son , con tal vitoria 
Celebres quedaran vuestras espadas, 

Y eterna ai mundo dellas la memoria : 
El campo seguirá vuestras pisadas 
Siendo vos los autores desta gloria. > 

Y con esto la gente envanecida 
liizo la temeraria arremetida. 



CANTO V. 

Por infame se tiene allí el postrero , 
tino es la cosa que entre ellos mas se nota , 

El mas medroso quiere ser primero 
Al probar si la lanza lleva bola i 
\o espanta ver moi ir al companero . 

Ni llevar q ce A re ale un < pelota 

Volando pot los .ores hechos piezas . 
Ni el reí quedat ios cuerpos sin cabezas 
No loa perturba y pone allí embarazo . 
Ni punto los detiene el temor eiesn ; 
Antea si oí Uro .1 alguna lleva el brazo , 
Con el otro 1,1 espada esgrime luego ; 

Llegan sin reparar basl 1 el ribazo 

Donde estaba la maquina del lile:-' 
Viéranse ajil las balas escupidas 
Por la barbara furia detenidas. 

Los demás arremeten luego cu rueda 

Y de lime la tierra \ sol cubrían ; 

Pluma no basi. 1 , lengua no haj que pueda 

Figurar el furor con que tenían 

De voces, lilego . In 1 y polvareda 

No le entienden allí ni conocían ; 

Mas poco aprovechó este impedimento, 

Que ciegos se juntaban por el liento. 

Tardaron poro espacio en concertarse 
Las enemigas haces \.i mezcladas, 

Lo que allí se vio mas pura notarse 

lia el presto batir de las espadas 

Procuran ambas partes sen. darse, 

Y así vieran cabezas \ celadas 
Kn cantidad y número partidas . 

Y piernas de BUS troneos divididas. 
Unos por defender la artillería 

Con tal Ímpetu y furia acometida , 
Otros por dar reñíale a su porfía, 
Traban una batalla bien reñida : 

Para un solo español cincuenta había , 

La ventaja era lucra de medida: 
Mas cada cual por si tanto trabaja 
Que iguala con valor a la ventaja. 

No quieren que alias vuelva el estandarte 
De Carlos quinto, máximo , glorioso ; 
Mas que á pesar del contrapuesto Harte 
Vaya siempre adelante vilorioso : 
El cual terrible y liero a cada parle , 
Envuelto en ira y polvo sanguinoso 
Daba nuevo vigor á las espadas 
De tanto combatir aun no cansadas. 

Hcnuévase el furor y la braveza. 
Según es el herir apresurado, 
Con aquel mismo esfuerzo y entereza 

Que si entonces lo hubieran c n/.ado : 

Las muertes , el rigor y la crueza 
Esto 110 puede ser siguilicado , 
Que la espesa y menuda yerba verde 
En sangre convertida el color pierde. 

Villagrau la batalla en peso tiene , 
Que no pierde una ininima su puesto , 
De todo lo importante se previene ; 
Aqui va , y allí acude , y vuelve presto : 
Hace de capitán lo que conviene 
Con usada esperiencia , y fuera deslo 
Como osado soldado y buen guerrero 
Se arroja i los peligros el primero . 

Andando envuelto en sangre á Torbo mira 
Que en los cristianos hace gran matanza , 
Lleva el caballo, y él llevado de ira 
Kequiere en la derecha bien la lanza : 
En los estribos lirme al pecho lira; 
Mas la codicia y sobra de pujanza 
Desatentó la presurosa mano , 
Haciendo antes de tiempo el golpe en vano. 

Hiende el caballo desapoderado 
Por la canalla barbara enemiga , 
Revuelve a Torbo el español airado 

Y en bajo el brazo la jineta abriga , 
Pásale un fuerte peto tresdoblado 

Y el jubón de algodón , y en la barriga 

Le abrió una gran herida, por do al punto 
Vertió de sangre mi lago y la alma junto. 



j ( DON ALONSO DE 

Saca entera la lanza, y derribando 
II hraxo airas con ira la arrojaba ; 
Vuela I* [briosa asía rechinando 
Del ímpetu v pujanxaque llevaba, 
y a Corpillan ipie estaba descansando 
Por entre el brezo y cuerpo le pasaba , 

Y al suelo penetro sin dañar nada , 
Quedando media braza en él lijada. 

Y luego Villagrán , la espada Ibera, 
Por medio de la hueste Va a gran priesa, 
Haciendo con rigor ancha carrera 
Adonde va la turba mas espesa; 
No menos Pedro de Olmos de Aguilera 
Km iodos los peligros se atraviesa , 
Habiendo el solo muerto por su mano 
A Guaucho . Canio , Pillo y Tilaguano. 

Hernando y Juan , entrambos de Alvarado, 
Daban de su valor notoria muestra , 

Y el viejo v gran jinete Maldonado 
Voltea el caballo allí con mano diestra , 
Ejercitando con valor usado 

La espada que en herir era maestra , 
Aunque la débil fuerza envejecida 
Hace pequeño el golpe y la herida. 

Diego Cano , á dos manos , sin escudo , 
No deja lanza enhiesta ni armadura, 
Que todo por rigor de filo agudo 
Hecho pedazos viene á la llanura : 
Pues Peña , aunque de lengua tartamudo, 
Se revuelve con tal desenvoltura , 
Cual Cesio entre las armas de Pompeo, 
O en Troya el fiero hijo de Peleo. 

Por otra parle el español Reinoso , 
De ponzoñosa rabia estimulado , 
Con la espada sangrienta va furioso 
Hiriendo por.el uno y otro lado ; 
Mala de un golpe á Palla, y riguroso 
La punta enderezó contra el costado 
Del fuerte Ron , y asi acertó la vena 
Que la espada de sangre sacó llena. 

Bernal , Pedro de Aguayo , Castañeda , 
Ruiz , Gonzalo Hernández y Pantoja 
Tienen hecha de muertos una rueda, 

Y la tierra de sangre toda roja : 

No hay quien ganar del campo un paso pueda, 
Ni el espeso herir un punto afloja , 
Haciendo los cristianos tales cosas, 
Que las harán los tiempos milagrosas. 
Mas eran los contrarios tanlá gente 

Y tan poco el remedio y confianza , 
Que á muchos les faltaba juntamente 

La sangre , aliento , fuerza y la esperanza : 
Llevados pues al fin de la corriente 
Sin poder resistir la gran pujanza, 
Pierden un largo trecho la montaña 
Con todas las seis piezas de campaña. 

Del antiguo valor y fortaleza 
Sin aflojar los nuestros siempre usaron , 
No se vio en español jamás flaqueza 
Hasta que el campo y sitio les ganaron ; 
Mas viéndose á tal hora en eslrecheza , 
Que pasaban de cinco que empezaron , 
Comienzan á dudar ya la batalla , 
Perdiendo la esperanza de ganalla. 

Dudan por ver al bárbaro tan fuerte 
Cuando ellos en la fuerza iban menguando, 
Representóles el temor la muerte, 
Las heridas y sangre resfriando ; 
Algunos desaniman de lal suerte 
Que se van al camino retirando : 
No del todo , señor, desbaratados, 
Mas haciéndoles rostro y ordenados. 

Pero el buen Villagrán, haciendo fuerza, 
Se arroja y contrapone al paso airado, 

Y con sabias razones los esfuerza , 
Como de capitán escarmentado , 
Diciendo : « Caballeros, nadie tuerza 
De aquello que a su honor es obligado , 

No "s entreguéis al miedo , que es , yo os digo, 
De todo nuestro bien grande enemigo. 



ERCILLA Y ZLN1CA. 

«Sacudidle de vos, y veréis luego 
La deshonra y afrenta manifiesta, 
Mirad que el miedo infame , torpe y ciego 
Mas que el hierro enemigo aqui os molesta : 
No os turbéis, reportaos , tened sosiego, 
Que en este solo punto tenéis puesta 
Vuestra fama , el honor , vida y hacienda , 

Y es cosa que después no tiene enmienda. 
»¿A dó volvéis sin orden y sin liento, 

Que los pasos tenemos impedidos? 
¿Con cuánto deshonor y abatimiento 
Seremos de los nuestros acogidos? 
La vida y honra está en el vencimiento , 
La muerte y deshonor en ser vencidos : 
Mirad esto , y veréis huyendo cierta 
Vuestra deshonra, y mas la vida incierta. » 

De la plaza no ganan cuanto un dedo 
Por esta y otras cosas que decia , 
Según era el terror y estraño miedo 
En que el peligro puesto los había : 
«¿Dónde que dar mejor (pie aqui yo puedo?» 
Diciendo Villagrán , con osadía 
Temeraria arremete á tanta genle 
Solo para morir honradamente. 

La vida ofrece de acabar contenta 
Por no estar al rigor de ser juzgado. 
Teme mas que la muerte alguna afrenta 

Y el verse con el dedo señalado ; 
No quiere andar á todos dando cuenta 
Si volver las espaldas fué forzado , 
Que por dolencia ó mancha se repula 
Tener puesto el honor hombre en dispula. 

Cuan bien deslo salió . que del caballo 
Al suelo le trajeron aturdido; 
Cuál procura prendello, cuál matallo ; 
Pero las buenas armas le han valido : 
Otros dicen á voces : «desarmallo : • 
Acude allí la gente y el ruido; 
Mas quien saber el fin desto quisiere 
Al olro canto pido que me espere. 



CANTO VI. 

Prosigue la comenzada batalla con las estraüas j diversas muertfí Cj"e 
los araucanos ejecutaron en los vencidos, y la poca pUdad qu« con 
los nifios y mujeres usaron, pasándolos todos a cuclill.e. 

Al valeroso espíritu , ni suerte 
Ni revolver de hado riguroso 
Le pueden presentar caso tan fuerte, 
Que le traigan á estado vergonzoso •• 
Como ahora á Villagrán, que con su muerte, 
No siendo de otro modo poderoso , 
Piensa atajar el áspero camino, 
Adonde le tiraba su deslino. 

Sus soldados el paso apresurando 
En confuso montón se retrujeron , 
Cuando en el nuevo y gran rumor mirando 
A su buen capitán en tierra vieron : 
Solos trece la vida despreciando 
Los rostros y las riendas revolvieron , 
Rasgando á los caballos los ijares 
Se arrojan a embestir tantos millares. 

Con mas valor que yo sabré decillo 
El pequeño escuadrón lijero cierra , 
Abriendo en los contrarios un portillo 
Que casi puso en condición la guerra ' 
Rompen basta do el misero caudillo 
De golpes aturdido estaba en tierra, 
Sin ayuda y favor desamparado , 
De la enemiga turba rodeado. 

Todos a un tiempo quieren ser primeros 
En esta empresa y suerte señalada; 

Y estaban como lobos carniceros 
Sobre la mansa oveja desmandada , 
Cuando discordes con aullidos fieros 
Forman música en voz desentonada ; 

Y en esto los mastines del egido 
Llegan con gran presteza á aquel ruido ', 



LA AHALCANA , 



Asi los enemigos apiñados 
En medio, al in-.it.' Villagí in lenfau . 
Que pnr darle la muerte embarazados 
Los unos á los otros ae impedían ; 
Mus los trece españoles esforzado* 
Rompienclii a la sason sobrevenían, 

De roja y fresca sangre va cubiertos 
l)e aquellos que dejaban atrás muerlos. 

Con gran preste/a del amor morlaca 
Adonde i Yiiiagr.ni »en se arrojaban, 

Y los agudos hierros atrevidos 

De nuevo en sangre nuera re {iban ¡ 

Desamparan el ceno los heridos, 

4cl y allá medroso! te apartaban , 

Alguno? sustentaban con mu raerte 

Su parle y opinión hasla la inueite. 

Si un espeso moolon k deshacía 

Desocupando el campo eseannentailos , 
Otra junta mayor luego nada , 

Y estallan sus lugares OCtfpa dO I : 
Del sueño Yillagran aun no volvia; 
Mas tal maña se ilieron sus soldados, 

v asi Isa prestas armas revolvieron , 
yue en n acuerdo i eaballo lo pusieron. 

A tardarse mas tiempo Ibera muerto, 

Y a loen librar salió lan mal parado, 

QMi aunque rsi iba de planchas bien cubierto 

Tenia el cuerpo molido y magullado ; 

Pero del sueño rabilo despierto, 
Viendo trece españoles a su lado. 

Olvidando el 001100 en que aun estaba , 
Entre los duros hierros se lanzaba. 
Por medio del ejercito enemigo 
Sin escarmiento ni temor hendía, 
Llevando en su defensa al bando amigo 
Que destrocando bárbaros venia : 
Trillan , derriban , hacen tal castigo 
une duran las reliquias hoy en día , 

Y durará en Aranco muchos años 
El estrago y memoria de los daños. 

Ilernal hiere a Mailongo de pasada 
De un valiente altibajo a til derecho, 
No le valió de acero la celada , 
Que los filos corrieron hasta el pecho : 
Aguilera al través tendió la espada, 

Y d dispuesto Guarnan dejo mal trecho , 

Haciendo ya el temor lan ancha senda 
Que bien pueden correr a toda rienda. 

Salen pues los catorce vitoriosos 
Donde los otrus de su bando estaban , 
Que turbados, sin orden, temerosos 
De ver su muerle ya remolinaban : 
No bastaron ni fueron poderosos 
Villagran y los oíros que llegaban 
A estorbar el camino comenzado , 

Que ya el temor gran fuer/.a I, alna cobrado. 

Viendo bravo y gallardo el araucano, 
Del todo de vencer desconfiados , 

Y los caballos sin alíenlo en vano 

De importunas es| las fatigados , 

A grandes voces dicen: «a lo llano, 

No estemos desla suerte arrinconados •; 

Y con nuevo temor y desatino 
Toman algunos dellos el camino. 

Cual de cabras montesas la manada, 
Cuando á lugar estrecho es reducida, 
De diestros cazadores rodeada 

Y de importunos tiros perseguida , 
Que viéndose ofendida y apretada 
Una rompe el camino y la huida. 
Siguiendo las demás á la primera ; 
Asi abrieron los nuestros la carrera. 

Uno , dos , diez y veinte desmandados 
Corren a la bajada de la cuesta , 
Sin orden ni atención apresurados , 
Como si al palio fueran sobre apuesta : 
Aunque algunos valientes ocupados 
Con firme rostro y con espada presta , 
Combatiendo animosos no miraban 
Cómo asi los amigos los dejaban. 



CANTO VI 

No atienden al huir , ni se previenen 
De remedio tan BsCO J v. i BmXOSO ; 

Antei en n batalla se mantienen 

i rayendo el lo a término dudoso ¡ 

Y con heroicos ánimos detienen 
De los indios el ímpetu furioso , 

Y la disposición del duro hado. 
En daño suyo v colilla declarado. 

Y asi resisten , matan y destruyen 
Contrastando al destino , que parece 
Que el valor araucano disminuyen, 

Y el suyo con difícil prueba crece ¡ 

M as viendo i loa amigos como hoyen , 
Que á mas correr la gente despero B , 

Hubieron de seguir la misma ría , 

Que ya fílela locura y no osadia. 

Quiero mudar en lloro amargo el .auto, 

Que sera á la saxon mas conveniente ; 

Pues me suena en la oreja el triste llanto 
Del pueblo amigo y género inocente : 
No siento el s.t vencidos tanto, cuanlo 
Ver pasar las espadas crudamente 
Por vírgenes , mujeres , servidores , 
Que penetran los cielos sus clamores. 
La infantería española sin pere/a 

Y gente de servicio Iban camina, 
Que el miedo les prestaba tijereta, 

Y mas ile la que a algunos les convino ; 
Pues con la linliacion y gran torpeza 
MttChOS perdieron de la cuesta el tino, 
Iluedaii unos los Ionios quebrantados, 
Otros hechos pedazos despeñados. 

Quedan pnr el camino mil tendidos , 
Los arroyos de sangre el llano riegan , 
Rompiendo el aire el llanto y alaridos 
Que en son desentonado al cielo llegan ; 

Y las lástimas tristes y gemidos , 
Puestas las manos altas con que ruegan , 

Y piden de la vida gracia en vano 
Al inclemente bárbaro inhumano. 

El cual siempre les iba caza dando 
Con mano presta y pies en la Corrida , 
Hiriendo sin respeto y derribando 
La inútil gente , misera , impedida , 
Que á la amiga nación iba invocando 
La ayuda en vano a la amistad debida , 
Poniéndole delante con razones . 
La deuda , el interés y obligaciones. 

Y aunque mas las razones obligaban , 
Si alguno a defenderlos revolvía , 
Viendo cuanto los otros se alargaban , 
Alargarse también le convenía : 
Ni a los que por amigos se trataban , 
Ni a las que por amigas se debía , 
Con quien haliia amistad y cuenla estrecha, 
Llamar, gemir, llorar les aprovecha. 

Que ya los nuestros, sin parar en nada, 
Por la carrera de su sangre roja 
Dan siempre nueva furia a su jornada , 

Y á los caballos priesa y rienda floja ; 
Que ni la voz de virgen delicada, 

Ni obligación de amigos los congoja : 
La pena V la fatiga que llevaban 
Era cpie los caballos no volaban. 

Sordos a aquel clamor y endurecidos , 
Miden con sueltos pies el verde llano ; 
Pero algunos de lastima movidos , 
Viendo el liero espectáculo inhumano, 
De una rabiosa cólera encendidos 
Vuelven contra el ejército araucano, 
Que corre por el campo derramado , 
La mas parte en la presa embarazado. 

Determinados de morir revuelven , 
Haciendo al sexo tímido reparo , 

Y de suerte en los barbaros se envuelven 
Que a mas de diez la vuelta costó caro : 
Por esto los primeros aun no vuelven , 
Que quieren que el partido sea mas claro, 

Y no poner la vida en aventura , 
Cuanlo lejos de allí , tanto segura. 



es 



2tJ DON ALONSO DE 

Torna la lid Jo nuevo a refrescarse , 
De un lado y ota andaba igual trabada , 
Pecho con pecho vienen á juntarse, 
Lana con lanía , espada con espada : 
Pueden los españoles sustentarse ; 

Que la gente araucana derramada 
1.1 alcance sin orden proseguía . 
Haciendo iodo el daño que podía. 

Cual banda de cornejas esparcidas 
Que por el aire claro el vuelo tienden , 
Que de la compañera condolidas 
Por los chirridos la prisión entienden , 
Las batidoras alas recogidas 
A dalle ayuda en circulo descienden : 
Kl bárbaro escuadrón desta manera 
Al rumor endereza la carrera. 

La gente que de acá y de allá discurre , 
Viendo el tumulto y aire polvoroso , 
Deja el alcance, y di' tropel concurre 
Al son de las espadas sonoroso: 
Cada araucano con presteza ocurre 
Adonde era el favor mas provechoso , 
\ los sangrientos hierros en las manos 
Cercan el escuadrón de los cristianos. 

La copia de los barbaros creciendo , 
Crece el son de las armas y refriega , 

Y los nuestros se van disminuyendo, 
Que en su ayuda y socorro nadie llega ; 
Pero con grande esfuerzo combatiendo, 
Ninguno la persona á ciento niega ; 

Ni allí se vio español que se notase 
Que a su deuda una mínima faltase. 

Mas de la suerte como si del cielo 
Tuvieran el seguro de las vidas. 
Se meten y se arrojan sin recelo 
Por las furiosas armas homicidas : 
Caen por tierra y echan por el suelo , 
Dan y reciben ásperas heridas , 
Que el numero dispar y aventajado 
Suple el valor y el animo sobrado. 

Y asi se contraponen, no temiendo 
La muerte y furia barbara importuna , 
El ímpetu y pujanza resistiendo 
De la gente , del hado y la fortuna ; 
Mas contrastar a tantos no pudielido 
Sin socorro , favor ni ayuda alguna , 
Dilatando el morir, les fué forzoso 
Volver á su camino trabajoso. 

Parece el esperar mas desaliño , 
Que van los delanteros como el viento ; 
Usar de aquel remedio les convino , 

Y no del temerario atrevimiento : 
Muchos mueren en medio del camino 
Por falta de caballos y de aliento, 

Y de sangre también , que el verde prado 
Quedaba de su rastro colorado. 

Flojos ya los caballos y encalmados, 
Los bárbaros por pies los alcanzaban , 

Y en los rendidos dueños derribados 
La fuerza de los brazos ensayaban : 
Otros de los peones empachados, 

Digo de los cristianos que a pié andaban , 
Gasi moverse al trote no podían , 
Que con solo el temor los detenían. 
Los cansados peones se contentan 
Con las colas ó acciones aferradas, 

Y en vano lastimosos representan 
Estrechas amistades olvidadas: 

De si los de á caballo los ausentan , 
Si no pueden a ruego , a cuchilladas, 
Como a los mas odiados enemigos , 
Que no era a la sazón tiempo de amigos. 
Atruena todo el valle el gran bullicio , 
Armas , grita y clamor triste se oia 
De la gente española , y de servicio 
Que á manos de los indios perecía : 
So se vio tan sangriento sacrilicio , 
Ni tan eslían j y cruda anatomía , 
Como los fieros barbaros hicieron 
En dos mil y quinientos que murieron. 



ERCILLA Y ZUSlGA. 

Unos vienen al suelo mal heridos 
De los lomos ai vientre atravesados , 
Por medio de la frente otros hendidos , 
Otros mueren ron honra degollados; 
Otros que piden medios y partidos, 
De los cascos los ojos arrancados, 
Los fuerzan a correr por peligrosos 
Peñascos sin parar precipitosos. 

Y a las tristes mujeres delicadas 
El debido respeto no guardaban ; 
Antes con mas rigor por las espadas 
Sin escuchar sus ruegos las pasaban ; 
No tienen miramiento á las preñadas , 
Mas los golpes al vientre encaminaban , 

Y aconteció salir por las heridas 
Las tiernas pernezuelas no nacidas. 

Suben por la gran cuesta al que mas puede 

Y paga el perezoso y negligente. 
Que a ninguno mas vida se concede 
De cuanto puede andar lijeramenle ; 

Y al que torpe es forzoso que se quede 
Que no es en la carrera diligente. 
Que la muerte que airada airas venia, 
En afirmando el pié le sacudía. 

Aunque la cuesta es áspera y derecha, 
Muchos a la alta cumbre han arribado, 
Adonde una albarrada hallaron hecha, 

Y el paso con maderos ocupado: 
No tiene aquel camino otra desecha , 
yue el cerro casi en torno era tajado, 
Del un lado le bate la marina , 
Dcd otro un gran peñol con él cordilla. 

Era de gruesos tronces mal pulidos 
El nuevo muro en breve tiempo hecho , 
Con arte unos en otros enjeridos , 
(Jue cerraban la senda y paso estrecho : 
Dentro estaban los indios prevenidos, 
Las armas sobre el muro y antepecho , 
Que según orgullosos re mostraban , 
Al cielo no a la gente amenazaban. 

Viendo los españoles ya cerrados 
Los pasos y cerrada la esperanza , 
A pasar ó morir determinados , 
Poniendo en Dios la (Irme confianza , 
De la albarrada un trecho desviados 
Prueban de los caballos la pujanza , 
Corriendo un golpe dellos á romperla , 

Y los bárbaros dentro a defenderla. 
Asi la gente estaba detenida , 

Que lodo su trabajo no importaba, 
Ni al peligro hallaba la salida 
Hasta que el viejo Villagrán llegaba : 
Que vista la escusada arremetida 
Cuan poco en el remedio aprovechaba, 
Sin temor de morir ni muestra alguna, 
Dio aqui el último tiento a la fortuna. 

Estaba en un caballo derivado 
De la española raza , poderoso, 
Ancho de cuadra, espeso, bien trabado, 
Castaño de color , presto , animoso , 
Veloz en la carrera y alentado, 
De grande fuerza y de Ímpetu furioso, 

Y la furia sujeta y corregida 
Por un débil bocado y blanda brida. 

El rostro le endereza , y al momento 
Bale el presto español recio la ijada, 
Que sale con furioso movimiento , 

Y encuentra con los pechos la albarrada: 
Ño hace en el romper mas sentimiento 
Que si fuera en carrera acostumbrada , 
Abriendo tal camino , que pasaron 
Todos los que de abajo se escaparon. 

Los bárbaros airados defendían 
El paso , pero al cabo no pudieron ; 
Que por mas que las armas esgrimían , 
Los fuertes españoles los rompieron : 
Unos acia la mano diestra guian , 
Otros tan buen camino no supieron , 
Tomando á la siniestra un mal sendero 
Que a dar iba en un gran despeñadero. 



LA ARAUCANA, CANTO VIL 



±7 



A la siniestra mi , :i< iu el poniente, 

Estaban dos caminos mal asados , 
Estos debías da ser antiguamente 
l'i>r do al agua bajaban los venados: 
Digo en tiempos pasados, '|i"' al nmantc 
Por mil partea estaban derrumbados, 

Y el remata tajado con un salto 

De mas de ciento J W inti- hutas de alio. 

Por orden de natura no sabida . 
por gran sequedad de aquella tierra, 
O algún diluvio grande y avenida 
Fué causa de tajarse aquella tierra: 
Pues i'ur allí la genis mal regida 
Ocupada del miedo de la guerra , 
Huyendo de la muerte va sin Uno 
A iiar derechamente en ella vino. 

La Inadvertida gente iba rodad», 

Que repararse un pan podía . 

F.i segundo al primero iropellando . 

Y el tercera .ii segund cío envía: 

Kl numero se va multiplicando! 

Un cuerpo mil pedasos se hacia , 
Biempre rodando eon furor viólenlo 
Hasta parar en al mas bajo asienta. 

Como al Dan Tifeo presumiendo 
i i! mi de si '-i gran monte j pesadumbre, 
Cuando el terrible cuerpo estremeciendo 
Sacude l< <s peñascos de la cumbre 
Que vienen con gran ímpetu j esirueada 
Hechos pieus ahajo en mucbedombre : 
Asi la triste gente mal guiada 
Hodando al llano va despedaaad*. 

Pero ai|uella que el buen camino tiene , 
De verle con presteza el un procura, 
Ninguno por el otro se detiene , 

Que detenerse va fuera locura : 

Rodar también a alguno le conviene, 
Que nías de lo posible se apresura : 
A caballo V a pie , y aun de cabeza 
Llegaron ii lo bajo en poca pieza. 

Sueltos iban caballos por el prado , 
Que muertos los señores han caído , 

(Jiros desocuparlos fue forzado. 
Que por flujos la silla babian perdido: 
Cuál lijeio cabalga , j culi turbada 

Del temor de la muerte >a impedido 
Atinar al estribo no podía , 

Y el caballo y Baaoo se le liuia. 

No aguardaban por es toa; mas corriendo 
Juegan s mucha priesa los talones, 
ai delantero sin parar siguiendo, 

Que no le alcanzaran a dos lirones : 

Votos , promesas entre si haciendo 
De ayunos , romerías , oraoiones , 
Y' aun otros reservados solo al papa, 
Si Dios desle peligro los escapa. 

Venían va los caballos por el llano 
Las orejas tremiendo derramadas, 
Quiérenlos aguijar; mas es en vano, 

Aunque recio u-s abren las ijadas : 

El hermano no escucha al can hermano, 

Las lastimas allí son escusadas. 
Quien dos pasos del OtTO se aventaja 
Por ganar oíros dos muere y trabaja. 
Como el (pie sueña que en el ancho coso 

Siente al furioso ton avi arse, 

Que piensa alcurniado y temeroso, 
Huyendo de aquel Ímpetu salvarse, 

Y se aflige y congoja presuroso 
Por correr , y no puede menearse : 
Asi eslns á gran priesa a los caballos 
No pueden, aumpie quieren, aguijallos. 

Haciendo el enemigo gran matanza 
Sigue el alcance, y siempre los aipieja; 
Dichoso aquel (pie buen caballo alcanza , 
Que de su furia un poco mas se aleja ; 
Quién la adarga abandona, quién la lanza, 
Quién de cansado el propio cuerpo deja , 
Y' asi la vencedora gente brava 
La fiera sed con sangre mitigaba. 



Aquel i|Ue por desdicha atlas venia , 

Ninguno , aunque sea amigo , le socoire , 
Despacio el mas lijen se movía . 
Quien el caballo tinta , muí no corre i 
El cansancio j la sed los afligía ; 
Mas liios, que en el mayor peligra acorre, 
Preñé el Ímpetu i cuno al enemigo, 
Según en el siguieule canto digo. 

CANTO MI. 

Llegan lo, eapiAolet A la dudad «Je la Cuno p. loo lt.-rho« pedaio», 
manían el detlroio y pérdida, do uu<-»ira gtnlv t J \i»U la poct ajuv 

para remlir lau Rran pujjniu da C >. I a la . ludad liulna, y la, 

mucha, mujcrei. nlfto, y ylejot que dealn ttlabín, M reUrto en la 

ciudad de Sjuliaaw Atino» <-n .'.(■■ ramo ,e contiene el aaco, 

in. eadlo] ruina di la ciudad de la Concepción. 

Tener en mucho un peche se debrls 

A do el lemOf junas hallo posada , 

Temor que honrosa muerte nos desvia 
Por uns vida Infame i deshonrado ¡ 
En los peligros grandes la osadía 

Merece ser de todos estimada. 

El miedo es natural en el prudente, 

Y el saberlo vencer es ser vállenle. 
Esto podran decir los que picaban 

Los cansados caballos aguijando; 
Pues lauto de temor se apresuraban 

Que les daremos crédito aun callando : 
Con los prestos cálcanos lo afirmaban , 
Con piernas , brazos , cuei po ¡jadeando ; 
También ios araucanos sin alíenlo. 
La furia iban perdiendo y movimiento. 

Que del grande trabajo fatigados 
En el largo y veloz curso aflojaron , 

Y por el gran tesón desalentados, 

A seis leguas de alcance los dejaron ¡ 
Los nuestros del temor mas aguijados , 
Al entrar de la noche se bailaron 
En la estreñía ribera de llinbio 
Adonde pierde el nombre y ser de rio. 

Y a la orilla un gran harco asido vieron 
De una gruesa cadena a un viejo pino, 
Los mas heridos dentro se metieron 
Abriendo por las aguas el camino ; 

Y los demás con animo atendieron 
Hasta i|iie el esperado liaren vino , 

Y con la diligencia comenzada 
A la ciudad arriban deseada. 

Puédese imaginar cual llegarían 
Del trabajo y heridas maltratados ; 
Algunos casi rostros no Iraian , 
Oíros los traen de golpes levantados : 
Del inlierno parece que sallan , 
No hablan , ni responden elevados , 
A lodos con los ojos rodeaban , 

Y mas callando el daño declaraban. 

Después que dio el cansancio y lorpe espanto 
Licencia de decir lo que pasaba , 
Dejando el pueblo atónito ya cuanto. 
Súbito en triste tono levantaba 
Un alboroto y doloroso llanlo , 
Que el gran desasiré mas solemnizaba, 

Y al son discorde y áspera armonía 
La casa mas vecina respondía. 

Quién llora el muerto padre, quién marido. 
Quién hijos, quién sobrinos, quien hermanos, 
Mujeres , como locas sin sentido , 
Ansiosas tuercen las hermosas manos : 
Con el fresco dolor crece el gemido , 

Y los protestos de accidente vanos, 
Los niños abrazados con las madres 
Preguntaban llorando por sus padres. 

De casa en casa corren publicando 
Las voces y clamores esforzados 
Los muertos que murieron peleando , 

Y aquellos infelices despeñados : 
Mozas, casadas , viudas lamentando , 
Puestas las manos y ojos levantados 
Piden a Dios para dolor tan fuerte 

El ultimo remedio de la muerte. 



2S 



La amarga noche sin dormir pasaban 
Al son de dolorosos instrumentos ; 
Mas el día venido se atajaban 
Con olro mayor nial eslos lamentos , 
Diciendo que a gran furia se acercaban 
Los (tráncanos barbaros , sangrientos , 
En una mano hierro , en otra fuego, 
Sobre el pueblo español de temor ciego. 

Ya la parlera fama pregonando, 
Torpes y rudas lenguas desalaba , 
Las cosas de Lautaro acrecentando , 
Los enemigos ánimos menguaba ; 
Que ya cada español casi temblando, 
Dando fuerza á la fama , levantaba 
Al mas flaco araucano hasta el cielo , 
Derramando en los ánimos un hielo. 

Levantase un rumor de retirarse 
Y la triste ciudad desamparaba. 
Diciendo que no pueden sustentarse 
Contra los enemigos en batalla : 
Corrillos comenzaban á formarse , 
La voz. común aprueba el despoblaba; 
Algunos con razones importantes 
Reprobaban las causas no bastantes. 

Dos Varias parles eran admitidas 
Del temor y el amor de la hacienda ; 
La poca gente, muertes y heridas. 
Dicen que la ciudad no se defienda ; 
Las haciendas y rentas adquiridas 
Al liberal temor cogen la rienda ; 
Mas luego se esforzó y creció de modo, 
Que al fin se apoderó de todo en todo. 

La gente principal claro pretende 
Desamparar el pueblo y propio nido , 
Kl temeroso vulgo aun no lo entiende; 
Mas tiende oreja atenta a aquel ruido , 
Yislo el público trato , mas no atiende , 
Que súbito , alterado v removido 
De nuevo esfuerza el llanto y las querellas, 
Poniendo un alarido en las estrellas. 

Quién á su casa corre pregonando 
La venida del bárbaro guerrero; 
Quién aguija á la silla procurando 
Cincharla en al caballo mas lijero : 
Las encerradas vírgenes llorando 
Por las calles sin manto ni escudero, 
Atónitas de acá y de allá , perdidas, 
A las madres buscaban desvalidas. 

Como las corderillas temerosas 
De las queridas madres apartadas , 
Halando van perdidas presurosas 
Haciendo en poco espacio mil paradas, . 
Ponen atenta oreja á todas cosas , 
Corren aquí y allí desatinadas : 
Así las tierna? vírgenes llorando 
A voces á las madres van llamando. 

De rato en rato se renueva y crece 
El llanto, la aflicción y el alarido; 
Tal vez ¡ay ! que de súbito enmudece , 
Reduciendo el sentir solo al oido ; 
Cualquier sombra Lautaro les parece , 
Su rigurosa voz cualquier ruido : 
Alzan la grita y corren , no sabiendo 
Mas de ver á los otros ir corriendo. 

Era cosa de oir bien lastimosa 
Los suspiros , clamores y lamento , 
Haciéndolos mayores cualquier cosa 
Qu<' trae de nuevo el miedo por el viento : 
Desampara la turba temerosa 
Sus casas , posesión y heredamiento , 
Sedas, tapices, camas, recamados, 
Tejos de oro y de plata atesorados. 

Si alguno hace protestas, requiriendo 
Que no sea la ciudad desamparada. 
Responde el principal : «yo no lo entiendo 
Ni de mi voluntad soy parte en nada »; 
Pero el temor un viejo posponiendo 
Les dice : «Gente vil , acobardada, 
Deshonra del honor y ser de España , 
¿ Qué es eslo , dóude* vais , quien os engaña ?» 



DON ALONSO DE ERCILLA Y 7.UÑIGA. 

No fué esta corrección de algún provecho. 



Ni otras cosas que el viejo les decia ; 
Muestran todos hacerse a su despecho , 

Y van al ipie mas corre ya la via : 
Es justo que la fama catite un hecho 
Digno de celebrarse hasta en el dia 
Que cese la memoria por la pluma , 

Y todo pierda el ser y se consuma. 
Doña Mencia de Nidos, una dama 

Noble , discreta , valerosa , osada , 

Es aquella que alcanza tanta fama 

En tiempo que á los hombres es negada : 

Estando enferma y flaca en una cama , 

Siente el grande alboroto ; y esforzada , 

Asiendo de una espada y un escudo , 

Salió tras los vecinos como pudo. 

Ya por el monte arriba caminaban , 
Volviendo atrás los rostros afligidos 
A las casas y tierras que dejaban , 
Oyendo de gallinas mil graznidos. 
Los gatos con voz hórrida maullaban , 
Perros daban tristísimos aullidos ; 
Progne con la turbada Filomena 
Mostraban en sus cantos grave pena. 

Pero con mas dolor doña Mencia , 
Que dello daba indicio y muestra clara , 
Con la espada desnuda lo impedia, 

Y en medio de la cuesta v dellos para , 
El rostro á la ciudad vuelto decia : 

« ; Oh valiente nación , á quien tan cara 
Cuesta la tierra y opinión ganada 
Por el rigor y filo de la espada ! 

i) Decidme, ¿qué es de aquella fortaleza 
Que contra los qite asi teméis mostrastes? 
¿Qué es de aquel alto punto y la grandeza 
De la inmortalidad á que aspiras tes? 
¿Qué es del esfuerzo , orgullo, la braveza, 

Y el natural valor de que os precfastes'í 
¿ Adonde vais , cuitados de vosotros , 
Que no viene ninguno tías nosotros f 

»¡0h cuántas veces fuisles imputados 
De impacientes, altivos , temerarios , 
En los casos dudosos arrojados , 
Sin atender a medios necesarios; 
Y' os vimos en el yugo traer domados 
Tan gran número y copia de adversarios , 

Y emprender y acabar empresas tales 
Que distes á entender ser inmortales! 

«Volved á vuestro pueblo ojos piadosos i 
Por vos de sus cimientos levantado. 
Mirad los campos fértiles, viciosos. 
Que os tienen su tributo aparejado ; 
Las riéas minas y los caudalosos 
Rios de arenas de oro , y el ganado 
Que ya de cerro en cerro anda perdido 
Buscando á su pastor desconocido. 

«Hasta los animales , que carecen 
De vuestro racional entendimiento, 
Usando de razón , se condolecen 

Y muestran doloroso sentimiento : 
Los duros corazones se enternecen 
No usados á sentir , y por el viento 
Las fieras la gran lástima derraman , 

Y en voz casi formada nos infaman. 
uDejais'quielud, hacienda y vida honrosa 

De vuestro esfuerzo y brazos adquirida , 
Por ir á casa ajena embarazosa 
A do tendremos mísera acogida : 
¿ Qué cosa puede haber nías afrentosa , 
Que ser huésped toda nuestra vida ? 
Volved , que á los honrados vida honrada 
Les conviene, ó la muerte acelerada. 
«Volved, no vais asi desa manera , 
Ni del temor os deis tan por amigos , 
Que yo me ofrezco aqui , que la primera 
Me arrojaré en los hierros enemigos : 
Haré yo esta palabra verdadera, 

Y vosotros seréis dello testigos : 
Volved , volved , gritaba...» pero en vano , 
Que a nadie pareció el consejo sano. 



LA ARAUCANA, 

Como el honrado padre recalado 
Que piensa reducir con persuasiones 
Al hijo del prupi'jsitii dañado, 

Y está alegando en vano mil ntOIlfll , 

Que el hijo Incorregible > obstinado 
Le Impoftnoio y cansan los sermones : 
Asi al tenor la gente va entregada 

No sufre ser eu eslo aconsejada. 

Ni .1 Paulo le paso con i ^ ■ i presten 

Por las sienes la Jáculo serpiente 

Sin perder de su vuelo lijere/a , 

Llevándole la vida juntamente . 

Como la odiosa plática y braveza 
lie la dama ele Nidos por la gente; 
Pues apenas entró pof un oiQO 

Cuando ya por el otro habla salido. 
Sin escuchar la plática del lodo, 
Llevados de su antojo caminaban ; 
Mujeres sin chapines por el lodo 
A gran priesa las faldas arrastraban ! 
Fueron doce jomadas deste modo, 

Y a Mapiiclin al lin <leii:is arribaban. 
Lautaro míe se siente descansado 

Me ila priesa , (pie mocho me he lardado 

Noei loen que lauto del nosdescuidemn< . 
Pues ¿I no se des( uida en nuestro daño, 
y adonde le dejamos volveremos, 
yue fue donde dejó el alcance esin 

Ku muy poco papel restituiremos 
l'n gran proceso y termino laniaño, 
yue fuera necesario larga historia 
Para ponerlo estenso por memoria. 
Mas con la brevedad ya profesada 

Me detendré lo menos que pudiere , 

Y las cosas menudas de pasada 
Tocaré lo mejor que yo supiere ; 
Pido que atenta oreja me sea dada , 
yue el cuento es grave y atención requiere, 
l'ara que con curiosa v fácil pluma 
Los hechos destos harliaros resuma. 

yue luego que el alcance htlho cesado, 
Volviendo al hijo de Pillan gozoso, 
yue atrás un largo trecho halda quedado 
Mas por autoridad que de medroso, 
Al general despachan mi soldado. 
Alojándose el campo en el gracioso 
Valle de Talcamahida impórtame, 
De pastos y comidas ahondante. 

lin harliaro valiente, ipie tenia 

La estancia y heredad en aquel valle , 

Hallo un indio cristiano por la vía ; 

Pero no se preciando de maulle, 

Prisionero a so casa le traía , 

Y comienza en tal minio a raaonalle : 

« La vida , ¡ oh miserable ! quiero darle , 
Aunque no la mereces por tu parle. 

• Pues que ya que á la guerra tu venias 
Colando del honor de los guerreros , 
¿, Por qué con las mujeres le escondías 
Viendo á hierro morir tus compañeros? 
Mujer delies de ser, pues que temias 
Tanto de alguna espada los aceros : 

Y asi quiero que tengas el oSciO 
L 1 1 todo lo que toca a mi servicio. > 

Mandó que del olicio se encargase 
Que a la mujer honesta es permitido, 
y la posada y cena concertase 
lín tanto que del sueño convencido 
Los fatigados miembros recrease; 

Y habiéndose á su cania recogido, 
Al mundo el sol dos vueltas había dado, 

Y no había el araucano despertado. 
Sepultado en un sueño Um profundo 

Como si de mil años fuera muerto , 
Hasta que el claro sol dio lo/, al mundo 
A la vuelta tercera , que despierto 
Pidió la usada ropa , y lo segundo 
Si estaba la comida ya en concierto ; 
El diligente siervo respondía , 
yue después de guisada estaba fria. 



CANTO Vil. 



■j:i 



Uniéndole laminen como había astado 

Cincuenta horas de término en el lecho 
Del trabajo j manjares olvidado. 

Con lodo lo ileinas ipie se habí a hechO , 

Y que el comer estaba aparejado 

Si del sueño se hallaba satisfecho. 

El bárbaro responde ■ no me espanto 
De haber sin despertar dormido tanto; 

• Que el cuidoso Lautaro aperoebfdo 

Por hacer descaí vuestra llegada. 

La gente en escuadrones ha tenido 
Con tanta disciplina i astigada , 

yue aun el sentamos era defendido 
Ku acabando Apolo su jornada , 
Hasta que ya los ravos de su lumbre 
Nos daban de la vuelta certidumbre. 

• SI alguno de su puesto se movia , 
Sin esperar descargo le empalaba , 

Y aquel que decansando se dormía 
En medio de dos picas le colgaba : 
Quien cortaba una espiga, allí iiioria, 
lleinas ile la ración que se le daba ¡ 

C riienes estrechas y precetos 

Nos iiivo , como digo , asi sujetos. 

» Pesia suerte estuvimos los soldados 
Mas de catorce noches aguardando , 
Las picas altas, á ellas arrimados. 
Vuestra larda venida deseando: 
Del sueño y del cansancio quebrantados. 
Pasando gran trabajo, hasta i liando 
Soplillos que llcgahadcs ya junto, 
yue nos quitó el cansancio en aquel punto." 

Viendo el Silencio que en el valle había, 
Le pregunta si el campo era partido; 
El mozo dice : ayer, antes del día , 
Salió de aqui con suliilo ruido ; 
Alomarte la causa no sabría , 
Aunque por claras muestras he entendido 
yue la ciudad de Penco torreada 
En del español desamparada. 

Asi era la verdad , que caminado 
liabian los escuadrones vencedores 
Acia el pueblo español desamparado 
De los inadvertidos moradores: 
La codicia del robo y el cuidado 
Les puso espuelas y ánimos mayores; 
Siete leguas del valle á Penco había, 

Y arribaron en solo medio dia. 

A vista de las casas , ya la gente 
Se reparte por lodos los caminos , 
Porque el saco del pueblo sea igualmente 
Lleno de ropa y falto de vecinos: 
Apenas la señal del partir siento, 
('uando cual negra banda de estorninos 
yue se abale al montón del blanco trigo, 
llaja al pueblo el ejército enemigo. 

La ciudad yerma en gran silencio atiende 
El presto asalto y liera arremetida 
De la barbara furia , que deciende 
Con alto estruendo y con veloz corrida ; 
El menos codicioso allí pretende 
La casa mas copiosa y bastecida : 
Vienen de gran tropel acia las puertas 
Todas de par en par francas y abiertas. 

Corren toda la casa en el momento , 

Y en un punto escudriñan los rincones , 
Muchos por no engañarse por el liento 
Rompen v descerrajan los cajones. 
Daten tapices, rimas y ornamento, 
Camas de seda y ricos pabellones, 

Y cuanto descubrir pueden de vi ita , 
Que no hay quien los impida ni resista. 

No con tanto rigor el pueblo griego 
Enlró por el troyano alojamiento. 
Sembrando frigia sangre y vivo luego, 
Talando hasta en el último cimiento ; 
Cuanto de ira, venganza y furor riego, 
El bárbaro del robo no contenió 
Arruma, destruye, desperdicia, 

Y aun no puede cumplir con su malicia. 



30 DON ALONSO DE 

Quién sube la escalera y quién la baja , 
Quien a la ropa y quién al Cofre aguija , 
Quién alire, quién desquicia y ilesencaja , 
Quién mi ileja fardel, ni baratija. 
Quién contiende) quién riñe, quién baraja, 
Quien alega y se Mirle á la parlija: 
Por las torres, desvanes y tejados 
Apareces los barbaros cargados. 

No en colmenas de abejas la frecuencia, 
Priesa y solicitud cuando fabrican 
En el panal la miel con providencia, 
Que á los hombres jamas lo comunican ; 
Ni aquel salir, entrar y diligencia 
Con que las tiernas flores melifican, 
Se puede comparar ni ser figura 
De lo que aquella gente se apresura. 

Alguno di' reliar no se contenta 
La casa que le da cieña ventura, 
Que la insaciable voluntad sedienta 
Olra de mayor presa le ligura: 
Haciendo codiciosa y necia cuenta 
Busca la incierta y deja la segura, 

Y llegando el sol puesto a la posada 

Se queda , por buscar mucho , sin nada. 

También se roba entre ellos lo robado, 
Que poca cuenta y amistad había , 
Si no se pone en salvo a buen recado. 
Que allí el mayor ladrón mas adquiría : 
Cuál lo saca arrastrando , cual cargado 
Va que del propio hermano no se lia : 
Mas parte á ningún hombre se concede 
De aquello que llevar consigo puede. 

Como para el invierno se previetien 
Las guardosas hormigas avisadas, 
Que a la abundante troje van y vienen, 

Y andan en acarretos ocupadas , 

No se impiden , estorban , ni detienen , 
Dan las vacias el paso a las cargadas: 
Asi les araucanos codiciosos 
Entran , salen y vuelven presurosos. 

Quien buena parte tiene, mas no espera, 
Que presto pone fuego al aposento , 
No aguarda que los otros salgan fuera , 
Ni tiene al edilicio miramiento: 
La codiciosa llama de manera 
Iba en tanto furor y crecimiento , 
Que todo el pueblo mísero se abrasa , 
Corriendo el fuego ya de casa en casa. 

Por alto y bajo el fuego se derrama , 
Los cielos amenaza el son horrendo , 
De negro humo espeso y viva llama 
La infelice ciudad se va cubriendo : 
Treme la tierra en torno , el fuego brama 
De subir á su esfera presumiendo , 
Caen de rica labor maderamientos 
líesutnidos en polvos cenicientos. 

Piérdese la ciudad mas fértil de oro 
Que estaba en lo poblado de la tierra, 
Y' adonde mas riquezas y tesoro , 
Según fama , en sus términos se encierra. 
¡Oh, cuantos vivirán en triste lloro 
Que les fuera mejor coDlinua guerra! 
Pues es mayor miseria la pobreza 
Para quien se vio en próspera riqueza. 

A quién diez, y á quién veinte, y á quién treinta 
Mil ducados por año les rentara , 
El mas pobre tuviera mil de renta, 
De aquí ninguno dellos abajara: 
La parle de Valdivia era sin cuenta 
Si la ciudad en paz se sustentara. 
Que en torno la cercaban ricas venas, 
Fáciles de labrar y de oro llenas. 

Cien mil casados subditos servían 
A los de la ciudad desamparada , 
Sacar tanto oro en cantidad podian , 
Que á tenerse viniera casi en nada ; 
Esto que digo y la opinión perdían 
Por aflojar el brazo ¡le la espada, 
Ganado», heredades, ricas casas, 
Que ya se van tornando en vivas brasas. 



ERCILLA Y ZllSlGA. 

La grita de los bárbaros se entona , 
No cabe el gozo dentro de sus pechos , 
Viendo (pie el fuego horrible no perdona 
Herniosas cuadras ni labrados techos : 
En lanía multitud no hay tal persona 
Que en verlos no se duela asi deshechos ; 
Antes suspiran, gimen y se ofenden, 
Porque tanto del fuego se defienden. 

Paréceles (pie es lento y espacioso, 
Pues tanto en abrasarles se tardaba, 

Y maldicen al tracio proceloso 
Porque la Haca llama no esforzaba : 
Al caer de las casas sonoroso 
En terrible alarido resonaba, 
Que junio con el humo y las centellas 
Subiendo amenazaba las estrellas. 

Crece la fiera llama en tanto grado 
Que las mas altas nubes encendía , 
Tracio con movimiento arrebatado 
Sacudiendo los arboles venia, 

Y Vulcano , al rumor sucio y tiznado, 
Con los herreros fuelles acudia 
Que ayudaron su parle al presto fuego ; 

Y asi se apoderó de lodo luego. 
Nunca fué de Nerón el gozo tanto 

De ver en la gran Roma poderosa 
Prendido el luego ya por cada canto , 
Vista sola a tal nombre deleitosa : 
Ni aquello tan gran guste le ilió, cuanto 
Gusta la gente barbara llanosa 
De ver cómo la llama se estendia , 

Y la triste ciudad se consumía. 
Era cosa de oír , dura y terrible , 

Los estallidos y Pornace estruendo , 
El negro bunio, espeso é insufrible, 
Cual nube en aire así se va imprimiendo : 
No hay cosa reservada al fuego horrible , 
Todo en si lo convierte, resumiendo 
Los ricos edificios levantados 
En antiguos corrales derribados. 

Llegado al lin el último contento 
De aquella fiera gente vengativa , 
Aun no parando en esto el mal intento, 
Ni planta en pié , ni cosa dejan viva: 
El incendio acabado como cuento , 
Un mensajero con gran priesa arriba 
Del bijo de Leocan , y su embajada 
Sera en el otro canto declarada. 



CANTO VIII. 

Júntanse tos caciques y señores principales 4 codscjo general en el 
valle de Arauco. Mata Tucapel al cacique Puchecalco, y Caupolican 
Tiene con poderoso ejército sobre la ciudad Imperial fundada en el 
valle de Cautén. 

Un limpio honor del ánimo ofendido 
Jamás puede olvidar aquella afrenta, 
Trayendo al hombre siempre así encogido, 
Que dello sin hablar da larga cuenta; 

Y en el mayor contento desabrido 
Se le pone delante y representa 

La dura y grave afrenta con un miedo , 
Que todos le señalan con el dedo. 
Si bien esto los nuestros lo miraran 

Y al temor con esfuerzo resistieran, 
Sus haciendas y casas sustentaran 

Y en la justa demanda fenecieran ; 
De mil desabrimientos no gustaran , 
Ni al terrero del vulgo se pusieran , 
Del vulgo, que jamás dice lo bueno , 
Ni en decir los defectos tiene freno. 

Pero de un bando y otro contemplada 
La diferencia en número de gentes , 
La ciudad sin reparos , descercada , 
Con olra infinidad de inconvenientes; 

Y el ver puestas al filo de la espada 
Las gargantas de tantos inocentes , 
Niños, mujeres, vírgenes sin culpa , 
Será bastante y licita disculpa. 



LA AHAi:c.\NA, 

Si no es disculpa y causa lo que digo , 
Se puedo atribuir i-i.li' suceso 

A i|in' rué del Siín.r Justo castigo. 
Visto do su soberbia al gran esceso, 
Perahiendo ijur el barí ara ennd|D| 

Aquel que fue su subdito y opreso, 
I. os eche de su tierra y | s, 

Y les ponga el honor en opiniones. 

Bien (|iie iii la CoocepcIoB rupia de gente 
Balaba f la nionj paro grao p irle 

De barba Idatira > amigada Irenli! , 

Inútil en la .Un i v bélica arte . 

Y poca de la edad mas siilii iente 
A resistir el gnin rigor de Marte 

Y a la parcial fortuna, ipie se inueslra 

En io. ios los sucesos u siniestra. 

¿Quien pudra con el liando lautaríno 

Viendo que su oplnlos tamo evadí , 

Y' la fortuna prospera el camino 
Kn nuestro gano J su proveclm abría? 
No piensa reparar hasta el divino 
Cielo y arruinar su uioiiari|ina , 

Haciendo aquellos barbarea Mantos 

liraudes líelos, l.ravczas y desgarrón. 
Pilos el plli l.lo de PeaCO desolado 

Y de 1 1 liera llama COOSUmldo , 

l'ije C0 a pin priesa lialiia llegado 

l'n indio mensajero conocido, 
One por CaopOUCan era enviado; 

Y habiendo de su parle encarecido 

l.a gran batalla , diana .le memoria, 

I-as graclU les mullo de la Vitoria. 

Dijo también mu alargar monea 
Que el genera] mandaba que partiese 

Lautaro con los prestos escuadrones, 

^ en el valle de Arauco se metiese, 

Donde el senado y junta de varones 
Ir liasen lo ipn' Illas le conviniese ; 
l'uesi'ii el fértil valle hay aparejo 
l'ara la junta y general consejo. 

En oyendo Lautaro aquel mandato . 
Levanta el campo . sin parar camina . 
Deja gran Uní alias, y ( -n poco ralo 
Al monte andalicano se avecina ; 

\ por llegar de súbito rebato , 

Kl camino torció por la marina, 
Canoso de hurlar al liando amigo 
Tomando el nombre] voz del enemigo. 
TanlO marchó , que al asomar del dia 
Dio solire las escuadras .le repente 
Con una baraúnda y vocería , 
Que puso en arma V altero la gente , 
Mas vuelto el alboroto en alegría , 
Conocida la burla claramente , 

Los unos y l..s otros sin lirmarse 
Sueltas las armas, corren a abrazarse. 
Caupolican, alegre, humano y grave. 
Los recibe, abrazando al ImeiiLautaro , 

Y con regalo y platica suave 
Le da prendas y honor de hermano caro : 

La gente que de gozo en si no cabe 
Por la ritiera de un arroyo el 
En juntas y corrillos derramada. 
Celebran de beber la licsta osada. 

Algún tiempo pasaron después deslo 
Antes que el gran senado hiesejnnto, 
Tratando en su jomada y presupuesto 
Desde el principio al fin sin faltar punto; 
Pero al término justo y plazo puesto 
Llego la demás gente, J lodo a punto 
Los principales nombres de la tierra 
Entraron en COOSOlU á uso de guerra. 

Llevaba el general aquel vestido 
Con que Valdivia anle el fué presentado : 
Era de verde y púrpura tejido 
Con rica plata y oro recamado , 
Un pelo fuerte en buena guerra habido 
De lina pasta y temple relevado, 
La celarla declaro y limpio acero , 

Y uu mundo de esmeralda por cimero. 



CANTO VIH. 



SI 



Todos los capitanes señalados 
A la española usan/ase vestian, 
La gente .1.1 . ouiiiii y los soldados 
Se visten del despojo que traían : 
Cal/as, rabones , cueros desgarrados 
En gran estima y pi BdO se tenían ; 
Por Inútil y bajo se juzgaba 
El sp IPaAol despojo OO llevaba 

A manera de triunfos ordenaron 
El venir a la junta asi vestí, los , 

Y en el consejo, como di^o, entraron 

Cíenlo v treinta caciques escogidos; 
por su costumbre antlgoa se sentaron 
Según trae por la espada eran tenidos ; 
Balando en gran silencio el pueblo ulano , 
Así soltó la voz. Caopolicarjo: 

• Bien entendido teñen v.. , varones, 

Para que nuestra faina se aciecienle , 
Que no es menester fuerza de razones , 

Mas solo el apuntarlo brevemente : 

Que segtm vuestros fuertes corazones 
Entrar la España pienso Fácilmente, 

Y al gran emperador Invicto Cario 
Al dominio araucano sujetarlo. 

•Los españoles vemos que ya entienden 
El peSO de las mazas harreadas. 
Pues ni en campo ni en muro nos atienden 

Saín s i oiiau ros espadas, 

Y cuan poco las mallas los defienden 

Del corle .le las hachas acoradas ; 
Si sus picas son largas y fornidas. 

Con las vuestras nan sido va medidos. 

• De vuestro intento asegurar foleto, 

Pues estoy del valor tan satisfecho, 

Que gruesos muros de templado acoto 
Allanareis poniéndoles el pe. lio : 
Con esta confianza el delantero 
Seguiré vuestro liando, y el derecho 
Que tenéis de ganar la fuerte España, 

Y conquistar del mundo la campaña. 

• La deidad desta gente entenderemos, 

> si del alio cielo cristalino 
Desciende , como dicen, abriremos 
A puro hierro anchísimo camino : 

Su género j linaje asolaremos , 

Que no bastara ejercito divino , 
Ni divino poder , esfuerzo y arte 
Si lodos nos hacemos auna parle. 

• En lin , fuertes guerreros , como di "o . 
No puede mi intención mas declararse 
Aquel que me quisiere por amigo, 

A UempO esta que puede señalarse; 

Téngame desde aquí por en. go 

El que quisiere a paces arrimarse.» 

Aquí dio lin, y su intención propuesta . 
Esperaba sereno la respuesta. 

Ceja no se movió, y aun el alíenlo 
Apenas al espíritu halló via , 
Mientras duro el soberbio parlamento 
Que el gran Caupolicano les hacia : 

Hubo en el responder el cumplimiento 

Y ceremonia usada en cortesía ; 
A Lautaro locaba ; y escusado , 
Lincoya asi responde levantado: 

« Señor, yo no me he visto tan gozoso 
Después que en este triste mundo vivo, 
Como en ver manifiesto el valeroso 
Animo dése inviclo pecho altivo ¡ 

Y así por pensamiento tan glorioso 
Me ofrezco por tu siervo y ty cautifo; 
Que no quiero ser rey del cielo y tierra , 
Si hubiese de acabarse aquí la guerra. 

• Y' en testimonio deslo yo te juro 
De te seguir y acompañar de lucho, 
Ni por asnero caso adverso y duro 

A la patria volver jamás el pecho : 
Desto puedes, señor, estar seguro, 

Y todo faltará y será deshecho 
Antes que la palabra acreditada 

De un hombre como yo por prenda dada » 



DON ALONSO Di 

Asi dijo ; v iras ti , aunque rondo , 
Kl buen lvi'oguelen, curaca anciano, 
De condición muy áspera enojado, 
Pero afable en la paz . Fácil y humano , 
Viejo, enjuto, dispuesto, bien trazado, 
Señor de aquel hermoso y fértil llano, 
Con espaciosa «h y grave gesto 
Propuso en sus razones sabias eslo : 
« Fuerte varón y capitán perfeto, 
No dejaré de ser el delantero 
A probar la fineza deste peto, . 

Y si mi hacha rompe el lino acero ; 
Mas como quien lo entiende le i remeto 
Que falla por hacer mucho primero 
Que salgan españoles deslatieira. 
Cuanto mas ir a España a mover guerra. 

vBien sera que, señor, nos contentemos 
Con lo que nos dejaron los pasados, 
Y' a nuestros enemigos desterremos 
Que están en lo mas dello apoderados ; 
Después por el suceso entenderemos 
Mejor el disponer de nuestros liados : 

Esto a mi me parece , y quien quisiere 
Proponga otra razón , si mejor fuere.» 
Callando este cacique , se adelanta 
Tucapelo, de cólera encendido, 

Y sin respeto asi la voz levanta 
Con un tono soberbio y atrevido , 
Diciendo : «A mi la España no me espanta 

Y no quiero por hombre ser tenido, 
Si solo no arruino á los cristianos , 
Ahora sean divinos, ahora humanos. 

» Pues lanzaros de Chile y destruirlos 
No sera para mi haslante guerra , 
Que pienso , si me esperan , confundirlos 
En el profundo centro de la tierra ; 
Y' si huyen, mi maza ha de seguirlos, 
Que es la que desle mundo los destierra : 
Por eso no nos ponga nadie miedo , 
Que aun no haré en hacerlo lo que puedo. 

»Y por mi diestro brazo os aseguro , 
Si la maza dos años me sustenta , 
A despecho del cielo , á hierro puro, 
De dar desto descargo y buena cuenta , 
Y" no dejar de España enhiesto muro , 

Y aun el ánimo á mas se me acrecienta , 
Que después que allanare el ancho suelo, 
A guerra incitaré al supremo cielo. 

» Que no son hados , es pura flaqueza 
La que nos pone estorbos y embarazos ; 
Pensar que haya fortuna es gran simpleza ¡ 
La fortuna es "la fuerza de los brazos : 
La máquina del cielo y fortaleza 
Y'endrá primero ahajo hecha pedazos , 
Que Tucapel en esta y otra empresa 
Falle un minimo punto en su ptomesa.» 

Peteguelén la vieja sangre fría 
Se le encendió de rabia , y levantado 
Le dice : « ; Oh arrógame ! la osadía 
Sin discreción jamas fué de esforzado. » 
Pero Caupolicán, que conocía 
Del viejo ha tiempo el ánimo arrojado, 
Con discreción le ataja las razones 
Haciendo proponer á oíros varones. 

Purén se ofrece alli , y Angol se ofrece 
No con menor braveza y desaliento ; 
Ongolmo no qoedó según parece 
De mostrar su soberbio pensamiento : 
Del uno en olro multiplica y crece 
El número en*l mismo ofrecimiento; 
Colocólo , que atento eslaba á lodo , 
Sacó la voz diciendo deste modo ! 

»La verde edad os lleva á ser furiosos , 
; Oh hijos ! y nosotros los ancianos 
No somos en el mundo provechosos 
Mas de para decir consejos sanos ; 
Que no nos ciegan humos vaporosos 
Del juvenil hervor y años lozanos: 

Vas! < mas lihres entendemos 

Lo que siendo mancebos no podemos. 



ERC1LLA Y ZUfllGA. 

«Vosotros , capitanes esforzados , 
De sida una vilorta envanecidos , 
Estáis de tal manera levantados , 
Que os parecen ya pocos los nacidos : 
Templad , templad los pechos alterados 
Y' esos vanos esfuerzos mal regidos; 
No hagáis de españoles tal desprecio , 
Que no venden sus vidas a mal precio. 

«Si dos veces por dicha los veneisles , 
Mirad cuando primero aquí vinieron 
Que resistir su fuerza no pudistes. 
Pues mas de cinco veces os vencieron : 
En el licureo campo ya lo vistes 
Lo que solos catorce allí hicieron ; 
No será poco hecho y buen partido 
Cobrar la tierra y crédito perdido. 

i) Debemos procurar con seso y arte 
Redemir nuestra patria y libertarnos , 
Dando á vuestras bravezas menos parle , 
Pues mas pueden dañar que aprovecharnos, 
¡ Oh hijo de Leocán ! quiero avisarte , 
Si quieres como sabio gobernarnos , 
Que temples esla furia , y con maduro 
Seso pongas remedio en lo futuro. 

«El consejo mas sano y conveniente 
Es que el campo, en tres bandas repartido, 
A un tiempo, aunque por parte diferente, 
Dé sobre el Cautén pueblo aborrecido : 
Hien que esté en su defensa buena genle, 
Es poca; y este asiento, destruido 
Valdivia, de allanar fácil seria, 
Pues no alcanza arcabuz ni artillería. 

b Solo á mi Sanliago me da pena ; 
Pero modo a su tiempo buscaremos 
Para poderla entrar, y la Serena 
Fácilmente después ía allanaremos ; 
Aunque sujeto a lo que el hado ordena 
Es el mejor camino que tenemos.» . 
Acabando con esto el sabio viejo, 
A muchos pareció bien su consejo. 

Tras este otro curaca hechicero 
De la vejez decrépita impedido 
(Puchecalco se llama el agorero. 
Por sabio en los pronósticos tenido). 
Con profundo suspiro, intimo y fiero 
Comienza asi á decir entristecido : 
«Al negro Eponamon doy por testigo 
De lo que siempre he dicho y ahora digo. 

i) Por un término breve se os concede 
La libertad , y haheis lo mas gozado ; 
Mudarse esta sentencia ya no puede, 
Que está por las estrellas ordenado , 

Y que lorluna en vuestro daño ruede ; 
Mirad que os llama ya el preciso hado 
A dura sujeción y trances fuertes; 
Repárense á lo menos tantas muertes. 

> El aire de señales anda lleno , 

Y las nniurnas aves van turbando 
Con sordo vuelo el claro dia sereno. 
Mil prodigios funestos anunciando ; 
Las plantas con sobrado humor terreno 
Se van sin producir fruto secando ; 
Las estrellas , la luna , el sol lo afirman , 
Cien mil agüeros tristes lo confirman. 

«Mirólo todo , y todo contemplado 
No sé en qué pueda yo esperar consuelo , 
Que de su espada el Orion armado 
Con gran ruina ya amenaza el suelo : 
Júpiter se ha al ocaso retirado , 
Solo Marte sangriento posee el cielo, 
Que denotando la futura guerra 
Enciende un fuego bélico en la tierra. 

> Ya la furiosa muerte irreparable 
Viene a nosotros con airada diestra , 

Y la amiga fortuna favorable 
Con diferente roslro se nos muestra; 

Y Eponamon horrendo y espantable 
Envuelto en la calienlesangre nuestra , 
La corva garra tiende el cetro yerto , 
Llevándonos al no sabido puerto. » 



LA AIIAl CANA, 

Tocapel que de rabia retentando 
Estaba oyendo al viejo , mas do atiende , 
Que dlee ¡ Ko veré si adivinando 
De mi maza este necio se defiende.» 
IHciei do esto , j la mata Icvanl indo , 
I i derriba sobre él , - asi I" tiende 
Que pin iv midió curso de planeta, 
.\i fué mas a/livinu ni profeta. 

Quedóle desto el brain tan sabroso, 

Según la maestra , nao »ido estovo 

De dar tras el Senado religioso , 
Y Mu sé la razón que lo detuvo : 
Caupolicán, atónito j rabioso, 
Trasportada la mente un i :» i > > estovo; 
M ,i- vuelto i'n si con voz hi rrible j Dera 
Gritaba : i capitanes . muera , muera, i 

No le dio tanto gusto i aquella gente 
Lo que Caopnlicano le decía . 
Cuanto al snberhio bárbara Impaciente 

Viendo qu asinn tal se le ofreció : 

Era ;ilin el tribunal . pe I i diente 

i n ii.n'.i saltar del i in a porfía 

Q nto v treinta que eran, en un punto 

Saltan los ciento , j él tras ellos junto. 

Los que iii el alto tribunal quedaí mi 
Son los que en esta historia señalados , 
Que i un i- de su asiento s • mudaron 
De donde los mirab m sosegado ; 
Que de ver nno solo no coraron 
M islrarse por tan poco alborotado . 
Aunque los que saltaron de tan alto 
En menos estintaron aqoej sallo, 

Cubiei lo Tocapel de una malla 
Salto como un lijero > suelta pardo 
En medio de la tímida canalla , 
Haciendo plaza el bárb iro gallardo : 
Con silbos grita en desigual batalla ; 
Con piedra , palo, flecha, lanza y dardo 
Le persigue la gente de manera 
c.'iiiui .-i foera loro A brava Dera. 

Según soele jugar por znn destreza 
El liviano montante un buen maestro, 
Hiriendo con esfaña lijereza 
Delante , atrás , á diestro y á siniestro : 
Con mas desenvoltura j mas presteza, 
Mostrándose en los golpes fuerte y diestro 
Kl fiero Tocapel , en la pelea 
Con l,i pesada maza se rodea. 

De tullir y mancar no se contenta . 
Ni para contentarse esto le basta ; 
Solo de iquellos ti ¡síes bace enrula 
Qoe so maza los hace loria ú pasta : 
Rompe . magulla , mnele y atormenta . 
Desgobierna , destroza . estropea y gasta ; 
'finís llueven sobre él arrojadizos 
Cual tempestad (briosa ile granizos. 

Pero sin miedo el bárbaro sangriento 
Por las espesas armas discurría, 
Brazos . cahei is ¡ ánimos sin cuento 
Soberbios quebranté en solo aquel ilia; 
^ cual menoda lluvia por el viento 
La sanare y frescos sesos esparcía : 
No discierne al pariente del eslraño, 
Haciéndolos iguales en el daño. 

Las armas eran solo en defenderle 
De la canalla birbara araucana 
Que en montón trabajaba de ofenderle; 
.M.is el temor i:i ofensa bacia liviana : 
Era cierto admirable cosa verle 
Saltar y acometer con furia insana . 
Desmembrando la gente sin poderse 
De su maza] presteza del inderse 
ipolicán del caso no pensado 
En tal fuñir \ cólera se enciende, 
Qu estaba de bajar determinado . 
Aunque su gravedad se lo defiend 

Pero Lautaro alegre ¡ ad 

Miraba con nde 

i n bombre contra tanto barharismo, 

Incrédulo y (huloso de si mismo. 

I XVII. 



i lMn VIII. 

"i en esto il general con el debido 
Respeto y'oj< bajos en el 
i dice ; « lina mei ■ i eñor, le i * i< J < t , 
si algo merece mi Intención y crin , 

V i , qoe el ran desacato i letldo 

Perdones firaní imente i i ucapelo ; 
Pues lia niosli ido en campo claramente 
\ aleí él mas qoe toda aquella gente.» 

Perplejo el general estaba en <ln> la ; 
Pero mirando al Un quien lo pedia , 

Luego el ejecutivo intcnl nía , 

'i con el rostro alegre respondía : 
« El ha tenido en vos bastante ayuda, 
Por la cual le peí lona \ m is decía 

Que f i las escuadras . \ mandase 

Qoe el combatirle mas loego cesase. 

Baja Lautaro :ii campó, y prestamente 
El rico cuerno 1 retirar locaba , 
ai son del coal se recogió la nenie, 
Qoe recogerse á nadie le pes iba : 
s ilo lo siente el b irbaro valiente 
Qoe satisfecho á su sabor no estaba ; 
^ volviendo á Lautaro el fiero gesto, 
En alta y libre voz I • dijo aquesto ; 

«¿Gomo, buen capitán , bas estorbado 
El tomar desta \ii canalla enmienda, 
N mi un- desloa rústicos vengado 
p ira que mi valor mejor se entienda?! 
Lautaro le responde ¡ i Es escasado 
Quien ciñiere contigo á la contienda 
Que se pueda valer contra lu diestra, 
Según quedello h:is dado aquí la muestra. 

Conmigo puedes ir, ipie te aseguro 
Que ningún daño y mal le sobrevenga. ■ 
Tocapel le responde : «Yo le joro 

Oue un paso ese lémur no me detenga ; 

fili maza es la qoe i mi me da el seguro , 

Ln demás ci i quiera vaya y venga , 

Que el mil do es de los niños y mujeres 
Sus , alto, vamos luego á do quisieres. < 

Jiniins Ins dos :il irjbonal llegando, 
Tocapel de Lautaro adelantado 
Subió por la escalera, no mostrando 
Punto de alteraeion por lo pasado ; 
El sagaz general disimulando 
Con gr iciosa aparencia le ba tratado i 

V de la ruta platica el estilo 
Lautaro asi diciendo, añudó el bilo: 

ulnvlelo capitán . yo he oslado átenlo 
A lo qoe eStOS Vi S han propuesto, 

V do sé figurarte el gran contento 
yue me da ver su esfuerzo manifiesto : 
Si de servirle tengo sano intento, 

Mis obras por la^ luyas dirán esto ; 
I s para ser del todo agradecidas , 

Sera puco perder por tí mil vidas. 

•Estos finiies guerreros ayudarte 
Quieren n restaurar la propia tierra , 
Porque en ello les va también su parte ; 
^ i M ir el vicio grande de la guerra , 

No puedo yo dejar de aconsejarte, 
Aúneme ludo el consejo en ll se encierra, 
Aquello que mejor me pareciere 
'i mas bien al bu n público viniere. 

Es mi voto qoe debes atenerte 
Al consejo con termino iliscreto 

Del sabio Colooolo , que por suerte 
Le cu| ' r en todo tan perfelo : 
Asi qoe, man señor, sin detenerte 
Cumplí- que esto se ponga por efelo , 
Aules que los cristianos se aperciban , 
Porque mas llaraun lile nos reciban. 

» V pues que Mapochó solo es lemido , 
Después que I" demás eslé allanado, 

Por el pnieiiie Eponai i le pido 

Que el cargo de asolarle me sea dado : 

La tierra palmo a palmo la he medido , 
Con españoles siempre he militado, 
Entiendo sus astucias é invenciones , 
El modo , el arle , el tiempo y ocasiones. 
5 



5i 



DON ALONSO DE ERCILLA 

■ Quinientos araucanos solamente 
Quiero para la empresa que yo digo , 
Escogidos en toda nuestra gente ; 
l ii soldado de mas do ba de ir conmigo : 
A,|in lo digo estando tú presente 
y estos sabios caciques , que me obligo 
iv d irte l-i 'iiid.ul puesta en las manos 
Con cien cabezas nobles de cristianos.» 

Aquí se cerró el bárbaro orgulloso, 
y gran rato sobre ello platicaron ; 
Pareciéndoles modo provechoso 
Todos en este acuerdo concordaron : 
Después i'lo estaba el pueblo deseoso 
De saber novedades se bajaron, 
Donde lo difinido y decretado 
Con general pregón filé declarado. 

Estuvieron allí catorce días 
En grande regocijo j mucha fiesta, 
Ocupados éii juegos y alegrías , 
V en quien mas veces bebe sobre apuesta: 
Después contra los pueblos del Mesías, 
La alborozada gente en urden puesta, 
Marcha Caupohcán con la vanguardia. , 
Quedando Lemotemo en retaguardia. 

Cerca llegó el ejército furioso 
De la Imperial, fundada en sitio fuerte, 
Donde el fiero enemigo vitorioso 
La pensaba entregar presto á la muerte ; 
Mas el eterno Padre poderoso 
Lo dispone y ordena de otra suerte , 
Dilatando el azote merecido , 
Como veréis prestando atento oído. 



CANTO IX. 

Llegan los araucanos á tres leguas di: la Imperial con grueso ejército. 
So ha efeto su [mención por permisión divina. Dan la vuelta 9 bus 
tierras, adonde les viene nueva que los españoles estaban en el Bi lente 

de Penco reedificando la eiudad do la Coocenciou. Vienen sobro tos 

españoles . y hubo entre ellos una recia batalla. 

Si los hombres no ven milagros tamos 
Como se vieron en la edad pasada , 
Es causa haber agora pocos santos , 

Y estar la ley cristiana autorizada ; 

Y asi de cualquier cosa hacen espantos 
Que sobre el natural uso es obrada ; 

Y no solo al aulor no dan creencia , 
Mas ponen en su crédito dolencia. 

Que si al enfermo quiere Dios sanarle, 
Por su costumbre y tiempo convalece ; 
Si al bajo miserable levantarle, 
Por modos ordinarios le engrandece; 
Si al soberbio hinchado derribarle, 
Por naturales términos se ofrece : 
De suerte que las cosas desta vida 
Van por su natural curso y medida. 

Por do vemos que Dios quiere y procura 
Hacer su voluntad naturalmente , 
Sirviendo de instrumento la natura 
Sobre la cual él solo es el potente : 

Y asi los que creyeren por le pura 
Merecen mas, que si palpablemente 
Viesen lo que después de ya visible 
Sacarlos de que fué seria imposible. 

En contar una cosa estoy dudoso , 
Que soy de poner dudas enemigo , 

Y es un eslraño caso milagroso 
Que fué lodo un ejército testigo ; 
Aunque yo soy en esto escrupuloso 
Por lo que deílo arriba, señor, digo, 
No dejaré en efeto de contarlo , 
Pues los indios no dejan de afirmarlo. 

Y manifiesto vemos hoy en dia , 
Que porque la ley sacra se estendiese. 
Nuestro Dios los milagros permitía , 

Y que el natural orden se. escediese : 
Presumir se podrá por esta vía, 

Que para que a la fe se redujese 

La bárbara costumbre y ciega gente, 

Usase de milagro claramente. 



Y ZURRÍA. 

Ya dije que el ejército araucano 
De la Imperial tres leguas se alojaba 
En un dispuesto asiento v campo llano, 

Y que Caupblican determinaba 
Entrar el pueblo con armada mano; 
También como el castigo dilataba 

Dios a su pueblo ingrato y sin enmienda, 
Usando de clemencia y larga rienda. 

Estaba la Imperial desbastecida 
De armas , de munición y vitualla ; 
Itien que la gente della era escogida, 
Pero muy poca para dar batalla : 
Fuera por los cimientos destruida. 
Cualquier fuerza bastara á arruinalla , 

Y persona de dentro no escapara, 
Si á vista el pueblo bárbaro llegara. 

("liando el campo de allí quería mudarse, 
Que ya la trompa á caminar tocaba, 
Súbito comenzó el aire a turbarse, 

Y de prodigios tristes se espesaba : 
Nubes con nubes vienen á cerrarse , 
Turbulento rumor se levantaba, 
Que con airados ímpetus violentos 
Mostraban su furor los cuatro vientos. 

Agua recia , granizo, piedra espesa 
Las intrincadas nubes despedían , 
Rayos , truenos, relámpagos apriesa 
Rompen los cielos y la tierra abrían : 
Hacen los vientos áspera represa 
Que en su entera violencia competían ; 
Cuanto topa arrebata el torbellino, 
Alzándolo en furioso remolino. 

Un miedo igual á todos atormenta. 
No hay corazón, no hay ánimo asi entero , 
Que en tanta confusión, furia y tormenta 
No temblase , aunque mas fuese de acero : 
En eslo Eponamon se les presenta 
En forma de dragón horrible y fiero. 
Con enroscada cola envuelto en fuego, 

Y en ronca y torpe voz les habló luego, 
Dicíéndoles que aprisa caminasen 

Sobre el pueblo español amedrentado, 
Que por cualquiera banda que llegasen 
Con gran facilidad sería tomado, 

Y que al cuchillo y fuego le entregasen 
Sin dejar hombre á vida y muro alzado. 
Esto dicho , que todos lo entendieron , 
En humo se deshizo , y no lo vieron. 

Al punto los confusos elementos 
Fueron sus movimientos aplacando , 

Y los desenfrenados cuatro vientos 
Se van á sus cavernas retirando ; 
Las nubes se retraen á sus asientos , 
El cielo y claro sol desocupando : 
Solo el miedo en el pecho mas osado 
No dejó su lugar desocupado. 

La tempestad cesó, y el raso cíelo 
Vistió el húmido campo de alegría. 
Cuando con claro y presuroso vuelo , 
En una nube una mujer venia 
Cubierta de un hermoso y limpio velo, 
Con tanto resplandor, que al mediodía 
La claridad del sol delante della 
Es la que cerca del tiene una estrella. 

Desterrando el temor la faz sagrada 
A todos confortó con su venida : 
Venia de un viejo cano acompañada 
Al parecer de grave y santa vida : 
Con una blanda voz y delicada 
Les dice : «¿Dónde andáis, gente perdida* 
Volved , volved el paso a vuestra tierra , 
No vais á la Imperial á mover gtierra. 

» Que Dios quiere ayudar á sus cristianos 

Y dalles sobre vos mando y potencia, 
Puesirigratos, rebeldes, inhumanos. 
Así le habéis negado la obediencia : 
Mirad no vais alia, porque en sus manos 
Pondrá Dios el cuchillo y la sentencia.» 
Diciendo estoy dejando el bajo suelo, 
Por el aire espacioso subió al cielo. 



LA ARAUCANA , 

Los araucano* la visión gloriOU 
De aquel vil" blanquísimo cubierta 
Siguen con % i^tu lij;t y codicioMi 
Casi sin atentar, la boca abieria i 
Ya que despareció, fué esti iña cosa, 

(luí' coi ruien atónito üespierla 

Los muí'. ;i loa oíros ic miraban , 

Y ninguna palabra te hablaban. 

Todos ile un c'ir;i/mi \ pensamiento, 

sin esperar mandal tro ruego, 

Como il solo aquel fuera tu intento 
ki camino da Araueo loman luego : 
V;iu sin orden Hieros como el liento, 
Parécelej que de un sensible ruego 
Por deliéa lea espaldas se encendían , 

Y asi con mayor ímpetu corrían. 
Heme , señor, de mucboa Informada , 

Porque con mea autoridad se cuente ; 

A retóte ¡ trea de abril, que boj ea mediado, 

liara cualroanoa cierta > justamente, 

Que el caso milagroso aquí contado 

Aconteció, un ejercito présenle, 

Ki :iñ" de quinientos y cincuenta 

Y' cuatro sobre mil i>«>r cierta cuenta. 

Va la rerdad en rama declarada . 
Según que de loa barbaros se sebe , 

Y mi iie Ungimientos adornada , 
Que es enea que en materia latí no cabe: 
Tienen ellos i"T cosa averiguada, 

Que mi es en prueba destu pOCO grave , 

Qoe por esta visioo bobo en doa años 

liaiiiiiie, dolencias, muertes > "ir. ia daños. 

Que la mar reprimiendo sus vapores 
Paltó la agua y Tenientes de la sierra, 
Talando el sol en tierna edad las llores 
Ayudada del fuego de la guei ra : 
Como creció la seca j las calores . 
Pol falla de humedad la amia lierra 

Rompió lianí" y alzóse eon los trillos, 

Dejando de acudir con mis tributos. 

Causo que una maldad se introdujese 
En el distrito y término arauc. , 

Y fue que carne humana se comiese 
¡Inorme Introducían ' ¡ ('.aso inhumano! 

Y en parricidio error se convirtiese 

El hermano en sustancia del hermano : 
Tal madre hulio que al hijo nniv querido 
Al vientre le volvió do halda salido. 
Digo pues que los harliaros llegando 

Al valle de l'iiren, paterno suelo. 
Las armas por entonces arrimando. 
Dieron lugar al tempestuoso cielo: 
Es esto tiempo, en estas parios, cuando 
KI encogido infierno con su hielo 
Del lodo apoderándose en la tierra. 
Pone puní" al discurso de la guerra. 
Espárcese y derramaae Ingente, 

Dejan el campo J buSCanloa poblados, 

Cesa el floro ejercicio ('"ilumínenlo , 

I. a tierra cubren húmidos hnbladoe. 

Mas ruando enciende a Escorpio el sol ardiente, 

Y la frígida nieve los collados 
Sacuden de sus cimas levantadas, 
Ya de la nueva yerba coronadas : 

En esle tiempo el bullicioso Marte 
saca su carro con horrible estruendo, 

Y ardiendo cu ira lielic.isa , paito 
Por el dispuesto Araueo discurriendo : 
Hace temblar la tierra á cada parte 
Los ferrados caballos impeliendo, 

Y en la diestra el sangriento hierro agudo, 
Bate con la siniestra el fuerte escudo. 

Luego a furor movidos los guerreros, 
Toman las armas, dejan el i.poso, 
Acuden los remotos forastei... 

Al cebo de la guerra codicioso ¡ 

DelOS hierros renuevan los aceros , 
Templan la cuerda al arco vigoroso , 
El peso de las mazas acrecientan , 

Y el duro fresno de las astas tientan. 



(AMO IV 

La genio andaba >a doi la mana . 
Con el s.in de las armas v bullicio , 
Que codiciosa cometn 

Ki d ado bélica elerdi lo 

Juntáronse I la nuda borní be? i , 
(ir. ion antigua j detestable rielo . 
La u. is ilustre gente j señalada 

A dar dilinicion cu la jomada. 

Tratando en ■• ic i ti ooncilio estaban 
Del bien y aumenl telón de aquel calado , 
Cu. un lo cuatro soldados ai ril 
Con triste muestra ¡ p iso api • mi ido . 

11 ndolea i iber c m andaban 

En el siiio de Penco arruinado 

i Idad de eapi lea b ibaj mdo, 

i n grueso y tuerte muro levantando, 

ii adolea i i Ve 10a, , oh guerrera ' 

De paiio de loa pueblos comarcanos 
Con facultad bastante i promeleros, 
Si desterráis <io nuevo a ios cristianos, 

Que pagaren con sumas de d ros 

KI trabajo y labor de tuestraa manos; 

^ |K. lili. leudo el cielo .leseado , 

La tenia palle hayáis de lo asentado. 

• Viendo el poco i ep « a ¡ resistencia 

Que sin vuestro bvor todoa lene i , 

Lea .linio, llanamente la obediencia 

llue en el tiempo infelice dar solemos : 

So fue poi opresión , no fué violencia . 
Pues, aunque desdichados, entendemos 
Cuan breve es el suspiro de la muerte . 

Que pone lin y limite a la Suerte. 

• Mas porque oslando Araueo tan vecino 

Y lija en SU bvor la instable rueda , 

La paz n.is pareció mejor camino 

Para que reí liar lodo se pueda : 

Ya que lo estrague el áspero deslino. 

Tiempo para morir después ims queda . 

Pues mi estarán h.s brazos I ni cansados 
Que un puedan abrir nuestros costados 

»Y pues oses patente y manifiesta 
La embajada y gran priesa que iraemí . 
En ella ora tratad , que la respuesta 
Con la resolución esperaremos : 
Brevedad os pedimos, que con esta 
Podrá ser que sin nesgo derribemos 

La soberbia española y confianza, 

Antes que les dé esfuerzo la tardanza. » 

No se puede decir el gran contento 
Que les dio a los caciques la embajada : 
lie lodos desde allí en el pensamiento 

Amos que se acdiase fué acolad.) ; 

Pero unieron freno y sufrimiento, 
Que la primera voz estaba dada 
Al lujo de Leocán , que consultado 
Asi responde en nombre del senado : 

«Estamos con razón maravillados 
De lo que en este caso hemos oido. 
¿Y' es verdad que hay cristianos tan osados 
Que quieren con nosotros mas ruido? 
Sus , sus , que estos varones esforzados 
Acolan la promesa \ el partido : 
No dando entero lin á la jornada. 
Del trabajo no quieren llevar nada. 

» Bien os podéis volver luego con esto , 
Que sin duda en efelo lo pondremos , 

Y sobre los cristianos lo mas presto 
Que se pueda dar orden llegaremos : 
Donde so mostraré bien manifiesto 

Lo poco en que nOSOlTOS los tenemos; 
Pero lialieis de advertir con saldo modo 
Que aviso se nos dé siempre de lodo.i 
Muy alegres los cuatro se partieron 
Poi iie>. n tal respuesta , y caminando 
En breve i sos- señores se volvieron, 

Que oslaban por ni utos aguardando; 

^ visto .i buen despacho que trujeroo, 
El contento y traición disimulando, 

Sufrían con discreción las vejaciones 
Encubriendo las falsas intenciones 



50 «ON ALONSO 

Domésticos so muestran en el nato, 
Nadie loma la causa j la defiende, 
Conociendo que el medio mas barato 
Del araucano ejército depende ; 
\ con doble y solicito contrato 
La esperada venganza se pretende 
Debajo de humildad \ gran secreto, 
Para que su intención viniese a efeto. 

De nuestra gente y pueblo destrozado 
Gran descuido en hablar he yo tenido ; 
Mas como es en el mundo acostumbrado 
Desamparar la parle del vencido, 
\-i yo tras el bando afortunado 
He llevado camino tan seguido; 
"i >i aquí la ocasión un me avisara 
Jamas pienso que della me acordara. 

Conté de la ciudad ya despoblada , 

Y de mis ciudadanos el camino, 
Púselns en el lin de la jornada 
lio forzoso dejarlos me convino ; 
Pues volviendo a la historia comenzada 
\ al duro proceder de su destirio, 
Estuvieron el tiempo en Santiago 

Que yo dellcis mención aquí no hago. 

Retirados allí . se reformaron 
De lodo el aparato conveniente, 
Donde por los mas volos acordaron 
Reedificar á Penco nuevamente : 
<'.on gran trabajo y gasto levantaron 
Pequeña copia y número de gente ; 
Afirmarla ocasión desto no puedo, 
Si fué la poca paga ó mucho miedo. 

Al yermo Penco hernioso habían llegado 
v. 1 1 1 1 sitio que en mitad del pueblo babia 
i e tenían de tapion fortificado, 

Que en recogido cuadro le ceñía : 

De dos fuertes bastiones abrigado , 
Ojie cada uno dos frentes descubría , 

V a cada frente asiste una bombarda 
Que con maciza bala el paso guarda. 

La gente comarcana con Ungida 
Muestra la paz malvada aseguraba, 
Esperando la ayuda prometida 
Que i cencerros tapados caminaba : 
¡'oro no fué secreta esta partida , 
Pues entre los cristianos se trataba 
Que el valiente Lautaro babia pasado 
Las lomas con ejército formado. 

Suénase que Purén alli venia , 
Tome , Píllolco , Angol y Cayeguano , 
Tucapel, que en orgullo y bizarría 
.No le igualaba bárbaro araucano; 
Ongnlmo, Lemolemo y Lebopía, 
Caninmangue , Elicura , Mareguano, 
Cayocupil, Lincoya, Lepomande , 
Chilcano , Leucolon y Mareande. 

Todos estos varones señalados 
Fueron para esta guerra apercebidos, 
(.'.oh oíros dos mil platicos soldados 
En el copioso ejército escogidos : 
Venían de fuelles petos arreados, 
i .1 uesas picas de hierros muy fornidos , 
¡'erradas mazas, hachas aceradas , 
Armas arrojadizas y enastadas. 

Desta manera el escuadrón camina 
En la callada noche y sombra escura, 
Debajo del gobierno y disciplina 
Del cuidoso Lautaro , que procura 
I. levar cuando la estrella matutina 
Alegra el mustio campo y la verdura, 
Antes ipil' por aviso y doble trato 
De su venida hubiese algún recato. 

Pero los españoles, de un amigo 
B n i .11 < i que con ellos contrataba , 
Saben cómo el ejército enemigo 
Con riguroso intentóse acercaba: 
l'ues avisado desto, como digo, 
1 ile i llanto iii secreto se halaba . 
Al trance se aparejan y batalla 
Requiriendo los fosos y muralla: 



DE EÜCILLA Y ZUÑIf.A. 



Era caudillo y capitán de España 
Kl noble montañés Juan de Alvarado, 
Hombre sagaz , solícito y de maña , 
De gran esfuerzo y discreción dolado, 
II nial con orden y presteza eslraña 
Del presente peligro recalado , 
Sazón no pierde, tiempo y coyuntura , 
Antes las prevenciones apresura. 

Que al punto apercebidos los soldados , 
En SU lugar cada uno dellOS puesto , 
Manda ,i nueve guerreros mas cursados 
Que salgan á correr la tierra presto ; 

Y en la cerrada noche confiados 
Llegan al campo bárbaro; y en esto 
Del callado escuadrón fueron sentidos, 
Levantando terribles alaridos. 

La grita , el sobresalto , los rumores , 
El súbito alboroto de la guerra, 
Las sonorosas trompas y alambores 

II: n gemir y estret ¡er la tierra : 

En oslo los astutos corredores 
Atravesando una pequeña sierra 
Toman la vuelta por mas corta vía. 
Dando aviso á la amiga compañía. 

Juan ile Alvarado con ingenio y arte 

De la fuerza lo flaco fortifica , 

Y en lo mas necesario allí reparte 
Gente del arcabuz y de la pica; 
Proveído recaudo en toda parte, 
A recebir al araucano pica 

Con la lijera escuadra de á caballo, 
Por no mostrar temor en esperallo. 

La nueva claridad del dia siguiente 
Sobre el claro horizonte se mostraba , 

Y el sol por el dorado y fresco oriente 
De rojo ya las nubes coloraba : 

A tal hora Alvarado con su gente 
Del prevenido fuerte se alejaba 
En busca de h escuadra lautarina, 
Que a mas andar también se le avecina. 

Los nuestros media legua aun no se habían 
lie aquel su muro lejos alongado, 
Cuando al caíanle un monte descubrían 
El araucano ejército ordenado : 
Allí las limpias armas relucían 
Mas que el claro cristal del sol tocado, 
Cubiertas de alias plumas las celadas , 
Verdes, azules, blancas, encamadas. 

¿Quién pintaros podrá el contento, cuando 
Sienten los araucanos el ruido, 
Que las diestras en alto levantando 
Pusieron en el cielo un alarido? 
Mil instrumentos barbaros tocando , 
Con grande orgullo y paso mas tendido 
Se vienen acercando á los de España , 
Sonando en torno toda la campaña. 

Quieren los españoles responderlos 
Con el horrible son de armada mano , 
Calan el monte á lin de acometerlos, 
Teniendo por mejor el sitio llano: 
bajas las lanzas vienen a romperlos , 
Pero la osada muestra salió en vano , 
Que los bárbaros ya disciplinados 
Del todo se cerraron apiñados. 

Tan espesas las picas derribaron 
Con pié y con rostro firme acia delante , 
Que no solo el encuentro repararon , 
Pero á desbaratarlos fué bastante : 
Los nuestros sin romper se retiraron , 

Y ellos gloriosos con furor pujante , 
Por dar remate al venturoso lance 
Siguen con pies lijeros el alcance. 

Apretándolos iban reciamente , 
Los nuestros resistiendo y peleando 
Hasta el estrecho paso de una puente, 
Que allí Lautaro al cuerno aliento dando , 
El araucano ejército obediente 
Se va al son conocido reparando : 
Del fuerte lauto trecho esto sería 
Cuanto tira un cañón de puntería. 



LA Al! Al i ANA. 



DeUuwM Lautaro con inu nio 

11*- espel il al i.il l.-lll.- Ikxlta . 

Porque 'i'' la ma&ana el rre i viento 
Loa caballos y gente aleni o ¡ > 
Refornia tu escuadrón h u I n lo asiento 
A visia de i"- noesiK s . ■ ¡ ■ » - - a porfía 
Se habían ,ii iíUo fuerte re» g do, 
Teniendo p"r mejor u.)in-l partido. 

Cuando el 10I en el medio cielo eat d.j 
.n.i declioando i parte nn ¡mío punto , 
\ la aguda chichai i i e roüih iba 
Con un desapacible contrapuuto , 
Kl astuto Lautaro imam día 

su campo en eacuadr errado v junto 

Caín grande esli nen lo y pai icei lado 

Acia el sillo i'-i' I forliUcado. 

Caill aullarla , des. ton i COOÍ1 an / 1 

1 .11 1 1 n.i i ira el fuei le camin iba . 

Sigúele atrae la gente en nr len un < ■ 
\ ¿I . m .11 luso término ai rastraba 
i na larga . nudosa > gruesa laoaa 

Que airoso poco t] leí lab i . 

\ i mili por el cuento la blaudia 
Que juiíiar loa eslre s p irec) i. 

Loa pocos españoles salen fuera . 
Une encerrados no calieren esperados i 
De arcabuces delante una biler < 

■ picas luego, \ los caballos 
A los lados ; > asi desta manen 
Con llera muestra vienen á buscalli - . 
i idos .1 ni. ii' v i |. idian bi i 
Loa unos i los otros dejan irse. 

^ de rencor intrínseco aguijado 
Cus movidos ején ¡tos venían . 
Suenan los arcabuces asestados! 
Del humo . fuego ¡ polvo se cubrían . 
Los corvos arcos con vigor Dechados 
Grao número de tiros despedían ; 
Vuelan nubadas de arm is enasl 
Pos valientes braxos arrojadas. 

Cuales contrarías aguas á topai -•■ 
Van c..n rauda '■..: riente sonorosa . 
Que resistiendo al tiempo de mezcl i 
Aquella mas violenta j poderos i 
A la menos pujante sin pararse 
\ ..i verla cuntía el curso es cierta cosa: 
Am i nuestro escuadrón forzosamente 
Le arrebato la barban corriente. 

No podiendo sufrir la fuerza brava 
Del numero de gente ¡ movimiento . 
Al español el bárbaro llevaba 
i ni. . a liviana paja el recio viento : 
Entran sin orden . que ya rola and iba, 
. u el fuerte asiento . 
\ i.niro del cuadrado ] ancho mura 
Comienzan pié con pié un c bate dura 

Algunos españoles castigados 
Recocerse en la raería no quisieron , 

Que eran .le' COI IZi i idos 

Y de verse en estrecho rehuyeron . 
Quieren el campo abierto . v por los lados 
fiel turbado montón se dividieron : 
Pero los de mas ser eon mano os ida 
Procuran amparar ka plaza eni 

Allí quieren morir ó defenderse ; 
La carrera mas larga otros lomaron 
Que acordaron con tiempo gn 
Otros a la malina se llegaron . 
Metiéndose en nn barco sin poderse 
Sufrir, las corvas ancoras alzaron : 
Satisfaciendo al miedo ybajo intento, 
Las velas con presteza dan al viento. 

Quien en llegares algo perezoso, 
Viendo levar el ani ora a la nave . 

N.i duda en arrojarse al ni ir I 

Teniendo aquel morir por menos grave ; 

ynien antes ua nadaba de me I 

Las olas rompe agón j nadar sabe : 

Mirad pues el temor á que ba llegado, 

Que viene á ser de miedo el hombre osad.. 



i ima i\ 

Los que están en ta Hieres \ i iraido 
Como buenos -n irreros 8 defienden . 
Huí i tos quieren quedaí v nn vem 
Que ya solo un honrado mi pretenden 
s con tal presupuesto embravecidos . 
Sin esperaní > de vlvii ofenden , 
II.!. lendo en luí conlrai ¡os tal e I 
Que la plaza de ra ya I igo 

l. mi .;. . gente | aun u contrastando 
En la fuerza el pi Ima o entrado i 
\ muei lo i '!"- soldados en entrando 
une en suerte le cupieron túnel 'li ■ ¡ 

Lincoya Iba li ndo * derrih indo 

M .- ■ n podra decir la braveria 

De i He ipel , .pie ei cieln acomelli < i 
sí haiíaia algún camb iscalera ! 

n.i entró el luei lo por puerta . ni poi pin 
Ante- con desenvuelto y dii 
i bre el I so ilvó lijeramente , 
\ estaba en un momento en lo mas alto , 

puilo seguir por allí gente , 
i i solo de aquel lado din el asalto: 
Mas como -i de mil Ibera guardado . 
Se ai roja luego en medio del cercado 

Apenas puso el pié Drn n la plaza 

Cuando el i li i ii 50 li irbaro , esgrimiendo 
1 1 eji 1 1 II 1 ' . dui . ■■ ■mesa maza . 
Iba los enemigos esp irciendo : 

.N.i vale 111 illa tina ni ...1.1/ i , 

Y las cela las roerles nn pudiendo 
Sufrir los recios golpes que Imj iban , 
Machucando los sesos se abollaban, 

1 nos deja tullidos \ contrechos , 
Otros para en so vida Lastimados , 
A quién hunde el pescuezo poi los pechos, 

a quién rompe los 1 s ¡ costados . 

Cual si roerán de blanda cera hechos , 
U igull: uele y deja derrengados , 

Y en el mayor peli rn o miente 

Se atinja sin temor de aunas y genlC, 

Contra Orliz revolvió con nmesti .airada, 
Que líalo. 1 muerto áTorquin mozo aniím 

La /a alia , \ la vista en él elava.la 

Rompe por el tropel de armas furioso 
No se cuál rae la esp ida señalad 1 , 
Ni aquel brazo pujante 5 provechoso 
Que el mástil cercenó del araucano , 

Y dos dedos 1 el de la una 1 o. 

Con el encendimiento qua llevaba 

No simio la herida de repente ; 

Mas cuando el lúa/., j golpe descargaba 

Que los dedos ¡ m 1; nie . 

Herida ligre hircana no es tan i.r.n 1 . 

Ni acosado león tan ¡nipacienlc 

Como el indio , que lleno de postema 

Del cielo , infiel no . tierra y nial blai rema. 

S bre las puntas de |..s pies eslrdi,, , 

Y en ellas la persona mas levanta . 

El brazo cuanto puede atrás derriba , 

Y el trozo impele con violencia tanta . 
Que a Orliz, que alta la espada sobre él iba, 
La celada le ipiehranla , 

^ del grave dolor desvanecido 
Dio en el suelo de manes sin senti 

Kl bárbaro , con esto no vengado, 
Viene sobre él con fui ia aceb rada, 

Y con la diestra ai.n no me ln 

A Orliz arrebata la agud > espada, 

Alzándole la 1 ol 1 por uo lado 

Le atravesó de la una á la otra ijada, 

Y la alma del c ir] i 1 alojamiento 

Hizo el .im 1 j roí ' so apartamiento. 

l.i espada 1 1 el indio trueca, 

Sintiéndose tullido de la diestra , 

Y del golpe primero otro den necia, 
Que también en herir era maestra. 
Como suele segar la paja seca 

Kl presto mano .li-'-i 1 1 , 

Asi aquel im ap. 1 con fuerza brava 
■ is . piernas y cuellos cercenaba 



DON ALONSO DE EKCILLA Y ZUSlGA. 



Dejándose filiar por do la ira 
Le llevaba furioso discurriendo, 
Unos Inore, maltraía, otros relira. 

La espesa selva de asías deshaciendo; 
Acaso al padre Lobo un golpe tira 
Que contra cuatro estaba combatiendo, 
El cual sin ver el Bu de aquella guerra 

Dio el alma a Dios, y el cuerna dio a la tierra. 
El grave Leucolon no menos Fuerte 

Con el valor cine el cielo le Concede 

Hiere . aturde , derriba y da la muerte 

(ine nadie en faena y animo le escede; 
So se como a escribirlo i"do acierte , 

Que mi cansada mano ya no puede 
Por lanía confusión llevar la pluma , 

Y asi reduce mucho a breve suma. 
También Aogol soberbio y esforzado 

Su corvo y gran cuchillo en torno esgrime; 
Hiere al joven Diego Oro, y del pesado 

Golpe en la ilnra tierra el cuerpo imprime; 
Pero en esta sazón Juan de Al varado 
La furia de una punta le reprime 
Que al tiempo que el furioso alfanje alzaba, 
Por debajo del brazo le calaba. 

No halló defensa la enemiga espada 
Lanzándose por parle descubierta , 
Derecho al corazón hizo la entrada 
Abriendo una sangrienta y ancha puerta : 
La cara antes del joven colorada 
Se vio de amarillez muslia cubierta ; 
Descoyuntóle el brazo un mortal hielo, 
Batiendo el cuerpo helado el duro suelo. 

El corpulento mozo Mareguano, 
Que airado á todas partes discurría, 
Llego al tiempo que Angol por diestra mano 
Al riguroso hierro se rendi;i : 
Era su íntimo amigo y primo hermano, 
De estrecho trato antiguo y compañía: 
« Pues fué siempre en la vida igual la suerte 
Quiero, dijo, también que sea en la muerte. « 

Y' contra el matador con repentina 
Rabia , que el pecho y venus le abrasaba, 
Un macizo y fornido tronco empina , 

Y con fuerza sobre él lo derribaba; 
Mas temiendo del golpe la ruina 
Alvarado que el ojo alerto estaba , 
Saca presto el caballo apercebido, 

Y en el suelo el troncón quedó metido. 
Chilean, Ongolmo, Cayeguán de un lado, 

Lepomamie y Puréu en compañía 
Habian asi á los nuestros apretado , 
Que ganaron gran crédito aquel día : 
Tomé , Cayocupil y el esforzado 
Pillolco , Canioniangue y Lebopia , 
Mareande, Elicura y Lemolemo, 
De su valor mostraron el estremo. 

En esto un rumor súbito se siente 
Que los cóncavos cielos atronaba , 

Y era que la Vitoria abiertamente 
Por el bárbaro infiel se declaraba: 
Ya la española destrozada gente 
Al camino deltata enderezaba, 
Desamparando el suelo desdichado 
De sangre y enemigos ocupado. 

Del lodo á toda furia comenzando 
Iban los españoles la huida , 
Siempre mas el temor apresurando 
Con agudas espuelas la corrida: 
Sigue el alcance, y valos aquejando 
La bárbara canalla embravecida 
Envuelta en una espesa polvareda, 
Matando al que por flojo atrás se queda. 

Alvarado con ánimo y cordura 
Los anima y esfuerza, y no aprovecha, 
Que la turbada gente en tal rotura 
Huye la muerte y plaza tan estrecha : 
Cual encamina al monte , y cual procura 
De Hapocbó le senda mas derecha, 
Y cual y cuál constante todavía 
Animoso con Átropos porfía. 



Estos, honrosa muerte deseando. 
Despreciaban la vida deshonrada, 
Aquel forzoso punto dilatando 
Con raro esfuerzo y valerosa espada : 
Presto quedó la plaza sin un bando, 
De almas vacia y de cuerpos ocupada. 
Que animosos los pocos que quedaban 
A las armas y muertes se entregaban. 

Unos por los costados caen abiertos, 
(Uros de parte a parte atravesados , 
Otros que de su sangre están cubiertos 
Se rinden á la muerte desangrados ; 
Al fin todos quedaron allí muertos 
Del riguroso hierro apedazados. 
Vamos tras los que aguijan los caballos , 
Que no haremos poco en alcanzallos. 

Quién por camino incierto , quién por senda 
Áspera , peligrosa y desusada 
Hale al caballo y dale suelta rienda, 
Que el miedo es grande y grande la jornada; 
Él bárbaro escuadrón con grita horrenda 
Por sierra , monte , llano y por cañada 
Las espaldas los iba calentando 
Hiriendo , dando muerte y derribando. 

Habia de la comarca concurrido 
Gente armada por uno y otro lado , 
Que á la mira imparcial habia asistido 
Hasta ver el derecho declarado : 
En esto alzando un súbito alarido 
Con el orgullo á vencedores dado, 
Baja las armas hasta allí neutrales 
Eu daño de las señas imperiales. 

Sale en el codicioso seguimiento 
De la española gente que corria , 
Con furia y lijereza mas que el viento, 
Sin hacerse uno á otro compañía : 
La mucha turbación y desatiento 
Que a los nuestros el miedo les ponia , 
Los lleva sin caminos, esparcidos 
Por sierras, valles, montes, por egidos 

Los que lienen caballos mas lijeros 
¡Oh cuan de corazón son envidiados! 
¡ Qué poco se conocen compañeros 
De largo tiempo y amistad tratados! 
No aprovechan promesas de dineros 
Ni de bienes allí representados : 
Tanto el miedo ocupado los habia, 
Que lugar la codicia aun no tenia. 

Antes los intereses despreciando 
Se muestran allí poco codiciosos, 
Tras las ricas celadas arrojando 
Pelos de lina plata embarazosos ; 

Y asi de las promesas no curando 
Jugaban los talones presurosos: 
Solo las alas de Icaro quisieran , 
Aunque pasando el mar se derritieran. 

Juan y Hernando Alvarados la jornada 
Con el valiente Ibarra apresuraban, 
Animando la gente desmayada , 
Mas no por esto el paso moderaban : 
Abren por la carrera embarazada , 
Que lijeros caballos gobernaban, 

Y aunque con viva espuela los batían 
Alargarse de un indio no podian. 

Delante largo trecho de la gente 
A los tres les da caza y atormenta 
Un espaldudo bárbaro valiente 
Rengo llamado , mozo de gran cuenta : 
Este solo los sigue osadamente, 

Y a voces con palabras los afrenta, 

Y los aprieta y corre á campo raso, 
Sin poderles ganar un solo paso. 

« ; Jo , jo ! les va gritando : ¡ espera,espera '. 
Que mas en castellano no sabia ; 
Pero en su natural lengua primera 
Atrevidas injurias les decía : 
Tres leguas los corrió desla manera , 
Que jamas de las colas se parlia 
Por mucho que aguijasen los rocines , 
Llamándolos infantes v mines. • 



I.A MUÍ CAN* 

Llevaba una arma en lito levantad > 

Que lili tlaV '|l t it-ll su po I V lollll.l di I 

Era un ' groen naya nuil labrada 

De la grandeza J peso de 

De metal li c ibei i barreada, 
N eagrlmela i'i fanón sin m n fai 
yin- el preato esgrimidor suelto Imano 
Juega el ia< ii bastón i m diestra mano. 

Bl ilguna reí con el ti ion pesado 

Loa caballos el barí sh inzaba . 

Era de faena el golpe tan cargado 
yue casi derrengados los dej iba i 
Asi cada caballo escarmentado 
Sin espacias el cono ipresnrsbs , 
yue jamas luc baqueta en la corrida 
Como el beatón del bárbaro temí 1 1 

Ansqai ilion ••■ ali ¡ i 

Del seguro montón y amigo b indo . 
No (icr esio la dura empresa deja , 
Antea mas los persigne j 1 1 afireni ido . 
Con prestos pies j mas i loa sánela , 
l.a Dación española probando 
En lenguaje sr ¡ano, que entendían 

Los tres i|in' a mas correr del SO d( 

Veinte reces rerueiTen los ci I ti. mus 
ii indo sobre él con súbita prestéis , 
A todos iris les da llenas las manos 
Con su diabólica arma \ lljereaa 
Entre lanío llegabas los ufanos 
linios ,.|i el slcance sia pereía . 
Y rolrtendo lea tres i se c in 
El barbara y bastón sobre ellos en. 

N< i BOT áspero monte, ni agria I D 

Afloja el cono y animoso brio . 
Antea cual correr suele sobre apneala 

Tras las lieras el puelche en desafio . 
Los corre, aflige , aprieta y los molesta . 
> a dleí uiiii.is de alcance por do no rio 
El ' amibo atraviesa al mar corriendo, 
Se toé en la humilla orilla deteniendo. 

El harliaro escuadrón parado había ; 
Solo el contornas Rengo porfiando 
Desistir de b empresa no quería , 
Aun. pie no ve persona de su bando : 
Los tres lasos cristianos a porfía 
Miau el ancho vado atravesando, 
Cuando Rengo cargó de una pesada 
Piedra la presi i sonda del osada. 

El tronco en el suelo húmido lijado 
Rodea el amo doa reces, despidiendo 
El tosco j gran guijarro asi arrojado, 
Doeei iii.uitf riiiiinti.i .1.1 sordo estruendo 
Las muías por in mas si sao del vado 
Las cristalinas a un .. revolviendo 
Sus .Imadas . abe/a- levantaron , 
i i ver el caso atentas se pararan. 

El importuno bárbaro no cesa , 
Ni afloja de la empresa que pretende, 
Antes con silbos . gt ita v piedi i e-pesa , 
La agua a mas de la i Iota, loa ofende, 
Y ii índoles en esto mucha pi 
El beber los caballos les deliende , 
Diciendo : « ; Sus , salid , salid afber i . 
Que jóos mantendré campo en la ribera. ■ 

Viendo Airando a Rengo asi orgull 

De la soberbia tema ya impai lente . 
Diccá los dos : « ¡ ( ih caso rergoozi 
yue a tres nos siga un in-lm »..' miente, 
\ triunfe de nosotros ritorioso ! 
No es bien que de españoles tal se cuente 
Volvamos, y de aqui jamas pasemos 
Si primero morir no le hacemos.» 

A-i dijo , y las riendas revolviendo 

Segunda vez el vado atravesaban , 
De morir ó matarle proponiendo 
Los cansados caballos aguijaban : 
En esto el araucano conociendo 
Lo cólera y furor con que tornaban, 

olvidando la masa y presupuesto, 
Las voladoras plantas mueve presto. 



. CANTO \ 

Doa larga i mera poi arena 

Lo- ties i to la i le siguieron . 

Aunque en balde toan sta pena , 

l.llle el IndlO Illas , on lo ijljeellos e.illi. i 

I lilOS le Hiten, ion , pero de lena , 

i n id - i ta 1 iendaa recogieron , 

V. 11 lio a-pelo SjtiO V pille, 

Les lu/o rostro ei barbara animoso. 

P i espaldas i ó una gran quebrada 

Revolviendo I los tres con osadía , 
\ a bita da la u acostumbrada 

A ineiiu.l i i.i : 

lie allí ron ne. la , SÜbOl I pedrada 

sin poderle ofender ios ofendía , 
P i aquel lugar deapefl idero . 
\ mas que ellos el bii bara lijero 

Visto Alvarado serle asi escusailo 

Ci Mu de lo que tanto deseaba , 
Dejando libre al barbara esforzado , 

yur bien de mala gana se quedaba , 

Pasa "lia ve/, el va seguro vado , 

Y al u-ado camino enderezaba 

Triste en ver que fortuna por tal modo 

>.• le ni.. silaba adversa j don en todo 

Habla dejado el ranipo laularinu 
De seguir el alcance grande ralo : 

Iban ios españoles sin camino 
Como ovejas que van fuera del nato , 
De no seguirlos mas me determino , 

Que por lo que adelante delloa trato. 
Dejarlos por agón me es forzado 
Donde otras veces ya los he dejado. 

Con la gente araucana quiero andarme, 

Dicho-. i a la s;,/on y afortunada, 

Y como -e acostumbra desviarme 
De la pane vencida j deadií ■ 

l'or donde lanío- van quiero guiarme 
Siguiendo la carrera tan usada , 

Pues la costumbre y tiempo me convi ■ 

Y lodo el mundo es ya : viva quien vene. 
; Cuan usado es huir lo- ibalido . 

v. ■ guir los soberbios levantados 
De la instable fortuna ravoridos 
Para solo después ser derribados! 
Al cabo estos favores reducidos 

a -u valor son bienes emprestados, 

yue habernos de pagar con siete tanto 
Como claro nos muestra el nuevo canto. 



CANTO X. 

loi araucanos de las Vitorias habidas, ordenan unaj flcsl.i 

'- como natu- 
rales, entre los cuales bobo grandes | 

Cuando la varia diosa favorece, 

Y las dadivas prósperas reparte , 

; (auno al animo llaeo fortalece, 
yue de triste mujer se vuelve un Mario . 
^ dei riba , acobarda > enflaquece 
El esfuerzo vml en la otra parte , 
Haciendo cuesta an iba lo que es llano , 

Y mi gran cerro la palma de la mano' 

¡ Quién vio los españoles colocados 
Sobre el mas alio ruerno de la Im.a, 

i).' sus famosos hechos rodeados, 

sin pumo y muestra de mudanza alguna ! 

; Quién l"s ve en bieveli po derriba : 

¡ Quién ve en n i ia vuelta su fortuna , 

Seguidos no de atarle, dios sanguino , 

Mas del timido sexo femenino ! 

Mirad aquí la aei te tan trocada , 
Pues aquellos <iue al cielo no temían , 

Las mujeres a quien la rueca es dada 
Con varonil esfuerzo lo- seguían, 

Y' con la diestra i la labor usada 
Las atrevidas lanzas esgrimían, 
Que por el hado prospero impelidas 
Hacían crudos efelos v heridas. 



..I 



DON ALONSO DE EliClLLA Y ZUÑIGA. 



Estas mujeres , digo , que estuvieron 
En un monte escondidas esperando 
De !:i batalla «'I fin , y cuando vieron 
Que il>;i <le rota el castellano bando , 
Hiriendo el cielo i gritos descendieron 
El mujeril temor de si lanzando, 

Y ile ajeno valer y esfuerzo armadas 
Toman de les ya muertos las espadas. 

\ a mi. 'lias 'leí estruendo y muchedumbre , 
También en la Vitoria embebecidas, 
De medrosas y blandas de costumbre 
Se vuelven temerarias homicidas : 
No sienten ni les daba pesadumbre 
Los pechos al correr , ni las crecidas 
Barrigas de ocho meses ocupadas : 
Antes corren mejor las mas preñadas. 

Llamábase ¡nfelice la postrera , 

Y con ruegos al cielo se volvía , 
Porque a tal coyuntura en la carrera 
Mover mas presto el paso no podía. 
Si las mujeres van desta manera , 

;, La bárbara canalla cual iriaV 
De ac|iií tuvo principio en esla tierra 
Venir también mujeres a la guerra, 
Vienen acompañando á sus maridos , 

Y en el dudoso nance están para. las ; 
Pero sí los contrarios son vencidos , 
Salen á perseguirlos escorzadas : 
Prueban la Haca fuerza en los rendidos, 
Y' si cortan en ellos sus espadas, 
Haciéndolos morir de mil mineras; 
Que la mujer cruel eslo .le veras. 

Así á los nuestros esla vez siguieron 
Hasta donde el alcance halda cesado, 

Y desde allí la vuelta al pueblo dieron, 
Ya de los enemigos saqueado : 

Que cuando nacer mas daño no pudieron , 
Subiendo en los caballos que cu el prado 
Sueltos sin orden y gobierno andaban , 
A sus dueños por juego remedaban. 

Quién hace que combate , y quién huia, 

Y quién tras el que huye va (uniendo; 
Quién Qnge que esta muerto y se tendía, 
Quién correr procuraba no podiendo : 
La alegre gente así se entretenía 

El trabajo importuno despidiendo, 
Hasta que el sol rayaba los collados , 
Que el general llegó y los mas soldados. 

Los unos y los otros aguijaban 
Con gran priesa á abrazarse estrechamente; 
Pero algunos por mas que se esforzaban 
La envidia les hacia arrugar la frente : 
Francos los vencedores se mostraban 
Repartiendo la presa entre la gente ; 
Que aun en el pecho vil contra natura 
Puede lauto la próspera ventura. 

Una solemne fiesta en este asiento 
Quiso Gaupolicán que se hiciese, 
Donde del araucano ayuntamiento 
La gente militar sola asistiese ; 

Y con alegre muestra y gran contento, 
Sin que la popular se entremetiese , 
En juegos . pruebas , danzas y alegrías 
Gastaron sin aquel algunos días. 

Los juegos y ejercicios acabados, 
Para el valle de Arauco caminaron , 
Do a las usadas fiestas los soldados 
De toda la provincia convocaron : 
Fueron bastantes plazos señalados , 
Joyas de gran valor se pregonaron 

De los que en ellas fuesen vencedores, 
Premios dignos de haber competidores. 

La fama de la tiesta iba corriendo 
Mas que bis diligentes mensajeros, 
En un término breve apercibiendo 
Naturales , vecinos y estrahjeros ; 
Gran multitud de gente concurriendo 

Creció el mi i., tanto de guerreros , 

Que ocupaban las tiendas forasteras, 
Los valles , montes , llanos y riberas. 



Ya id esperado calorceno día, 
Que lauta gente eslaba deseando, . 
Al campo su color residida 
Las importunas sombras desterrando, 

Cuando la bulliciosa compañía 

De los briosos jóvenes, mostrando 

El juvenil hervor y sangre nueva , 

En campo estaban prestos a la prueba. 

Fué con solemne pompa referido 
El orden de los precios , y id primero 
Era un lustroso alfanje guarnecido 
Por mano artificiosa de platero; 
Este premio fué allí constituido 
Para aquel que con brazo mas entero 
'tirase una fornida y gruesa lanza. 
Sobrando a los demás en la pujanza. 

Y de cendrada piala una celada 
Cubierta de altas plumas de colores , 
De un cerco de oro puro rodeada, 
Esmaltadas en el varias labores, 
Fue la preciada jova señalada 

Para aquel que entre diestros luchadores 
En la difícil prueba se estreñíase, 

Y por señur del campo en pie quedase. 
Un lebrel animoso remendado , 

Que el collar remataba una venera 
De agudas puntas de metal herrado , 
Era el precio de aquel que en la carrera 
De todas armas y presteza armado , 
Arribase mas presto a la bandera 
Que una gran milla lejos tremolaba , 

Y el trecho señalado limitaba. 

Y de niervos un arco hecho por arte 
Con su dorada aljaba , que pendía 

De un ancho y bien labrado talabarte 
Con dos gruesas hebillas de ataujía ; 
Este se señaló y se puso aparte 
Para aquel que con Hecha a puntería 
Cañando por destreza id precio rico, 
Llevase al papagayo el corvo pico. 

Un caballo morcillo rabicano 
Tascando el freno estaba de cabestro, 
Precio del que con suelta y presta mano 
Esgrimiese el bastón mas como diestro : 
Por juez se señaló a Caupolicano , 
De lodos ejercicios gran maestro. 
\'a la trompeta con sonada nueva 
Llamaba opositores a la prueba. 

NO bien sonó la alegre trompa cuando 
El joven Orompello, ya en el puesto 
Airosamente el manto derribando, 
Mostró el hermoso cuerpo bien dispuesto, 

Y en la valiente diestra blandeando 
Una maciza lanza: luego en esto 
Se ponen asimismo Lepoman.de, 
Crino, Pillo Ico, Guambo y Mareande. 

Estos seis en igual hila corriendo , 
Las lanzas por los líeles igualadas 
A un tiempo las derechas sacudiendo 
Fueron con seis gemidos arrojadas : 
Salen las asías con rumor crujiendo 
De aquella fuerza é ímpetu llevadas; 
Rompen el aire, suben hasla el cielo, 
bajando con la misma furia al suelo. 

La de Pillulco fué la asta primera , 
Que talla de vigor á tierra vino ; 
Tras ella la de Guambo , y la tercera 
De Lepomande , y cuarta la de Crino ; 
La Quinta de Mareande , y la postrera, 
Haciendo por mas fuerza mas camino, 
La de (Ironipello fué , mozo pujante , 
Pasando cinco brazas adelante. 

Tras eslos otros seis lanzas lomaron 
De los que por mas fuertes se estimaban ; 
"i aunque con fuerza estrema procuraron 
Sobrepujar el tiro , no llegaban : 
Otros tras estos , y otros seis probaron ; 
Mas lodos con vergüenza alias quedaban, 

Y por no detenerme en esle cuento, 
Digo que lo probaron mas de ciento. 



LA AIIAI i \N\ . 



Ninguno con ieh braa i llegar pudo 

Al iíii > de Of pello ten dado , 

Hasta que Leucoton, varón membrudo, 
Viendo que ya el prnbaí babia aflojado , 
Dijo en voi alia : De peí del do dudo ¡ 
Mas porque lodos ya me habéis mirado i 
Quiero ver deste brazo lo que puede , 

Y .1 dé llegar i irella nie com e 

Esto dicho , la lanía requerida 

En ponerse en el puesto poco tarda , 

Y dando una IHera arremetida 
Hizo muestra de si Fuerte \ gallarda 
La lanza por les aires impelida 
Sale en il ruesa bala de bomb 

(i cual fbrioso trueno , ipie corriendo 
I'. -i i iv espes iv nubes ira i ampiendo. 

Cuatro brazas pas raudo nielo 

Di' i. i señal % raya delantera . 
Rompiendo el hiei i" pur • i duro suelo 
Tiembla por largo espacio la asta Fuera ; 
Al/. i 1.1 turba un alando al cielo , 

Y de tropel con sábila carrera 
Muchos i ver el Uro van corriendo, 
La fuer/a y tirador engrandeciendo, 

I'ii.iv i'i largo trecho a pies median , 
> examinan el peso de la lanza ; 
Otros por m iravill i encarcelan 
Del esforzado brazo la pujai 
Otros ran i"'i el precio ; otros baclan 
Al vencedor canlai es de alabanza : 
De Leucoton el nombre levantando 
Le ran en alta roí solemnizando. 

Salta ii i"'il" . j por la turba !"■ nde , 

\ aquel rumor coléi ico b n ija 

Diciendo : Aun no he perdido, ni se i atiende 

De solo '■! pr t tiro la ventaj 

c >ii ir.m 1 1 raí .1 en esto tiende . 

Y a tiempo un encendido Fuego ataja , 
Que l uoapel ni primo babia acudido . 

5 oTros con Leucoton se babian metido. 

Caupolican que estaba por ¡uez puesto . 
Mii andose imparcial discretamente, 
La Furia de Orompello aplaca presto 
Con sabrosas palabras blandamente ; 

Y ;ivi un se altercando mas sobre esto, 
Conforme á la postura justamente 

A Leucoton por mas aventajado 
Le Fué ceñido el corro alfanje al lado. 
v ibad con esto la poi lia, 

Y Leucoton quedando vitorioso, 
Orompello i una parte se desvia 
Del caso algo coi rido j vei gonzoso ; 
M ni" sabio ni"/" lo encubría , 
De verse en ocasiones di 

Por do con Leucoton j causa nueva 
Venir pudiese a mas estrecha prueba. 
Era Orompello mozo asa: valido 

Que desde su niñea Fu ty I so , 

Manso , tratable . fácil . corregido, 

Y en ocasiiui metido valeroso; 
De muchos en asiento prefei ido 
Por su esfuerzo y linaje generoso , 
llij.i del venerable Mauropanoe . 
Primo «le Tucapel y amigo grande- 
Puesto nuevo silencio, y despejado 

El campo do la prueba se hacia , 

El diestro Cayeguan . mozo e¡ Forzado , 

A mantener la lucha se melia : 

\,i paso mucho . cuando de otro lado 

Con gran disposición Torqoin vaha 

De haber en él pujanza y lijei eza . 

Ambos en el lachar de gran destreza. 

Dada señal . con pasos ordenados 
Los líos gallardos barbaros se mueven : 
Ya liiv vi' irades juntos . ya apartados, 
Ora tienden el cuerpo , ora le embeben ; 
Por un lado ¡ poi otro recaí 

s.' iuquieren, cerc busí an j remueven, 

Tientan , vuelven, revuelven j se apuntan, 

Y al cabo con gran Ímpetu se juntan. 



i Wlu \ 

Hechas las presas y ellos recogidos . 
En vi, i nuil conot '•! »e ; 

Pero 'I" ardoi colérico encendidos 
Comienzan por el campo a revolverse : 
Ciñense pies con pies , j entretejidos 
■ ni .i un lado y otro . sin ponerse 
Llevar cuanto una mlulmi venta] i . 
l'.u mas que el uno y otro le trabaja. 

Andando asi . en un tiempo cauteloso 
Mi U la pierna dii ti Caví ¡oano : 
t,iuiv,i Torqoin ceñii la codicioso 
Cargando con gran Fuerza > aquella mano: 
Sécala a tiempo Cayeguan mañoso . 

Y el cuerpo de Torquln quedando en vano, 
Del iniv peso ¡ Fuerza que traia 

A los pies enemigos Be tendía. 

Tras este 1 1 Fuerte Rengo se presenta , 
El cual . lanzando Fuera los vestidos, 
Descubre la persona corpulenta . 
Brazos robustos . músculos fornidos : 
Mírale la c .utii-;, turba atenta . 
Que .ir cuatro entre lodos escogidos 
i te valii nle bárbaro era el uno , 
Jamás sobrepujado de ninguno. 

c."ii gran nierza los hombros ■ icudiendo 
Se apareja í la lucha y desafiu . 

Y al mi ' edoi conti m lo apercibiendo 
Le va i buscar con animoso hi ¡o : 
De la otra nai te Cayeguan saliendo 

En medio ríe aquel campo a su albedrio, 
\ ¡enen los dos gallardos a juntarse , 
Procurando en la presa aventajarse. 
Un raí" estuvo en confusión la gente , 

Y anduvo "ii duda la Vitoria incierta ; 
M:iv luego Rengo dio señal patente 

i pie Fué su pujanza desi uhierla , 

Que entre los duros brazos reciamente 
Al triste Cayí gu m la bocq abii 1 1 1 
Sin dejarle alentar le retraia . 

Y acá y allá con él se revolvía. 
Alzólo de la tierra, y apretado 

En "I aire gran pieza lo suspende : 
Cayeguan sin color desaleni 
Abre los brazos j las piernas tiende : 
\ mu lolo asi rendido el esforzado 
Rengo, que á la Vitoria solo atiende . 
Dejándole bajar , con poca pena 

Le estampa ile gran golpe en el arena. 

Sacáronle iiei campo sin sentido, 

Y a su tienda en los hombn le i evaron; 
Todos la fuei/.a grande j el partido 

De Rengo en alta voz solemnizaron ; 
Pero cesando en esto aquel ruido , 
A sus asiei tos luego se ti ruinen . 
Porque vieron que I aleo aparejado 
El puesto de la lucha babia tomado. 

Fué este Talco de pruebas gran maestro, 
li" recios miembros j fero? semblante, 
Diestro en la tacha ¡ en las armas «liostro, 
Ljjeru j esfni jado aunque arrogante : 
\ con lod is las pai les que aquí muestro . 
Era Rengo mas suelto y inav pujante , 
I v;,,i,, en los robustos i ¡ei cicii . 
Que dello su persona daba indicios. 

Talco se mueve y sale con presteza , 
Reí ii espaciosamente se movía , 
Piase muebo el uno en la destreza, 
El ntro en su vigor solo ve Da : 
l.n esto, con estr iña lijereza . 
Cuando menos cuidado en Talen babia , 
i n gran salto dio Rengo no pensado , 
Cogiendo al i nemigo descuidado. 

De la vii, Míe que el tigre cauteloso 
Viendo venir lozana al suelte pardo, 
I i cuello bajo . lerdo ¡ perezoso, 
Con rnnrn sen se mueve a paso tardo; 

Y en un instante súbito y Fui ¡o: " 
Sa ta sobre él i on Ímpetu gallardo , 

Y echándole la garra :ei le api i' la 
Que le oprime , le rinde y le sujeta : 



DON ALONSO DE 

Desta manera Rengo a Talco afierra, 

Y antes que a la defensa se prevenga 
Tan recio le apretó contra la tierra , 
Que el lomo quebrantado lo derrienga : 
Viéndolo pues asi lo desafierra. 

Y a su puesto espetando que otro venga 
Vuelve , dejando el campo con tal hecho 
De su estremada faena satisfecho. 

Mas no hubo en hombre allí tal osadía 
Que a contrastar al bárbaro se atreva ; 

Y asi porque la noche ya venia , 
Se diiirio la comentada prueba 
Hasta que el carro del siguiente dia 
Alegrase los campos con luí nueva: 
Sonando luego varios instrumentos , 
Hinchieron de las mesas los asientos. 

Pues otro dia , saliendo de su tienda , 
El hijo de Looeán acompañado, 
Al cercado lugar de la contienda 
Con altos instrumentos fue llevado : 
Rengo poique su fama mas se estienda , 
Dando una vuelta en torno del cercado 
Entró dentro con una bella muestra, 

Y a mantener se puso la palestra. 

Bien por dos horas Rengo tuvo el puesto 
Sin que nadie la plaza le pisase , 
Que no se vio soldado tají dispuesto 
Que viéndole el lugar vacio ocupase; 
Pero ya Leucolon , mirando en esto 
Que porque su valor mas se notase 
Hasta ver el mas fuerte había esperado, 
Con grave paso entró en el estacado. 

Luego un rumor confuso y grande estruendo 
Entre el parlero vulgo se levanta 
De ver estos dos junios , conociendo 
En uno y otro esfuerzo y fuerza tanta : 
Leucolon la persona recogiendo 
A recibir a Rengo se adelanta , 
Que con gallardo paso se venia 
De esfuerzo acompañado y lozanía. 

Vienen al parangón dos animosos 
Que en esfuerzo y pujanza par no tienen ; 
Unas veces aguijan presurosos , 
Otras frenan el paso y lo detienen : 
Andan en torno y miran cautelosos , 

Y a lodos los engaños se previenen ; 
Pero no tardó mucho que cerraron , 

Y con estrechos ñudos se abrazaron. 
Juntándose los dos pecho con pecho 

Van las últimas fuerzas apurando; 
Ya se afirman , y tienen muy estrechos , 
Ya se arrojan en torno volteando ; 
Ya los izquierdos, ya los pies derechos 
Se enclavijan y enredan , no bastando 
Cuanta fuerza se pone, estudio y arte 
A poder mejorarse alguna parte. 

Acá y alia furiosos se rodean , 
La fuerza uno del otro resistiendo ; 
Tanto forcejan , gimen , ¡jadean , 
Que los miembros se van entorpeciendo : 
Tiemblan de la fatiga y titubean 
Las cansadas rodillas , no pudiendo 
Comportar el tesón y furia insana, 
Que al liu era de hueso y carne humana. 

De sudor grueso y engrosado alíenlo 
Cubiertos los dos barbaros andaban , 

Y del fogoso y recio movimiento 
Roncos los pechos dentro resonaban ; 
Ellos siempre con mas encendimiento, 
Sacando nuevas fuerzas, procuraban 
Llegar la empresa al cabo comenzada 
Por ganar el honor y la celada. 

Pero ventaja entre ellos conocida 
No se vio allí , ni de flaqueza indicio ; 
Ambos jóvenes son de edad florida, 
Iguales en la fuerza y ejercicio; 
Mas la suerle de Rengo enflaquecida, 

Y el hado que hasla allí le fue propicio, 
Hicieron que perdiese á su despecho 
Del precio y del honor lodo el derecho. 



ERC.1LLA Y ZUN1GA. 

Ilabia en la plaza un hoyo acia el un lado 
Engaste de un guijarro, y nuevamente 
Est aba de su encaje levantado 
Por el concurso y huella de la gente ; 
Desto el cansado Rengo no avisado 
Metió el pié dentro, y desgraciadamente 
Cual cae de la segur herido el pino 
Con no menor estruendo á tierra vino. 

No la pelota con tan presto salto 
Resurte arriba del macizo suelo , 
Ni el águila que al robo cala de alio 
Sube en el aire con lan recio vuelo , 
Como de corrimiento el seso fallo 
Rengo rabioso amenazando al cielo 
Se puso en pié , que aun bien no tocó en tierra, 

Y contra Leucolon furioso cierra. 
Como en la tiera lucha Anteo temido 

Por el furioso Alfides derribado , 
Que de la tierra madre recogido 
Cobraba fuerza y ánimo doblado, 
Asi el airado Rengo embravecido , 
Que apenas en la arena habla tocado, 
Sobre el contrario arriba de tal suerle , 
Que al estremo llegó de honrado y fuerte. 

Tanto dolor del grave caso siente 
El público lugar considerando, 
Que abrasado de luego y rabia ardiente 
Se le fueron las fuerzas aumentando , 

Y furioso , colérico , impaciente 
De suerte á Leucolon va retirando , 
Que apenas le resiste; y el suceso 
Oiréis en el siguiente canto espreso. 



CANTO XI. 

Acábame las fiestas y diferencias, V caminando Lautaro sobre la dudad 
.!<• Santiago, antes de llegar a ella hace un fuerte, en el cual tuelidu , 
vienen los españoles sobre el, donde tuvieron una recia batalla. 

Cuando los corazones nunca usados 
A dar señal y muestra de flaqueza 
Se ven en lugar público afrentados , 
Entonces manifiestan su grandeza : 
Fortalecen los miembros fatigados. 
Despiden el cansancio y la torpeza , 

Y salen fácilmente con las cosas 
Que er3n antes, señor, dificultosas. 

Asi le avino á Rengo , que en cayendo , 
Tanto esfuerzo le puso el corrimiento. 
Que lleno de furor y en ira ardiendo 
Se le dobló la fuerza y el aliento ; 

Y al enemigo fuerte no pudiendo 
Ganarle antes un paso , agora ciento 
Alzado de la tierra lo llevaba , 

Qe aun afirmar los pies no lo dejaba. 
Adelante la cólera pasara , 

Y hubiera alguna brega en aquel llano 
Si receloso desto no bajara 

Presto de arriba el hijo de Pillano, 
Que de Caupolican traía la vara, 

Y él propio los aparta de su mano , 

Que no fué poco en tanto encendimiento 
Tenerle esle respeto y miramiento. 

Siendo desla manera sin ruido 
Despartida la lucha ya enconada, 
Le fue a Rengo su honor restituido , 
Mas quedó sin derecho á la celada : 
Aun no estaba del todo difluido, 
Ni la plaza de gente despejada, 
Cuando el mozo Orompello dijo presto : 
«Mi vez ahora me toca , mió es el pueslo.» 

Que bramando entre si se deshacía 
Esperando aquel tiempo deseado , 
Viendo que Leucolon ya mantenía, 
Del tiro de la lanza no olvidado : 
Con gran desenvoltura y gallardía 
Salta el palenque y entra el estacado , 

Y en medio de la plaza , como digo, 
Llamaba cuerpo á cuerpo al enemigo. 






LA AllAI CANA 

La trápala y murmurio en *1 momento 
Creció, porque parando .1 pueblo en ello, 
Conoce por illl caín descontento 
Del IiiitIc Leiieolou esta iiinnipello : 
Témete que vendrán i rompimiento ; 
Mis nadie m atraviesa a deten u-iiu , 
Antes la pi.i/ 1 libre !'>■> dejaron , 
^ ios vados lagares ocuparon. 

El pocilio de la locha deseoso . 
La mas parle j Orompello se Inclinaba , 
Mo.i loa belloa miembros, j el airoso 

Cuerpo que a la sazón se desnudaba : 

La grai la . el pelo crespo . i el bermoto 
Rostro, donde su poca edad mostraba, 
One vi'inic anos cnniplidoi no lema , 

Y a Leocotoo i raen u desafia, 
tasgu s.t descontar ■ los preseatM 

Las menas ilesos .ios peí la sparencla, 
Viendo dd uno el uUe j los ranéales 
Niervos, edad nerfel > | es per le ncla; 
\ del otro tos miembros deferentes , 
1. 1 Uei a i ed id * mis idolecencll , 
Aunque' a tal opinión contradecía 
La maestra da Orompello y osadía. 
Que paMis en su lugar, ufano espera 

Kl son de la trompeta, como cuando 

Ki fogoso caliailo en la carrera 
i, i lena del partir esta ignardando , 
\ .-ii.it balcón que en ni sumida ribera 
\ el i gana de lejos blanqueando , 
Qae se ilegn j se pule ya loxano, 

Y esta para arrojarse de la mano. 
Kl gallardo tlronqiello asi esp Taha 

Aquel alegre son pan moverse . 

Qae de ver la tardanza imaginaba 

Qae hablan impedimentos de ofrecerse : 

Visto qae tanto ya se dilataba. 

Queriendo i su sabor satisfacerse, 

Derecho. i LeUOOtOII sale animoso, 
Que no fué en recibirle perezoso. 
En gran Silencio ruello el rumor vano. 

Quedando arados todos los presentes, 

En i Do de la piala mano i mano 

Salen a se probar los dos «alientes i 

Como cuando el lebrel , y liero alan". 

Mostrándose con ronco son los dientes , 
yertos los cerros , y ojos encendidos, 
Se vienen I morder embravecidos: 
üe tal modo los ilos amordazados, 

Sin esperar trompeta ni padrino, 
De coraje y rencor estimulados , 

De medio a medio parteo el camino; 
Y' en un instante iguales, aferrados 
Con estremada fuerza y diestro lino , 
Se ciñeron Ihs brazos poderosos, 

Echándose a los pies lazos ñudosos. 

Las desconformes fuerzas , aunque iguales, 
Los lleva , arroja , y vuelve a todos lados 
Viéranlos sin mudarse a veces tales, 
Que parecen en tierra estar clavados ; 
Donde ponen los pies, dejan señales, 
Cavan el duro sucio, y apretados 
Juntándose rodillas con rodillas 
Hacen crujir los huesos y costillas. 

Cada cual del valor, destreza y maña 
Osaba , que en tal tiempo usar podia , 
Viendo el duro tesón y fuerza eslraña 
Que en su recio adversario enuncia : 
Itevuclvcnse los dos por la campaña , 
Sin conocerse en nadie mejoría ; 
Pero tanto de acá y de alia anduvieron 
Que ambos juntos a un tiempo en tierra dieron. 

Fue luí presto el caer, y en el momento 
Tan presto el levantarse , por manera 
Que se puede decir que el mas atento; 
A mover la pestaña , no lo viera : 
Ventaja ni señal de vencimiento 
Juzgarse por entonces no pudiera , 
Que Leucolnn arrodilló en el llano, 
i Orompello tocó sola una mano. 



i \Mu \l. 



13 



Eu BttO IOS padrinos se metieron , 

Y a cada l.nlo el sin" retirando, 

Kh disputa la lucos resumieran , 

Sus punios , razones aireando : 

I).- enlnmbaa partes gentes acudieron, 
i i n ii i j rumor multiplicando , 

Quien ilalia al uno el precio , honor y gloria, 

Quién cantaba del otra la Vitoria. 
Tucapelo, que estaba en un asiento 

A la ilustra del hijo de Pillano, 

Visto lo que pasaba , en el momento 

Salla en la plaza, la fin ola co mano, 

\ i aquel Usado ali ■ •% milenio 

Dice : « El precio gano mi primo hermano, 

Y si alguno esta cansa un- defiende , 
Harén yo entender que no lo entiende. 

» La joya es de Orompello , y quien bastaní 

Se halla I reprobar el voló mió, 

En campo estamos , hágase adelante , 

Que en suma le desmiento y desarlo'.» 

Leocoion con un término arrogante 
Une : i Yo amansaré tu loco brio , 

Y el v :ni<i Orgullo y necio devaneo, 
Que mucho tiempo ha ya que lo deseo. t 

«Conmigo lo has de haber, que comenzado 
Juego tenemos ya, ■ dijo Orompello; 
Responde Leocoion Bero y airado , 
« Contigo y con tu primo quiero liabello : » 
Csupolícan en esto era llegado, 
Que del supremo asiento, viendo aquello, 
llahi. i bajado a la sazón confuso, 

Y allí su autoridad toda interpuso. 
Leucoton y Orompello conociendo 

Que el gran C.aupolicán alli venia , 
Las enconosas voces reprimiendo, 
Cada cual por su parle se desvia ; 
Mas Tucapel la maza revolviendo, 
Que otro acuerdo y concierto no quena , 
Lleno de ira diabólica no calla 
Llaniaudoá lodo el mundo a la batalla. 

Ruego y medios con él no valen nada 
Del hijo Je Lcocán , ni de otra gente , 
Diciendo que a Orompello la celada 
Le den por vencedor y mas valiente : 
Después, que en plaza franca y estacada 
Con LeuCOton le dejen libremente, 
Donde aquella disputa se dicida, 
Perdiendo de los dos uno la vida. 

Puesto Caupolicán en este aprieto, 
Lleno de rabia y de furor movido , 
Le dice : «liaré que guardes el respeto, 
Que a mi persona y cargo le es debido.» 

Tucapel le responde : i Vo prometo 
Que pur temor no baje del partido , 

Y aquel que en lo que digo no viniere 
Haga á su voluntad lo que pudiere. 

» Guardaréle respeto , si derecho 
En lo que justo pido me guardares, 

Y mientras que con recto y sano pecho 
La causa sin pasión desto mirares ; 
Mas si contra razón solo de hecho , 
Torciendo la justicia lo llevares. 

Por tí , y lu cargo, y todo el mundo junto 
No perderé de mi derecho un punto. » 

C.aupolicán perdida la paciencia 
Se mueve a 'Tucapel determinado ; 
Mas Colocólo , viejo de esperiencia, 
Que con temor le andaba siempre al lado, 
Le hizo una acatada resistencia , 
Diciendo ¡ t¿EstáS, señor, tan olvidado 
De ti y lu autoridad , y salud nuestra , 
Que lo pongas en solo alzar la diestra ! 

» Mira , señor, que todo se aventura, 
Mira que esláu los mas ya diferentes ; 
De Tucapel conoces la locura , 

Y la fuerza que tiene de parientes; 

Lo que enmendar se puede con cordura. 
No lo enmiendes con sangre de inocentes : 
Dale a Orompello el contenido precio, 

Y otro al competidor de igual aprecio. 



U DON ALONSO DE ERCILLA 

»S¡ por rigor y término sangriento 
Quieres poner en riesgo lo que queda , 
Puesto que sobre fijo fundamento 
Fortuna á tu satior mueva la rueda , 

Y el juvenil furor y atrevimiento 
Castigar a tu salvo te conceda. 
Queda tu fuerza mas disminuida , 

Y al lio tu autoridad menos temida. 
«Pierdes dos hombres , pierdes dos espadas 

Que el limite araucano han estendido , 

Y en las fieras naciones apartadas 
Hacen que sea tu nombre tan temido : 
Si agora han sido aquí desacatadas, 
Mira lo que oirás veces lian servido , 
En trances peligrosos derramando 
La sangre propia y del contrario bando.» 

Imprimieron asi en Caupolicano 
Las razones y celo de aquel viejo , 
Que frenando el furor dijo : «En lu mano 
Lo dejo ludo , y tomo ese consejo.» 
Con tal resolución , el sabio anciano 
Viendo abierto camino y aparejo, 
Habló enn Leucoton, que vino en lodo, 

Y a los primos después del mismo modo. 
Y asi el viejo eficaz bis persuadiera , 

Que en tal discordia y caso tan diviso , 
Lo que él mundo universo no pudiera 
Pudo su discreción y buen aviso : 
Fuéles pues reduciendo de manera 
Que vinieron á todo lo que quiso ; 
Pero con condición que la celada 
Por precio de Orompello fuese dada. 

Pues la rica celada allí traída , 
Al ufano Orompellu le fué puesta; 
Y' una cuera de malla guarueeid:i 
De lino oro á la par vino con esta , 
Y" al mismo tiempo a Leucot"ii vestida , 
Todos conformes en alegre liesla 
A las copiosas mesas se sentaron , 
Donde mas la amistad confederaron. 

Acabado el comer, lo que del día 
Les quedaba, las mesas levantadas, 
Se pasó en regocijo y alegría , 
Tejiendo en corros danzas siempre usadas, 
Donde un número grande intervenía 
De mozos y mujeres festejadas ; 
Que las pruebas cesaron y ocasiones , 
Átenlo á uo mover nuevas cuestiones. 

Cuando la nuche el horizonte cierra 
Y" con la negra sombra el mundo abraza , 
Los principales hombres de la tierra 
Se juntaron en una antigua plaza 
A tratar de las cosas de la guerra , 
Y' en el discurso debas dar la Ira/a, 
Diciendo que el subsidio padecido 
Habla de ser con sangre redemido , 

Salieron con que al hijo de Pillauo 
Se cometiese el cargo deseado, 
Y' el número de gente por su mano 
Fuese absolutamente señalado : 
Tal era la opinión del araucano , 
Y' tal crédito y faina habia alcanzado, 
Que si asolar el cielo prometiera , 
Crédito á la promesa se le diera. 

V entre la gente joven mas granada 
Fueron por él quinientos escogidos, 
Mozos gallardos de la vida airada, 
Por mas bravos que pláticos tenidos : 
Y hubo de otros por ir esta jornada 
Tantos ruegos, protestos y partidos , 
Que escusa no bastó ni impedimento 
Á no esceder la copia en otros ciento. 

Los que Lautaro escoge son soldados 
Amigos de inquietud, facinerosos, 
En el duro trabajo ejercitados , 
Perversos, disolutos, sediciosos, 
A cualquiera maldad determinados , 
De presas y ganancias codiciosos, 
Homicidas, sangrientos, temerarios, 
Ladrones , bandoleros y cosarios. 



Y ZUÑIGA. 

Con esla tjnena gente caminaba 
Hasta Maule de paz atravesando, 

Y las tierras después por do pasaba 
Las iba á fuego y sangre sujetando : 
Todo sin resistir se le allanaba. 
Poniéndose debajo de su mando ; 
Los caciques le ofrecen francamente 
Servicio , armas , comida , ropa y gente. 

Así que por los pueblos v ciudades 
La comarca los barbaros destruyen , 
Talan comidas, casas y heredades. 
Que los indios de miedo al pueblo huyen : 
Estupros, adulterios y maldades 
Por violencia sin término concluyen, 
No reservando edad , estado y tierra , 
Que a todo riesgo y trance era la guerra. 

No paran Con la gana que tenian 
De venir con los nuestros á la prueba , 
Los indios comarcanos que huian 
Llevan a la ciudad la triste nueva: 
Rumores y alborotos se movían, 
El bélico bullicio se renueva . 
Aunque algunos que el caso contemplaban 
A tales nuevas crédito no daban. 

Dicen , que era locura claramente 
Pensar que así una escuadra desmandada 
De tan pequeño número de gente 
Se atreviese á. emprender esta jornada ; 

Y mas contra ciudad tan eminente, 

Y lejos de su tierra y apartada ; 
Pero los que de Penco habían salido 
Tienen por mas el daño que el ruido. 

Votos hay que saliesen al camino , 
Estos son de los jóvenes briosos , 
Otros (pie era imprudencia y desatiuo 
Por los pasos y sitios peligrosos : 
A todo con presteza se previno , 
Que de grandes reparos ingeniosos 
El pueblo fortalecen, y en un punto 
Despachan corredores todo junto , 

Debajo de un caudillo diligente 
Que verdadera relación trújese 
Del número y designio de la gente, 
Con comisión , si lance le saliese , 
A su honor y defensa conveniente . 
Que al bárbaro escuadrón acometiese , 
Volviendo a rienda suelta dos soldados 
Para que dello fuesen avisados. 

Por no haber caso en esto señalado. 
Abrevio con decir que se partieron , 

Y al cuarto dia con animo esforzado 
Sobre el campo enemigo amanecieron : 
Trabóse el juego , y no duró traüado , 
Que los bárbaros luego los rompieron, 

Y todos con cuidado y pies lijeros 
Revolvieron á ser los mensajeros. 

Sin aliento , cansados y afligidos, 
Vuelven con testimonio asaz bastante 
De cómo fueron rotos y vencidos 
Por la fuerza del bárbaro pujante : 
Lasos , llenos de sangre , mal heridos. 
Con pérdida de un hombre , el cual delante 

Y en medio de los campos desmandado, 
A manos de Lautaro habia espirado. 

Cuentan que levantado un muro habia 
Adeude con sus barbaros se acoge , 

Y que infinita gente le acudía , 

De la cual la mas diestra y fuerte escoge ; 
También que bastimentos cada dia 

Y cantidad de munición recoge, 
Afirmando por cierto fuera desto 
Que sobre la ciudad llegará presto. 

Quien incrédulo dello antes estaba, 
Teniendo allí el venir por desvario, 
A tan clara señal crédito daba , 
Helándole la sangre un mied i frió ; 
Quien de pura congoja trasudaba. 
Que de Lautaro ya conoce el brio ; 
Quién con ardiente y animoso pecho 
Bramaba por venir mas presto al hecho. 



LA ARAUC 

Vinagran enfermado acaso habia , 
No puede i la s:i/.<m seguir la guerra; 
Mas con ruegos y dádivas movía 
La gente mas gallarda de la tierra; 

Y por caudillo <'i> su lugar p a 

Un caro primo suyo, en quien se encierra 
Todo lo f|ii«' conviene a buen soldado : 
Pedro de Villagrán era llamado. 
Este sin mas tardar tomé el camino 

En demanda del bárbaro Lautaro, 
> el cargo que tan loco desatino 

Como es venir allí le cueste caro : 

Dióse tal prisi ndar, que presto vino 

A la corva ribera del rio claro . 

Que vuelve atrás en circulo gran trecho, 

Después hasta la mar corre derecho. 

Media legua pequeña elige un puesto 
De donde estaba el bárbaro alojado, 
En el lugar mejor} mas dispuesto, 

Y allí por ver la nuche lia reparado: 
Estaba á cualquier trance y rumor presto, 
De guardia J centinelas rodeado. 
Cuando sin entender la cosa cierta. 
Gritaban : «arma, arma, alerta, alerta.» 

Esto fué que Lautaro habia sabido 
Como allí nuestra gente era llegada, 
Que después de la haber reciinoeido 
Por su misma persona y numerada. 
Volvióse sin de nadie ser sentido , 

Y mostrando estimarlo todo en nada, 
1 1 i/o de los caballos que tenia 
Soltar el de mas furia y lozanía , 

Diciendo en alta voz : « Si no me engaño. 
No deben de saber que soy Lautaro 
De quien han recibido lanío daño, 
Daño que no tendrá jamas reparo ; 
Mas porque no me tengan por estraño , 

Y el ser yo aqui venido sea mas claro. 
Sabiendo con quien vienen a la prueba , 
Quiero que este rocín lleve la nueva.» 

Diez caballos, señor, habia ganado 
En la refriega y última revuelta , 
El mejor ensillado y enfrenado, 
Porque diese el aviso cierto , suelta: 
Siendo el feroz Caballo amenazado 
Acia el campo español loma la vuelta 
Al rastro y al olor de los caballos, 

Y esta fué la ocasión de alborolallos. 
Venia con un rumor y furia tanta. 

Que dio mas fuerza al arma y mayor fuego; 

La gente recatada se levanta 

Con sobresalto y gran desasosiego; 

El escándalo tanto no fué cuanta 

Era después la burla, risa y juego 

De ver que un animal de tal manera 

En anua y alboroto los pusiera. 

Pasaron sin dormir la noche en eslo 
Hasta el nuevo apuntar de la mañana . 
Que, con animo y liriue presupuesto 
lie vencer ó morir de buena gana, 
Salen del sitio y alojado puesto 
Contra la gente barbara araucana, 
Que no menos estaba acodiciada 
Del venir al efeto de la espada. 

Un edicto Lautaro puesto habia , 
Que quien fuera del muro un paso diese 
Cuino por crimen grave y rebeldía, 
Sin otra información luego muriese. 
Asi el temor frenando a la osadía, 
Por mas que la ocasión la conniviese. 
Las riendas no rompió de la obediencia 
Ni el ímpetu pasó de su licencia. 

Dei muro estaba el bárbaro cubierto 
lSc > dejando salir soldado fuera; 
Quiere que su partido sea mas cierto 
Encerrando a los nuestros, de manera , 
Que no les aproveche en campo abierto 
De lijeros caballos la carrera , 
Mas solo ánimo, esfuerzo y entereza , 

Y la virtud del brazo y fortaleza. 



ANA, CANTO XI. 



K¡ 



Era el orden así, que acometiendo 
La plaza , al tiempo del lierir volviesen 
Las espaldas los barbaros huyendo , 
Porque dentro los nuestros se metiesen, 

Y algunos por defuera revolviendo, 

Anies qué los cristianos se advirtiesen 

Ocuparles las puertas del cercado , 
\' combatir allí á campo cerrado. 

Con tal ardid bis indios aguardaban 
A la gente española que venia , 

Y en viéndola asomar la saludaban , 
Alzando una terrible vocería : 

Soberbios desdi- allí la amenazaban 
Con audacia, desprecio y bizarría ; 
Quien la fornida pica blandeando, 

Quién la maza ferrada levantando. 
Como toros que van a ser lidiados, 

(atando aquellos que corea los desean 
Con silbos v rumor de los tablados 
¡serums del peligro los torean, 

Y en su daño los hierros amolados, 
Sin miedo- amenazándolos blandean: 
Asi la gente barbara araucana 

MI muro amenazaba á la cristiana. 

Los españoles siempre con semblante 
lie parecerles poca aquella caza , 
Paso a paso caminan adelante 
Pensando de allanar la fuerte plaza, 
En alta voz diciendo : « No es bástanle 
El muro, ni la pica y dura maza 
A estorbaros la muerte merecida 
Por la gran desvergüenza cometida.» 

Llegados de la fuerza poco trecho, 
Reconocida bien porcada parte, 
Pénenle el rostro, y sin torcer derecho 
Asaltan el fosado balitarle : 
Por acabado tienen aquel hecho; 
De los barbaros huye la mas parte ; 
Ganan las puertas francas con gran gloría 
Cantando en alias voces la Vitoria. 

No hubiera relación dcste contento, 
Si los primeros indios aguardaran 
Tanto espacio y sazón cuanto un motílenlo, 
Que las puerlas los últimos tomaran ; 
Mas viéndolos entrar, sin sufrimiento 
Ni poderse abstener , luego reparan , 
Haciendo la señal que no debían , 
Hicieron revolver los que huian. 

Como corre el caballo cuando ha olido 
Las yeguas que atrás quedan y querencia , 
Que allí el ¡lítenlo inclina y el sentido, 
Gime y relincha con celosa ausencia, 
Afloja el curso, atrás tiende el oído 
Alerto á si el señor le da licencia , 
Que a dar la vuelta aun no le lia señalado 
Cuando sobre los pies ha volteado : 

De aquel modo los barbaros huyendo 
Con muestra de temor, aunque ungida , 
Firman el paso presuroso, oyendo 
La alegre y cierta seña conocida ; 

Y en contra de los nuestros esgrimiendo 
La cruda espada al parecer rendida , 
Vuelven con una furia tan terrible 

Que el suelo retembló del son horrible. 
Como por sesgo mar del manso viento 
Siguen las graves olas el camino , 

Y con furioso y recio movimiento 
Salta el contrario coro repentino ; 
Que las arenas del profundo asiento 
Las saca arriba en turbio remolino, 
Y' las hinchadas olas revolviendo 

Al tempestuoso coro van siguiendo: 

De la misma manera á nuestra genle, 
Que el alcaucí- sin termino seguía , 

La soiiíia mudanza de repente 

Le turbo la Vitoria y alegría ; 
Que sin se reparar violentamente 
Por el mismo camino revolvía , 
Resistiendo con animo esforzado 
El número de gente aventajado. 



DON ALONSO 

Mas como un cuadaloso rio de fama , 
La presa y palizada desatando , 
Por Inculto camino se derrama 
Los arraigados troncos arrancando , 
Cuando con desfrenado curso brama 
Caíanlo topa delante arrebatando , 

Y los duros peñascos enterrados 
Por las furiosas aguas son llevados : 

Con Ímpetu y violencia semejante 
Los indios á los nuestros arrancaron , 

Y sin pararles cosa por delante 
En furiosa corriente los llevaron , 
Hasta que con veloz furor pujante 
De la cerrada plaza los lanzaron : 
Que el miedo de perder allí la vida 
Les hizo el paso llano a la salida. 

De mas priesa y con pies mas desenvueltos 
Los sueltos españoles que á la entrada , 
En una polvorosa nube envueltos 
Salen del cerco estrecho y palizada : 
Entre ellos van los bárbaros revueltos 
Una gente con otra amontonada , 
Que sin perder un punto se herían 
De manos y de pies como podían. 

No el alzado antepecho y agujeros 
Que fuera del en torno había cavados, 
Ni la fagina y suma de maderos 
Con los fuertes bejucos amarrados , 
Detuvieron el curso á los lijeros 
Caballos , de los hierros hostigados , 
Que como si volaran por el viento, 
Salieron á lo llano en salvamento. 

Los españoles sin parar corriendo 
Libre la plaza a los contraríos dejan , 
Que la fortuna próspera siguiendo 
Con prestos pies y manos los aquejan ; 
Pero los nuestros el morir temiendo , 
Siempre alargan el paso, y mas se alejan, 
Deteniendo á las veces flojamente 
La gran furia y pujanza de la gente. 

Bien una legua larga habían corrido 
A toda furia por la seca arena , 
Solo Lautaro no los ha seguido , 
Lleno de enojo y de rabiosa pena : 
Viendo el poco sustento del mal regido 
Campo , tan recio el rico cuerno suena 
Que los mas delanteros lo sintieron 

Y al son sin mas correr se retrujeron. 
Estaba así impaciente y enojado , 

Que mirarle á la cara nadie osaba , 

Y al pabellón él solo retirado 

Un nuevo edicto publicar mandaba : 
Que guerrero ninguno fuese osado 
Salir un paso fuera de la cava , 
Aunque los españoles revolviesen 

Y mil veces el fuerte acometiesen. 
Después llamando á junta á los soldados 

Aunque ardiendo en furor, templadamente 
Les dice : « Amigos, vamos engañados , 
Si con tan poco número de gente 
Pensamos allanar los levantados 
Muros de una ciudad así eminente; 
La industria tiene aquí mas fuerza y parte, 
Que la temeridad del fiero Marte. 

«Esta los fieros ánimos reprime , 
Y' á los flacos y débiles esfuerza. 
Las cervices indómitas oprime, 
Y' las hace domésticas por fuerza ; 
Esta el honor y pérdidas redime , 
\' la sazón á usar della nos fuerza ; 
Que la industria solicita y fortuna 
Tienen conformidad y andan á una. 

«Cumple partir de aqui muestras haciendo 
Que solo de temor nos retiramos , 

Y asegurar los españoles viendo 
Cómo el honor y campo les dejamos ; 
Que después á su tiempo revolviendo 
Haremos lo que así dificultamos, 
Teniendo ellos el llano , y por guarida 
Vecina la ciudad fortalecida.» 



DE ERC1LLA Y ZURlGA. 

El hijo de Pillán esto decia , 
Cuando asomaba el bando castellano 
Que con esfuerzo nuevo y osadía 
Quiere probar segunda vez la mano : 
Fué tanto el alboroto y alegría 
De los bárbaros , viendo por el llano 
Aparecer los nuestros , que al momento 
Gritan y balen palmas de contento. 

En esto, los cristianos acercando 
Poco a poco se van á la batalla ; 

Y al justo tiempo del partir llegando 
Dejan irse á la barbara canalla , 
Que uno la maza en alto , otro bajando 
La pica , el cuerpo exento en la muralla 
Con animoso esfuerzo se mostraban , 

Y al ejercicio bélico incitaban. 
Unos acuden á las anchas puertas 

Y' comienzan allí el combate duro , 
De escudos las cabezas bien cubiertas 
Se llegan otros al guardado muro , 
Otros buscan por partes descubiertas 
La subida y el paso mas seguro : 
Hinche el bando español la cava honda, 

Y el araucano el muro á la redonda. 
Pero el pueblo español con osadía, 

Cubierto de forlísimos escudos , 
La lluvia de los tiros resistía 

Y los botes de lanzas muy agudos : 
Era tanta la grita y armonía , 

Y el espeso batir de golpes crudos, 
Que Maule el raudo curso refrenaba 
Confuso al son que en torno rimbombaba. 

Por las puertas , y frente y por los lados, 
El muro se combate y se defiende; 
Allí corren con priesa amontonados 
Adonde mas peligro haber se entiende ; 
Allí con prestos golpes esforzados 
A su enemigo cada cual ofende 
Con furia tan terrible y fuerza dura , 
Que puco importa escudo ni armadura. 

Los nuestros acia atrás se retrujeron 
De los tiros y golpes impelidos 
Tres veces, y otras tantas re\olvíeron 
De vergonzosa cólera movidos : 
Gran pieza á la fortuna resistieron , 
Mas ya todos andaban mal heridos , 
Flacos, sin fuerza, lasos, desangrados, 

Y de sangre los hierros colorados. 
El coraje y la cólera es de suerte 

Que va en aumento el daño y la crueza; 
Hallan los españoles siempre el fuerte 
Mas fuerte y en los golpes mas dureza ; 
Sin temor acometen de la muerte , 
Pero poco aprovecha esta braveza : 
Que el que menos herido y flaco andaba 
Por seis partes la sangre derramaba. 
Hasta la gente bárbara se espanta 
De ver lo que los uuestros han sufrido 
De espesos golpes , flecha y piedra tanta 
Que sin cesar sobre ellos ha llovido , 

Y cuan determinados y con cuánta 
F'uria tres veces han acometido: 
Deslo los enemigos impacientes 
Apretaban los puños y los dientes. 

Y como tempestad que jamás cesa , 
Antes que va en furioso crecimiento 
Cuando la congelada piedra espesa 
Hiere los techos y se esfuerza el viento : 
Asi los duros bárbaros apriesa , 
Movidos de vergüenza y corrimiento. 
Con lanzas , dardos , piedras arrojadas 
Daten dargas, rodelas y celadas. 

Los cansados cristianos no pudíendo 
Sufrir el gran trabajo incomportable , 
Se van forzosamente retrayendo 
Del vano intento y plaza inespugnable, 
Y' el destrozado campo recogiendo : 
Vista su suerte y hado miserable , 
Por el mesmo camino que vinieron, 
Aunque con menos furia, se volvieron. 



LA ARAUCANA 

Aquella noche al pié de una montaña 
Vinieron á tener su alojamiento , 

Segura ele enemigos la campaña , 
Que ninguno salió en su seguimiento. 

Decir prometo la cautela estral i 

De Lautaro después, <i"'' sbori me Bienio 

Flaco, cansado, ronco, y entre ttnlo 

Esforzaré la voz al nuevo canto. 



CAUTO XII. 

Recogido Lautaro rn m fuerte no quiere seguir U Vitoria por entretener 
I l . espaSolea. I'asa ciertas ratones con el Mareos Yees, por las rus- 
les Pedro de Vinagran viene I enlendcr el peligroso ponió cu . 
taba, y levantando so campo se rt tira. Viene el marques de Cañete a 
la cludjd .le |oi u.. rasen el PlrS 

Virtud difícil > difícil prueba 
Es guardar el secreto peligroso . 
Que la diflcullsd bien claro prueba 
Cuanto es sano , seguro j provechoso , 

Y el poco froto v mucho mil que llera 

El vici mil del hablar dañoso : 

Ejemplo los de Líbico liomiridas 

^ Otros que les costó el halilar las vidas. 
\ .1 bise por los "¡os y escrituras 

En los presentes tiempos j pasados 
Ci üeldadea , ruinas , desi enturas . 
Infamias, puniciones de pecados, 
Grandes yerros en grandes coyunturas, 
Pérdidas de persqnaí j de estados : 
Todo por no sufrir el Indiscreto 
La peligrosa carga del secreto. 
De los vicios el menos de provecbo , 

Y por donde mas daño a veces viene . 
Es el no retener el fácil pecho 

El secreto hasta el tiempo que conviene: 
Rompey deshace al iin liólo lo hecho , 
Quita la fuerza que la industria tiene , 
Guerra , furor , discordia , fuego enciende , 
Al propio dueño y .d amigo «ende. 
Por esto el sabio bijo de Pillano 
La causa a sus soldados encubría 
De no dejar salir gente a lo llano. 
Siguiendo la Vitoria de aquel «lia ; 

Y el retirado campo castellano 
Seguro á paso largo por la vía , 
Como dije , la luria quebrantada , 
Toma tle la ciudad la vuelta usada. 

l"sar Lautaro de.Ma maña, entiendo 
Que fuese para algún sagaz ¡mentó, 
El cual por conjeturas coniprehendo 
Ser de gran importancia y fundamento : 
Dejado esto a su tiempo, y revolviendo 
A los nuestros que asi del fuerte asiento 
Se alejan , á tres leguas otro dia 
Hicieron alto, asiento y ranchería. 

Dos dias los españoles estuvieron 
Haciendo de los bravos , aguardando ; 
Pero jamas los barbaros vinieron, 
Ni gente pareció del otro bando. 
Al Iin dos de los nuestros se atrevieron 
A ver el fuerte , y cerca del llegando, 
Oyeron una voz alta del muro 
Diciéndoles : « Llegaos que os doy seguro.» 

Al uno por su nombre lo llamaba 
Con el cierto seguro prometido. 
El cual dejando al otro , se llegaba 
Por conocer quién era el atrevido : 
Llegado el español junto a la cava , 
El de la voz fué luego conocido , 
Que era el gallardo hijo de Pillano, 
Tratado del un tiempo como hermano. 

Estaba de un lustr'"-o peto armado 
Con sobrevista de oro guarnecida , 
En una gruesa pica rl calado 
Por el ferrado regatón asida ; 
El ancho y duro hierro colorado, 

Y de sangre la media 3Sta teñida . 
Puesta de limpio acero una celada , 
Abierta por mil parles y abollada. 



P¡ 



CANTO XII. 

Llegado el español donde podía 

Hablarle y entenderle ciar; -ule, 

El bizarro Lautaro le dei ii 

« Marcos . de ti me espanto esirañamente 
\ Me es i ni Inorante compañía , 

Que sin rason \ uso elegí me 

Penséis asi de mi opinión mudarme , 
\ -ei bastantes todos a enojarme. 

«¿Qué intento os mueve, o que turor insano. 
Que asi queréis lu.llll/;u la llena ! 
, No vis que todo au;.ir.i 68(4 en mi mano. 

El bien vuestro y el mal, la paz, la guerra* 
i No veis q -i nombre j crédito araucano 

Los lev. miados .iiiiiiiiis oierra , 

Que solo el -ñu al mundo pene i lo , 

Y quebranta las fuei sas v el denuedo? 

» En los pueblos no hllstes poderosos 

lie defender las propias posesiones. 

Que es cosa que aun los pájaros medrosos 
liaren rostro en su nido ;i los leones '. 
; Y en los desiertos campos pedregosos 

Pensáis de sustentar los pabellones 

En tiempo que osláis mas amedrentados, 

Y mas vuestros contrarios animados? 
lis ,i mi parecer loca osadia 

Querer i milra nosotros sustentaros ; 
Pues ni por arte, maña , ni olra via 
Podéis en nuestro daño aprovecharos. 

s¡ lo queréis llevar por valentía , 

liaste el présenle esiragoá escarmentaros, 

Que líese, i sangre aun vierten las heridas , 

Y delta aquí las verbas veo teñidas. 
«Pues dejar yo jamás de perseguiros , 

Según que lo jure , será escusado ; 
Hasta dentro en España lie de seguiros. 
Que así lo he prometido al gran senado ; 
Mas si queréis en tiempo reduciros 
Haciendo lo que aquí os será mandado , 
Saldré de la promesa y juramento, 

Y vosotros saldréis de perdimiento. 
«Treinta mujeres vírgenes apuestas 

Por tal COIlCierlO habéis de dan ada año, 
Blancas, rubias, hermosas, bien dispuestas, 
De quince años á veinte sin engaño : 
lian de ser españolas , y tras estas 
Treinta capas de verde y lino paño, 

Y olías treinta de púrpura tejidas, 
Con tino hilo de oro guarnecidas. 

«También doce caballos poderosos , 
Nuevos y ricamente enjaezados, 
Domésticos , lijeros y furiosos , 
Debajo de la rienda concertados ; 

Y seis diestros lebreles animosos 
En la caza me habéis de dar cebados : 
Este solo tributo estorbaría 
Lo que estorbar el mundo no podria.» 

Atento el castellano le escuchaba 
Estando de la platica gustoso ; 
Alas cuando a estas razones allegaba. 
No pudo aqui tener ya mas reposo; 
Asi impaciente al bárbaro atajaba, 
Dlciéndole : «No estés tan orgulloso. 
Que las parias que pides , ó Lautaro , 
Te costarán , si esperas , presto caro. 

«En pago de tu loco atrevimiento, 
Te darán españoles por tributo 
tanda muerte con áspero tormento , 
Y' Arauco cubrirán de eterno lulo.» 
Lautaro dijo : « Es eso hablar al viento; 
Sobre ello , Mareos , mas yo no disputo , 
Las anuas, no la lengua, han de tratarlo, 

Y la fuerza y valor determinarlo. 
Libre puedes decir loque quisieres. 

Como aquel que segur., le esta dado, 

une lu después harás lo que pudieres , 

Y vi. podre hacer lo que he jurado : 
Tratemos de otras cosas de placeres , 
Quede para su tiempo comenzado , 
'i quiérate mostrar, pues tiempo hallo. 
Una lucida escuadra de a caballo. 



17 



18 DON ALONSO DE 

«Que para que no andéis tan al seguro, 
Acuerdo de tener también caballos . 

Y de imponer mis subditos procuro 
A saberlos tratar , y gobernallos.» 
Esto dijo Lautaro . \ desde el mino 
A seis dispuestos mozos mis vasallos 
Mando que en seis caballos cabalgasen, 

Y por delante del los paseasen. 

Por las .los pílenles á la voz caladas 
Salieron i caballo seis chilcanos , 
Pintadas y anchas dargas embrazadas, 
('.mesas lanzas terciadas en las manos, 
Vestidas fuciles colas , y tocadas 
Las cabezas al modo de africanos, 
Mantos por las caderas derribados . 
Los brazos hasta el codo arremangados. 

Y con airosa muestra por delante 
Del atento español dos vueltas dieron , 
Pero ni de su puesto j buen semblante 

Pimío que se notase íe movieron ; 
Ames con muestra y animo arrogante , 
En alta voz, (pie todos lo entendieron 
(Que el muro estaba ya lleno de gente), 
Hablo asi con Lautaro libremente : 

«En vano, ó capitán, cierto trabaja 
Quien pretende con Seros espantarme: 
Ño estimo lo que ves en una paja, 
Ni alardes pueden punto amedrentarme ; 

Y por mostrar si temóla ventaja, 

Y'o solo con los seis quiero probarme. 
Do verás que á seis mil seré bastante : 
Vengan luego a la prueba aquí delante. » 

Lautaro respondió : «Marcos, si mueres 
Tanto por nos mostrar tu tuerza y brío , 
El mínimo que dellos escogieres 
A pié vendrá contigo en desafio, 
Del modo y la manera que quisieres : 
Elige armas y campo á tu albedrio, 
Ora con ellas, ora desarmados, 
A puños , coces, uñas y á bocados. » 

El español le dijo : «Yo te digo 
Que mi honor en tal caso no consiente 
Darles uno por uno su castigo , 
Porque jamás se diga entre la gente 
Que cuerpo á cuerpo bárbaro conmigo 
En campo osase entrar singularmente : 
Por tanto , si no quieres lo que pido , 
No quiero yo acetar otro partido.» 

No vinieron en esto á concertarse; 
Después por otras cosas discurrieron ; 
Pero llegado el tiempo de apartarse 
Del bárbaro, los dos se despidieron : 
Vueltos á su camino, oyen llamarse, 

Y á la voz conocida revolvieron , 

Que era el mesmo Lautaro quien llamaba. 
Diciendo : «Una razón se me olvidaba. 

«Tengo mi gente triste y afligida , 
Con gran necesidad de bastimento, 
Que me falta del todo la comida 
Por orden mala y poco regimiento : 
Pues la tenéis de sobra recogida , 
Haced un liberal repartimiento , 
Proveyéndonos della , que á mi cuenta 
Mas la gloria y honor vuestro acrecienta. 

«Que en el Ínclito estado es uso antiguo, 

Y cutre buenos soldados ley guardada , 
Alimentar la fuerza al enemigo 

i'ara solo oprimirle por la espada : 
Estad , Marcos , atento á lo que digo , 

Y entended que será cosa loada. 

Que oigan que las tuerzas sojuzgasles, 
Que para mayor triunfo alimentastes. 

Que se llame Vitoria . yo lo dudo 

Cuando el contrario á tai estremo viene . 

Qui" r [iielln que nunca el valor piulo 

La hambre miserable poder tiene ¡ 

^ al fuerte brazo indómito y membrud > 

Lo debilita . doma y lo detiene , 

Y asi por bajo modo y eslrecheza . 
Viene a parccei fuerte la flaqueza. 



ERC1LLA Y ZUÑ1GA. 



Era , señor, su intento que pensase 
Ser la necesidad ( Ungida ) cierta , 
Para que nuestra gente se animase 
lie industria abriendo aquella falsa puerta; 

Y con eslo inducirla á que esperase , 
Teniendo asi su astucia mas cubierta, 
Hasta que el liu llegase deseado 

Del cauteloso engaño fabricado. 

Marcos délas palabras conmovido 
Le dice : «Yo prometo deintenlallo 
Por solo esas razones que has movido, 

Y hacer todo el poder en procurallo.» 
Habiéndose con esto despedido , 
Revolviendo las riendas al caballo , 
El y su compañero caminaron 
Hasta que al español campo llegaron 

De lodo al punto Villagrá informado 
Cuanlo á Marcos Lautaro dicho había, 
Sospechoso, confuso y admirado 
De ver que bastimentos le pedia : 
Era sagaz , celoso , y recatado ; 
Revolviendo la presía fantasía 
Los secretos designios coniprehende, 

Y el peligroso estado y trance entiende. 
V en el presto remedio resoluto, 

Cuando el mundo se muestra mas escuro 
Sin tocar trompa, del peligro ¡nslrulo, 
Toma el camino a la ciudad seguro, 
maravillado del ardid astuto. 
Pero de nuestra gente ahora no curo , 
Que quiero antes decir el modo estraño 
De la ingeniosa astucia y nuevo engaño. 

Aun no era bien la nueva luz llegada , 
Cuando luego los bárbaros supieron 
La súbita partida y retirada, 
Que no con poca muestra lo sintieron ; 
Viendo claro que al fin de la joroada, 
Por un espacio breve no pudieron 
Hacer en los cristianos tal matanza 
Que nadie dellos mas tomara lanza. 

Que aquel sitio cercado de montaña , 
Que es en un bajo y recogido llano, 
De acequias copiosísimas se baña 
Por zanjas con industria hechas a mano : 
Rolas al nacimiento , la campaña 
Se hace en breve un lago y gran pantano ; 
La tierra es honda, floja , anegadiza , 
llueca , falsa , esponjada y movediza. 

Quedaran , si las zanjas se rompieran , 
En agua aquellos campos empapados, 
Moverse los caballos no pudieran 
En pegajosos lodos atascados : 
Adonde si aguardaran los cogieran , 
Como en liga a los pájaroscebados , 
Que ya Lautaro con despacho presto 
¡labia en ejecución el ardid puesto. 

Triste por la partida y con despecho 
La fuerza desampara el mismo día , 

Y el camino de Arauco mas derecho 
Marcha con su escuadrón de infantería : 
Revuelve y traza en el cuidoso pecho 
Diversas cosas, y en ninguna había 

El consuelo y disculpa que buscaba, 

Y entre si razonando suspiraba , 

Diciendo : <¡,.Qué color puede bastarme 
Para ser desta culpa reservado? 
, No pretendí yo mucho de encargarme 
lie cosa que me deja bien cargado? 
;, De quien sino de mi puedo quejarme , 
Pues todo por mi mano se ha guiado? 
,, Soy yo quien prometió en un año solo 
De conquistar del uno al olio polo? 

Mientras que yo con tan lucida genio 
Ver el muro español aun no he podido , 
l.a luna ya tres veces frenie a trente 
lia visto nuestro campo mal regido, 

Y el cairo de Faetón resplandeciente 
Del Escorpio al Acuario ha discurrido, 

Y al un damos la vuella mal tratados 
Con perdida de mas de cien soldados 



LA ARAI CANA , 

> Si con morir tuviese confianza 
yue una vergüenza tal si lome . 

Haría a mi motil lna/o queesla lau/.i 

Ki débil corazón me atravesase ; 
Pero daría de mi mayoi venganza 

Y gloria al enemigo, -¡ pensase 
yue temí m is so broto podei 
yue el iiaco mió , cobarde j temeroso. 

•Yo juro al infernal poder eterno , 
Si la muerte en un Uto " aUem , 

I).- ciliar ilc Chile el cs|iañnl lohierOO 

Y ile sangre empapar toda la llerra : 
Ni mudanza , calor, ni crudo invierno 
Podrán romper el bilo de la guerra . 

Y dentro del profundo reino esculo 
No se vera español de mi seguro. • 

lli/.u tamílico sol. lie juramento 

De o" volver jamas ■'! nido caro . 
Ni del agua , del sol, sei eno v viento 
Ponerse o la del n • i ni al reparo ; 
Ni de tratar en cosas de contento 
Hasta que el mundo entienda de Lautaro. 
yue cosa no emprendió dificultosa 
Sin darla con valor salida honrosa. 
En esto le parece que aflojaba 

La cuenla ilel dolor , , jin* a veces tanto 

c.on grai e v dura afrenta le apretaba . 
yue de perder el seso estuve acanto ; 
tal el leí,,/ Lautaro caí aba ¡ 

Y al ihi de ti es ¡ornadas, entre tanto 
yue el esperado tiempo se avecina , 

Se aloja en una vega a la marina. 

junto adonde con recio movimiento 
Baja de un monte [tata caudaloso, 
Atravesando aquel umbroso asiento 
Con sesgo curso , grave y espacioso : 
Los arboles provocan a contento , 

El viento sopla allí mas amoroso 
Hurlando con las tiernas tlorceillas 
Rojas, azules, blancas y amarillas. 
Siele leguas de Penen justamente 
Es esta deleitosa y fértil tierra, 
Abundante . capaz y suficiente 
Para poder sufrir gente de guerra 
Tiene cerca a la banda del oriente 
La grande cordillera y alia sierra, 

lie donde el raudo llata apresurado 
Baja á dar su tributo al mar salado. 

Fue un tiempo da españoles; pero había 
La prometida fe ya quebrantado , 

Vi, ■mío que i.i fortuna parecía 
Declarada de parte del estado ; 
El I-nal veinte y dos leguas contenía : 
Este era su < I i-t i itO señalado ; 
Pero tan grande crédito alcanzaba, 
yue toda la nación le respetaba. 
Los españoles ánimos briosos 
Este los POSO humildes por el suelo; 
Este los bajos, tristes y medrosos 
Hace que se levanten contra el cielo ; 

Y los eslraños pueblos poderosos 
De miedo deste viven con recelo : 
Los remotos vecinos y estraujeros 
Se rinden y someten a sus fueros. 

Pues la llor del estado deseando 
Estaba al tardo tiempo en esta vega , 
Tardo para quien gusto está esperando, 
yue al <|ue no espera bien, bien presto llega; 
Pero el tiempo \ sazón apresurando, 
A sus valientes barbaros congrega ; 

Y antes que se metiesen en la via , 
Estas breves razones les decía: 

« Amigos , si entendiese que el deseo 
De combatir sin otro miramiento, 

Y la fogosa gana que en vos veo 
Fuese de la Vitoria el fundamento ; 
Hágoos saber de mi , que cierto creo 
Estar en vuestra mano el vencimiento, 

Y un paso atrás volver no me hiciera , 
Si el mundo sobre mi todo viniera. 



CANTO XII. 40 

Mis no rs solo ion animo adquirida 

Una i'ovi difícil v pesada : 

¡Qué aprovecha el esfuerzo sin medida , 

Si tenemos la luer/a limitada ' 

Max esta . aunque con limite . regida 
Por Industrioso ingenio \ gobernad! , 
De dinas \ de muj dificultosas 

Hace lian i \ I i, il , las cosas. 

• ¿Cuantos ve el Cledllo perdido 

En afrentoso ¡ mi ei i destierro . 
Por solo babor sm término ofrecido 
El pecho osado al enemigo hierro ' 

yue 18 \alm , mas antes os lellillo 

por loco , temerario y torpe yerro 

Valor rs ser al orden obediente , 

Y locura sin orden ser valiente. 

Como en este DegOCiO y gran jornada 

Con tanto esfuerzo asi nos destruimos , 
Fue porque no miramos jamás nada , 
sino al ciego apetiio a quien seguimos 

Que perder por luna anlleipada 

El tiempo v coyuntura que tuvimos , 

No quédala e, panol , ni COSS alguna 
A la disposición de la fortuna. 

• Si al entrar de la fuerza reportados 
Allí algiin sufrimiento se tuviera , 

Fueran vuestros esfuerzos celebrados , 

Pues ningún enemigo senos fuera; 
En la eiud.nl estaban descuidados : 
Con la gente que andaba por defuera 

Hiciera s un hecho y una suerte, 

yue no la consumieran tiempo y niuerle. 

u Pero quiero lioneros advertencia . 
yue lialieis por la razón de gobernaros . 

Haciendo al movimiento resistencia 

Hasta que la sazón venga a llamaros; 

Y no salirme un punto de obediencia , 
Ni a lo que os mandare adelantaros : 

yue cu el inobediente y atrevido 

liare ejemplar castigo nunca oido. 

»Y pues volvemos ya donde se muestra 
Nuestro poco valor , por mal regidos , 
En fe que habéis de ser (alzo la dieslia ) 
En el primer honor restituidos, 
O el campo regara la sangre nuestra, 

Y habernos de quedar en el tendidos 
Por pasto de las brutas bestias lieras , 

Y de las sucias aves carniceras. » 
Con esto fin'' la plática acabada , 

Y la trompeta a levantar tocando. 
Dieron nuevo principio á su jornada 
Con la usada presteza caminando. 
Yendo asi , al descubrir de una ensenada 
Por MartaquinO a la derecha entrando. 
Un bárbaro encontraron por la via 

yue del pueblo les dijo que venia. 

Este les afirmó conjuramento 
yue en Mapochó se sabe su venilla , 
Ora les dio la nueva della el viento. 
Ora de espias solicitas sabida ; 
También que de copioso bastimento 
Eslatia la ciudad ya prevenida 
Con defensas , reparos , provisiones , 
Pertrechos , aparatos , municiones. 

Certificado bien Lautaro desto 
Muda el primer intento que traia , 
Viendo ser temerario presupin lo 
Seguirle con tan poca compañía : 
Piensa juntar mas gentes , y de presto 
Un fuerte asiento que en el valle habia , 
Con ingenio y cuidado diligente 
Comienza á reforzarle nuevamente. 

Con la priesa que dio dentro metido , 

Y ser dispuesto el sitio y reparado, 
Paé en breve aquel lugar fortalecido , 
De foso y fuerte muro rodeado : 
Cení., a la fama desto habla acudido 
Codiciosa del robo desead". 
Forzoso me es pasar de aqui corriendo, 

yue siento en nuestro pueblo un gran estruendo. 

i 



DON ALONSO DE EUCILLA Y 7.1 NiGA. 



Sábese en 1.1 ciudad por cosa cierta 
Que i 101I.1 furia el hijo de Villano , 
Guiando un escuadrón de gente esperta, 
Viene sobre ella con aunada mano: 
El súbito temor puso en alerta 

Y confusión al pueblo castellano ; 

Mas la sangre que el miedo helado había 
De un ardienie coraje se encendía. 
K las armas acuden los briosos, 

Y aquellos que los años agravaban 

i'.'in industrias y avisos pro\eehosMs 
La tierra y parles Hacas reparaban: 
Tras eslos treinta mozos animosos , 

Y un astuto caudillo se aprestaban , 
Que con algunos bárbaros amigos 

Fuesen á descubrirlos enemigos. 

Villagran á la sazón no residía 
En el pueblo español alborotado . 
Que para la Imperial partida había 
Por camino de Ar anco desviado; 
Mas ya con nueva gente revolvía , 

Y junto de do el bárbaro cercado 
De gruesos troneos y fagina estaba , 
Sin saberlo , una noche se alojaba. 

Cuando la alegre y fresca aurora vino , 

Y él la nueva jornada comenzaba , 
Al calar de una loma en el camino 

I u comarcano bárbaro encontraba ; 
El cual le dio la nueva del vecino 
Campo , y razón de cuanto en él pasaba , 
Que todo bien ei mozo lo sabia , 
Como aquel que a robar de alia venia. 
Entendió el español del indio cuanto 
El bárbaro enemigo determina, 

Y cómo allega gentes entre tanto 
Que el oportuno tiempo se avecina : 
No puso á los cautenes esto espanto ; 

Y mas cuando supieron que vecina 

Y enia también la gente nuestra armada , 
Que dellos aun no estaba una jornada. 

Villagran le pregunta , si podría 
Cañar al Araucano la albarrada : 
Sonriéndose el indio respondía 
Ser cosa de intentar bien escusada. 
Por el reparo y sitio que tenia, 

Y estar por las espaldas abrigada 
De una tajada peñascosa sierra 

Que por aquella parte el fuerte cierra. 

Díjole Villagran : << Yo determino 
Por esa relación tuya guiarme , 
Y' abrir por la montaña alta el camino. 
Que quiero á cualquier cosa aventurarme ; 
Y' si donde esta el campo laOtarino 
En una noche puedes tú llevarme , 
Del trabajo serás gratificado, 

Y al fuego , si me mientes , entregado. » 
Sin temor dice el bárbaro : n Yo juro 

En menos de una noche de llevarte 
Por dificil camino , aunque seguro ; 
Desta palabra puedes confiarle : 
De Lautaro después no te aseguro. 
Ni tu gente y amigos serán parle 
A que si vais allá , no os coja a todos , 

Y os dé civiles muertes de mil modos. » 
No le movió el temor que le ponia 

A Villagran el bárbaro guerrero , 
Que visto cuan sin miedo se ofrecía , 
Le pareció de Irato verdadero ; 

Y a la gente del pueblo que venia 
Despacha un diligente mensajero , 
Para que con la priesa conveniente 
Con él venga á juntarse brevemente. 

Pues otro día alli juntos se dejaron 
Ir por do quiso el bárbaro guiallos , 

Y en la cerrada noche no cesaron 
De afligir con espuelas los caballos. 
Después se contará lo que pasaron, 
Que cumple por agora aqui dejallos 
Por decir la venida en esta tierra 

De quien dio nuevas fuerzas a la guerra. 



Hasta aqui lo que en suma be referido. 
Yo no estuve , señor , presente á ello, 

Y asi de sospechoso no be querido 
lie parciales intérpretes sabello : 

De ambas las mismas partes lo lie aprendido, 

Y pongo justamente solo aquello 

En (pie lodos concuerdan y confieren , 

Y en lo que eu general menos difieren. 
Pues que en autoridad de lo que digo 

Vemos que hay tanta sangre derramada, 
Prosiguiendo adelante , yo me obligo 
Que irá la historia mas autorizada : 
Podré ya discurrir como lesligo 
Que fui presente á toda la jornada , 
Sin cegarme pasión, de la cual huyo, 
Ni quitar á ninguno lo que es suyo. 

Pisada en esla tierra no lian pisado 
Que no haya por mis pies sido medida , 
Golpe ni cuchillada no se ha dado 
Que no diga de quién es la herida : 
De las pocas que di estoy disculpado , 
Pues tanto por mirar embebecida 
Truje la mente en esto y ocupada , 
Que se olvidaba el brazo de la espada. 

Si causa me incitó á que yo escribiese 
Con mi pobre talento y torpe pluma. 
Fué que tanto valor no pereciese, 
Ni el tiempo injustamente lo consuma ; 
Que el mostrarme yo sabio me moviese. 
Ninguno que lo fuere lo presuma: 
Que cierto bien entiendo mi pobreza , 
Y* de las üacas sienes la estrecheza. 

De mi poco caudal bastante indicio 

Y testimonio aqui patente queda : 
Va la verdad desnuda de artificio 
Para que mas segura pasar pueda ; 
Pero si fuera desto lleva vicio , 

Pido que por merced se me conceda , 
Se mire en esta parte el buen intento , 
Que es solo de acertar y dar contento. 
Que aunque la barba el rostro no ha ocupado, 

Y la pluma á escribir tanto se atreve , 
Que de crédito estoy necesitado, 
Pues tan poco á mis años se le debe: 
Espero que sera, señor , mirado 

El celo justo y causa que me mueve, 

Y esto y la voluntad se tome en cuenta 
Para que algún error se me consienta. 

Quiero dejar á Arauco por un rato : 
Que para mi discurso es importante 
Lo que forzado aqui del Piní trato , 
Aunque de su comarca es bien distante : 

Y para que se entienda mas barato 
Y' con facilidad lo de adelante , 

Si Lautaro me deja, diré en breve 

La gente que en su daño ahora se mueve. 

El marqués de Cañete era llegado 
A la ciudad insigne de los Reyes , 
De Carlos quinto máximo enviado 
A la guarda y reparo de sus leyes : 
Este fué por sus parles señalado 
Para virey , de donde dos vireyes 
Por los rebeldes brazos atrevidos 
Habían sido a hi muerte conducidos. 

Oliendo el virey nuevo las pasiones 

Y maldades por uso introducidas ; 
El ánimo dispuesto á alteraciones 
En leal apariencia entretejidas ; 
Los agravios, insultos y traiciones 
Con tanla desvergüenza cometidas; 
Viendo que aun el tirano no hedía , 
Que aunque muerto de fresco se bullia : 

Entró como sagaz, y receloso, 
No mostrando el cuchillo y duro hierro , 
Que fuera en aquel tiempo peligroso , 

Y dar con hierro en un notable yerro ; 
Mostrándose benigno y amoroso , 
Trayéndoles la mano por el cerro 
Hasta tomar el paso á la malicia 

Y dar mas fuerza y mano a la justicia. 



I.A ARAUC 

En luto que las cosas disponía . 
Para limpiar üel lodo las maldades . 
Quitando las justicias , las ponia 
Ue so mano por todas las ciad idos 
Estas eran personas , que entendía 
Baber eo ellas instas calidades . 
De Dios , del rej , del mundo temerosas , 
En semejantes cargos provechi 

Entretenía la gente y sustentaba 
Con son de un general repartimiento . 

Y el mas culpado mas premio esperaba 
Pandado en el pasado regimiento : 

Kl marqués entre tanto se Informaba 
Llevando ilesle error diverso Intento, 
Que no solo dio pena ■ los culpados , 
Mas renovó los Térros perdonados. 

pues en nulo .un ri tiempo va pensaron 
Que estaban sus Insultos encubiertos, 
En público pregón se renovaran 

Y fueron con castigo descubiertos : 

Que casi i-h ins mas pueblos que pecaron 

Amanecieron en un tiem| merlos 

Aquellos que con mis poder y mano 
llain. ni seguido 'i liando del tirano. 

y. i leño . sefior, los que murieron. 

Pues fuiíiiii perdonados y admitidos 
Cuando a vuestro servicio en a non lueron 

Y en Importante tiempo reducidos! 
Quedando l< i errores que tuvieron 

A vuestra gran clemencia remitidos : 
ii, • mis tolo, señor , es el juzgarlos , 
^ el poderlos salvar o condenarlos. 

Dar mi decreto en eslo yo no puedo . 
Que siempre en casus de honra lo rehuso: 
Solo digo f\ terror y estraBo miedo 
Que en i.i gente soberbia el marqués puso 

C 'I castigo a la s,i/nn acedo. 

Dejando el reino atónito y confuso, 
Del temerario becho tan undoso, 
Que aun era imaginarlo peligroso. 
A quien bailaba colpa conocida 

Del Piru le deslierra en penitencia , 

Que es entre ellos la aírenla mas sentida , 

Y que mas examina la paciencia ; 
El justo , de ejemplar y llana vida , 
Temeroso escudriña la conciencia , 
Viendo el r¡i;or de la justicia airada 
Que ya desenvainado había la espada. 

Y algunos capitanes y soldados 
Que con lustre sirvieron en la guerra , 

Y esperaban de ser gratificados 

Conforme a los humores de la tierra, 

Recelando tenerlos agraviados, 

Del reino en son de presos los destierra , 

Remitiendo las pagas á la mano 

De rey tan poderoso y soberano. 

Esto puso suspensa mas la gente ; 
La causa del destierro no sabiendo , 
No entiende si es injusta ó justamente : 
Solo sabe callar y estar tremiendo. 
Teme la furia y el rigor presente , 

Y a inquirir la razón no Sí llreviendo, 
Tiende a cualquier rumor atento oido ; 
Mas no puede sentir mas del ruido. 

Temor, silencio y confusión andaba; 
Atónita la gente discurría; 
Nadie la oculta causa preguntaba , 
Que aun preguntar error ie parecía ; 
Por saber uno a otro se miraba, 

Y el mas sabio los hombros encogía , 
Temiendo el guipe del luror presente 
Movido al parecer por acídenle. 

Fué hecho tan sagaz, grande y osado, 
Que pocos con razón le van delante ; 
Asaz en estos tiempos celebrado , 

Y á los ánimos sueltos importante : 
Por él quedó el Piró atemorizado , 
Temerario, rebelde y arrogante, 

Y a la justicia el paso inris seguro 

Con mayor esperanza en lo futuro. 



\NA. 



i AMD MI. 

Asi enfrenó el Piru con un lio, adn 

Que no le rompeí i jamas la rienda . 
Haciendo al ambicioso t alterado 

otarse con sola iq i i . 

Y' el bullicio v iie .i ii denado 

l.e redujo a quietud v nueva enmienda i 
Que poco i'i mal puesto permanece . 
Como por la esperieni la al Qn pai 
Quien antes isperab i eslu controlo 

('. ni veinte i> li iiii i mil peSOS de renta . 

Enfrena de tal suerte el pensamiento 
Que Bolo '"ii 1 1 vida se contenta i 
Después hizo .-i marqués repartimiento 
Entre los beneméritos de cuenta , 

Para esforzar los I nos caldos 

Y dar mayor tormento á los perdidos. 

Con ejemplos asi , y acaecimientos . 
Ciiiini vemos que tantos van errados , 
Que sobre arena y frágiles cimientos 
Fabrican edificios levantados i 
liiep se muestran sus flacos fundamentos . 
Pues por tierra tan presto derribados 
i .mi afi enloso nombre y vox les vemos . 
Royendo su InOcion cuanto podemos. 

¡Oh vano error , oh necio desconcierto 
Del torpe que con Animo Ignorante 
No mira en el peligra y paso incierto 

Las |i¡s.nlas .le aquel que va delante. 
Teniendo a cosía ajena ejemplo cierto , 

Que el brazo del amigo mas constante 
Ha de esparcir su sangre en su disculpa , 

Lavando allí la espada de la culpa ! 

Quiero que esté algún tiempo falsamente 
Sobre traidores hombros sostenido : 
Que el viento que se mueva de repente 
Le aflige , altera y lililí i aquel runlo. 
; Pues que, cuando la voz del rey se siente I 
No Inv son tan duro y áspero al oido, 

Que tiene solo el nombre fuerza tanta 
Que los huesos le oprime y le quebranta. 
Que le asome fortuna algún contenió, 
| Con cuántos sinsabores va mezclado 
Aquel recelo , aquel desabrimiento , 
Aquel triste vivir tan recatado ! 

I i Iga el duro motil cada linimento ; 
Témese del que está mas confiado: 
Que la vida antes libre y amparada 
Está sujeta ya a cualquiera espada. 

Negando al rey la deuda y obediencia , 
Se somete al mas mínimo soldado, 
Poniendo en contentarle diligencia 

Con gran miedo y solicito cuidado : 

Y aquellos mas amigos en presencia 

Las lanzas le enderezan al costado, 

Y sobre la cabeza aparejadas 

Le están amena/ando mil espadas. 

Cualquier rumor, cualquiera voz le espanta, 
Cualouier secreto piensa que es negarle ; 
Si el brazo mueve alguno y lo levanta , 
Piensa el triste que fué para matarle ; 
La soga arrastra , el lazo á la garganta ; 
¿Qué confianza puede asegurarle ' 
Pues mal el que negar al rey procura 
Tendrá con un tirano fe segura. 

Si no bastare verlos acabados 
Tan presto , y que ninguno permanece , 
Y' los rollos y términos poblados 

De quien tan justamente lo merece , 
Bandos , C3sas , linajes estragados 
Con nombre que los mancha y escurece: 
baste la obligación con que nacemos , 
Que á nuestro rey y príncipe tenemos. 
De un paso en otro paso voy saliendo 
Del discurso y materia irue seguía; 
Pero aunque vaya ciego discurriendo 
Por caminos mas ásperos sin guia, 
Del encendido Marte el son horrendo 
Me hará que atine a la derecha vía. 

Y asi seguro desto y confiado 

Me atrevo a reposar, que estoy can- 1 I 



DON ALONSO DE EltCILLA Y 7.1'NIGA. 



CANTO XIII. 

Hnelinel marques «lo Canelo ftl CMllgo Olí el Pirn.llenan mensajeros do 
Chile á pedir so. orro; il cual visla sor su demanda impórtame y justa, 
si- lo en\ía prande por mar y por liorra. Tamliion conliOQfl al cobo 
cito cnnlo como Francisco do Vtllagraii guiado por un indio viene 
solire Lautaro. 

Dichoso con razón puede llamarse 
Aquel que en los peligros arrojado, 

Helios salió salir sin ensuciarse 

Y libre ilo poder sor imputado : 
Poro quien tiestos puede desviarse 
Le tengo por mas bienaventurado ; 
Aunque el peligro aliña lo perfeto, 
Aquel que del so aparta es el discreto. 

Que muchas voces da la fantasía 
En cosas que seguro nos promete, 

Y un ánimo a salir con ollas cria 
Que con temeridad las acomete ; 
Después en el peligro desvaría, 

Y no acierta á salir de a do so mete : 
Que la señora al siervo sometida 
Pierde la fuerza y tino á la salida. 

Veréis en el Pirú, que han procurado 
Levantar el tirano y ayudarle, 
Para solo mostrar después de alzado 
La traidora lealtad en derribarle ; 

Y con designio y ánimo dañado 

Le dan fuerza, y después viene á matarle 
La espada infiel de la maldad autora , 
Al rey y amigos pérfida y traidora. 

Fraguan la guerra, atizan disensiones 
En habito leal , aunque engañoso , 
Pensando de subir mas escalones 
Por mi áspero atajo y tropezoso : 
Al cabo las malvadas intenciones 
Vienen á lin tan malo y afrentoso 
Como veréis , si bien miráis la guerra 
Civil y alteraciones desta tierra. 

Deshechos pues del lodo los nublados 
Por el audaz marqués y su prudencia, 
Curando con rigor los alterados, 
Como quien entendió bien la dolencia , 
En nombre de su rey á otros tocados 
De aquel olor descubre la clemencia, 
Que hasta allí del rigor cubierta estaba , 
Con general perdón que los lavaba. 

No el atrevido caso y espantoso 
En el Pirú jamás acontecido , 
Ni el ejemplar castigo riguroso 
Que amansó el liero pueblo, embravecido, 
Fué en tal tiempo bastante y poderoso 
De ensordecer el bárbaro ruido , 

Y la voz araucana y clara fama 

Que en aquellas provincias se derrama. 
Nuevas por mar y tierra eran llegadas 
Del daño y perdición de nuestra gente, 
Por las Vitorias grandes y jornadas 
Del araucano bárbaro potente : 
Pidiendo las ciudades apretadas 
Presuroso socorro y suliciente , 
Haciendo relación de cómo estaban , 

Y de todas las cosas que pasaban. 
Jerónimo Alderete , adelantado , 

A quien era el gobierno cometido , 
Hombre en estas provincias señalado, 

Y en gran figura y crédito tenido ; 
Donde como animoso y buen soldado 
Había grandes trabajos padecido ; 

No pongo su proceso en esta historia , 
Que del la general hará memoria : 
Presente no se halla á tanta guerra , 

Y á tales desventuras y contrastes ; 

Mas con vos, gran Felipe, en Inglaterra , 

Cuando la Fe de nuevo allí plantasles, 

Allí le distes cargo desta tierra, 

De allí con gran favor le despachastes ; 

Pero cortóle el áspero destino 

El hilo de la vida en el camino. 



Fué su llorada muerte asaz sentida , 

Y mas el sentimiento acrecentaba 
Ver el gobierno y tierra tan perdida, 
Que cada uno por sí se gobernaba : 
Andaba la discordia ya encendida ; 

La ambición del mandar se desmandaba : 
Al lin es imposible que acaezca. 
Que mi cuerpo sin cabeza permanezca. 
Aquellos que de Chile habían venido 
A pedir id socorro necesario , 
Viendo á su adelantado fallecido 

Y toilo á su propósito contrario , 
Con mi semblante triste y afligido , 
De parecer de todos voluntario, 
Piden i d"ii Hurtado que se vea, 

Y de remedio presto los provea. 
Diciendo: «Varón claro y escelente 

Nuestra necesidad te es manifiesta , 

Y la fuerza del bárbaro potente 

Que tiene á Chile en tanto estrecho puesta: 
El mas fuerte remedio es llevar gente ; 
Esta ya puedes ver cuan cara cuesta : 
De parle de tu rey le requerimos, 
Nos concedas aquí lo que pedímos. 

»A tu hijo, ó marqués, te demandamos, 
En quien tanta virtud y gracia cabe, 
Porque con su persona confiamos 
Que nuestra desventura y mal se acabe : 
De sus partes, señor, nos contentamos, 
Pues que por natural cosa se sabe , 

Y aun acá en el común es habla vieja , 
Que nunca del león nació la oveja. 

»Y pues hay tanta falta de guerreros , 
Haciendo esta jornada don García , 
Se moverá el común y caballeros 
Alegres de llevar tan buena guia : 

Y lo que no podrán muchos dineros , 
Podra el amor y buena compañía , 

O la vergüenza y miedo de enojarte , 
O su propio interés en agradarte. » 

El marqués de Cañete, respondiendo 
A la justa demanda alegremente , 
Vino en ello de grado, conociendo 
Ser cosa necesaria y conveniente ; 

Y el hijo, hacienda y deudos ofreciendo , 
Al punto derramó en toda la gente 

Gran gana de pasar a aquella tierra , 
A ejercitar las armas en tal guerra. 

Uno se ofrece allí , y otro se ofrece ; 
Así gran gente en número se mueve, 

Y aquel que no lo hace, le parece 

Que falta, y no responde á lo que debe : 
Hasta en cansados viejos reverdece 
El ardor juvenil, y se remueve 
El flaco humor y sangre casi helada 
Con el alegre son desta jornada. 

¡ Oh valientes soldados araucanos ! 
Las armas prevenid y corazones, 

Y el usado valor de vuestras manos 
Temido en las antarticas regiones ; 
Que gran copia de jóvenes lozanos 
Descoge en vuestro daño sus pendones, 
Pensando entrar por toda vuestra tierra 
Haciendo fiero estrago y cruda guerra. 

No con los hierros botos y mohosos 
De los (pie las paredes hermosean , 
Ni brazos del torpe ocio perezosos , 
Que con gran pesadumbre se rodean , 
Ni los ánimos hechos á reposos, 
Que cualquiera mudanza en que se vean 
Los altera, los turba y entorpece, 

Y el desusado son los desvanece : 
Mas hierros templadísimos y agudos 

En sangre de tiranos afilados, 
F'uerles brazos, robustos y membrudos 
Fin dar golpes de muerte ejercitados ; 
Ánimos libres de temor desnudos , 
En los peligros siempre habituados , 
Que el son horrendo que a otros atormenta 
Los alegra , despierta y alimenta. 



I.A AliAl CANA, CANTO \lll. 



Cosa deslas yo pienso que ninguna 
Os pueda derribar de mestro estado ; 
Mas tléaana dudoao aola nna , 
yin' aadle delta ba ildo reaei vado i 
Esta is 1 1 usada vuelta de rortnna 
Que siempre alegre rostro os i* airado, 

Y es Inconstante , rali i ] i iriable , 

1 ; ii el nuil irme y tn el oleo mudable. 

Que si i:i guilla el espsttol procura , 
Haciendo de se espad i al in • tnueati > . 
Qoerrlale preguntar, ,. m por Tentara 
Corta por mas lanares que la rueatra? 
s¡ la loen i del bi iao le asegtrra 
Del poder rnestro j vencedon diestra, 
Vera , si nur.i bien en i" p u ido , 
El campo de sos huesos ocupado. 

No se; pero soberbio y encendido 
En bélico luror el pueblo veo . 

Y al m:is triste espafid apercibido 
De armas , rico aparato > buen de 

¡ oh Anaco ' ya te Jugo por perdido. 
si bu obr 11 Igu iba al arreo . 
y. ii templa > I camina esta bravea i . 
; Av de ni pieauucloD % rortaiei i ' 
Del apartado Quito se movieron 
Gentes para bailarse en esta guerra ; 
De Leja , Mora . de laen salieron . 
De i rujiílo , de Guanaco y su tierra ; 

De Geanianga , Arequlp i ¡un leron 

Gran copla , y de los pueblos de la 

La Paa , Cusco v l"s Cbarc is bien armados 

Uajaron muchos plalicos soldados. 

i rene la tierra . bnma el mar hinchad i 
Del estruendo , tumultos | i mnoi es, 
Que suenan por el aire alborotado 
lie pílanos , trompetas y atamboi es 
Contra el rebelde pueblo libertado. 

Amenazando va sus del nsores 
Con (¡mesa y reforzada artillería , 
Que denlro del eslailo el son se oia 

De aparatos , jaeces , guarniciones 
Loa gallardos soldados se arreaban ; 
Sobrevistas y galas, invenciones 
Nuevas y costoeisimas sacaban ; 
Estandartes i enseñas j pendones 
ai viento en cada calle tremolaban ¡ 

Vieran sastres y obreros ocupados 

En hechuras, recamos y bordados. 

Con el concurso y juma de guorroi os 
El grande estruendo y trápala crecía . 

Y los prestos martillos de herreros 
Formaban dura y aspen armonía ; 

El rumor de solí, ilos armeros 

Todo el ancho contorno ensordecía ; 

Los celosos caballos de lozanos 
Rebudiando u isc iban con bu manos. 

Andaba asi la gente embarazada 
Con el nuevo bullicio de la guerra; 
Mas ya de lo importante aparejada . 
i n caudillo salió luego por tierra ; 
Llevando copia deba encomendada , 
Atravesó i Atacan» j la alta siern , 
Con la desierta cosía y despoblados 
De osamenta de barbaros sembrados 

La gente principal , todo aprestad i . 

Y reliquias del campo que quedaban , 
l'ara romper el mar alborotado 

otia eos. i que tiempo no aguardaban; 
Mas viendo el cielo ya desocupado 

Y que las bravas ol is aplacaban , 
Con ordenada muestra y rico alarde 
Salieron de los Keyes una tarde. 

Yo con ellos también, (pie en el servicio 
Vuestro empecé y acabaré la vida , 
Que estando en Inglaterra en el oficio 
Que aun la espada no me era permitida , 
Llegó allí la maldad en deservido 

Vuestro por los de Arauco cometida , 

Y la Rían desvergüenza de la gente 
A la real corona inobediente. 



Y con vuestra licencia, en compañi. 
Del nuevo capitán s adelantado, 
Caminé desde Londres basta el dia 
Que le dejé en Taboga sepultada , 
De donde con trabajos j p irtl i 
De 1 1 !■ .ruin. i \ vientos atrojado 
Llegué i tiempo que pude Juntamente 
Salu son i ni luí ida y buena gi 

un.. .■-. ii olroii de amigos se me olvida 

No nonos qge nosotroa necesarios, 
Gente templada , manea j recogida , 

De ludes , provisores, t isartos , 

i eólo ¡os de honesta y santa vida , 
i i am Iscos , dominicos; mercenarios, 
Pan ''vitar insultos de la guen i , 

L>8 idl 9 mas allí que en olla (Ierra. 

De i trias profesiones y colorea 

Sal.- de I. una una lUCidl banda , 

i en el puerto tendidas por las limes 
Estaban mesas llenas de vianda 
c.on vino de odoríferos sabores , 
Donde luego por una y otra banda 
Sobre la Mide verba reclinados 
Gustamos loe manjares delicados. 

Alegres los estómagos, contentos 
Fuimos a la marina conducidos, 

A do de verdes r os | oí ñámenlos 

Estaban los líateles prevenidos ; 

Y al son de v urioe y altos instrumentos, 

De los raros amigos despedidos, 

En los líjelos barcos nos metí II 

liando a un tiempo con fuerza al mai los 

Los líateles de tierra se alargaban 
Dejando con penosa envidia aquellos 
Q n la arenosa playa se quedaban . 

Sin apartar los ojos jamás dellos: 

Sobre diei galeones arribaban 

Los prestos liar. -os, y saltando en ellos 
Tiempo los marineros no perdieron , 

Que las vías al viento descogieron 

De estandartes, banderas, gallardete. 

Estaban las diea naves adornadas 

Hiriendo el fresco viento en los li Inqui i. 
Comienzan a moverse sosegadas: 
Suenan cañones', sacres . (aleóneles; 

Y al doblar de la ¡aleta embarazadas , 
Del austro i argan i babor la escota , 
Tomando al sudoeste la derrota. 

Las naos por el contrario mar rnmpieinin 
La blanca espuma en torno levantaban, 
i i la furia del austro resistiendo 
Por fuerza i su pesar tierra ganaban , 
Pero s ibre el garbino revolviendo 
De la gran cordillera se apartaban , 

Y de sula una vuelta que viraron 

El Cuarco, á lesnordeste se bailaron 

Mas presto por la popa el Guaren vi , 

Con Chinea de otro bordo emparejando 

En alia mar tras estos nos molimos 
Sobre la Nasca fértil arribando ; 

Y al esforzado noto resistimos , 

Su furia y bravas olas contrastando 
No bastando los recios movimientos 
De dos tan poderosos elementos. 

Que haya en Piré , no es caso soberano . 
Tanta mudanza en tres leguas de liona , 
Que cuando es en los llanos el verano. 
Los montes el lluvioso invierno cierra , 

Y cuando espesa niebla culi re el llano 
|ji descubierto hiele el sol la sierra, 

Y por esta razón van mas credentes 
En el verano abajo las vertientes. 

De los vientos el austro es el que manda. 
Oue deshace los húmidos nublados, 
i |,oi todo aquel mar discurre y anda , 

Del cual son para si | lesterrados : 

Los oíros vientos reinan a la banda 
lie Ato-ama , y allí son libertados, 
(,iue bajar al l'irú ninguno puede, 
Ni por natural orden seconcede. 



;,| DON ALONSO DE 

Pues las naves del austro combatidas 
Las espumosas olas van cortando , 
y_ue de valientes soplos impelidas 
Rompen la furia en ellas , azotando 
Las levantadas proas, guarnecidas 
De planchas de metal ; pero mirando 
Al español del bárbaro vecino. 
Habré de andar mas presto este camino. 

Correré á Vitlagran, el cual por tierra 
También en su jornada se apresura, 
Atravesando la fragosa sierra 
Que iguala con las nubes su estatura : 
Diré lo ipie sucede en esta guerra , 

Y qué rostro le muestra la ventara : 
Mas , porque todo venga a ser mas claro 
Quiero tratar un poco de Lautaro, 

Que oslaba con su escuadra de guerreros 
En el SiÜO que dije recogido , 

Y de foso , fagina y de maderos 

Le habia en breve sazón fortalecido : 
Tenia dentro soldados forasteros 
Que a fama de la guerra habían venido, 
Reparos, bastimentos y otras cosas 
Tara el lugar y tiempo provechosas. 

Sola una senda este lugar tenia 
De alertas centinelas ocupada; 
Olra ni rastro alguno no le habia , 
Por ser casi la tierra despoblada. 
Aquella noche el bárbaro dormía 
Con la bella Guacolda enamorada, 
A quien él de encendido amor amaba , 

Y ella por él no menos se abrasaba. 
Eslaba el araucano despojado 

Del vestido de Marte embarazoso , 
Que aquella noche sola el duro hado 
Le dio aparejo y gana de reposo : 
Los ojos le cenó un sueño pesado , 
Del cual luego despierta congojoso, 

Y la bella Guacolda sin aliento 

La causa le pregunta y sentimiento. 

Lautaro le responde : <¡ Amiga mia , 
Sabrás que yo soñaba en este instante 
Que un soberbio español se me pouia 
Con muestra ferocísima delante ; 
Y' con violenta mano me oprimía 
La fuerza y corazón , sin ser bastante 
De poderme valer , y en aquel punto 
Me despertó la rabia y pena junto. » 

Ella en esto soltó la voz turbada. 
Diciendo : «¡ Ay, que he soñado también cuando 
De mi dicha temí , y es ya llegada 
La fin tuya y principio de mi Maulo ! 
Mas no podré ya ser tan desdichada , 
Ni fortuna conmigo podrá tanto , 
Que no corte y ataje con la muerte 
El áspero camino de mi suerte. 

«Trabaje por mostrárseme terrible 
Y' del tálamo alegre derribarme. 
Que si revuelve y hace lo posible , 
De ti no es poderosa de apartarme ; 
Aunque el golpe que espero es insufrible , 
Podré con otro luego remediarme : 
Que no caerá tu cuerpo en tierra frió 
Cuando estará en el suelo muerto el mió.» 

El hijo de Pillan con lazo estrecho 
Los brazos por el cuello le cenia ; 
De lagrimas bañando el blanco pecho, 
En nuevo amor ardiendo, respondía : 
« No lo tengáis , señora , por tan hecho , 
Ni turbéis con agüeros mi alegría , 

Y aquel gozoso estado en que me veo, 
Pues libre en estos brazos os poseo. 

> Siento el veros a_sí imaginativa, 
No porque yo me juzgue peligroso; 
Mas la llaga de amor esta tan viva , 
Que estoy de lo imposible receloso. 
Si vos queréis , señora , que yo viva , 
¿Quién á darme la muerte es poderoso? 
Mi víiia esta sujeta á vuestras manos, 

Y no a todo el poder de los humanos. 



EHCILLA Y 7.1ÑIGA. 



«¿Quién el pueblo araucano ha restaurado 
En su reputación que se perdía, 
Pues el soberbio cuello no domado 
Ya doméstico al yugo sometía? 
Yo soy quien de los hombros le ha quit3do 
El español dominio y Urania : 
Mi nombre basta solo en esta tierra. 
Sin levantar espada, á hacer la guerra. 

» Cuanto mas que teniéndoos á mi lado 
No tengo que temer, ni daño espero, 
No os de mi sueño , señora , tal cuidado , 
Pues no os lo puede dar lo verdadero : 
Que ya a poner estoy acostumbrado 
Mi fortuna á mayor despeñadero ; 
En mas peligros que este me he metido, 

Y dellos con honor siempre he salido.» 
Ella , menos segura y mas llorosa , 

Del cuello de Lautaro se colgaba , 
Y' con piadosos ojos lastimosa 
Roca con boca así le conjuraba : 
«Si aquella voluntad para, amorosa. 
Que libre os di cuando mas libre estaba , 

Y delta el alto cielo es buen testigo, 
Algo puede, señor y dulce amigo: 

i> Por ella os juro , y por aquel tormento 
Que sentí cuando vos de mi os partistes , 

Y por la fe, si no la llevó el viento , 
Que allí con tantas lágrimas me distes , 
Que A lo menos me deis este contento , 
Si alguna vez de mi ya lo tuvistes, 

Y es, que os vistáis las armas prestamente, 

Y al muro asista en orden vuestra gente. » 
El bárbaro responde : « Harto claro 

Mi poca estimación por vos se muestra : 
¿En tan flaca opinión está Lautaro, 

Y en tan poco tenéis la fuerte diestra 
Que por la redención del pueblo caro 
Ha dado ya de si bastante muestra? 
Buen crédito con vos tengo por cierto, 
Pues me lloráis de miedo ya por muerto.» 

«¡Ay de mí! que de vos yo satisfecha , 
Dice Guacolda , estoy, mas no segura : 
Ser vuestro brazo fuerte ¿ qué aprovecha. 
Si es mas fuerte y mayor mí desventura? 
Mas ya que salga cierta mi sospecha , 
El mismo amor que os tengo me asegura 
Que la espada que hará el apartamiento 
Hará que vaya en vuestro seguimiento. 

» Pues ya el preciso hado y dura suerte 
Me amenazan con áspera caida , 
Y' forzoso he de ver un mal tan fuerte , 
Un mal como es de vos verme partida, 
Dejadme llorar antes de mi muerte 
Esto poco que queda de mi vida , 
Que quien no siente el mal , es argumento 
Que tuvo con el bien poco contento. » 

Tras esto tantas lágrimas vertía 
Que mueve á compasión el eontemplalla , 

Y así el tierno Lautaro no podia 
Dejar en tal sazón de acompáñalo) ; 
Pero ya la turbada pluma mia, 

Que en las cosas de amor nueva se halla, 
Confusa , tarda y con temor se mueve , 

Y a pasar adelante no se atreve. 



CANTO XIV. 

Llega Francisco de Vlllagráo tic nuche sobre el fuerle de los enemigos 
sin ser delloa sentido ; da al amanecer sillilto en ellos, y á la primer» 
refriega muere Lautaro. Trabase la batalla coa baria sangre de una 
parte y de otra. 

¿Cuál sera aquella lengua desmandada 
Que á ofender las mujeres ya se atreva. 
Pues vemos que es pasión averiguada 
La que á bajeza tal y error las lleva; 
Si una barbara moza no obligada 
Hace de puro amor tan alta prueba, 
Con razones y lágrimas salidas 
De las vivas entrañas encendidas? 



LA ABACI tNA, CANTO XIV. 



Qui- ni 1.1 confianza ni el segura 
11^ mi iroigo le (Ubi algún coniaela , 
Ni el Fuerte -- j 1 1 ■ • . ni el Fos ida mure. 
Le basta asegura' «i» 1 su recelo ; 
One el gran temor nacido de amor puní 
Todo lo aliuiia >■ pone por el meló ; 
Solo halla el repara de ra tuerte 
En el mismo peligra de la muerte. 

Asi Ins <ius unidos coi azones 
Conformes en amor desconformab u . 
\ dando dello allí demoslracJonH 
vi el dulce feneno ilimeotabao. 

Los soldados i'ii liirnn los li/ I , 

\ ■ de parbr cansados reposaban , 
Teniendo cenlinelaa . i orno digo . 
\ .-i cerro i las espaldas por abrigo. 

Vinagran con silencio y paao presto 
Rabia el áspera monte m ivesado, 
No t¡n grave Lrabajo, qne sin esto 
Hacer mocha labor es eaeusado ¡ 
Llegado jnnto al tuerte, en un buen puesto, 
\ ñu, lo que el cielo estaba aun estrellada 
Parí . esperando el claro \ nuera di i 
Que ya |ior el oriente descubrís. 

De ninguno fué fisto ni sentido : 
La causa era la noebe ser escura . 

> haber las centinelas desmentida . 
Por parte descuidada por segura ; 
Caballo no relincha ni haj ruido, 
Que esta ya de su parte la renturs : 
Ksta hace las bestias avisadas . 

Y I las personal bestias descuidadas. 
Cuando ya las tinieblas j aire escura 

('.mi la esperada luí se adelgazaban , 
Las lentinelaa puestas por el muro 
Al nuevo día de lejos saludaban ; 

Y pensando tener campo segura 
También a descansar se retiraban . 
Quedando mudo el Inerte, y los soldados 
tu vino y dulce sueno sepultados. 

i. ii llegada al mundo aquella hora 
Que la escura Unlebla , no podiendo 

Sufi :r l:i clara vista de la aurora , 

Se va en el ocidenle retrayendo : 

Cuando la mustia elicie se mejora 
El lo- un al rojo orieule revolviendo , 

Hirando iras las sombras ir la estrella, 

Y al mino Apolo deifico tras ella. 

El españpl que ve tiempo oportnna 

Se acerca poro ., poco mas al fuerte , 

Sin estorbo de bárbaro ninguno . 

oue sordos los tenia su inste suerte : 
Bien descuidado duerme cada uno 

De la cercana ¡nexoralile muelle : 

tacita señal qne cena della estamos, 
Cuando mas apartados nos juzgamos. 

No esperaron ins nuestros mas, pues viendo 
sel \.i uempo de darles el asaiio , 
De súbito levantan un estruendo 
Con soberbio alarido , horrendo y alio ; 

Y en tropel ordenado arremetiendo 
Al fuerte van a dar de sobresalto, 
Al raerle mas de sueno bastei ido 

Que al présenle peligro apeí cebido. 

Como los malhechores que en su oficio 

Jamas pueden hallar pule sigura, 
Por ser la condición propia del vicio 
Temer cualquier fortuna y desvenlura ; 
Que no sienten lan presto algún bullicio 
Cuando el castiga \ nul se le;, ligura , 

> I olí cu .1 las ai mas v defensa, 
Según que cada cual \alerse piensa : 

a>i medio dormidos > despiertos 
Salían los araucanos alterados , 

Y del peligro y sohresallo ciertos 
Baten toldos y ranchos levantados ; 

Por verse de corazas descubiertos. 
No dejan de mostrar pechos airados , 
Mas con presteza y animo seguro 
Acuden ai reparo de su muro. 



Sacudiendo el pesado \ torne ^ueño 
\ cobrando la furl > acostumbrada , 
Quién el arco arrebata, quién un lefio, 
Quién del niego un Uson . v quién 1 1 espada . 
Quién aguija al bastón de ajeno doefto . 

Quién por s.dii mas presto ci mu nada. 

Pensando averiguat lo desaraudoa , 
Si no pueden i pufiot , i bocados, 

Lautaro i la sai según se entiende , 

Con la gentil Guacolda razón ib i . 
Asegúrala, esfuerza > reprehende 
De la de c inflama que mostrab i 

EUi raí idmllé j mas -• ofende, 

Que aquella mayoi peo i le causaba ; 
Rompiendo el tierno punió en sus amores 
El duro son de trompas v alambores 

Mi- no s.ili i con lanía lijereza 
El misera avariento enriquecido , 
Que 8iem| -i i pensando en su riqueza . 

Si ¡ente de ladrón .,|gini ruido; 

Ni madre asi acudió con tal presteza 

Al grito de su lujo muy querido , 

1 1 miéndole de algí bestia Bera i 

i o no Lautaro al son v voz primen. 

Revuelto el manto al brazo, en el un i mii 

Con un desnudo estoque . y él des lo 

. la puei la el barbara ai rogante . 

Que armarse asi lan SÚbitO no pudo • 

oh peí lid. i fortuna , oh inconstante, 

CÓmO llevas lil lili por | lo cuido . 

Que el bien de lautos años en un punto 

De un golpe le ánchalas lodo junto ! 
Cuatrocientos amigos comarcanos 
Poi un lado la fuerza acometieran , 
Que en ayuda y favor de los i ristianos 

I '.olí slls piulidos ;,|, os IICII, llCIOII , 

Que con eslr a fuerza y prestas manos 

i.i.iii numera de uros despulieron. 

Del luido el hijo de Pillán salia , 

Y una flecha a buscarle que venia. 

Por el siniestro lado ; oh dura suerte ' 
Rompe la cruda punta , y tan derecho 
Quepasa el corazón mas bravo y fuerte 

Que jamás se encerró en humano pecho 
De lal tiro quedo ufana la muerte 
Viendo de un solo golpe tan gran hecho, 

Y usurpando la gloria al homicida 
Se aliihuye á la muerte esta hernia. 

Tanto rigor la aguda flecha trujo 
Que el bát iiaru tendía sobre la arena , 
Abriendo puerta a un abundante flujo 
De negra sangre por copiosa vena ; 
Del rostro la color se le relrujo, 
I. os ojos tuerce, y con rabiosa pena 
La alma del mortal cuerpo desalad:: 
Bajó furiosa a la infernal morada. 

Ganan los nuestros foso y baluarte, 
Que nadie los impide ni embaraza , 

Y asi por veinte lados la mas parle. 
Pisaba de la fuerza ya la plaza ; 
Los bárbaras con animo y sin arle. 
Sin celada ni escudo, y sin coraza . 
Comienzan la batalla peligrosa , 
Cruda , fiera , reñida y sanguinosa. 

En oyendo los indios estranjeros 
Que con Lautaro estaban recogidos 
El súbito rumor, salen lijeros. 
Del miedo y sobresalto apercebnlos ; 
Mas sintiendo los golpes carniceros , 
El animo turbado y ms sentidos, 
Las atenías orejas acechaban 
Adonde con menor rigor sonaban. 

Como tímidos gamos que el ruido 
Sienten del cazador, y atentamente 
Altos los cuellos tienden el oido 
Acia la palle que el niiiior se siente 
v, el balar de la gama conocido, 
Que apedazan los peños y la gente, 
Con furioso tropel toman la via 
Que mas de aquel peligro se desvia : 



56 DON ALONSO 

1..1 baja > vil canalla, acostumbrada 
A rendirse .ii letnor de aquella suerte, 
Por ciega senda , inculta y desusada 
Rompí' el camino y desampara el fuerte 
Acá y alia corriendo derramada ; 

Y era tan grande el miedo de la muerte , 
Qne al mas valiente y bravo se le antoja 
Ver un tiero español tras cáela hoja. 

Pero aquellos qne nunca el miedo pudo 
Hacerlos con peligros de su bando, 
Poniendo osado pecho por escudo 
BsUn la antigua riña averiguando : 
La desnuda cabeza del agudo 
Cuchillo no se ve estar rehusando , 
Ni rehusa la espada la siniestra 
Ejercitando el uso de la diestra. 

Que el joven Corpillan , no desmayado 
Poripie su espada y mano vino á tierra, 
Antes en ira súbita abrasado; 
Contra la parte del contrario cierra, 

Y habiendo ya la espada recobrado , 

La diestra, que aun bullendo el puño afierra , 
Lejos con gran desdén y furia lanza , 
Ofreciendo la izquíerda'á la venganza. 
Flaqueza en Millapol no fué sentida 
Viéndose atravesado por la ¡jada , 

Y la cabeza de un revés hendida , 

Ni por pasalle el pecho una lanzada : 
Que de espumosa sangre á la salida 
Vino la media lanza acompañada, 
Dejando aquel lugar della vacío. 
Aunque lleno de rabia y nuevo brío. 
Que á dos manos la maza aprieta fuerte , 

Y con furia mayor la gobernaba ; 
Bien se puede Ilamarde triste suerte 
Aquel que el (¡ero bárbaro alcanzaba : 
Con la rabia postrera de la muerte 
Una vez el ferrado leño alzaba ; 

Mas faltóle la vida en aquel punto 
Cayendo cuerpo y maza todo junto. 

Aunque la muerte en medio del camino 
Le quebrantó el furor con que venia , 
Va valiente español á tierra vino 
Del peso y movimiento que traía; 
Mas luego puesto en pié con desatino 
Acia el lugar del dañador volvía, 

Y viendo el cuerpo muerto dar en tierra 
Pensando que era vivo con él cierra. 

Y encima del cadáver arrojado, 
De dar la muerte al muerto deseoso, 
Recio por uno y por el otro lado 
Hiere y ofende el cuerpo sanguinoso. 
Hasta tanto que ya desalentado 
Se firma recalado y sospechoso, 

Y vio á aquel que aferrado asi tenia 
Vueltos los ojos y la cara fría. 

Traia la espada en esto Diego Cano 
Tinta de sangre, y con Picol se junta ; 
Haciendo atrás la rigurosa mano 
El pecho le barrena de una punta : 
Turbado de la muerte el araucano 
Cayó en tierra la cara ya difunta , 
Bascoso revolviéndose en el lodo 
Hasta que la alma despidió del todo. 

De dos golpes Hernando de Alvarado 
Dio con el suelto Talco en tierra muerto ; 
Pero fué mal herido por un lado 
Del gallardo Guacoldo en descubierto : 
Estuvo el español algo atronado; 
Mas del atronamiento ya dispierto. 
Corriendo al fuerte bárbaro derecho 
La espada le escondió dentro del pecho. 

El viejo Villagrán con la sangrienta 
Espada por los barbaros rompiendo 
Mala , hiere, tropelía y atormenta , 
A tiempo á todas partes revolviendo : 
Ijn golpe á Nico en la cabeza asienta, 
El cual los turbios ojos revolviendo 
A tierra vino muerto , y de otro a Polo 
Le deja con el brazo izquierdo solo. 



DE ERCILLA Y ZUtilGA. 



Usadas las espadas al acero , 
Topando la desnuda carne blanda 
Ayudadas de un Ímpetu lijero . 
Dan con piernas y brazos a la banda : 
No rehusa el segundo ser primero , 
Antes lodos siguiendo una demanda , 
Como olas que creciendo van , crecían , 

Y á la muerte animosos se ofrecían. 
La gente una con otra así se cierra 

Que aun no daban lugar a las espadas ; 
Apenas los murtales van á tierra 
Cuando estaban sus plazas ocupadas : 
luios por cima de otros se dan guerra , 
Enhiestas las personas y empinadas , 

Y de modo á las veces se apretaban 
Que a meter por la espada se ayudaban. 

Las armas con tal rabia y faena esgrimen, 
Que los mas de los golpes son mortales , 

Y los que no lo son asi se imprimen 
Que dejan para siempre las señales: 
Todos al descargar los bia/.os gimen ; 
Mas salen los efetos desiguales. 

Que los unos topaban duro acero, 
Los otros el desnudo y blando cuero. 
Como parten la carne en los tajones 
Con los corvos cuchillos carniceros, 

Y cual de fuerte hierro los planchones 
Baten en dura yunque los herreros: 
Así en la diferencia de los sones 

Que forman con sus golpes los guerreros , 
Quién la carne y los huesos quebrantando. 
Quién templados arneses abollando. 

Pues Juan de Villagrán firme en la silla 
Contra Guarcondo á toda furia parte , 

Y la lanza le echó por la tetilla 

Con una braza de asta á la otra parte : 
El bárbaro , la cara ya amarilla , 
Se arrima desmayado al baluarte; 
Dando en el suelo súbita caída 
El alma vomitó por la herida. 

Pero Rengo su hermano, que en el suelo 
El cuerpo vio caer descolorido , 
Cuájesele la sangre, y hecho un hielo 
Del súbito dolor perdió el sentid o ; 
Mas vuelto en sí, se vuelve contra el cielo 
Blasfemando el soberbio y descreído ; 

Y el ñudoso bastón alzando en alto , 
A Juan de Villagrán llegó de un sallo. 

Mas antes Pon con una flecha presta 
Hirió al caballo en medio de la frente ; 
Empínase el caballo, el cuello enhiesta, 
Al freno yá la espuela inobediente; 

Y entre los brazos la cabeza puesta 
Sacude el lomo y piernas impaciente : 
Rendido Villagrán al duro hado, 
Desocupó el arzón y ocupó el prado. 

Apenas en el suelo había caído , 
Cuando la presta maza decendia 
Con una estraña fuerza y un ruido 
Que rayo ó terremoto parecía : 
Del golpe el español quedó adormido , 

Y el bárbaro con otro revolvía , 
Bajando á la cabeza de manera 

Que sesos, ojos y alma le echó fuera. 

Y con venganza tal no satisfecho 
Del caso desastrado del hermano , 
Antes con nueva rabia y mas despecho 
Hiere de tal manera a Diego Cano, 
Que la barba inclinada sobre el pecho 
Se le cayó la rienda de la mano , 

Y sin ningún sentido casi frío 

El caballo lo lleva á su albedrio. 

En medio de la turba embravecido 
Esgrime en lorno la ferrada maza : 
A cuál deja contrecho, á cual tullido, 
Cual el pescuezo del caballo abraza ; 
Quién se tiende en las ancas aturdido , 
Quién forzado el arzón desembaraza : 
Que todo a su pujanza y furia insana 
Se le bate , derriba y se le allana. 



LA ARAUCANA 

Por partes mas de diez le Iba manando 
I. a sangre, de l:i cual ( 'iiluorlo andaba ; 
pero un desfallece, antes humando 
Con mas lm-i va ] i ignr loa i^<il|»-s dalia : 
Lijen» coi ic ici ) tllá saltaodo ; 

Arueses y celadas abollaba . 

Hunde las altas crestas . rompe sesos , 

Muele Ins nervios, carne y duros huesos 
Kn esto un (¡rail rumor ilia i reí iendo 

De espadas , lanas , grúa v vocería, 

Al cual confusamente n.> sabiendo 
La causa lunilla gente allí acudía 

Y era un gallardo uio/o que, esgrimiendo 

I II I I" cuchillo ilisi uní i 

Por medio de las liai I spadas , 

Haciendo en armas cosas eatremadas. 

Venia el valiente molO lielicoso 

he una iinii diabólica movido , 
El roairo faro , tocio y polvoroso , 
Lleno de negra y de mdor teñido : 

Como el puteóle Malte sanguinoso, 

Cuando de luicr indico encendido 

Hale el (errado escudo de Vuli ano , 

Blandiendo la asía en la derecha mano. 

Con un diestro y preslisimo gobierno 

El pesado cuchillo rodeaba , 

Y i Clon , como si lucra junco lierno. 

En dos parles de no golpe lo tajaba ¡ 

Ti as este al diestro Pon envia al infierno, 

Y tras de Pon a Lauco despachaba ; 
.No bailando defensa en armadura. 
Descuartiza, desuiiemhra y desfigura 

Llamibaae este Andrea) que en grandeza 

Y pn porción de euei| ra gibante , 

De estirpe humilde, y su naturaleza 
Era arriba dedenova al levante; 
Pues con aipiclla fuerza y lijereza, 

A los rohusios miembroE semejante , 

Lloran cuchillo esgrime de tal suerte 
Que a loilos losipie alcanza 'l.i la muerte. 

De un tiro á (¡uaticol por la cintura 
Le divide en dos trozos en 1 1 arena , 

Y de otro al desdichado Quílacura 
Limpio el derecho muslo le cercena ; 

Pues de golpea nsi desla hechura 

La gran plaza de niuerlos deja llena: 
Que su espada a ninguno allí perdona , 

Y unos cuerpos sobre oíros amontona. 

A Coica de los hombros arrebata 

La cabeza de un tajo . y luego tiende 
La espada acia Maulen, señor ile Itata, 

Y de alto a bajo de un revea le hunde: 
Lanzas, hachas y mazas desbarata. 
Que todo el pueblo bárbaro le ofende, 
Llevando muchos tiros enclavados 
En los pechos, espaldas y en los lados. 

Como la osa valiente perseguida 
Cuando le van monteros dando caza. 
Que con rabia , sintiéndose herida , 
Los ñudosos venablos despedaza, 

Y furiosa , impaciente, enibiaveeida, 
La senda y callejón desembaraza, 

Qne los hcl idos pellos l:i -l los 

Le dan ancho logar escarmentados: 

De la misma manera el Mero Andrea 
Cercado de los barbaros venia ; 
Pero de tal manera se rodea 
Que gran camino con la espada abría ; 
Crece el hervor, la grita > la pelea 
Tanto que la mas gente allí acudía : 
Hé aquí a Hongo también ensangrentad*, 
Que llega a la sazón por aquel lado. 

Y ionio dos mastines rodeados 
De gozques importunos, que en llegando 
A verse con los cerros erizados 
S.' \an el uno al otro regañando: 
Asi los dos guerreros señalados, 
Las inhumanas armas levantando, 
Se vienen a herir ; pera el combate 
Quiero que al otro canto se dilate. 



CANTO XV. 



CANTO XV. 

I o ' lia 'í'iln.-rno y último ranto te araba la batalla, en la ruul ' l 

IMI, -iii querer aten Iell..i ftndtrac. 1 

IflnU la UB»cgBiioii que la» na., a del laoi lo, leroli tiatta licitar 
i Chile, j la grande- lonueula que ■Din el rio de Maule ) ■Harta de 
la Conrencluu paiaruii 

, Que cosa puede haber sin amor hilen i' 

, Que verso sin r dar! contento ! 

, Dónde jamas se ha visto rica \eii.i 

tino no leona cíe amor el nacimiento T 
,\o so puede llamar materia llt n i 

La que de amor no llene el randa uto . 

Los contentos , los gustos . los .untados, 

Son , si no son de amor , como piulados 

Amor de nn juicio rústico y grosero 

Rompe la dura y áspera COrleta , 

Produce ingenio y gusto verdadero, 

Y pone cualquier cosa en mas liueza 

Dante , Anosio , Petrarca y el Ibero , 

Amor los trujo a tanta delgade/a, 
Que la lengua mas rica y mas copes;, , 
Si no trata de amor, es disgustosa. 

I s ni de amor desnudo y de ornamentos 

Con un un tillo ingenio y rudo estilo , 
¿Cómo he tenido tanto atrevimiento. 
Que me ponga al rigor del crudo lilo? 
Pero mi i elO bueno y sano intento , 

Esto me hace a mi anudar el hilo 

Que ya con el temor cortado había , 
Pensando remediar esta osadía. 

Quísolo aqui dejar, considerado 
Ser escullirá larga y trabajosa , 
por ir a la verdad tan arrimado 

Y haber de tratar siempre de una cosa: 

Que no hay tan dulce estilo y delicado , 
Mi pluma tan cortada y sonorosa , 
Que en un largo discurso no se estrague , 
IV¡ gusto anean manjar no le empalague. 
Que si a mi discreción dado me fuera 
Salir al campo y escoger las flores, 
Quiza el cansado gusto removiera 
La usada variedad de los sabores; 
Pues como otros han hecho , yo pudiera 

Entretejer mis rábulas y amores; 
Mas ya que tan adentro estoy metido , 

Habré de proseguir lo prometido. 
Al lombardo dejé y al araucano 
Donde la guerra andaba mas trabada , 
Que vienen a junlaiso mano a mano. 
La espada alta y la maza levantada. 
De malla esta cubierto el italiano , 
Kl indio la persona desarmada ; 

Y asi como mas suelto y mas lijero 
l.ii descargar el golpe fué el primero. 

El membrudo italiano, como trido 
La maza y el rigor con que bajaba , 
Al/o el escitilo en alto, y recogido 
Debajo del el golpe leparaba : 
Por medio el raerte escudo fué rompido, 

Y en medio la cabeza le cargaba , 

Que batiendo los dientes vio en el suelo 
Las estrellas mas mínimas del cielo. 

El brazo descargó que alto tenia 
Sobre el valiente bárbaro el lombardo , 
Pensando que dos piezas le haría 
Según era del animo gallardo; 
pero Rengo que punto no perdía, 
Como una onza lijera y suelto paulo , 
Un pronto salto dm a la diestra mano. 
De suerte que el cuchillo bajo en vano. 

Tras esto el diestro bárbaro rodea 
La poderosa maza de manera 
Que a acertarle de lleno , no al Andrea, 
Pero un duro peñasco deshiciera ; 
Igual andaba entre ellos la pelea, 
Aunque temo yo á Rengo a la primera 
Vez. que el cuchillo baje , si le halla , 
Que ¿abra lin con su muerte la batalla. 



3¡ DON ALONSO DE 

Mas con destreza y gran reportamienlo , 
Desnuda de armas y* de esfuerzo armado , 
Enlra , sale y revuelve como el viento, 
Que en maña y lijereta era estremado : 
Hace siempre su golpe . y al momento 
Le halla el enemigo asi apartado. 
Que aunque el cuchillo de dos brazas fuera 
Alcanzar a herirle no pudiera. 

Mil golpes por el aire arroja en rano 
El furioso italiano embravecido , 
Viendo cómo desnudo un araucano, 

Y el armado, le tiene en tal partido: 
La izquierda junta a la derecha mano , 

Y apretando la espada de corrido 

Al bárbaro arremete altos los brazos, 
Pensando dividirlo en dos pedazos. 

El araucano con mañoso brio 
Baja la maza firme lo esperaba: 
Mas el cuerpo hurlo con un desvio , 
Al tiempo que el cuchillo derribaba : 
Asi que el brazo y golpe dio en vacio . 

Y de la fuerza inmensa que llevaba 
El gran cuchillo sustentar no pudo. 
Quedando allí con solo medio escudo. 

Pues como tal lo vio . suelta la maza , 
Cerrando el presto bárbaro de hecho, 

Y cuerpo a cuerpo asi con él se abraza 
Que le imprime las mallas en el pecho : 
■■ ■ r esto el lombardo se embaraza : 
Mas piensa del asi haber mas derecho , 

Y con brazos durísimos lo añerra , 
Creyendo levantarlo de b tierra. 

Lo que el valiente Alcides hizo á Anteo, 
Quiso el nuestro hacer del araucano ; 
Mas no salió fortuna a su deseo , 
Y' asi el deseado efelo salió en vano : 
Que el esforzado Rengo de un rodeo 
Le lleva brgo trecho por el llano , 
S re los cuerpo* muertos tropezando. 
Siempre con mas furor sobre él cargando. 

Aüdrea , de empacho ardiendo en rabia 
Sintiéndose de un hombre asi apurado , 
Firme en el suelo con los pies estriba 
- - ' .. -rzo del honor sacado ; 

Y de manera sobre Rengo arriba , 
Que de tierra lo lleva levantado. 

Que era de fuerza grande y de gran prueba 
Bastante a comportar la carga nueva. 

Yo vi entre muchos jóvenes valientes, 
Sobre pruebas de fuerza porfiando , 
Trabar él una cuerda con los dientes , 
Asiendo cuatro della y estribando 
Todos á un tiempo a partes diferentes, 
A su pesar llevarlos arrastrando; 
Y* de solos los dientes se valia , 
Que las manos atras'presas tenia. 

Y con facilidad y poca pena 

La mayor bola ó pipa que hallaba , 
Capaz de veinte arrobas de agua llena . 
De tierra un codo y mas la levantaba ; 
^ suspendida sin verter serena, 
L¿ sed por largo espacio mitigaba . 
Bajándola después al suelo llano, 
Como si fuera un cántaro liviano. 

Aconteció otras veces barqueando 
Ríos en esta tierra caudal os - 
Ir la corriente el ímpetu esforzando 
A desbmvar en riscos peñascosos 
Arrebatando el barco, no bastando 
La fuerza de tas remos presu: - - 

e malla como estaba 
Luego animoso al agua se arrojaba : 

Y una cuerda en la boca , revolviendo 
Al furioso raudal el duro pecho , 

Los pies y fuertes brazos sacudiendo 
Rompia por la canal casi derecho : 
Remolcando la barca . y resistiendo 
El ímpetu del agua del estrecho. 
La sacaba á b orilla en salvamento , 
Haciendo otras mil cosas que no cuento. 



ERCILLA Y Zl'SlGA. 



A Rengo aquí también sobrepujaba , 
Que no fué de su fuerza menor prueba ; 
Pero Rengo, que en ira se abrasaba 
Viendo que sin firmarse alto lo lleva , 
Hizo por fuerza pié , y sobre él tornaba 
Sacando la vergüenza fuerza nueva ; 
Pero al cabo los dos se desasieron , 

Y otra vez a las armas acudieron. 

Y comienzan de nuevo el fiero asalto , 
Como si descansaran todo el dia ; 
(ira presto por bajo , ora por alio 
Sin miedo el uno al otio acometía: 
Rengo, que de armadura estaba fallo, 

al destreza y maña se regia , 
Que sostiene en un peso aquella guerra , 
No perdiendo una mínima de tierra. 

Con presteza una vez lal golpe asienta 
Al valiente cristiano por un lado, 
Que toda la persona le atormenta , 
SegQB que fué de fuerza muy cargado : 
Otro redobla y otro , y a mi cuenta , 
Al cuarto que bajaba mas pesado, 
El astuto italiano se desvia , 

Y de una punta al bárbaro beria. 

La espada le atraviesa el brazo fuerte 
Abriéndole en el lado una berida; 
Mas fué lal su ventura y diestra suerte 
Qee m le privó el golpe de la vida: 
El bárbaro en ponzoña se convierte , 

Y con braveza fuera de medida , 
Con el fiero enemigo fué en un punto 
Descargando b maza todo junto. 

El italiano en alto el medio escudo 
Alzó por recoger el golpe estraño ; 
Pero del todo resistir no pudo, 
Aunque se reparó parte del daño : 
Batióle la cabeza el golpe crudo , 

Y cual si el morrión fuera de eslaño, 

Y no de fuerte pasta bien lempbdo , 
Así de aquella vez quedó abollado. 

Dos ó Ires pasos dio desvanecido 
Del golpe el italiano vacilando , 
Perdida la memoria y el sentido , 

Y anduvo por caer titubeando : 
La sangre por el uno y otro oido 

Le reventó en gran flujo . como cuando 
Revienta Je abundancia alguna fuente ; 

Y en pié se tuvo bien difícilmente. 

Pero vue'lo en su acuerdo , que se mira 
Lleno de sangre y puesto en tal eslado. 
Mas furioso que nunca . ardiendo en ira 
He verse asi de un bárbaro tratado. 
El brazo con el pié diestro relira 
Para lomar mas fuerza , y el pesado 
Cuchillo derribó con lal ruido. 
Que revocó en los montes del sonido. 

Rengo , que el gran cuchillo bajar siente 

Y el ímpetu y furor con que venia. 
Cruzando la alta maza osadamente 
Al reparo debajo se melia : 

No fué la asía defensa suficiente 
Por mas barras de acero que tenia , 
Que a tierra vino della ur.a gran pieza 

Y el furioso cuchillo a la cabeza. 
Fué este golpe terrible y peligroso , 

Por do una roja fuente mano luego , 

Y anduvo por caer Rengo dudoso. 
Atónito y de sangre casi ciego: 
El italiano allí no perezoso. 
Viendo que no era tiempo de sosiego , 
Baja otra vez el gran cuchillo agudo , 
Con lodo aquel vigor que dalle pudo. 

En medio de la frente en descubierto 
Hiere al turbado Rengo el italiano , 

Y hubierale de arriba abajo abierto . 
Si no lomen al descargar la mano : 

- fué de llano , y como muerto 
Vino al suelo lendioo el araucano; 

Y el cuchillo del golpe atormentado 
Por tres ó cidro partes fué quebrado. 



LA ARAL< \M 



CriM , qae toItíó el rostro ai grat - 
Del pod er o s o «aspe y b caída , 
Viendo al i aliente R«-»eo asi tr u c H o 
Pensó oae era pando desia «ida, 

Y de aaaslad y deudo cnaavorida . 

La espada de so propia aaw hoaa ri da 
Qaeea Penco Taespei ganado sabia , 
Es «regañía del ba j taa ro eseriaña. 

Pan al Andrea de an golpe el m atad o 
Ro reparando ea el la erada espada , 
Qae RBBjaJni i b n.., .;-•«•' tean 
Le penetro hasta el hueso U estocada: 
VaeWe coa an mandoble . y recaudo 
Andrea Tiendo Teñir b c ach illada . 
Fae taa presto coa él por resistarte , 
Qae ao le dejo tiempo de herirte. 

Sia darle ao» locar caá rl se afierra , 
Donde en sabstaooo de b brida 
Alzándole biea ak* ae b tierra 
De espalda* le tmdiu coa eran caída; 

Y por .jar presta na a aquel b guerra , 
La espada le ateto? laefo brida, 
■eteéadaac tea r>i ■ p r a paral 

Qae andaba mas sangriento el fiero abite. 

Hiende par do el montón «e mas estrecho 
; Triste de aojad «pe alk caá el se jauta ' 
Tao parte al través, «tro al derecho. 
Otro al seseo . otro ensarta de ana punta . 
Otros qae beade, aun ao bien satisfecho 
A coces los uaiUaaU 





i Lasarte coa te i 
Ea BM-oao del fiare* se deseo raerte ; 
Pasa el pecho á Talcaen de i 

Y sobre Titagsan fañoso saetre : 
Abrióle b cabeza desarmada: 
Has el rabioso bárbaro leiaflre , 

Y antes aae te alan diese . le da un tajo 
Oae se tara al arxoa coa gran trabajo. 

«• . n -- , :-••-_ 

Y á Loafxrra) derriba tras el moerto. 
Paes Juan Gosnez tai bien por aquel lado 
líe fre>rj ^íl^t* I ar* a'a r ~A*\*-!\>* 

Babia de no cospe a Calca derribado . 

«lio el desarma. 
El bárbaro mortal . te coVorTaetU. 
Dio en el postrer sasparo b ; 

Gabriel de 
Oae iZap< 




K- ..-• tei ■ nal I 
Elramoraetes 



Hi--t eaaal i 
Crece b raba y el furor se i 
. ote par jaatarse se a 
Qae y» i 

Del qae pa ñf -i pht I 




La priesa de !■» golpes y dureza , 

i . «ti > - 4 i i pai m aaeaa . 

Si te phaaa lerar caá Ui | 

Debí 

A-:»* ■ «antee c n Oh 

m . ... .... ....c-ít,*. i i ' 

'.-.- unaaaanj aacananaj § i 
ate.asnaaned- 

F -■ . :¿ K »"1.<>t I a si ' 
El ponto debí 



^ LO p«- e>LO (I ■.■i'-j 

Ni el pecho, rebasaba 
i de oieader al 




.- - 



Cuatro aqai, teisalli. por lodo* lados 
n sin detenerse a tierra muertos , 
le mil heridas desangrado» , 
be b cabeza >l pecho otros cabiertos : 
furos por bs espaldas ¡ 

•tj»os eo 
Asi dentro ea los pechos | 
Que U-ti el eran coraje i" 

Ooien en sos aViiam tripas tr< ■petante, 
Al odioso enemig" arremetí» : 
Ornea por < 
■ f~ut 'ría* 







Las< 

Alh se tío b nda estar da da ado 

Por oae puerta de sobit 

Al ha salta por todas, tío» 

j faena, «ida , sangre, alienta. 
Ya poes oo estaba en pié b orlara parte 
- b arbaros ararnos do rendidos ; 
Vilbgrae oae miraba esto de aparte , 
Tiendo los oae quedaban tan l-r 

-orió con dos indios de sa p. - 
A decir qae se eolregu'-n por T«tK-idos . 
Sometiéndose al yugo y obedi- 

Y qoe asara coa ellos de clemencia. 
Todos los españoles retro jeron 

Las espadas t H paso en el i 

Y los des nvasaje 
El pacto, condición y i 
Pero los ¡ 
Aqoel partido iotame , el < 

.anto y sa coraje . qoe respuesta 
So dieron i b platica propuesta. 

jos contra el cielo ruellos, braman : 
; M'-nr. morir! do dic-- 
Morir quieren . y asi b moerte llaman 
Gritando : ; Afuera rida rergonzon ! 
'oé sa respaesta , t esto claman , 
.'(lili goerra san-aiaou 
Se d Up oae a coa áaaao t braTeza , 
Sacando nueras fuerzas de naqoen. 
Espaldas coa espaldas se juntaban 
Algunos de rodillas eombaOt do, 
Qae bs lull idas piernas les faltaban 
Sostenerse sobre ellas do podiendo, 

Y aaa asi bs espadas rodeaban ; 
Otro* qoe ya en H saelo retorciendo 
Se andaban, por dañar la 1 
A los contrarios pies se 1 

Yi< 
Con b fu 

Eo el lodo y sangraza derribados. 
Qor rabiosos se 3 
Deb suerte que Temos los) 
Casado w ra alean laso 4 
Qae entre dos eteateaias se < 

- r rofaaadose perecen. 

Si el crudo Sita . si Nerón sangriento. 
lias sed qoe de sancre ellos ntosuar 
lielb rieran aquí el derramamionlo . 
Yo tengo f» mi que se bartaraa : 
Poes coa mayor rigor a sa c oale ni a 

Qoe ea campo ■ardo Sib carnice ro , 

Y en el foro de Boma <-l bestial Ñero. 
Quedaron por igual lodos testantes 

Aquellos qoe rendir no se 1 

Que ra al fia de b Tida« 

A b 'forzosa m a u le se 1 

Los lasos* 

De b cercada plaza se nheraa. 

De armas y caerpos b a rb ar o s taa 

Qoe sobre ello» andaban a | 

Singa» bárbaro en pie qaedo en el fuert-. 
Si brazo aae aaorer p aai cir espada: 
Sok. Bailen, qoe el ponto ae b i 
L» dio de TTTir gana acelerada ; 
• did--.. al tensor t baja saartí 
tese de aaa fiera cacti teda 
En el laaiiln brazo 

: - • _ . • . 



1,0 DON ALONSO 

No sintiendo el rumor que antes se oia 
Que en torno retumbaba lodo el llano, 
Que , como ilije , ya la muerte había 
Puesto süencio con airada mano , 
Dejó aquel paredón , y a ver salia 
Si hallaba por allí algún araucano 
A quien se encomendar que le salvase , 

Y la sensible Haya le apretase. 

Mas cuando vio la plar.a cuál estaba , 

Y en sus amigos tal carnicería , 

Que aunque la muerte los desfiguraba , 
La envidia conocidos los hacia : 
Con ira vergonzosa presentaba 
La espada al corazón , y asi decía : 
«¿Cómo yo solo quedo por testigo 
De la muerte y valor de tanto amigo? 

» Cobarde corazón , por cierto indino 
De algún golpe de espada valerosa , 
Pues fué por elección y no destino 
Perder una sazón tan venturosa: 
Tú me apartaste ¡oh flaco! del camino 
De un eterno vivir, y á vergonzosa 
Muerte be venido ya con mengua tuya, 
Por mas que la mi diestra lo rehuya. 

» Si i mi sangre con esta del estado 
Mezclarse aquí le fuere concedido , 
Viendo mi cuerpo entre estos arrojado , 
Aunque de brazo débil ofendido. 
Quiza seré en el número contado 
De los que asi su patria han defendido ; 
Mas ¡aj triste de mi! que en la herida 
Sera mi flaca mano conocida. 

» ¿Qué indicios bastarán, qué recompensa, 
Qué enmienda puedo dar de parte mia, 
Que yo satisfacer pueda á la ofensa 
Hecha á mi honor y patria y compañía? 
Yo turbo el claro honor y fama inmensa 
De tantos , pues podran decir que había 
Entre ellos quien de miedo bajamente 
Del enemigo apenas vio la frente. 

j¿Porquéal temor doy fuerzas, dilatando 
Con prolijas razones mi jornada? 
Arrepentirme ¿qué aprovecha, cuando 
Ya el arrepentimiento vale nada ? » 
Aquí cerró la voz, y no dudando 
Entrega el cuello a la homicida espada : 
Corriendo con presteza el crudo filo 
Sin sazón de la vida corló el hilo. 

Cese el furor del fiero Marte airado 

Y descansen un poco las espadas, 
Entre tanto que vuelvo al comenzado 
Camino de las naves derramadas : 
Que contra el recio noto porfiando, 
De Neptuno las olas levantadas 
Prohejando por fuerza iban rompiendo, 
Del viento y agua el ímpetu venciendo. 

Por entre aquellas islas navegaron 
De Sangallá , do nunca habita gente , 

Y las otras ignotas se dejaron 

A la diestra de parte del poniente , 
A Chaule á la siniestra, y arribaron 
En Arica, y después difícilmente 
Vhnos á Capiapó, valle primero 
Del distrito de Chile verdadero. 

Alli con libertad soplan los vientos 
De sus cavernas cóncavas saliendo, 

Y furiosos, indómitos, violentos, 

Toilo aquel ancho mar van discurriendo , 
Rompiendo la prisión y mandamientos 
De Eolo su rey , el cual temiendo 
Que el mundo no arruinen , los encierra 
Echándoles encima una gran sierra. 

No con esto su furia corregida , 
Viéndose en sus cavernas apremiados 
Buscan con gran estruendo la salida 
Por los huecos y cóncavos cerrados; 
Y' asi la (irme tierra removida 
Tiembla , y hay terremotos tan usados , 
Derribando en los pueblos y montañas 
Hombres, ganados, casas y cabanas. 



DE ERCILLA Y ZUN1GA. 

Menguan alli las aguas , crece el din 
Al revés de la Europa , porque es cuando 
El sol del equinorio se desvía , 

Y al Capricornio mas se va acercando: 
Pues desde allí las naves que á porfía 
Corren al mar, y al austro contrastando 
De bóreas ayudadas luego fueron , 

Y en el puerto coquimbico surgieron. 
Apenas en la deseada arena 

Salidos de las naos el pié firmamos, 
Cuando el prolijo mar, peligro y pena 
De tan largos caminos olvidamos; 

Y a la nueva ciudad de la Serena , 
Que es dos leguas del puerto , caminamos 
En lozanos caballos guarnecidos , 
Al esperado tiempo prevenidos. 

Donde un caricioso acogimiento 
A todos nos hicieron y hospedaje , 
Estimando con grato cumplimiento 
El socorro y larguísimo viaje ; 

Y de dulce refresco y bastimento 
Al punto se aprestó el matalotaje, 
Con (píese reparóla hambrienta armada 
Del largo navegar necesitada. 

A la gente y caballos aguardaban. 
Que por áspera tierra y despoblados 
Rompiendo con esfuerzo caminaban 
De hambres y trabajos fatigados ; 
Pero á cualquier fortuna contrastaban , 
Y' desde poco á la ciudad llegados 
Un mes en mucho vicio reposaron , 
Hasta que los caballos reformaron. 

Al fin del cual sin esperar la flota , 
Reparados del áspero camino 
Toman de su demanda la derrota. 
Llevando á la derecha el mar vecino - 
Pasan la fértil Ligua , y a Quillota 
La dejaron a un lado , que convino 
Entrar en Mapochó, que es do pasaron 
Las reliquias de Penco que escaparon 

El sol del común Gémínis salia 
Trayendo nuevo tiempo a los mortales , 

Y del solsticio por cénit heria 
Las puertas y región selentrionales: 
Cuando es mayor la sombra al mediodía 
Por este apartamiento en las australes, 

Y los vientos en mas libre ejercicio 
Soplan con gran rigor del austral quicio. 

Nosotros sin temor de los airados 
Vientos , que entonces con mayor licencia 
Andan en esta parte derramados , 
Mostrando mas entera su violencia , 
A las usadas naves retirados , 
Con un alegre alarde y aparencía 
Las aferradas áncoras alzamos , 

Y al norueste las velas entregamos. 
La mar era bonanza , el tiempo bueno , 

El viento largo , fresco y favorable , 
Desocupado el cielo, y muy sereno 
Con muestra y parecer de ser durable : 
Seis dias fuimos asi ; pero al seteno 
Fortuna que en el bien jamás fué estable , 
Turbó el cielo de nubes , mudó el viento 
Revolviendo la mar desde el asiento. 

Bóreas furioso aqui tomó la mano 
Con presurosos soplos esforzados , 
Y' súbito en el mar tranquilo y llano 
Se alzaron grandes montes y collados . 
Los españoles, que el furor insano 
Vieron del agua y viento , atribulados 
Tomaran por partido estar en tierra , 
Aunque del lodo hubiera fin la guerra 

De mi nave podré solo dar cuenta 
Que era la capitana de la armada , 
Que arrojada de la áspera tormenta 
Andaba sin gobierno derramada. 
Pero ¿quién será aquel que en tal afrenta 
Estará lan en si , que falte en nada? 
Que el general temor apoderado 
No me dejó aun para esto reservado 



LA ARAUCANA 

Con tal furia a la uve el viento asalta , 

Y luí' i:in recio y preflo el lerraoioU) , 
Otu> la cogió la M'i.c mayor :iita , 

y esta] n piulo el mástil de ser ro|o ; 

Mas mi mío el tiempo asi turbado , salí i 
Diciendo i grandes roí es el piloto 
; Larga la triza en banda , larga , larga ! 
,i i - 1 presto , aj de mi '. míe el ríanlo carga. 

La braveza del mar, el recio rlenlo , 
Kl clamor , alboroto . laa promesa! . 
El cerrarse la noche en un momento 
De negras nubes, lóbregas j espesas; 
Los truenos , los relámpagos sin cuento ■ 
Las roces de pilotos . * I is priesas 
Hacen un son un triste j armonía , 
Que parece q i mundo peni Is. 

; Amaina , amain i ' gt lian mai ¡ñeros . 
; amaina la ai mi. iza trinquete ! 
Esfuei ti ita voz los pasajeros . 

Y i la ni/.i un gran auméro arremete: 
Los otros de ti apel corren i iji i < '^ 
a la escota , a la brasa . .ii chafaldete ¡ 
Mi del vienta la fuei sa era tan brava . 
Que ningún aparejo gobernaba. 

Aln i".i" el rulo, rl mar brama alterado, 

Gime el soberbio viento embravecido; 
i i esto im monte de agua levantado 

Sobre las lililíes ion un gran mulo 

Embistió el galeón por un costado 
Llevándolo un gran ralo sumergido 

Y la gente trago del temor turne 
A Multas de anua la esperada murrio. 

Mas i|iiiso DIOS < [lio ile la suerte, como 

La gran ballena el cuerpo sacudiendo, 

Kompe con el fimos, i hocico romo 

De las olas el ímpetu venciendo; 
Descubre y saca el espacioso lomo 

En anchos CeTCOS la a>:iia revolviendo : 
Así debajo el mar salió el navio 
Vertiendo a cada banda un grueso rio. 

El proceloso bóreas mas crecido 

I i ni. o hasta tos cielos levantaba . 

Y I me era un mangle el mástil muy fornido. 

Sobre la proa la alta gavia estaba ; 
La gente con gran tuerza y alarido 
En .un. un. ir la vela porfiaba, 
Que en forma de arco al mástil oprimía , 

Y asi la racamenta no corría. 
Eolo , ó ya fue acaso, ó se doliendo 

Del afligido puebla castellano, 
Iba al valiente bóreas recogiendo 
'iii.i lendo el encerrarle per su mano ; 

Y abriendo la caverna . no advirtiendo 

Al céfiro que estaba mas cercano, 
Bolas Va las cadenas a la puerta. 

Salió bramando al mar, mudóla abierta 

^ , bu violento soplo arrebatando, 
Cuantas nubes hallo poi el Camino, 
Se aneja al levantado mar, cenando 

Has Is noche con negro torbellino ; 

Y las valientes olas reparando 
Que del furioso cieno repentino 

Iban la vía siguiendo , las airaba, 

Y el removido mar mas alteraba. 

Súbito la borrasca y travesía, 

Y un turbión de granito sacudieron 
Por un lado a la nao , j asi perdía , 

Que al mar las altas gavias descendieron : 
Fué la furia ISO presta , que aun no había 
Amainado la genio , cuando vieron 
I. pilotos la COSta y viento airado, 
Rindieron la esperanza al duro hado. 

La nao del mar v viento contrastada 
Andaba con la quilla descubierta , 

Ya sobre sierras de agua levantada. 

Ya debajo del mar toda cubierta : 

Vino on oslo de viento una grupada 

Que abrió a la agua furiosa una ancha puerta, 

Rompiendo del trinquete la una escola, 

Y la mura mayor fue casi rola. 



CANTO XVI. 



01 



Al/ un alarido entre la genio 

Pensando hslici del lodo /i./i.liiailn ; 

Mu. ni al gran piloto atentamente 
Que mi sabe mandar de atribulado ; 
Unos dicen: ¡zaborda!, otros : .detente ¡ 

> el lu en banda ' J cual turbado 

be eai atillon , laida o madero , 
Para tentar el medio postrimero. 
i i eee e| miedo, el clamor se multiplica, 

Una dice : ; a la mar I OtTO! ¡ anillemos I 
• Uro da gula : ; amaina ! Otro replica : 

¡A oí es . un amainar, que nos perdemos ' 
Otro dice , herramientas ; pica , pica! 
¡Mástiles y obras muertas derrllietnoa I 

Alunita de acá y do alia la genle 

Corre en montón confuso diligente. 
Las gúmenas y jarcias rechinaban 
Del turbulento céfiro estiradas , 
Y las hinchadas olas rebramaban 

I o las vecinas incas ipiebrantadas : 
Que la escura tinlebla penetraban, 

i ser ratón de nubes intrincadas ; 

i asi en las penas ásperas balian 
Que Mimas hasta el cielo resurtían. 
Travesía era el viento, y por vecina 
La brava OOStS de arreciles llena , 

mi. del grande reflujo en la marina 
Hervía el agua mezclada con la arena : 

Ilota la escola , larga la bolina , 

Suelto el trinquete , sin calar la entena , 

Y' la poca esperanza quebrantada 

l'or el furioso viento arrebatada. 






CANTO XVI (1). 



En elle canta se acaba la tormenta ; contiénr<e la entrada de los rspa- 

Bolei en 'i puerto de la Con epclon y Ule de Tali Bgueno . el • onMJe 
general que loi Indios m el valle de ünRolmo turieron . in diferencia 

que tiiln- Petegoeléa y Tueapel hubo , asimismo rl at ucrdo que sobra 

- II. 1 -I tWHM, 

S:i1l::i m¡ trabajada voz, y rompa 
II son confuso y misero lamento 
Con eficacia . j Ibei /;i , que miiTrom'ia 
Ki celeste v terrestre movimiento : 
La rama con sonora > clara trompa 
Dando mas furia & mi cansado aliento. 
Derrame eo lodo «*l orbe de la tierra 
Las amias, el furor y nueva guerra. 



(I ) Por este canto xvi empieza la ttyunda parte de la Ar»u< ana , mt 

tomo en el xxx da principio la tercera : dtritton que nr> ktmo* e»n*rr- 

VOete, por nu tener mat *tgnifi> acitm que el haberse dado ti Im con po>~ 

sd ú ¡<i primera !>■ tuto &U cuenta don Alomu nt Kiu.ill* en el 

ttjuunic prólogo al lector. 

I'nr bab«i prometido de proseguí! <*m:i historia, nu con poei dificultad 
y pesadumbre la he continuado ; y aunque esta segunda parle de la 
| ,,, i h Jiijo |Ui i me i ii-Ma, todavía quien la leyere 

podre i onaldi rar el que te babrí puado en eacribif doi Ubreí de malaria 
ian aspen ¡ 4e poce tuiadad , puei desde el prlm Iplo bule el fin no 
contiene lino una meima rosa, y haber de caminar siempre p«u el fiftor 
de una ferdad, y camino tan desierto y estéril, páreteme que no bahrá 
gnalo nn<* no se canse de seguirme. a*I n-memso desio quieten BÜI 
reí i meselar algunas • ■■ : <- difi renli i ; peje, gcordé de 55 ' nublar c«ij( o 
porque lo que di go se me lomase en de scuento de las fallas que el libro 
ii. 1, ini..niandoTé con escribir en éTeTallo principio que el rej nues- 
iro seftnr dio a sus obras, con el asalto y entrada de Batí Qululin . por 
halicrnos dado olro aquel mismo di.-t loe araucanos en el fuerte de la 
Concepción asimismo trata el rompimiento de la batalla naval qu«* el 
señor dOD Juan de Austria venció en Lepanio. V no es poco Mr. rlmlenlo 
querer poner dos cosan búa grandes en logarían humilde; pero todo 
lo merecen los araucanos, pues ha mas de treinta ifloi que su* ten tan su 
ni I .unas habérseles caído las armas de las manos, no defen- 
diendo grandes ciudades y riquezas, pues de su voluntad ello-, mi-iimi 
han abrasado las casa* y haciendas que tenían por no dejar que guiar 
al enemigo ; mas solo defienden unos terrenos seros (aunque muí has 
Mimedccidos con nuestra sangre) y campos incultos y pedregosos, 
i--- [i-rmaiieriendo en su firme propósiloy entereza, dan materia 
larga á los escnlores. Yo dejo mucho, y aun lo mas principal por escri- 
bir para el que quisiere tomar trabajo de hacerlo, que el mió le doy por 
bien empleado, si se recibe con la voluntad que á lodos le ofrezco. 



02 DON ALONSO DE 

Dadme, ó sacro señor, favor, que creo 
O'ie es lo que mas aqu¡. puede ayudarme, 
Pues en tan eran peligro ya no veo 
Sino vuestra fortuna en que salvarme : 
Mirad donde me lia puesto el buen deseo, 
Favoreced mi voz con escucharme, 
Que luego el bravo mar viéndoos atento 
Aplacara su furia y movimiento. 

Y á vuestra nave el rostro revolviendo, 
La socorred en este grande aprieto , 
Que si decirse es lícito , yo entiendo 
Que a vuestra voluntad todo es sujeto: 
Aunque el soberbio mar contravenienclo 
De los hados al áspero decreto , 
Arrancando las peñas de su suelo , 
Mezcle sus altas olas con el cielo. 

Espero que la rota nave mia 
Ha de arribar al puerto deseado, 
A pesar de los hados y porfía 
Del contrapuesto mar y viento airado, 
Que procuran asi impedir la via, 

Y diferir el término llegado 

En que la antigua causa tan reñida 
Por vuestra parte había de ver vencida. 

Los cuatro poderosos elementos 
Contra la Daca nave conjurados , 
Traspasando sus términos y asientos 
Iban del todo ya desordenados : 
Indómitos , airados y violentos , 
Removidos, revueltos y mezclados 
En su antigua discordia y fuerza entera, 
Como en el caos y confusión primera. 

Pues de tantos contrarios combatida 
La quebrantada nave forcejando, 
Iba casi de un lado sumergida 
Las poderosas olas contrastando ; 
Mas ya al furioso viento y mar rendida , 
Sin poder resistir se va acercando 
A los yertos peñascos levantados, 
De las viólenlas olas azotados. 

Con la congoja del morir presente 
Las voces y las lástimas crecían , 
Que llevadas del céfiro inclemente 
Lejos las rocas cóncavas herían : 
Pilotos , marineros y la gente , 
Como locos sin orden discurrían: 
linos dicen : ¡alarga! y otros: ¡iza! 
Quien por ¡r á la escota va á la triza. 

El uno con el otro se atraviesa, 
Y' asi turbado del temor se impide : 
Quién a públicas voces se confiesa , 

Y á Dios perdón de sus errores pide: 
Quién hace voto espreso, quién promesa, 
Quién de la ausente madre se despide , 
Haciendo el gran temor siempre mayores 
Los lamentos , plegarias y clamores. 

Por otra parle el cielo riguroso 
Del todo parecía venir al suelo , 
Y' el levantado mar tempestuoso 
Con soberbia hinchazón subir al cielo. 
¿ Qué es esto , eterno Padre poderoso '! 
¿Tanto importa anegar un navichuelo , 
Que el mar, el viento y cielo de tal modo 
Pongan su fuerza estrema y poder lodo ? 

No la barca de Amidas asaltada 
Fué del viento y del mar con tal porfía , 
Que aunque de leños frágiles armada 
El peso y ser del mundo sostenía ; 
Ni la nave de Ulíses, ni la armada 
Que de Troya escapó el último dia, 
Vieron con lal furor el viento airado , 
Ni el removido mar tan levantado. 

La confianza y ánimo mas fuerte 
Al temor se entregaban importuno: 
Que la espantosa imagen de la muerle 
Se le imprimió en el rostro á cada uno; 
Del lodo ya rendidos á su suerte , 
Sin esperanza de remedio alguno , 
El gobierno dejaban á los hados , 
Corriendo acá y allá desatinados. 



EBCILLA Y ZUSlGA. 

Cuando un golpe de mar incontrastable 
Bramando en un turbión de viento envuelto 
Rompió de la gran mura un grueso cable , 
Cubriendo el galeón ya lodo vuelto. 
Pero aquí sucedió un caso notable , 

Y fué que el puño del trinquete suello 
Trabó del gran vaivén a la pasada 
El un diente de la áncora amarrada; 

Y cual si fuera estaca mal asida 
La arranca de su asiento y la arrebata , 
Y' acá y allá del viento sacudida 
Todo lo abate, rompe y desbarata. 
Mas Dios , que de los suyos no se olvida , 
Aunque á las veces su favor dilata , 
Hizo que en el bauprés dichosamente 
El ancora aferrase el corvo diente. 

La vela se fijó , y en el momento , 
fiobernó el galeón rumbo derecho , 

Y á despecho del mar y recio viento, 
Botando á orza el limón salió al levecho. 
Fué tanto nuestro súbito contento , 
Que el temeroso inadvertido pecho 
Pudo sufrir dificilmente a un punto 
El eslremo de pena y gozo junto. 

Luego pues que la súbita alegría 
Lanzó fuera al temor desconfiado, 

Y á su lugar volvió la sangre fría 
Que había los miembros ya desamparado , 
La esforzada y contrita compañía , 
El rostro al cielo en lagrimas bañado , 
Con oración devota y sacrificio 
Díó las gracias á Dios del beneficio. 

Mas el hinchado mar embravecido, 

Y el indómito viento rebramando, 
Al bajel acometen con ruido 
En vano , aunque se esfuerza , porfiando : 
Que la fortuna de Felipe asido 
Ajorro ya le lleva remolcando 
Sobre las altas olas espumosas , 
Aun de anegar los cielos deseosas. 

En esto la cerrada niebla escura 
Por el furioso viento derramada , 
Descubrimos al este la Herradura , 

Y al sur la isla de Talca levantada : 
Reconocida ya nuestra ventura, 

Y la araucana tierra deseada. 
Viendo el morro de Penco descubierto, 
Arribamos á popa sobre el puerto. 

El cual está amparado de una isleta 
Que resiste al furor del norte airado , 

Y los continuos golpes de mareta 
Que le baten furiosos de aquel lado : 
La corva y larga punta una caleta 
Hace y seno tranquilo y sosegado, 
Do las cansadas naves, como digo, 
Hallan seguro albergue y dulce abrigo. 

La nave sin gobierno destrozada 
Surgió al alto reparo de una sierra , 
En gruesa amarra y áncora afirmada 
Que con tenace diente aferró tierra : 
Apenas la alta vela fué amainada , 
Cuando el alegre estruendo de la guerra 
Nos eslendió, tocando en los oídos, 
Los ánimos y niervos encogidos. 

La ¡sleta es habitada de una gente 
Esforzada , robusta y belicosa , 
La cual viendo una "nave solamente , 
Venida allí por suerte venturosa , 
Gritando: «Guerra, guerra », alegremente 
Toma las fieras armas, y furiosa 
Con gran rebato y priesa repentina 
Corre en tropel confuso á la marina. 

En la falda de un áspero recuesto 
En formado escuadrón se representa; 

Y nosotros con ánimo dispuesto 
A cualquiera peligro y grande afrenla 
Arremetimos á las armas presto: 
Que el trabajo pasado y la tormenta 
Nos hizo á todos eslimar en nada 
Cualquiera olro peligro y gran jornada. 



LA AKAICANA 



Con recobrado alíenlo y nuevo brío 
Corrimos al batel , tfe la manera 
Que si lejos de tierra en un bajío 
Kncallada la nave ya estuviera ; 

Y por los anchos lados el Darlo 

Sus dos glande* bateles echó fuera , 

En los cuales (aliamos lanía gente , 

Cuanta pudo caber esliei li amenté. 

No es poético adorno fabuloso. 

Mas cierta historia > verdadero cuento, 

(ira fuese algún c aso prodigioso . 

O esirañn agüero > triste ananciamieDlo, 

(ira violencia de islro riguroso , 

(Ira inusailo y rapto uimiinionio, 

Orí el andar el uiumlo, y es mas eierlo. 

Fuera de todo término y concierto : 

Que el viento ya calmaba, ¡ en poniendo 

Fl pié los españoles en el slleln . 

Caín mi nyo . de súbito volviendo 

En \ iv :» llama aquel ñudoso \elo ¡ 

Y en forma de lagarto (ÜSCUI neo. lo 
Se vio liemler una enmela el cielo I 
El mar bramo , I la tierra resenlnla. 
Del gran peso gimió eouui oprimida. 

Cortó súbito allí un temor bolado 
l.a fuerza a los turbados naturales , 
Por siniestro pronóstico lomado 
De su ruina y venideros males , 
Viendo aquel movimiento desusado, 

Y los prodigios tristes y señales 

Que su destrozo y perdida anunciaban , 

Y a perpetua opresión i Databan. 

Desto medrosos aguardar no osaron, 
Que soltando las armas ya rendidas 
llel cerrado escuadrón se derramaron, 
Procurando salvar las tristes vidas : 
El patrio nido al liu desampararon, 

Y con mujeres , hijos y comidas 
Por secretos caminos y senderos 
Se escaparon en balsas y maderos. 

Luego los nuestros sin parar corriendo 
Las casas yermas , chozas y moradas , 
Iban en todas partes descubriendo 
Las rusticas viandas levantadas ; 

Y con gran diligencia preveniendo 
Los caminos, las sendas y paradas , 
Por cavernas y espesos matorrales 
Buscaban los ausentes naturales. 

Donde en breve sazón fueron hallados 
Algunos pobres indios escondidos , 
(Uros en puclile/uelos sapeados 
Que aun no estaban del miedo apetcebidos; 
Mas con buen tratamiento asegurados, 
Dándoles jolas, llaulos y vestidos, 

Y palabras de amor los aquietaban . 

Y a sus casas de paz los enviaban. 
Dándoles á entender que nuestro intento 

Y' causa principal de la jornada 

Era la religión y salvamento 

De la rebelde gente bautizada , 

Que en desprecio del santo sacramento , 

La recibida ley y fe jurada 

Habían pérfidamente quebrantado , 

Y las armas ¡licitas lomado. 

Pero que si quisiesen convertirse 
A la cristiana ley que antes tenían , 

Y á la fe quebrantada reducirse. 

Que al grande Carlos quinto dado habían, 
En lodas las mas cosas convenirse 
A su provecho y cómodo podrían , 
Haciéndoles con prendas, linne y cierto. 
Cualquier parlido licito y concierto. 

Luego los instrumentos convenientes 
Al uso nublar y a la vivienda 
Sacamos en las parles competentes, 
Que no hay quien nos lo impida , ni defienda 
Donde todos a un tiempo diligentes. 
Cual arma pabellón, cual toldo ó tienda. 
Quién fuego enciende, y en el casco usado 
Tuesta el bumido trigo mareado. 



CANTO XVI. 

La negra noche horrenda y espantosa 
Cubriendo tierra y mar cayo ilel cielo , 

Dejando antes de tiempo presurosa 

Envuelto el inundo en tenebroso velo : 

No qnedO pabellón . lleuda ni cosa 

Que el viento allí no la abállese al suelo , 

i" He, i. iid>< c nevo movimiento 

líeselo asar la isleta de sil asiento. 

(Usía que id lardo y deseado illa 

las nubes desterró . J dejo sereno 

El cíelo, revistiendo de alegría 
El aire escura y bumido terreno i 
Luego la trabajada compañía 
Conociendo el instable tiempo bueno , 

Procura reparar con diligencia 

Del riguroso invierno la violencia 

Unos prestos destechan los pajitos 
Albergues de los indios ausentados, 

(Uros con laidas , lamas y carrizos 

Al nuevo alojamiento van cargados; 

Y sobre Huncos de arboles rollizos 
En las hondas arenas afirmados , 
(irán numero de ranchos levantamos, 

Y en breve espacio un pueblo fabricamos 

Del do que se ven los pajaríllos 

De la necesidad misma instruidos , 

Por techos y apartados rioconclllos 

Tejer y fabricar los pobres nidos , 
Que de pajas , de pininas v lamidos 
Van y vienen los picos impedidos : 
Asi en el yermo y descubierto asimilo 
Fabrica cada cual su alojamiento. 

Ya que huios, señor , nos aloj: s 

En el húmido sitio pantanoso, 

Y con industria y arle reparamos 
La furia del invierno riguroso. 
Las necesarias armas aprestamos, 
Soltando con estrépito espantoso 
La gruesa y reforzada artillería, 

Que entorno tierra y mar temblar hacia 

En las remolas barbaras naciones 
El grande estruendo y novedad sintieron ; 
Pacos, vicuñas, tigres y leones 
Acá y allá medrosos discurrieron ; 
Los delfines, nereidas y tritones 
Kn sus hondas cavernas se escondieron , 
Deteniendo confusos sus corrientes 
Los presurosos rios y las fuentes. 
Sintióse en el estado la estampida , 

Y algunos tan atónitos quedaron , 
Que la dura cerviz nunca oprimida 
Sobre los yertos pechos inclinaron : 
Asi avisados ya de la venida 

Los instrumentos bélicos locaron , 
Descogiendo por todas las riberas 
Sus lucidos pendones y banderas. 

En el valle de Ongolmo congregados 
Los deciseis caciques araucanos , 

Y algunos capitanes señalados 
De los interesados comarcanos , 
Todos en general deliberados 

De venir con nosotros a las manos , 
Sobre el lugar, el tiempo y aparejo 
Entraron los caciques en consejo. 

Rengo también con ellos , que admitido 
Fué al consejo de guerra por valiente. 
Que , si ya os acordáis, quedó aturdido 
En Malaquito entre la muerta gente ; 
Pero volvió después en su sentido , 

Y al cabo se escapó dichosamente. 

Que , aunque fallo de sangre , tuvo suerte 
Contra la furia de la airada muerte. 

Caupolicán en medio dellos puesto 
A todos con los ojos rodeando , 
Que con silencio y ánimo dispuesto 
Estaban sus razones aguardando ; 
Con sesgo pecho y con sereno gesto 
La voz en tono grave levantando, 
Kompió el mudo silencio, y echó fueía 
El intento y furor desla manera : 



61 



DON ALONSO DE 

« Esforzados varones , ya os venido , 
¡Seguí vemos las muestras y señales , 
Aquel felice tiempo prometido 
En que habernos de baceroos inmortales ; 
Que la fortuna prospera lia traído 
De las ultimas parles orientales 
Tantas gentes en una compañía 
Para <]iie las venzáis en solo un dia. 

» Y á costa y precio de su sangre y vidas 
Del todo eternicéis vuestras espadas , 

Y nuestras viejas leyes oprimidas 
Sean en su libre fuerza restauradas , 
Que por remotos reinos estendidas 
lian de ser inviolables y sagradas , 
Viviendo en igualdad debajo dellas 
Cuantos viven debajo las estrellas. 

» Y pues que con tan loco pensamiento 
Estas gentes se os lian desvergonzado, 

Y en vuestra tierra y defendido asiento 
Las banderas tendidas bao entrado , 
Es bien que el insolente atrevimiento 
Quede con nuevo ejemplo castigado , 
Antes que dando cuerda á su esperanza 
Les dé fuerza y consejo la tardanza. 

«Asi en resolución me determino , 
Si , señores , también os pareciere , 
Que demos con asalto repentino 
Sobre ellos lo mejor que ser pudiere , 
Y' nadie piense que hay otro camino 
Sino el que con su fuerza y brazo abriere : 
Que las rabiosas armas en las manos 
Los han de dar por justos ó tiranos.» 

A la plática fin con esto puso ; 
Y" el buen Peteguelén , viejo severo, 
Por mas antiguo su razón propuso 
Como soldado y sabio consejero. 
Diciendo : « ¡Oh capitanes! no rehuso 
De derramar mi sangre yo el primero, 
Que aunque por mi vejez parezca helada 
En el pecho me hierve alborotada. 

«Pero sola una cosa me detiene 
Haciéndome dudar el rompimiento , 
Y' es la cierta noticia que se tiene 
Que es mucha gente y mucho el regimiento : 
Asi que claro vemos que conviene 
Gran resistencia á grande movimiento , 
Que siempre de estimar poco las cosas 
Suceden las dolencias peligrosas. 

» Que pues el sitio y puesto que han lomado 
Es por natura fuerte y recogido , 
Del mar y altos peñascos rodeado , 
Por todas partes libre y defendido, 
Será de mas provecho y acertado 
Que á su plática y trato deis oido , 

Y que no se les niegue y contradiga, 
Pues que solo el oir á nadie obliga. 

» Que no podrá dañar, y en el comedio 
Podréis apercibir y juntar gente , 

Y en secreto aprestar para el remedio 
Todo lo necesario y conveniente, 

En las cosas difíciles dar medio , 
Proveer a cualquiera inconveniente , 
Atajar y romper los pasos llanos, 

Y al cabo remitirnos á las manos. » 

No pudo decir mas , que ardiendo en ira 
El bravo Tucapel , con voz furiosa , 
Diciendo le atajó : «Quien tanto mira 
Jamás emprenderá jornada honrosa; 

Y si todo el estado se relira 

Por parecerle que esta es peligrosa , 

Y'o solo tomaré sin compañía 

Las armas , causa y cargo á cuenta mia. 

«¿Por ventura tenéis desconfianza 
De vuestras propias fuerzas tan prohadas? 
Pues en cuanto arrojar pueden la lanza , 

Y rodear los brazos las espadas , 

Dais causa que se note en vos mudanza, 

Y que vuestras Vitorias mancilladas 
Queden con bajo y misero partido , 

Y nuestro bonor y crédito ofendido. 



EHCILLA Y ZUSlCA. 

« Pues entended que mientras yo tuviere 
Fuerza en el brazo y voz en el senado , 
Diga Peteguelén lo que quisiere. 
Que eslo ha de ser por armas sentenciado. 

Y quien otro camino prelemliere 
Primero le abrirá por mi costado; 
Que esta ferrada maza , y no oraciones 
Les ha de dar las causas y razones. 

» Si los que asi os preciáis de bien hablados 
El animo os bastare y el denuedo 
De combatir sobre esto en campo armados, 
Os probare mas claro lo que puedo ; 
Mas quereisos mostrar tan concertados, 
Que llamando prudencia a lo que es miedo. 
Por no poner en riesgo vuestra vida 
A todo con parlar daréis salida. » 

Peteguelén responde : «Pues no halla 
Nunca en li la razón acogimiento, 
Y'o solo viejo quiero la batalla 

Y castigar tu loco atrevimiento; 
De piel curtida armados ó de malla , 
Con lanza, espada ó maza, á tu contento, 
Para mostrar que en justas ocasiones 
Tengo mas largas manos que razones. » 

¿Quién pudiera pintar el rostro esquivo 
Que Tucapel mostraba contra el cielo, 
Lanzando por los ojos fuego vivo , 
No se dignando de mirar al suelo ? 
Dijo : «Al lin pensamiento tan altivo 
Ya es digno del furor de Tucapelo ; 
Mas por mi honor y por tu edad querría 
Que metieses contigo compañía. « 

El viejo respondió : « Jamás de ajenas 
Fuerzas en ningún liempo me he ayudado , 
Ni de sangre aun están vacias mis venas, 
Ni sienlo el brazo así debilitado, 
Que no te piense dar las manos llenas; » 
Mas Rengo su sobrino levantado 
Se atravesó diciendo : « El desafío 
Acepto yo, si quieres, por mi tío.» 

«Quiérelo, pido y soy dello contento, 
Gritaba Tucapel , y á diez contigo.» 
Mas saltando Orompello de su asiento 
Dijo : « Tú lo has de haber , Rengo , conmigo.» 
También enmendaré tu atrevimiento. 
Responde el fiero Rengo , y mas te digo , 
Que en poco tu amenaza y campo estimo 
Después que haya acabado el de tu primo.» 

Tucapelo le dijo : « Castigarte 
Pienso de tal manera yo primero. 
Que le cabrá a Orompello poca parte , 
Que á bien librar serás mi prisionero : 
Afuera , afuera , sus, haceos aparte , 
Que dilatar el término no quiero , 
Pues armas, tiempo y voluntad tenemos, 
Sino que luego aqui lo averigüemos.» 

Rengo y Peteguelén le respondieran 
A un liempo con las armas y razones , 
Si en medio á la sazón no se pusieran 
Muchos caciques nobles y varones, 
Pidiendo que suspendan y difieran 
Aquellas amenazas y cuestiones , 
Hasta que la fortuna declarada 
Diese próspero fin á la jornada. 

Caupolicán estaba ya impaciente 
De ver que Tucapelo cada dia 
En guerra, en paz, con lérmino insolente 
Sin causa ni atención los revolvía ; 
Mas hubo de llevarlo blandamente. 
Que el tiempo y la sazón lo requería ; 

Y asi con gravedad y manso ruego 
La furia mitigó y apagó el fuego. 

Quedando entre ellos puesto y acetado 
Que luego que la guerra concluyesen , 
El viejo y Tucapel en estacado 
Francos de solo a solo combatiesen ; 
Después, que Tucapel y Rengo armado 
Ansimismo su causa diliniesen. 
El rumor aplacado , Colocólo 
Los comenzó a decir hablando solo : 



LA ARAUCANA, 

«Generosos caciques, si licencia 
Tenemos de decir lu que alcanzamos 
Loa que por largos (Boa y esperlenda 
Lea t niiir< >> túcelos rastreamos . 
Vemos que nuestras fuerzas y potencia 
En solé destrüii nos las Bastamos , 

Y el tirano cochillo apoderado 
Sobre nuestras gargantas levantado. 

»Y lo que rJa sefial clara que sea 
Cierta vuestra calda j mi recelo , 
Ea que ya la Fortuna titubea , 

Y comienza i turbarse nuestro rielo : 
Cuando un gran ediOclo se ladea 
Ño esta muy lejos dé veull al suelo ; 

I.: mina que en falso asiento estriba 

Su misma pesadumbre la derrib i 

•Asi que ya, -' i pinlon no yrra . 

Según el procedei * loa ludidos . 

Te y con gran razan de rea por tierra 

Nuestros mal cimentados edificios ; 
^ convet lido si uso de la guerra 

Kn serviles \ bajos ejerc i . 

Quebrantándose al Un vuestra protervia 

rondalla ni un. i v ii .1 y (¡rao soberbia. 

«Mllol tu I I, Hit lo v.'IHBf, \ perdidas 

Con gi ni deshonra nuestras tres banderas: 
Rotas noestras esco tdraa i tendidas 
ai viento y sol por pasto de las Seras; 
Las faenaa j opiniones divididas , 
Lleno el campo de gentes estranjeras, 

luriosas arma 
Contra sus mismos pechos declaradas. 

•Mirad <nn> asi por ciega Inadvertencia 

La patria muere v libertad perece . 
Pues din sus mismas ninas y potencia 
Al derecho enemigo favorece : 
Incurable y murtal es la dolencia 
Cuando a ia medicina no obedece , 

Y bestial la pasión y detestable 
Que no sufre el consejo saludable. 

• ¿Por qué con tanta saña procuramos 
Ir nuestra sangre y faenas apocando , 

Y envueltos en civiles armas damos 
Fuerza y derecho al enemigo bando? 
¿Por qué con tal furor despedazamos 
Bata unión invencible , condenando 
Nuestra causa aprobada y armas justas, 
Justilicando en todo las injustas 7 

•¿Qué rabia ó qué rencor desatinado 
Habéis contra vosotros concebido, 
Qoe i-i queréis que el araucano estado 
venga I ser por su- manos destruido, 

Y en -ii virtud y fuerzas ahogado 

Quede con i ibre infame sometido 

A las estabas leyes y gobierno 

Kn dura servidumbre y yugo eterno ? 

• Volved sobre vosotros, que sin tiento 
Corréis a toda prisa a despeñaros ; 
Refrenad esa furia y movimiento, 
Que es la que puede en esto mas dañaros : 
Sufris al enemigo en vuestro asiento 
Que quiere como á brutos conquistaros , 
,Y no poleis sufrir aquí impacientes 
Los consejos y avisos convenientes ? 

• Que es cierto falta de animo, y bastante 

liiiln ni de flaqueza disfrazada, 
Teniendo al enemigo tan delante 
Revolver contra si la propria espada , 
Por no espeí n ron minio constante 
Lis duros golpes de fortuna airada , 
A los cuales resiste el pecho fuerte 
Que no quiere acabarlo con la muerte. 

» Pero pues tanto esfuerzo en vos se en cierra, 
Que a veces por ser tanto lo condeno , 

Y de vuestras hazañas no esta tierra, 
Mas todo el universo anda ya lleno : 
Cese , cese el furor y civil guerra , 

Y por el bien común tened por bueno 
No romper la hermandad con torpes modos, 
Pues que miembros de un cuerpo somos lodos. 

T. XVII. 



GAMO XVI. 



.--i .i la cansada edad y largos dias 

Algún respeto y crédito v '- debe , 
Mirad le i is antiguas canas mias 
^ al bien pollino y eeio que me mueve , 

Para que dilnai- vuestras pot Iba 

Poi alguna - non j tiempo breve , 

B pie el '--i i luí "i decline , 

i ia causa común se determine. 

•Y pin- de vuestra discreción espero 
Que os pondrá en el cambio que conviene, 
i raer otras razones mas no quiero, 
Pues con vos la razón tal fuerza tiene. 
Dejadas pues i paite , lo primera 

Que \enir I las maims DOS detiene , 

Y pone lleno y limite Si deseo. 

Es el pino aparejo que aquí veo. 

• Que por todas la- parles nos divide 

Este brazo de mar que veis en medio, 

Y nuestra pretensión y paso impide 
Sin tener de pasaje algún remedio ; 
\ pues el enemigo se comide 

A tratar de c ieito y nuevo medio , 

Aunque nunca pensemos acetarlos 
INo nos pudra dañar el escucharlos. 

• Pues por este camino lomaremos 
Lengua de su intención y fluidamente. 
Que cuando no sea licita podremos 

\ i mi de toilo en todo ;i rompimiento. 
También en este término liaremos 

De armas y munición preparamento : 

Que estas serán al lili las que de hecho 
Habrán de declarar este derecho. 

• Mas conviene advertir, claros varones, 
I'ara llevar las cosas bien guiadas , 

Que nuestras esleriores intenciones 
Vivan siempre a la paz enderezadas. 
Mostrándonos de tlucos corazones, 
Las fuerzas y esperanzas quebrantadas, 

Y la tierra de minas de oro rica , 
Cebo goloso en que esta gente pica. 

«Quizá por este término sacalla 
Podremos del isleño sitio fuerte , 
\ ron ungida paz. aseguralla 
'■'rayéndola por mañas á la muerte; 

Y sin rumor, ni muestra, ni batalla 
Abramos la carrera de tal suerte 
Que venga a ticra lirme , confiada 

En el seguro paso y franca entrada. » 
A su habla dio lin el sabio anciano , 

Y bobo allí pareceres diferentes. 
Diciendo que el peligro era liviano 
Para tanto temor é inconvenientes; 
Pero Paren , Liocoya , y Talcaguano , 
Lemolemo, Elicura mas prudentes 
Al parecer del viejo se arrimaron , 

Y asi i los mas los menos se allanaron. 
Despachando de allí con diligencia 

Al joven Millalauco generoso, 

Hombre de gran lenguaje y esperiencia , 

Cauto , sagaz, solicito y mañoso : 

Que con Ungida muestra y apariencia 

De algún partido honesto y medio honroso 

Nuestro intento y designios penetrase , 

Y el sitio, gente y número notase. 
El cual por los caciques instruido 

Según el tiempo en loque mas convino. 

En una larga góndola metido 

Sin mas se detener tomó el camino , 

^ de los prestos remos impelido 

En breve á nuestro alojamiento vino , 

Adonde sin estorbo libremente 

Sallo luego seguro con su gente. 

Al puerto habian también con fresco viento 
Tres naves de las nuestras arribado 
Llenas de armas, de gente y bastimento 
Con que fué nuestro campo reforzado : 
i i.i tanto el rumor y movimiento 
Del bélico aparato, que admirado 
Id cauteloso Millalauco estuvo, 
N asi confuso un rato se detuvo. 
S 



Mas sin darlo a entender disimulando 
p»r medio del bullicio atravesaba, 

LOS judiciOSOS ojos rodeando 
Las armas , genle y ánimos notaba ; 
\ el negocio miro si considerando 
El deseado Bn dificultaba. 
Viendo cubierto el mar, llena la tierra 
De gente armada j máquinas dé guerra. 
Llegado al pabellón de don García , 

Hallándome Con oíros yo presente. 
Con una moderada cortesía 
.Nos saludo á su modo alegremente , 
Levantando la voz ; pero la mia , 
Que fatigada de cantar se siente , 
No puede ya llevar un tono tanto , 
Y asi es fuerza dar 11 n en este canto. 



DON ALONSO DE ERC1LLA 

I 



CANTO XVII. 

liare Millalauro su embajada. Salen los españoles lie la isla, levantando 
mi fuerte en el cerro de Penco ; tienen los araucanos a darles el asalto. 
Cuéntase lo que en aquel misino tiempo pasaba sobre la plaia fuerte 
de San Quintín. 

Nunca negarse deben los oidos 
A enemigos ni amigos sospechosos , 
Que tanto os dejan mas apercibidos 
Cuanto vos los tenéis por cautelosos ; 
Escuchados serán mas entendidos 
Ora sean verdaderos ó engañosos: 
Que siempre por señales y razones 
Se suelen descubrir las ¡menciones. 

Cuantío piensan que mas os desatinan 
Con su máscara falsa y trato estraño , 
Os despiertan , avisan , encaminan , 

Y encubriendo descubren el engaño : 
Veis el blanco y el fin adonde atinan , 
El pro y el contra , el interés y el daño : 
No hay plática tan doble y cautelosa 
Que della no se infiera alguna cosa. 

Y no Ikiv pecho tan lleno de artificio 
Que no se le penetre algún conceto : 
Que las lenguas al fin hacen su oficio 

Y mas si el que oye sabe ser discreto. 
Nunca el hablar dejó de dar indicio, 
Ni el callar descubrió jamas secreto : 
No hay cosa mas difícil bien mirado 
Que conocer un necio si es callado. 

Y es importante punto y necesario 
Tener el capitán conocimiento 

Del arte y condición del adversario. 
De la intención, designio y fundamento: 
Si es cuerdo y reportado ó temerario , 
De pesado ó ¡ijero movimiento , 
Remiso ó diligente, incauto, astuto, 
Vario , indeterminable ó resoluto. 

Asi vemos que el bárbaro senado 
Por saber la intención del enemigo 
Al cauto Millalauco había enviado 
Debajo de figura y voz de amigo , 
Que con semblante y ánimo doblado, 
Mostrándose cortés, como atrás digo , 
El rostro á todas partes revolviendo 
Alzó recio la voz asi diciendo : 

«Dichoso capitán y compañía, 
A quien por bien de paz soy enviado 
Del araucano estado y señoria , 
Con voz y autoridad del gran senado : 
No penséis que el temor y cobardía 
Jamás nos haya á término llegado 
De usar , necesitados de remedio , 
De algún partido infame y torpe medio. 

»Pues notorio os será lo que se estiende 
El nombre grande y crédito araucano, 
Que los estraños términos defiende 

Y asegura debajo de su mano; 

Y también de vosotros ya se entiende 
Que movidos de celo y fin cristiano 
Con gran moderación y disciplina 
Venis a derramar vuestra dotrina. 



Y ZUftlGA. 

11 Siendo pues esto asi como la muestra 
Que habéis dado hasta amii lo verifica, 

Y la buena opinión y fama vuestra 
Con claras y altas voces lo publica : 

Yo os vengo á asegurar de parte nuestra , 

Y asi a todos por mi se os certifica 
Que la ofrecida paz tan deseada 
Será por los caciques aceptada. 

i Que el Ínclito senado habiendo oido 
De vuestra parte algunas relaciones, 
Con sabio acuerdo y parecer movido , 
Por legitimas causas y razones , 
Quiere aceptar la paz , quiere partido 
De lícitas y honestas condiciones , 
Para que no padezca tanta gente 
Del pueblo simple y género inocente. 

»Qiie si la fe inviolable y juramento 
De vuestra parte con amor pedido, 

Y el gracioso y seguro acogimiento 
De nuestra voluntad libre ofrecido, 
Pueden dar en las cosas firme asiento 
Con honra igual y lícito partido , 

Sin que los nuestros subditos y estados 
Vengan por tiempo á ser menoscabados: 

»A Carlos sin^fefensa y resistencia 
Por amigo y señor le admitiremos , 

Y el servicio indebido y obediencia 
De nuestra voluntad le ofreceremos; 
Mas sí queréis llevarlo por violencia , 
Antes los propios hijos comeremos , 

Y veréis con valor nuestras espadas 
Por nuestro mismo pecho atravesadas. 

«Pero por trato llano sin recelo 
Podréis por vuestro rey alzar bandera , 
Que el estado las armas por el suelo 
Con los brazos abiertos os espera, 
Reconociendo que el benigno cielo 
Le llama á paz segura y duradera 
Quedando para siempre lo pasado 
En perpetuo silencio sepultado. » 

Aquí dio fin al razonar, haciendo 
A su modo y usanza una caricia , 
Siempre en su proceder satisfaciendo 
A nuestra voluntad y á su malicia ; 

Y el bárbaro poder disminuyendo 
Ños aumentaba el ánimo y codicia , 
Dándonos á entender que había flaqueza 

Y abundancia de bienes y riqueza. 
Oida la embajada, don García , 

Haciéndole gracioso acogimiento. 
En suma respondió que agredecia 
La propuesta amistad y ofrecimiento, 

Y que en nombre del rey satisfaría 
Su buena voluntad con tratamiento 
Que no solo no fuesen agraviados , 
Mas de muchos trabajos relevados. 

Hizo luego sacar a dos sirvientes 
Por mas confirmación algunos dones , 
Ropas de mil colores diferentes, 
Jotas, llaulos, chaquiras y listones, 
Insignias y vestidos competentes 
A nobles capitanes y varones, 
Siendo de Millalauco recibido 
Con palabras y término cumplido. 

Así que , con semblante y apariencia 
De amigo agradecido y obligado , 
Pidiendo af despedir grata licencia 
A la barca volvió que había dejado ; 

Y con la acostumbrada diligencia 
Al tramontar del sol llegó al estado 
Do recibido fué con alegría 

De toda aquella noble compañía. 

Visto el despacho y la ocasión presente 
Los caciques la junta dividieron , 

Y tlando muestra de esparcir la genle 
A sus casas de paz se retrajeron , 
Adonde sin rumor secretamente 

Las engañosas armas previnieron , 
Moviendo del común las voluntades 
Aparejadas siempre á novedades. 



LA ARAl'CANA, 

Nosotros no sin causa sospechosos 

Allí mas de dos meses estuvimos , 

Y i Isa lluvias y vientos rigur ■ 

Del implacable Invierno resistimos ; 
Mas pasado este tiempo , deseosos 
Di- saber m Intención, nos resolviólos 
En dejar el isleBo alojamiento 
Haciendo en tierra firme nuestro Miento 

Ciento j treinta mancebos florecientes 
Pneron en nuestro campo apercibidos . 
Hombres trabajadores j raneóles 
Entre los mas robustos escof 
De armas v de instrumentos contenientes 
Secreta y sordamente prevenidos i 
Yn con ¿líos también , que ves ninguna 
Dejé de dar un tiento i la fortuna. 

Para que en un pequeño cerro exento, 
Sobre la mar vsjclna relevado , 
Levantasen nn muro de cimiento, 
De fondo v ancho foso rodeado, 
Donde pudiese estar sin detrimento 
Nuestro pequeño ■ jado, 

En cuanto los caballos arribaban . 
Que ja teníamos nueva que marchaban. 

Pues salidos i tierra entenderían 

La intención de los bárl s dañada , 

Que en secreto las timas prevenían 
('.mi biso rostro y amistad doblada : 
li.' .i., v] se moviesi n les darían 
Algún asalto j ihbita ruciada , 
Que quebrantando el animo y denuedo 
viniesen i la pai de puro miedo. 

Era imaginación fuera de lino 
Pensar que los soberbios araucanos 

Quisiesen de cono rdia algún camino 

Viendii.se cnn las armas cu las manos; 
Pero con la preste/a que convino , 
Los ciento y treinta jóvenes lozanos 
Pasaron a la tierra sin ayuda 
Mas que el amparo de la noclie muda. 

Y' aunque era en esta tierra el tiempo cuando 
Virgo alargada apriesa el corto día 
Las variables horas restaurando 
Que usurpadas la noche le tenia, 
Antes que la alba fuese desterrando 
Las nocturnas estrellas , parecía 
I. a cundiré del collado levantada 
De gente y materiales ocupada. 

Cuales con liarras , picos y azadones 
Abren los hondos fosos y señales; 
(nales con corvos y anchos cuchillones, 
Hachas , sierras , segures y destrales 
i rtan maderos gruesos y troncones, 

Y lijados en tierra con tapiales 

Y trabazón de leños y faginas 
Levantan los Iraveses y cortinas. 

No ron tanto hervor la liria gente 
En la labor de la ciudad famosa 

la, oflcii sa | diligente 
Andaba en todas parles presurosa; 
Ni César levantó tan de repente 
En Üirracbio la cerca milagrosa, 
Con que cerco el ejército esparcido 
Del enemigo yerno inadvertido : 

Cuanto fué de nosotros coronada 
De una gruesa muralla la montaña , 
De fondo y ancho foso rodeada 
Con ocho gruesas piezas de campaña ; 
Siendo a vista de Arauco levantada 
Handera por Felipe, rey de España, 
Tomando posesión de aquel estado 
Con lo demás del padre renunciado. 

Túvose por un caso nunca i 
De tanto atrevimiento y osadía, 
Entre la gente platica tenido 
Mas por temeridad que valentía, 
Que en el soberbio eslado asi temido 
Los ciento y treinta en poco mas de un dia 
Pudiésemos salir con una cosa 
Tanto cuanto difícil peligrosa. 



CANTO Wii 

Nuestra gi nte del todo recogida, 

La en ,i lu i .i fuerte vino, 

Que el alto sitio v pólvora t. nuda 

Hizo i.e ai v ii. piel camino ¡ 

Por la- .ni. haa i o repartidas 

Según v i i orden que oonvino-, 

Nos pUSlmOS Bill lOdoa I una 

Debajo dei amparo de fortuna. 

La pregonera faina , va vol nido 

Pot el distrito] término araucano , 

Iba de lengua en lengua aei mentando 

Ki abreviado ejército cristiano , 
I. a gente popular amedrentando 

Con un hueco rumor v estruendo vano 

Que lo incierto a las veces certifica , 

\ lo cierto, si es mal , lo multiplica. 
Llegada pues la voz a los oldOS 

lie nuestro* enemigos conjurados , 

No mirando a los tratos y partidos 

POr Una palle V -lia asegui.hl" ; 

Con Súbita prestéis apercibidos 

De municiones .¿u-mas y soldados, 
sin aguardar á mas trataron lingo 
De darnos el a-allo a sangre y fuego. 

Juntos para el efecto en Talcaguano, 
Dos millas poe as .leí fuerte asiento , 

El esforzado mozo Gracolano, 

De gran disposición j atrevimiento, 

Dijo en voi alta : «¡Oh gran Caupollcano! 

Si en algo es de eslunar mi ofrecimiento, 

I' icio que mañana en el asalto 

Arbolaré mi enseña en lo mas alto. 

»Y porque a tí, señor, y a lodos quiero 

Haceros de mis obras satisfechos, 

Con esla usada lanza me profiero 

De aiuir lugar por ios contrarios pechos: 

Y que sera mi brazo el que primero 
Barahuste las anuas y pertrechos, 
Aunque mas dilieullen la subida , 

\ lodo el nnirerso me lo impida. • 
Así dijo ; y los barbaros en esto. 
Porque ya las'estrellas se mostraban, 
Al fuerte en escuadrón con paso presto 
Cubiertos de la noche se acercaban, 
i en una gran barraca, oculto puesto, 
Al pié de ¡a montaña reparaban , 
Aguardando en silencio aquella hora 
Que suele aparecer la clara aurora. 
Aquella noche yo mal sosegado 
Reposar un momento no podra , 
(I ya fuese el peligro , ó ya el cuidado 
Que de escribir entonces yo tenia : 
Asi imaginativo y desvelado 
Revolviendo la inquieta fantasía, 
Quise de algunas cosas desta historia 
Descargar con la pluma la memoria. 
En el silencio de la noche escura. 
En medio del reposo de la gente, 
Queriendo proseguir con mi escritura 
Sle sobrevino un súbito accidente : 

Cent ■ un hielo rada coyuntura, 

Túrbeseme la vista de repente , 

Y procurando de esforzarme en vano 
Se me cayó la pluma de la mano. 

Quisiérame quejar, mas fué imposible 
Del accidente súbito impedido; 
Que el agudo dolor y mal sensible, 
Me privó del esfuerzo y del sentido ; 
Pero pasado el termino terrible, 
> en mi primero ser restituido, 
Del tormento quede de tal manera 
Cual si de larga enfermedad saliera. 

Luego que con suspiros trabajados 
Desfogando las ansias aflojaron, 
Mis descaídos ojos agravados 
Del gran quebrantamiento se cerraron : 
Asi los lasos miembros relajados 
Al agradable sueño se entregaron , 
Quedando por entonces el sentido 
En la mas noble parte recogido. 



88 DON ALONSO DE 

No bien al dulce sueño y al reposo 
Dejado el quebrantado cuerpo había, 
Cuando oyendo un estruendo sonoroso 
Que estremecer la tierra parecía, 
Con gesto altivo y término furioso 
Delante una mujer se me ponía, 
Que luego vi en su talle y gran persona 
Ser la robusla y áspera Belona : 

Vestida de los pies á la cintura, 
De la cintura á la cabeza armada 
De una escamosa y lúcida armadura : 
^11 escudo al brazo, al lado la ancha espada, 
Blandiendo en la derecha la asta dura, 
De las horribles furias rodeada, 
El rostro airado , la color teñida , 
Toda de fuego bélico encendida. 

La cual me dijo : <t;Oh mozo temeroso! 
F.l ánimo levanta y confianza. 
Reconociendo el tiempo venturoso 
Que te ofrece tu dicha y buena andanza ; 
Huye del ocio torpe y perezoso, 
Ensancha el corazón y la esperanza , 

Y aspira á mas de aquello que pretendes, 
Que el cielo te es propicio si lo entiendes 

«Que viéndote á escribir aficionado 
Como se muestra bien por el indicio , 
Pues nunca te han la pluma destemplado 
Las fieras armas y áspero ejercicio, 
Tu trabajo tan fiel considerado , 
Solo movida de mi mismo oficio 
Te quiero yo llevar en una parto 
Donde podras sin limite ensancharte. 

»En campo fértil , lleno de mil flores, 
En el cual hallarás materia llena 
De guerras mas famosas y mayores, 
Donde podrás alimentar la vena ; 

Y si quieres de damas y de amores 
En verso celebrar la dulce pena , 
Tendrás mayor sujeto y hermosura , 
Que en la pasada edad y en la futura. 

«Sigúeme,» dijo al fin; y yo admirado, 
Viéndola revolver por donde vino , 
Con paso largo y corazón osado 
Comencé de seguir aquel camino , 
Dejando del siniestro y diestro lado 
Dos montes , que el Atlante y Apenine 
Con gran parte no son de tal grandeza. 
Ni de tanta espesura y aspereza. 

Salimos á un gran campo , á do natura 
Con mano liberal y artificiosa 
Mostraba su caudal y hermosura 
En la varia labor maravillosa. 
Mezclando entre las hojas y verdura 
El blanco lirio y encarnada" rosa , 
Junquillos, azahares y mosquetas, 
Azucenas , jazmines y violetas. 

Allí las claras fuentes murmurandc 
El deleitoso asiento atravesaban , 

Y los templados vientos respirando 
La verde yerba y flores alegraban. 
Pues los pintados pájaros volando 
Por los copados árboles cruzaban , 
Formando con su canto y melodía 
Una acorde y dulcísima armonía. 

Por mil partes en corros derramadas 
Vi gran copia de ninfas muy hermosas 
Unas en varios juegos ocupadas , 
Otras cogiendo llores olorosas. 
Otras suavemente y acordadas 
Cantaban dulces letras amorosas, 
Con citaras y liras en las manos, 
Diestros sátiros, faunos y silvanos. 

Era el fresco lugar aparejado 
A todo pasatiempo y ejercicio : 
Quién sigue ya de aquel , ya destc lado 
De la casia Diana el duro oficio; 
Ora atraviesa el puerco, ora el venado. 
Ora salta la liebre, y con el vicio 
Gamuzas , canreolas y corcillas 
Retozan con la yerba y florecillas. 



ERCILLA Y zrSlf.A. 



Quién el ciervo herido rastreando 
De la llanura al monté atravesaba ; 
Quién el cerdoso puerco fatigando 
Los osados lebreles ayudaba ; 
Quién con templados pájaros volando 
Las altaneras aves remontaba : 
Acá matan la garza , allá la cuerva , 
Aquí el celoso gamo , allí la cierva. 

Estaba medio á medio deste asiento 
En forma de pirámide un collado, 
Redondo en igual circulo y exento , 
Sobre todas las tierras empinado ; 

Y sin saber yo cómo, en un momento, 
De la fiera Belona arrebatado. 

En la mas alta cumbre del me puso, 
Quedando dello atónito y confuso. 

Estuve tal un rato de repente 
Viéndome arriba , (pie mirar no osaba , 
lanío que acá y alia medrosamente 
Los temerosos ojos rodeaba : 
Allí el templado céfiro clemente 
Lleno de olores varios respiraba , 
Hasta la cumbre altísima el collado 
De verde yerba y llores coronado. 

Era de altura tal , que no podría 
I'n liviano neblí subir á vuelo , 

Y asi no sin temor me parecía 
Mirando ahajo estar cerca del cielo; 
De donde con la vista descubría 

La grande redondez del ancho suelo , 
Con los términos bárbaros ignotos 
Hasta los mas ocultos y remolos. 

Viéndome pues Belona allí subido 
Me dijo : « El poco tiempo que te queda 
Para que puedas ver lo prometido , 
Hace que detenerme mas no pueda : 
Mira aquel grueso ejército movido , 
El negro humo espeso y polvareda 
En el confin de Flandes y de Francia 
Sobre una plaza Inerte de importancia. 

«Después que Carlos quinto hubo triunfado 
De tantos enemigos y naciones, 

Y como invicto principe hollado 
Las árticas y antarticas regiones, 
Triunfó de la fortuna y vano estado, 
Y' asegura su fin y pretensiones, 
Dejando la imperial investidura 

En dichosa ocasión y coyuntura. 

«Y* movido de pió y santo celo 
Que del gobierno público tenia , 
Pareciéndole poco lo del suelo 
Según lo que en el pecho concebía , 
Vuelta la mira y pretensión al cielo, 
El peso que en los hombros sostenía 
Le puso en los del hijo, renunciados 
Todos sus reinos , títulos y estados. 

Viendo el hijo la próspera carrera 
Del victorioso padre retirado , 
Por hacer la esperanza verdadera 
Que siempre de sus obras había dado, 
Por el principio y ocasión primera 
Aquel copioso ejército ha juntado, 
Para bajar de la enemiga Francia 
La presunción , orgullo y arrogancia. 

Aquella es San Quintín que ves delante, 
Que en vano contraviene á su ruina , 
Presidio principal, plaza importante, 

Y del furor del gran Felipe dina : 
Hallase dentro del la el almirante. 
Debajo cuyo mando y disciplina 
Esta gran gente platica de guerra 
A la defensa y guarda de la tierra. 

En tres parles alli como se muestra 
El enemigo campo se reparte , 
Cáceres con su tercio a mano diestra, 
Donde está de Felipe el estandarte , 
El pronto Navarrele a la siniestra 
Con el conde de Mega, y de la parle 
Del Burgo Julián con tres naciones 
Españoles , tudescos y valones. 






LA ARAUCANA, 



• Llegamos pues á tiempo que seguro 
Podrís ref I* contienda porfiada, 

y, v scalaa por el rolo moro 

Eotrar loa do Felipe I pui i eso ida 
Veras el fiero asalto ¡ moce 'loro , 
>, ni lio la hurte Fríni ia iportillada : 
Qae al riguroso bado Incontrastable 
v. h.iy defensa ni plasa ioeapugnab 

■ Coiiviéiicmc partir «!■- aquí al i lito 

A meterme entre aquellos escuadrones, 

\ remover ci levo encí odimienlo 

Los unos v los otros coraxoni 

'lo desde aquí podras mirai lienta 

Las diferentes armas i na< Iones , 

v, escribir ile ooa v "lia la |. alona , 
Dando SU justa parle a rada una. t 

Luego la diosa airad i ] c paula 

Por el airo en tropel se deslii 

Y lo no Instante sin torcer la ria 
(Cual presto rajo i i San Quintin bajaron : 
Don le «litando el luego ya que odia 
Con la amig i discordia se (untaron , 
Que andaba entre las huestes j compaBas 
Efundiéndoles ira en las entrañas. 

En esto el fiero ejército (briosa . 
Por la sefial postrera ja movido . 

Ko no nulo. ni espeso v poli B0 

Corro al balido nono defendido, 
i Quién inora de lenguaje tan copioso 
Que pudiera esplicar lo que aquí vi. lo' 
Mas aunque mi caudal no llegue a tanto. 
Haré lo que pudiere en Otro canto. 



CANTO WIU. 

Da rl rej don Felipe el »,aUo á San Quintín ; entra en elta ,0'lorioio; 
rli uta i"* ifiatauc 

¿Cual sera el atrevido que presuma 
fteduch el raloi vuestro ¡ grandeza 
A término pequeño y breve suma, 

Y i ISO humilde estilo lauta alteza? 

Que aunque por campo prospero la pluma 

Corra con fértil vena y lijcreza, 
'lanío el sujeto ! la loaleria arguye . 

Que iodo lo desnace y disminuje. 

Y el querer atreverme a lauto creo 
Queme sera juzgado a desatino, 
Pues llegado i razón yo momo veo 

Que salgo de IOS leí ni s a tino: 

Mas de serviros siempre el gran deseo , 
Que siempre me ba lirado i este camino. 
Quiza aldelgazara mi pluma ruda 

Y la loi peza de la lengua muda. 

Y asi vuestro favor, del cual procede 
Esta ini presunción y atrevimiento, 

Es el que agora pulo , y el que puede 
Enriquecer mi pobre entendimiento: 
Que si por vos. señor, se me concede 

Lo que a nadie negáis, sollare al VÍeolO 
Con animo la ronca roz medrosa, 
Indigna de contar lan grande cosa. 

Y de vuestra largueza condado 

Por la justa ra/.on con que lo pido. 
Espero que, señor, seré escuchado, 
Que basta para ser favorecido. 
Volviendo a proseguir lo comenzado , 
Dije en el cauto atrás , que arremetido 
Babia el furioso campo por tres vías 
A las aportilladas haterías. 

Y en la velo/, corrida contrastando 
Los tiros y defensas contrapuestas. 
Lo va todo rompiendo y tropellando 
Con animoso pecho y manos prestas, 

Y a los batidos muros arrihando 

Por los lados y parles mas dispuestas : 
Los unos y los otros se afrentaron , 

Y los aninios y armas se tentaron. 



i iM() XY1II. 

Los franceses con muestra valerosa 
Armas \ defensivos Instrumentos, 
Resisten la llegada Impelas i 

Y los contri s animas sangrientos . 

Mas la gente española m is furioss 

Cuanto topaba mas Impedí alo . 

('.mi temoso coraje ¡ porfiado 
Rompe lo ■ illlli ll y cerrado. 

Vi. i ni en i ieJendldss 

Gran contienda, revuelta j embarazos, 
Muertes estradas, golpes y heridas 
De poderoso! \ gallardo*: brazos . 
Cabezas hasta el cuello j mas hendidas, 

Y cuerpos divididos en pedazos i 
Que ni i bastaban petos ni celadas 
Contra el crudo rigor de las espadas. 

La plaza se espugnaba y defendía 
Con esfuerza ¡ valor por iodos la.i.is ¡ 

Era COSS de vei la herrería 

De Lis armas j srneses golpeado . 
i.a eap mi -a \ horrenda artillería , 
Las bombas y srtillclos arrojados 
De pólvoi i . alquitrán , pez y resina, 

Afeite , plomo , azufre y tre nlina. 

Y á vueltas un granizo y lluvia espesa 
De lanzas \ saetas arrojaban . 
Petas, tablas . maderos que 1 gran priesa 
De los muros y techos arrancaban : 
La fiera rabia y gran tesón no cesa , 
Hieren , matan , derriban ; y asi andaban 
Los unos y los otros lan revueltos 
En horror, fuego, sangre y humo envueltos. 

Unos la entrada sin temor ilelienden 
Con lilire y animosa confianza. 

Otros de loied" por vivir ofenden 
Poniéndoles esfuerzo la esperanza ; 
Otros que ya la vida no pretenden 
Procuran de su muerte la venganza . 

Y que cayan sus cuerpos de maneta 
Que al enemigo cierren la carrera. 

Como el furor indómito y violencia 
De uní corriente y súbita avenida , 
Que si halla reparo y resistencia 
Hierve y crece allí la agua detenida , 
Al luí con mayor Ímpetu y potencia 
Bramando abre el camino y la salida , 
Que las defensas rompe y desbarata, 

Y en viólenlo furor las arrebata: 
De tal manera la francesa gente 

Sin bastar resistencia y fuerza alguna 
La arrebató la próspera corriente 
Del liad" de I elipe v su fui luna : 
Que ya sin poder mas forzadamente 
A la furia rendida , por la una 
Parle que estaba ¿áceres , dio entrada 
A su enemiga gente encarnizada. 

Y aunque por esta parle el almirante 
El golpe de la gente resistía, 
No fué ni pudo al cabo ser bastante 
A la pujanza y furia que venia : 
Quedo en prisión con otros, y adelante 
La victoriosa y liera compañía , 
Dejando eterna lástima y memoria . 
Iba siguiendo el liado y la victoria. 

Pues en esta sazón por la otra parte 
Que el diestro Navarrete peleaba , 
Sin ser ya la francesa gente parle 
A |niro hierro la española entraba; 

Y á despecho y pesar del liero Marte 
Que los franceses brazos esforzaba , 
Haciendo gran destrozo y cruda guerra 
De rola á mas andar ganaban tierra. 

Fué preso allí Andalot, que encomendada 
Le eslaba la defensa de aquel lado ; 
Hé aquí también por la tercera entrada 
Que Julián Romero hahia asaltado : 
La suspensa fortuna declarada , 
Alni'-oil" paso al detenido hado ; 
La mano ■ don Felipe dio de modo , 
Que vencedor en Francia entró del todo 






DON ALONSO 

Cortó luego un lemor y trio hielo 
Los ¿Dimos del pueblo enflaquecido , 
Rompiendo el aire espeso y alto cielo 
Un general lamento y alariilo : 
Las armas arrojadas por el suelo, 

tiendo el vivir ya por partido , 
Acordaron con misera huida 
Perder la plaza y guarecer la vida. 

Pero los vencedores , cuando vieron 
Su gran temor y poco impedimento ; 
Los brazos altos y armas suspendieron 
Por nn manchar con sangre el vencimiento; 

Y sin hacer mas golpe arremetieron , 
Vuelto en codicia aquel furor sangriento, 
Al esperado saco de la tierra, 

Premio de la común gente de guerra. 

Quién las llenadas puertas golpeando 
Quebranta los cerrojos reforzados , 
Quien por picas y gúmenas trepando 
Entra por las ventanas y tejados; 
Acá y allá rompiendo y desquiciando 
Sin reservar lugares reservados , 
Las casas de alto abajo escudriñaban , 

Y a tiento sin parar corriendo andaban. 
Como el furioso fuego de repente 

Cuando en un barrio ó vecindad se enciende 
Que con rebato súbito la gente 
Corre con priesa y al remedio atiende; 
\ por todas las partes francamente 
Quién entra , sale , sube ; quién deciende , 
Sacando uno arrastrando, otro cargado 
El mueble de las llamas escapado : 

Asi la fiera gente victoriosa 
Con prestas manos y con pies lijeros 
De la golosa presa codiciosa 
Abre puertas, ventanas y agujeros, 
Sacando diligente y presurosa 
Cofres , tapices , camas y rimeros , 

Y lo de mas y menos importancia 
Sin dejar una mínima ganancia. 

No los ruegos , clamores y querellas , 
Que los distantes cielos penetraban , 
De viudas y huérfanas doncellas 
La insaciable codicia moderaban ; 
Antes rompiendo sin piedad por ellas 
•A lo mas defendido se arrojaban , 
Creyendo que mayor ganancia había 
Donde mas resistencia se hacia. 

Viéranse ya las vírgenes corriendo 
Por las calles sin guarda á la ventura , 
Los bellos rostros con rigor batiendo 
Lamentando su hado y suerte dura ; 

Y las miseras monjas, que rompiendo 
Sus estatutos, límite y clausura, 

De aquel temor atónito llevadas 
Van acá y allá descarriadas. 

Mas el pío Felipe antes que entrasen 
Había mandado á todas las naciones, 
Que con grande cuidado reservasen 
Las mujeres y casas de oraciones ; 

Y amigos y conformes evitasen 
Pendencias peligrosas y cuestiones , 
Que del saco y la presa á cada una 
Diese su parle franca la fortuna. 

Las mujeres, que acá y allá perdidas 
Llevadas del lemor sin tiento andaban, 
Por orden de Felipe recogidas 
En seguro lugar las retiraban ; 
Donde de fieles guardas defendidas 
Del bélico furor las amparaban , 
Que aunque fueron sus casas saqueadas , 
Las '.onras les quedaron reservadas. 

Que los fieros soldados obedientes 
Al cristiano y espreso mandamiento. 
Se mostraban en esto continentes 
Frenando aun el primero movimiento. 
La revuelta y la mezcla de las gentes, 
La mucha confusión y poco tiento 
Hizo que el daño en la ciudad creciese , 

Y un repentino fuego se encendiese. 



DE ERCILLA Y ZUSlGA. 

Súbito allí la llama alimentada, 
Arrojando espesísimas centellas , 
Del fresco viento céliro ayudada 
Procuraba subir á las estrellas : 
La miserable gente afortunada 
Con dolorosas voces y querellas , 
Fijos los tiernos ojos en el cielo, 
Desmayando esforzaban mas el duelo. 

A todas partes gritos lastimosos 
En vano por el aire resonaban , 

Y los tristes franceses temerosos 
En las contrarias armas se arrojaban , 
Eligiendo por fuerza vergonzosos 
El modo de morir que rehusaban , 
Antes que como flacos encerrados 
Ser en llamas ardientes abrasados. 

Mas del piadoso rey la gran clemencia 
Había las lleras armas embotado , 
Que con remedio presto y diligencia 
Todo el furor y fuego fué apagado : 
Al lin sin mas defensa y resistencia 
Dentro de San Quintín quedó alojado. 
Con la llave de Francia ya en la mano. 
Hasta Paris abierto el paso llano. 

El sol ya poco á poco declinaba 
Al hemisferio antartico encendido. 
Cuando yo , que alegrisimo miraba 
Todo lo (pie en mi canto habéis oído, 
Vi cerca una mujer que me hablaba , 
Mas blanco que la nieve su vestido , 
Grave , muy venerable en el aspeto , 
Persona al parecer de gran respeto , 

Diciendo : « Si las cosas que dijere 
Por cierta y verdadera profecía 
Dificultosa alguna pareciere, 
Créeme, que no es ficción ni fantasía ; 
Mas lo que el Padre eterno ordena y quiere 
Alia en su escelso trono y hierarquia, 
Al cual está sujeto lo mas fuerte , 
El hado , la fortuna , el tiempo y muerte. 

tDesta guerra y rigores encendidos 
Entre la España y Francia asi arraigados 
Resultarán conciertos y partidos 
Por una parte y otra procurados : 
En los cuales serán restituidos 
Al duque de Saboya sus estados, 
Con otros muchos medios provechosos 
En bien de Francia y á la España honrosos. 

uY para que mas quede asegurada 
La paz con hermandad y firme asiento 
Con la prenda de Henrico mas amada 
Contraerá don Felipe casamiento; 
Pero la cruda muerte acelerada 
Temprano deshará este ayuntamiento , 
Que el alto cielo asi lo determina , 

Y el decreto fatal y orden divina. 
«En este tiempo Francia corrompida , 

La católica ley adulterando , 
Negara la obediencia al rey debida, 
Las sacrilegas armas levantando ; 

Y con el cebo de la suelta vida 
Cobrara la maldad fuerza , juntando 
De gente infiel ejército formado 
Contra la Iglesia y proprío rey jurado. 

«Por insolencias viejas y pecados 
Vendrá el reino á ser casi destruido , 
Y' Carlos de sus pérfidos soldados 
A término dudoso reducido ; 
Serán con desacato derribados 
Los suntuosos templos , y ofendido 
El mismo sumo Dins y sacramento. 
Sobrando á la maldad" su sufrimiento. 

i Mas vuestro rey con presta providencia 
Previniendo al futuro daño luego, 
Atajara en EspaÜ3 esla dolencia 
Con rigor necesario á puro fuego : 
Curada la perversa pestilencia , 
Las armas enemigas del sosiego 
Con furia moverá contra el oriente 
Enviando al Peñón su armada y gente. 



LA AHAI (ANA, CANTO XVUI 

•Aunque un pueda da la ra pruní ra 
Conseguí! el erecto de le ido . 
\ i ti 1 1 segunda de manet i 
Oue el áspero Pefion sera espugoado; 

Y dejando segura la caí nej i 

Y el i laco contoi do aun dreotado , 

Por causa de loa puertos é Invernada 
Retirar! la victoriosa armada, 



Pendran i España i la -a/mi de Hungría 
lio- principes de altera soberana , 
Rijos de Césaj Máximo v Harta . 
Di i ii los bij i y de Felipe bel mana , 
Que icrecentando el goto j alegría 
M H ni aquella coi le ■■ era ufana 
El mayor es Rodolfo, el otro Ernesto, 
Que i la fama d n id m itei la presto. 

» Y de sus sitas obras i eliendo 

En su pequera edad grande esperanza . 

En anos v virtud Irán c odo . 

\ brtud \ años mnj dignos de alabanza; 
En quienes Be vera resplandeciendo 
i'n escelso valor j la cj lana i 
Del barón Dielrisún , persona din > 
De dar á ules principes dotrina. 

> Luego • ii el mi próximo siguiente , 
i la la cristiandad amenazando . 
I i gruesa armada del Infiel potente 

Ii i contra el i ote a ivegando , 

Con i ni aran aparato j lanía gente 
Que temblaran las costas, j arribando 
A la Isla •!<' Hall i dará fondo . 
yin- boja veinte leguas ni redondo. 

■Donde el grande maestre j caballeros 
Que dentro asistirán en este medio, 

('. Irns rapil un", fm asirlos 

Ofrecerán las villas .il reí lio , 

Y siempre constantísimos i enteros 
Resistirán gran tiempo el Inerte asedio, 

Haciendo en la defensa tales cosas 
«Jue se |ioi|ran leiier por milagrosas. 

•Serán balidos de uno y otro lado 
Por la tierra , por mar , poi bajo j alto . 

Y el raerte de San relmo aportillado 
Entrado i hierro en el noveno asalto , 
El iuiiI suceso ni pueblo bautizado 
Pondrá en grande peligro v sobresalto ; 
Porque en el puerto la turquesca armada 

I nuil i poi Las dos nocas franca entrada. 

>aiií se verán hecbos señalados , 
liifn iirN empresas peligrosas, 

Ánimos temerarios ai lujados 

Cuamlo las esperanzas mas dudosas : 
Postas . maros y lusos arrasados, 
Crudas heridas, muertes lastimosas, 
Casos grandes . sucesos miinitos 
Dignos de ser para en eterno escritos. 

M : cumulo va no liaste esfuerzo humano 
\ la loei 1 1 al ii il> i|o se rindiere , 

El muro esté ya raso . el foso llano , 
, la esperanza al suelo se viniere ; 
Cuando el sangriento bárbara inhumano 
El cochillo sobre olios esgrimiere , 

Ser. i entonces ile todos conoeido 

Lo que puede Felipe y es temido. 

I Pues con sola una parle de SU aunada, 
Y' numero pequeño de soldados, 

De su fortuna y crédito guiada 
Rebatirá los otomanos bados . 
> la afligida Malta restaurada. 

Serán I"- enemigos relii.id"~ . 
Las fatigad is velas dando al viento 
Con pérdida increíble j escarmiento. 

• Luego el año después . , ,.u poderoso 
Ejército en persona Solimano 
Por tierra moverá contra el famoso 
César augusto , emperador romano , 

Y por la gran l'anoina presuroso, 
Dejando a la derecha al Irasilvano, 

i- días la ancha provincia de Dalmacia, 
Bajara á los cunlines de Croacia. 



\ Siguel , plaza fuerte ) reí egida 
Cuatro semanas La tendrá asediad < . 

Y al cabo, sin poder ser soi orrida, 
Del fiero Solimáu será ocupada . 
M is la empres i dlfli d » la vida 
Acabará en un tiempo, que la airada 
Muelle .mili indo el limitado curso, 
Pondrá término y punto I su dlscui 

Poi ..ir i p.o ie en 1 1 ni les loa estado , 
Desasidos de Dios en estos dial , 
i mil ii ni el sosiego iidn lonadoa 
De peí vei sus ei rores v herejías , 
\ conti i el lev l'ehpe con ¡pirado 
Tentarán de maldad diversas v 
Trayendo a estado \ condición las co 
Que durarán gran termino dudoi i 

< También con pretensión de libet i ti e 
En el prospero reino de Granada, 

Los moriscos vendían a levantarse 

Y a negar la obediencia al lev jui '• 

i 1 1 o. d altera* Ion por «limarse , 

Ni sei a i.e pi lucipios remediada , 

Sera de grandes daños J COSlOSS 

De s.ngie Ilustre ¡ gente valerosa 

» Ira i esta guerra un mozo, que es lido 

And i en humildes panos y figón , 
Que -o impet ¡al Linaje esclai ecido 
Difíciles empresas le asegura , 
A quien tienen los hados prometido 
i o. i laníos. i \ súbita ventora 

Este es hijo de Carlos . que aju tría , 

i encubierto estará por algún día, 

» Andará , romo digo , disfraz ido 
Hasta que el padre al I lempo de la luto II 1 1 
Le dejara por hijo declarado . 

Sabiéndole en »n punió i tanta suerte , 

Será de todos con razón amado, 

Franco . esfoi zailo , valeroso y fuelle : 
Es su DOnibre don Juan , J en esta parle 
No puedo ni;e. decir ni revelarle. 
> liaste que a los ntOliSCOS alterados 

En su primera edad hará la guerra . 
Y' los presidios míos \ ocupados 

Los vendía a retirar dentro en la sierra . 

Adonde loe tendrá tan apretados 

Que al lin reducirá la alzada liona , 

Trasplantando en provincias diferentes 
Las raii es malvadas y simientes. 
«Esta guerra acabada, de Alemana 

De 'lamas \ gnu genio acompañada 

La infanta Ana vendía . reí le España , 

Con el icv don Felipe desposada : 

Donde con pompa v majestad entraña 

Será la insigne boda celebrada 

En la antigua Segovia. un tiempo silla 
De los famosos reyes de Castilla. 

«Serán pues los dos príncipes llamados 
Del padre emperador , que ya aquel día 
Ojiorra ilar nuevo asiento en sus estados, 
, hacer rev a Rodolfo de la II ungí ia : 
Asi que, para Jenova embarcados 
Anillaran, pasando a Liuuhanlia 
Por la ribera del Danubio amena 
A su ciudad famosa de Viena. 

iCuando >a la revuelta y lurbacione 

De los tiempos den muestra de acaliaise , 

Y el Indico furor y alteraciones 
Parezcan declinar v sosegarse; 
Entonces en lis bárbaras regiones 

C enzarán de nuevo á levantarse 

Las armas de los turcos inhumanos 
Contra los poderosos venecianos. 

• Y sacando ana armada poderosa 

De todas sus piovnn ia- allegada, 

En la vecina Cipro . Isla lamo-a , 

Descargara la fui ia represada ; 

Y COTÍ espada nuda v ligum-a 

Será la tierra deDos ocupada , 
Entrando a l'amagusta ya batida 
Sobre palabra falsa y fementida. 



DON ALONSO DE 

•.Quedarán pues tan arrogantes deslo, 
Que la armada «le gente reforzando 
Con soberbio designio J presupuesto 
Irán la vía de Italia navegando, 
Despreciando del mundo todo el resto, 

Y aun el poder del eielo despreciando : 
Tanto será su orgullo y fiera muestra 
Nacido del pecado y culpa vuestra. 

•Has el alto Señor, que otro dispone, 

Y en vuestro bien por su piedad lo ordena, 
Que cuando fallan méritos compone 

Cotí su sangre y pasión la deuda ajena, 

Y por solo un gemir luego repone 
La punición y merecida pena , 
Quebrantará con golpe riguroso 

La soberbia del bárbaro ambicioso. 

«Que doliéndose ya de la fatiga 
Del pueblo pecador, pero cristiano , 
Contra la gente pérfida enemiga 
Esgrimirá la poderosa mano : 
Asi de inspiración habrá una liga, 
Donde el papa y senado veneciano 
Juntarán su poder, su fuerza y gente 
Con la del rey católico potente. 

i> Será en gracia de todos elegido 
General de la liga el floreciente 
Mozo, que en su niñez desconocido 
Anda en hábito humilde entre la gente : 
Pero no me es á mi ya concedido 
Revelar lo futuro abiertamente : 
Basta que lo verás , pues te asegura 
Mas larga vida el hado que ventura. 

» Mas si quieres saber desla jornada 
El futuro suceso nunca oido , 

Y la cosa mas grande señalada 
Que jamás en historia se ha leido , 
Cuando acaso pasares la cañada 
Por donde corre Rauco mas ceñido , 
Yerás al pié de un libano en la orilla 
lina mansa y doméstica corcilla. 

uConviénele seguirla con cuidado 
Hasta salir en una gran llanura, 
Al cabo de la cual verás i un lado 
Una fragosa entrada y selva escura ; 

Y tras la corza limida emboscado 
Hallarás en mitad de la espesura 
Debajo de una tosca y hueca peña 
L'na oculta morada muy pequeña, 

«Alli por ser lugar inhabitable 
Sin rastro de persona ni sendero, 
Vive un anciano viejo venerable, 
Que famoso soldado fué primero, 
De quien sabrás dó habita el intratable 
Filón , mágico grande y hechicero , 
El cual le informara de muchas cosas 
Que están aun por venir, maravillosas. 

«No quiero decir mas en lo tocante 
A las cosas futuras , pues parece 
Que habrá materia y campo asaz bástanle 
En lo que de presente se te ofrece, 
Para llevar tus obras adelante , 
Pues la grande ocasión te favorece : 
Que á mi solo hasta aqui me es concedido 
El poderte decir lo que has oido. 

> Mas si el furor de Marle y la braveza 
Te tuvieren la pluma destemplada , 

Y quisieres mezclar con su aspereza 
Otra materia blanda y regalada ; 
Vuelve los ojos, mira la belleza 

De las damas de España , que admirada 
Estoy, según el bien que alli se encierra , 
Cómo no abrasa amor toda la tierra. 

«Mas tente, que me importa á mi , primero 
Que de los ojos fáciles te fies, 
Prevenir al peligro venidero 
Para que del con tiempo te desvies, 

Y no aguardes al término postrero. 
Ni en tu fuerza y mi ayuda te confies: 
Que aunque quiera después contraponerme, 
'lu cerraras los ojos por no verme. > 



ERC1LLA Y ZUÑIGA. 



; Oh condición humana ! que al instante 
Que me privó que el rostro no volviese , 
Solo aquel impedirme fué bastante 
A cpn> el pronto apetito se encendiese : 

Y asi sin esperar mas que adelante 
En el sano consejo procediese , 
Volví los ojos luego, y de improviso 
Vi , si decirse puede, un paraíso : 

En un asiento fértil y sabroso 
De alegres plantas y árboles cercado , 
Do el cielo se mostraba mas hermoso 

Y el suelo de mil flores variado , 
Cerca de un claro arroyo sonoroso 

Que atravesaba el fresco y verde prado, 
Vi junta toda cuanta hermosura 
Supo y pudo formar acá natura. 

Eran las damas del cercado aquellas 
Que en la dichosa España florecían : 
El claro sol , la lima y las estrellas 
En su respeto escuras parecían; 

Y sobre sus cabezas todas ellas 
Olorosas guirnaldas sostenían 
De mil varias maneras rodeadas 

De rubias trenzas, ñudos y lazadas. 

Andaban por acá y allá esparcidos 
Gran copia de galanes estimados, 
Al regalado y blando amor pendidos , 
Corriendo tras sus fines y cuidados : 
Unos en esperanza sostenidos , 
Otros en sus riquezas confiados , 
Todos gozando alegres y contentos 
De sus lozanos y altos pensamientos. 

En esto con presteza y furia estraña 
Arrebatado por el aire vano 
La alta cumbre dejé de la montaña , 
Bajando al deleitoso y fértil llano , 
Donde sí la memoria no me engaña 
Vi la mi guia á la derecha mano, 
Algo medrosa, y con turbado gesto 
De haberme en tanto riesgo y trance puesto. 

Que luego que los pies puse en el suelo, 
Los codiciosos ojos ya cebando , 
Libres del torpe y del grosero velo 
Que la vista hasta allí me iba ocupando , 
Un amoroso fuego y blando hielo 
Se me fué por las venas regalando , 

Y el brio rebelde y pecho endurecido 
Quedó al amor sujeto y sometido. 

Y deseoso luego de ocuparme 
En obras y canciones amorosas , 

Y mudar el estilo , y no curarme 
De las ásperas guerras sanguinosas, 
Con gran gana y codicia de informarme 
De aquel asiento y damas tan hermosas, 
En especial y sobre todas una 

Que vi á sus pies rendida mi fortuna. 
Era de tierna edad , pero mostraba 
En su sosiego discreción madura, 

Y á mirarme parece la inclinaba 

Su estrella , su destino y mi ventura . 
Yo que saber su nombre deseaba, 
Rendido y entregado i su hermosura , 
Vi á sus pies una letra que decía : 
Del tronco de Cazan doña María. 

Y por saber mas della , revolviendo 
El rostro y voz á la prudente guia, 
Súbito el alboroto y fiero estruendo 
De las barbaras armas y armonía 

Me despertó del dulce sueño, oyendo : 
« ¡Arma! arma ! ¡ presto, presto ! » y parecía 
Romper el alto cielo los acentos 
De las diversas voces é instrumentos. 
En esta confusión , medio dormido , 
Alas vecinas armas corrí presto, 
Poniéndome en un punto apercibido 
En mi lugar y señalado puesto : 
('liando con ferocísimo alarido 
Por la áspera ladera del recuesto 
Apareció gran numero de gente , 

Y la rosada aurora en el oriente. 



LA ARAUCANA, CWin \i\ 



73 



Luego también por uoa y otra parte 
Con do menores tocos j denuedo 
'lanía gente asomó, <i'"' al Oero Marte 
Con su temeridad pusiera miedo. 
Mas para proceder parte poi parte 
Según esto] cansado ya na puedo 
Bn el siguiente j nuevo < inlo pienso 
De declararlo todo por esleoso. 



CANTO \IV 

R ni el Italia qtti il dieron á lut piniAutri eo el I 
di ivm o . Ii immelldi de (¡ni o . i • maraUi . ij batalla queloi 

ni . r i m - r • ■ -. I tOldldO! QOl blblM ¡ '■ IldO • n .liria lio lu»HU%lut 
Iiimit.iii BU la marina i lOI ■•ii.-m 

Hermosas ■lama'. , si mi débil i into 
No comienza i esparch vuestros loores, 

Y si mis bajos versos ii" levanto 

A concelos de amor v obras de i res; 

Mi priesa es grande, * que decir haj lanío. 
Que a mil desocupados escrito; es 
Que en «'lio trabajasen nocbe ) día, 
Para lodos materia y campo habría. 

Y aunque spai lado a mi pesar me reo 
Desta materia j presupuesto nuevo, 

Me sacara al camino el gran d 

Que tengo de cumplir i lo que os ■ ii't>o ; 

\ -i el adorno * conveniente arreo 

Me lailán , baste la ¡ntenc que llevo . 

Que es hacer lo que puedo de mi parte . 
Supliendo vos lo que faltare en la arte. 

Mas la española gente que se quej i 
Con causa ju-i u \ .mi razón bastante, 

Dándome mucha priesa , no me deja 

Lugar para que de otras cosas cante; 
Que el ejército b irb iro la aqueja 
Cercando en torno el Inerte en un insumía 
Con terrible amenaza j alarido, 

Como en el canlo airas 1" habéis oido. 

Luego que en la montaña en lo mas alio 
Tres gruesos escuadrones parecieron , 
lunlOS a un mismo tiempo hicieron alio 

Y el sitio desde allí reconocieron : 
Vislo el foso y el muro, "I Aero asalto, 
Dada la seña . ludes lier movieron , 
Esgrimiendo las armas de tal suerte 
Que a nadie reservaban de la muerte 

El mozo Gracolano no olvidado 
De la arrogante oferta y gran prono 
De varias y altas plumas rodeado, 

Blandiendo una tostada pica gruesa 
Venia del los gran Irech lelanlado, 

Rompiendo por el humo y lluvia espesa 
De las halas y tiros arrojados 
Por bracos y cañones reforzados. 

Llegado al justo término, terciando 
La larga pica arremetió furioso . 

Y en tierra el firme rea o m lijando 

Atravesó de un sallo el ancho foso; 

Y por la misma pica gateando, 

Arriba sobre el muro victorioso 
A pesar de las anuas contrapuestas 
Lanzas, picas, espadas y ballestas. 

No - hado loro embravecido 

La baneía embistió tan impaciente, 
Ni fue con tama tuerza resistido 

De espesas aunas v apiñada gente, 
Como el gallardo bárbaro atrevido 
Que temeraria y venturosamente 
Rompiendo al parecer lo mas seguro, 
Sube por fuerza al defendido muro. 

Donde sueltas las armas empachadas , 
Que aprovecharse dolías no podía , 
A bocados , a coces y a puñadas 
Ganar la plaza él solo pretendía : 
Los tiros . golpes, botes v estocadas 
Con gran destreza v maña reliaba , 
Poniendo pecho y hombro suficiente 
Al ímpetu y furor de tanta gente. 



Bn medio de i ut irmaa . i pié quedo 

sin ellas su promesa sustentaba , 

Y con gran perti lia v |"" ledo 

De ni ni as adentra procuraba , 

V, , i el vano propósito v denuedo 

Herido ya en mil partea porfiaba, 
Que su loca fortuna y diestra suerte 
1 1 ni ni suspenso el golpe de la muerta. 

Asi que , en la demanda necia instando 
Se arroja entre los hierros . ) se mete 
Cual peí io espumajoso . que raleando 
Adonde mas le hieren arremete ; 
\ el peligro v la vida despreciando 

Lo mas dudoso j áspero ac :te , 

Desbaratando en torno mil esp 
Al obstinado pecho encamina 

Viéndose i II tal lugar solo , V Halado 

Según la temeraria t fianza . 

No je su pretensión desconfiado , 

Mas .i,,, alguna menos esperanza , 

A los brazos Cet ró con mi soldado 

Y de las III s le saco la lanza. 

Sobre la cual echándose en un punió 
Pensó salvar el foso y vida junto. 

Mas la Instable fortuna ya cansada 

De serle curadora de la vida . 

Dio paso en aquel tiempo a una pedrada 
De algún gallardo brazo de pedida , 

Que en la cóncava si, n la arrebatada 

Piedra gran parle le quedó sumida , 
Trabucándole luego de lo alto 

Yendo en el aire en la mitad del sallo. 

Como el lioyano Euricio , que volando 
La tímida paloma por el cielo 
Con gran presteza el corvo arco flechando 

l.a atravesó en la furia de su vuelo, 

Que retorciendo .-1 cuerpo y revolando 
(auno redondo ovillo vino al Mielo : 

Asi el herido mozo en descubierto 

Dentro del hondo foso cavo muerto. 

De treinta y <los heridas justamente 
Caj*Ó el misero cuerpo atravesado, 
Sin el ultimo golpe de la frente 
Que el número cerró ya rematado ; 

Y la pica que el bárbaro valiente 

De franca y buena guerra había ganado 

Quedó arrimada al luso . de n ira 

Que un Hozo descubierto estaba fuera. 
Pero el joven Pínol, que prometido 
Había de acompañarle en el asalto, 

Y con el hasta el foso arremetido, 
Aunque no se atrevió a tan grande salto, 
Como al vaiieuie ; go vio tendido 

\ descubrir la pica por lo alto, 
La ánchalo lomando por remedio 
Poner con pies lijeros tierra en medio. 

Mas como no haya maña ni destreza 
Contra el hado preciso y dura suerte, 
Ni bastan preslos píes ni Ijjereza 
A escapar de las manos de la muerte ¡ 

Que al que piensa I '011 nía- presteza 

Le alcanza de su brazo el golpe fucile , 
Como al lijero bárbaro le avino 
En mudando propósito y camino: 

Que apenas cuatro pasos había dado 
Cuando dos gruesas balas i.' cogieron , 

Y de la espalda al pecho airares ido 

A un tiempo por dos partes le tendieron : 
No díó la alma tan presto, que un soldado 
De dos que a socorrerle arremetieron, 
De la costosa lanza no trabase, 

Y con peligro suyo la salvase. 

Luego de trompas gran rumor sonando 
La gruesa pica en alio levantaron , 

Y á toda furia en hila igual cerrando 
Al foso con gran Ímpetu llegaron ; 
Donde forzosamente reparando, 

La munición y flechas descargaron 
En tanta multitud . que parecían 
Que la espaciosa tierra y sol cubrían. 



DON ALONSO 

Pilos en esta sazón Marlin <le Elvira, 
Que asi nuestro español era llamado , 
De lejos la perdida lanía mira 
Que el muerto Gracolán le habla ganado : 
Con loable vergüenza ardiendo en ira 
De recobraran honor deliberado, 
Por una angosta puerta que allí liabia 
Solo J sin lanza á combatir salía 

Con un osado joven que delante 
Venta la tierra y cielo despreciando, 

De proporción y miembros de ¡jijante, 
Una asta de dos costas blandeando, 
Que acá y alia con término galante 
La gruesa y larga pica floreando 
Ora de un lado J de otro, ora derecho 
Quiso tentar del enemigo el pecho. 

Tirando un recio bote, que echado 
Le retrajo seis pasos de lal suerte 
Que el gallardo español desatinado 
Se vio casi en las manos de la muerte ; 
Pero como animoso y reportado 
Haciendo recio pié se tuvo fuerte 
Pensando asir la pica con la mano ; 
Mas este pensamiento salió vano. 

Que el indio con destreza y gran soltura 
Saltó Hiero atrás cobrando tierra, 

Y blandiendo la gruesa pica dura 
Quiso con otro rematar la guerra ; 

Mas el pronto español, que entrar procura 
Dándole lado, de la pica afierra , 

Y aguijando por ella á su despecho 
Cerró presto con él pecho con pecho. 

Y habiendo con presteza arrebatado 
Una secreta daga que traia, 

Cinco veces ó seis por el costado 
Del bravo corazón tentó la via : 
El bárbaro mortal ya desangrado 
Por todas la furiosa alma rendía. 
Cayendo el cuerpo inmenso en tierra frió 
Ya de sangre y espíritu vacío. 

El valiente español , que vio tendido 
A su enemigo y la victoria cierta, 
Cobró la pica y crédito perdido 
Retrayéndose ufano acia la puerta : 
Donde por los amigos conocido, 
Fué sin contraste en un momento abierta, 

Y dentro recibido alegremente 

Con grande aplauso y grita de la gente. 

En este tiempo ya por lodos lados 
La plaza los contrarios espugnaban , 
Que á vencer ó morir determinados 
Por los fuegos y tiros se lanzaban : 

Y encima de los muertos hacinados 
Los vivos á tirar se levantaban , 

De donde mas la cierta puntería 
El encubierto blanco descubría. 

Unos con ramas, tierra y con maderos 
Ciegan el hondo foso presurosos ; 
Otros que mas presumen de lijeros 
Hacen pruebas v saltos peligrosos; 

Y los que les tocaba ser postreros 
De llegar á las manos deseosos , 
Tanto el ir adelante procuraban, 
Que dentro á los primeros arrojaban. 

Mas de los muchos muertos y heridos 
De nuestros arcabuces de mampuesto , 

Y de otros arrojados y caídos 

El foso se cegó y allanó presto , 
Por do los enemigos atrevidos 
Arremetieron, el temor pospuesto. 
Llegando por las partes mas guardadas 
A medir con nosotros las espadas. 

Y prosiguiendo en el osado intento , 
De nuevo empiezan un combate duro ; 
Mas otros con mayor atrevimiento 
Trepaban por las picas sobre el muro : 
(,'ue al bárbaro furor y movimiento 
Ningún alto lugar había seguro, 

Ni parte , por mas áspera que fuese, 
Donde no se escalase y combatiese. 



DE ERCILLA Y ZUÑIGA. 

Los nuestros sobre el muro amontonados 
Los rebaten , impelen y maltratan , 

Y con lanzas y tiros arrojados 
Los derriban abajo y desbaratan ; 
Mas poco los demás' escarmentados 
La difícil subilla no dilatan , 
Antes procuran luego embravecidos 
Ocupar el lugar de los caídos. 

Unos asi tras otros procediendo 

('• sos do honra y de temor desnudos, 

Siempre la priesa y multitud creciendo, 
Crece la furia de los golpes crudos: 
Los defendidos términos rompiendo 
Cubiertos de sus cóncavos escudos, 
Nos pusieron en punto y apretura 
Que estuvo lo imposible en aventura. 

En este tiempo, Tucapel furioso 
Apareció gallardo en la muralla, 
Esgrimiendo un bastón fuerte y nudoso, 
Todo cubierto de luciente nialia. 
Como el león de Libia vedijoso 
Que abriendo de la tímida canalla 
El tejido escuadrón , con furia horrenda 
Desembaraza la impedida senda , 

Asi el furioso bárbaro arrogante 
Discurre por el muro , derribando 
Cuanto allí se le opone y ve delante, 
Su misma gente y armas tropellando : 
Quisiera tener lengua y voz bastante 
Para poder en suma ir relatando 
El singular esfuerzo y valentía, 
Que el bravo Tucapel mostró aquel dia. 

No las espesas picas ni pertrechos 
Bastan puestas en contra á resistirle, 
Ni fuertes brazos , ni robustos pechos 
Pueden acometiéndole impedirle : 
Que montones de gente y armas hechos 
Rompe y derriba sin poder sufrirle , 

Y aun no contento desto , osadamente 
Se arroja dentro en medio de la gente; 

Y' al peligro las fuerzas añadiendo 
La poderosa maza rodeaba, 
Unos desbaratando, otros rompiendo 
Siempre mas tierra y opinión ganaba : 
Al fin los duros golpes resistiendo, 
Por las armas y gente atravesaba, 
Hiriendo siempre á diestro y á siniestro 
Con grande riesgo suyo y daño nuestro. 

También acia la banda del poniente 
Había Peteguelén arremetido, 
Y' á despecho y pesar de nuestra geni 
En lo mas alto del bastión subido: 
Que el valeroso corazón ardiente 
Le habia por las entrañas esparcido 
Un belicoso ardor , como sí fuera 
En la verde y robusta edad primera. 

Mucho no le duró ; que á poca pieza 
Le arrebató una bala desmandada 
De los dispuestos hombros la cabeza , 
Rematando su próspera jornada ; 
Tras esta disparó luego otra pieza 
Acia la misma parte encaminada , 
Llevando a Guanipicol que le seguia, 

Y á Surco, Longomilla y Lebopia. 
La gente que en las naos habia quedado, 

Viendo el rumor y priesa repentina , 
Cual salta luego arriba desarmado, 
Cuál con rodela, cuál con coracina; 
Quién se arroja al batel, y quién á nado 
Piensa arribar mas presto á la marina, 
Llamando cada cual a quien debia 

Y ninguno aguardaba compañía. 
Así á nado y á remo con gran pena 

El molesto y prolijo mar cortaron , 

Y en la ribera y deseada arena 
Casi todos á un tiempo pié lomaron ; 
Donde con disciplina y orden buena 
Un cerrado escuadrón luego formaron, 
Marchando á socorrer á los amigos 
Por medio <U~ las armas y enemigos. 



LA ARAI CANA . I AMO \\ 
Del mar no baldan sacado los pies cuando 



l'or la parle de abajo con uiidu 

Leí sale un escuadran en i ootrt , diodo 

Una furiosa carga I anuido : 

Venia el primera el paso apresurando 

ii suelto Fenislon, mozo atrevido 

n le loa oíros quiso adel lotarse 

Con gana y presonci le señalarse. 

Nuestra gente con orden j osadía 
Siguiendo sn derrota j firme míenlo, 
\ i;i enemiga opuesta ai remetía , 
Que aun de esperar do uno sufrimiento ; 
'i .i recibir i reniston salla 
Con paso no menor * atrevimiento 
Kl diestra Julián de Valenzuela , 
l.i espada en mano , al peebo la rodela. 

Pué allí el primera que empezó el asalto 
Kl presto Penislon anticipado , 
Dando un lijero j no pensado salto 
Con el cual descargó un bastón pesado; 
Has Valenzuela, la rodela en alto, 
a dos muios el golpe ha rapando , 

Dejándole al ido de mi ra 

Como si encima un monte le cayera. 

li.ijo la ancha rodela a la cabeza , 

ranto ine el golpe i ecl i ) desmedido , 

\ el trasportado joven une pieza 

I o. rodando de manos mordido; 

M is luego aunque atronado Be endereza, 

\, volviendo del lodo en su sent¡,|o 

Pudo al través burtánd le un sallo 

Unir 1.1 mi/ 1 que c itab i de alto. 

i auro el i. be poi tierra na gran pedazo 
Con el gran peso j hiena que traía , 
Que visto Valenzuela el epibarazo 
Del barbara j el tiempo que él tenía, 
Metiendo con presteza el pié y el brazo, 
ii pecl o con l.i espada le cosía , 
y al sacar la caliente i roja espada 
Le ileso de revés media quijada. 

Kl araucano ya con desatino 
Le echo los brazos sin saber por dónde; 
Mis el joven , tentando otro camino, 
Arrancada la daga le responde, 
Que con la priesa > tuerza que convino 
i res veces en el cuerpo se la esconde , 
Haciéndole estender ya casi helados 
Los pies \ tuertes brazos añudados. 

Vi en aquella sazón guno halda 

Que solo un punto .iiii estuviese ocioso ; 
Mi- cada cual solí lito coi ria 

a i as necesario > peligroso : 

Era el estruendo tal, que parecía 

El batir de las armas presuroso 

Que de sus lijos quicios linio el cíelo 

Desencajado se viniese al suelo. 
Por olra parle arriba en la muralla , 

Siempre con rabia y priesa hervorosa, 
Andaba muy reñida la balada, 
v. la vieíoi 1 1 en confusión dudosa : 
Vuela en el aire la cortada malla , 

Y de sanere cállenle v espumosa 
Tamos arroyos en el foso entraban , 
Que los cuerpos en ella ya nadaban. 
Asi de acá y alia gallardamente 

Por la plaza y honor si tendía , 

Quién sobre el muerto sube diligente, 

Quien muerto sobre el vivo allí caia : 

Don García de M loza entre mi gente 

Su cuartel con esfuerzo defendía, 
Al gran furor y barbara violencia 

Haciendo suficiente resisteni la. 

Don Felipe Hurlado a la otra mano , 

Don Francisco de Andia ¡ Espinosa, 
v, don Simón Perein , lusitano , 
Don Alonso Pai beca y Ortigosa, 

Contrapuestos al ímpetu araucano 

Hacían prueba de esfuerzo milagrosa, 

Resistiendo á gran número la entrada 
A pura fuerza y valerosa espada. 



BasCO Juan i laminen por otra parte, 

Carrillo , y don \iit le < labren , 

Arias Pardo . Ribi r I rte, 
Córdoba ¡ Pedro de Olmos de Agallen . 
Subidos sobre el alto baluarte 

llenan en los contrarios de manera, 

Que aunque eran Infioitoa, ble gura 

la aquella balnl i t j IOS el DUIO, 
N nos se un. nido 

Ju le forres . Garnii i i ' ¡ampo I 

lliiu Mallín ile l.u/.iuan y don Hernando 

Pacheco, Gutierres . Zufiiga y Berrio, 
Ronquillo, Lúa. Osorio, Vaca, Ovando, 
Haciendo cosas que el ingenio uno , 
Aunque Ubre de estorbos estuviera , 

Contarlas por eslciiso no pul 

Tanto el daño creció . que de aquel lado 

Los leí "- alinéanos aflojaron . 

i- rostro a rastra en paso concertado, 

Quebrantado el furor se retiraron 
Los OtrOS, visio el daño no pensado . 
I amblen del loco Hílenlo so apallaroll , 

Quedando Tucapel dentro del inerte 

Hiriendo, derribando y dando muerte 
No desmayó por esto , antes ardía 

En cólera rabiosa y viva saña , 
Y' aquí y allí furioso discurría 
ii iciendo en todas pai íes risa estrena ; 
ii pella a Bustamanle y i Mella, 
Derriba i Diego Pérez y i Saldi 

Mis va es razón, piles he cantado tanto 
¡Dar liu al gran destrozo y largo canlo. 



CANTO XX. 

Hctlranse lo» araucanos con ponióla de anchi penle ; ctcapa.i> Tueaptl 
muy berldo rompleodo por lo» enemigo, ; caenla reguilda a don 
Alomo d« BrcHIl el i-slranu y luilimoso proecM de »u liMoria. 

Nadie prometa sin mirar primero 
Lo que de su caudal y fuerza siente , 

Que quien en pi ter es muy lijeio. 

Proverbio es que despacio se arrepiente: 
La palabra es empeño verdadera 

Que habernos de quitar biliosamente , 

Y es derecho e.uniiii y ley espresa 

Guardar al enemigo la promesa. 

Bien fuera desias leyes va la usanza 
Que en este tiempo misero se tiene: 
Promesas que os ensanchan la esperanza, 

Y ninguna se cumple ni mantiene i 
Asi la vana y necia confianza 

Que estribando en el aire nos sostiene, 
Se viene al suelo y llega al desengaño 
Cuando es mayor que la esperanza el daño. 

De mi sabré decir, cuan trabajada 
Me tiene la memoria , y con cuidado 
La palabra que di bien cscusada 
De acabar este libro comenzado : 
Que la seca materia , desgustada , 
Tan desierta y estéril que he tomado 
Me promete hasta el liu trabajo sumo , 
Y' es malo de sacar de un terrón zumo. 

¿Quién me metió entre abrojos y por cuestas 
Tras las roncas trompetas y alambores , 
Pudiendo ir por jardines y florestas 
i igiendo varias y olorosas flores , 
M :. lando en las empresas y recuestas 
Cuentos, ficciones, fábulas y amores , 
Donde correr sin limite pudiera , 

Y dando gusto, yo le recibiera? 

¿Todo ha de ser batallas y asperezas , 
Discordia, fuego, sangre, enemistades, 
(i líos , reinóles . sañas y bravezas, 
Desatino, furor, temeridades , 

Rabias , iras , venganzas y fierezas, 
Muertes . destrozos , rizas, crueldades. 
Que al mismo Marte ya pondrán haslio 
Agolando un caudal mayor que el mió? 



7l ; DON ALONSO DE 

Mas á mi me os forzoso ser paciente, 
Pues de mi voluntad quise obligarme , 

Y asi os pido , señor , humildemente 
Que no os dé pesadumbre el escucharme : 

Que el atrevido bárbaro valiente 

Aun no me da lugar de disculparme , 

Tal es la furia y priesa con que viene . 
Que apresurar la mano me conviene. 

El cual , como encerrada bestia fiera, 

Ora de aquella , y ora desta parte , 
Ahre sangrienta y áspera carrera , 

Y por todas el daño igual reparte 
Con un orgullo lal que acometiera 
Allá en su quinto trono al liero Marte , 
Si viera modo de subir al cielo, 
Según era gallardo de cerhelo. 

Pero viéndose sido y mal herido, 

Y el ejército bárbaro deshecho , 

Y todo el liero hierro convenido 
Contra su fuerte y animoso pecho , 
Se retrujo á una parte , en la cual vido 
Que el cerro era peinado y muy derecho , 
Sin muro le aquel lado, donde un sallo 
Halda de mas de veinte brazas de alto. 

Como si en tal sazón alas tuviera 
Mas seguras que Dédalo las tuvo, 
Se arroja desde arriba de manera 
Que parece (pie en ellas se sostuvo: 
Hizo prueba de si fuerte y lijera , 
Que el salto aunque mortal en poco tuvo , 
Cayendo abajo el bárbaro gallardo 
Como una onza lijera ó suelto pardo. 

Mas bien no se lanzó, que en seguimiento 
Inlinidad de tiros le arrojaron , 
Que aunque no le alcanzara el pensamiento 
Antes que fuese abajo le alcanzaron : 
Fué tanto el descargar, que en un momento 
En mas de diez lugares le llagaron ; 
Pero no de manera que cayese , 
Ni solo un paso y pié descompusiese. 

Viéndose abajo y tan herido, luego 
Del propósito y salto arrepentido, 
Abrasado en rabioso y vivo fuego , 
Terrible y mas que nunca embravecido , 
Quisiera revolver de nuevo al juego, 

Y vengarse del daño recibido; 
Mas era imaginarlo desatino. 
Que el cerro era tajado y sin camino. 

Cinco ó seis veces la difícil vía 

Y de fortuna el crédito tentaba , 
Que fácil lo imposible le hacia 
El coraje y furor que le incitaba : 
Por un lado y por otro discurría , 
Todo de acá y de allá lo rodeaba , 
Como el hambriento lobo encarnizado 
Rodea de los corderos el cercado. 

Mas viendo al lin que era designio vano 

Y de tiros sobre él la lluvia espesa , 
Retirándose á un lado vio en el llano 
La trabada batalla y fiera priesa; 

Y como el levantado halcón lozano 
Que yendo alta la garza , se atraviesa 
El cobarde milano, y desde el cielo 
Cala á la presa con furioso vuelo : 

Así el gallardo Tucapel, dejado 
El temerario intento infructuoso, 
Revuelve a la otra banda encaminado 
Al reñido combate sanguinoso : 
En esto el liando infiel desconfiado 
De mucha gente y sangre perdidoso 
Se retiró, siguiendo las banderas 
Que iban marchando ya por las laderas 

No por eso torció de su demanda 
Un solo paso el bárbaro valiente, 
Antes recio embistió por una banda , 
Tropellando de golpe mucha gente; 

Y dándoles terrible escurribanda 
Pasó de un cabo á otro francamente , 
Hiriendo y derribando de manera 
Que dejo bien abierta la carrera. 



EUCILLA Y ZlJPvlGA. 

Quién queda alli estropiado, quién tullido. 
Quién se duele , quién gime , quién se queja. 
Quién cae acá , quién cae allá aturdido , 
Quién haciéndole plaza del se aleja , 

Y eu el largo escuadrón de armas tejido 
Un Rían portillo y ancha calle deja , 
Con el furor 'que el fiero rayo apriesa 
Rompe el aire apretado y nube espesa. 

De tal manera Tucapel abriendo 
De parte á parte el escuadrón cristiano 
Arriba a los amigos, (pie siguiendo 
[ban la retirada á paso llano, 
Con el concierto y orden procediendo 
Que vemos ir las grullas el verano , 
Cuando de su tendida y negra banda 
Ninguna se adelanta ni desmanda. 

Nosotros , aunque pocos , cuando vimos 
Que á espaldas vueltas iban ya marchando, 
De nuestro fuerte en gran tropel salimos 
En la campaña un escuadrón formando , 

Y á paso moderado los seguimos 
De la victoria enteramente usando ; 
Pero dimos la vuelta apresurada 
Temiendo alguna bárbara emboscada. 

Duró pues el reñido asalto tanto. 
Que el sol en lo mas alto levantado 
Distaba del poniente en punto cuanto 
Estaba del oriente desviado: 
Nosotros ya seguros , entre tanto 
Que remataba el curso acostumbrado 
Dando lugar á las nocturnas horas 
Del personal trabajo aliviadoras ; 

El ciego foso al rededor limpiamos 
Sin descansar un pimío diligentes , 

Y en muchas parles del desbaratamos 
Anchas traviesas y formadas puentes : 
Los lugares mas flacos reparamos 
Con industria y defensas suficientes. 
Fortificando el sitio de manera 
Que resistir un gran furor pudiera. 

La negra noche, á mas andar cubriendo 
La tierra , que la luz desamparaba , 
Se fué toda la gente recogiendo, 
Según y en el lugar que le tocaba , 
La guardia y centinelas repartiendo , 
Que el tiempo estrecho á nadie reservaba ¡ 
Me cupo el cuarto de la prima en suerle 
En un bajo recuesto junto al fuerte, 

Donde con el trabajo de aquel dia , 

Y no me haber en quince desarmado , 
El importuno sueño me afligía 
Hallándome molido y quebrantado. 
Mas con nuevo ejercicio resistía 
Paseándome deste y de aquel lado 
Sin parar un momento : tal estaba 
Que de mis propios pies no me fiaba. 

No el manjar de sustancia vaporoso, 
Ni vino muchas veces trasegado, 
Ni el hábito y costumbre de reposo 
Me habían ei grave sueño acarreado: 
Que bizcocho negrísimo y mohoso 
Por medida de escasa mano dado, 

Y la agua llovediza desabrida 
Era el mantenimiento de mi vida. 

Y á veces la ración se convertía 
En dos tasados puños de cebada , 
Que cocida con yerbas nos servia. 
Por la falla de sal , la agua salada ; 
La regalada cama en que dormia 
Era la húmida tierra empantanada , 
Armado siempre y siempre en ordenanza, 
La pluma ora en la mano, ora la lanza. 

Andando pues así con el molesto 
Sueño que me aquejaba porfiando, 

Y en gran silencio el encargado puesto 
De un canto al otro canto paseando, 
Vi que estaba el un lado del recuesto 
Lleno de cuerpos muertos blanqueando : 
Que nuestros arcabuces aquel día 
Habían hecho gran riza y batería. 



N ncbo después desto, yo que estaba 

C jo alerto j con atento oído . 

s-iiii de ralo en ralo que son iba 
A'i.i los cuerpo» muertos un ruido i 
Que siempre al acabar se i ensataba 
Con un triste suspiro sostenido . 

Y tornaba a sentirse . p¡ :lendo 

Que Iba de cuerpo en cuerpo discurriendo. 

La noche era tan lóbrega i escota 
Que divisar lo cierto no ¡ 

Y asi por ver el Dn desla aventara, 
Auin|iii' mas por cumplii lo que debía, 
Me vine agazapado en la verdura 

Ai i. i l.i parle que el rumor se oía. 
Donde vi entre los muertos li oculto 
Andando a cuatro pies un negro bollo. 

^ o de aquella yisi al satisfecho. 

Con un temor que agora aun no le niego , 
l.;i espada en mano j i < rodóla al pecho . 

Llamando a Dios sol i aguijé luego ; 

Mas el imiiip se puso en pié derecho , 
n con medrosa roa j bomilde ruego 

Dijo ¡ j Señor . seí u . me i le pido 

Que soj mujer , j aunes te he ofendido. 

> si un dolor v destentara estaña 
A lastima j piedad no le inclinaren , 
\ tu ingrienia espada j Sera -aña 
De loe términos lícitos pasaren, 
i Qué gloria adquirirás de lal hazaña, 
i u indo loa 1 1 1 - 1< •-• cielos publicaren 
Que se empleé en una mujer tu esp idoi 
\ iii 1 1 , misera , triste j desdichada ' 

» Ruégote p<i<-~ , señor, si por ventura , 
ii desventura como fué la mía , 
Con nnim verdadero j con fe pura 
Amaste tiernamente en algún dia . 
Me dejes dar a nn muerto sepultara, 
Que yace entro esla muerta compañía : 
Miu que aquel que niega lo que esjuslo 
Lo malo aprueba ya, y se hace injusto. 

• No quieras impedir obra lan pía 
Que .mu in bái bara guerra se concede , 
Que es especie j señal de titania 

! sar de lodo aquello que Be puedo; 

Deja buscar su cuerpo B esla alma inia; 
Después furioso con rigor procede: 

Que >a el dolor me ha puesto en tal estremo 
Que mas la villa que la muerte temo. 

• Que no sé mal une ya dañarme pueda; 

No hay bien mayor que no le haber tenido; 

A. ibese y Fenezca lo que queda , 
Pues <|ue mi dulce amigo ha fenecido : 
Que aunque el cielo nucí un me conceda 
Bol ii mi cuerpo con el suyo unido , 
No estorbaré por mas que me persiga, 
(Jue ir.i afligido espíritu le siga.» 
En esto con instancia me rogaba 

Que mi dolor de un golpe rematase ; 

Ha: yo que en dn la j confias estaba 

Aun teniendo temor que iu>' engañase. 
Del verdadero indicio no Baba 

Hasta que mi poco mas me asegurase , 

Sospechando c|tie fuese alguna espía 
Que a sabei Como estallamos venia. 

Bien que estuve dudoso; pero luego 
Aunque la noche el rostro le encubría, 
En SU poco temor y gran sosiego 
Vi que verdad en todo me decia ; 
\ que el pérfido amor, ingrato y ciego, 
En busca del marido la trais . 
El cual en la primera arremetida 
Queriendo señalarse dio la vida. 

llovido pues a compasión de vella 
Firme en su casto y amoroso intento, 
De allí salido me voM con ella 
A mi lugar y señalado asiento : 
Donde yo le rngué que su querella 
Con animo seguro y sufrimiento 
Desde el principio al cabo me contase , 

Y desfogando la ansia descansase. 



LA ARAUCANA, r.AMO XX. 77 

Ella dijo : « ¡Aj de mi, q imposible 



Tener jamas descanso basta la muerte . 
Que es -ni remedio mi pan terrible , 

Y mas que todo sufrimiento fuerte ! 
M o aunque m i insufrible, 
Diré el discurso de mi amarga suerte , 
Quité que mi dolor , según es grave , 
i'., i i ser qué esforzándole me acabe. 

0) i egualda , bija desdichada 
Del i i iqui Brancol, desventurado , 

He muchos poi lai sa en vano amada 

Libre un tiempo de amor y de cuidado; 
Pero muy presto la fortuna airada 
De ver mi libertad y alegre estado 
Torbó de lal manen mi alegí la , 

Qoe al lili muero del mal que no (cuna. 

•Do machos ful pedida en casi mío , 

Y' a iodo- Igualmente despreciaba , 
De I" cual un buen padre descontento, 
Que yo aceptase alguno me rogaba ; 
Peí o con franco j libre pensamiento 
De -ii importuno mogo me escusaba, 

Que era pensar mudar lesvaí lo , 

\ in.iiiiii.il -in fruto en bierro frió. 

No por mi- libres j esperas respuestas 
Los limos pretensores aflojaron : 

Antes ii lleva- pinchas y lecllcslas 

i, n -ii vana demanda mas instaron , 

i. con dan/as , con juegos y otras liestas 

Mudar mi firme loteólo procuraron. 
No les bastando maña ni artificio 

A sacar un propósito de quicio. 

• Muy presto pues llegó el postrero dia 
Desla no libertad y señorío : 

¡ lili si lo lucra de la vida mía ! 
pero no pudo ser , que era loen mió. 

Kn un lugar que ¡unto al pueblo lialu'a 
Donde el claro Gualebo , manso rio, 
Después que -ii- viciosos campos riega , 
El nombre y agua al ancho ítala entrega : 

• Alli, para castigo de mi engaño, 
Que fuese á ver sus liestas me rogaron , 

Y o o había de ser para mi daño 

Fácilmente conmigo lo acabaron : 
Luego por orden y arlilicio eslraño 
La larga senda y pasos enramaron , 

Pareciendoles maloel buen camino, 

Y que el sol de tocarme no era dino. 

» Llegue por varios arcos donde estaba 
I ii bnn compuesto y levantado asiento, 
Hecho por tal manera que ayudaba 
La maestra natura al ornamento : 
El agua clara en lomo murmuraba , 
Los árboles movidos porel viento 
Hacían un movimiento y un ruido 
Que alegraban la visla y el oido. 

• Apenas pues en él me había sentado 
Cuando un alto y solemne bando echaron , 

Y del ancho palenque y estacado 
La embarazosa gente despejaron : 
Cada cual a -u puesto retirado. 

La acostumbrada lucha ciiiiiciizarnu 

Con un silencio lal que los presentes 
Juzgaron ser pinturas mas qoe gentes. 

• Aunque hábil muchos jóvenes lucidos. 
Todos al parecer enmpe (¡dures , 

De diferentes suenes y vestidos, 

Y de mi lin engañoso pretensores, 

No estaba en cuales eran los vencidos , 
Ni cuales lialnan sido vencedores. 
Buscando acá y alia entretenimiento 
Con uu ocioso y libre pensamiento. 

• Yo que en cosa de aquellas no paraha , 
El Mu de sus contiendas deseando , 

Ora los allos arboles miraba 
De natura las obras contemplando. 
Ora la agua que el prado atravesaba 
Las varias pedrezuelas numerando, 
Libre á mi parecer y muy segura 
De cuidado de amor y desventura. 



DON ALONSO DE ERCILLA 

•Cuando un gran alboroto y vocería 
(Cosa muy cierta en semejante joego) 

Si' levanto entre aquella compañía. 
Que me sacó de seso y de sosiego ; 
Yo queriendo entender lo que seria, 
Al mas cerca de mi pregunté luego 

I, a causa de la grita ocasionada , 
Que me fuera mejor no salter nada. 

» El cual dijo : « Señora, ¿no has mirado 
Cómo el robusto joven Mareguano 

Con lodos cuantos mozos lia luchado 
Los ha pueslo de espaldas en el llano? 

Y cuando va esperaba condado 
Que la bella guirnalda de tu mano 
Le ciñera la ufana v leda Trente 
Eu premio y por señal de mas valiente, 

«Aquel gallardo mozo bien dispuesto 
Del vestido de verde y encarnado, 
Con gran facilidad le ha en tierra puesto, 
Llevándole el honor que habla ganado ; 

Y el fácil y liviano pueblo desto 
Como de novedad maravillado 
Ha levantado aquel confuso estruendo 
La fuerza del mancebo encareciendo. 

>Y también. Mareguano, que procura 
De volver á luchar, el cual alega 
Que fué siniestro acaso y desventura, 
Que en fuerza y maña el otro no le llega ; 
Pero la condición y la postura 
Del espreso cartel se lo deniega , 
Aunque el joven con ánimo valiente 
Da voces, que es contento y lo consiente. 

«Pero los jueces por razón no admiten 
Del uno ni del otro el pedimento, 
Ni en modo alguno quieren ni permiten 
[novación en esto y movimiento ; 
Mas que de su propósito se quiten , 
Si entrambos de común consentimiento 
Pareciendo primero en tu presencia 
No alcanzaren de ti franca licencia. i> 

»En esto á mi lugar enderezando 
De aquella gente un gran tropel venia , 
Que como junto á mi llegó, cesando 
El discorde alboroto y vocería, 
El mozo vencedor la voz alzando 
Con una humilde y baja cortesía 
Dijo : « Señora , una merced le pido 
Sin haberla mis obras merecido. 

i) Que si soy eslranjero y no merezco 
llagas por mi lo que es tan de tu oficio , 
Como tu siervo natural te ofrezco 
De vivir y morir en tu servicio : 
Que aunque el agravio aquí yo le padezco, 
Por<J-l' desta mi oferta algún indicio, 
Quiero sí dello fueres tú servida 
Luchar con Mareguano otra caída. 

»Y otra, y otra, y aun mas, si él quiere, quiero, 
Hasta dejarle en lodo satisfecho , 

Y consiento que al punió y ser primero 
Se reduzca la prueba y el derecho ; 
Que siendo en tu presencia, cierto espero 
Salir con mayor gloría desle hecho : 
Danos licencia , rompe el eslaluto 
Con lu poder sin limite , absoluto. » 

«Esto dicho con baja reverencia 
La respuesta mirándome esperaba; 
Mas yo, que sin recato y advertencia 
Escuchándole atenta le miraba, 
No solo concederle la licencia , 
Pero ya que venciese deseaba, 
Y' así le respondí : « Si yo algo puedo 
Libre y graciosamente ¡o concedo. » 

«Luego con un gallardo continente 
Ambos juntos de mi se despidieron , 

Y con grande alborozo de la gente 
En la cerrada plaza los metieron : 
Adonde los padrinos igualmente 
El sol ya bajo y campo les partieron , 

Y dejándolos solos en el puesto 
El uno para el otro movió presto. 



Y zuSir.A. 

«Juntáronse en un punto, y porfiando 
Por el campo anduvieron un gran trecho. 
Ora volviendo en torno y volteando. 
Ora yendo al través, ora al derecho , 
Ora alzándose en alto, ora bajando, 
Ora en sí recogidos pecho á pecho : 
Tan estrechos gimiendo se tenían , 
Que recibir alíenlo aun no podían. 

«Volvían á forcejar con un ruido. 
Que era de ver y oírlos cosa eslraña ; 
Pero el mozo estranjero ya corrido 
De su poca pujanza y mala maña , 
Alzó de tierra al olro, y de un gemido 
De espaldas le trabuca en la campaña 
Con tal golpe, que al triste Maureguano 
No le quedó sentido y hueso sano. 

«Luego, de mucha gente acompañado, 
A mi asiento los jueces le trajeron ; 
El cual ame mis pies arrodillado 
Que yo le diese el precio me dijeron : 
No sé si fué su estrella , ó fué mí hado , 
Ni las causas que en esto concurrieron , 
Que comencé á temblar , y un fuego ardiendo 
Fué por lodos mis huesos discurriendo. 

«Hálleme tan confusa y alterada 
De aquella nueva causa y accidente. 
Que estuve un rato atónita y turbada 
En medio del peligro y tanta gente; 
Pero volviendo en mi mas reportada , 
Al vencedor en todo dignamente 
Que estaba allí inclinado ya en mi falda 
Le puse en la cabeza la guirnalda. 

«Pero bajé los ojos al momento 
De la honesla vergüenza reprimidos, 

Y el mozo con un largo ofrecimiento 
Inclinó a sus razones mis oidos : 

Al fin se fué llevándome el contento 

Y dejando turbados mis sentidos ; 
Pues que llegué de amor y pena junto 
De solo el primer paso al postrer punte. 

Sentí un.) novedad que me apremiaba 
La libre fuerza y el rebelde lirio, 
A la cual sometida se entregaba 
La razón, libertad y el albedrío : 
Yo que cuando acordé ya me hallaba 
Ardiendo en vivo fuego el pecho frío. 
Alcé los ojos tímidos cebados 
Que la vergüenza allí tenia abajados. 

«Rolo con fuerza súbita y furiosa 
De la vergüenza y continencia el freno. 
Le seguí con la vista deseosa 
Cebando mas la llaga y el veneno ; 
Que solo allí mirarle y no otra cosa 
Para mi mal hallaba que era bueno ; 
Así que adonde quiera que pasaba 
Tras si los ojos y alma me llevaba. 

«Víle que á la sazón se apercibía 
Para correr el palio acostumbrado, 
Que una milla de trecho y mas tenía 
El término del curso señalado ; 

Y al suelto vencedor se prometía 
Un anillo de esmaltes rodeado 

Y una gruesa esmeralda bien labrada , 
Dado por esta mano desdichada. 

« Mas de cuarenta mozos en el puesto 
A pretender el precio parecieron , 
Donde en la raya el pie cada cual puesto 
Prontos y apercibidos atendieron ; 
Que no sintieron la señal tan preslo 
('.uando todos en hila igual partieron 
Con tal velocidad , que casi apenas 
Señalaban la planta en las arenas. 

«Pero Crepino , el joven estranjero , 
Que así de nombre proprío se llamaba , 
Venia con tanta furia el delantero, 
Que al presuroso viento airas dejaba : 
El rojo palio al fin locó el primero 
Que la larga carrera remataba , 
Dejando con su término agraciado 
El circunstante pueblo aficionado. 



LA ARAUCANA 

• Y con solemne triunfo rodemdo 
La llena y ancha plaza le llevaron ¡ 
Pero déspota i un lugar tornando, 
Que le diese el anillo me rogaron : 
Yo un medroso lembloi disimulando, 
Que atentamente lodos me miraron , 
Del empai bo * lenjor pasado el punto 
Le di un Ubetl id | anillo junto. 

■Él me dijo BeB h i , le suplico 
Le recibas de mi , que aunque parece 
Pobre * pequeño 1 1 don . le certifico 

Que es grande la .¡ii i con que te "frece : 

Que con este Eavor quedaré rico . 

y asi el animo ¡ rúen n mgrandeco, 

Que ii" habrá empresa ¡n ande al lanvbi 
Que ya i » i «- pueda ser uiflcoltoasua 

«Yo por usar de toda i orinal i , 
Que es lo que k las mujeres pernclona , 
Le dije , que el anillo recibía 

Y mas '..i voluntad de la penóos ¡ 
Ku esto lods aquella compañía, 
Hecha en lomo de mi espesa corona ■ 
Del ya agradable asiento me bajaron, 
1 ■ isa de un padre ate llevaron, 

•No con pequeña Faena i resistencia. 
Por dar satisfacción de mi a la genio, 
Bncubri iros semanas mi dolencia, 
Siempre creciendo el daño 3 mego ardiente; 

Y mostrando reñir i la obediencia 
De mi padre j señor . mañosamente 
Le di a entender por señas j rodeo 
Querer cumplir su ruego \ mi deseo, 

•Diciendo : que pues 61 me pereuadia 
Que lomase parientes s marido 
ai parecer según que convenía, 
\ a por le obedei ei le b ibia elegido, 
El cual en Crepino . que lenia 
Valor , sucí le j linaje c icido, 

Junto culi ser discreto, honesto, afable, 

De condición j término loable. 

•Mi padre, que con sesgo j ledo gesto 
Hasta el Bn escuché el parecer mió, 
Besándome en la fíenle dijo : «En esto 
\ en lodo me remito á tu albedrio ; 
Pues de lu discreción y intento honesto 
Que elegirás lo que conviene Bo : 

Y bien muestra Crepino en su crianza 
Ser de buenos res| elos y esperanza.* 

•Ya que con voluntad y mandamiento 
A ñu honor j deseo satisfizo, 

Y la vana contienda j Fundamento 
De los presentes jóvenes deshizo, 
El infelice > triste casamiento 

rma j acto público se bii 1 , 
11. o hace fasto un mes. ¡Oh suerte dura! 
¡Qué urea esta del bien la desventan! 

• Ayer me m c intenta de mi suerte 
sin lemói de contraste ni recelo, 
H03 la s ingrieoia j rigorosa muerte 

Todo lo lia derribado por el suelo. 

j Qué consuelo lia de haber a mal tan fuerte? 
j ym- recompensa puede darme el cielo 
Adonde ya ningún remedlu vale , 
Ni hay bien que con tan grande mal se iguale? 

• Este es pues el proceso, esta es la historia 

Y el lin tan cierto de la dolí e \iila : 
Hé aqui mi libertad y breve gloria 
Ku eterna amargura convenida ; 

Y pues que por ni causa la me ria 

Mi llaga ha renovado encrudecida, 
En recompensa del 'loior te pido 

Me dejes enterrar a mi marido. 

• Que no es bien que las aves carniceras 
Despedacen el cuerpo miserable , 
Ni los perros y brutas bestias Qeras 
Satisfagan su estómago insaciable ; 
Mas cuando empedernido ya no quieras 
Hacer cosa tan justa y razonable. 
Haznos con esa espada y mano dura 
Iguales en la muerte y sepultura.» 



CANTO XXL 

Aqui acabó su historia , y comenzaba 

I 11 Maulo lal que el 1 te enternecía . 

Con una mala y dolor que me obligaba 
\ tenerle en el dualo c pon 1 . 

Que ya el asegurarle no bastaba 
De cu mi" promeleí yo la podía 1 
Solo podía 1.1 muerte > sacrificio 

Por íiitlmo re lio j beneficia 

En gran congoj 1 j confusión me vten , 
Si don Sin Peí eln, que i otro lado 

II o 1.1 también 1.1 guardl > vlnlen 

a decirme que el tiempo en acabada : 

Y espantado también de lo que oyera . 
Que un poco deade aparta habla escachado, 
M ■ ayudé ■< consolai la . hacienda cid tas 
c.ini nnevo ofrecimiento mis ofertan, 

\ 1 el presuroso cielo volteando 
K 11 el mar las estrellas trastornabas, 

V el crucero las horas señalando 

Entre el sur y sinluesti- declinaba 

Kn mitad del silencio y 1101 lio, cuando 

Visto cuanto la oferta la obligaba , 

Reprii ndo Tegualda su lamento 

La llevamos I nueatro alojamientOi 

Donde en boni sta guarda y compañía 
De mujeres casadas quedó, en tanto 
Que el esperado ya vecino dia 

Quitase de la noció- el negro manto. 

Entre tanto también razón seris , 
Pues que todos descansan j yo canto, 

llcj.ol" basta manilla cu oslo estado, 
Que de nposo estoy necesitado. 






CANTO XXI. 

llalli TegaaMl el cuerpo Sol marido, j haciendo un llanl» •otrfl 41 te 

lleva i ni fierra : lltglD á F '■■•■< iai"it.lri y caballos que venían 

, Sai l. l.i Imjunu! |.or tierra , btCO Caujmlicjn mu. lira (•> 

neral de su gente. 

¿Quién de amor hizo prueba tan bastante? 
¡Quién \io tai maestra y obra tan piadosa 

Como la que tenemos hoy delante 
Desta infelice barbara hermosa? 
La fama engrandeciéndola levante 

Mi baja VOZ en alta y sonorosa ; 

Dando noticia della eternamente 

Coria de lengua en lengua y gente en gente. 

Cese el uso dañoso y ejercicio 

De las mordaces lenguas ponzoñosas 
Que llenen de costumbre y por oficio 
Ofender las mujeres virtuosas : 

Cues mirándolo | non . snln este indicio, 
Sin haber en contrario tantas cosas. 

Confunde su malicia , y las condena 
A duro freno y vergonzosa pena. 

¡ Cuántas y cuántas vemos que han subluo 
A la difícil cumbre de la fama , 
Judit, Camila, la fenisa Dido, 
A quien Virgilio injustamente infama ; 
Penélope , Lucrecia , que al marido 

Lavé con sangre la violada cama ; 
Hipo, Tucia, Virginia, Fulvia. delta, 
Porcia, Sulpicia , Alcesles y Cornelia! 
l;ien puede ser élitro estas colocada 
La hermosa Tegualda, pues parece 
En la rara hazaña señalada 
tai. mili por el piad. iso amor merece : 

Asi sobre sus obras levantada 

Entre las mas famosas resplandece , 

Y el nombre será siempre celebrado 

A la inmortalidad ya consagrado. 
Quedó núes como dije recogida 
En parte honesta y compañía segura , 
Del poco beneficio agradecida , 

o lo que esperaba en su ventura ; 
Pera la aurora J nueva luz venida. 
Aunque el sabroso suefio con dulzura 
Me babia los lasos miembros ya trabado , 
Me despertó el aquejador cuidado. 



so 



DON ALONSO l)K ERC1LLA Y 7.UNIGA. 



Viniendo á toda priesa adonde estaba 
Firme en el triste llanto j sentimiento, 
Que solo un breve punta do aflojaba 
La dolorosa pena y el lamento : 

Yo. cnn gran compasión la consolaba, 

Haciéndole seguro ofrecii nto 

De entregarle el marido y darle Rente 
Con que salir pudiese libremente. 

Ella del bien incrédula llorando, 
LOS brazos estornudos, me pedia 
Firme seguridad ; y asi llamando 
LOS indios de servicio que tenia , 
Salí con ella acá v alia buscando: 

Al bn entre los muertos que allí había 

Hallamos el sangriento cuerpo helado 
De una redonda bala atravesado. 

La misera Tegualda . que delante 
Vio la marchita faz. desfigurada , 
Con horrendo furor en un instante 
Sobre ella se arrojó desatinada; 

Y junta con la suya en abundante 
Flujo de vivas ligrimas bañadas, 
La boca le besaba y la herida 

Por ver si le podía infundir la vida. 

«¡Ay cuitada de mi*! decía, ¿qué hago 
Entre tanto dolor y desventura? 
¿Cómo al injusto amor no satisfago 
lin esta aparejada coyuntura? 
¿Por qué ya pusilánime de un trapo 
No acabo de pasar tanta amargura? 
¿ Qué es esto? ¿ La injusticia adonde llega, 
Que aun el morir forzoso se me niega?» 

Asi furiosa por morir echaba 
La rigurosa mano al blanco cuello, 

Y no pudiendo mas, no perdonaba 
Al afligido rostro ni al cabello, 

Y aunque yo de estorbarlo procuraba, 
Apenas era parte á defendello : 

Tan grande era la basca y ansia fuerte 
De la rabiosa gana de la muerte. 

Después que algo las ansias aplacaron 
Por la gran persuasión y ruego mió, 

Y sus promesas ya me aseguraron 
Del gentílico intento y desvarío , 
Los prestos yanaconas levantaron 
Sobre un tablón el yerto cuerpo frío , 
Llevándole en los hombros suficientes 
Adonde le aguardaban sus sirvientes. 

Mas porque estando así rota la guerra 
ISo padeciese agravio y demasía , 
Hasta pasar una vecina sierra 
Le tuve con mi gente compañía ; 
Pero llegando á la segura tierra 
Encaminada en la derecha via, 
Se despidió de mi reconocida 
Del beneficio y obra recibida. 

Vuelto al asiento , digo , que estuvimos 
Toda aquella semana trabajando. 
En la cual lo deshecho rehicimos, 
El foso y roto muro reparando : 
De industria y fuerza al fin nos prevenimos 
Con buen ánimo y orden aguardando 
Al enemigo campo cada día , 
Que era pública fama que venía. 

También tuvimos nueva que partidos 
Eran de Mapochó nuestros guerreros, 
De armas s municiones bastecidos 
Con mil caballos y dos mil flecheros ; 
Mas del lluvioso invierno los crecidos 
Raudales, y las ciénagas y esteros 
Llevándoles ganado, ropa y gente, 
Los hacían detener forzosamente. 

Estando , como digo , una mañana 
Llego un ¡ni lid a gran priesa á nuestro fuerte, 
Diciendo : ; Oh temeraria gente insana! 
Huid , huid la ya vecina muerte , 
Que la potencia indómita araucana 
Viene sobre vosotros de tal suerte , 
Que no bastarán muros ni reparos , 
Ni sé lugar donde podáis salvaros. 



El mismo aviso trajo al mediodía 
1'n amigo cacique de la sierra , 
Afirmando por cierto que venia 
Todo el poder y fuerza de la tierra 
Con soberbio aparato, donde había 
Instrumentos y maquinas de guerra. 
Puentes, traviesas, arboles, tablones, 
Y' otras artificiosas prevenciones. 

No desmayó por esto nuestra gente, 
Antes venir al punto deseaba , 
Que el menos animoso osadamente 
El lugar de mas riesgo procuraba; 

Y con presteza y orden conveniente 
Todo lo necesario se aprestaba , 
Esperando con muestra apercibida 
Al dia amenazador de tanta vida. 

Fuimos también por indios avisados 
De nuestros espiones , que sin duda 
Nos darían el asalto por tres lados, 
Al postrer cuarto de la noche muda : 
Así que , cuando mas desconfiados 
No de divina , mas de humana ayuda , 
Por la cumbre de un monte de repente 
Apareció en buen orden nuestra gente 

; Quién pudiera pintar el gran contente. 
El alborozo de una y otra parte , 
El ordenado alarde , el movimiento , 
El ronco estruendo del furioso Marte, 
Tanta bandera descogida al viento, 
Tanto pendón , divisa y estandarte, 
Trompas, clarines, voces , apellidos, 
Relinchos de caballos y bufidos '. 

Ya que los unos y otros con razones 
De amor y cumplimiento nos hablamos , 

Y para los caballos y peones 
Lugar cómodo y sitio señalamos ; 
Tiendas labradas , toldos , pabellones 
En la estrecha campaña levantamos 
En tanta multitud, que parecía 

Que una ciudad allí nacido había. 

Fué causa la venida desta gente 
Que el ejército bárbaro vecino 
Con nuevo acuerdo y parecer prudente 
Mudase de propósito y camino : 
Que Colocólo astuta y sabiamente 
Al consejo de muchos contravino , 
Discurriendo por términos y modos 
Que redujo á su voto los de todos. 

Aunque , como ya digo , antes tuvieron 
Gran contienda sobre ello y diferencia; 
Pero al fin por entonces difirieron 
La ejecución de la áspera sentencia , 

Y el poderoso campo retrujeron 
Hasta tener mas cierta inteligencia 
Del español ejército arribado, 

Que ya le había la fama acrecentado. 

Pero los nuestros de mostrar ganosos 
Aquel valor que en la nación se encierra , 
Enemigos del ocio y deseosos 
De entrar talando la enemiga tierra, 
Procuran con afectos hervorosos 
Apresurar la deseada guerra , 
Haciendo diligencia y gran instancia 
En prevenir las cosas de importancia. 

Reformado el bagaje brevemente 
De la jornada larga y desabrida , 
La bulliciosa y esforzada gente 
Canosa de honra y de valor movida , 
Murmurando el reposo impertinente, 
Pide que se aciden- la partida 
Y' el dia de todos tanto deseado, 
Que fué de aquel en cinco señalado. 

Venido el aplazado alegre día, 
Al comenzar de la primer jornada , 
Lli-g.i de la Imperial gran compañía 
De caballeros y de gente armada ; 
Que en aquella ocasión partido habia 
Por tierra , aunque rebelde y alterada, 
Con gran chusma y bagaje bastecida 
De municiones, armas y comida. 






LA ARAUCANA , 

Ya pues en aquel sitio recogidos 
Tantos toldados , armas , munii looei , 
Todoi los instrumentos prevenidos, 

Hechas las cesarlas provia u , 

Fueron por Igual orden repartido! 
Los logares , cuarteles j escuadrones. 
Pin que en el rebato j roí i 
Cada cual acudiese < tu bandera. 

Caopolican también por otra parte, 
Con im menoi cuidado j providencial 

La gente de ni ején II parle 

Por loa hombrea de tuerte y suficiencia : 
Que en el duro ejercii lo > bélli .1 arte 
Era de mayor prueba j esperíencia ; 

Y lodo puesto a punto <|iii^. > un día 

Ver la gente j bu armas que tenia. 
Era el primero que paso Ij muestra 

El cacique l'illolcu . el cii.il armado 

Iba de luei les ti mas . en la dii 

>ii bastón de acero barreado! 
Delante de ra escuadra gran n ""-ira 

De : jar el certero dardo usado . 

Procediendo en buen orden y manen 
De trece en trece iguales por Míen. 

Luego pasó detrás de loa postreros 
El fuerte Leueoloo , i quien siguiendo 
H'a una espesa banda da flecheros 
lino numero de Uros esparciendo : 
Venia Renga iras él 1 on tus mai eros 

Kn paso Igual j grate, 1 ¡ediendo 

Arrogante , fantástico . lozano 
Con un entero ttbaoo en la mano. 

Tras él con fiero término seguía 
El áspero y robusto l'nlconiara, 
yuc rostido en lugar de arnés traia 
La piel de un Aero tigre que matan 
Cuya espantosa boca le cenia 
Por la frente y quijadas la ancha cara. 
Con dos espesas órdenes de dientes 
Blancos , agudos , lisos y lucientes. 

Al cual en gran tropel acompañaban 
Su gente agreste y ásperos soldados , 
Que en apiñada muela le cercaban 
De pieles de animales rodeados. 
Luego los lalcamavidas pasaban, 
Que son mas aparentes que esforzados, 
Debajo del gobierno y dá amparo 
Del jactancioso mozo Caniotaro. 

Iba siguiendo la postrer hilera 
MiHalermo, mancebo floreciente, 
Con sus pintadas armas , el cual era 
Del famoso Picoldo descendiente , 
Rigiendo los que habitan las riberas 
D'-i gran Nibequetén , que su corriente 

No deja .1 la pasada fílenle y rio 
Que todos no los traiga al Bloblo. 

Pasó luego la muestra Mareande 
Con una cimitarra y ancho escudo, 
Mozo de presunción y orgullo grande, 
Alio de cuerpo, en proporción membrudo ; 
Iba con él su primo Lepomande 
Desnudo al hombro un gran cuchillo agudo, 
Ambos de una divisa rodeados 
De gente armada y platico.» soldados. 

Seguía el orden tras estos Lemolemo. 
Arrastrando una pica poderosa, 
Delante de su escuadra por estremo 
Lucida entre las otras y vistosa ; 
Un poco atrás del cual iba Gualemo 
Cubierto de una piel dura y pelosa 
De un caballo marino, que su padre 
Había muerto en defensa de su madre. 

Cuentan (no sé si es fábula) que estando 
Bañándose en la mar algo apartada, 
Un caballo marino allí arribando 
Fué del súbitamente arrebatarla ; 
Y el marido a las voces aguijando 
De la cara mujer del pez robada , 
Con el dolor y pena de perdella 
Al agua se arrojó luego tras ella. 

T. IY1I. 



CANTO X\l 



81 



Pudo tanto el mi"! . • j 1 j . - el moro 1 
Al pencado alcanzó que te tlargaba , 

Y abrazado c 1 por mafia a nado 

,\ la recios orilla le acercaba . 

D le el marino monstruo sobreaguado 

i Que también el tmoi u le ci 

Dio recio en seco il tiempo que el reflojo 

De las unidoras olas se retrajo. 

Solté la prosa libre . ¡ sacudiendo 
La dura cola el Mido deshacía, 

Y aquí y allí el gcan cuerpo retorciendo 
Contrs el moso snlmoso te volvía; 

El cual, tazón y punió no perdiendo, 

A las , ,i, anas armas acudía . 
( aimcii/aiido los dos una batalla 

Que el mar calmó, y el tol paró i mlnlla. 

M ■<•■ c loMiT/a el bárbaro valiente , 

De fuerza j tijereza acompañada, 

Al i -uno devoras hería en la frente 

Con una pona de tal licuada 

Al cal", el lidio valerosamente 
Dio felice remate a la jornada , 
Dejando al gran pescado allí tendido. 
Que mas de treinta pie- lema medido. 

Y en memoria del hecho hazañoso 
Digno de le poner en escritura , 
Del pellejo ¿el peí duro j peloso 

Hizo una fuerte J fál II armadura. 

Muerto Guaco) , Gualemo valeroso 

Las armas heredó, y i Quilai ni i . 

Que es un valle estendido y muy poblado 
De gente rica de oro y de ganado. 

Pasó tras este luego Talcaguano, 
Que ciñe el mar su tierra y la rodea , 
I n mástil grueso en la derecha mano, 
Que como un tierno junco le blandea , 
Cubierto de altas plumas muy lozano. 
Siguiéndole su gente de pelea , 
Por los pechos al sesgo atravesadas 
Bandas azules , blancas y encarnadas. 

Venia tras el Tome, que sus pisadas 
Seguían los puelches, gentes banderizas, 
Cuyas armas son puntas enastadas 
De una gran bnza largas y rollizas ; 

Y los tridos también que usan espadas, 
De le mudable y casas movedizas, 

. Hombres de poco cíelo , alharaquientos 
De fuerza grande y chicos pensamientos. 
No faltó Aldabean con su lucida 

i ejercitada gente en ordenanza, 

Una cola finísima vestida 
Vibrando la fornida y gruesa lanza; 

Y Orompcllo , de edad aun no cumplida , 
Pero de grande muestra y esperanza , 
Otra escuadra de platicos regia 
Llevando al diestro Ongolmo en compañía. 

Elicura pasó luego tras estos 
Armado ricamente , el cu3l traia 
Una banda de jóvenes dispuestos 
De grande presunción y gallardía ; 
Seguían los llaucos de almagrados gestos , 
Robusta y esforzada compañía , 
Llevando en medio dellos por caudillo 
Al sucesor del ínclito Ainavillo. 

Seguía después Cayocupil, mostrando 
La dispuesta persona y buen deseo, 
Su veterana gente gobernando 
Con paso grave y con vistoso arreo ; 
Tras él venia Puré» también guiando 
Con no menor donaire y contoneo 
Una bizarra escuadra de soldados 
En la dura milicia ejercitados. 

Liucoya iba Iras él , casi gigante , 
La cresta sobre todos levantada , 
Armado un fuerte pelo rutilante , 
De penachos cubierta la celada, 
Con desdeñoso termino delante 
De su lustrosa escuadra bien cerrada; 
El mozo Peicavi luego guiaba 
Otro espeso escuadrón de gente brava. 

6 



DON ALONSO DE ERC1LLA Y ZüfllGA. 



Venia en esta reseña en buen concierto 
El grave Caniomangue entristecido 
Por el insigne viejo padre muerto, 
A quien había en el cargo sucedido, 
Todo de negro el blanco arnés cubierto, 

Y su escuadrón de aquel color vestido , 
Al tardo son y paso los soldados 

De roncos atambores destemplados. 

Fué allí el postrero que pasó la lista , 
Primero en todo , Tucapel gallardo , 
Cubierta una lucida sobrevista 
De unos anchos escaques de oro y pardo : 
Grande en el cuerpo y áspero en la vista , 
Con un huello lozano y paso tardo, 
Detras del cual iba un tropel de gente 
Arrogante, fantástica y valiente. 

El gran Caupolicán , con la otra parle 
Y' resto del ejército araucano , 
Mas encendido que el airado Marte, 
Iba con un bastón corto en la mano : 
Bajo de cuya sombra y estandarte 
Venia el valiente Curgo y Mareguano 
Y' el grave y elocuente Colocólo, 
Millo , Teguán , Lambecho y Guampicolo. 

Seguían luego detrás sus plimaiquenes, 
Tuncos, renoguelones y pencones, 
Los ¡tatas, mauleses y cauquenes 
De pintadas divisas y pendones ; 
Nibequelenes , puelches y cautenes 
Con una espesa escuadra de peones , 

Y multitud confusa de guerreros , 
Amigos, comarcanos y estranjeros. 

Según el mar las olas tiende y crece , 
Así crece la tiera gente armada, 
Tiembla en torno la tierra y se estremece 
De tantos pies batida y golpeada ; 
Lleno el aire de estruendo se escurece 
Con la gran polvareda levantada, 
Que en ancho remolino al cielo sube 
Cual ciega niebla espesa ó parda nube. 

Pues nuestro campo en orden semejante 
Según que dije arriba , don García 
Al tiempo del partir puesto delante 
De aquella valerosa compañía, 
Con un alegre término y semblante 
Que dichoso suceso prometía , 
Moviendo los dispuestos corazones 
Los empezó á decir estas razones : 

«Valientes caballeros , á quien solo 
El valor natural de la persona 
Os trujo á descubrir el austral polo 
Pasando la solar tórrida zona, 

Y los distantes trópicos , que Apolo, 
Por mas que cerca el cielo y le corona , 
Jamás en ningún tiempo pasar puede, 
Ni el soberano Autor se lo concede: 

»Y'a que con tanto afán habéis seguido 
Hasta aquí las católicas banderas , 
Y' al español dominio sometido 
Inumerables gentes estranjeras ; 
El fuerte pecho y ánimo sufrido 
Poned contra estos bárbaros de veras : 
Que vencido esto poco, veréis llano 
Todo el mundo debajo de la mano. 

»Y en cuanto dilatamos este hecho 
X de llegar al fin lo comenzado , 
Poco ó ninguna cosa habernos hecho , 
Ni aun es vuestro el honor que habéis ganado: 
Que la causa indecisa, igual derecho 
Tiene el fiero enemigo en campo armado 
A todas vuestras glorias y fortuna , 
Pues las puede ganar con sola una. 

»Lo que yo os pido de mi parte y digo 
Es , que en estas batallas y revueltas, 
Aunque os haya ofendido el enemigo , 
Jamás vos le ofendáis á espaldas vueltas : 
Antes le defended como al amigo. 
Si volviéndose a vos las armas sueltas 
Rehuyere el morir en la batalla , 
Pues es mas dar la vida que quitalla. 



» Poned i todo en la razón la mira 
Porque las armas siempre habéis tomado. 
Que pasando los términos la ira 
Pierde fuerza el derecho ya violado ; 
Pues cuando la razón no frena y tira 
El Ímpetu y furor demasiado, 
El rigor escesivo en el castigo 
Justifica la causa al enemigo. 

» No sé , ni tengo mas acerca desto 
Que decir, ni advertiros con razones, 
Que en detener ya tanto soy molesto 
La furia desos vuestros corazones : 
Sus , sus , pues , derribad y allanad presto 
Las palizadas, tiendas, pabellones, 
Y' vamonos de aquí todos a una 
Adonde ya nos llama la fortuna. » 

Súbito las escuadras presurosas 
Con grande alarde y con gallardo brio 
Marchan á las riberas arenosas 
Del ancho y caudaloso Biobio ; 

Y en esquifadas barcas espaciosas 
Atravesaron luego el ancho rio, 
Entrando con ejército formado 
Por el distrito y término vedado. 

Mas según el trabajo se me ofrece 
Que tengo de pasar forzosamente , 
Reposar algún tanto me parece 
Para cobrar aliento suficiente ; 
Que la cansada voz me desfallece , 

Y siento ya acabárseme el torrente; 
Mas yo me esforzaré , si puedo tanto , 
Que os venga á contentar el otro cauto. 



CANTO XXII. 

Entran los españoles en el estado de Araueo ; Iraban los araucanos roo 
ellos una reñida batalla ; hace Rengo de su persona gran prueba ; cor- 
tan las manos por justicia a Galvariuo, indio valeroso. 

Pérfido amor, tirano , ¿ qué provecho 
Piensas sacar de mi desasosiego? 
¿No estás de mi promesa satisfecho , 
Que quieres aliigirme desde luego? 
; Ay ! que ya siento en mi cuidoso pecho 
Labrarme poco á poco un vivo fuego , 

Y desde allí con movimiento blando 
Ir por venas y huesos penetrando. 

¿Tanto , traidor, te va que yo no siga 
El duro estilo del sangriento Marte, 
Que así de tal manera me fatiga 
Tu importuna memoria en cada parte? 
Déjame ya, no quieras que se diga, 
Que porque nadie quiere celebrarte , 
Al último rincón vas a buscarme , 

Y allí pones tu fuerza en aquejarme. 

¿No ves que es mengua tuya y gran bajeza, 
Habiendo tantos célebres varones , 
Venir á mendigar á mi pobreza 
Tan falta de concelos y razones : 
X en medio de las armas y aspereza , 
Sumido en mil forzosas ocasiones 
Me cargas por un sueño quizá vano 
Con tanta pesadumbre ya la mano? 

Déjame ya , que la trompeta horrenda 
Del enemigo bárbaro vecino 
No da lugar á que otra cosa atienda , 
Que me tiene tomado ya el camino , 
Donde siento fraguada una contienda , 
Que el mas fértil ingenio y peregrino 
En tal revolución embarazado 
No le diera lugar desocupado. 

¿ Qué puedo pues hacer , si ya metido 
' Dentro del campo y ocasión me veo , 
Sino al cabo cumplir lo prometido 
Aunque tire á otra parte mi deseo? 
Pero á término breve reducido , 
Por la mas corla senda sin rodeo 
Pienso seguir el comenzado oficio 
Desnudo de ornamento y artificio ; 



LA ARAUCANA , 

Vuelto :i la historia , digo ipie marchaba 
Nuestro ordenado campo de manera , 
Que gran espacio en breve se alejaba 
Del talcaguano término y ribera ; 
Mas cuando el alto sol va declinaba , 
Cerca de un agua al pie de una ladera 

En cómodo logar y llano asiento 

Hicimos el primero alojamiento. 

Estábamos apenas alojados 
En el tendido llano a la marina, 
Cuando se oyó gritar por lodos lados, 
¡Arma, arma, enfrena, enfrena, ama, aiua ' 
Luego de acá y de alia los derramados , 
Siguiendo la ordenan/a y disciplina 

Corren a sus banderas \ peud li 

Formando las hileras y escuadrones. 

Nuestros descubridores que la tierra 

Iban corriendo por el largo llano, 
Al remate del cual esta una siena 

Cerca del alto monte indalicano. 

Vieron de allí calar gente de guerra 
Cerrando el paso a la siniestra mano, 

Diciendo: ¡espera, espera! ¡tente, tente! 

Veremos quién hoy es aqui el valiente! 
Los nuestros al amparo de un repecho 
En forma da esenadron se recogieron 

Donde con muestra y animoso pecho 
Al ventajoso numero atendieron ; 
Pero los Meros barbaros de hecho 

Sin ponto reparar los embistieron , 
Haciéndoles tomar luego la vuelta , 

Sin orden y camino 6 rienda suelta 

Aiiinpie á veces en parle recogidos 
llai ¡endo cuerpo y rustro revolvían , 

Y con mayor valor que de vencidos 
Al vencedor soberbio acometían ; 
Pero con mayor furia compelidos 
El camino empezado proseguían , 
Dejando á veces muerta y tropellada 
Alguna de la gente desmandada. 

Los presurosos indios desenvueltos , 
Siempre con mayor furia y crecimiento. 
En una espesa polvareda envueltos 
Iban en el alcance y seguimiento ; 
Los nuestros a calcaño y frenos sueltos 
A la sazón con mas temor que tiento 
Ayudan los caballos desbocados, 
Arrimándoles hierro á los costados. 

Pero por mas que allí los aguijaban 
Con voces , Cuerpos , brazos y talones , 
Los bárbaros por pies los alcanzaban 
lie ondules bajar (le los arzones: 
Al lio necesitados peleaban , 
Cual los heridos osos y leones 
Cuando de los lebreles aquejados 
Ven la guarida y pasos ocupados. 

Como el airado viento repentino 
Que en lóbrego turbión con gran estruendo 
El polvoroso campo y el camino 
Va con violencia indómita barriendo , 

Y en ancho y presuroso remolino 
Todo lo coge . lleva y va esparciendo , 

Y arranca aquel furioso movimiento 
Los arraigados troncos de su asiento : 

Con tal facilidad arrebatados 
De aquel furor y bárbara violencia 
Iban los españoles fatigados 
Sin poderse poner en resistencia: 
Algunos del honor avergonzados 
Vuelven haciendo rostro y apariencia ; 
Mas otra ola de gente que llegaba 
Con mas presteza y daño los llevaba. 

Asi los iban siempre maltratando 
Siguiendo el hado y próspera fortuna , 
El rabioso furor ejecutando 
En los rendidos sin clemencia alguna , 
Por el tendido valle resonando 
La trulla y grita bárbara importuna , 
Que arrebatada del lijero viento 
Llevó presto la nueva a nuestro asiento. 



CANTO XXII. 

En esto por la parle del poniente 

Con gran presteza y no menor nielo 

Juan Remon arribé con mucha gente , 
Que el aviso primero iiabia tenido; 

Y en furioso tropel gallardamente, 

Aliando un lernckimn alarido . 

Embistió la enemiga gente airada 
En la victoria \ sangre ya o bada. 

Mis un cerrado muro y baluarte 
De duras puntas al romp'ci hallaron, 
Que C stiagn d a y otra parle 

Hecho un hermoso choque repararon: 

l'nos pasados van de parle a paite , 
Otros muy lejos del arzón volaron. 
Otros heridos, otros estropeados. 
Otros de los caballos tropellados. 

Noes bien pasar tan presto, ó ploma mía. 
Las memorables cosas señaladas , 

Y los crudos efectos deste dia 

De valerosas lanías y de espadas: 
Que aunque ingenio mayor no bastaría 
A poderlas llevar continuadas , 
Es justo se celebre alguna parle 
De muchas en que ¡Hiedes emplearle 

El gallardo Lincoya , que arrogante 
El primero escuadrón iba guiando, 
Con muestra airada y con feroz semblante 
El lirme y largo paso apresurando, 
Cala la gruesa pica en un instante, 

Y el ciienlo entre la tierra y pié afirmando, 
Recibe en el cruel hierro fornido 

El cuerpo de Hernán Pérez atrevido. 

Por el lado derecho encaminado 
Hizo el 3gudo hierro gran herida , 
Pasando el escaupil doble, estofado, 

Y una cota de malla muy tejida : 

El ancho y duro hierro ensangrentado 
Abrió por las espaldas la salida , 
Quedando el cuerpo ya descolorido 
Fuera de los arzones suspendido. 

Tucapelo gallardo, que al camino 
Salió al valiente Osorio , que corriendo 
Venia con mayor ánimo que tino 
Los herrados talones sacudiendo , 
Mostrando el cuerpo al tiempo que convino, 
Le dio lado , y la maza revolviendo 
Con tanta fuerza le cargó la mano, 
Que no le dejó miembro y hueso sano. 

A Cácercs , que un poco atrás venia , 
De otro go.pe también le puso en tierra , 
El cual con gran esfuerzo y valentía 
La adarga embraza y de la espada afierra , 

Y contra la enemiga compañía 

Se puso él solo á mantener la guerra 
Haciendo rostro y pié con tal denuedo 
Que á los mas atrevidos puso miedo. 

Y aunque con gran esfuerzo se sustenla, 
La fuerza contra laníos no bastaba , 
Que ya la espesa turba alharaquienta 
En confuso montón le rodeaba; 
Pero en esta sazón mas de cincuenta 
Caballos que Reinoso gobernaba , 
Que de refresco á tiempo habían llegado, 
Vinieron á romper por aquel lado. 

Tan recio se embistió , que aunque hallaron 
De gruesas astas un tejido muro , 
El cerrado escuadrón aportillaron , 
Probando mas de diez el suelo duro : 

Y al esforzado Cáceres cobraron , 
Que cercado de gente mal seguro 
Con ánimo feroz se sustentaba , 

Y matando, la muerte dilataba. 

Don Miguel y don Pedro de Avendaño, 
Escobar , Juan Jufré , Cortés y Aranda , 
Sin mirar el peligro y riesgo estraño, 
Sustentan todo el peso de su banda : 
También hacen efeclo y mucho daño 
Losada , Peña , Córdoba , y Miranda, 
Rernal , Lasarte, Castañeda, filloa, 
Marlin Ruiz y Juan López de Gamboa. 



N-, 



SI 



DON ALONSO DE 

Pcm muy presto la araucana gente, 
Ku la española sangre ya cebada, 
1 II- hizo revolver forzosamente, 

Y seguir la carrera comenzada; 

Tva- estos olr.i escuadra de repente 
En ellos se estrello desatinada ; 
Mas sin ganar un paso de camino 
Volver rostros y riendas les convino. 

Y aunque á veces con súbita represa 
Juan Romon y los otros revolvían, 
Luego con nueva pérdida y mas priesa 
La primera derrota proseguían ; 

Y en una polvorosa nube espesa 
Envueltos unos y otros ya venían , 
Cuando fué nuestro campo descubierto 
En orden de batalla y buen concierto. 

Iban los araucanos tan cebados 
Que por las picas nuestras se metieron ; 
Pero vueltos en si mas reportados, 
El suelto paso y furia detuvieron ; 

Y al punto recogidos y ordenados, 
La campaña al través se retrajeron 
Al pié de un cerro a la derecha mano 
Cerca de una laguna y gran pantano. 

Donde de nuestro cuerno arremetimos 
Un gran tropel a pié de gente armada. 
Que con presteza al arribar les dimos 
Espesa carga y súbita rociada ; 
Y' al cieno retirados nos metimos 
Ttas ellos por venir espada a espada , 
Probando allí las fuerzas y el denuedo 
Con rostro firme y ánimo a pié quedo. 

Jamás los alemanes combatieron 
Asi de firme á firme y frente á frente , 
Ni mano á mano dando recibieron 
Golpes sin descansar á manteniente. 
Como el un bando y otro que vinieron 
A estar asi en el cieno estrechamente , 
Que echar atrás un paso no podían ; 

Y dando apriesa, apriesa recibían. 
Quién el húmido cieno á la cintura 

Con dos y tres á veces peleaba ; 
Quién por mostrar mayor desenvoltura 
Queriéndose mover , nías se atascaba ; 
Quién probando las fuerzas y ventura 
Ál vecino enemigo se aferraba , 
Mordiéndole y cegándole con lodo, 
Buscando de vencer cualquiera modo. 

La furia del herirse y golpearse 
Andaba igual, y en duda la fortuna, 
Sin muestra ni señal de declararse 
Mínima de ventaja en parte alguna: 
Ya parecían aquellos mejorarse, 
Ya ganaban aquestos la laguna; 
Y' la sangre de todos derramada 
Tornaba el agua turbia colorada. 

Rengo, que el odio y encendida ira 
Le había llevado ciego tanto trecho, 
Lingo que nuestro campo vio á la mira, 

Y que á dar en la muerte iba derecho , 
Al vecino pantano se retira , 

Y' el fiero rostro y animoso pecho 
Contra todo el ejército volvía , 

Y en voz amenazándole decia: 

a Venid , venid á mí , gente plebeya , 
En mí sea vuestra saña convertida , 
Que soy quien os persigue , y quien desea 
Mas vuestra muerte que su propia vida; 
No quiero ya descanso hasta que vea 
La nación española destruida, 
Y' en esa vuestra carne y sangre odiosa 
Pienso hartar mi hambre y sed rabiosa.» 

Así la tierra y cielo amenazando 
En medio del pantano se presenta , 
n la sangrienta maza floreando 
La gente de poco ánimo amedrenta : 
No fué bien conocido en la voz, cuando 
Haciendo de sus fieros poca cuenta, 
Algunos españoles mas cercanos 
Aguijamos sobre >'l con prestas manos. 



ERGILLA Y ZllSlCA. 



Mas a Juan, yanacona, que una pieza 
De los otros osado se adelanta . 
Le machuca ile un golpe la cabeza, 

Y dentro a Chilca el cuerpo le quebranta, 

Y contra el joven Zúñiga endereza 
Él tercero con saña y furia tanta , 
Que como clavo en húmido terreno 
Le sume hasta los pechos en el cieno. 

Pero de tiros una lluvia espesa 
Al animoso pecho encaminados. 
Turbando el aire claro a mucha priesa 
Descargaron sobre él de lodos lados : 
Por esto el fiero bárbaro no cesa , 
Antes con furia y golpes redoblados, 
El lodo a la cintura, osadamente 
Estaba por muralla de su gente. 

Cual el cerdoso jabalí herido 
Al cenagoso estrecho retirado , 
De animosos sabuesos perseguido , 

Y de diestros monteros rodeado, 
Ronca, bufa y rebufa embravecido , 
Vuelve y revuelve deste y de aquel lado, 
Rompe, eneuentra, tropelía , hiere y mala, 

Y los espesos tiros desbarata: 

El bárbaro esforzado de aquel modo 
Ardiendo en ira y de Turar insano, 
Cubierto de sudor , de sangre y lodo , 
Estaba solo en medio del pantano 
Resistiendo la furia y golpe todo 
De los tiros que de una y otra mano 
Cubriendo el sol sin número salían , 

Y como tempestad sobre él llovían. 
Y'a el esparcido ejército obediente 

Que el porfiado alcance había seguido. 
Descubriendo en el llano á nuestra gente 
Se había lirado airas y recogido : 
Solo Rengo feroz y osadamente 
Sustenta igual el desigual partido 
A causa que la ciénaga era honda , 

Y llena de espesura á la redonda. 
Viendo el fruto dudoso y daño cierto 

Según la mucha gente que cargaba , 
Que á grande priesa en orden y concierto 
Desta y de aquella parte le cercaba , 
Por un inculto paso y encubierto 
Qu la fragosa sierra le amparaba , 
Le pareció con tiempo retirarse , 

Y salvar sus soldados y él salvarse , 
Diciéndoles : « Amigos , no gastemos 

La fuerza en tiempo y aclo infructuoso ; 
La sangre que nos queda conservemos 
Para venderla en precio mas costoso ; 
Conviene que de aquí nos retiremos 
Antes que en este sitio cenagoso 
Del enemigo puestos en aprieto 
Perdamos la opinión y él el respeto.» 

Luego la voz de Rengo obedecida 
Los presurosos brazos detuvieron , 

Y por la parte estrecha y mas tejidr 
Al son del atambor se retrajeron : 
Era áspero el lugar y la salida , 

Y asi seguir los nuestros no pudieron , 
Quedando algunos dellos tan sumidos. 
Que fué bien menester ser socorridos. 

Por la falda del monte levantado 
Iban los fieros bárbaros saliendo ; 
Rengo bruto , sangriento y enlodado 
Los lleva en retaguardia recogiendo , 
Como el celoso toro madrigado 
Que la larda vacada va siguiendo , 
Volviendo acá y allá espaciosamente 
El duro cerviguillo y la alta frente. 

Nuestro campo por orden recogido, 
Retirado del todo el enemigo. 
Fué entre algunos un bárbaro cogido 
Que mucho se alargó del bando amigo ; 
El cual acaso á mi cuartel traído 
Hubo de ser para ejemplar castigo 
He los rebeldes pueblos comarcanos, 
Mandándole cortar ambas Uis manos. 



LA ARA! CANA, 

Donde ubre una rama destroncada 
Puso la diestra mano . v.. presente! 

La cual d golpe con rigor cortada 

Sacó luego la li ¡alerdi alen e ate . 

Que (ii'i tranco también salid ■parlada 
Sin torcer ceja ni arrugar la frente, 

Y con desdén j menosprecio dello 
Alargo la cabeza j tendió el cuello, 

Diciendo asi i Segad esa _ irganla 
Siempre sedienta de la sangre vuesti . 
Que no temo la muerte . ni me espanta 
Vuestra amenaza j rigorosa muestra ; 

Y la Importancia j pérdida uo es Unta 
l.iiic haga taita orlada diesu i , 

l'ut'S q I.iu nirn- iiiik h ,- i-sliir/ailas 

Que saben gobernar bien sus espadas. 

»Y si pensáis sacar alquil ni ov« DO 

De un llegar mi rida al Qn postrara . 
A • 1 1 1 ■ pues moriré i vuestro despecho, 
Que -i queréis que w\.i , y> no quiera : 
Al lin ire algún lanío satisfecho 
De que i rué itro pesai alegra muera ; 

Que quiero con i tuerte despl iceros . 

raes tolo i ii sato puedo >.i ofendei 

Asi que, contumai j porfiado 
La muelle cim Injurias procuraba . 

Y Biempra mas rabioso ¡ obstinado 
Sobre el sangriento suelo se arrojaba . 
Donde en su misma sangre revolcada 
Acabar >.i la vida deseaba . 
Mordiéndose con muestras mu, acientes 
Los desangrados troncos con los dientes 

i tandd pertinaz desta manera 

'l empland b la lastima el enojo , 

Yin un eschn o bajar por la ladera 
i irgado con on bai baro despojo ; 

Y como iii'.ii alzada bestia iiera , 
Que ve i.i desmandada pres i al ojo , 
am con una furia arrebatada 
Le sale de través a la parada. 

Y en él los pies ¡ brezos añudados 

Sobre el liumiiln sueln le tendía , 

Y' ciin u>s duros truncos desangrados 

En las nances \ OJOS le lialia : 
Al lin junto á nosotros a bocados 
Sin poderse valer se le comia, 
Si no fuera con tiempo socorrido 
Quedando, aunque fué presto, mal herido. 

YA bárbaro infernal con atrevida 

i pié puesto dijo: « Pues me queda 
Alguna raería j sangre retenida 

Con que ofender a los cristianos pueda, 

Quiera acetar i mi pesar la vida. 

Aunque por mbdn vil se me conceda . 
Que yo espera mu manos desquitarme, 

Que no me faltaran para vengarme 
tQuedaos , quedaos, malditos . que yo os digí 

Que en mi tendréis culi odio v sed labiosa 

Torcedor * solicito enemigo, 

Cuando dañar DO pueda en "Ira cosa: 
Muy presto entenderéis con 5 persigo . 

Y que os fuera mi muerte provechosa. > 
Diciendo asi otras cosas que no cuento 
Partió de alli lijero como el viento. 

No es bien que asi dejemos en olvido 
El nombre deste bárbaro obstinado , 
Que por ser animoso y atrevido 
Kl audaz Galvarino era llamado. 
Mas pui tanta aspereza lie discurrido. 
Que la fuerza y la voz se me ha acabado , 

Y asi habré de parar , porque me siento 
Ya sin fuerza , sin VOZ y sin aliento. 



CANTO XXIII 






CANTO XXIII. 

1 

una liahla ron la (i, , 

Hpafl , ( 

|U iu*ii que ni . Ha ¡ 

lamas debe . se , m 

1 1 enemigo vivo, pues sabe 

Puede de una oentell 1 levaní 11 e 

Fuego c pie di ibi emoa . 

v, entonces e ■ cordura recelarse 

Cuando en mayoi felii idad not re 1 . 

Pues los que goi m pi ospeí 1 bou mi • 
Estén aun mas sujetos a mudanza. 

Siilu 1.1 muelle próspera asegura 
Kl breve curso del felice hado, 
Que adentras que la incierta vida dura 
Nunca ha> cosa quedare en un estada 
Asi que . quien jamás tuvo ventura 
Podra llamarse bienaventurado , 

Y sin prosperidad vivir contento , 
Pues un iiine infeliz acaecimiento. 

Y piles que va tenemos Cel llillllniíi • 
Une nunca ha\ l.nn segUTO ni reposo. 

Que es ie\ usada , es orden > costumbre 
Por donde ba de pasar el mas dichoso, 
Gastai el tiempo en esto es pesadumbre . 

Y a-u por un sel largo j enojoso 

Solo quicio contar a I" que vino 

Kl desprecia] al mozo Galvaí Ino 

Kl cual, aunque herida ¡ desangrado, 
Tanto el cuaje \ rabia le inducía , 
Que llegó a Andalicán donde alojado 

Caupnlicau su ejército tenia 
Era el tiempo que el Ínclito senado 
Kn secreto consejo proveía 
Las cosas de la guerra y menesteres , 
Dando y lomando en elfo parecen 
Cual con justo temor dificultaba 

La pretensi le algunos imprudente; 

Cual por mostrar valoi . fai ¡litaba 
Cualquier diticulloso inconveniente . 
Cual un concierto licito aprobaba : 
Cual era deste vio diferente : 

Procurando unos y otros con razones 
Esforzar sus discursos v opiniones. 

En esta Confusión y diferencia 
Galvarino arribó apenas con vida . 

Kl cual pidiendo para entrar liceni 

Le lúe graciosamente concedida ¡ 
Donde con la deluda reverencia 
Esforzando la voz enflaquecida , 

Falto de sangre y muy cubierto della 
Comenzó desta suerte su querella : 

Si solí. uli • '.''I l! ..11 I • l.ll .; 

Las ajenas injurias tan de veras, 

Y en las estrañas tierras y naciones 
Hicieron sombra ya vuestras banderas , 
¿Cómo agora en ¡as proprias posesiones 
Unas bastardas gentes estranjeras 

Os vienen á oprimir y conquistaros, 

Y tan tibios estáis en el vengaros ! 
«Mirad mi cuerpo aqui despedazado . 

Miembro del vuestro , que por mas afrenta 
He envían lleno de injurias al senado, 

Para que deltas sepa daros cuenta ¡ 

.Mirad vuestro valnr vituperado, 

Y lo que en mi el tirano os representa , 
Jurando no dejar cacique alguno 

Sin desmembrarlos todos uno a uno. 

» Por cierto bien en vano han adquirido 
Tanta gloria y honor vuestros abuelos, 

Y el araucano crédito subido 

En su misma virtud hasta los cielos : 
Si agora infame , hollado] abatido 
Anda de lengua en lengua por los suelos , 

Y vuestra ilustre sangre resfriada 
En los sucias rincones derramada. 



,Ni¡ DON ALONSO DE 

>¿Qué provincia hulio ya que no temiese 
De vuestra voz en todo el mundo oída, 
Ni nación que las armas no rindiese 
Por temor 6 por faena competida? 
Arribando a la cumbre, porque fuese 
Tanto de allí mayor vuestra caída , 

Y al termino llegase el menosprecio 
Donde de los pasados llegó el precio. 

rPues unos estranjeros enemigos, 
Con titulo y con nombre de clemencia, 
Ofrecen de acetaros por amigos , 
Queriéndoos reducir a su obediencia; 

Y si no os sometéis , que con castigos 
Prometen oprimir vuestra insolencia, 
Sin quedar del cuchillo reservado 
Género, religión , edad ni estado . 

» Volved , volved en vos , no deis oido 
A sus embustes , tratos y marañas , 
Pues todas se enderezan a un partido 
Que viene a deslustrar vuestras hazañas : 
Que la ocasión que aquí los ha (raido 
Por mares y por (ierras tan estrañas , 
Es el oro goloso que se encierra 
En las fértiles venas desta tierra. 

»Y es un color, es apariencia vana 
Querer mostrar que el principal intento 
Fué el estender la religión cristiana , 
Siendo el puro interés su fundamento : 
Su pretensión de la codicia mana , 
Que todo lo demás es fingimiento ; 
Pues los vemos que son mas que otras gentes 
Adúlteros, ladrones , insolentes. 

» Cuando el siniestro hado y dura suerte 
Nos amenacen cierto en lo futuro , 
Podemos elegir honrada muerte , 
Remedio breve, fácil y seguro : 
Poned á la fortuna el hombro fuerte , 
A dura adversidad corazón duro , 
Que el pecho (irme y ánimo invencible 
Allana y facilita aun lo imposible. » 

No pudo decir mas de desmayado 
Por la infinita sangre que perdía, 
Que el laso cuello ya debilitado 
Sostener la cabeza aun no podia : 
Asi el rostro mor(al desfigurado 
En el sangrienío suelo se tendía , 
Dejando aun a los mas endurecidos 
De su esperada muerte condolidos. 

Mas como no tuviese tal herida 
Que pudiese hallar la muerte entrada , 
Retuvo luego la dudosa vida 
En siéndole la sangre restañada ; 

Y la virtud con tiempo socorrida 
Fué de tantos remedios confortada , 

Y el mozo se ayudó de tal manera , 
Que recobró su sanidad primera. 

Fueron de tanta fuerza sus razones 

Y el odio que á los nuestros concibieron , 
Que los mas entibiados corazones 

De cólera rabiosa se encendieron ■ 
Asi las diferentes opiniones 
A un fin y parecer se redujeron , 
Quedando para siempre allí escluido 
Quien tratase de medio y de partido. 

Los impacientes mozos deseosos 
De venir a las armas braveaban , 

Y con muestras y afectos hervorosos 
El espacioso tiempo apresuraban; 
Pero los mas maduros y espaciosos 
Aquella ardiente cólera templaban 

\' el término de algunos indiscreto, 
No reprobando el general decreto. 
Dejémoslos un rato pues tratando 
De dar no una batalla sino ciento , 
Del orden , la manera , dónde y cuando 
Con varios pareceres y un intento : 
Que me voy poco á poco descuidando 
De nuestro alborotado alojamiento, 
Donde estuvimos todos recogidos 
Cor. buena guardia y bien apercibidos. 



ERC1LLA Y ZUSlGA. 

Mas cuando el esperado sol salía , 
La gente de caballo en orden puesta 
Marchó, quedando atrás la infantería, 

Y del campo después toda la resta 
Con tal velocidad , que á mediodía 
Subimos la temida y agria cuesta 
De blancos huesos de cristianos llena , 
Que despertó el cuidado y nos dio pena. 

Al araucano valle pues bajamos, 
Que el mar le bate al lado del poniente, 
Donde en llano lugar nos alojamos 
De comidas y pastos suficiente ; 

Y luego con promesas enviamos 
De aquella vecindad alguna gente 
A requerir la tierra comarcana 
Con la segura paz y ley cristiana. 

Mas como al tiempo puesto no volviesen 
\ pasasen después algunos días , 
Ni por astucia y maña no supiesen 
De su resolución nuestras espías , 
Fué acordado que algunos se partiesen 
Por los vecinos pueblos y alquerías 
Al salir tardo de la escasa luna 
A lomar relación y lengua alguna. 

Así yo apercibido sordamente , 
En medio del silencio y noche escura 
Di sobre algunos pueblos de repente 
Por un gran arcabuco y espesura ; 
Donde la miserable y triste gente 
Vivia por su pobreza en paz segura : 
Que el rumor y alboroto de la guerra 
Aun no la habia sacado de su tierra. 

Viniendo pues á dar al Chaillacano, 
Que es donde nuestro campo se alojaba, 
Vi en una loma al rematar de un llano 
Por una angosta senda que cruzaba 
Un indio laso, flaco y tan anciano, 
Que apenas en los pies se sustentaba ; 
Corvo, espacioso, débil , descarnado, 
Cual de raices de árboles formado. 

Espantado del talle y la torpeza 
De aquel retrato de vejez tardia , 
Llegué por ayudarle en su pereza , 
Y' tomar lengua del si algo sabia; 
Mas no sale con tanta lijereza 
Sintiendo los lebreles por la via 
La temerosa gama fugitiva , 
Como el viejo salió la cuesta arriba. 

Yo, sin mas atención y advertimiento, 
Arrimando las piernas al caballo 
A mas correr salí en su seguimiento, 
Pensando aunque volaba de alcanzallo ; 
Mas el viejo dejando atrás el viento , 
Me fué forzoso á mi pesar dejallo, 
Perdiéndole de vista en un instante 
Sin poderle seguir mas adelante. 

Hálleme á la bajada de uu repecho 
Cerca de dos caminos desusados , 
Por donde corre Rauco mas estrecho , 
Que le ciñen dos cerros los costados ; 

Y mirando á lo bajo y mas derecho, 
En una selva de árboles copados 
Vi una mansa cartilla junto al rio 
Gustando de las yerbas y rocío. 

Ocurrió luego á la memoria mia , 
Que la razón en sueños me dijera 
Cómo había de topar acaso un día 
Una simple corcilla en la ribera ; 

Y asi yo , con grandísima alegría , 
Comencé de bajar por la ladera 
Paso a paso siguiendo el un camino 
Hasta que della vine á estar vecino. 

Pódelo bien hacer, que en las quebradas 
Era grande el rumor de la corriente , 

Y con pasos y orejas descuidadas 
Pacia la tierna yerba libremente ; 
Pero cuando sintió ya mis pisadas , 

Y al rumor levantó la altiva frente , 
Dejó el sabroso pasto y arboleda 
Por una estrecha y áspera vereda. 



LA AliAl CANA, 



Coméntela i seguir i lodi priesa 
Labrando a mi ■ • it ■ ii i. > los .-osudos. 
Mas tomando otra senda que atraviesa 
Be entró pot unos asperot collado! . 
Al cabo enderezó I una icli i espesa 
De matorrales ¡ arbolea cerrados ■ 
Adonde te lanío poi una senda , 

Y yo también tna ella i loda rienda. 
Perdí el rastra j cerróaema ol camino 

Sobreviniendo mi aire turbulento , 

Y asi de acá > < i » - alU . Ibera de lino. 

De una espesura en olra andaba .1 tiento : 
\'i>in pnea mi torpeía v des iinm 
Arrepeoüdo del primer intenla , 
Sin pasar adelanta me volviera . 
Si alguna senda t raalra v,> mplera 

(irán rato anduve asi descarriado, 
Que 1 mita lauda na a,-. Miaba . 

I n mdo -••!! 1 1 ["ir el siniestro lado 
Do arroyo que cerca mormuraba , 

Y al vecina rumor encaminado . 

ai pié de "n robla ana i la orilla estaba, 
Vi uní pequen 1 ) misera rasilla , 

Y |unta 1 un hombre anciano la corcilla. 
El cual dijo : >, Uní' iii'i lesventura 

Tan roerá de cam te ba traído 

l'nr 1 sil' III. lili. i bosque V eSpeSUl 1 

Donde jamas ninguna be conocido? 
Que si por caso adverso v raerte dura 
Amias de in> banderas Foragido , 

II iré . 11 mii. pudiere de mi partí 1 

Fu buscarle i-I r< li" v escaparte.» 

Viendo el ofrecimiento 1 acogida 
De aquel estreno j agradable nejo . 

Mas alegre i|ue nunca fui en mi vida 

l'n hallar tal ayuda y aparejo , 

Le dije la ocasión da mi temda , 
Pidiéndole me diosa algui nsejo. 

Para saber la cueva do liaiiilalia 

El mágico Pitón i qnien buscaba 

101 veneradle viejo y padre anciano 
Con un suspiro y tierno sentimiento 
Me lomó blandamente por la mano, 
Sabiendo de su frágil aposento ; 

Y por ser a la entrada del verano 

Huscamos a la sombra un fresco asiento 

Kn uut pedregosa y fresca rúente, 

lio comenzó a decirme lo siguiente : 

«Mi tierra es en Arauco, y soy llamado 
II ¡les, lidiado viejo CtialiCulo , 
One en los robustos años luí soldado, 
Kn cargo antecesor de Colocólo ; 

Y antes por mi persona en estacado 
Siete campos vrnci de solo á solo, 

Y mil veces de ramos fue ceñida 
Esta mi calva frente envejecida. 

• Mas como en esta vida el bien no dura, 

Y todo está sujeto á desvarío , 
Mudóse mi fortuna en desventura, 

Y en deshonor perpetuo el honor mió : 
Que por eslraño caso y suerte dura 
Perdí con Ainavillo en desafio 

La gloria en tantos años adquirida , 
Quitándome el honor y no la vida. 

■ Viéndome pues con vida y deshonrado, 
Que mil veces quisiera antes' ser muerto , 
De cobrar el honor desesperado 

He vine como ves a este desierto, 
Donde mas de veinte años he morado 
Sin ser jamas de nadie descubierto, 
Sino agora de tí , que ha sido cosa 
No poco para 1111 maravillosa. 

• Asi que tantos tiempos he vivido 
En este solitario apartamiento; 

Y pues que la fortuna le ha traido 
A mi triste y humilde alojamiento, 
liaré de voluntad lo que has pedido, 
Que tengo con Filón conocí Dio , 

Que aunque intratable y áspero , es mi lio, 
Germano de Guarcolu, padre mió. 



CANTC Wlll 

• Al pié de una espesísima montaña, 
Pocas veces de humano pié pisada , 
Hace su hábil n j vida estraba 

Kn una mulla v lóhn ga nim ida, 

Que |amaa el ilegn wl la baha , 
1 es ,1 su condición acomodada . 
Por ser íbera da término inhumano ■ 

1.1 dga mortal del trato humano, 

iMai su atoo) v -o poda es unto 

Sobre las piedras , planl 1- v animales . 

Que alcania por su 1 1. 11, ki v arte cu mi ■ 
Pueden todas las eausai naturales , 

Y en el escuro remo del espanto 

Apremia a los callados infernales, 

A qui' digao por áspero conjuro 

Lo pasado, présenle v lo liiiino. 

• Kll la furia del Mi \ luí KU !M 

De nocturnal Üniebl is cubre el suelo , 

1 sin Inri/. 1 de virolos llueve y liuelia 

Fuera de tiempo el Rosegado cielo : 

1.1 r. nulo Mino de l"s ríos enfrena , 

I lis .iv,s 1 n ineilio de sil vuelo 

Vienen de golpe abajo amodorridas 
Por sus (nortes palabras competidas. 
•Las yerbos en su agosto reverdecen , 

Y entiende la virtud de cada una : 

KI mar revuelve , ,1 viento le ,, be. 1.-, , 
i milra la fuerza v onlen de la luna ; 
Tiembla la linne lien a y se , 'si remero 

A su vii/ sflcaa , do sansa alguna 

Que la altere y remueva por da dentro, 
Apretándose recio con su centro. 

• Los oíros poderosos elementos 
A las palabras dosie están sujetos , 

Y a las causas de arriba y movimientos 
Hace perder la fuerza y los efelos : 

Al liu poi su uber i encantamento 

F^scudriña y entiende los secretos , 

Y alcanza por los asiros influentes 
Los deslinos y hados de las gentes. 

»No sé pues cómo pueda encarecerle 
KI poder ilesie marico adivino: 
Solo en tu menester quiero ofrecen.' 
l.o que ofrecerte puede un su sobrino ; 
Mas para que mejor esto se acierte , 
Sera bien que lomemos el cimillo , 
Pues es la ñora y sazón desocupada 
Que podremos tener mejor entrada. • 

Luego de alb Ins dos nos levantamos , 

Y alando á mi caballo de la rienda 
A paso apresurado caminamos 

Por mía estrecha y intrincada senda 
La cual seguida un trecho nos hallamos 
En una selva de árboles horrenda , 
Que los rayos del sol y claro cíele 
Nunca allí vieron el umbroso suelo. 

Debajo de una peña socavada 
De espesas ramas y arboles cubierta , 
Vimos un callejón y angosta entrada , 

Y mas adentro una pequeña puerta , 
De cabezas de ñeras rodeada , 

La cual de par en par estaba abierta , 

Por .1 le se lanzo el robusto anciano 

Llevándome trabado de la mano. 

Iiien por ella cien pasos anduvimos 
No sin algún temor de parte mía , 
Cuando á una grande bóveda salimos 
Do una perpetua luz en medio ardía, 
Y' cada banda en torno della vinos 
Poyos puestos por orden, en que había 
Multitud de redomas sobrescritas 
De ungüentos , yerbas y aguas intinilas 

Vimos allí del lince preparados 
Los penetrantes ojos virtuosos 
En cierto tiempo y conjunción sacado*, 

Y los del basilisco ponzoñosos; 
Sangre de hombres bermejos enojados , 
Espumajos de perros, que rabiosos 
Van huyendo del agua, y el pellejo 

Del pecoso quersidros cuando es viejo. 






NS 



DON ALONSO DE ERCILLA 



También en olía parle parecía 
1.a coyuntura de la dura hiena , 

Y el meollo del cencris , <iue se cria 
Dentro ile Libia en la caliente arena; 

Y un pedazo del ala de una harpía , 
La hiél (le la Informe Anlisibena , 

Y la cola del áspide revuelta, 

Que da la nuierie en dulce sueño envuelta. 

Moho de calavera destroncada 
Bel cuerpo que DO alcanza sepultura , 
Carne de niña por nacer sacada 
No por donde la llama la natura, 
Y' la espina también descoyuntada 
De la sierpe cerastes , y la dura 
Lengua de la emorrois, que aquel que hiere 
Suda toda la sangre hasta (pie muere. 

Vello de cuantos monstruos prodigiosos 
La Superfina natura ha producido, 
Escupidos de sierpes venenosos , 
Las dos alas del jaculo temido , 

Y de la seps los dientes ponzoñosos , . 
Que el hombre ó animal delta mordido , 
De súbito hinchado como un odre , 
Huesos y carne se convierte en podre. 

Estaba en un gran vaso trasparente 
El corazón del grifo atravesado, 
Y' ceniza del fénix que en oriente 
Se quema él misino de vivir cansado ; 
El unto de la scitala serpiente , 

Y el pescado cquineis, que en mar airado 
Al curso de las naves contraviene, 

Y á pesar de los vientos las detiene. 
No faltaban cabezas de escorpiones, 

Y mortíferas sierpes enconadas , 
Alacranes y colas de dragones , 

Y las piedras del águila preñadas; 
Buches de los hambrientos tiburones, 
Menstruo y leche de hembras azotadas , 
Landres, pestes, venenos, cuantas cosas 
Produce )a natura ponzoñosas. 

Yo que con atención mirando andaba 
La copiosa botica embebecido , 
Por una puerta que a un rincón estaba 
Vi salir un anciano consumido , 
Que sobre un corvo junco se arrimaba ; 
El cual luego de mi fué conocido 
Ser el que habia corrido por la cuesta 
Que apenas le alcanzara una ballesta ; 

Diciéndome: «No es poco atrevimiento 
El que siendo tan mozo has hoy tomado 
Be venir á mi oculto alojamiento, 
Bo sin mi voluntad nadie ha llegado ; 
Mas porque sé que algún honrado intento 
Tan lejos á buscarme te ha obligado, 
Quiero por esta vez hacer contigo 
Lo que nunca pensé acabar conmigo. » 

Visto por mi apacible compañero 
La coyuntura y tiempo favorable , 
Pues el viejo tan áspero y severo 
Se mostraba doméstico y tratable , 
Se detuvo mirándome primero 
Con un comedimiento y muestra afable, 
Por ver si responderle yo quería ; 
Mas viéndome callar le respondía , 

Biciendo: «¡Oh gran Filón, á quien es dado 
Penetrar de los cielos los secretos, 
Que del eterno curso arrebatado 
No obedecen la ley á ti sujetos ! 
Tú , que de la fortuna y liero hado 
Revocas cuando quieres los decretos, 

Y el orden natural turbas y alteras 
Alcanzando las cosas venideras; 

»Y por mágica ciencia y saber puro 
Rompiendo el cavernoso y duro suelo, 
Puedes en el profundo reino escuro 
Meter la claridad y luz del cielo , 

Y atormentar con áspero conjuro 
La caterva Infernal , (pie con recelo 
Tiembla de tu elicaz tuerza, que es tanta 
Que sus eternas leves le quebranta : 



Y ZUSlGA. 

t Sabrás que á este mancebo le ha traído 
De tu espantoso nombre la gran fama, 
QUe en las indias regiones estendído 
Hasta el ártico polo se derrama ; 
El cual por mil peligros ha rompido 
Tras su deseo corriendo que le llama 
A celebrar las cosas de la guerra , 
Y' el sangriento destrozo desla tierra. 

uQue estando así una noche retirado 
Escribiendo el suceso de aquel dia, 
Súbito fué en un sueño arrebatado 
Viendo cuanto en la Europa sucedía ; 
Donde le fué asimismo revelado , 
Que en tu escondida cueva entendería 
Estraños casos dignos de memoria , 
Con que ilustrar pudiese mas su historia ; 

»Y que noticias le darías de cosas 
Ya pasadas , presentes y futuras , 
Hazañas y conquistas milagrosas, 
Peregrinos sucesos y aventuras , 
Temerarias empresas espantosas , 
Hechos que no se han visto en escrituras : 
Esle encarecimiento le molesta, 

Y nos tiene suspensos tu respuesta.» 
Holgó el mago de oír cuan estendída 

Por aquella región su fama andaba , 

Y vuelta á mí la cara envejecida 
Todo de arriba ahajo me miraba ; 
Al lin con voz pujante y espedida , 
Que poco con las canas conformaba, 

Y aspecto grave y muestra algo severa , 
La respuesta me dio desta manera : 

«Aunque en razón es cosa prohibida 
Profetizar los casos no llegados , 

Y es menos alargar á uno la vida 
Contra los estatutos de los hados : 
Ya que ha sido á mi casa tu venida 
Por incultos caminos desusados , 

Te quiero complacer , pues mi sobrino 
Viene aquí por tu intérprete y padrino.» 

Biciendo asi , con paso tardo y lento 
Por la pequeña puerta cavernosa 
Me metió de la mano á otro aposento , 

Y luego en una cámara hermosa , 
Que su fabrica estraña y ornamento 
Era de tal labor y tan costosa, 

Que no sé lengua que contarlo pueda, 
Ni habrá imaginación á que no esceda. 

Tenia el suelo por orden ladrillado 
Be cristalinas losas trasparentes , 
Que el color contrapuesto y variado 
Hacia labor y visos diferentes ; 
El cielo alto , diáfano, estrellado 
De ¡numerables piedras relucientes, 
Que toda la gran cámara alegraba 
La varia luz que dellas revocaba. 

Sobre colunas de oro sustentadas 
Cien figuras de bulto en torno estaban, 
Por arte tan al vivo trasladadas. 
Que un sordo bien pensara que hablaban; 

Y dellas las hazañas figuradas 

Por las anchas paredes se mostraban , 
Donde se via el estremo y escelencia 
De armas, letras, virtud y continencia. 

En medio desla cámara espaciosa , 
Que media milla en cuadro contenia , 
Estaba una gran poma milagrosa, 
Que una luciente esfera la cenia ; 
Que por arte y labor maravillosa 
En el aire por sí se sostenía , 
Que el gran círculo y maquina de dentro 
Parece que estribaban en su centro. 

Después de haber un rato satisfecho 
La codiciosa vista en las pinturas, 
Mirando de los muros , suelo y techo 
La gran riqueza y varias esculturas , 
El mago me llevó al globo derecho , 

Y vuelto allí de rostro á las lisuras , 
Con el corvo cayado señalando 
Comenzó de enseñarme asi hablando : 



LA ARA! CAN 

t Habrás de saber, hijo , que eslos hombres 
Si ni los mas desta vida ya pasados , 
Que por grandes hazañas su renombres 
Han sido j serán siempre celebrados ; 

Y aigt b que de baja estirpe ¡ nombres 

Sobre sus altos hechos levantados 

Los ha pnesio so prospera fortuna 

En H mas alio CUemo de la luna. 

i \ esta bota que vrs \ compostura 
Es del mundo el gran termino abreviado , 
Qoe ^u dlflcilislmi be< hoi i 
Cuarenta aBos de estadio me ha costado: 
Mas do habré en larg i ed id cosa imura , 
Ni ocolto disponer de inmóvil hado , 
Que iiiin i'i.nn \ patente ne sra , 

Y tanga aqnl so muestra y uva idea. 

• Mas pues tus aparienclaegenerosas 

Son dr escribir los arios ilr la guerra , 

v p ir raería 'ir estrellas rigurosas 
Tendrás materia larga en esta urrra, 
Dejaré 'ir aclararle algunas cosas 
Qoe la presente poma j mondo entiern , 
■i i' 10 lote un. i sola que ir espante , 
l'ai i lo qoe pretendes importante. 

•Que pues que en nuestro Anaco ja se halla 
Materia i lo propósito corlada, 
Donde la esp ida y defensiva malla 
Es mas que en otra p n te frecuentada : 

S"lo Ir falla una naval bal 'Ha 

• 'un qne sera tu historia autorizada, 
\ i , [ ibiras la- cosas 'ir Is guerra 
Asi de mar i.m bien romo de tierra. 

»La cual veras aqnl tal . qoe ir juro 
Qne vista la tendremos por dudosa, 

Y en el pasado tiempo y el futuro 
No se vio ni veri tan espantosa ; 

Y el gran Mediterráneo , mar seguro 
(.iiirilna por la gente victoriosa , 

Y la parle vencida y destrozada 
La marítima fuerza'qut-braulada. 

«Por lanío á mis palabras no le alteres , 
Ni te espante el horrísono conjuro, 
Oue si alentó con ánimo estuvieres 
Veras ai|ni presente lo rutero ; 
Todo punió por punto lo que vieres 
Lo disponen los hados . j aseguro 
Qne podrás como digo sea de vista 
Testigo y verdadero coronisla. » 

Yo con mayor codicia por un lado 
Llegué el rostro a la bola trasparente! 

Donde vi dentro un mundo fabricado 

Tan grande como el nuestro, j tan pateóle : 
Como en redondo espejo relevado 
Llegando jante el rostro claramente, 
Vemos dentro mi anchísimo palacio 

Y en inu\ pequeña forma grande espacio. 
Y por aquel lagar se descubría 

El turbado j revuelto mar ausonio, 
Donde se definió la gran porfía 
Entre César Augusto y Muco Antonio : 
Asi im I., misma Luna parecía 

Por la bamla de Lepante \ favonio 
Junto a las Curcliulares aria el puerto 
De galeras el ancho mar culiierio. 

Mas viendo las divisas señaladas 
Del papa, de Felipe ] venecianos, 
Lingo reconocí ser las armadas 
De los infieles turcos y cristianos , 
Que en orden de batalla aparejadas 
Para venir estaban á las manos , 
Aunque á mi parrcer no se movían , 
Ni mas que figuradas parecían. 

Pero el mago Filón me dijo : i Presto 
Veris una naval batalla eslraña , 
Donde se mostrara bien manifiesto 

El su ¡'i ruin valor de vuestra F.spaña ; 
\ luego con airado y fiero geslo 
Hiriendo el ancho globo con la caña 
Una vez al través , otra al derecho , 
Sacó una horrible voz del ronco pecho , 



A , CANTO XXIV. 

Diciendo : «Orco amarillo, Cancerbero, 
1 ■ ii Pintón . ir. tor del bajo ínflenlo , 
(i cansada Carón . viejo barquero , 

\ vos , laguna Esligia v I IgO Avino, 

(i Demogorgon . lú . que lo postrero 

Malillas ,1,-1 l ni ,,, trino , 

Y las hervientes aguas de Aqueronle, 

De l.rlro, CocllO y Klrgelonte ; 

Y vos , luna- . que a-l CO0 ri urldadrs 

Al oíala las animas dalladas . 

Que aun temen vn las minas deidades 

\ iirsiias Irruios .Ir vilioias ci intuías ; 

v, re "Has , gorgóneaa potestades . 
Por nos raerles palabras apremiadas i 
Haced qne claramente aquí se vea, 
Aunque (otara esta naval pelea. 

i lu, Ib i ate ahumada y mal compuesta, 

Nos maestra lo qoe pido aquí visiiii,-. 

i Hola ! )A quién digo'' ¿Qué tardanza es esta , 

Que no os harr [nublar un vi,/ terrible ' 

Mirad que rompnr la tierra opuesta , 

Y os heriré ron luz aborrecible, 
i por faena absoluta v podei nuevo 
Quebrantaré las leyes del Erebo. 

N abo 'i'' iln u lililí eslu , ruando 

Las aguas rn el mal se alborotaron , 

Y el seco lesnordeste respirando 
Las cuerdas y anchas velas se estin , 

Y aquellas gentes súbito anhelando 
Poco a ñoco á moverse comenzaron , 

Haciendo de aquel i lo en los objetos 

Todas las demás causas sus efelos. 

Mirando, aunque espantado, atentamente 
La multitud de gruir qoe allí había , 

\'i que escrito ilr letras en la frenlr 

Su nombre y i argo rada cual tenia ; 

Y mucho me admiro los que al presente 

En la prunela rilad yo <• cis 

Verlos en su vigor y años lozanos 

Y oíros floridos jóvenes ya canos. 
Luego pues los cristianos dispararon 

Una pieza en señal de rompimiento , 

^ en alto on crucifijo enarbolaron , 

Que acrecentó el hervor j encendimiento: 

Todos humildemente le salvaron 

Con gi .ande devoción y acatamiento, 

Bajo del cual estaban a los lados 

Las armas de los fieles coligados. 

En esto con rumor de varios sones 
Acercándose siempre caminaban ; 
Estandartes, bandeías y pendones 
Sobre las alias popas tremolaban ; 
Las ordenadas bandas y escuadrones 
Esgrimiendo las arma?; se mostraban 
En lomo las galeras rodeadas 
De cañones de bronce y pavesadas 

Mas en el bajo leño que ahora llevo 
No es bien que de lan grave cosa cante. 
Que cierto es menester aliento nuevo, 
Lengua mas espedida y voz pujante* 
Asi medroso desto no me atrevo 
A proseguir , señor , mas adelante : 
En el siguiente y nuevo canto os pido 
Me deis vuestro favor y atento oído. 



so 



CANTO XXIV. 

Dase noliiia de la pran batalla naval, del deibarale y rola de la armada 

turquesca con la huida de Ocliall. 



La sazón , gran Felipe , es ya llegada 
En que mi \>j/. de vos favorecida 
Cante la universal j gran jornada 
En las aosenias olas definida : 
La soberbia otomana derrocada, 
Su marítima faena destruida. 

Los v - bados , diferentes suertes. 

El .sangriento destrozo y crudas muertes. 



DON ALONSO DE EliCILLA 



Abridme, ó sacras masas, yuestrafuente , 

Y dadme nuevo espirito y aliento 
Con estilo v lenguaje conveniente 

a mi arrojado y grande atrevimiento, 
PanrQecir eslensa y claramente 
Peste naval (.'(milito y rompimiento , 
>. las gentes que están juntas a una 
Debajo (leste golpe de fortuna. 
¿Quien bastará á contar los escuadrones 

Y el numero copioso de galeras , 
La multitud y mezcla de naciones , 
Estandartes, enseñas y banderas, 

Las defensas, pertrechos, municiones, 
Las diferencias de armas v maneras , 

Maquinas , artificios é instrumentos, 

Aparatos, divisas y ornamentos? 

Vi croatos , (latinados , esclavones , 
Búlgaros, allianeses , trasilvanos. 
Tártaros, tracios, griegos, macedones, 
Turcos , lidios , armenios . georgianos , 
Sirios , árabes , licios , licaones , 
Húmidas, sarracenos , africanos, 
Jenízaros, san jacos, capitanes, 
Chauces , rehelerbeyes y bajanes. 

Vi allí también de la nación de España 
La Borde juventud y gallardía . 
La nobleza de Italia y de Alemana 
Una audaz y bizarra compañía : 
Todos ornados de riqueza eslraña , 
Con animosa muestra y lozanía , 

Y en las popas, carceses y trinquetes 
Flámulas, banderolas, gallardetes. 

Así las dos armadas pues venían 
En tal manera y orden navegando , 
Que dos espesos bosques parecían 
Que poco a poco se iban allegando : 
Las cicaladas armas relucían 
En el inquieto mar reverberando, 
Ofendiendo la vista desde lejos 
Las agudas vislumbres y reüejos. 

Por nuestra armada al uno y otro lado 
Una presta fragata discurría, 
Donde venia un mancebo levantado 
De gallarda presencia y bizarría: 
Un riquísimo y fuerte peto armado 
Con tanta autoridad . que parecía 
En su disposición , figura y arte 
Hijo de la fortuna y del dios Marte. 

Yo codicioso de saber quien era , 
Aficionado al talle y apostura, 
Mirando atentamente la manera, 
El aire, el ademán y compostura; 
En la fuerte celada , en la testera 
Vi escrito en el relieve y grabadura 
De letras de oro el campo en sangre tinto : 
Don Juan , hijo del César Carlos quinto. 

El cual acá y allá siempre corría 
Por medio del bullicio y alboroto, 
Y' en la fragata cerca del venia 
El viejo secretario Juan de Soto; 
De quien el mago anciano me decía 
Ser en todas las cosas de gran voto , 
Persona de discurso y esperiencia , 
De mucha espedicion y suficiencia. 

Don Juan á la sazón los exhortaba 
A la batalla y trance peligroso 
Con ánimo y valor, que aseguraba 
Por cierta la victoria y fin dudoso; 

Y su gran corazón facilitaba 

Lo que el temor hacia dificultoso. 
Derramando por toda aquella gente 
Un belicoso ardor y fuego ardiente ; 
Diciendo : «O valerosa compañía , 
Muralla de la Iglesia inespugnable : 
Llegada es la ocasión , este es el día , 
Que dejais vuestro nombre memorable : 
Calad armas y reinos á porfía , 

Y la invencible fuerza y fe inviolable 
Mostrad contra estos pérfidos paganos , 
Que vienen á morir a vuestras manos. 



Y 7.IINIGA. 

«Que quien volver de aquí vivo desea 
Al patrio nido y casa conocida , 
Por medio desa armada gente crea 
Que ha de abrir con la espada la salida : 
Asi cada cual mire que pilca 
Por su Dios , por su rey y por la vida , 
Que no puede salvarla de otra suerte 
Sino en trayendo al enemigo á muerte. 

«Mirad que del valor y espada vuestra 
Hoy el gran peso y ser del mundo pende, 

Y entienda cada cual que esta en su diestra 
Toda la gloria y premio que pretende : 
Apresuremos la fortuna nuestra , 

Que la larga tardanza nos ofende ; 
Pues no estáis de cumplir vuestro deseo 
Mas del poco de mar que en medio veo. 

«Vamos pues á vencer ; no detengamos 
Nuestra buena fortuna que nos llama; 
Del hado el curso próspero sigamos 
liando materia y fuerzas á la fama : 
Que solo desie golpe derribamos 
La bárbara arrogancia , y se derrama 
El sonoroso estruendo de la guerra 
Por todos los confines de la tierra. 

» Mirad por ese mar alegremente 
Cuánta gloria os está ya aparejada: 
Que Dios aquí lia juntado tanta gente 
Para que a nuestros pies sea derrocada , 

Y someta hoy aquí todo el oriente 
A nuestro yugo la cerviz domada , 

Y á sus potentes principes y reyes 
Los podemos quitar y poner leyes. 

» Hoy con su perdición establecemos 
En todo el mundo el crédito cristiano: 
Que quiere nuestro Dios que quebrantemos 
El orgullo y furor mahometano. 
/.Qué peligro, ó varones, temeremos 
Militando debajo de tal mano? 

Y J quién resistirá vuestras espadas 
Por la divina mano gobernadas? 

«Solo os ruego, que en Cristo confiando 
Que á la muerte de cruz por vos se ofrece. 
Combata cada cual por él mostrando 
Que llamarse su milite merece ; 
Con propósito firme protestando 
De vencer ó morir: que si parece 
La victoria de premio y gloria llena, 
La muerte por tal Dios no es menos buena. 

«Y pues con este fin nos dispusimos 
Al peligro y rigor desla jornada , 
Y' en la defensa de su ley venimos 
Contra esa gente infiel y renegada , 
La justísima causa que seguimos 
Nos tiene la victoria asegurada; 
Así que, ya del cielo prometido 
Os puedo yo afirmar que habéis vencido .» 

Súbito allí los pechos mas helados 
De furor generoso se encendieron , 

Y de los torpes miembros resfriados 
El temor vergonzoso sacudieron : 
Todos los diestros brazos levantados 
La victoria ó morir le prometieron, 
Teniendo en poco ya desde aquel punto 
El contrario poder del mundo junto. 

El valeroso joven pues loando 
Aquella voluntad asegurada. 
Con súbita presteza el mar cortando 
Atravesó por medio de la armada. 
De blanca espuma el rastro levantando! 
Cual luciente cometa arrebatada, 
Cuando veloz rompiendo el aire espeso 
Le suele asi dejar gran rato impreso. 

Asi que brevemente habiendo puesto 
En orden las galeras y la gente , 
A la suya real se acostó presto , 
Donde fué saludado alegremente; 

Y señalando á cada cual su puesto 
Con el concierto y modo conveniente, 
Zalá la artillería , y alistada 

Iba la vuelta de la turca armada. 



LA Ali ALCANA, 
Llevaba el cuerno de la diestra mano 
El sucesor del lacillo Andrea Doria , 

De quií-ii el largo ni ii Medilern 

Hará perpetua j celebre men 

Y Agustín Bacbarigo , venei laño, 
Proveedor de la armada senatoria , 

Llevaba el otro cuerno a la si slxa 

Con orden no menor > bella muestra. 

Pues los cuernos Iguales > ordenados i 
La batalla guiaba el hijo diño 
Del gran Carlos, cerrando los dos lados 

i [aleras de Malta * Lomel ¡ 

La del papa ¡ V i dw la i loa costados 

Asi continuaban su camina ¡ 

Cu ^.iikI.i culi i-u.ii i'inii|i.is y estremos 

Lai ancbas pulas de lus largos remos. 

Ibao seis galeazas di lanteras 
Bastecidas de gente j artilladas , 
Puestas de dos en dos poi las (Tonteras 
Que :> manera de luna Iban cerradas; 
Seguían luego detrás treinta galeras , 
Al general soc irro seE ilad is . 

I' le el in irqués de S inta Cruz venia 

Con una valerosa compañía. 

I'm el orden j término que cuento 

1 iail i caiulnabl 

l.i vuelta de la InBel, que a sobreviento 
G mandóle la mar se aventajaba ; 
Pero luego t deshora calmo ej viento, 
\ el alto mar sus olas allanaba , 
Remitiendo fortuna la sentei 
Al valor de los brazos y escelencla. 

i'i sto al Barbarlgo, al cuerno diestro, 

Va Sil oco vlrej de Alejandría 

Cnn Meniclhey, cosario y ^r:ui maestro, 

Que a Negroponto ■< la sazón regiu ; 
Ocball renegado iba al siniestro 
(mi Cárabe) su liijn in compañía, 

Y en medio en la batalla bien cerrada 
Ali, gran general de aquella armada. 

El cual reconociendo el duro hado, 

Y de so perdición la hora postrera, 
Comii prudente capitán y osado 
De i.i alta popa en la real galera, 
Con un semblante alegre j confiado, 
Que mostraba Ungido por defuera, 
El cristiano poder disminuyendo, 

Hizo esta breve platica diciendo: 

«No será menester , soldados , creo , 
Hoveros ni incitaros con razones. 
Que ya pi>r lus señales que en vos veo 
Se muestran bien las Seras intenciones : 
Ecbad fuera la ira y el deseo 
I 1 ' 1 - 1 - vuestros fogosos cora/.ones , 
\ las armas tomad , en cuyo hecho 
Los halles punen hoy vuestro derecho. 

• Que jamás la fortuna á nuestros ojos 
Se mostró tan alegre y descubierta; 

Pues cardada de gloi 1.1 y de despojos 

Se Mein- \.i .i meter p u nuestra puerta : 

Rematad el trabajo y lOS enojos 
Desta prolija guerra, haciendo cierta 
La esperanza y el crédito estimado 
Que de vuestro valor siempre habéis 1 1 ido 

«No os altere la muestra y el ruido 
Con (¡lie se acerca la enemiga armada : 
Que sabed que ese ejército movido , 

Y gente de mil reinos allegad i , 

Fortuna á una cerviz, la b¡ lucido, 

Porgue pueda de un golpe ser cortada, 

Y deis por vuestra mano en solo un día 
Del mundo al Gran Señor la monarquía. 

«Que esas gentes sin orden que allí vienen , 
En el valor y número inferiores, 
Son las que nos impiden y detienen 
El ser de todo el mundo vencedores : 
Muestren las armas el poder que tienen , 
Tomad desos indignos posesores 
Las provincias y reinos del poniente, 
Que os vienen á entregar tan ciegamente. 



CANTO XXIV. 

> Que ese su capitán envanecido 

Es .le muy poca edad > tuOctencia , 
Indignamente al cargo promovido , 
Sin curso, disciplina ni esneriencli ; 

Y asi presuntuoso v atrevido 
Con ardoi juvenil í inadvet i 

lije ;i Inil.i esa gente cnlelcli.nl. i 

a la furia y rigor de vuestra espada. 

» No penséis que nos venden mu] costosa 
Loa hados la victoria deste 
Que lo mas desa armada temerosa 
Es iie la veneciana sen 
Gente no ajen liada ni industriosa , 

Hada mas al regulo y pulida , 

N i lai blandas delicias de mi lierra , 

Que al robusto ejercicio de la guerra. 

» Y esotra turbamulta congregada 
Es pueblo suez, barbara canalla, 
De diversas naciones amasada. 
En quien conformidad jamas se hall 1 1 
tiente que nunca supo que es espada , 
Que antes que se comience la batalla 

Y el es| toso son de artillería , 

La romperá su misma vocería. 

i Mas vosotros , varones invencibles , 
Entre las aunas ásperas criados , 

Y en guerras ¡ trabajos Insufribles 
Tantas j tantas veces aprobados , 
¿Que peligros habrá >u tan terribles, 
Ni contrarios ejércitos ligados. 

Que basten a poneros algún miedo, 
.Ni a resfriar vuestro animo y denuedo» 

»Ya me parece ver gloriosamente 
La riza y mortandad de vuestra mano, 

Y ese interpuesto mar con mas creciente 
Teñido en roja sangre el colcir cano : 

Abrid pues \ romped por esa gente; 

Echad a fondo ya el poder cristiano, 

Tomando posesión de un golpe subí 

Del ('.unge ,i Chile , y de uno al olro polo • 

Así el bajá en el limitado trocho 
Los dispuestos soldados animaba, 

Y de la heroica empresa y alto hecho 
El prospero suceso aseguraba; 

Pero en lo hondo del secreto pee lio 

Siempre el negocio ums diOcultaba, 
Tomando por agüero ya contrario 

La gran resolución del adversario. 

Y' mas cuando un jenízaro forzado 
Que iba sobre la gavia descubriendo, 
Después de haberse b en certificado 
Las galeras de allí reconociendo , 
Dijo: «El cuerpo de en medio y diestro lado 

Y el socorro que utrus viene siguiendo. 
Si mi vista de aquí no desalina, 

Es de la armada y gente ponentina. » 

Sintió el baja no menos que la muerte 
Lo que el cristiano cierto le afirmaba; 
Pero mostrando esfuerzo y pecho fuerte 
ii secreto dolor disimulaba; 

Y asi al cuerpo de en medio, que porsuerte 
Según orden de guerra le tocaba , 
Enderezó su escuadra aventajada 

be sus tendidos cuernos abrigada. 

Llegado el punto ya del rompimiento 
Que los precisos hados señalaron , 
Con una furia igual y movimiento 
Las potentes armadas se juntaron: 
Donde por todas partes á un momento 

Los cargados cañones dispara 

Con un terrible estrépito , de modo 
Que parecía temblar el mundo lodo. 

El humo, el fuego, el espantosoestruendo 
De los furiosos tiros escupidos , 
El recio destroncar y encuentro horrendo 
De las proas v mástiles rompidos , 
El rumor de las armas estupendo, 
Las varias voces, gritos y apellidos, 
Todo en revuelta confusión hacia 
Espectáculo horrible y armonía. 



•■I 



i)J DON ALONSO 

No la dudad de Prlamo asolada 
Por Untas parles sin cesar ardía. 

Ni el erado efecto de la griega espada 
Con tal rigor y estrépito se oía. 
Como la turca y la cristiana armada, 
Que envuelta en humo y fuego parecía, 
Ño solo arder el mar, hundirse el suelo, 
Pero venirse abajo el alto cielo. 

El gallardo don Juan, reconocida 
La enemiga real que iba en la frente, 
Hendiendo recio el agua rebatida 
Rompe por medio de la llama ardiente : 
Mas la turca con Ímpetu impelida . 
Le sale a recibir, donde igualmente 
Se embisten con furiosos encontrones 
Rompiendo los herrados espolones. 

No estaban las reales aferradas , 
Cuando de gran tropel sobrevinieron 
Siete galeras turcas bien armadas, 
Que en la cristiana súbito embistieron ; 
Pero de no menor furia llevadas 
Al socorro sobre ellas acudieren , 
De la derecha y de la izquierda mano, 
La general del papa y veneciano. 

Do con segunda autoridad venia 
Por general del sumo quinto Pió 
Marco Antonio Colona, á quien seguía 
Una escuadra de mozos de gran brío : 
Tras la cual al socorro arremetía 
Por el camino y paso mas vacio 
La patrona de España y capitana. 
Rompiendo el golpe y multitud pagana. 

El príncipe de Parma valeroso, 
Que iba en la capitana Ginovesa , 
Hendiendo el mar revuelto y espumoso 
Se arroja en medio de la escuadra apriesa: 
La confusión y revolver furioso 

Y del humo la" negra nube espesa 
La codiciosa vista me impedía, 

Y asi á muchos alli desconocía. 
Mons de Leñi con su galera presto 

Por su parle embistió y cerró el camino , 
Donde llegó de los primeros puesto 
El valeroso principe de Urhiiio , 
Que á la bárbara furia contrapuesto 
Con ánimo y esfuerzo peregrino 
Gallarda y singular prueba hacia 
De su valor , virtud y valentía. 

Luego con igual Ímpetu y denuedo 
Llegan unas con otras á abordarse , 
Cerrándose tan juntas, que a pié quedo 
Pueden con las espadas golpearse; 
No bastaba la muerte á poner miedo, 
Ni alli se vio peligro rehusarse , 
Aunque al arremeter viesen derechos 
Disparar los cañones á los pechos. 

Así la airada gente, deseosa 
De ejecutar sus golpes se juntaban , 
y cual violenta tempestad furiosa 
Los tiros y altos brazos descargaban : 
Era de ver la priesa hervorosa 
Con que las fieras armas meneaban ; 
La mar de sangre súbito cubierta 
Comenzó á recibirla gente muerta. 

Por las proas , por popas y costados 
Se acometen y ofenden sin sosiego, 
Unos cayendo mueren ahogados , 
Otros á puro hierro , otros a fuego : 
No fallando en los puestos desdichados 
Quien á los muertos sucediese luego , 
Que muerte , ni rigor de artillería 
Jamas bastó á dejar plaza vacia. 

Quién por salt3r en el bajel contrario 
Era en medio del salto atravesado ; 
Quién por herir sin tiempo al adversario 
Caía en el mar de su furor llevado ; 
Quién con bestial desínio temerario 
En su nadar y fuerzas condado , 
Al odioso enemigo se abrazaba , 
Y en las revueltas olas se arrojaba. 



DE ERC1LLA Y ZUSlC.A. 



¿Cuál será aquel que no temblase, viendo 
El lin del mundo y la total ruina, 
Tantas gentes á un tiempo pereciendo, 
Tanto canon , bombarda y culebrina? 
El sol los claros rayos recogiendo 
Con faz turbada , de color sanguina , 
Entre las negras nubes se escondía , 
Por no ver el destrozo de aquel día. 

Acá y allá con pecho y rostro airado, 
Sobre el rodante carrn presuroso 
lie Tesifon y Alelo acompañado 
Discurre el flero Harte sanguinoso : 
Ora sacude el Inerte brazo armado , 
Ora hale el escudo fulminoso. 
Infundiendo en la fiera y brava gente 
Ira , saña, furor y rabia ardiente. 

Quién faltándole tiros luego atierra 
Del pedazo del remo ó de la entena ; 
Quién trabuca al forzado y lo deshierra 
Arrebatando el grillo 6 la cadena : 
No hav cosa de metal , de leño y tierra. 
Que alli para lirar no fuese buena, 
Rotos bancos, postizas, batallólas, 
Barriles, escotillas, portañolas. 

Y las lanzas y tiros que arrojaban , 
Aunque del duro acero resurtiesen, 
En las sangrientas olas ya hallaban 
Enemigos que en sí los recibiesen ; 

Y ardiendo en la agua fria peleaban 
Sin que al adverso hado se rindiesen , 
Hasta el forzoso y postrimero punto 
Que faltaba la fuerza y vida junto. 

Cuáles su propria sangre resolviendo 
Andan agonizando sobreaguados; 
Cuales tablas y gúmenas asiendo 
Quedan rindiendo el alma enclavijados ; 
Cuales hacer mas daño no pudiendo, 
A los menos heridos abrazados, 
Se dejan ir al fondo forcejando 
Contentos de morir alli matando. 

No es posible contar la gran revuelta , 

Y el confuso tumulto y son horrendo: 
Vuela la estopa en vivo fuego envuelta , 
Alquitrán , y resina , y pez ardiendo ; 
La presta llama con la brea revuelta 
Por la seca madera discurriendo, 

Con fieros estallidos y centellas 
Creciendo amenazaba las estrellas. 

Unos al mar se arrojan por salvarse 
Del crudo hierro y llamas perseguidos. 
Otros que habían probado el ahogarse 
Se abrazan á los leños encendidos : 
Así que , con la gana de escaparse 
A cualquiera remedio vano asidos , 
Dentro del agua mueren abrasados , 

Y en medio de las llamas ahogados. 
Muchos ya con la muerte porfiando 

Su opinión aun muriendo sostenían , 
Los tiros y las lanzas apañando 
Que de las fuertes armas resurtían ; 

Y en las huidoras olas estribando 
Los ya cansados brazos sacudían , 
Empleando en aquellos que topaban 
La rabia y pocas fuerzas que quedaban. 

Crece el furor y el áspero ruido 
Del contino batir apresurado ; 
El mar de todas parles rebatido 
Hierve y regüelda cuerpos de apretado, 

Y sangriento, alterado, y removido, 
Cual de contrarios vientos arrojado , 
Todo revuelto en una espuma espesa 
Las herradas galeras bate apriesa. 

En la alta popa junto al estandarte 
El ínclito don Juan resplandecía , 
Mas encendido que el airado Marte , 
Cercado de una ilustre compañía: 
De allí provee remedio á toda parte , 
Acá da priesa, alia socorro en\iu, 
Asegurando á todos su persona 
Soberbio triunfo v la naval corona. 



LA ai; vi ' ana . 

Don Luis de ReqUMefll de la otra li.iiil i 
Provoca . exhorta, anima, mueve, mella, 
Crur,- , vuelve . revuelve , torna > amia 

Donde el peligro mu I iceaila ; 

Provee . remedia, acode, ordena, manda, 
[nata, da priesa, Induce, * solicita 
A la aiealra, slniesu a, i popa . i proa 
Ganando estimación y eterna loa. 

Pues el conde de Priego, don Femando, 
Diligente . solicito ¡ i nidoso , 
Acude a todas partea remediando 
Lo di" menos remedio j mas dudoso : 
Asi pues del cristiano j turco bando 
i ¡ ida en ii Inquiriendo un Qu honroso, 
Procuraban matando . como ■ i ■ ^ < ► , 
Morir en el bajel del enemigo. 

Era tanta la furia v tal la pries i . 
Que el lin j dia postrero parada ; 
Di' los tinis i.i ri'i 1 1 iiuw i espesa 
Bl aire claro y roio mar eubn i i 
Crece la rabia, el disparar no cesa 
De la presta y continua baiei 1 1 . 
atronando el rumor de las eso 
Las marilimas coatas apartadas. 

K.i buen marqués de Bant i Crnz, < i > i «» estaba 
M ioci ii" común •percibido , 
Visto el trabado juego cual andaba, 
y lesigual en partes el partido, 
Sin aguardar mas tiempo Be arrojaba , 
En medio de la priesa j gran ruido . 
Embistiendo con Impelo furioso 
i ii, i., lo mas revuelto j peligroso, 

Vlendopues de enemigos rodeada 
La galera real con gran porfía , 

Y que otra de refresco bien armada 
a embestirla con ímpetu venia, 
Saltóle de través . boga arrancada, 

Y al enriiL'iiirn y ,liiiu-;i se oponía, 
Atajando con presto movimiento 

El bárbaro furor y fiero intento. 
Después i ibiOSO sin parar corriendo. 

Por i.i asnera batalla discurría; 
Entra, sale y revuelve socorriendo, 

Y :i tres \ a cuatro a veres resistía. 

¿Quién podrá punto i punto Ir refiriendo 
Las gallardas espadas que este dia 
En medio del furor se señalaron , 

Y el mar i'nn luna sangre acrecentaron? 
Don Juan en esto airado é impaciente 

La espaciosa (brluna apresuraba, 

Poniendo espuelas y animo i su gente , 

Que envuelta en sangre ajena y propria andaba. 

a 1 1 Bajé no menos diligente 

Con gran hervor loa botos esforzaba, 

Travendolea conllno ■ la me ia 

El gran premio y honor de la Vitoria. 

Mas la real cristiana aventajada 
Por el grande valor de su caudillo, 
A puros brazos y i rigor de espada 
Alire recio en la turca un gran portillo. 
Por do un grueso tropel de gente armada , 
Sin poder los contrarios resistillo , 
Entra con un rumor y furia eslraña. 
Gritando: ¡Cierra, cierra, España, España! 

Los turcos, viendo entrada su galera, 
Del temor y peligro compelidns , 
Revuelven sobre si , de tal manera 
Que fueron los cristianos rebatidos; 

Pero añadiendo furia a la primera 
Los fuertes españoles ofendidos, 
Venciendo el nuevo golpe de la gente, 
Los vuelven á llevar forzosamente 

Basta el árbol mayor, donde afirmando 
El rostro y pié con nueva confianza 
Renuevan la batalla , refrescando 
El fiero estrago y barbara matanza : 
Carga socorro de uno y otro bando , 
Fatígales y aqueja la tardanza 
De vencer 6 morir desesperados , 
Dando gran priesa a los dudosos hados. 



CANTO X\IV. 

La grande multitud de los heridos 
Que i la batida proa recurrían , 
i ,n di ni qne i las vei • detenidos 
Loa unos i loa otros se Impedían ; 

Pero de i Ili mas proveídos, 

Luego de nuevo i combatir volvían, 
Las enemigas roerías reprimiendo 
Que Iban al pai ecei eonvaleí lendo. 

En esia gran revuell i \ desatino, 
Qne allí i argab > mas que en otro lado. 
Viniendo i socorrer don Bernardino , 

Mis i|io> de i ista de talado, 

i ni- con súbita fbi la en el camino 
De un Inerte esmerilan derribado, 
Cu Lindóle con golpe riguroso 
Los pasos y designio valeroso, 

i ii. -oí poderoso golpe de tal suerte , 

Domas de la pesad i y man Calda , 
Que resistir no pudo el peso fuerte 

Mi la rodela á prueba guarnecida : 

Al Mu el joven ron honrada miiei le 

Del lodo aseguré la ¡nguieU rida, 
Envainando en España mil espadas 

En contra y daño sin,, declaradas. 
En esto por in-s partes fue embestida 

La famosa de Malta capitana , 

Y apiolada de Indas y lialida 

Con vieja enemistad y furia insana; 
Mas la (nena y virtud tan conocida 
De aquella tudas caballería cristiana, 
La multitud pagana contrastando, 

Iba de punto en punto mejorando. 

Pero el rirev de Arjel , cosario esperto, 

Que i la mira hasta entonces habia estado, 

Hallando al cuerno diestro el paso abierto 

Que del todo no estaba bien cerrado , 
Antes que se pusiesen en concierto , 
Furioso se lanzé por aquel lado , 
Filiándole de nuevo tres bajeles 

¡i infinito número de infieles. 

Los fuertes caballeros peleando 
Resisten aquel ímpetu y motivo ; 
Pero al cabo, señor, sobrepujando 
A las fuerzas el numero escesivo , 
Los entran con gran furia degollando, 
Sin tomar á rescate un hombre vivO , 
Vertiendo en el revuelto mar furiosc 
De bautizada sangre un rio espumoso 

I.i- galeras de Malla que miraron 
Con tal rigor su capuana entrada , 
Los fieros enemigos despreciaron 
Con quien tenían batalla comenzada ; 

Y batiendo los remos se lanzaron 
Con nueva rabia y priesa acelerad i 
Sobre la multitud de los paganos 
Verdugos de los mártires cristianos 

Tanto fué el sentimiento en los soldados, 

Y la sed de venganza de manera , 

Que embistiendo á los turcos por los lados 
Entran haciendo riza carnicera ; 
Asi que , victoriosos y vengados 
Recobraron su honor y la galera 
Hallando solos vivos los primeros 
.VI general y cuatro caballeros. 

Mareo Antonio Colona despreciando 
El Ímpetu enemigo y la braveza , 
Combale animosísimo , igualando 
Con la honrosa ambición la fortaleza. 
Pues Sebastian Veniero contrastando 
La turca fuerza y barbara fiereza , 
Vengaba allí con ira y rabia justa 
La injuria recibida en Famagusta. 

La capuana de Sicilia en lauto 
También Portau baja la combatía. 
La cual ya por el uno y otro canto 
Cercada de galeras la tenia : 
Era el valor de los cristianos tanto 
Que la ventaja desigual suplia. 
No solo sustentando igual la guerra , 
Pero dentro del mar ganando tierra 



03 



!i [ DON ALONSO DE 

Que don Juan, de la sangre de Cardona, 
Ejercitando allí su viejo oficio. 
Ofrecí' i les peligros la persona 
Dando cié su valor notable indicio; 

Y la fiera nación de Barcelona 
Hace en los enemigos sacrificio, 
Trayendo hasla los puños las espadas 
Todas en sangre barbara bañadas. 

No pues con menos animo y pujanza 
El sabio Barbarigo combatía, 
Igualando el valor a la esperanza 
Que de su claro esfuerzo se tenia : 
Ora oprime la turca confianza. 
Ora á la misma muerte rebatía , 
Haciendo suspender la flecha airada 
Que ya derecho en él tenia asestada. 

Bien que con muestra y ánimo esforzado 
Contrastaba la furia sarracina. 
No pudo contrastar el duro hado, 
por mejor decir , orden divina : 
Qué ya el Último término llegado, 
De una furiosa flecha repentina 
Fué herido en el ojo en descubierto, 
Donde a poco de ralo cayó muerto. 

Aunque fué grande el daño y sentimiento 
De ver tal capitán asi caido , 
No por eso turbó el osado intento 
Del veneciano pueblo embravecido : 
Antes con mas furor y encendimiento, 
A la venganza licita movido, 
Hiere en los matadores de tal suerte 
Que fué recompensada bien su muerte. 

En este tiempo andaba la pelea 
Bien reñida del lado y cuerno diestro , 
Donde el sagaz y astuto Juan Andrea 
Se mostraba muy platico maestro. 
También Héctor Espinóla pelea 
Con uno y otro á diestro y á siniestro , 
Señalándose en medio de la furia 
La esperta y diestra gente de Liguria. 

Bien dos horas y media y mas había 
Que duraba el combate porfiado, 
Sin conocer en parte mejoría , 
Ni haberse la victoria declarado : 
Cuando el bravo don Juan, que en saña ardia 
Casi quejoso del suspenso hado , 
Comenzó a mejorar sin duda alguna 
Declarada del todo su fortuna. 

En esto con gran ímpetu y ruido 
Por el valor de la cristiana espada 
El furor mahomético oprimido, 

Y la turca real del todo entrada : 
Do el estandarte bárbaro abatido 
La cruz del Redentor fué enarbolada 
Con un triunfo solene y grande gloria , 
Cantando abiertamente la Vitoria. 

Súbito un miedo helado discurriendo 
Por los míseros turcos ya turbados 
Les fué los brazos luego entorpeciendo, 
Dejándolos sin fuerzas desmayados ; 

Y las espadas y ánimos rindiendo , 
A su fortuna misera entregados, 
Dieron la entrada franca, como cuento , 
Al Ímpetu enemigo y movimiento. 

Ya pues del cuerno izquierdo y del derecho 
De la victoria sanguinosa usando, 
Con furia inexorable todo á hecho 
Los van por todas partes degollando : 
Quién al agua se arroja abierto el pecho. 
Quién se entrega á las llamas, rehusando 
El agudo cuchillo riguroso , 
Teniendo el fuego alíi por mas piadoso. 

El astuto Ochali viendo su gente 
Por la cristiana fuerza destruida , 

Y la deshecha armada totalmente 
Al hierro, fuego y agua ya rendida , 
La derrota tomó por el poniente 
Siguiéndole con misera huida 

Las bárbaras reliquias destrozadas. 
Del hierro y fuego apenas escapadas. 



ERCILLA Y ZUSlGA. 



Pero el hijo de Carlos, conociendo 
Del traidor renegado el bajo intento , 
Con gran furia el movido mar rompiendo 
Carga dándole caza en seguimiento. 
Iban tras ellos al través saliendo 
El de Bazán y el de Oria a sotavento 
Con una escuadra de galeras junta, 
Procurando ganarles una punta. 

Mas la triste canalla , viendo angosta 
La senda y ancho mar según temia , 
Vuelta la proa a la vecina costa 
En tierra con gran ímpetu embestía ; 

Y cual se ve tal vez sallar langosta 
En multitud confusa , así á porfía 
Salta la gente al mar embravecido 
Huyendo del peligro mas temido. 

Cuál con brazos, con hombros , rostro y pecho 
El gran reflujo de las olas hiende ; 
Cual sin mirar al fondo y largo trecho, 
No sabiendo nadar, allí lo aprende; 
No hay parentesco, no hay amigo estrecho, 
Ni el mismo padre al caro hijo atiende : 
Que el miedo , de respetos enemigo , 
Jamás en el peligro tuvo amigo. 

Asi que del temor mismo forzados 
En la arenosa playa pié lomaron , 

Y por las peñas y arboles cerrados 
A mas correr huyendo se escaparon. 
Deshechos pues del todo y destrozados 
Los miserables bárbaros quedaron , 
Habiendo fuerza á fuerza y mano á mano 
Rendido el nombre de Austria al otomano. 

Estaba yo con gran contento viendo 
El próspero suceso prometido , 
Cuando en el gloho el mágico hiriendo 
Con el potente junco retorcido, 
Se fué el aire ofuscando y revolviendo, 

Y cesó de repente el gran ruido, 
Quedando en gran quietud la mar segura 
Cubierta de una niebla y sombra escura. 

Luego Filón con platica sabrosa 
Me llevó por la sala paseando , 

Y sin dejar figura cada cosa 

Me fué parle por parle declarando. 
Mas teniendo temor que os sea enojosa 
La relación prolija , ¡ré dejando 
Todo aquello aunque digno de memoria. 
Que no importa ni loca á nuestra historia. 

Solo diré que con muy gran contento 
Del mago y Gualicolo despedido , 
Aunque tarde llegué a mi alojamiento. 
Donde ya me juzgaban por perdido. 
Volviendo pues la pluma á nuestro cuento. 
Que en larga digresión me he divertido, 
Digo que allí estuvimos dos semanas 
Con falsas armas y esperanzas vanas. 

Pero en resolución nunca supimos 
De nuestros enemigos cautelosos , 
Ni su designio y ánimo entendimos. 
Que nos tuvo suspensos y dudosos : 
Lo cual considerado nos partimos 
Desmintiendo los pasos peligrosos. 
En su demanda entrando por la berra 
Con gana y fin de rematar la guerra. 

Una tarde que el sol ya declinaba 
Arribamos a un valle muy poblado , 
Por donde un grande arroyo atravesaba 
De cultivadas lomas rodeado , 

Y en la mas llana que a la entrada estaba, 
Por ser lugar y sitio acomodado 

La gente se alojó por escuadrones, 
Las tiendas levantando y pabellones. 

Estaba el campo apenas alojado , 
Cuando de entre unos arboles salía 
Un bizarro araucano bien armado, 
Buscando el pabellón de don García ; 

Y á su presencia el bárbaro llegado , 
Sin muestra ni señal de cortesía , 

Le comenzó á decir... Pero entre tanto 
Será bien remalar mi largo canto. 



CANTO XXV. 

*,i. nú» loi tip:>" •» HUarapua . Dap * SaiaBarl ü uo 

,. i ■ laaao a la batalla ■ 

■aBalaaaa ru. -D|.ri > Reogo . < aanl 
loa aapanolaa munraron »quel illa. 



l.A AltAl CANA, CAVÍ (l \\V 

iCon píelo j condición que ti Tendere! 
Someiei i la tierra < lo obediencia , 

Y del podras i> icef lo « ni «- quisiere! 
Sin ii- H de respeto al clemencia ; 

Y cuando lo por '-i mi" Ido fuere! 
Libre le dejara en u preeminencia^ 
Que no quiere otro premie ni otra gloria 
Sino solo i'i nono? de la vlloi 1 1. 



115 



Cosa ea digna de ser considerada, 

Y mi pasar por ella fácilmente , 
Que gente tan Ignota j desviada 

ii.' 1 1 frecuencia \ trato de otra gente, 
De [navegables gol fot rodé ida . 
Alcance lo que asi difícilmente 
Alcanzaron por corso de la guerra 
Los mu r¡ sos hombros de la tierra. 

Dejen de encarecer loa escritores 
A los que i'l arte militar hallaron, 
[Si mas celebren ya loa Inventores 
Que el 'luí" acero \ el metal forjaron 
Pues i"s olihnos Indios moradores 
Del araucano i'siaiin asi alcamaron 
El orden de la guerra • disciplina , 
Que podemos lomar ilellos ilotrüía. 

¿Quién los mostró I rormar los escuadrones, 
Representar en orden la batalla , 
Levantar caballeros j bastiones . 
ii ii fj defensas . rosos y murallas, 
Trinebeas, nuevos reparos. Invenciones, 

Y cuanto en uso militar te baila ! 

Que iodo es un bástanle J clare uulicio 

Del valor ilesla gente y ejercicio. 
Y sobre todo, debe ser loailo 

El silencio en la guerra y obediencia, 

Que nunca fue secreto revelado 

Por dadiva , amenaza ni violencia . 
Como ya en lo que clcllos he contado 
Vemos abiertamente la esperiencia ; 
Pues por mañas jamás ni por espías 
Dellos tuvimos nueva en tantos (lias. 

Aunque en los puebles comarcanos fueron 
Presas de sobresalto muchas gentes, 
Que ai rigor del tormento resistieron 
Con gran constancia y lirmes continentes : 
Tanto que muchas veces nos hicieron 
Andar en los discursos diferentes , 
Que pudiera causar notable daño 
Creciendo su cautela y nuestro engaño. 

Pero, como ya dije arriba , estando 
Apenas nuestro ejército alojado , 
Vino un gallardo mozo preguntando 

lio estaba el capitán aposentado. 

Y á su presencia el barbara llegando 

Con tono sin respeta Imantado, 

Habiéndose juntado mucha gente . 

Sollo la VOS diciendo libremente: 
«¡Oh capitán cristiano! si ambicióse 

Eres de honor con titulo adquirido , 

Al oportuno tiempo venturoso 

Tu próspera fortuna le ha traido 

Que el gran Caupolicano deseoso 

De probar tu valor encarecido. 

Si tal virtud y esfuerzo en ti se halla, 

Pide de solo'á solo la batalla. 
•Que siendo de personas informado, 

Que eres mancebo noble floreciente. 

En la arte militar ejercitado, 

Capitán y cabeza desla gente ; 

Dándole por ventaja de su grado 

La elección de las armas francamente , 

Sin sscepcion de condición alguna, 

Quiere probar tu fuerza y su fortuna. 

• Y asi por entender que muestrar- gani 
De encontrar el ejercito araucano , 
Te avisa que al romper de la mañana 
Se vendrá á presentar en este llano : 
Do con firmeza de ambas parles llana 
En medio de los campos mano a mano, 
Si quieres combatir sobre este becbo 
Kemiürá á las armas el derecho. 



• Mira que tolo en que esta V"/ te Mili D(l i 

Consignes nombre % fama de valiente , 
\ .o cuanta el claro s,,i tua rayos üeoda 
Darai i tu memoi la entre la gente ; 
Pues al iui te dTri que por contienda 
Entraste valerosa j dignamente 

En campo con el gran CaupollCaOO . 
Persona por persona | m i mano. 

•Esto es j lo que vengo : ] asi pido 
Te resuelvas en bi eve 5 lu ilbedrio , 

Si quieres por el leiinii luí ido 

Rebosar A acetar el desafio ; 

Que aunque el peligro es grande y conocido, 

De tu altiveza i animo confio . 

Que al luí satisfarás e sadia 

A lu estimado honor y al que me envía.» 

Don Garda le responde i "Soy contento 
De acetar el combate . j le aseguro 
Que al plazo puesto y señalado asiento 

Podra a su voluntad venir seguro.! 
El indio que escuchando estaba aleólo. 
Muy alegre le dijo ; <Yo le juro 
Que esta usada respuesla eleriiamciil l 
Te dejara famoso entre la gente.» 
Con esto sin pasar mas adelante 
Las espaldas volvió y tomo la via . 
Mostrando por su término arrogante 
En la poca opinión que nos lema. 

Algunos hubo allí que en el semblante 

Juzgaron ser mañosa y doble espía , 
Que iba a reconocer con este Intento 
La gente y pertrechado alojamiento. 

Venida pues la noche , los soldados 

En orden de batalla nos pusimos, 

Y á las derechas picas arrimados 
Contando las estrellas oslinitnos, 
Del sueño y graves anuas falig idos, 
Aunque crédito entero nunca dimos 
Al indio , por pensar que solo vino 
A tomar lengua y descubrir camino 

Y'a la espaciosa noche declinando 
Trastornaba al ocaso sus estrellas . 

Y la aurora al oriente despuntando 
Deslustraba la luz de todas ellas , 

Las flores con su fresco humor rociando , 
Restituyendo en su color aquellas 
Que la tiniebla lóbrega importuna 
Las habia reducido a solo una : 

Cuando con alto y súbito alarido 
Apareció por uno y otro lado 
En tres distintas partes dividido 
El ejercito bárbaro ordenado , 
Cada escuadrón de gente muy fornido. 
Que con gran muestra y paso apresurado 
Iban en igual orden como cuento 
Cercando nuestro estrecho alojamiento. 

La gente de caballo aparejada 
Sobre las riendas la enemiga espera ; 
Mas antes que llegase anticipada 
Se arroja por una áspera ladera, 

Y al escuadrón siniestro encaminada 
Le acomete furiosa , de manera 
Que un terrapleno y muro poderoso 
No resistiera el Ímpetu furioso. 

Pero Caupolican que gobernando 
Iba aquel escuadrón algo adelante , 
El paso hasta su gente reinando 
lli/o calar las picas a un instante. 
Donde los pies y brazos afirmando 
En las agudas puntas de diamante 
Reciben el furor y encuentro estraño , 
Haciendo en los primeros mucho daño. 



«j(J DON ALONSO DE 

('nos sin alas COI) lijero vuelo 
Desocupan atónitos las sillas; 
Olios vueltas las plantas acia el cielo 
Imprimen en la tierra las costillas; 

Y los que no probaron allí el suelo 
Por apretar mas recio las rodillas. 
Aunque mas se mostraron esforzados 
Quedaron del encuentro maltratados. 

De sus golpes los nuestros no faltaron, 
Que todos sin errar fueron derechos: 
Cuales de llanda a banda atravesaron , 
Cuáles atrepellaron con los pechos 
Todos en un instante se mezclaron 
Viniendo a las espadas mas estrechos 
Con tal priesa y rumor , que parecía 
La espantosa vulcánea herrería. 

El bravo general Caupolicano, 
Rola la pica, de la maza afierra, 

Y á la derecha y á la izquierda mano 
Hiere, destroza , mata y echa á tierra : 
Hallándose muy junto á Berzocano, 
Los dientes y el furioso puño cierra, 
Descargándole encima tal puñada 
Que le abolló en los cascos la celada. 

Tras este , otro derriba y otro mata , 
Que fué por su desdicha el mas vecino : 
Abre, destroza, rompe y desbarata, 
Haciendo llano el áspero camino ; 

Y al yanacona Tambo asi arrebata , 
Que como halcón al pollo ó palomino, 
Sin poderle valer los mas cercanos. 
Le ahoga y despedaza entre las mauos. 

Bernal y Leucoton, que deseando 
Andaban de encontrarse en esta danza 
Se acometen furiosos descargando 
Los brazos con igual ira y pujanza ; 

Y las altas cabezas inclinando 
A su pesar usaron de crianza , 

Hincando a un tiempo entrambos las rodillas 
Cea un batir de dientes y ternillas. 

Mas cada cual de presto se endereza. 
Comenzando un combate liero, crudo . 
Ya tiran á los pies, ya a la cabeza. 
Ya abollan la celada , ya el escudo. 
Asi pues anduvieron una pieza. 
Mas pasar adelante esto no pudo, 
Que un gran tropel de gentes que embistieron 
Por fuerza a su pesar los despartieron. 

Don Miguel y don Pedro de Avendaño, 
Rodrigo de Quiruga , Aguirre, Aramia , 
Cortés y Juan Jul'ré con riesgo eslraño 
Sustentan lodo el peso de su banda. 
También hacen efecto y mucho daño 
Reinoso , Peña , Córdoba, Miranda , 
Monguia , Lasarle, Castañeda , lllloa, 
Martin Ruiz y Juan López de Gamboa. 

Pues don Luis de Toledo, peleando. 
Carranza , Aguayo , Zúñiga y Castillo 
Resisten al furor del indio bando 
Con Diego Cano, Pérez y Ronquillo. 
Los primos Alvarados Juan y Hernando, 
Pedro de Olmos , Paredes y Carrillo 
Derriban á sus pies gallardamente , 
Aunque á costa de sangre, mucha gente. 

El escuadrón de enmedio viendo asida 
Por el cuerno derecho la contienda , 
Acelerando el tiempo y la corrida 
Acude á socorrer la furia horrenda ; 
Mas nuestra gente en tercios repartida 
Le sale á recibir á toda rienda , 

Y del terrible estruendo y liero encuentro, 
La tierra se apretó contra su centro. 

Hubo muchas caidas señaladas , 
Grandes golpes de mazas y picazos ; 
Lanzas , gorguees y armas enastadas 
Volaron hasta el cielo en mil pedazos : 
Vienen en un momento á las espadas, 

Y aun olios mas coléricos á brazos, 
Dándose con las dagas y puñales 
Heridas penetrables y murtales 



ERC1LLA Y ZUSlGA. 

El fiero Tucapel, habiendo hecho 
Su encuentro en lleno y muerto un buen soldado 
Poco del diestro golpe satisfecho 
Le arrebató un estoque acicalado , 
Con el cual barrenó á Guillermo el pecho, 

Y de un revés y tajo arrebatado 
Arrojó dos cabezas con celadas 
Muy lejos de sus troncos apartadas. 

Mata de un golpe á Torbo fácilmente, 
Y' iliu a Juan de Inarauna tal herida , 
Chic la armada cabeza por la frente 
Cayó sobre los hombros dividida : 
Tira una punta, y á Picol valiente 
Le echó fuera las tripas y la vida ; 
Pero en esta sazón inadvertido 
De mas de diez espadas fué herido. 

Carga sobre él la gente forastera 
Al rumor del estrago que sonaba , 

Y cercándole en torno como fiera 
En confuso montón le fatigaba; 
Mas él con gran desprecio de manera 
El esforzado brazo rodeaba, 
Que á muchos con castigo y escarmiento 
Les reprimió el furor y atrevimiento. 

Tanto en mas ira y mas furor se enciende 
Cuanto el trabajo y el peligro crece, 
Que allí la gloria y el honor pretende 
Donde mayor dificultad se ofrece; 
Lo mas dudoso y de mas riesgo emprende, 

Y poco lo posible le parece : 
Que el pecho grande y ánimo invencible 
Le allana y facilita lo imposible. 

El último escuadrón y mas copioso 
Su derrota y designio prosiguiendo , 
Con paso aunque ordenado presuroso, 
Por la tendida loma iba subiendo ; 
Y' en el dispuesto llano y espacioso 
Nuestro escuadrón del todo descubriendo, 
Se detuvo algún tanto astutamente 
Reconociendo el sitio y nuestra gente. 

Delante desla escuadra pues venia 
El mozo Galvarino sarjenteando. 
Que sus troncados brazos descubría 
Las llagas aun sangrientas amostrando : 
De un canto al otro apriesa discurría 
El daño general representando, 
Encendiendo en furor los corazones 
Con muestras eficaces y razones, 

Diciendo : «0 valentísimos soldados. 
Tan dignos deste nombre, en cuya mano 
Hoy la fortuna y favorables hados 
Han puesto el ser y crédito araucano : 
Estad de la victoria confiados , 
Que ese tumulto y aparato vano 
Es todo el remanente y son las heces 
De los que habéis vencido tantas veces. 

»Y esta postrer batalla fenecida 
De vosotros asi tan deseada , 
No queda cosa ya que nos impida , 
Ni lanza enhiesta , ni contraria espada. 
Mirad la muerte infame ó triste vida 
Que está para el vencido aparejada , 
Los ásperos tormentos escesivos 
Que el vencedor promete hoy a los vivos. 

• Que si en esta batalla sois vencidos 
La ley perece y libertad se atierra , 
Quedando al duro yugo sometidos 
Inhábiles del uso de la guerra : 
Pues con las brutas bestias siempre unidos 
Habéis de arar y cultivar la tierra , 
Haciendo los oficios mas serviles 

Y bajos ejercicios mujeriles, 
i) Tened, varones, siempre en la memoria, 

Que la deshonra eternamente dura , 

Y que perpetuamente esta Vitoria 
Todas vuestras hazañas asegura ; 
Considerad , soldados , pues la gloria 
Que os tiene aparejada la ventura , 

Y el gran premio y honor que, como digo, 
Un tan breve trabajo trae consigo. 



LA ARAUCANA, 

• Que a(|ucl que se mostrare buen uldaüo 
1 ondra en mi mano HT I" 'I'"' quisiere : 

Que todo i<> m" 1 -' habernos deseado 
l.a fortuna con ello boy nos requiero. 
También piense que queda condenado 
Por rebelde y traidor quien no venciera 

Qg luí] vencido jumo j tln castigo 

Quedando por juez el enemigo.! 

De tal manera el barbara valiente 
Despertaba la ira j la espérenla, 
Q i escuadrón ipenas obediente 

Podia Milnr i-I nrilen v lar. I ui/.a : 

Has ja que la seBal olí iqis siente . 
Con pan resolución j conflania 
Derril lo las picas bien cerrado 

Irse deju (le su furor llevado. 

En el exento j pedregosa llano, 

Que mas de un (ir" de INO U esleudia, 

Nuestro escuadran ■ un tiempo mano i mano 
Asimismo al encuentro le salta : 
Donde con muestra * termino lubumanc 

Y el gran furor que cada cual traía 
Se embisten los airados escuadrones, 
Cayendo cuerpos muertos a montones. 

No duraron las picas mucho enteras. 
Que en rajas por los aires discurrieron . 
Las esteodidas mangas j biiei ts 
lie golpe unas con otras se rompieron ; 
lililí. - muertes allí de mil maneras , 

Que muchos sin heridas perecieron 
Del polvo I dfl las armas ahogados. 
Otros de encuentros fuertes estrellados. 

Tarábase entre ellos un combate horrendo 
Con hervorosa priesa J rabia estraña , 
Todos en un leion igual poniendo 
La estrema industria , la pujanza y maña. 
Sul>e a los (lelos el Innovo estruendo. 
Retumba en torno tmla la campaña , 

Cubriendo los lugares descubiertos 

La espesa lluvia de los cuerpos muertos. 

Hierve el coraje , crece la contienda . 

Y el batir sin cesar siempre mas fuerte ; 
No hay malla y pasta lina ipie deücinl.i 
La entrada y paso a la tunosa muerte, 
Une con irreparable furia horrenda 
Todo ya en su Bgura lo convierte. 
Naciendo del mortal y fiero estrago 
De espesa y negra sangre un ancho lago. 

Rengo orgulloso, que al siniestro lado 
Iba siempre avivando la pelea , 

lie h roedura afrenta estimulado 
Que en Malaquita recibió <le Andrea , 
El ronco tono J brazo levantado 
Discurre lodo el campo y lo rodea 
A. i y alia por una y otra mano 
Llamando el enemigo nombre en vano. 

Andrea pues, asimismo procurando 
Fenecer la cuestión, le deseaba; 
Mas lo que el mío y otro iba buscando 
La dicha de los dos los desv wba : 
Que el italiano nio/o peleando 
Kn el otro escuadrón distante andaba 
Haciendo por su estraña fuerza cosas. 
Que aunque licitas eran lastimosas. 

Mata de un golpe á Trulo, y endereza 
La dura punta, y á Pinol barrena , 
\' sin brazo a Teguau una gran pieza 
Le arroja dando vueltas por la arena ; 
Lleva de un golpe a Chanele la cabeza , 
Y' por medio del cuerpo a Pon cercena: 
Hiende a Narpo hasta el pecho, v a BraoCOlo 
Como grulla le deja en un pie solo. 

Veis pues aqui ürompello, el Cualhaciend i 
Venia por esta parle mortal guerra , 
Que al gran luniullo y voces acudiendo 
Vio cubierta de muertos la ancha tierra : 

Y al jinoves gallardo conociendo 
Como cebado tigre con él cierra. 
Alta la maza y encendido el gesto. 
Sobre las punías de los pies enhiesto. 

i . \vn. 



CAUTO \\\ 

Fué de la maza el jinoves cogida 
Kn el alto crestón de la celada , 

Ulle lodo le abollo \ .]l|e.|. , sumido 

Sobre i estofa de algodón colchada 
Estuvo el liall tno idot mecido . 
Vomita b ingre, la i oloi mudada , 

Y trió dando dC manos per el Mielo 

Vislumbras j relámpago» del cielo. 

Redobla otra el gallan! to lo 

Con ni ii fui or \ menos bien guiad i . 

QUe a le. |ei a M..I.1I11, el líelo jileco 

Del todo entre ios dos fuera acabado ; 

F.i jmoves desatinado j 

Fue un poco de través; mas recobrado , 

Se puso en pie . priesa no pen i i 

Levantando a dos manos la ancha espida 

\' con la estrema rabia y fuerza rara 

Sobre el joven la eala de manera , 
Que si el leñado lefio no cru/al.i 

De arriba a bajo en dos i,, dividiera : 

Tajo el tronco cual junco ó tierna v.n a , 

Y si la espada el Dio no lorclera , 

Penetrara tan honda la herida. 
Que privara al 111:1111 adío de la vida. 

Viéndose el anille; pues sin maza , 

No por eso amaino al furor la vela , 
Antes con gran preste/a de la plaza 
Arrebata un pedazo de rodela ; 

Y al punto sin perder tiempo lo einbia/ a, 
Y' como aquel que daño no recela , 

Con solo el trozo de bastón cortado 
Aguija al enemigo confiado. 

Hirióle en la cabe/a, y a una mano 
Salló con lücreza y diestro brío 
Hurtando el cuerpo asi, que el italiano 
Con la espada azoto el aire vacio; 
Quiso hacello otra vez, mas salió en vano 
Que entrando recio al punto del desvio 
Fué el jinoves tan presto, que no pudo 
Sino cubrirse con su roto escudo. 

Echó por tierra la furiosa espada 
Del defensivo escudo una gran pieza, 
Rajando con rigor á la celada 
Que defender no pudo la cabeza; 
Hasta el casco caló la cuchillada , 
Quedando el mozo atónito una pieza ; 
Pero en sí vuelto, viéndose tan junto 
Le echó los fuertes brazos en un punto. 

El bravo jinoves, que al tiero Marte 
Pensara desmembrar, recio le asia ; 
Pero salió engañado . que en esle arle 
Ninguno al diestro joven escedia : 
Hevuelvense por una y olra parle, 
El uno al pié del otro rebatía , 
Intrincando las piernas y rodillas 
Con diestras y engañosas zancadillas. 

Don García de Mendoza no paraba , 
Antes como animoso y diligente 
Unas veces airado peleaba , 
Otras iba esforzando allí la gente . 
Tampoco Juan Kemon ocioso estaba , 
Que de soldado y capitán prudente 
Con igual disciplina y ejercicio 
L'saba en sus lugares el oficio. 

Sanlillán y don Pedro de Navarra, 
Avaios . Viezma , Caceras, Bastida . 
Galdamez, don Francisco Ponce , Iban a. 
Dando muerte defienden bien su vida. 
El falor Vega y contador Segarr3 
Habían echado aparle una partida , 
Siguiéndolos Vela/que? y Cabrera, 
Verdugo, Ruiz, Riberos y Ribera. 

Pasaranlo pues mal al otro lado. 
Según la mucha gente que acudia , 
Si drm Felipe , don Simón y Prado , 
Don Francisco Arias , Pardo y Alegría , 
liarnos , Diego de Lira , Coronado , 
Y don Juan de Pineda en compañía 
Con valeroso esfuerzo combatiendo 
No fueran los contrarios reprimiendo 



Ti 



US 



DON ALONSO DE 

También acrecentaban el estrago 
Florencia de Esquivel y Altamirano , 
Villaroel , Moran , Vergara, Lago, 
Godoj , Gonzalo Hernández y Amlicano : 
Si de todos aquí mención no hago , 
No culpen la intención, sino la mano, 
Que no puede escribir lo que hacían 
'lanías como allí á un tiempo combatían 

Sonaba á la sazón un gran ruido 
En el otro escuadrón de mediodía , 

Y era que el liero Rengo embravecido , 
Llevado de su esfuerzo y valentía 

Se haDia por la batalla asi metido 
Que volver á ios suyos no podia , 

Y de menuda gente rodeado 
Andaba muy berido y acosado 

Aunque se envuelve entre ellos de manera 
Al un bdo y al otro golpeando. 
Que en rueda los hacia tener afuera , 
Muchos en daño ajeno escarmentando; 
Pero la turba acá y allá tijera 
Le va por todas parles aquejando 
Con tiros, palas y armas enastadas. 
Como á (¡era de lejos arrojadas 

Uno deja tullido y otro muerto 
Sin valerles defensa ni armadura ; 
A quien acierta el golpe en descubierto 
Del todo le deshace y desfigura , 
Y' el de menos efecto y mas incierto 
Quebranta brazo, pierna ó coyuntura: 
Vieran arneses rolos y celadas 
Junto con las cabezas machucadas 

Mas aunque , como digo , combatiendo 
Mostraba esfuerzo y ánimo invencible. 
Le van á tanto estrecho reduciendo 
Que poder escapar era imposible ; 
¥ por mas que se esfuerza resistienoo , 
Al fin era de carne , era sensible , 
Y' el furioso y conlinuo movimiento 
La fuerza ie ahogaba y el aliento. 

Estaba ya en el suelo una rodilla . 
Que aun apenas asi se sustentaba , 

Y la gente solicita en cuadrilla 
Sin dejarle alenlar le fatigaba; 
Cuando de la otra parte , por la orilla 
De la alta loma, Tucapel llegaba. 
Haciendo con la usada y fuerte maza 
Por donde quiera que iba larga plaza 

Como el toro feroz desjarretado 
Cuando brama , la lengoa ya sacada , 
Que de la turbamulta rodeaoo 
Procura cada cual probar su espaoa , 
Y' en esto de repente al otro lado 
La cerviz yerta y frente levantada 
Asoma otro famoso de Jarama , 
Que deshace la junta y la derrama : 

Asi el fsmoso Rengo ya en el suelo 
Hincada una rodilla combatía 
En medio del montón , que sin receio 
Poco á poco cerrándole venia; 
Cuando el sangriento y bravo Tucapelo , 
Que por allí la grita le traía , 
Viéndole asi tratar sin poner duda 
Rompe por el tropel á darle ayuda. 

Dejó por tierra cuatro ó seis tendidos. 
Que estrecha plaza y paso le dejaron, 

Y los otros en circulo esparcidos 
Del fatigado Rengo se arredraron , 

Y contra Tucapel embravecidos 
Las armas y la grita enderezaron; 
Mas el daba de si tan buen descargo 
Que los hacia tener bien a lo largo. 

Llegóse á Rengo, y dijo: «Aunque enemigo 
Esfuerza, esfuerza Rengo, y ten hoy fuerlc 
Que el impar Tucapel esta contigo , 

Y no puedes tener siniestra suerte : 
Que el favorable cielo y hado amigo 
Te liene aparejada mejor muerte. 
Pues está cometida al brazo mió. 

Si cumples á su tiempo el desalio. » 



ERCILLA Y ZUflsIGA. 

Rengo le respondió: «Si ya no fuera 
Por ingrato en tal tiempo reputado , 
Contigo v con mi débito cumpliera . 
Que no estoy como piensas tan cansado. » 
En esto mas lijero (pie si hubiera 
Diez horas en el lecho reposado 
Se puso en pié, y á nuestra gente asalla 
Firme el membrudo cuerpo y la maza alU) 

Tucapel repicó : « Seria bajeza , 
Y' cosa entre varones condenada 
Acometerte , vista tu flaqueza , 
Con fuerza y en sazón aventajada : 
Cubra, cobra tu fuerza y entereza, 
(loe el tiempo llegará que esta [errada 
Te dé la pena y muerte merecida , 
Como hoy te ha dado claro aquí la vida. » 

No se dijeron mas , y por la via 
Los dos competidores araucanos 
Haciéndose amistad y compañía 
Iban , como si fueran dos hermanos : 
Guardaba el uno al otro y defendía , 

Y así con diligencia y prestas manos 
Abriendo el escuadrón gallardamente 
Llegaron á juntarse con su gente. 

En esto á todas partes la batalla 
Andaba muy reñida y sanguinosa 
Con tal furia y rigor , que no se halla 
Persona sin herida ni arma ociosa : 
Cubre la tierra la menuda malla , 

Y en la remota Turcia cavernosa 
Por fuerza arrebatados de los vientos 
Hieren los dulces y ásperos acentos. 

Era el rumor del uno y otro bando 

Y de golpes la furia apresurada 
Como ventosa v negra nube , cuando 
Del vulturno ó del céflro arrojada 
Lanza una piedra súbita , dejando 
La rama de sus hojas despojada , 

Y los muros , los techos y tejados 
Son con priesa terrible golpeados : 

Pues de aquella manera y mas furiosas 
Las homicidas armas descargaban, 

Y con hondas heridas rigurosas 
Los sanguinosos cuerpos desangraban : 
El gran rumor y voces espantosas 
En los vecinos montes resonaban ; 
El mar confuso al liero son retrajo 
De sus hinchadas olas el reflujo. 

Pero la parte que á la izquierda mano 
La batalla primero había trabado , 
Donde por su valor Caupolicano 
Contrastaba al furor del duro liado, 
A pura fuerza el escuadrón cristiano , 
Del contrario tesón sobrepujado , 
Comenzó poco á poco á perder tierra 
Acia la espesa falda de la sierra. 

Fué tan grande la priesa desla hora , 

Y el Ímpetu del bárbaro violento , 
Que por el araucano en voz sonora 
Se cantó la notoria y vencimiento. 
Mas la misma fortuna burladora 
Dio la vuelta á la rueda en un momento 
En contra de la parte mejorada , 
Rarajando la suerte declarada. 

Que el último escuadrón donde estribal; 
Nuestro postrer remedio y esperanza 
Metido en el contrario peleaba , 
Haciendo liero estrago y gran matanza ; 
Que ni el valor de Ongolmo allí bastaba , 
Ni del fuerte Lincoya la pujanza ; 
Ni yo basto á contar de una vez tanto , 
Que es fuerza diferirlo al otro canio. 



LA A.RAI cana, 



CANTO XXVI. 

Daie noiu ii drl íln d* la batalla y retirada di loa araucano» ; la obsll- 
Diclon xpartlntela d» Galrtrlno y m nurli; uImImio le plnu ,1 
jartllo y calártela del maco Filme 

Nailie [iticilr- llamarse venturo 

Basta ver de la vida el Ha i rio, 

NI esta libre del ni. ir tempestuoso 

Quid) SUrtH lili Si' VI' ili'lllrn ill'l I II" 

Venir un bien lias otro es > dudoso , 

Y un mal iras otro mal es siempre cierto: 
lunas prospero tiempo lúe durable , 

Ni iiijo iie iiurar el miserable. 

El ejemplo leñemos en las i os . 

Y no* muestra bien claro aqnlla historia 

(alan poco les ihini i los araiieanns 

El nuevo gozo v eng ifiosa gloria ; 

i s llevando da rota .1 los cristianos, 

Y habiendo \.i cantado la victoria , 
De los contrarios hados rebatidos 
Quedaron rencedores los vencidos. 

Qne, como 01 'lije, e| escuadran postrer • 
Adonde 1 >< ■ r testigo jo venia. 
Ganando nena siempre mas entero 
ai bárbaro enemigo retraía , 
"ue aunque el raerte Lincoji eldelantoro 
a la adversa fortuna resi-tia , 
N,. podo resistir bltlmamenie 
El ímpetu y la furia de la gente. 

Por una espesa y Asnera quebrada , 

Que en medio de dOS lomas se hacia , 

La ii.u'ii.ir.i canalla, quebrantada 

La llanosa Soberbia v fisailla, 

Ya del torpe temor señoreada 
Esforzadas espaldas revolvía . 
Huyendo de la muerte el rostro airailo , 
Qué elara a todos ya se habia mostrado 

Siguen los nuestros la victoria apriesa . 
Que aun no quieren venir en el partido , 

Y de la ineulla breña y selva espesa 
Inquieren lo secreto y escondido ; 

El gran estrago y mortandad no cesa; 
Suena el destrozo v áspero ruido , 
Tirando á liento golpes y estocadas 
Por la espesura y malas intrincadas 

Jamas de los monteros en ojeo 
Fué raía tan buscada y perseguida, 
Cu indo con ancho circulo y rodeo 
Eí 1 término estrecho reducida , 
Que con inipai nidísimo deseo 
Atajados los pasos y lumia 
Arrojan en las fieras moi tesinas 
Lanzas, dardos, venablos, jabalinas : 

Como los nuestros hasta allí cristianos . 
Que los términos lícitos pasando 
Con crueles anuas y .icios inhumanos . 
Iban la aran victoria deslustrando : 
Que ni el rendirse, puestas ya las manos, 
La obediencia y servicio protestando. 
Bastaba a aquella gente desalmada 
A reprimir la furia de la espada. 

Asi el entendimiento y pluma mia . 
Aunque usada al destrozo de la guerra , 
Huye del grande estrago que esle dia 
Hubo en los defensores de su tierra : 
La sangre que en arroyos ya corría 
Por las abiertas grietas de la tierra , 
Las lastimas , las voces y gemidos 
De los miseros barbaros rendidos. 

Los de la izquierda mano que miraron 
Su mayor escuadrón desbaratado, 
Perdiendo lodo el ánimo dejaron 
La tierra y el honor que habian ganado : 
Asi la trompa a retirar tocaron , 

Y con paso, aunque largo, concertado, 
All is y campeando las banderas. 

Se dejaron calar por las laderas. 



CANTO XXVI 09 

Ni. aeré bii I idamente 

La bravexa de Rengo sin medida . 
Pues que de b o ii "i 1 ya su gente , 

Y puesta en rota \ misera buida . 

Plero , : inte , Indómito . Impai leulí . 

Sin lunar al peligro de 1.1 vida 

iiuii .1. iin i. a lafei rada maza 

Solo sustenta la ganad 1 pial 1 

Y allí . como inven, ¡ble j valeroso , 

. eStUVO grao rato peleando ; 

Pero viendo el Irab lio Inrrui li 

Y gente va ninguna de su b indo . 
Con paso lardo ■ graví 

Volviendo el rostro atrás de cuando 1 n cuando 
Tomó, .1 la mano diestra una vereda 
Hasta entrar en un busque y arboleda 

Donde ya de la gente destrozad 1 
llaiua el temor algunos escondido; 
Pero viendo de Rengo la llegada . 

Cobrando luego el anl perdido . 

Con nuevo esfuerzo v muestra coi 

En escuadrón formado I recogido 

Vuelven el rostro j pecóos esforzados 
A la corriente de los duros bados. 

Yo que de aquella parte discurriendo 
A vueltas del rumor también and. iba , 
La grita > nuevo estrépito sintiendo 

Que en el vecino bosque resonaba , 
Apresuré los pasos acudiendo 
Acia donde el rumor me encaminaba . 
Viendo al entrar del busque detenidos 
Algunos españoles conocidos. 

Estaba a un lado Juan Remon gritando : 
« Caballeros, entrad que todo es liada ■. 
Mas ellos el peligro ponderarido 
Dificultaban la dudosa entrada; 

Yo pues á la sazón a pié arribando 

Donde estaba la gente recalada , 

Juan Remon que me vio luego de frente 

Quiso obligarme allí publicamente , 

Diciendo: «.¡Ohdon Alonso! Quien procura 
Cañar estimación y aventajarse, 
Este es el tiempo y esta es coyuntura 
En que puede con honra señalarse : 
No impida vueslra suerte esta espesura 
Donde quieren los indios entregarse. 
Que al ipic abriere la entrada defendida 
Le será la victoria atribuida. » 

Oyendo pues mi nombre conocido , 

Y que lodos volvieron a mirarme, 
Del honor y vergüenza competido 

No puilieiido del irance ya escusarme. 
Por lo espeso del bosque y mas temido 
Comencé de romper v aventurarme. 
Siguiéndome Arias, Pardo, Maldonado, 
Manrique, don Simón y Coronado. 

Los cuales de vivir desesperados 
Los obstinados indios embistieron, 
Que en una espesa muela bien cerrados 
Las españolas armas atendieron : 
En esto ya al rumor por lodos lados 
De nuestra gente muchos acudieron. 
Comenzando con furia presurosa 
l'na guerra sangrienta y peligrosa. 

Renuévase el destrozo, reduciendo 

A tenin ludí. su ,.| vencimiento , 

El menos animoso acometiendo. 

El mas dificultoso impedimento. 

¿Cuál será aquel que pudiera ir escribiendo 

De los brazos la furia y movimiento, 

Y desté y de aquel otro la herida , 

Y quién i cual allí quitó la vidaí 

Unos hienden por medio, otros barrenan 
De parle a pule los airados pechos; 
Por los muslos y cueipo otros cercenan , 
Oíros miembro por miembro caen desbecni s 
Los duros golpes todo el bosque atruenan. 
Andando de ambas parles tan estrechos, 
Que vinieron algunos de impacientes 
A los brazos , a puños y á los dientes. 



too 



DON ALONSO DE ERCILLA 



Pero la muerte allí dilinidora 
De la eruila batalla porfiada , 
Ayudando a la parte vencedora 
Remató la contienda y gran jornada : 
Que la gente araucana en poca de hora . 
En aquel sitie estrecho destrozada, 
Quiso rendir al hierro antes la vida 
Que al odioso español quedar rendida 

Tendidos por el campo amontonados 
Los indómitos barbaros quedaron, 

Y los demás con pasos ordenados 
Como va dije atrás se retiraron : 

De mañera que ya nuestros soldados 
Recociendo el despojo que hallaron . 

Y un número copioso de prisiones. 
Volvieron a su asiento y pabellones. 

Fueron entre estos presos escogidos 
Doce los mas dispuestos y valientes. 
Que en las nobles insignias y vestidos 
Mostraban ser personas preeminentes 
Estos fueron allí constituidos 
Para amenaza y miedo de las gentes , 
Quedando por ejemplo y escarmiente 
Colgados de los arboles al viento. 

Yo á la sazón al señalar llegando 
De la cruda sentencia, condolido. 
Salvar quise uno dellos, alegando 
Haberse a nuestro ejército venido ; 
Mas él luego los brazos levantando 
Que debajo del pelo habia escondido, 
Mostró en alto la falta de las manos 
Por los cortados troncos aun no sanos. 
Era pues Galvarino este que cuento, 
De quien el canto atrás os dio noticia, ' 
Que porque fuese ejemplo y escarmiento 
Le cortaron las manos por justicia: 
El cual con el usado atrevimiento , 
Mostrando la encubierta inimicicia , 
Sin respeto ni iriedo de la muerte 
Habló mirando á todos desla suerte : 

« ¡ Oh gentes fementidas , detestables , 
Indignas de la gloria deste dia ! 
Hartad vuestras gargantas insaciables 
En esta aborrecida sangre mia : 
Que aunque los fieros hados variables 
Trastornen la araucana monarquía , 
Muertos podremos ser , mas no vencidos 
Ni los ánimos libres oprimidos. 

¡¡ No penséis que la muerte rehusamos. 
Que en ella estriba ya nuestra esperanza ; 
(Jue si la odiosa vida dilatamos 
Es por hacer mayor nuestra venganza : 
Que cuando el justo fin no consigamos , 
Tenemos en la espada confianza 
Que os quitará en nosotros convertida 
La gloria de poder darnos la vida. 

»Siis, pues ya ¿qué esperáis, ó qué os detiene 
De no me dar mi premio y justo pago '' 
La muerte y no la vida me conviene , 
Pues con ella a mi deuda satisfago ; 
Pero si algún disgusto y pena tiene 
Este importante y deseado trago , 
Es no veros primero hechos pedazos 
Con estos dientes y troncados brazos. » 

De tal manera el bárbaro esforzado 
La muerte en alta voz solicitaba 
De la infelice vida ya cansado , 
Que largo espacio á su pesar duraba ; 

Y en el gentil propósito obstinado , 
Diciéndonos injurias, procuraba 

Un fin honroso de una honrosa espada . 

Y rematar la misera jornada. 

Yo que estaba á par del considerando 
El propósito tirme y osadía , 
Me opuse contra algunos , procurando 
Dar la vida á quien ya la aborrecía; 
Pero al fin los ministros porfiando 
Que á la salud de todos convenía , 
Forzado me aparté , y él fué llevado 
A ser con los caciques justiciado. 



Y ZUSlGA. 

A la entrada de un monte , que vecino 
Esta de aquel asiento en un repecho , 
Por el cual atraviesa un gran camino 
Que al valle de Lincoya va derecho, 
Con gran solenidad y desatino 
Fué el insulto y castigo injusto hecho. 
Pagando allí la deuda con la vida 
En muchas opiniones no debida. 

Por falla de verdugo, que no había 
Quien el oficio hubiese acostumbrado. 
Quedó casi por uso de aquel dia 
On modo de malar jamás usado : 
Que a cada indio de aquella compañía 
l'n bastante cordel le fué entregado , 
Díciéndole que el árbol eligiese 
Donde á su voluntad se suspendiese. 

No tan presto los pláticos guerreros 
Del cierto asalto la señal tocando 
Por escalas , por picas y maderos 
Suben á la muralla gateando. 
Cuanto aquellos caciques , que lijeros 
Por los mas grandes árboles trepando , 
En un punto a las cimas arribaron , 

Y de las altas ramas se colgaron. 
Mas uno dellos, algo arrepentido 

De su lijera priesa y diligencia , 
A nuestra devoción ya reducido, 
Vuello pidió para hablar licencia; 

Y habiéndosela lodos concedido , 
Con voz algo turbada y apariencia 
Los ánimos cristianos comoviendo, 
Habló contritamente así diciendo : 

«Valerosa nación, invicta gente. 
Donde el eslremo de virtud se encierra : 
Sabed que soy cacique y descendiente 
Del tronco mas antiguo desta tierra ; 
No tengo padre , hermano ni pariente , 
Que lodos son ya muertos en la guerra , 

Y pues se acaba en mi la descendencia. 
Os ruego uséis conmigo de'clemencia. • 

Quisiera proseguir , si Galvarino 
Que le miraba con airada cara , 
De súbito saliéndole al camino 
La doméstica voz no le atajara , 
Diciendo : « Pusilánime , mezquino , 
Deslustrador de la progenie clara , 
¿Por qué á tan gran bajeza asi le mueve 
Él miedo torpe de una muerte breve ? 

t Dime, infame traidor, de fe mudable, 
¿Tienes por mas partido y mejor suerte 
El vivir en estado miserable , 
Que el morir como debe un varón fuerte f 
Sigue el hado aunque adverso tolerable. 
Que el fin de los trabajos es la muerte , 

Y es poquedad que un afrentoso medio 
Te saque de la mano este remedio. • 

Apenas la razón habia acabado , 
Cuando el noble cacique arrepentido 
Al cuello el corredizo lazo echado 
Quedó de una alta rama suspendido. 
Tras él fué el audaz bárbaro obstinado. 
Aun á la misma muerte no rendido; 

Y los robustos robles desta prueba 
Llevaron aquel año fruía nueva. 

Habida la victoria como cuento , 
Y' el enemigo rolo retirado , 
Dejando el infelice alojamiento 
Todo de cuerpos barbaros sembrado , 
Llegamos sin desmán ni impedimento 
A la bajada y sitio desdichado, 
Do Valdivia fundó la casa fuerte . 

Y le dieron después infame muerte. 
Levantamos un muro brevemente 

Que el sitio de la casa circundaba , 
Donde el bagaje , chusma y remanente 
Con menos daño y mas seguro estaba : 
De allí el contorno y tierra inobediente 
Sin poderlo estorbar se salteaba , 
Haciendo siempre instancia y diligencia 
De traerla sin sangre a la obediencia. 



I.A AIIAI i AN\ 

Una mañana al comenzar del dli 

Saliendo yo á correr aquella tierra , 

Donde por cierto aviso m lenli 

Que andaba grate barbara de '-nena. 

Dejando un trecho ali ;is la c pañía 

Cercada un boique espeso v alia sierra 
Benti cerca dpi voz envejecida 

DideodO : « ¿ Donde vais, que no hav salida ' • 

Volví el roslro y las riendas acia el lado 
Donde la estraña vo/ había salido, 

Y vi á Kilnn el mágico nada 

Al inmeo de un gran roble c ir co n M »! 
Sobre el berrido janeo recostado ; 
Que como fue de mi reconocido , 

Del caballo salté lijeraiueule 
Saludándole aleare y ciirlesmenle. 

ti me dijo : < Por cierto bien pudiera 
Tomar de vos legitima venganza , 

Y en esa vuestra gente qne anda fbera , 
Que babeii becbo en loa ntMatrea lal matanza! 
Pero traque mas razón y causa bobiera , 
ilai leudo vos de mi tai confianza , 

No quiero ni mt.i juslo Manaros , 
Antei en lo que es licito lyud iros. 

• (.lile es ord le los cielo», que padezca 

Esta indómita gente su castigo , 

\r antes i|iie colilla Dios se i-nsolierlic/ca 
l.e aliaje la soberbia el enemigo ; 

V ami'iue vuestra rentara agora crezca 
No durará gran tiempo . porque os digo 

Que como a los demás el duro hado 

0» tiene su descaenlo aparejado. 

• SI la fortuna asi á pedir de boca 
Os abre el paso prospero a la entrada, 
Grandes trabajos y ganancia poca 
Al cabo sacareis desla jornada. 

Y porque á mi decir mas no me toca. 
Me (pilero retirar a mi morada. 
Que también desla banda tiene puerta , 
Pero a lodos oculta y encubierta. 

Y'o de le ver asi maravíllalo , 

Y mas de la siniestra profecía , 
Mi caballo en un libauo arrendado 
l.e quise hacer un ralo compañía ; 

Y al lin de muchos ruegos acetado , 
Siendo el viejo decrepito la guia , 

Hendimos la espesura y breña estraña 
Hasta llegar al pié de la montaña. 

En un lado secreto y escondido 
Donde no babia resquicio ni abertura, 
Con el potente báculo torcido 
Itlandamente toco en la peña dura ; 
Y' luego con horrísono raido 
Se abrió una estrecha puerta y boca escura 
Por do tras él entré erizado el pelo 
Pisando a liento el peñascoso suelo. 

Salimos á un hermoso verde prado 
Que recreaba el animo y la vista , 
Do estaba en ancho cuadro fabricado 
tln muro de belleza nunca vista 
De vario jaspe j pórfido escacado , 

Y al lin de cada escaque una amatista; 
En las puertas de ce. lio barreadas 
Mil sabrosas historias entalladas. 

Abriéronse en llegando el mago al punto 

Y en un jardín entramos espacioso, 
Do se puede decir que estaña junto 
Todo lo natural y artificioso : 
Hoja no discrepaba de Otra un punto, 
Haciendo cuadro 6 circulo hermoso 
En medio un claro estanque, do las fuentes 
Murmurando enviaban sus corrientes. 

No produce natura tantas flores 
Cuando mas rica primavera envía , 
Ni tantas variedades de colores, 
Como en aquel jardín vicioso había : 
Los frescos y suavísimos olores ,. 
Las aves y su acorde melodía 
Dejaban las potencias y sentidos 
De un ajeno descuido poseídos. 



CANTO XXVII 



luí 



De mi luí y ■ amina mi- oís i.l.n.i , 
Según •aspeusa eslnre mu gran pieza , 

SI el anciano Kltoli no me llam n , 

Haciéndome señal eon la cabeza 

Metí poi la mai n ana ciara 

Bóveda de alabastro , que i la pieza 

Del milagroso globo res| lia , 

Adonde va olí .1 reí estado lial.ia 
Quisiera ver la bola , mas no osalia 

Sm Ucencia del mago avecinarme . 
Mas t-i que mis designios penetraba 
Teniendo voluntad de contentarme, 

Asido por la mano me acercaba . 

■ comenzando él mismo a señalarme , 
El mando me mostré ruino »i fuera 
En su forma nal v verdadera. 
Pero para decir por orden cuanta 

Vi denlrd de la gran poma lucida. 

Es cierto menester un nuevo canto , 
^ tener la memoria recogida : 
,\si, señor, os ruego que entre lauto 
Que retuerzo la voz enfiaquecida, 
Perdoni la si lo dejo en esté punto , 

Que no puedo dec nos lauto junto. 



CANTO XXVII. 

PdoesM la dworipclooda niicliuproTlncuu,moiilei t ciudad» fo 

por nnliira y pur «tlrrra.» . < u u».- también c I.., ftfPI I.-» le 

nniaroD na AurU m el míe de Tucapri , y como don MooiodoEr! 

cilla liallú Ala hcrmuia (¿laura. 

Siempre la brevedad es una cosa 

Con gran raion de Indos al. diada , 
Y' vemos que una platica es gustosa 

Cuanto tusa breve y menos afectada; 

Y aunque sea la prolija provechosa. 
Nos importuna , cansa y nos enfada : 
Que el manjar mas sabroso y sazonado 
Os deja cuando es mucho empalagado. 

Pues yo que en un peligro tal me veo 
De la larga carrera arrepentido, 
¿Cómo podré llevar tan gran rodeo , 

Y ser sabroso al gusto y al oído ? 
Pero aunque de agradar es un deseo , 
Estoy ya dentro en la ocasión metido: 
Que no se puede andar mucho en un paso , 
Ni encerrar gran malcría en chico vaso. 

Cuando á alguno , señor , le pareciere 

Que me voy en el curso deteniendo, 
El eslraño camino considere , 

Y que mas que una posta voy corriendo : 
En todo abreviaré lo que pudiere ; 

Y asi a nuestro proposUO volviendo 
Os dije com el indio mago anciano 
Señalaba la poma con la mano. 

Era en grandeza tal que no podrían 
Veinte abrazar el circulo luciente, 
Donde todas las cosas parecían 

En su forma distinta y claramente : 

Los campos y ciudades se veían. 
El trafago y bullicio de la gente, 
Las aves , animales , lagartijas , 
Hasta las mas menudas sabandijas. 

El mágico me dijo : « Pues en este 
Lugar nadie nos turba ni embaraza , 
Sin que un mínimo punió oculto reste, 
Verás del universo la gran traza . 
Lo qiu? hay del norte al sur, del este al oeste, 

Y cuanto ciñe el mar y el aire abraza : 
Rios , montes , lagunas , mares , tierras 
Famosas por natura y por las guerras. 

«Mira al principio de Asia á Calcedonia 
Junio al Bosf ur o enfrente de la Tracia , 
A Lidia , Caria , Licia y Licaonia , 
A Panfilia , llilinia y a (¡alacia ¡ 

Y junto al Punto Eüxino a Pallagonia, 
La llana Cap3docia y la Farnai la , 

Y la corriente de Eufrates famoso , 

Que entra en el mar de Persia caudaloso 



IOS DON ALONSO DE 

.Mira la Siria: ves allí la indina 
Tierra de promisión de D¡"s privada, 
*! a Na/aren dichosa i'n Palestina, 
Un a María Gabriel «lio la embajada: 
Ves las sacras reliquias y ruina 
De la eiudad por Tito desolada, 

Do el Autor de la vida escarnecido 
A vergonzosa muerte fué traído. 

■ Mira el tendido mar Mediterráneo, 
Que la Europa del África separa , 

V el mar Bermejo en punta a la otra mano 
Que abrió Moisén sus aguas con la vara : 
Mira el golfo de Ormuz y mar persiano, 

V aunque a partes la tierra no está clara, 
Veras acia la banda descubierta 

Las dos Arabias feliz y desierta. 

«Mira á Persia y Carmania, que confina 
C m Susiana al lado del | ¡ente, 

Donde el forjado aceróse fulmina 

De pasta y temple imo y escelen te; 

Drangiana y Gedrosia que camina 

Hasta e1 mar de India y ferias del oriente. 

V adelante siguiendo aquella vía 

Veris la calurosa Araeosia. 

«Dentro y fuera del Gange mira tanta 
Tierra de India al levante prolongada : 
Ves el Catay y su ciudad de Canta , 
Que sobre el indo mar está fundada ; 
La China J el Maluco , y toda cuanta 
Mar se esiiende del este , y la apartada 
Trapoban3 , famosa antiguamente , 
Término y fin postrero del oriente. 

«Ves la Hircania, Tartaria y los albanos 
Acia la Trapisonda dilatados, 

Y otros reinos pequeños comarcanos 
Tributarios de Persia y aliados ; 

Los iberos que llaman gorgianos , 

Y los pobres circasos derramados , 
Que su lunada tierra en parle angos. 
Toma del mar mayor toda la costa. 

■«Yes el revuelto Cirro caudaloso , 
Que la Iberia y Albania así rodea, 

V el alto monte Caueaso fragoso , 
Que su cumbre gran tierra señorea : 
Mira el reino de Coicos tan famoso 
Por la isla nombrada de Medea , 
Adonde el trabajado Jason vino 

En busca del dorado vellocino. 

«Mira la grande Armenia memorable 
Por su ciudad de Tauris señalada , 

Y al sur la religiosa y venerable 
Sollonia sin respeto arruinada ■ 
Por la tártara furia irreparable 

Del grande Taborlan , que de pasada 
Cuanto encontró lo puso por el suelo 
Cual ira ó rayo súbito del cíelo. 

«Mira á Tigris y Eufrates , que poniendo 
Punto a Mesopotamia en compañía , 
Hasta el golfo de Persia van corriendo 
Dejando á un lado a Egipto y a Suría : 
Ves la Partía y la Media que torciendo 
Su corva costa abraza al mediodía 
El Caspio mar, por otro nombre Hircano, 
Que en forma oval se estiende al subsolano. 

..Mira la Asiría y su ciudad famosa 
Donde la confusión de lenguas vino, 
Que sus muros, labor maravillosa, 
Hizo Semíramis, madre de Niño : 
Donde la acelerada y presurosa 
Muerte á Alejandro le salió al camino. 
Cortándole en su próspera corrida 
El hilo de los hados y la vida. 

«Mira en África al sur los estendídos 
Reinos del Preslejuán, donde parece. 
Que entre los mas insignes y escogidos 
Sceva en sus edificios resplandece': 
Tres frutos da en el año repartidos , 

Y tres veces se agosta y reverdece; 
Tiene en veinte y dos grados su postura 
Al antartico polo por la altura. 



EIICILI.A V 7.1ÑÍGA. 



«Ves á Gogia y sus motiles levantados 
Que á todos sobrepujan en grandeza , 
Canos siempre de nieve los collados, 

Y abajo peñascales y aspereza, 

Que forman un gran muelle, rodeados 
De breñales espesos y maleza, 
Morada de osos , puercos y leones , 
Tigres, panteras, grifos y dragones. 

«Destos peñascos ásperos pendientes , 
Llamados hoy el monte de la Luna, 
Nacen del Nilo las famosas fuentes, 

Y dellos ríos sin nombre y lama alguna : 
Que aunque tuercen y parían sus corrientes 
Se vienen a juntar á una laguna 

Tan grande , que sus senos y laderas 
Baten de tres provincias las riberas. 
»A Gogia y Beguemedros al oriente, 

Y á Dambaya al poniente, del cual lado 
Hay islas donde habita varia gente , 

Y lodo el ancho circulo es poblado : 
De aquí el famoso Nilo mansamente 
Nace , y después mas grande y esforzado 
Parle á Gogia de Amara , y va tendido 
Sin ser de las riberas restringido , 

«Hasta un angosto paso peñascoso 
Que lo va los costados estrechando, 
De donde con estrépito furioso 
Se va en las cataratas embocando : 
Después mas ancho , grave y espacioso 
Llega á Meroe, gran isla, costeando» 
Que contiene tres reinos eminentes 
En leyes y costumbres diferentes. 

«Mira al Cairo, que incluye Ires ciudades, 

Y el palacio real de Dullibea, 

Las torres, los jardines y heredades , 
Que su espacioso circulo rodea : 
Las pirámides mira y vanidades 
De los ciegos antiguos , que aunque sea 
Señal de sus riquezas la hechura, 
Fué mas que el edificio la locura. 
«Mira los despoblados arenosos 
De la desierta y seca Libia ardiente, 
Garamanta y los pueblos calurosos 
Donde habita la bruta y negra gente: 
Mira los troglodilas belicosos, 

Y los que baña Gambra en su corriente , 
Mandingos , monicongos , y los feos 
Zapes , biafras , jélofos , guineos. 

■ «Ves de la costa de África el gran trecho. 
Los puertos señalados y lugares 
De las bocas del Nilo basta el estrecho 
Por do se comunican los dos mares ; 
Apolonia, las Sirtes, y derecho 
Trípol, Túnez, y junto si mirares 
Verás aun las reliquias y el estrago 
De la ciudad famosa de Cartago. 

«Mira a Sicilia fértil y abundosa, 
A Cerdeña y á Córcega de frente , 

Y en la cosía de Italia la viciosa 

Tierra que va corriendo acia el poniente : 
Mira la ilustre Ñapóles famosa, 

Y a Boma que gran tiempo antiguamente 
Se vio del universo apoderada , 

Y de cada nación después hollada. 

«Mira en Toscana á Sena y á Florencia , 

Y dejando la costa al mediodía 

A Bolonia, Ferrara , y la eminencia 

De la isleña ciudad y señoría : 

Padua, Mantua, Cremona y a Plasencia, 

Milán , la tierra y parque de Pavía , 

Adonde en una rota de importancia 

Carlos prendió a Francisco, rey de Francia. 

«Mira Alejandría, y por Liguria entrando 
A la soberbia Jénova y Saona. 

Y el Piamonte y Saboya atravesando 
A León , á Tolosa y á Bayona ; 

Y sobre el viento Coro volteando, 
Burdeos, Potiers, Orliens, Paris. Pernna, 
Flaudes, Brabante, Gúeldres , Frisia, Holanda, 
lugalaterra , Escocia , Ibernia , Irlanda ; 



LA AltAI (ANA. CANTO HXVU 



1 1 >-. 



•A Dinamarca, Uj* ¡a j .1 Noruega 
Ai la el mu da Danllsco ¡ corta bolada . 

Y a Suecla que al conlln 'i'' Gocil iiog» , 
Que esta en lomo del mar rorüflcada, 
De ii le i Gelandia se naveg 1 . 

Y mira alia a Grolandia desviada 
Del -.oi.ir cono > .1 1 1 todiac 1 ri > , 

Do hay s<-is meses de noche y seis de d!i 

• Mira al norle 1 Moscovia, que OS tenida 
Tur niuih 1 región de lo poblado. 

Que rematan mi término j medida 
Las Rlfeai montañas poi nn lado, 

Y de las fuentes del 1 sn lis tendida 
Llega al monte hiperbórea j mu balado, 
Confina con s. ida j Parlarla , 

\ corre por el austro basta i'.usia. 

■Mira a Livonla. . Prusia . Lltuanl 1 , 
Samogai ¡a, Podolia 1 i s >n la . 
A Polonia , S lesii ¡ 1 Germania , 
A Hora vía, Bohemia, fcuslria y Hungría, 
a Croacia . Moldavia . Trasilvanla, 
Valaquia . Vnlgarla . Esclavoola , 
A Hacedonla . Gre< la . la Horea , 
A Candía, Chipre, Kudasy Judea. 

• Mira al poniente a España,) la aspereza 
De la antigua Vizcaja , ríe do es cierto 
Que procede > se estiende 1 bleía 

Por toda la que vemos descubierto 1 
Mira a Bermeo cercado de maleza , 
i sbeu de V Ixcaja . 1 sobre el puerto 

l.n> anchos muios del s,.lar de LTa illa , 

Solar antes fundado que la villa. 
•Vea a Uní . .1 1 ño j i Pamplona, 

Y bajando al poniente a la siniestra 

Zaragoza, Valencia , lian clona, 
A León y a Calida de la diestra : 

Ves la ciudad famosa de l.isiiona, 

Coimbra y Salamanca que se ostra, 

Pólice en todas ciencias , do solia 
Enseñarse también nigromancia. 

• Mira a Valladolid, que en llama ardiente 
Se ira como la fénix renovando . 

Y a Medina del Campo casi enfrente, 

Que las lorias la van mas ilustrando : 
Mira á Segovia y su famosa puente, 

Y el Bosque, y la Ponürida atravesando 
Al Pardo y Aranjuez, donde natura 
Vertió todas sus Dores y verdura. 

• Mira aquel sitio inculto y montuoso 
Al pié del alto puerto alga apartado . 
Que aunque le ves desierto y pedregoso 
lia de venir en breve a ser poblado : 

Allí el rey don Pelipe vid so 

Habiendo al franco en San Quintín domado, 
En tesiiin o de -o buen deseo 

Levantara un católico trofeo. 

• Sera un famoso templo incomparable 
De suntuosa fabrica y grandeza , 

La maquina del cual hará notable 

Su religioso 1 elo v gran rii|uezl : 
Sera edificio etei no \ memorable 

De inmensa majestad % gran belleza, 

Obra al lin de un tal rey. tan gran cristiano, 

Y de tan larga y poderosa mano, 

• Mira luego a Madrid , que buena suerte 
Le tiene el alto cielo aparejada , 

Y a Toledo rondada en sitio fuerte , 
Sobre el dorado Tajo levantada : 

Mira adelante á Córdoba , v la muerte 

Que aira. la amenazando e.-ta a Granada , 

Esgrimiendo el cuchillo sobre tantas 
Principales cabezas y gargantas. 

• Mira a Sevilla , ves la realeza 
De templos , edificios y moradas. 
El concurso de gente y la grandeza 
Del trato ile las India- apartadas : 
Que de oro , plata , perlas y riqueza 
Dos Dotasen un año entran cargadas, 

Y salen otras dos de mercancía , 
Con gente, munición y artillería. 



-M11 • 1 1 ida , donde Hércules lamoso , 
Sobre tus bada prósperos corriendo , 
1 ijo las dos colunas victorioso 
Noiii 1 1 nú en el marmol escribiendo 
Mas Peí oando Católica glorioso , 
Los mojonados términos rompiendo. 
Del ancho y nuevo mundo abrió la vía 
Porque en un mondo solo no cabla. 

«Mira por el Océano balando 
1 el húmido noto j el poniente 
I. a- islas de Canaria . reparando 
1 n aquella del Hierro especial nle . 

Que falla de agua la Malilla i. lo indo 

1 .as aves , animales j la gente 
Beben la que de un árbol se distila 
En una loen labrada j ancha pila. 

• Mira a la banda diestra las Terreras 

Que están de portugueses oí upadas . 

\ 1 1 11 1 nuil. 1 al sudoeste las primeras 
i-i.is que descubrió Colon , pobladas 

lie gentes lililí, a vistas osll anjel as , 

i ñire las cuales son mas señaladas 
Los Lacayos . Su Juan, la Dominica , 
Santo Domingo , Coba y Jamaica. 

• Ves de liábanla la canal angosta, 

Y siguiendo al poniente la Florida , 

l.a llena inútil y lucida COSU 

Hasta la Nueva-España proseguida, 

Donde Cortés con no pequeña costa 

\ gran trabajo y riesgo de la vida . 

s-in término ens :ho por su peí 

Los limites de España y su corona. 

•Mira a Jalisco v Mecboacao lamosa 
Por la raíz medicinal que tiene . 

Y a Méjico abundante j populosa . 

Que el indio nombre antiguo aun hoy retiene 

Ves al sur la poblada y montuosa 
Tierra, aneen punta a prolongarse viene, 

Que los dos anchos mares por los lados 
Le van adelgazando los costados. 

• A Panamá v al Nonilire-do-Dios mira , 
Que su- estrechos términos defienden 

A dos contrarios mares que con ira 
Honiper la tierra y anegar pretenden : 

Yes la fragosa siena de Capira , 

Cartagena . \ las tierras que se eslíen. leu 

De Santa Harta j cabo de la Vela 
Hasta el lago y ciudad de Venezuela. 

o A Itogola y ('.ai lama , que eonlina 
Con Alina y Cali . llena prolongada , 
Popayan, Pasto y Quilo , que vecina 
Está a la equinoi ¡al línea templada : 
Mira alia a Puerto- Viejo, do la mina 
De ricas esmeraldas fué hallada , 

Y las dirás que corren por la vía 
Del curo , de vulturno y mediodía. 

• Ves Guayaquil, que abunda de madera 
Por sus espesos montes y sombríos , 

Tunibez, Pavía y su | rio, que es primera 

Escala donde surgió los navios; 

l'iura , Luja , la Zaiza > Cordillera 

De do nacen y bajan laníos líos , 

Que riegan bien dos mil millas de suelo , 

Donde jamás cayo lluvia del cielo. 

• Mira los grandes montes y altas sierras, 
bajo la zona tórrida nevadas , 

Los Mojos , Bracamoros , y las tierras 
I1-' incultos chachapoyas habitadas: 
(".ajamaría y Tnljillo , que en las guerras 
Fueron famosas siempre y señaladas, 

Y la ciudad ÍDSÍR le los Heves, 

Silla de las audiencias j vín-yes. 

• Y' á Cuanuco, (¡uanianga y el templado 
Terreno de Arequipa, y los mojones 

Del Cuzco, antiguo pueblo y señalado 
Asunto de los ingas y orejones : 
Mira el solsticio y tronico pasado 

Del austral Cquieor , las legiones 

De varias gentes barbaras estrañas. 
Los ríos , lagunas , valles y montañas. 



IUÍ 



« Mira alia a Chuquiabo que melido 
Isla a un lado la tierra al sur marcada , 
\ adelante el riquísimo y crecido 

Ceno de Potosí . que de cendrada 
Plata de lev v de valor subido 
Tiene la tierra envuelta y amasada , 
Pues de un quintal de tierra de la mina 
I. as des arrobas son de plata fina. 

«Ves la villa de Plata la postrera, 
Por el levante a la siniestra mano, 

Y atravesando la alta Cordillera 
Calchaqtn, Pilcomayo y Tucomano: 
Los iuries . los díaguilas y ribera 

He los comechingones, y el gran llano 

Y fructífero término remolo 
Hasta la fortaleza de Gabolo. 

> Ves volviendo a la costa los collados 
Que corren por la banda de Alacama , 

Y la diestra costa y despoblados 

Do no hay ave, animal, yerba ni rama: 
Ves los copayapos , indios granados , 
Que de grandes flecheros tienen fama , 
Corniimht , Mapochó, Cauquen y el rio 
lie Maule, y el de Ilata y liiobio. 

•Ves la ciudad de Penco, y el pujante 
Arauco, estado libre y poderoso, 
Cañete , la Imperial , y acia el levante 
La Villa-Rica, y el volcan fogoso; 
Valdivia , Osorno, el Lago, y adelante 
Las islas y archipiélago famoso, 

Y siguiendo la costa el sur derecho 
Chiloé, Coronados y el estrecho, 

»Por donde Magallanes con su gente 
Al mar del sur salió desembocando, 

Y tomando la vuelta del poniente 
Al Maluco guió noroesteando: 

Ves las islas de Acaca y Zahú enfrente, 
Y' á Matan dó murió al fin peleando; 
Brunev, Bohol, Gilolo, Terrenate, 
Machián , Mutir, Badán , Tidore y Male. 

«Ves las manchas de tierras tan cubiertas 
Que pueden ser apenas divisadas, 
Son las que nunca han sido descubiertas , 
Ni de estranjeros pies jamás pisadas : 
Las cuales estarán siempre encubiertas 

Y de aquellos celajes ocupadas 
Hasta que Dios permita que parezcan , 
Porque mas sus secretos se engrandezcan. 

i Y' como ves en forma verdadera 
De la tierra la gran circunferencia , 
Pudieras entender, si tiempo hubiera, 
De los celestes cuerpos la escelencia, 
La máquina y concierto de la esfera , 
La virtud de los astros y influencia , 
Varias revoluciones , movimientos , 
Los curses naturales y violentos. 

i Mas aunque quiera yo de parte mia 
Dejarle mas contento y satisfecho, 
Ha mucho ralo que declina el dia , 

Y tienes hasta el sitio largo trecho.» 
Asi haciéndome el mago compañía 
Me trujo hasta ponerme en el derecho 
Camino, do encontré luego mi gente. 
Que me andaba á buscar confusamente. 

Llegamos al asiento en punto , cuando 
Entraban á la guardia los amigos, 
Donde gastamos tiempo procurando 
Keducir á la paz los enemigos: 
Unas veces por bien acariciando , 
Otras por amenazas y castigos , 
Haciendo sin parar corredurías 
Por los vecinos pueblos y alquerías. 

Mas no bastando diligencia en esto , 
Ni las promesas, medios y partidos. 
Que en su protervo intento y presupuesto 
Estaban siempre mas endurecidos : 
Vista pues la importancia de aquel puesto 
Por estar en la tierr3 mas metidos , 
Con maduro consejo fué acordado 
Sustentar el lugar fortificado. 



DON ALONSO DE EISCILl A Y ZUNIGA. 

Y proveyendo al esperado daño 



De algunos bastimentos que fallaban , 
Que aunque era fértil y abundante el año. 
Los campos en cogollo y berza estaban : 
Don Miguel de Velasco y Avendaño 
Con los que mas á punto se hallaban , 
Haciéndoles yo escolta y compañía , 
Tomamos de Cautcn la recta vía. 

Aunque con riesgo sin contraste alguno 
Los peligrosos términos pasamos , 

Y en tiempo aparejado y oportuno 

A la Imperial ciudad salvos llegamos , 
Donde á los moradores de uno a uno 
Con palabras de amor los obligamos , 
No solo á dar graciosa la comida, 
Pero á ofrecer también hacienda y vida. 
Así que alegres , sin rumor de guerra, 
Con pan , frutas, semillas y ganados , 
Dimos presto la vuelta por la tierra 
De pacíficos indios y alterados ; 

Y al descubrir de la purena sierra 
Hallamos una escolta de soldados, 
Digo de nuestra gente que venia 

A asegurar la peligrosa vía. 

El sol ya derribado al occidente 
Había en el mar los rayos zabullido , 
Dando la noche alivio á nuestra gente 
Del cansancio y trabajo padecido; 
Pero al romper del alba alertamente 
Se comenzó á marchar con gran ruido , 
El cargado bagaje y el ganado 
De todas las escuadras rodeado. 

Iba yo en la vanguardia descubriendo 
Por medio de una espesa y gran quebrada. 
Cuando vi de través salir corriendo 
Una mujer al parecer turbada : 
Yo tras ella los prestos pies batiendo 
Luego de mi caballo fué alcanzada; 
El que saber el fin desto desea 
Atentamente el otro canto lea. 



CANTO XXVIII. 

Cnentn Glaura sus desdichas y la causa de sti Tenida ; asaltan los nraii. 
canos 6 los españoles en la quebrada de Purén ; pasa entre ellos una 
recia batalla; saquean tos enemigos el bagaje; reliranse alegres; 
aunque desbaratados. 

Quien tiene libre y sosegada vida 
Le conviene vivir mas recatado, 
Que siempre es peligrosa la caída 
Del que está del peligro descuidado; 

Y vemos muchas veces convertida 

La alegre suerte en miserable estado, 
En dura sujeción las libertades, 

Y tras prosperidad adversidades. 

Es fortuna tan varia, es tan incierta , 
Ya que se muestra alguna vez amiga , 
Que no ha llamado el bien á nuestra puerla 
Cuando el mal dentro en casa nos fatiga ; 

Y pues sabemos ya por cosa cierta 

Que nunca hay bien á quien un mal no siga, 
Boguemos que no venga , y si viniere , 
Que sea pequeño el mal que le siguiere. 
Que yo de acuchillado en esto siento 
Que es de temer en parle la ventura : 
El tiempo alegre pasa en un momento, 

Y el triste hasta la muerte siempre dura ; 

Y porque viene bien a nuestro cuento. 
A la barbara oid . que en la espesura 
Alcancé como dije, que en su traje 
Mostraba ser persona de linaje. 

Era muchacha gramíe, bien formada , 
De frente alegre y ojos eslremados, 
Nariz perfecta, boca colorada, 
Los dientes en coral fino engastados, 
Espaciosa de pecho y relevada , 
Hermosas manos , brazos bien sacados , 
Acrecentando mas su hermosura 
Un natural donaire y apostura. 



I.A ABAI CANA, 

Yo queriendo saber a qué venia 
Si^a p«r aquel boMfM j aspereza, 
Con mu seguridad que prometía 
su bello rotiro y rara gentileza , 

La aseguré del miedo que iraia , 

La cual dando un taspito, que a terneza 

Al mas rebelde corazón moriera, 
Comenzó n ruon de LaJ manera i 

> No sé al y.> me queje rlonrilrhtiti , 
O agradetca i loa badea >a mi roerte , 
One me abren puerta i que me dan entrada 
Pan que pueda recibir la majarte; 

Pero il \a la historia desastrada 
Quieres aaber y sai dolor tan berte , 
Que aun le agravia mi poco sentimiento. 
Te mego qoe si prw eso estés siento, 

> Mi nombre es (¡laura , en fuerte hora nádela , 
Hija del buen cacique Quilacura, 

De la sangre de Pnso eaclareí Ida . 

Kica ile hacienda , puliré ile ventura , 

Respetada de moenoa > servida 

Tur un linaje y vana hermosura; 

m n de mil ¡cuanto mejor me fuera 

Ser una simple y puliré ganadera ' 

> Ku casa iie un padre i un contento 
Como única heredera yo riria , 

Que su felicidad y pensamiento 
En aolo darme guato lo ponía: 
Mi voluntad en todo y mandamiento 

Como inviolable ley BC obedecía , 

No habiendo de contento y gusto cosa 
Que fuese para mi dilicultosa. 

r Mas presto el invidioso amor tirano 
Turbador del sosiego , adredemente 
Trujo a mi tierra y casa a (-'resolano , 
Molo de fuerzas y animo valiente , 
De mi infelice padre primo hermano , 

Y mucho mas amigo que pariente , 
A quien la voluntad tenia rendida 

No habiendo entre los dos cosa partida. 
>Mi padre, como amigo aficionado, 
Que yo le regalase me mandaba , 

Y asi yo con llaneza y gran cuidado 
Por hacerle placer lo procuraba ; 
Mas él Iqcgo el proposito estragado , 
Cuya liileliil.nl ya vacilaba , 

Corrompió la amblad, s alió de tino , 
Echando por ilícito camino. 

• O fué el trato que tino alli conmigo, 
O por mejor decir mi desventura , 

Que esta seria mas cierto, como digo, 
Que no la nial juzgada liei inusura : 

Que ingrato al hospedaje del amigo, 

Del deudo \ deuda haciendo pora cura, 
Me comenzó de amar y buscar medio 
lie dar a su cuidado algún remedio. 

» Visto yo que por muestras y rodeo 
Muchas veces su pena descubría , 
Conocí que su intento y nial deseo 

De los honestos limites salla ¡ 

Mas ¡ay ! que en lo que yo padezco veo 
Lo que el misero entonces padecía , 
Que a lérniino lie llegado al pié del palo, 
Que aun no puedo decir mal de lo malo. 

•Hallábale mil treces suspirando, 
En mi los engañados ojos puestos, 
Ottas andaba tímido tentando 
Entrada a sus osados presupuestos: 
Yo la ocasión dañosa desviando. 
Con gravedad y términos honestos 
(Que es lo que mas refrena la osadía) 
Sus erradas quimeras deshacía. 

• Estando sola en mi aposento un día 
Temerosa de algún atrevimiento, 
Ante mi de rodillas se ponía , 

Con grande turbación y desatiento, 
Diciéndome temblando: ■ , Oh i ¡laura mia! 
Ya no basta razón ni sufrimiento, 
Ni de roería una mínima me queda, 
Que á la del fuerte amor resistir pueda 



CANTO XXVIII. 



Iii., 



>Tu, Se&ors , sabrá», que el día primero 

De mi felice y pr o ap er i venida 
Me trujo amor il término postrero 
i > . u i penosa > desdichada vida ; 
Kas 1:1 que por lo amor | cauta muero , 
Quiero viIti si dello eres servida ; 
Porque siéndolo tu . ao siento do i 
Que pueda parasol ser las dlehoaa • 
•Viéndole al parecer de leí minado 
a cualquiera violencia y desacato, 
Disimuladamente por un lado 
Salí del mu mostrar algún recalo, 
Dicléndole de lejoe : t ¡Oh malvado, 

InCCSiUOSO , desleal , Hiéralo . 

Corrompedor da la amistad jurada 
S ley de parí atecen conservada ' • 

> Iba estas v ..iras cosas yo diciendo , 

Que el repentino enojo mi tiraba , 

Cuando con priesa súbita y estruendo 

I ii i'iisliauo escuadrón ñus salle. iba : 

Que en cerrado tropel arremetiendo 

Nuestra alta casi en torno rodeaba , 

Saltando Fresón ¡n mi presencia 

A la debida ¡ justa resistencia , 
•Diciendo: «¡Ob fiera tigre endurecida, 

Inhumana y cruel ion los humanos! 

Vuelve , acaba de ser tu la homicida , 

No dejes que hacer a los cristianos ! 
Vuelve, veras que acabo aquí la villa. 
Pues no puedo a las luyas, a sus manos : 
Que aunque no sea la muelle tan honro-, i , 
A lo menos sera la mas piadosa. • 

> Asi furioso sin mirar en nada 

Se arroja en medio de la armada gente. 
Donde luego una bala arrebatada 

Le atravesó el desmeló pecho ardiente : 

Cayé \a la color ¡ vos turbada , 

Diciendo : t¡Glaura. Clama, últimamente 

Recibe alia mi espíritu cansado 

De dar vida i estecuerpo desdichado.» 

«Llegó mi padre en eslo al gran ruido, 
Solo armado de esluerzo y confianza ; 
Mas luego en el costado ble heiiilo 
De una furiosa y atrevida lanza : 

Cavo el cuerpo mortal descolorido, 
Y »ista mi fortuna y mal andanas 
Por el postigo de una falsa puerta 
Salí a mi parecer mas que ellos muerta. 

i> Acá y allá turbada al lin por una 
Montaña comenzé luego a emboscarme 
Dejándome llevar de mi fortuna , 

Que siempre me lia guiado a despeñarme : 
Así que, ya sin lino j senda alguna 
Procuraba cuitada de alejarme, 
Que con el gran temor me parecía 
Que yendo á mas correr no me movía. 

• Mas como suele acontecer comino , 
Que huyendo el peligro y mal presente 
Se suele ir a parar en un camino 
Que nos coge y anega la creciente : 
Así ámi desdichada, pues me avino, 
Que por salvar la vida impertinente, 
De un mal en otro mal, de lance en lance 
Vine a mayor peligro y mayor trance. 

»lba pues siempre misera corriendo 
Por espinas . por zarzas , por abrojos , 
Aquí y alli . acá J all.i volviendo 
A cada paso los átenlos ojos ; 
Cuando por unos árboles saliendo 
VI dos negros cargados de despqji - . 
Que luego en el instante que me vieron 
A la misera presa arremetieron. 

«Fuídellos prestamente despojada 
De lodo cuanto allí venia vestida , 
Aunque yo triste no eslimaba en nada 
El perder los vestidos y la vida : 
Pero el honor y castidad preciada 
Estuvo a punto ya de ser perdida ; 
Mas mis voces y quejas fueron lanías , 
Que á lastima y piedad movía las plantas 



un; 



DON ALONSO DE EUCILLA Y ZUN1GA. 



»Us6 el cielo conmigo de clemencia 
Guiando a Cariolan á mis clamores., 
Que , visto el acto ¡norme y la insolencia 
De aquellos enemigos violadores) 
Corno con provechosa diligencia 
Diciendo : ¡Perros, bárbaros, traidores! 
Dejad, (tejad al punió la doncella, 
S¡ no, la vida dejareis con ella. 

«Fueron sobre él los dos incontinente , 
Mas él Decbando el areo que traía, 
Al mas adelantado y diligente 
La Decba hasta las plumas le escondía : 
Hizose atrás dos pasos diestramente , 

Y al otro la segunda flecha envía 
Con brújula tan cierta y diestro tino. 
Que al bruto corazón halló el camino. 

«Cayó muerto, y el otro mal herido 
Cerró con él furioso y emperrado ; 
Mas Cariolan valiente y prevenido, 
En la arle de la lucha ejercitado , 
Aunque el negro era grande y muy fornido 
De su destreza y fuerzas ayudado , 
Alzándole de brazos acia el cielo 
Le trabucó de espaldas en el suelo. 

»Y' sacando una daga acicalada, 
Queriendo a hierro rematar la cuenta. 
Por el desnudo vientre y por la ¡jada 
Tres veces la metió y sacó sangrienta : 
Huyó por allí la alma acelerada, 

Y libre Cariolan de aquella afrenta 
Se vino para mi con gran crianza , 
Pidiéndome perdón de la tardanza. 

» Supo decir allí tantas razones, 
Haciendo amor conmigo asi el oficio, 
Que medrosa de andar en opiniones, 
Que es ya dolencia de honra y ruin indicio, 
Por evitar al fin murmuraciones 
\ no mostrarme ingrata al beneficio 
En tal sazón y tiempo recibido , 
Le tomé por mi guarda y mi marido. 

»Y temiendo que gente acudiría , 
Por el espeso monte nos metimos , 
Donde sin rastro ni señal de vía 
Un gran rato perdidos anduvimos; 
Pero, señor, al declinar del dia 
A la ribera de Lauquen salimos , 
Por do venia una escuadra de cristianos 
Con diez indios atrás presas las manos. 

«Descubriéronnos súbito en saliendo, 
Que en todo al fin nos perseguía la suerte , 
Sobre nosotros de tropel corriendo , 
Aguarda , aguarda, ten, gritando fuerte ; 
Pero mi nuevo esposo allí temiendo 
Mucho mas mi deshonra que su muerte , 
Me rogó que en el bosque me escondiese 
Mientras que él con morir los detuviese. 

«Luego el temor, á trastornar bastante 
Una flaca mujer inadvertida, 
Me persuadió poniéndome delante 
La honrada muerte y la estimada vida : 
Así cobarde , tímida , inconstante 
A los primeros ímpetus rendida 
Me entré viéndolos cerca á toda priesa 
Por lo mas agrio de la senda espesa. 

»Y' en lo hueco de un tronco que tejido 
De zarzas y maleza en tomo estaba , 
Me escondí sin aliento ni sentido , 
Que aun apenas de miedo resollaba : 
De donde escuché luego mi gran ruido 
Que el bosque cerca y lejos atronaba , 
De espadas , lanzas y tropel de gente 
Como que combatían fuertemente. 

«Fué poco á poco al parecer cesando 
Aquel rumor y grita que se oia , 
Cuando la obligación ya calentando 
La sangre que el temor helado habia , 
Revolví sobre mi , considerando 
La maldad y traición que Cornelia 
En no correr con mi marido á una 
L'u peligro , una muerte, una lorluna. 



« Salí de aquel lugar, que á Dios pluguiera 
One en él quedara viva sepultada, 
Corriendo con presteza a la ribera 
Adonde le dejé desatinada ; 
Mas cuando no vi rastro, ni manera 
De le poder hallar, sola y cunada. 
Podras ver qué sejili , pues era cierto 
Que no pudo escapar de preso ó muerto. 

» Solté ya sin temor la voz en vano : 
Llamando al sordo cielo injusto y crudo , 
Preguntaba : ¿Dé esta mi Cariolano ? 
Y todo al responder lo hallaba mudo ; 
Ya entraba en la espesura , ya á lo llano 
Salía corriendo, que el dolor agudo 
En mis estrañas siempre mas furioso 
No me daba momento de reposo. 

« No te quiero cansar ni lastimarme 
En decirte las bascas que sentía ; 
No sabiendo qué hacer ni aconsejarme, 
Frenética y furiosa discurría : 
Muchas veces propuse de matarme ; 
Mas por torpeza y gran maldad tenia 
Que aquel dolor en mi tan poco obrase 
Que á quitarme la vida no bastase. 

»En tanta pena y confusión envuelta 
De contrarios y dudas combatida , 
Al cabo ya dele buscar resuelta , 
Pues no daba el dolor lili á mi vida. 
Acia el campo español lie dado vuelta 
De noche , y desde lejos escondida 
Por el honor, que mal me le asegura 
Mi poca edad y mucha desventura. 

«Y teniendo noticia que esta gente 
Era la vuelta de Cautén pasada, 
También que habia de ser forzosamente 
Por este paso estrecho la tornada, 
Quise venir en traje diferente. 
Pensando que entre tantos disfrazada 
Alguna nueva ó rastro hallaría 
Deste que la fortuna me desvía. 

"¿Qué remedio me queda ya cautiva , 
Sujeta al mando y voluntad ajena? 
Que para que mayor pena reciba 
Aun la muerte no viene porque es buena ; 
Pero aunque el cielo cruel quiera que viva, 
Al fin me ha de acabar ya tanta pena , 
Itien que el estado en que me loma es fuerte ; 
Mas nadie escoge el tiempo de su muerte: » 

Asi la bella joven lastimada 
Iba sus desventuras recontando , 
Cuando una gruesa bárbara emboscada 
Que estaba á los dos lados aguardando , 
Alzó al cielo una súbita algarada 
Las salidas y pasos ocupando , 
Creciendo indios así , que parecían 
Que de las yerbas barbaros nacían. 

Llegó al instante un yanacona mío 
Ganado no había un mes en buena guerra, 
Diciéndome : « Señor, échale al rio , 
Que yo le salvaré , que sé la tierra : 
Que pensar resistir es desvario 
A la gente que cala de la sierra ; 
Bien puedes , ó señor , de mi liarte, 
Que me verás morir por escaparle. » 

Yo que al mancebo el rostro revolvía 
A agradecer la oferla y buen deseo , 
Viá Glaura que sin Liento arremetía 
Diciendo : « ; Oh justo Dios ! ,. Qué es lo que veo » 
¿Eres mi dulce esposo? ¡ay vida mía ! 
En mis brazos te tengo y no lo creo. 
¿Qué es esto? ¿estoy soñando, ó estoy despierta? 
¡ Ay, que tan grande bien no es cosa cierta ! 

Yo atónito de tal acaecimiento, 
Alegre tanto del como admirado , 
Visto de Glaura el misero lamento 
En felice suceso rematado, 
No habiendo allí lugar de cumplimiento 
Por ser revuelto el tiempo y limitado 
Dije : (.Amigos, adiós , y lo que puedo 
Que es daros libertad , yo os la concedo.» 









LA ai; M (ANA, 



Sin dio acrecimiento ni prometa 
Piqué al caballo que salm [yero . 
Pero aunque mas los Indios me dea priesa 
Quiero . señor, que aquí sepajs primero , 
Cómo i i.i entrada de la selva espesa 
(¿ariolán vino a ser mi prisionero , 
Cuando n»f<ir« >su de perdei la «Ida 
Kn el tronco quedó ¿laura escondida. 

Sabed , sacro señor , n»»' >o venia 
Con algunos amigos j soldados, 
Después de baber andado todo el día 
Kn busca de enemigos desmandados ¡ 
M.is y.¡ que i nuestro asiento me volvía 
Con diex prisiones bárbaros liados, 

a la entrada de un te j Un de no llano 

Descubrí - muj cerca I i.ariolano. 

Corrió luego sobre él toda la gente 
Pensando que alas le prestase el miedo, 
Pero con gran desprecio * illa ii ente , 
Apercibiendo el arco estuvo qued i . 
Llegando pues i tir.. diestramente 
Mino .1 Pram laco Osorio j t Acevedo, 
Arrancando una daga desenvuelto , 
El largo mullid ;d brazo >:i revuelto 

Tanta fue 1.1 destreza . Unto el arte 

Del temerario bárbaro irauc , 

Que do fué >'l gran tropel de gente parle 
a que dejase un solo paso el llano 

Que sallando d mella y desla parle 

rodos los golpea hito ii.ir en «ano , 
i 'i burlando el cuerpo desmentidos , 
Otros del manto y daga rebatidos. 

Yo que iit tal batalla no quisiera , 
Al animoso mozo aficionado, 
Kn medio me lance diciendo : ■Afilen , 
Caballeros, afuera, haceos á un lado , 
Que mi es bien c|ue el valiente mozo muera , 

Antes merece ser remunerado; 

Y darle asi la muerte ya seria 
No esfuerzo ni valor , mas villanía. » 
Todos se detuvieron , conociendo 

Cuan mal el acto infame les estaba; 

Solo el Indio do cesa, pareciendo 
y«e de alargar la vida le pesaba : 
ai liu la daga y paso recogiendo, 

l'tles va la cortesía le obligaba , 

Revuelto a mi me dijo : tQué le importa 
Que sea mi villa larga, o que sea corla?» 
•Pero de mi '■era reconocida 

I. a obra pia y voluntad humana : 

Pía por la intención . pero entendida 
Se puede decir impia v inhumana : 

une a .pilen ha de vivir misera vida 

No le puede estar mal muerte temprana ; 

Asi c|ne en no matarme como digo 
Cruel misericordia nsas conmigo. 

«Mas porque no me digan que ja niego 
Haber de n la vida recibido , 

Me pongo en tu poder v asi me entrego 
A mi fortuna misera rendido.» 
Esto dicho, la daga arrojó luego 

Doméstico el que ind ito halda sido, 

Quedando desde allí siempre conmigo, 

NO en figura de siervo, mas de aur. 

i^ a el ejercicio y belicoso estruendo 

He las armas \ voces resonaban ; 
I nos van en montón alia corriendo , 
otros acá socorro demandaban : 
Era la senda eslrecba . ¡ no podiendo 
Ir atrás ni adelante , reparaban . 
Que el bagaje la chusma . v el ganado 
Tenia impedido el paso \ ocupado. 

Es el camino de Purén derecho 
Acia la entrada y paso del estado, 
Después ya en forma oblica largo trecho 
De dos ásperos cerros apretado ¡ 
Y vienen á ceñirle en tanto estrecho, 
Que apenas pueden ir dos lado a lado, 
Haciendo aun mas angosta aquella \i.i 
Un arrojo que lleva en compañía. 



CANTO XXVIII. I"7 

\ i ille. les ,-n [.altes del camino 

Revueltos unos \ otros voceando , 

Andaban en confuso re lino 

i.a tempestad de Uros reparando i 

No basta .le la p isla el templa lino, 

Grevas, petos , celadas abollando, 

l_i furia que tumbaba a la re. buida 

D ilga , lanza , dardo • Det ba y honda. 

Unos al suelo van descalabí ados 
sin poder en las sillas sostenerse; 

litios cual lana Ó Upo a|...| i e i.l. .s 

No pueden, aunque quieren, removerse; 

(Uros a gatas, ..nos derrengados 
Arrastrando procuran acogei ■ 

A algún repan. o lineen de la Senda . 

Que de aquel torbellino los defienda. 

Que en este paso estrecho el enemigo , 
La gente y munición en orden poesía , 

Tenia a nuestros soldados como digo 

De ventaja las piedras y la cuesta; 
Donde puedo afirmar como testigo. 

Que era la lluvia tan espesa y presta 

De las piedras . que cierto parecía 

Que el cerro abajo en pie/as se venia. 

i oí mando se \o . i airado cielo 

lie espesas nubes lóbregas cerrado 
Querer hundir v arruinar el suelo 

De rayos , piedra y tempestad cargad.. ; 

LaS aves mala en Ule. lio .le sil Mielo ; 

La gente , bestias . lleras j ganado 
Buscan corriendo acá > allá perdidas 

Los reparos, defensas y guaridas: 

Asi los españoles, constreñidos 
De aquel grani/.o y tempestad furiosa , 
Buscan por todas parles mal heridos 
Algún árbol o peña cavernosa, 

Do reparados algo y defendidos, 
Con Li virtud antigua generosa 
Cobran. lo nuevo esfuerzo y esperanza 
A la victoria aspiran y venganza. 

Y desde alli con la presteza usada 
Las apuntadas miras asestando , 
I. es comienzan a dar una rociada , 
Muchos en poco tiempo derribando : 
Ya por 1 1 áspera cuesta desrumbada 
Venían cuerpos y peñas volteando 
Con un furor terrible y tan estraño. 
Que muertos aun hacían notable daño. 

Así andaba la cosa, y entre lanío 
Que en esta estrecha plaza peleaban, 
Con DO menor revuelta al olio canto, 

ii le mayores voces resonaban , 

se habían los Indios desmandado tanto , 

Que ya el bagaje y Cargas saqueaban. 

Haciendo grande riza y sacrificio 

En la gente de guarda y de servicio. 

Quien con carne , con pan , fruta o pescado 
Sube lijeranienie a la alta cumbre; 
Quien de pataca ó de fardel cargado 
Corre sin embarazo y pesadumbre ¡ 
Del alio y bajo, de uno y otro lodo 
Al saco acude allí la muchedumbre. 

Cual banda de palomas al verano 
Suele acudir al derramado grano. 

Viéndonos va vencidos sin remedio 
Por la gran multitud que concurría , 
Procuré de tentar el postrer medie 
Que en nuestra vi.la y salva, ion labia : 
i isl . ronquen. lo súbito I" I me. lio 
De la revuelta y empachada vía . 

Llegue do estaban basta diez soldados 
Eu un hueco del monte arrinconados ; 

luciéndoles el punto en que ki guerra 
Andaba de ambas parles lau reñida, 
Que ganada la cumbre de la sierra 
l.a victoria era nuestra conocí. la ; 
Porque toda la gente de la tierra 
Andaba ya en el saco embebecida , 
\ solo en ver así ganado el alto 
Los bastaba a vencer el sobresalto. 



108 



DON ALONSO DE EUC1LLA Y ¿UÑIGA. 



Luego , resuellos á morir de hecho , 
Todos los once juntos de cuadrilla 
Los caballos lanzamos al repecho, 
Cada cual solevado alto en la silla; 

Y aunque el fragoso cerro era derecho , 
Por la tendida y áspera cuchilla 
Llegamos :i la cumbre deseada , 

De breña espesa y arboles poblada. 

Saltamos á pié todos al momento , 
Que ya allí los caballo? no prestaban , 
Que llenos de sudor , fallos de aliento 
No pudhmdo moverse, ¡jadeaban : 
Donde sin dilación ni impedimento 
Al lado que los indios mas cargaban , 
En un derecho y gran derrumbadero 
Nos pusimos á vista y caballero. 

Dándoles una carga de repente 
De arcabuces y piedras que os prometo , 
Que aunque llevó de golpe mucha gente 
Hizo el súbito miedo mas efelo : 

Y asi remolinando torpemente. 

Les pareció, según el grande aprieto , 
Moverse en contra dellos cielo y tierra 
Viendo por alto y bajo tanta guerra. 

Luego con animosa confianza 
En nuestra ayuda algunos arribaron , 
Que deseosos de áspera venganza 
El daño y miedo en ellos aumentaron : 
Tanto, que ya perdida la esperanza 
A retirarse algunos comenzaron. 
Poniendo prestos pies en la huida , 
Remedio de escapar la ropa y vida. 

Cuál por aquella parte , cuál por esta 
Cargado de fardel ó S3C0 guia ; 
Cuál por lo mas espeso de la cuesta 
Arrastrando el ganado se metía ; 
Cual con hambre y codicia deshonesta 
Por solo llevar mas se detenia , 
Costando á mas de diez allí la vida 
La carga y la codicia desmedida. 

Así la fiesta se acabó , quedando 
Saqueados en parte y vencedores , 
La victoria y honor solemnizando 
Con trompetas , clarines y alambores : 
Al rumor de las cuales caminando 
Con buena guardia y diestros corredores , 
Llegamos al real todos heridos. 
Donde fuimos con salva recibidos. 

Los bárbaros á un tiempo retirados 
Por un áspero risco y monte espeso 
Se fueron á gran paso consolados 
Con el sabroso robo del suceso ; 
Y' adonde estaba el general llegados, 
Que sabido el desorden y el esceso 
Que rindió la victoria al enemigo , 
Hizo de algunos ejemplar castigo. 

Y habiendo en Talcamávida juntado 
Del destrozado campo el remanente, 
A consultar las cosas del estado 
Llamó a la principal y digna gente : 
Donde después de haber allí Halado 
De lo mas importante y conveniente , 
Les dijo libremente todo cuanto 
Podrá ver quien leyere el otro canto. 



CANTO XXIX. 

Entran los araucanos en nuevo consejo ; traían ríe quemar sus haciendas 
pide Tucapel que se cumpla el campo que tiene aplazado con Hético ■ 
rumlialen los dos en estacada brava y animosamente. 

1 Oh cuanta fuerza tiene, oh cuánto incita 
El amor de la patria , pues hallamos 
Que en razón nos obliga y necesita 
'A que todo por él lo pospongamos ! 
Cualquier peligro y muerte facilita : 
Al padre , al hijo , á la mujer dejamos 
Cuantío 111 trabajo a nuestra patria vemos, 
Y como a mas parienta la acorremos 



Buen testimonio desto nos han sido 
Las hazañas rJe antiguos señaladas , 
Que por la cara patria han convertido 
En sus mismas entrañas las espadas ; 

Y su gloriosa fama han estendido 
Las plumas de escritores celebradas , 
Mario , Cassio, Filón , Cosdro ateniense , 
Régulo , Agesilao y el Uticense. 

Entrar pues en el número merece 
Esta araucana gente, que con tanta 
Muestra de su valor y ánimo ofrece 
Por la patria al cuchillo la garganta , 

Y en el firme propósito parece 
Que ni rigor del hado, y toda cuanta 
Fuerza pone en sus golpes la fortuna , 
En los ánimos hace mella alguna. 

Que habiendo en solos tres meses perdido 
Cuatro grandes batallas tle importancia , 
No con animo triste ni abatido , 
Mas con valor grandísimo y constancia, 
Estaban, como atrás habéis oido, 
En consejo de guerra, haciendo instancia 
En darnos otro asalto ; mas la mano 
Tomó luciendo así Caupolicano : 

• Conviene , ó gran senado religioso , 
Que vencer ó morir determinemos, 

Y en solo nuestro brazo valeroso 
Como último remedio confiemos: 
Las casas , ropa y mueble infructuoso. 
Que al descanso nos llaman abrasemos , 
Que habiendo de morir lodo nos sobra, 

Y todo con vencer des¡;ués se cobra. 

» Es necesario y justo que se entienda 
La grande utilidad que desto viene : 
Que no es bien que haya asiento en la hacienda 
Cuando el honor aun su lugar no tiene ; 
Ni es razón que soldado alguno atienda 
A mas de aquello que á vencer conviene , 
Ni entibie las ardientes voluntades 
El amor de las casas y heredades. 

»Asi que , en esta guerra tan reñida 
Quien pretende descanso, como digo, 
Piense que no hay mas honra, hacienda y vida 
De aquella que quitare al enemigo : 
Que la virtud del brazo conocida 
Será el rescate y verdadero amigo , 
Pues no ha de haber partido ni concierto, 
Sino solo matar ó quedar muerto.» 

Oido allí por los caciques esto , 
Muchos suspensos sin hablar quedaron, 

Y algunos dellos conturbado gesto 
Enarcando las cejas se miraron ; 
Pero rompiendo aquel silencio puesto , 
Sobre ello un rato dieron y tomaron, 
Hallando en su favor tantas razones 
Que se llevó tras sí las opiniones. 

Así el valiente Ongolmo no esperando 
Que otro en tal ocasión le precediese, 
Aprueba á voces la demanda , instando 
En tpie por obra luego se pusiese; 
Siguió este parecer Pitrén , jurando 
De no entrar en poblado hasta que viese 
Sin medio ni concierto, a fuerza pura 
Su patria en libertad y paz segura. 

Lincoya y Caníomangue pues no fueron 
En jurar el decreto perezosos : 
Que aun mas de lo posible prometieron, 
Según eran gallardos y animosos ; 
También Rengo y Gualemo se ofrecieron, 
Y' los demás caciques orgullosos 
Talcagtian, Lemolemo y Orompello, 
Hasta el buen Colocólo vino en ello. 

Resueltos pues en esto , y decretado 
Según que aquí lo hallemos referido , 
Tucapelo,que á lodo habia callado 
Con gran sosiego y con atento oido , 
Después del alboroto sosegado, 

Y aquel arduo negocio difluido, 
Puesto en pié, levantó la voz ardiente, 
Que jamás hablar pudo blandamente, 



LA AIIAIXANA, CANTO XMX. 



|i»9 



Diciendo: • Capitanes, yo el primero 
En lu que el general propone vengo, 
Poi ptKOatmc JDfla , > UÍ quiero 

Que se abrase y asuele cuanto tengo ! 

En lo demás al Imso me reOero , 

Que vi un mes en mi fmi/.i le SOSlengO, 

Pienso escoger después i mi oontenlo 
ti major j mejor repsxtünienlo. 

■ Y si algún miserable no concede 

Lo (|ue Un jusUmenU ir es pedido . 
Por enemigo de la patria quede ■ 
>. del militar orden escloldo 
One ya por noeslra parle no se puede 
Venir a ningún medio ni partido, 
Sin dejar de perder . pues la contienda 
Bj sobre nuestra libertad > hacie nd a. 

• Asi .|in' , jo también determinado 
De seguir ruestroj rolos j opiniones . 
Aunque parece en liempo tan lurbado, 
Que muevo nueras raucas » coe sUo oes, 
Del natural honor estimulado, 

Y por otras legitimas ratones . 

No puedo Na dejar por ningún arle 

De .-char del lodo un gran negocio aballe. 

• Ya tendréis en inciuoria el desafio 

Une Rengo > y Leñemos aplatado, 
Asimismo el que tuve con mi lio, 
Que quiso mas morir desesperado: 

Viendo el gran deshonor v agravio mío, 

Y cuanto a mi pesar M b.i dilatado. 

Qu ie t o sin esperar a mas rodeo 

Cumplir la obligación y mi doco. 

• Que asaz gloria y lionor Kengo ha ganado 

Entre todas las gentes . pues se trata 

Que conmigo ha de entrar en estacado, 

Y asi vanaglorioso lo dilata ; 

Has yo d,- tanta dilación cansado, 
Puesque cada ocasión lo deslíanla , 
Pido que nuestro campo se fenezca , 
Que no es bien que mi crédito padezca. 

• Pues ya Peteguelén , viejo imprudente 
Con apariencia de animo engañosa 

A morir se arrojó entre tanta grille , 
Por parecerle muerte mas piadosa ; 
\ asi se me escapó mañosamente , 
Que fue puro temor y no otra cosa, 
Pues si ambición de gloria le moviera. 
De mi brazo la muerte pretendiera. 

• También Rengo de industria cauteloso 

Anda en los enemigos muj metido, 

Ñuscando algún estorbo ó modo honroso 
Que le escuse cumplir lo prometido; 
Y' debajo de muestra de animoso 
Procura de quedar manco ó tullido, 
Y' para combatir no habilitado , 
ClorioMi con me haber desafiado.» 

Asi hablaba el bárbaro arrogante. 
Cuando el airado Rengo , echando fuego. 
Sin guardar atención , se hilo adelante 
Diciendo: « La batalla quiera luego, 

Que ni lu muestra y fanfarrón s blanle 

Me puede a mi causar desasosiego : 
Las armas lo dirán y no razónos . 
Que son de jactanciosos baladrones.» 

Arremetiera Tucapel , si en esto 
Caupolicán , que á liempo se previno , 
Con presta diligencia en medio puesto. 
La voz no le atajara y el camino ¡ 
Y con severa muestra y grave gesto 
Reprehendiendo el loco desatino, 
Por rematar cutre ellos la porfía 
Concedió a Tucapel lo que pedia. 

Pues el campo y el plazo señalado, 
Que fué para de aquel en cuatro dias , 
Nacieron en el pueblo alborozado 
Sobre el dudoso Pin muchas porfías: 
Quién apostaba ropa , quién ganado , 
Quién limas de labor, quién granjerias ; 
Algunos que ganar no deseaban 
Las usadas mujeres apostaban. 



Cercaron una plaza de tablones 
Kn un ejteiilo > descubierto llano. 
Donde los dos indómitos varones 

Armados combatiesen mano a mano. 
Publicando en pregón las condiciones 

Por el estilo \ término araucano. 
Para que a todos manilieslo fuese, 

Y ninguno Ig n or an cia pretendiese 

Llegado el pla/n , al despuntar del ili.i 

Con gran roso de muchos esperado, 
Luego i.i bulliciosa compañía 

Comenzó a rodear el estacado : 

En tai el aprieto que no habla 

Árbol . pared , v. -iiiana ni tejado 

De ii le descubrirse algo pudiese . 

Que cubierto de gente no estuviese. 
El sol sigo encendido j perezoso, 

Apenas del oriente lia I na salido , 
Cuando por una parle el animoso 
Tucapel asomó con gran ruido; 
Por olra pues no ni IOOS orgulloso 

Al misma tiempo aparecer se vido 
Al lantastieo Rengo mnj gallardo, 

Ambos mil lien muestra \ paso lardo. 

Las robustas personas adornadas 
De fuertes pelos, dobles, relevados. 
Escarcelas, brazales y celadas , 
Hasta el empeine de los pies armados; 

Matas coi las de acera barreadas. 

Grueso* escudos de metal herrados, 

Y al lado izquierdo cada cual ceñido 

1 ii corvo y ancho alfanje guarnecido. 

Tenia , señor , la plaza á cada parte 
Puertas como palenque de torneo , 
Por las cuales el uno y otro Marte 
Eulran en ancho ciiculo y rodeo : 
Después que con vistoso y gentil arte 
Su término acabaron v paseo , 
Airoso cada cual quedó a su lado 
Dentro de la gran plaza y estacado. 

Hecho por los padrinos el oficio 
Cual se requiere en aclos semejantes , 
Quitando lodo escrúpulo y indicio 
De ventaja y cautelas importantes, 
Ceso luego el estrepito y bullicio 

Kn todos los aienios circunstantes, 
Oyendo el son de la trompeta en esto. 
Que robó la color de mas de un gesto. 
Luego los dos famosos combatientes, 

Que la larda señal solo atendían. 
Con bizarros y airosos continentes 
Kn paso igual a combatir movían ; 

Y descargando a un tiempo los valientes 
Brazos , de tales golpes se herían , 

Que estuvo cada cual por una pieza 
Sobre el pecho inclinada la cabeza. 

Redoblan los segundos, de manera 
Que aunque fueron pasados los primeros , 
Si tal reparo y prevención no hubiera 
No llegara el cómbale á los terceros. 
/Quién por estilo igual decir pudiera 
El furor destos barbaros guerreros, 
Viendo el valor del mundo en ellos jimio, 

Y la encendida cólera en su punto? 
Fué de tal golpe Tucapel cargado 

Sobre el escudo en medio de la freulr. 
Que quedó por un ralo embelesado, 
Suspensos los sentidos y la mente ; 
Llegó Rengo con otro apresurado, 
Pero salió el efecto diferente. 
Que el estruendo del golpe y dolor fiero 
Le despertó del sueño del primero. 
Serpiente no se vio tan venenoso 
Defendiendo á les hijos en su nido, 
Como el airado bárbaro furioso, 
Mas del honor que del dolor sentido : 
Asi , fuera de término rabioso 
De soberbia diabólica movido , 
Sobre el gallardo Rengo fué en un punto 
Descargando la rabia y maza junto. 



110 DON MANSO DE BRC1LLA 

Salióle al fiero Rengo Favorable 
Aquel furor y acelerado lirio , 
Que la ferrada man irreparable 
l'M grueso estremo descargó en vacio : 
Fue el golpe aunque furioso tolerable, 
Quitándole la fuerza el desvario , 
Que a cogerle de lleno yo creyera . 

Que c"M el el combate feneciera. 

Jlas aunque fué al soslayo , el araucano 
Se fué Un poco al Iravés desvaneciendo , 
Al lin puso en el suelo la una mano. 

Sostener la gran carga no podiendo; 

Pero viendo el peligro no liviano , 
Sobre el roerte contrario revolviendo, 
C*n su desenvoltura y maca presta 

Le vuelve aun nías pesada la respuesta. 

Era cosa admirable la fiereza 
De los dos en valor al mundo raros , 
La providencia, el arle, la destreza, 
Las entradas , heridas y reparos, 
Tanto , que temo ya de mi torpeza 
No poder por sus términos contaros 
La mas reñida y singular batalla 
Que en relación de barbaros se halla. 

Asi el fiero combate igual andaba , 

Y el golpear de un lado y de otro espeso , 
Que el mas templado golpe no dejaba 
De magullar la carne ó romper hueso: 
El aire cerca y lejos retumbaba 
Lleno de estruendo y de un aliento grueso, 
Que era tanto el rumor y bateria, 
Que un ejército grande parecía. 

Dio el fuerle Rengo un golpe á Tucapelo 
Uatiéndole de suerte la celada, 
Que vio lleno de estrellas lodo el suelo, 

Y la cabeza le quedó atronada; 
Pero en si vuelto blasfemando al cielo, 
Con aquella pujanza aventajada 
Hirió tan presto a Rengo al desviarse, 
Que no tuvo lugar de repararse. 

Cayó el pesado golpe en descubierto 
Cargando á Rengo tanto la cabeza , 
Que lodos le tuvieron ya por muerto, 

Y esluvo adormecido una gran pieza ; 
Mas del peligro y del dolor despierto 
La abollada celada se endereza, 

Y sobre Tucapel furioso aguija , 
Que la maza rompió por la manija. 

Mas viéndole sin maza en esla guerra , 
Que en dos trozos saltó lejos quebrada , 
La suya con desprecio arroja en tierra 
Poniendo mano a la fornida espada: 
En esto Tucapel otra vez cierra , 
La suya fuera en alto levantada ; 
Mas Rengo , hurtando el cuerpo á la una mano , 
Hizo que descargase el golpe en vano. 

Llegó el cuchillo al suelo, y gran pedazo, 
Aunque era duro, en él quedó enterrado. 

Y en este impedimento y embarazo 
Fué Tucapel herido por un lado ; 
De suerte que el siniestro guardabrazo 
Con la carne al iravés cayó cortado, 

Y procurando segundar no pudo , 
Que vio calar el gran cuchillo agudo. 

Debajo del escudo recogido 
Rengo el desaforado golpe espera , 
El cual lué en dos pedazos dividido 
Con la cresta de acero y la mollera : 
El bárbaro quedó desvanecido, 

Y por poco en el suelo se tendiera , 
Mas el esfuerzo raro y ardimiento 
Venció al grave dolor y desatiento. 

No por esto medroso se retira : 
Antes hacer cruda venganza piensa, 

Y asi lleno de rabia , ardiendo en ira 
Acrecentada por la nueva ofensa , 
Furioso de revés un golpe tira 
Con la estreñía pujanza y fuerza inmensa , 
Que a no topar tan fuerte la armadura 
Le dividiera en dos por la cintura. 



Y ZUNIOA. 

Metióse tan adentro, que no pudo 
Salir del enemigo ya vecino, 
Por lo cual arrojando el roto escudo 
Valerse de los brazos le convino : 
Tucapel , (pie robusto era y membrudo, 
Al mismo tiempo le salió al camino, 
Echándole los suyos de manera 
Que un grueso y duro roble deshiciera. 

Pero lopó con Rengo, que ninguno 
Le llevaba ventaja en la braveza, 
De diez, ile seis, de dos él era el uno 
De mas agilidad y fortaleza : 
Llegados a las presas, cada uno 
Con viva fuerza y con igual destreza , 
Tientan y buscan de una y de otra paite 
El modo de vencer la industria y arle. 

Así que, pecho á pecho forcejando 
Andaban con furioso movimiento. 
Tanto los duros brazos añudando 
Que apenas recibir pueden aliento; 

Y al arte nuevas fuerzas ayuntando 
Aspira cada cual al vencimiento, 
Procurando por fuerza, como digo, 
De poner en el suelo al enemigo. 

Era cierto espectáculo espantoso 
Verlos tan recia y duramente asidos, 
Llenos de sangre y de un sudor copioso , 
Los rostros y los ojos encendidos , 
El aliento ya grueso y presuroso , 
El forcejar , gemir y los ronquidos , 
Sin descansar un punto en todo el dia, 
Ni haber ventaja alguna ó mejoría. 

Mas Tucapel ardiendo en viva saña, 
Teniéndose por flojo y afrentado, 
Ara y revuelve toda la campaña 
Cargando recio deste y de aquel lado : 
Rengo, con gran destreza y cauta maña 
Recogido en su fuerza y reportado , 
Su opinión y propósito sostiene , 

Y en igual esperanza se mantiene. 
Viendo pues al contrario algo metido 

Le quiso rebatir el pié derecho ; 

Mas Tucapel á liempo recogido 

Lo suspende de tierra sobre el pecho ; 

Y entre los duros músculos ceñido 

Le estremece, sacude y tiene estrecho , 
Tanto que con el recio apretamiento 
No le deja tomar tierra ni aliento. 

Creyendo de aquel modo fácilmente 
Dar fin al hecho y remalar la guerra , 
Rengo que era diestrísimo y valiente 
Hizo con fuerza pié cobrando tierra ; 

Y de rabiosa cólera impaciente 
De un fuerle rodeón se desafierra , 
Llevándose en las manos apretado 
Cuanto en la dura presa había agarrado. 

Fué Tucapel un ralo descompuesto 
Dando al un lado y olio zancadillas, 

Y Rengo de la fuerza que había puesto 
Hincó en el suelo entrambas las rodillas: 
Ambos corrieron á las armas presto 
Rajando los escudos en astillas, 

Con tempestad de golpes presurosos. 
Mas fuertes que al principio y mas furiosos. 

Estaban los présenles admirados 
De aquel duro tesón y valentía, 
Viéndolos en mil parles ya llagados, 

Y la sangre que el suelo humedecía, 
Los arneses y escudos destrozados , 

Y que ningún partido y medio había , 
Sino solo quedar el uno niuerlo , 
Aunque morir los dos era mas cierto. 

Dio Rengo á Tucapel una herida 
Cogiéndole al soslayo la rodela, 
Que aunque de gruesos cercos guarnecida 
Entró como si fuera blanda suela : 
No quedó allí la espada detenida. 
Que gran parte corló de la escarcela , 

Y un doble zaraguei de ñudo grueso 
Penetrando la carne hasta el hueso. 



LA AliAl (ANA. 

No se v¡6 corazón ton soseg i lo 
Que ii" diese en '-i pecbo algún laudo , 
\ leudo la horrenda muestra j rostro airado 
Del impaciente bárbaro ofendido , 
Que el rolo escudo lejo ai rojado, 
De un furor infiTiial va poseído. 
De inei le alió la espada . que yo 01 jur" 
Que nadie allí pensó quedar seguro. 

¡Goarte . Rengo, que baja, aguarda, aguanl i, 
Con gran rigor j luria acelerada 
Ki golpe de la mano mas gallard ■ 
Que j wtas gobernó barbaí ■ e pad i ' 

Mu quien el Dn desle ibate aguard i 

M<- perd ■ . si dejo destroncada 

La historia en este punto . i ■• -r. ¡ ¡reo 

Que asi me esperara con gñn deseo. 



CANTO \W 

CoaUaao MU eaalo ol la qao I i» dt Taeaool y Bao»™ ; 

10 lo -i 1 "- Proa araacaao poso coa el ndlo Aadrotlllo, fonn 

Cualquiera desafio h reprobado 
Por lej ditina j natural derecho , 
Cuando no ra el designio enderetado 
ai bien común j universal provecho; 
^, no poi causa ptopia j bu privada , 
Mas por autoridad pública becbo, 
Que i"- i.i que en loa combates j estacadas 
Justifica las anual c leñadas. 

Muchos querrán ileeir que el desafio 

i , de derecho j de costumbre usada . 
Pues con el ser del hombre j albedno 
Juntamente i.i ira fué criada ; 
Pero rojeta al freno j señorío 

De la raido , a quien ene. -miada 

Quedó para que asi la corrigiese. 
Que los términos justos no escediese. 

Y el profeta nos da por documento, 
Que i-i) ocasión y i tiempo nos airemos; 
Pero c"ii tal templanza y regimiento, 
Que de la raya v punto no pasemos: 
Pues, dejados llevar del movimiento 

I.I ser v la razón de hombres peí demos, 

Y es visio que difieren en muy poco 
El hombre airado y el roñoso loco. 

Y aunque so diga j os verdad míe sea 
ímpetu natural el que nos lleva, 

Y por la alteración de ira se vea 

Que a combatir la voluntad se mueva, 
La ejecución . el acto , la pelea 
Es lo que se condena y se reprueba , 
Cuando aquella pasión que nos induce 
Al yugo de razón no se reduce. 

Por donde claramente , si se mira , 
Parece como parle conveniente 
Ser en el hombre natural la ira . 
En cuanto a la razón fuere obediente . 

Y en la causa común puesta la mira. 

Pueda con tal eampion el combatiente 

Usar deill en el tiempo necesario, 

Como contra legitimo adversario. 

Mas si es el combatir por gallardía, 
O por jalamia vana o alabanza, 
l> por mostrar la fuerza y valentía, 
ü por rencor , por odio , o por venganza , 
Si es por declaración de la pin fia 
Remitiendo a las armas la probanza, 
Es el combate injusto, es prohibido, 
Aunque esté en la costumbre recibido. 

Tenemos hoy la prueba ai|ui en la mano 
De Rengo y rúeapel, que peleando 
Por solo presunción v orgullo vano 
Como lleras se están de-peda/. nulo , 
V con protervia > animo inhumano 
De llegarse i la muerte trabajando. 
Estaban va los dos tan cerca de ella , 
Cuanto lejos le justa su querella. 



CANTO \\\ 

Higo que los combates aunque usado* , 

Por COtTUpcion del tiempo introducidos , 

s.,,1, de todas I u leyei condenado! 
\ en razón militar no permití 
salvo en algunos' c isoi reservado! , 

■ ni rao I su iiem| -leí 

Materia > loa soldado*. Imporl inte, 

Según que lo velemos .iil,l:in|o. 

Dejólo aquí indeciso , poique viendo 
l i brazo en lito » Tucapel alzado, 

Me i ulpo, i :astl ■•■ j reprehendo 

De halterio tonto tiempo a I di ¡ado ; 

Pero i la hl loria | nan > volviendo 

Me ■ Isles v.i gritar i Rengo .nr.pl.. 
Que bajaba sol i la Dera espada 

por el gallardo brlSO gobernada. 

i i cual •."•lulos, ■ iiiiii.» . v que no pudo 
Muir del grave golpe la caid > . 

Al/o COU .unbas manos el eSCUdO, 
I.i persona debajo recogida : 

No se detuvo en él el til., agudo, 
Ni bastó la celada aunque fornida , 

Que i.ei.. i., cu,,, v lleg.. a la frente, 

Abriendo una al Unte y roja fuente. 

Quedó por grande rato adormecido, 

\ en pié difícil nte se detnvo . 

une del recio dolor desvi ddo 

Fuera de acuerda vacilando anduvo ¡ 
Pero volviendo ■ tiempo en su sentido, 
Visto el último término en que estuvo . 
De m. ra ceno con Tucapelo , 

Que estuvo en punto de batirle al suelo 

Hallóle tan vecino v descompuesto , 
Que por poco le hubiera trabucado. 
Que de la gran pujanza que había puesto 
\n.luvo de los pies desbaratado ; 

p.io volviendo a recobrarse presto 
Viéndose del contrario asi aferrado, 
l.e echó los fuertes y ñudosos brazos , 
Pensando deshacerle en mil pedazos. 

Y con aquella fuerza sin medida 
Le suspende , sacude y le rodea ; 
Mas Rengóla persona recogida 
La suya a tiempo y la destreza emplea : 
No la falla de sangre allí vellida . 

Ni el largo > gran tesón en la pelea 

Les menguaba la fuerza y ardimiento, 

Antes Iba el furor en crecimiento. 

En eslo Rengo , á tiempo el pié trocado. 
Del firme Tucapel ciño el derecho, 

Y entre los duros brazos apretado 
Cargo sobre el con fuerza el duro pecho : 
Fue tanto el forcejar, que ambos de lado 
Sin poderlo escusar, a su despecho 
Dieron a un tiempo en tierra , de manera 
Como si un muro ó torreón cayera. 

Pero i rabia nueva y mayor fuego 

Comienzan por el campo á revolcarse , 

Y con puños de lierra a un tiempo luego 
Procuran y trabajan por cegarse : 
lanío que al tiu el uno y olro ciego 
No pudiendo del hierro aprovecharse. 
Con las agudas uñas y los dientes 
Se muerden y apedazan impacientes. 

Asi Meros, sangrientos y furiosos , 
Cual ya debajo, cual ya encima andaban, 
> los roncos aceros presurosos 
Del apretado pecho resonaban ; 
Mas no p.r eslo un punió vigorosos 
En la rabia y el ímpetu aflojaban, 
Mostrando en el tesón y larga prueba 
Ciiar aliento nuevo y fuerza nueva. 

Eran pasadas ya tres horas, cuando 
Los dos campiones de valor iguales , 

En la creciente furia declinando 
Dieron muestra y señal de ser moríales : 
Que las ultimas fuerzas apurando 
Sin poderse venen , quedaron tales , 

Que ya en parle ninguna se movían , 
V nías muertos que rivos pat 



III 



1 12 DON ALONSO 

Estaban par á par desacordados , 
Fallos do sangra , de «igot y alíenlo , 
Los pechos garleando levantados , 

Llenos de polvo y de sudor sangriento , 
Los bracos y los "pies enclavijados , 
Sin muestra ni señal de sentimiento , 
Aiimpio de Tucapel pudo notarse 
Haber mas porfiado a levantarse. 

La pierna diestra y dieslro brazo echado 
Sobre el contrario á la sazón tenia , 
Lo cual de sus amigos fué juzgado 
Ser notoria ventaja y mejoría ; 

Y aunque esto es hoy de muchos disputado 
Ninguno de los dos se rebullía , 
Mostrando ambos de vivos solamente 

El ronco acento y corazón latiente. 

El gran Caupolícano, que asistiendo 
Como juez de la batalla estaba , 
El grave caso y pérdida sintiendo 
Apriesa en la estacada plaza entraba : 
El cual sin detenerse un punto viendo 
Que alguna sangre y vida les quedaba , 
Los hizo levantar en dos tablones 
A doce los mas Ínclitos varones. 

Y siguiendo detras con lodo el resto 
De la nobleza y gente mas preciada , 
Fué con honra solene y pompa puesto 
Cada cual en su tienda señalada : 
Donde acudiendo á los remedios presto, 
Y' la sangre con tiempo restañada , 

La cura fué de suerte que la vida 
Les fué en breve sazón restituida. 

Pasado el punto y término temido, 
Iban los dos á un tiempo mejorando. 
Aunque de! casco Tucapel sentido 
No dejaba curarse braveando ; 
Pero el prudente general sufrido 
Con blandura la cólera templando, 
Asi de poco en poco le redujo. 
Que á la razón doméstico le Irujo. 

Quedó entre ellos la paz establecida , 

Y con solemnidad capitulado 
Que en lodo lo restante de la vida 
No se tratase mas de lo pasado; 
Ni por cosa de nuevo sucedida 
En público lugar ni reservado 
Pudiesen combalir ni armar cuestiones, 
Ni atravesarse en dichos ni en razones. 

Mas siempre como amigos generosos 
En todas ocasiones se tratasen , 

Y en los casos y trances peligrosos 
Se acudiesen á tiempo y ayudasen. 
Contenidos asi los dos famosos , 
Porque mas los conciertos se alirmasen , 
Comieron y bebieron juntamente 

Con grande aplauso y tiesta de la gente. 

Dejarélos aquí desta manera 
En su conformidad y ayuntamiento , 
Que me importa volver á la ribera 
Del rio, que muda nombre en cada asiento- 
Pues ha mucho que fallo y ando fuera 
De nuestro molestado alojamiento , 
Para decir el punto en que se halla 
Después del trance y última batalla. 

Luego que la victoria conseguimos 
Con mas pérdida y daño que ganancia, 
Al fuerte a mas andar nos recogimos , 
Que estaba del lugar larga distancia; 

Y aunque poco después , señor , tuvimos 
Otros muchos rencuentros de importancia 
No sin costa de sangre y gran trabajo , 
Iré por no cansaros al atajo. 

Y pasando en silencio otra batalla 
Sangrienta de ambas parles y reñida , 
Que aunque por no ser largo aquí se calla. 
Será de otro escritor encarecida ; 

Vista de munición y vitualla 
La plaza por dos meses bastecida , 
Pareció por entonces provechoso 
Di jai por capitán allí a Reinóse 



DE ERCILLA Y ZlfvlGA. 

Que las demás ciudades trabajadas 
De las pasadas guerras nos llamaban , 

Y las leyes sin fuerza arrinconadas , 
Aunque mudas, de lejos voceaban : 
Las cosas de su asiento desquiciadas , 
Todos sin gobernar se gobernaban , 
Estando de perderse el reino á canto 
Por falla de gobierno , habiendo tanto. 

Mas viendo la comarca tan poblada , 
Fértil de todas cosas y abundante, 
Para fundar un pueblo aparejada , 

Y el sitio ¿ la sazón muy importante, 
Quedó primero la ciudad trazada, 
De la cual hablaremos adelante , 
Que aunque de buen principio y fundamento 
Mudó después el nombre y el asiento. 

Dejando pues en guarda de la tierra 
Los mas diestros y plálicos soldados , 
En orden de batalla y son de guerra 
Rompimos por los términos vedados ; 

Y atravesando de Purén la sierra 
De la hambre y las armas fatigados, 
A la Imperial liegamos salvamente. 
Donde hospedada fué toda la gente. 

Puso el gobernador luego en llegando 
En libertad las leyes oprimidas , 
La justicia y costumbres reformando 
Por los turbados tiempos corrompidas ; 
\ el esceso y desórdenes quitando 
De la nueva codicia introducidas, 
En todo lo demás por buen camino 
Dio la traza y asiento que convino. 

No habíamos aun los cuerpos satisfecho 
Del sueño y hambre mísera transida , 
Cuando tuvimos nueva que de hecho 
Toda la tierra en lomo removida , 
Rola la tregua y el contrato hecho , 
Viendo asi nuestra fuerza dividida , 
Ayuntaban la suya con motivo 
De no dejar presidio ni hombre vivo. 

Luego pues hasta treinta apercibidos 
De los que mas en orden nos hallamos , 
Por la espesura de Tirú metidos 
La barrancosa tierra atravesamos; 

Y los lomados pasos desmentidos , 
No con pocos rebatos arribamos 
Sin parar ni dormir noche ni día 
Al presidio español y compañía. 

Donde ya nuestra gente había tenido 
Nueva del trato y tierra rebelada, 
Que por estraño caso acontecido 
De la junta y designio fué avisada: 
Y' habiendo alegremente agradecido 
El socorro y ayuda no pensada, 
Nos dio del caso relación entera. 
El cual pasa, señor, desta manera. 

El araucano ejército entendiendo 
Que su próspera suerte declinaba , 

Y que Caupolicán ¡ha perdiendo 
La gran ligura en que primero estaba : 
En secretos concilios discurriendo, 
Del capitán ya odioso murmuraba , 
Diciendo que la guerra iba á lo largo 
Por conservar la dignidad del cargo. 

No con tan suella voz y atrevimiento, 
Que el mas libre y osado no temiese 

Y del menor edicto y mandamiento 
Cuanlo una sola mínima escediese : 
Que era tanto el castigo y escarmiento 
Que no se vio jamás quien se atreviese 
A reprobar el orden por el dado , 
Según era temido y respetado. 

Pero temiendo al fin como prudente 
El revolver del hado incontrastable , 

Y la poca obediencia de su gente 
Viéndole ya en estado miserable; 
Que la buena fortuna fácilmente 
Lleva siempre tras si la fe mudable , 

Y un mal suceso y otro cada dia 
La mas ardiente devoción resfria : 



LA ARAUCANA, CANTO XXX. 



11.1 



Quiso dando otro liento á ti follona , 
Que ilfl iodo con él h declarase, 
\ ni> iii'j.o remedio j o i -una 

Que para tu descarga n ten 

Entre machia al Du reauelto en una 
Antea que su Intención comunicase . 
Con la presteu j orden que convino 
be munidonei j armas te preí 

No dando pnea logar con la tardanza 
A que el miedo el peligro examinase, 
\ algún toceso j subil i mutl i 
Loa ánimos del lodo resWase , 
Con aoimoss muestra j conl - 
Mando que de la genlé te apn 
Al liempo ] hora del silencio mudo, 
Ki maa copioso ejército que pudo. 

Hizo una larga plilii > si senado, 
En la cual resolvió que convenia 
liar el asalto al raerle , p n el i ido 
De la posta de Oogolmo al mediodía: 
Que de cierto espión era avisado 
Cómo la genlé que en defensa había, 
Urinas de estar segura j descuidada, 
Era | a , bisóos, j desarmada. 

Que el capitán ausente habla llevado 
La platica en la guerra y escogida, 
De no volver atrás di terminado, 
Hasta dejai la tierra redui Ida; 

Y in las nuevas conquistas ocupado 
sin poder sel la plaza da , 
En tírese por asalto 1 11 límente 
Podían entrarla j degollar la gente. 

Fue tan grave ¡ severo en bus razones, 

Y tal la autoridad de su presencia, 
One se llevé los votos v opiniones 
En gran conformidad sin diferencia, 

Y con animo y lii s intenciones 

Le juraron de nuevo la obediencia, 
\ de seguir, hasta morir de veras, 

En entrambas fortunas sus banderas. 

Luego Caupolicano resoluto 
Bable con Pian , soldado artificioso, 
Simple en la maestra, en el aspecto bruto, 
Pero agudo, sutil y cauteloso , 
prevenido . sagaz , maltosa , asiuto, 

falso, disimulado lii iosn , 

Lenguaz, ladino , pratico , discreto , 
Cauto , pronto , solicito y secreto. 

El cual , en puridad bien instruido 
En lo que el arduo caso requería , 
De pobre ropa j parecer vestido , 
Del presidio español lomó la vía ; 

Y ungiendo ser indio foi 

Se entró por la cristiana ranchería 

Entre los Indios mozos de servicio. 

Dan lo en la simple muestra dello indicio. 

Debajo de la cual miraba atento 
Sin mostrar atención to que pasaba 
Y' con disimulad" advertimiento 
Los ocultos designios penetraba ¡ 
Tal vez entrando en el guardado asiento 
En la figura rustica notaba 
La gente . armas , el orden , silio y traza , 

Lo mas fucilo y lo flaco de la plaza. 

Por oirá parle oyendo y preguntando 
A las personas menos recaudas 
Iba mañosamente escudriñando 
Los Secretos y cosas resonadas; 

Y i njl y allí los ánimos tentando, 
Buscaba con razones distrazadas 
Y'aso capaz y sufieietilo -, ■ r i ■ ■ 
Donde vaciar pudiese el pedio lleno. 

Tentando pues los vados y el camino 
Por donde el trato fuese mas cubierto , 
De liento en liento y lance en lance vino 
A dar consigo en peligroso puerto : 
Que engañado de un barbat i ladino 
Andresdlo llamado, de concierto 
Salieron juntos a buscar comida . 
Cosa á los yanaconas permitida. 

T. XT1I. 



\ con di bli ■ ■ ¡' Ivo o i izonei 
Que Cían i o proposito traía . 

\ mío el "i" 1 i dci Ir las vejad ■ 

Que el araucano estado padei la : 

Los Insultos , agravios . 

Las miiei te leí o ) Urania , 

1 1 iy< ndo i la memoria laslii 

1.1 bien perdida ¡ libertad pasada. 

Visto el crédulo Pran que habla - 
ran presto ej falso amigo i ¡ i parada , 
Hallando voluntad ido , 

\ el tiempo j la uon ipai ejada , 

De la engañosa muestra penill 

LI disfrace y la máscaí > quitada , 
Abrfó el seci eto pecho j echó íuera 
Le encubierta lotet cii n de i > manen , 
Diciéndole i SI sientes ; oh soldada ' 
I. a pérdida de Arauco lamentable, 
> el infelice término j estado 
De nuestra opresa palri i miserable , 
Hoj la fortuna i poderoi o hado 
Mostrándonos el rostro favorable . 

I' n BOlO en tu mano libre ule 

La vida j salvación de tanta gente. 

«Que el gran Caupolicano, que en la tierra 
Nunca ha sufrido igual , ni i peleucia, 

Y en paz ociosa ¡ en sangrienta guerra 
Tie I primer lu{ n j la obediencia , 

Quiere, viendo el valor que en II se encierra . 

Tu Industria grande j grande tuQciencia, 
lio en ocasión tan oportuna 
El estelo común de tu fortuna. 

dY i|ue :i ti como a causa se atribuya 
El principio v el lin de tan gran lieclio , 
Siendo toda la gloria y boma luya, 

luya la autoridad, tuyo el provecho : 

Sola una cosa quiere ipie sea suya , 
Con la cual queda ufano y satisfecho, 

Que es haber elegida tal sujeto 

Para tan grande y importante efeto. 

«Pues a ti libremente cometido 

Puede ■.no. -so prospero esperarse , 

Y a tu dichosa y buena suerte asido 
Quiere llevad,, del la aventurarse; 

Y asi en ligura humilde revestido, 
Porque de un no puedan recatarse . 

Vengo cual ves. para que deste modo 

le dé yo parle dedo y seas el lodo. 
•Haciéndole saber como ifuerria , 
Si no es dé algún oculto inconveniente , 

llar el asalto .,1 fucile al mediodía 
Con furia grande y nuineio de gente; 

Por baleí le avisado cierta espía 

Que en aquella sazón seguramente 
Descansan en sus lechos los soldados 
De la molesta noche trabajados. 

»Y sin recato la ferrada puerta , 
No siend,, a nadie entonces reservada , 
Franca de par en par siempre está abierta, 

Y la gente durmiendo descuidada ¡ 
La cual de salió fácilmente n ría 

Y la plaza después desmantelada, 
En la región antartica no qui da 
Quien resistir nuestra pujanza pueda. 

«Así que, de tu ayuda confiado , 
Que todo se lo allana v asegura , 
Cerca de aquí tres liguas ha llegado 

Cubierto de la noche j s hra escura: 

Adonde de su ejército apartado 
Debajo de palabra ¡ fe segura 
Quiei e comunicar solo contigo 
Lo que sumariamente aquí te digo. 

„ Ensancha , ensancha el pecho, que si quieres 
Gozar desta ventara prometida , 

llenéis del glande honor que consiguieres 

Siendo por li la palria redimida. 

Solo 9 ii deberás i" que tuvieres , 

Y a li le delician lodos la vida , 
Siendo siempre de nos reconocido 

Mal, ei la de ui man,, recibido. 

s 



III DON ALONSO DE 1 

• Mira |>uos lo que desto le parece : 
Conoce el tiempo y la ocasión dichosa : 
No seis Ingrato al rielo que te ofrece 
Por solo que la acetes tan gran cosa; 
Da la mano a tu patria, que perece 

Kn dura servidumbre vergonzosa , 

Y pille aquello que pedir se puede , 
Que todo desde aquí se le concede.» 

Dio lin con eslo a su razón alentó 
Al semblante tlel indio sosegado , 
Que sin alteración y movimiento 
llanta acallar la platica habla estado: 
Kl cual con rostro y parecer contento , 
Aunque con pedio y animo doblado, 
A las ofertas y razón propuesta 
Dio sin mas detenerse esla respuesta : 

« ¡ Quién pudiera aquí dar bastante indicio 
De mi intrínseco gozo y alegría , 
De \er que esla en mi mano el beneficio 
De la cara y amada patria mia! 
Que ni riqueza, honor, cargo ni oficio, 
Ni el gobierno del mundo y monarquía 
Podran tanto conmigo en este hecho , 
Cuanto el común y general provecho. 

tQue sufrir no se puede la insolencia 
Desla ambiciosa gente desfrenada , 
Ni el disoluto imperio y la violencia 
Con que la libertad tiene usurpada : 
Por lo cual la divina Providencia 
Tiene ya la sentencia declarada, 

Y el ejemplar castigo merecido 
Al araucano brazo cometido. 

• Vuelve á Caupolieán , y de mi parle 
Mi pronta voluntad le ofrece cierta, 
Que cuanto en esto quieras alargarte, 
Te sacaré yo a salvo de la oferta ; 

Y mañana sin duda, por la parte 
De la inculta marina mas desierta , 
Seré con él, do trataremos largo 
Desto que desde aquí tomo a mi cargo. 

u Por la sospecha que nacer podría , 
Será bien que los dos nos apartemos , 

Y deshecha por hoy la compañía 
Adonde nos aguardan arribemos : 
Que mañana despacio al mediodía 
Con mayor libertad nos hablaremos , 

Y de mi quedaras mas satisfecho : 

Adiós, que es larde ; adiós, que es largo el trecho 

Así luego partieron el camino, 
Llevándole diverso y diferente , 
Que el uno al araucano campo vino , 

Y el otro adonde estaba nuestra gente : 
El cual con gozo y ánimo malino 
Hablando al capitán secretamente 

Le dijo punto a punto todo cuanto 
Oirá quien escuchare el otro canto. 



CANTO XXXI. 

Cuenla «ndrcsillo i Reinoso lo que con Pran dejaba concertado ; haüla 
con Caupolieán cautelosamente, el cual engañado viene sobre el 
fuerte, pensando bailar á los españoles durmiendo. 

La mas fea maldad y condenada , 
Que mas ofende la bondad divina , 
Es la traición sobre amistad forjada , 
Que al cielo, tierra y al infierno indina: 
Que aunque el señor de la traición se agrada 
Quiere mal al traidor, y le abomina; 
Tal es este nefario maielicio , 
Que indigna al que recibe el beneficio. 

Raras veces veréis que el alevoso 
En estado seguro permanece; 
De nadie amado, á todo el mundo odioso. 
Que el mismo interesado le aborrece : 
Amigo en todo tiempo sospechoso, 
Aunque trate verdad no lo parece , 
i al cabo no se escapa del castigo 
Que la misma maldad lleva consigo. 



inCILLA Y ZllSlGA. 

Si en ley de guerra es pérfido el que ofende 
Debajo de seguro al enemigo , 
¿Qué sera aquel que al enemigo vende 
La libertad y sangre del amigo, 

Y que él con rostro de leal pretende 
Ser traidor a su patria como digo. 
Poniéndole con odio y rabia tanta 
El agudo cuchillo á la garganta? 

Guardarse puede el sabio recalado 
Del publico enemigo conocido , 
Del perverso, insolente, del malvado, 
Pero no del traidor nunca ofendido. 
Que en habito de amigo disfrazado, 
El desnudo puñal lleva escondido: 
No hay contra el desleal seguro puerto , 
Ni enemigo mayor que el encubierto. 

La prueba es Andresillo. que dejaba 
Al amigo engañado y satisfecho , 
El cual con la gran priesa que llevaba 
En poco espacio atravesó gran trecho; 

Y puesto ante Reinoso, el cual estaba 
Seguro y descuidado de aquel hecho. 
Preciándose el traidor de su malicia, 
Della y déla traición le dio noticia, 

Diciéndole: «Sabrás que usando el hado 
Hoy de piadoso término contigo , 
Las cosas de manera ha rodeado 
Que puedo serte provechoso amigo : 
Pues en mi voluntad libre ha dejado 
La muerte ó salvación de lu enemigo, 
Remitiendo á las manos de Andresillo 
La arbitraria sentencia y el cuchillo. 

«Mas negando la deuda y fe debida 
A mi tierra y nación por lu respeto, 
Quiero, señor, sacrificar la vida 
Por escapar la tuya deste aprieto ; 

Y en contra de mi patria aborrecida 
Volver las armas y áspero decreto , 
Desviando gran número de espadas 
Que están a tu costado enderezadas. » 

Tras esto allí le dijo todo cuanto 
Con Pran le sucedió y habéis oído, 
Que si me acuerdo en el pasado canto 
Lo tengo largamente referido : 
Quedó Reinoso atónito de espanto , 

Y con ánimo y rostro agradecido 
Los lazos amorosos le echó al cuello 
Dándole encarecidas gracias dello. 

Y' alabando la astucia y artificio 
Con que del trato doble usado habia, 
Exageró el famoso y gran servicio 
Que a todo el reino y cristiandad hacia , 
Diciendo , que tan grande beneficio 
Siempre en nuestra memoria duraría, 
y con honroso premio de presente 
Seria remunerado largamente. 

Quedaron pues de acuerdo que otro día 
Sin que noticia dello á nadie diese, 
En el tiempo y lugar que puesto habia 
Con el vecino capitán se viese. 
Que de la vista y habla entendería 
Lo que mas al negocio conviniese , 
Trayéndole por mañas y rodeo 
Al esperado fin de su deseo. 

Hizolo pues asi; pero antes desto, 
A la salida de un espeso valle, 
Halló al amigo en centinela puesto 
Esperándole ya para guialle , 
Donde Caupolieán con ledo gesto 
Saliendo algunos pasos á encontralle , 
Adelantado un trecho de su gente 
Le recibió amorosa y cortesmenle, 

Diciendo : « ¡ Oh capitán ! hoy por el cielo 
En esla dignidad constituido, 
A quien la redención del patrio suelo 
Justa y niéritamenle ha cometido: 
Bien sé que solo con honrado celo , 
De virtud propria y de valor movido, 
Aspiras arribar do ningún hombre 
Tendrá puesto adelante mas su nombre. 



LA ARAUCANA, CANTO XXXI. 



118 



»Y habiendo ile tu pocho pendrado 
El intento y designio valeroso, 
De tu fortuna prospera ^ui.i.io , 
Que promete suceso ventnro o . 
Estoy resuelto, esto] determinado 
Qne ''"ii r'"i|"' de gente numeroso 
Demos, siendo tú solo nuestra ".uia, 
Sobre el fuerte español i mediodía. 

•Para lo cual ba sido un venid > 
Sorda j secretamente en eal i p ni'' . 
Donde riendo tu boca la medida 
Quiero del insto premio asegurarle : 
v ver m i U esta empresa cometida 
Quieres delta j nosotros encargarte, 
Dando como eabeti \ dueño en iodo 
El orden, la bulrucciou , la tata v modo. 

• Que domas de las honras, le asegura 
De parle del senado un seBnrio, 

Y por el fuerte BponamM le juro 

Que esto sera escogida ■< lo ulbedrlo ; 

En tus un i me ponga v avenl 

Y a tu huen parecer remito el mió. 
Para que des el orden que convenga, 

Y el esperad" bien no se detenga. 

• Pues con tu ayuda y mi esperanza riei la 
Que me prometen prospera panada, 

En una parte multa y encubierta 

Tengo cerra de tqul mi gente aunada ; 

Y antea qne sea de algunos descubierta , 

Y la pla/a enemiga preparada , 

Que es el peligro solo que esto tiene. 
Apresurar la ejecución conviene. 

(Resuélvete . " varan . y determina 
Como de ii se espora brevemente , 

Que detras desle monte a la malina 

Esta el copioso ejército obediente ; 

Y porque puedas ver la disciplina , 
Los ánimos, las armas y la gente, 
Podras llegar alia, que arrui le aguardo 
Con esperanza y animo gallardo.» 

El traidor pertinaz que atento estaba 
A cuanto el general le prometía , 
No la oferta, ni el premio le mudaba 
De la fea maldad que comelia ; 
Bien que algún tanto timidn dndab i 
Viendo de aquel varón la valentía . 
El ser gallardo y el feroz semblante , 
La proporción y miembros de gigante. 

Venia el robusto y grande cuerpo armad . 
Me una fuerte cora/a barreada , 
Con un drago escamoso relevado 

Sil I alto crestón de la celada ; 

En la derecha su basti.r. ferrado, 
Ceñida al lado una tajante espada , 
Representando en talle y apostura 
Del furibundo Marti' la ligura. 

Visto por Andresillo cuan barato 
Podía salir con el malvad') hecho. 

Teniendo en su traición y doble trato 

Andado en poco tiempo tanto trecho, 
Con alegre semblante y rustro grato , 
Aunque con doble y engañoso pecho , 
Hincando ambas rodillas en el llano , 
Tal respuesta volvió a Caupolicano : 

«;0h gran Apó! NO piensos que movido 
Por honra , por riqueza ó por estado 
A tus pn- \ obediencia soy venido 
A servirte y morir determinado : 
Qm- lodo i" que squi me lias ofrecido, 

Y lo que puede mas ser deseado 

No me provoca tanto, ni me instiga , 
Cuanto la gran razón que a ello me obliga. 

• Gracias al cielodoy, pues mi esperanza 
En tti prudencia y gravedad tumi nía , 

La siento ya con prospera bonanza 
Ir al derecho puerto encaminada ; 

Y porque no nos dañe la tardanza , 
Sera bien que apresures la jornada , 
Siguiendo la fortuna que se muestra 
Declarada en favor de parte nuestra. 



• Que nuestros enemigos sin recelo, 
A i ti armas de noche acostumbrados, 

Cuando va el sol en la mitad del cielo 

Di cansan en sus toldos desarmad' 

Y desnudos \ echados por el suelo 
En mii" \ dulce suelto sepultados 

Pasan la al. líente tiesta en gian icpOSO, 

Masía que el sol declina caluí 

• Y si est is , coi lu es . prevenido, 

i la gente vecina en ordenan! i, 

Que unes luego la ocj ion i" | ido , 

No dejando pa at e il a bonanza . 

Que el tiempo es malo de i obrar perdido 

■ayonnenle si daña la tardanza . 

i pues un ie detiene cosa alguna , 

Ño detengas tus hados j fortuna. 

■Que a darle la victoria VC me "hligo 

No por el galard roe dello espero , 

Que la virtud la paga ti nslgo , 

Y ella misma es el premio verdadero ; 
Basta l" que en servirle yo consigo, 

v asi graciosamente me prefiero 

lie ponerle sin pérdida en la mano 

La desnuda garganta del tirano. 

• Mañana it i-li :i/.n li i al tiempo cuando 

Vaya el sol en mitad de su jornada 

Vendrá a mi eslancia l'iau, donde aguardando 
Estaré su venida deseada ; 

\ en el presidio y franca plaza entrando. 

Vera la gente entonces entregada 
Al ordinario y descuidado sueño , 
Sin prevención y al parecer sin dueño 

• Esta noche callada y quietamente 

Desviada a la izquierda del camino. 
Venga a ponerse en escuadrón la gente. 
Una milla del fuelle y mas vecino; 

Y cuando asome el sid por el oriente 
I ■ hada en recogido remolino , 
Bajas las armas por la luz del dia, 
Aguarde allí el aviso y orden inia. 

•Quiero ver, pues (pie dello eres servido, 
Por ir del lodo alegre y satisfecho, 
Tu dichoso escuadrón constituido 
Para tan alto y señalado hecho : 
Por quien A rauco ya restituido 

En sus primeras fuerzas y derecho. 
Echada la española tiranía 

Eslendera su nombre y monarquía. a 

Quedo Caupolicano de manera 
Que tuvo el trato j hecho por seguro, 
Dictándole razones que moviera 

Ño un corazón movible, pero un muro; 

Y en señal de linneza verdadera 

Le dio un lucido llanto de oro puro . 

Y un grueso mazo de chaquira prima , 
(.osa entre ellos tenida en grande estima. 

Y del alegre Prau acompañado 
Al pié de un alto cerro montuoso, 
Vio el araucano ejército emboscado 

lie brava gente y numero eo| 

Quedo el traidor de verlo algo turbado, 
i en la falsa y mudable fe dudoso : 
Que en el ánimo vario y movedizo 
Hace el temor lo que virtud no hizo. 

Pero ya la maldad apodérala , 
Dándole espuelas y animo ha-tante, 
La duda atropello representada , 
Llevando el mal propósito adelante : 

Y asi encubriendo la intención 'lañada 
Con mentirosas muestras y semblante 
Loó el traidor encarecidamente 

El sitio, el orden, armas y la gente. 

Y después de inquirir y haber notado 
Lo que notar eiilonces convenía , 
Visto el grande aparato, y tanteado 

La gente armada v cantidad qne había, 
Advertido de lodo j enterado 
Llegó al presidio al rematar del dia, 
Adonde le esperaba ya lieinoso 

De su larga tardanza sospechoso. 



lili DON ALONSO DE 

Hizo con singular advertimiento 
De su jomada relación copiosa, 
Dándole mayor ánimo y alíenlo 
Nuestra llegada a tiempo provechosa; 
Que si estuvisteis a mi canto alentó, 
Por la montaña y costa montuosa 
Al socorro llegué aquel mismo dia 
Con los treinta c|tie dije en compañía. 

Gastóse aquella noclie previniendo 
Las amias e instrumentos militares, 
Kl foso, muro y plaza requiriendo. 
Señalando i la gente sus lugares : 
Hasta que fué la aurora descubriendo 
Con turbia luz los hondos valladares, 
Dando triste señal del dia esperado 
Por tanta sangre y muerte señalado. 

Jamas se vio en los términos australes 
Salir el sol tan lardo a su jomada. 
Rehusando de dar a los mentales 
La claridad y luí acostumbrada ; 
Al fin salió cercado de señales, 

Y la luna delante del menguada. 
Vuelto el mudable y blanco rostro al cielo, 
Por no mirar al araucano suelo. 

Hecba la prevención en confianza 
Por una y otra parte ocultamente, 
Con iguales designios y esperanza 
Aunque con hado y suerte diferente : 
Veis aqui a Pian , que solo y a la usanza 
De los mitayos indios diligente, 
Cargado con un haz de blanco trigo 
Viene a buscar al alevoso amigo , 

Que a la salida de su rancho estaba 
Mirando á los caminos ocupado, 
Pareciéndole ya que se pasaba 
El tiempo del concierto aun no llegado : 
Tanto ya la maldad le aceleraba 
De una' furia maligna espoleado : 
Que siempre en lo que mucho se desea 
No hay brevedad que dilación no sea. 

Llegado Pran le aseguró de cierto 
Que la gente en dos tercios dividida, 
Habia el murado sitio descubierto 
Sin ser de nadie vista ni sentida ; 

Y con paso callado y gran concierto 
Doméstica , ordenada y recogida , 
Los pechos y las armas arrastrando 
Venia derecha al fuerte caminando. 

Con muestra del designio diferente 
Dio Andresillo señal de su alegría. 
Diciendo, que sin duda nuestra gente 
Ya según su costumbre dormiría ; 
Luego disimulada y quietamente 
Sin mas se detener , de compañía 
Entraron en el fuerte preparado 
El falso engañador y el engañado. 

Vieron en sus estancias recogidos 
Todos los oficiales y soldados , 
Sobre sus lechos sin dormir dormidos 
Con aviso y cuidado descuidados : 
Los arneses acá desguarnecidos , 
Los caballos alia desensillados. 
Todo de industria al parecer revuelto. 
En un mudo silencio y sueño envuelto. 

Visto el reposo, Pran, visto el sosiego, 

Y poca guardia que en el fuerte habia, 
Alegre dello tanto, cuanto ciego 

En no ver la sospecha que traia, 
Sin detenerse un solo punto luego 
Por una corla senda que él sabia , 
Haciendo de sus pies y aliento prueba 
Fué á dar al campo la esperada nueva. 
Apenas habia el bárbaro traspuesto, 
Cuando Andresillo en tono levantado 
Dijo : « ¡ Oh fuertes soldados , en quien puesto 
Esta el tin de la guerra deseado ! 
Tomad las vencedoras armas presto , 

Y romped el silencio ya escusado, 
Saliendo á toda priesa , porque os digo 
Que á las puertas tenéis al enemigo.? 



ERC1LLA Y ZUNIGA. 

I 



Marinero jamás tan diligente 
De entre la vedijosa bernia salta. 
Cuando los gritos del piloto siente, 

Y la borrasca súbita le asalta , 
Como nosotros que lijeramente 
Oy-ndo de Andresillo la voz alta , 
De los toldos con ímpetu salimos , 
Y' íi las vecinas armas acudimos. 

Quien al usado pelo arremetía , 
Quien encaja la gola y la cidada, 
Quién ensilla el caballo , y quién salia 
Con arcabuz , con lanza ó con espada . 
Fué en un punto la gruesa artillería 
A las abiertas puertas asestada, 
Llenos de tiros mil de mil maneras 
Los traveses , cortinas y troneras. 

Puesta en orden la plaza , y encargando 
Según el puesto á cada cual su oficio, 
F.l silencio importante encomendando 
Trabó las lenguas y aquietó el bullicio , 
Quedando aquel presidio tan callando 
Que la gente eslramuros de servicio , 
Visto el sosiego y gran quietud . juzgaba 
Que todo en igual sueño reposaba. 

No fué Pran en el curso negligente; 
Pues apenas estábamos armados , 
Cuando los enemigos de repente 
Se descubrieron cerca por dos lados : 
Venían tan escondida y sordamente , 
Bajas las armas y ellos inclinados , 
Que entraran , si la vista ya no fuera 
Mas presta que el oido y nías lijen. 

Como el cursado cazador, que tiene 
La caza y el lugar reconocido. 
Que poco á poco el cuerpo bajo viene 
Entre la yerba y malas escondido ; 
Ya apresura el andar, ya le detiene, 
Mueve y asienta el paso sin ruido 
Hasta ponerse cerca y encubierto , 
Donde pueda hacer el tiro cierto : 

Con no menor silencio y mayor tiento 
Los encubiertos indios parecieron , 
Y' sobre nuestro fuerte en un momento 
A treinta y menos pasos se pusieron : 
De do sin son de trompa ni instrumento 
En callado tropel arremetieron 
Mas de dos mil en número a las puertas 
Con mas cuidado que descuido abiertas. 

No sé con qué palabras , con qué gusto 
Este sangriento y crudo asallo cuente, 

Y la lastima justa y odio justo , 

Que ambas cosas concurren juntamente ; 
El ánimo ahora humano, ahora robusto 
Me suspende y me tiene diferente : 
Que si al piadoso celo satisfago. 
Condeno y doy por malo lo que hago. 

Si del asallo y ocasión me alejo, 
Dentro della y del fuerte estoy metido ; 
Si en este punió y término lo dejo , 
Hago y cumplo muy mal lo prometido : 
Asi dudoso el animo y perplejo 
Deslos juntos contrarios combatido , 
Lo dejo al olro canto reservado , 
Que de consejo estoy necesitado. 



CANTO XXXII. 

Arremeten los araucanos el fuerte ; son rebatirlos con miserable estrago 
de su parle; Cmpolicin se relira a la sierra deshaciendo el campo ; 
cuerna don Alonso de Ercilla a ruego de ciertos soldados la verdade- 
ra historia y vida de Dido. 

Escelenle virtud , loable cosa, 
De todos dignamente celebrada. 
Es la clemencia ilustre y generosa , 
Jamas en bajo pecho aposentada : 
Por ella Roma fué tan poderosa , 
Y mas gentes venció que por la espada , 
Domó y poso debajo de sus leyes 
La indómita cerviz de grandes rc\es. 



LA ARAI CANA, 

Nu consiste •*ii vencer solo la gloria , 
Ni esta allí Is gi indeza j escelí 

s rii saber os » de la vltoi la 

Ilustrándola mas con la clemencia. 
El vencedor esdigno de memoria ; 
Que en la Ira se nace resl itencl i , 
v es major la victoria del clemente , 
Pues los ánimos vence juntamente'. 

\ ka] mi ea el vencer tan glorioso 
Del capitán cruel , Inei irabTe i 
Qne cuanto raeré menos sanguinoso, 
Tanto sen mayor > mas loable i 
v el correr ■ i *- 1 cucbillo i Iguroso 
Mientras dura la furia ea disculpable : 
Mas pasado después a sangre tria 
Ba venganza , crueldad j urania. 

La lunilla sangre derramada lia sido , 
Si mi Juicio y parecer no yerra , 
La que de lodo en todo b i destruida 
Kl esperado fruto desta liiTra : 
Pues i "n modo Inhumano han escedido 
ii. • las leyes y términos de guerra . 

Hacienilu i'ii las mira. las y conquistas 

Crueldades I mea nunca visias. 

Y aunque esta en mi opinión dellas ea una, 

l.a voz c un i'li contra ni.- rnnvi'iii'r , 

Que al ií. in lej de mundo j deforlona 
Todo le es justo j licito al que \ -iice. 
Mas dejada esta platica Importuna 

Me parece va lii'inpo que comience 
Kl crudo estrado y rsi i'Sivo unido 

En |iarie jusii. j lastimoso en lodo. 

Dejé el bárbaro campo sobre el Inerte , 
En medio del furor j arremetida, 

Y la calíala \ encubierta muei te 
De mil géneros de anuas prevenida ; 
Llevado pues del bado i dura suerte 
Con presto paso > con fatal corrida 
Emboca por la puerta y falsa .miada 
ti gran tropel Je gente amontonada. 

I Dios sempiterno ! iqué fracaso eslrafio, 

Qué riza , qué destruzo y hatería 
Hubo en la trisie gente, <|ue al engaño 
Ciega pensando de engañar venia! 

¿Quién podra referir el grave daño. 

La espantosa y tremenda artillería , 

Kl ñulilado de liros turbulento 

Que descargo de golpe en un momento? 

Unos vieran de ciar, atl avesados, 
Oíros llevados la cabeza ¡ brazos , 
Otros sin f.unia alguna machucados , 

Y tnuchot b arenados de picazos i 
Miembros sin cuerpos, cuerpos desmembrados, 
Lloviendo lejos irosos y pedazos, 

Higados , intestinos, rotos huesos , 
tunarías vivas ¡ ludientes sesos. 
Como la estrecha loen . ebada mina 

Cuan! le estrépito revienta , 

Que la fuña del fuego repentina 

Las torres vuela I ni iquiuas alienta : 
Con mas estruendo y con mayor mina 
La fuerza de la pólvora violenta 
Voló y hizo pedazos en un punió 
Cuanto del escuadrón alcanzo junto. 

La mudable sin ley cruda fortuna 
Despedazo el ejército araucano, 
No habiendo un solo Uro , ni anua alguna 
Que errase el golpe ni cayese en vano ; 
Nunca se vio morir laníos a una , 

Y asi aunque yn apresure mas la mano, 
No puedo proseguir, que me divierte 
Tanto golpe , herida , tanta muerte. 

Aun no eran bien los lir.'s.iisparados, 
Cuando p..r verse lucra en campo raso 
Los caballos a un tiempo espoleados 
Rcmpen la entrada y ocupad., paso, 

Y en los segnndos Indios , que ovillados 
Estaban como atónitos del caso 
Hacen riza y mayor carnicería 
Que pudiera hacer la artillería. 



CANTO XXXII. 

Quién aqueste y aquel alanceando 
Abre sangrienta y ancb i la salid i , 
Quien a diestro y siniestro golpeando 
Priva aquestos v aquellos de la vida . 

V> ha] nomo ni lira/. i allí Un I. laudo 

une no cale j ata le la herida . 

.Ni espada de lali gilíes" * t)0Kl Illa 
Que no destile Sangre lid" a hilo. 

Quisiera aquí despacio flgurallos , 

Y ngurar las rorm la de los muei li 
("nos atropellados de cabnlli 
oíros los pecbos y cabeza alocuos , 

(Uros , que era gran lasti mirados , 

Las entrañas i sesos descubiertos ¡ 

Vieran otros oesl boa > hechos pi< tas 

Otros . o. i poi enteros sin cabezas, 

Las voces , los lamentos , los gemidos , 
Kl miserable v lastimoso duelo, 

El ru r de las armas y alaridos 

Hinchen el aire ¡ c isvo del cielo ; 

Luchando con la muerte ios caídos 

Se Ulereen y revuelcan por el suelo. 
Saliendo a un mismo tiempo (ai. las vidas 

Por diversos lugares y heridas, 

Ya que libre dejo el súbito espanto 
Al embauca lo Pran, que estaba fuera. 
Visto el destrozo cierto, y falso cuanto 
ti trai.i..r de Andresillo (é dijera, 
La pena \ sentí nlo pudo lanío , 

Que aunque escaparse el misero pudiera , 
En medio de las armas desarmado 

A moni se arrojo desesperado. 

Mas los últimos indios venturosos , 
A los cuales llego *..lo el estruendo, 

Volviendo las espaldas presurosos 

Muestran las plañías de los pies huyendo ; 
Los nuestros del alcance deseosos 
En carrera velo/ los van siguiendo, 
Hiriendo y derribando en los postreros 
Los menos diligentes y líjelos. 

Pero algunos vainilles, que estimaban 
La ganada opinión mas que la vida . 
Volviendo el pecbo y anuas refrenaban 
Kl Ímpetu de muchos y corrida ; 
Y' aunque con grande esfuerzo peleaban 
Era preslo la guerra dilinida : 
Que la furiosa muerte allí su espada 
Traía de eiitramlios corles alilada. 

Como en el ya revuelta cíelo, ruando 
Se forman por mil parles los nublados , 
Que van unos creciendo, otros menguando, 

Otros luego de nuevo levantados; 
Mas el norueste frígido soplando 
Los impele y arroja amontonados, 
Hasta buscar del ábrego el reparo 

Dejando el cielo raso v aire claro : 

Asi la gente atónita y turbada 
En parles divi.ii.li se esparcía, 

Y a las veces juntándose esforzada 
Haciendo cuerpo y rostro revolvía ; 
Pero de la violencia arrebatada 

Dejó el camiio y banderas aquel dia , 
Quedando de los rolos escuadrones 
Gran número de muertos y prisiones. 
Deshechos pues del todo y destruidos, 

Y acabado el alcance y seguimiento, 

Los presos V de-pojos |e|MI I i|o« , 

Volvimos al dejado alojai nlo : 

Donde trece caciques elegidos, 
Para ejemplar castigo j escarmiento, 
A la boca de nn gruesa tiro atados 
Fueron dándole fuego justiciados. 
Muchos habrá de preguntar ganosos 

Si en el don y nuui.io de gente 

Algunos de los indios valerosos 

Fuer. .o muertos allí confusamente ; 

Pues en lodos los lechos peligrosos 
Rengo, Orompello y Tucapel valiente 
II. .n .leí, míe en la primera hilera 
Abriendo siempre el paso y la carrera. 



117 



lis 



DON ALONSO DE ERC1LLA Y ZUÑ1GA. 



Respondo i oslo , señor, que no venia 
Capitán ni cacique señalado , 
Visto que el general usado habla 
De fraude y unto entre olios reprobado . 
Diciendo sor vilexa y cobardía 
'lomar .il enemigo descuidado, 

Y victoria sin gloria y alabanza 

1.a que poí bajo término so alcanza. 

Asi que, una arrogancia generosa 
Los escapé del trance y muerte cruda , 
Que ninguno por niego ni otra cosa 
Quiso en ello reñir ni dar ayuda, 
Teniendo por hazaña vergonzosa 
Vencer genle sin anuas y desnuda : 
Que el peligro en la guerra es el eme honra, 
Y' el que vence sin él , vence sin lionra. 

Quedó Gaupolican desta jornada 
Rolo , deshecho y falto de pujanza , 
Que fue 1 mucha la sangre derramada, 

Y poca de su parle la venganza : 

El cual, viendo la Ufaba amedrentada 
Y' el ardor resfriado y la esperanza , 
Deshizo el campo entonces conveniente . 
Dando licencia á la cansada gente. 

Quísose entretener mientras pasaba 
De los contrarios hados la corrida , 
Conociendo de si que peleaba 
Con cansada fortuna envejecida ; 
Asi la gente en partes derramaba 
Con orden que estuviese apercibida 
En cualquiera ocasión y movimiento , 
Para el primer aviso y mandamiento. 

Y' con solos diez hombres retirado , 
Gente de confianza y valentía , 
Ora en el monte inculto, ora en poblado 
Desmintiendo ios rastros parecía , 

Y en lugares ocultos alojado 
Jamas gran tiempo en uno residía, 
Usando de su barbara insolencia 
Por tenerlos en miedo y obediencia. 

Nosotros en su incierto rastro á tino 
Andábamos haciendo mil jornadas , 
No dejando lugar circunvecino 
Que no diésemos salto y trasnochadas ; 
Y" en los mas apartados del camino 
Hallábamos las casas ocupadas 
De gente foragida de la tierra , 
Que ya andaba huyendo de la guerra , 

Diciendo que de grado volvería 
A sus yermas estancias y heredades, 
Pero que el general los compelía 
Usando de inhumanas crueldades ; 
Y' si en esto remedio se ponia , 
Llanas estaban ya las voluntades 
Para dejar las armas los soldados 
De la prolija guerra quebrantados. 

Y aunque esto era ungido, gran cuidado 
Se puso en inquirir toda la tierra, 
No quedando lugar inhabitado , 
Monte , valle , ribera , llano y sierra 
Donde no fuese el bárbaro buscado ; 
Mas por bien , ni por mal , por paz , ni guerra, 
Aunque todo con todos lo probamos , 
Jamás señal ni lengua del hallamos. 

No amenaza , castigo ni tormento 
Pudo sacar noticia ó rastro alguno , 
Ni caricia, interés ni ofrecimiento 
Jamás a corromper bastó á ninguno ; 
Andábamos atónitos y á tiento 
Según la variedad de cada uno, 
De dia , de noche , acá y alia perdidos , 
Del sueño y de las armas afligidos. 

Saliendo yo á correr la tierra un dia 
Por caminos y pasos desusados , 
Llevando por escolta y compañía 
Una escuadra de pláliccs soldados , 
Dimos en una oculta ranchería 
De domésticos indios ausentados , 
Que por ser grande el bosque y la distancia 
Tomaron por segura aquella estancia. 



Sobre un liai de arrancada yerba estaba 
En la cabeza una mujer herida , 
Moza que de quinee años no pasaba , 
lie noble traje y parecer vestida ; 

Y en la color quebrada se mostraba 
La falta de la sangre, que esparcida 
Por la delgada y blanca vestidura 
La lastima aumentaba y hermosura. 

Pregunté qué ocasión la habia traído 
A lugar tan estraño y apartado , 
Cómo y por qué razón la habían herido , 

Y de inhumana crueldad usado : 
Ella con rostro y animo caido , 

Y el tono del hablar debilitado , 

Me dijo : « Es cosa cierta y prometida 
La muerte triste tras la alegre vida. 

» Porque entiendas el dejo y desvario 
Que el humano contento trae consigo 
Aun no es cumplido un mes que el padre mío 
Usando de privado amor conmigo 
Me dio esposo elegido á mi albedrío, 
Esposo y juntamente grande amigo, 
Tal y de tantas parles , que yo creo 
Que en él hallara término el deseo. 

uPero su esfuerzo raro y valentía, 
Que del la por estremo era dolado. 
Le trujo á la temprana muerte el dia 
Que fué nuestro escuadrón despedazado : 
Donde cerca de mí que le seguía 
Un tiro le pasó por el costado , 
Que fuera menos crudo y mas derecho 
Si abriera anles el paso por mi pecho. 

nCayó muerto quedando yo con vida , 
Vida mas enojosa que la muerte ; 
Mas viéndome un soldado asi afligida , 
En parte condolido de mi suerte , 
Me dio por acabarme esla herida 
Con brazo, aunque piadoso, no tan fuerte 
Que mi espíritu suello le siguiese , 

Y un bien tras tanto mal me sucediese. 

«Dio conmigo en el suelo fácilmente , 
Aunque no me privó de mi sentido, 
Pasando el golpe y furia de la gente 
En confuso tropel con gran ruido; 
Pero luego un cacique mí pariente, 
Que en un hoyo al pasar quedó escondido, 
En brazos me sacó del gran tumulto, 
Trayéndome á esle bosque y sitio oculto, 

«Donde espero morir cada momento; 
Mas ya como esperado bien se tarda , 
Que es costumbre ordinaria del contente 
No acabar de llegar á quien le aguarda , 
Y' aunque ya de mi vida al fin me siento, 
Conmigo el cielo lérmino no guarda , 
Ni la llamada muerte á tiempo viene, 
Que mi deseo la impide y la detiene. 

»La vida así me cansa y aborrece , 
Viendo niuerlo á mi esposo y dulce amigo, 
Que cada hora que vivo me parece 
Que cómelo maldad , pues no le sigo ; 

Y pues el tiempo esla ocasión me ofrece , 
Usa tú de piedad , señor, conmigo , 
Acabando hoy aquí lo que el soldado 
Dejó por flojo brazo comenzado.» 

Así la triste joven luego luego 
Demandaba la muerte, de manera 
Que algún simple de lástima a su ruego 
Con barbara piedad condescendiera ; 
Mas yo, que un tiempo aquel rabioso fuego 
Labró en mi inculto pecho, viendo que era 
Mas cruel el amor que la herida , 
Corrí presto al remedio de la vida. 

Y habiéndola algún tanto consolado, 

Y traído á que viese claramente 
Que era el morir remedio condenado 

Y para el muerto esposo impertinente : 
Con el zumo de yerbas aplicado, 
Medicina ordinaria desta gente, 

Le apreté la herida lastimosa , 
No tanto cuanto grande peligrosa. 



LA A1UUCANA, CANTO XWII. 



IPi 



Dejando pin* un pralicn Indino 

Para que poco i poco la llevase , 

Y en lo-; lomado! pasos * •- n m i m > 
ii.i peligro ai pasai 1 1 asegurase . 
i'miir a mi Jornada me convino ; 
m.is primera trae della meaparUM 
Sope que te llamaba Lauca, j que ora 
Hij;i de Millalauco j heredera. 

La vacila del presidio caminando 
Sin hallar otra cosa de importancia, 
ida con los soldados platicando 
De la fe de las Indias y constan Is , 
De mochas aunque barbaras loando 
El liriue amor y gran perseverancia, 

Pues no guardo la i-asta Elisa Dido 

La fe con mas rigor a su marido. 

Mas un soldado joven, que venia 
Escuchando la platica movida . 
Diciendo . me atajo , que no tenia 
A Dido por tan casta j recogida ; 

Pues en la r.'m-ni.i de Hl I vena. 

Que del amor libidino encendida, 
Siguiendo ai torpe Dn de so di leo 
lioiopio la Fe ) promesa I su Biqueo 
Visto pues el agravia tan nol ible 

Y la objeción siniestra del toldado, 

Por '-i n>an testimonio Incompt nsabie 
A la casia fenisi levantado , 
Pareciéndome cosa razonable 
Mostrarle que en aquella andaba errado 
Él y todos [os mas que me escuchaban . 
Que en la misma opinión también estaban 
Les dije , que queriendo el Hantuano 
Hermosear su Eneas floreciente , 
Porque César Augusto Oclaviano 

Se preciaba de ser su descendiente , 
Con Dido usó de término inhumano 
Infamándola injusta y falsamente, 
Pues vemos por los tiempos haber sido 
Lúeas cien años antes que fue Dido. 

Quedaron admirados en oirme, 
Que asi Virgilio á indo disfamase , 

Haciendo instancia lodos en pedirme 
Que su vida y discurso les contase; 
i" pensando también con divertirme 
Que la cuerda al trabajo algo aflojase, 
Los quise complacer . y también quiero 
Daros aquí razón de mi primero. 

Cuento una vida casta , una fe pura, 
De la fama y voi publica ofendida, 
En esta no pensada coyuntura 
Por raro ejemplo y ocasión traída ; 

Y una frisa opinión i|iit' tanto dura 
No se puede mudarían de corrida, 

Ni del rudo común mal informado 

Arrancar un error tan arraigado. 

Y' pues de aquí al presidio yo no bailo 
Cosa que sea de gusto, ni contento , 
Sin dejar de picar siempre el caballo , 
Ni del tiempo perder solo un momento , 

No podiendo eximirme , ni escusallo 

Por ser historia y agradable el cuento, 
Quiero gastar en él , si no os enfada , 
Este rato y sazón desocupada. 

Que el áspero sujeto desabrido , 
Tan seco , tan estéril y desierto , 
\' el estrecho camino que he seguido 
A puros brazos del trabajo abierto, 
A término me tienen reducido , 
Que busco anchura y campo descubierto, 
Donde con lilierlad sin fatigarme 
Os pueda recrear y recrearme. 

Viendo que os tienen sóido y atronado 
El rumor de las armas inquieto , 
Siempre en un mismo ser continuado, 
Sin mudar son ni variar sujeto : 
; Por esparcir el animo cansado, 

Y ser el tiempo cómodo y quieto , 
Hago esta digresión , que acaso vioo 
Corlada á la medida del camino. 



Y pues una Bcdon impertinente 

Que di -1 rus <■ una honra es bien oída , 

\ i la reina de Tiro Injustamente 

Inl. un i \ culpa su inculpable vida 

La verdad que es la lej do toda gente , 
Por quien es en su honor restituida, 
,. Por qué no debe ser siendo i sol ida 
En cualquiera tazón bien escuchada? 

Que la caos iyoi que me ha movido , 

Demás do sir cual veis Importunado , 
Es el honor de la constante Indo 

Inadvertidí ole condenado ¡ 

Preste pues atención y grato nido 

Quien a oir la verdad es Inclinado , 

Que el mal ofende aun dicho en pasatiempo 

Y para decir bien siempre es buen tiempo. 
Cartago autos que Roma lué fundada, 

Setenta años coñudos comunmente, 
Por Dido . Ilustre reina venerada 
Por diosa un tiempo do la liria gente : 
Del reí Belo su padre faé casada 

Con i-i tumo i llflce asistente 

Del gran templo de Alinh-s, el cual era 
Después del rey la dignidad primera. 
Este i-s aquel Siqneo ya nombrado 
A quien Dido guardo la fe inviolable, 
Varan saino en sus ritos i abastado 
De bienes y tesoro inestimable ; 

Mas lo que para alivio hahia llegado, 
Fué causa de su muerte miserable : 

Qne en fln la que codicia mucha gente 
Ninguno lo posee seguramente. 

Dejó Belo dos hijos herederos, • 
Boa Pigmaleon y el otro Dido, 
,\ quien <-n los consejos postrimeros 

Encargó la hermandad y amor unido : 

l.o cual aunque duro ios dias primeros , 
De cudicia el hermano corrompido 
por haber los tesoros del cuñado, 
Le dio la muefte envuelta en un bocado. 
Sintió pues la mujer su muerte tanto, 

Que lio bastando á resistir la pena , 
Solté i mi doloroso y liem llanto 
De lagrimas un flujo y ancha vena, 

Y cubriendo de inste y negrd manto 

Los bellos miembros y la faz serena , 

Con pompa funeral ceremoniosa 
Dio al cuerpo sepultura suntuosa. 

Y' aunque del casto amor notable indicio 
Fué el soberbio sepulcro y monumento, 
No Igualé en la grandeza el ediOcio 
Al dolor de la reina y sentimiento : 

Une si pre con devoto sacrificio 

Y continuos sollozos y lamento, 
Llamando al sordo espíritu hacia 

A las l'rias cenizas compañía , 

Diciendo: «,'. Es justo , dioses, que yo quede 
En este solitario apartamiento? 

¡ Ay, que de libia fe J ; procede 

No acabar de matarme el sentimiento! 
El mal no es grande que sufrir se puede, 

Y corto al que no hasta sufrimiento ; 
M is quiere el cielo dilatar mi muerte, 

Porque duro el dolor mas ipue ella fuerte.» 

Aunque el odio y rencor disimulaba 
Contra el pérlido hermano pudoroso , 
Venganza al cielo sin cesar clamaba 
Con ira muda y con gemir rabioso ¡ 

Y cuando sola a ralos se hallaba , 

Desfogando aquel ímpetu bascoso 
Soltaba con un bajo son gimiendo 
La reprimida rabia y v<>/. diciendo: 

i Traidor, dime, ;, qué caso irremediable 
Debajo de hermandad y ley ungida 

A maldad le movió tan detestable 
Contra 10 misma sangre cometida'! 
Si fue sed de riquezas insaciable 
l.lui! irasle el tesoro y no la vida, 
Templando lu impiedad y furia insana 
El amur y respeto de lu hermana. 



I¿0 DON ALONSO 

» Si no miraste, ingrato, al beneGcio 
Que del como cuñado recibías, 
Miraras al nefario sacriDcio, 
Que del hermano de m madre hacias, 
\ .ri malvado y horrendo maleficio 
Kn lu pedio forjado lautos dias , 
Pues no podras decir que fué accidente , 
Que nunca nadie es malo de lépenle. 
uSi de lu enorme intento y desatino 
Me hubieras con indicios advertido , 
No por tan duro y áspero camino 
Kl tesoro alcanzaras pretendido; 
Mis el mal , cuando viene por deslino, 
No puede ser á tiempo prevenido. 
; A y ! ,, Qué aprovecha el lamentarme ahora 
Que siempre es tarde ya cuando se llora? 

«¿Por qué, fiero enemigo, asi quisisle 
Dejarle arrebatar de tu deseo, 
Tan ciego de codicia, que no viste 
Que matabas á Dido con Siqueo ? 
Materia de maldad al mundo diste 
Con un hecho atrocísimo y tan feo, 
Que durará en los siglos por memoria 
De tu traición la abominable historia. 

»¿Cabe en razón , es cosa pemiitida 
Qne siendo tú traidor , siendo tirano, 
Perverso , atroz , sacrilego , homicida, 
Tengas con eslos nombres el de hermano? 

Y viéndome emiligo convenida , 

Mi crédito andará de mano en mano , 
Padeciendo mi honor agravio injusto, 
Que no dice la fama cosa al justo. 

» Mas si huyo de li , fiero enemigo , 
Te irrito á que me sigas, pues que huyo. 
Si a mi marido en la fortuna sigo, 
Todo lo que pretendes queda tuyo ; 
Si habiéndole tú muerto estoy contigo, 
Mancho la fama y mi opinión deslruvo , 
Que coparte ya parece qu: 1 consiente 
Quien perdona lijera y fácilmente. 

«¿Qué medio he de buscar á mal tan fuerte. 
Que el cielo ni la tierra no le tiene , 

Y aquel forzoso y último mi suerte 
Porque padezca mas me le detiene? 

¡ A y I (pie si es malo desear la muerte , 
Es peor el temerla si conviene, 
Que no es pena el morir a los cuitados , 
Sino fin de las penas y cuidados. 

• Mas ya que el ser tú rey, y recatado, 
La venganza legitima me impida , 
Procuraré atajar tu fin dañado 
Con muestra doble y hermandad fingida; 

Y cuando pienses verte apoderado , 
Quedarás con mi súbita partida 

Sin hermana, tesoro y sin derecho , 

Y con la infamia del enorme hecho. » 
Asi la triste reina dolorosa, 

Sobre el rico sepulcro lamentando , 

Pasaba vida triste y soledosa 

La venganza y el tiempo deseando ; 

Pero de alguna fuerza recelosa , 

De su prudencia y discreción usando, 

Domestica , amorosa y blandamente 

Al hermano escribió, que estaba ausente : 

Haciéndole entender, que ya causada 
Del llanto y soledad que padecía 
En aquellos palacios y morada 
Do tuvo un tiempo alegre compañía , 
lie la triste memoria lastimada , 
Dando algún vado a su dolor, quería 
Irse con él, poniendo lin al lloro, 
Con todas sus riquezas y tesoro. 

Para lo cual secreta y prestamente 
Una fornida Ilota le enviase, 
Donde con todo su tesoro y gente 
En arribando al puerto se embarcase ; 
Porque con el seguro conveniente 
El mar que estaba en medio atravesase, 
Que era solo el temido impedimento 
De su esperado y último contento. 



DE EHCILLA Y /.I NICA. 

Llegada pues la nueva al ambicioso 
Rey, de aquello que tanto deseaba, 
Viendo que al lin y puerto venturoso 
Sus cosas la fortuna encaminaba; 
Alegre mas que nunca y codicioso, 
Luego una gruesa flota despachaba 
He naves y galeras, bastecida 
De genle , de regalos y comida. 

Llegó al puerto la flota deseada 
Con presta y no pensada diligencia, 
Do la gente del rey desembarcada 
Fué luego á dar á Dido la obediencia : 
Que mostrando placer de su llegada, 
Con loable cuidado y providencia 
Hizo luego hospedar toda la gente 
Espléndida , cumplida y largamente. 

En siendo tiempo, la cuidosa Dido 
A su genle mandó que se aprestase , 

Y con alarde y publico ruido 
Los empachados muebles embarcase : 
Haciendo que de noche y escondido 
En su nave el tesoro se cargase 
Con tan grande secreto, que ninguno 
Tuvo dello noticia ó rastro alguno. 

Tenia sesenta cajas prevenidas, 
Llenas de gruesa arena y aplomadas, 
De fuertes cerraduras guarnecidas, 
Con dobles planchas de metal herradas : 
Estas fueron en publico traídas; 
Donde a visla de todos embarcadas 
Daban muestra que en ellas iba el oro , 
Las joyas , las riquezas y tesoro. 

Luego Elisa con tierno sentimiento 
Del lastimado pueblo se embarcaba. 
Dando presto la vela al manso viento , 
Que favorable en popa respiraba : 
La nave con sereno movimiento 
El llano y sosegado mar cortaba, 
Comenzando á seguir toda la flota 
De la alta capitana la derrota. 

Aquella noche y el siguiente día 
Corrió con viento próspero la armada , 
Mas ya que el mar las costas encubría , 
Y' del todo se vio Dido engolfada, 
La noble y obediente compañía 
Al borde de su nave congregada 
Hizo en torno allegar la demás gente, 
Que a la vista también fuese presente: 

Diciéndoles con pecho valeroso, 
Que su designio y pretensión no era 
Ir al injusto hermano cauteloso, 
De quien era enemiga verdadera , 
Porque con trato y término alevoso, 
Debajo de hermandad y fe sincera , 
Movido de sacrilego deseo 
Habia dado la muerte á su Siqueo. 

Por donde ella también, no asegurada 
De sus secretos fraudes y traiciones , 
Quería dejar la cara patria amada , 
Su reino, su morada y posesiones ; 
Y' al mar dudoso y vientos entregada 
Buscar nuevas provincias y regiones , 
Adonde con seguro viviría 
Lejos de su dominio y tiranía. 

Y pues que sus riquezas habían sido 
La causa de su daño y perdimiento , 
Matándole por ellas el marido , 

Y lo serían quiza del seguimiento. 
Todas consigo las había traído 
Con voluntad y resoluto intento 
De echarlas en el mar do pereciesen, 
Porque jamas á su poder viniesen. 

Hizo luego sacar allí tras esto 
Los cofres del arena barreados, 

Y con alarde y auto manifiesto 
En el profundo mar fueron lanzados. 
Los ministros del rey con triste gesto, 
Atónitos , confusos y turbados 
Se miraban , teniendo por eslraña 
De la animosa reina la hazaña. 



LA ARAUCANA, CANTO \X\11I 



I i 



Y por el grav ■• n ri i »ii ■ l< i , 

Que mudos y espantados los tenia , 
La furia del rey moco con iciendo 
Que el perdido tesoro aumentarla . 
Suspensos v oiedrosos no sabiendo 
yuc runa o descargo bastarla 
a que el airado rej no loa culpase . 

Y en ellos su furor no ejecutase. 
Pues como Is entendida reina viese 

Camino y coyuntura apan jada , 
Por 'i" -i su oevocion se redujese 

La gente del ber nu ai Irenuda ; 

Antea que el tiempo y la lardami diese 
Lugai a alguna novedad pensada , 
Haciendo sosegar toda la gente 
Les dijo prosiguiendo lo siguiente i 

f Andona , que del Drae Intento mió 
Babeia visto i loa ojos ra la prueba , 

Y como la Fortuna a su albedno 
Errando por el ancho mar me Ueva , 
Pódela volver , si ya do es desvario , 
A dar al rej la desabrida nueva 

Del tesoro anegado, y mi lumia 
A tierra ] i región no conocida, 

■Pero va conocéis por esperiencia 
Su irreparable furia acelaada , 
Que viendo que volvéis a su presencia 
sin el tesoro y premia deseada, 
Descargara con barbara iropacieni la 

Sobre vuestra cerviz la mano airada, 

Sin escuchar descargo ni disculpa , 

Afiadieudo maldad > culpa a culpa. 

»Y' pues es de temer la inania , 

Y el Ímpetu de un U10ZO rey airado, 
Que asi del claro reino ¡ patria mia 

A buscar nuevas tierras me ha sacado: 
Quien quisiere seguir mi compañía 
So se vera de mi desamparado, 

Mas de lodo el proveí lio y bien c|Ue espero 
Sera participante y compañero. 

• El lu^ar y aparejo es oportuno, 

Y para haber consejo me remueve! 

Asi i|iie pues sois sabios cada uno 

Elija de dos males el mas leve: 

Si al rey volvéis DO ha de escapar ninguno, 

Y esle dolor j lastima me mueve 

a quereros rogar que vais conmigo, 
Por no ser yo la causa del castigo. 

•Las muertes Dgurad j crueldades, 
Que en vosotros habrán de ejecutarse; 

NO miréis á las Casas y heredades , 

Que todo por la vida es bien dejarse : 
Que en rollonas ¡ mandes tempestades 
Solo en lo que se escapa ha de pensarse, 

C telendo que esl \b todos los bienes 

Sujetos a peligros y vaivenes. » 

A las razones de la reina atentos 
Los turbado? ministros estuvieron, 

Y en la perpleja mente j pensamientos 
Mil cosas en un punió revolvieron ; 

Al cabo, aunque diversos loa intentos, 
Todos de un parecer se resolvieron 
1).- seguirla hasta el Dn en su viaje, 
Dándole la obediencia y vasallaje. 

La fe con juramento establecida , 
Sin i|iie ninguno dellos rehusase , 
Dando vela a la Dota detenida 
Mando Dido que i Cip.ro enderezase. 
Donde graciosamente recibida 
Como allí su designio declarase, 
Llevó del clprioto pueblo amigo 
Ochenta mozas vírgenes consigo. 

Para a tiempo casarlas con la gente 
Que rn su servicio y devoción llevaba, 

Buscando alguna tierra conveniente 
Donde fundar un pueblo deseaba : 
Asi la vía de la África al poniente 

Con favorable viento navegaba ; 

Mas forzoso sera según me siento 
Dividir en dos partes este cuento. 



CANTO XWIII. 



I JOB AlOBM la mvi*|tarlon di- DldO liltto qt.c llcjl I IC.il. ; 

I IDM por ipir || iiist ■ 
le conlli'nv en c»l<? i»ni ll ; poltaáo. 



Mucho* entran con Impela y corrida 
Por la carrera de vo uid fragosa , 
y dan en la del vicio mas seguida , 
De donde es «i volver dlfii II i 
El paso es llano i fácil la salida 
De la vida reglada I la anchura i , 
v mas agrio el camino y ejercicio 
Del vicio a la virtud , que delta al vicio. 

Asi Pigmaleon había tenido 
Seniles de virtud en su crianza , 
N con grandes principios prometido 
lie jusio v idiei .d buena esperanza ¡ 

Pelo de la indicia pervertido 

Hizo en breve sazón tan gran mudanza, 
Que no solo de bienes tiH- avat lento , 
I'ero inhumano, pérOdo y sangriento. 
Lo cual mis dice bien la alevosía 

lte la secreta muerte del cuñado, 
Que alegre y contentísimo vivía 

En la ley de herí idad asegurado ; 

Mayormente que entonces panda 

El rey a la virtud alicimiadn , 

Que no hay maldad mas lalsa y engañosa 

Que la i|ue trae la muestra virtuosa. 

Esta no le salió como pensaba , 
Sino al contrario en todo J diferente; 
Pues DO solo no vio lo que esperaba, 
I'ero perdió las naves y la gente. 
La reina viento en popa navegaba, 

Como dije, la vuelta del poniente, 

Tocando con sus naves y galeras 
En algunas comarcas y riberas. 

Torció el curso á la diestra bordeando 
De las vadosas Su íes recelosa., 

Y a vista de Licudia atravesando 

Corrió la COSla de África arenosa ; 

Y siempre tierra a lien a navegando 
Pasó por enire el Ciervo y Lampadosa, 

I. legando en salvo á Tune/ con la aunada 
l'or el fatal decreto allí guiada. 

Donde viendo el capaz y fértil suelo 

De fructíferas plantas adornado , 

Y el aire claro y el sereno cielo 

Clemente al parecer y muy templado , 
Perdido del hermano ya el recelo 
Por verle tan distante y apartado, 
Quiso fundar un pueblo de ('¡míenlo 

Haciendo en él su habitación y asiento. 

Para lo cual traló luego de hecho 
Con los vecinos que en el sitio había, 
Le vei. diesen de tierra lanío ti echo 
Cuanto un cuero de buey circundarla. 

Los moradores viendo que provecho 

De su contratación se les seguia . 
Con la reina ñ\ el precio convenidos 
Hicieron sus asientos y partidos. 

Hecha la paga, el sitio señalado, 
Mandó Dido buscar con diligencia 
Un glande y gi Ileso buey . i|lie desollado 
Hizo esl uar el cuero en su presencia; 

Y en tiras sutilísimas corlado 

lauto trecho lomó, ipie a la prudencia 

De la reina sagaz y aviso eslraño 

Le quisieron poner nombre de engaño. 

Peni reí pensó la demasía 

Dejándolos contentos y pagados, 
Descubriendo á los suyos que traia 
Los ocultos tesoros escapados ; 
Que usado del ardid y astucia habla 
De los cofres de arena al mar lanzados , 
Porque cuando el hermano lo supiese , 
Fallando la ocasión no la siguiese. 



123 DON ALONSO 

Corregidas las fallas v defectos 
Al orilen de vivir perjudiciales. 

Fueron por la prudente reina electos 
Cónsules, magistrados y oficiales; 

Y traídos maestros arquitectos, 
Juntos los necesarios materiales , 
Dio principio la reina valerosa 

A la labor de la ciudad famosa. 

Fué la ciudad por orden fabricada 
Mostrándose los hados mas propicios. 
En breve ennoblecida é ilustrada 
De sunluososy altos edificios ; 

Y la nueva república ordenada , 
Leyes instituyó creando oficios 

Con que el pueblo en razón se mantuviese, 

Y paz y orden política viviese. 

Y por el gran valor y entendimiento 
Con <rtie el pueblo obediente gobernaba, 
Iba siempre el concurso en crecimiento, 

Y los términos cortos dilataba ; 

Asi que, el trato y agradable asiento 
Los ánimos y gustos provocaba , 
Viniendo a avecindarse muchas gentes 
De tierras y lugares diferentes. 

Y como en estos tiempos aun no habia 
La invención del papel, después hallada, 
Que en pieles de animales se escribía , 

Y era cualquiera piel carta llamada , 

Del cual nombre aun usamos boy en día : 
Asi aquella ciudad , edificada , 
En el lugar por una piel medido 
De carta la llamó Cartago Dido. 
Hizose en poco tiempo tan famosa , 

Y de tanta grandeza y eminencia , 
Que era cosa de ver maravillosa 

El trato de las gentes y frecuencia; 
Mostrando aquella reina valerosa 
En gobernar el pueblo tal prudencia, 
Que muchos otros principes y reyes 
De su nueva ciudad tomaron leyes. 

Y aunorie era tal su ser , tal su cordura 
Que por diosa vinieron & tenella , 
Ninguna de su tiempo en hermosura 
Pudo ponerse al parangón con ella ; 

Asi que, por milagro de natura 
Como cosa no vista iban á vella , 
Que no sé en las idólatras del suelo 
A quién mayores partes diese el cielo. 

Grandes matronas hubo que animosas 
Por la fama á la muerte se entregaron ; 
Otras que por hazañas milagrosas 
Las opresas repúblicas libraron ; 
Pero todas perfectas tantas cosas 
Como en Dido en ninguna se juntaron : 
Fué rica , fué hermosa , fué castísima , 
Sabia, sagaz, constante y prudentísima. 

Llegó luego la voz desto al oído 
Del franco Yarhas, rey musilitano, 
Mozo brioso y de valor, temido 
En todo el ancho término africano ; 
El cual con juvenil furia , movido 
De un impaciente y nuevo amor lozano , 
A la reina despacha embajadores 
De su consejo y reino los mayores. 

Pidiéndole que en pago del tormento 
Que por ella pasaba cada hora, 
Quisiese con felice casamiento 
De su persona y reino ser señora : 
Donde no, que con justo sentimiento 
Como de tan gran rey despreriadora 
Sobre ella con ejército vendría, 

Y su gente y ciudad asolaría. 

Hecha pues la embajada en el senado, 
Que no quiso la reina estar presente , 
Les fué a los senadores intimado 
El ruego y la amenaza juntamente : 
Causóles turbación , considerando 
El casto voto y vida continente 
Que la constante reina profesaba , 
Que al intento de Yarbas repugnaba. 



DE EUCILLA Y ZUíJlGA. 

Luego que los ancianos entendieron 
La demanda de Yarbas arrogante, 
Llevar por artificio pretendieron 
El negocio difícil adelante : 
Así que , ante la reina parecieron 
Con triste rostro y tímido semblante , 
Bajos los ojos , la color turbada , 
Mostrando desplacer con la embajada, 

Diciéndole: «Sabrás que habiendo oido 
Yarbas tu buen gobierno y regimiento , 
Por la parlera fama encarecido , 

Y desta ni ciudad el crecimiento, 
De una loable pretensión movido, 
Pide que sin algun detenimiento 
Veinte de tu consejo mas instruios 
Vayan a reformar sus estatutos. 

»Y siendo de sufrir áspera cosa, 
Impropria a nuestra edad y profesiones 
Dejar la patria cara y paz sabrosa 
Por ir a incultas tierras y naciones , 
A corregir de gente sediciosa 
Las costumbres y viejas condiciones, 
Todos tus consejeros lo rehusan , 

Y con causas legítimas se escusan. 

«Viendo que el caro y último sosiego 
Sin esperanza de volver perdemos, 

Y no condescendiendo al impío ruego 
En gran peligro la ciudad ponemos; 
Pues con grueso poder y armada luego 
Al indignado joven rey tendremos , 
Para asolar á hierro y fiera llama 
Tu pueblo insigne y celebrada fama. 

>Eslo es en suma lo que Yarbas pide 
Con ruegos de amenaza acompañados , 
Pero nuestra cansada edad lo impide, 

Y las leyes nos hacen jubilados; 
Pues no es razón , si por razón se mide , 
Que de largos trabajos quebrantados 
Dejemos nuestras casas y manida 
Eu el ultimo tercio de la vida. 

»Si á los peligros en la edad primera 
Por adquirir honor nos arrojamos , 
Es bien que en la cansada postrimera 
Gocemos del descanso que ganamos, 

Y á nuestra abandonada cabecera 
Al tiempo incierto del morir tengamos 
Quien nos cierre los ojos con ternura , 

Y dé a nuestras cenizas sepultura. 
»Y pues tiene de ser en tu presencia 

Esta perjudicial demanda puesta, 
Conviene que con maña y advertencia 
Te prevengas de medios "y respuesta , 
Atajando tu seso y providencia 
El mal (pie el mauritano rey protesta ; 
De modo que la paz y amor conserves , 

Y de nuevos trabajos nos reserves. » 
Estuvo atenta allí la reina Elisa 

A la compuesta habla artificiosa, 

Y con alegre rostro y grave risa , 
Aunque sentia en el ánimo otra cosa, 
A todos los trató y miró de guisa 
Tan agradable, blanda y amorosa , 
Que si en verdad la relación pasara 
De sus casas y quicios los sacara , 

Diciendo : «Amigos caros , que á los hados 
Jamás os vi rendidos vez alguna , 

Y en los grandes peligros esforzados 
Hicistes siempre rostro a la fortuna: 
¿Cómo de tantas prendas olvidados 
En tan justa ocasión por solo una 
Breve incomodidad de una jornada 
Queréis ver vuestra patria arruinada? 

» Es á todos común , á todos llano 
Que debe como miembro y parte unida 
Poner por su ciudad el ciudadano 
No solo sú descanso , mas la vida ; 

Y por razón y por derecho humano 
De justa, deuda natural debida, 
A posponer el hombre está obligado 
Por el sosiego público el privado. 



LA ARAUCANA, 

» Al alio y grande Júpiter pluguiera 
QlH l)aslara Ofrecer la vida mil . 

Que presto el indicioso atondo \i«'ra 
Cuín volunUriamenle i;i ofrecía; 

Y pues habéis pasado la canela 

por un estrenes y trabajosa vía, 

No es bien que al rematar tan l.«r j^<» Ireclio 
Horréis y desliabais 0080(0 habéis hecho.» 
Visto los senadores cómo Dido, 

Por el canino, de razón llevada , 
En el armado laxo bable caído 

En sus inisiiias palabrea enredada, 

Cambiando en roeira alegre el ailigido, 

Las manos alias v la roí alzada, 

Le dicen lodos junios: «Como estamos, 

Tus urgentes raxonei aprobaoHMi 

i Justamente , Señal i , X nlenciasle 

Sacándonos da duda v pande eprietOi 
Que N" 1 1 . i > raaoa Laa eucaí que baste 
Contra la autoridad de u decreto ; 

Y porque lieeapo ea esto no se gaste, 
Es bien que le aclareoMo el secreto, 
Pues por ningún respeto ni avenencia 
Puedes contravenir a tu senteni ia. 

•Sabrás , reina, queYarbasno te envía 
Por tos sacíanos viejos impedidos, 
Que en iodo buen gobierno j policía 
Tiene su reino j pueblos corregidos: 
Solo quiere lu gracia y compañía . 
Ofreciéndote en dote mil partidos 
Con útiles > honrosas condiciones] 

Y un inüuilo numero de dones. 
■Advierte , que si acaso no acetares 

El santo conjugal ayuntamiento, 
v, COD errado ai uerdo despreciares 
Su larga voluntad y ofrecimiento, 
Saras que el hierro y llamas militares 
Asuelen a Cartago de cimienta; 

Asi que, en lu elección y a lu escogida 

Queda la guerra ó paz comprometida. 

• Que si el buen ciudadano alegremente 
Debe ofrecerse por la pauia amiga , 
Con mas razón y faena mas urgente 
Domo cabeza a li la ley le obliga ; 

Y no puedes con causa suficiente 
Dejar de redimir nuestra ialiga, 
Dándonos con el tiempo prosperado 
La sucesión y fruto deseado. 

«Cuando a seguir estés determinada 
El casio infructuoso presupuesto, 

Mira i lus pies esta ciudad postrada , 

Y al inocente cuello el lazo puesto. 
Que por ti renuncio la patria amada 
DabSJO de promesa y de protesto, 
Que al descanso v quietud que pretendías 
El sosiego común antepondrías. a 

Sintió la reíos tanto al improviso 
La gran demanda y condición propuesta , 
Que por mas que encubrir la pena quiso , 
Deba el rostro señal dio iiiauiliesla ; 
Mas con su discreción v grande aviso, 

Suspendiendo algún lanío la respuesta, 

Solio la voz serena y sosegada 

Que la gran lurbacion tenia trabada, 

Diciéndoles: Amigos, yo quisiera, 
Para que lodo escándalo se evite, 
Que responderos luego yo pudiera 
Anles que Yarbas mas nos necesite ; 
Pero el negocio y caso es de manera , 
Que mi estado y grandeza no permite 
Que me resuelva a responder tan presto, 
Aunque os parezca a lodos que es honesto. 

»Que es mostrar liviandad, y demás deso 
Fallo a la obligación y fe que debo. 
Si del ¡lítenlo casto y voto espreso 
A la primera persuasión me muevo, 
Borrando el inviolable sello impreso 
De mi primero amor con otro nuevo : 
Asi que, combatida de contrarios, 
Son el tiempo y consejo necesarios. 



CANTO XXXIII. 



Ii3 



•Tres meses pido, amigos, solamente 
Para acordar lo que se debe en esio, 

Y dar satislacion de mi á la gente 

En no determinarme asi tan presto ¡ 
Que el libertado vulgo maldiciente 

Aun quiere calumniar lo que es honesto, 

Y como instituidores de las leves 
Tl"llen nías ojos sulile si los leves. 

• Yarbas no se dará por enemigo 

Kn ruaiito el lio de los tres meses llega, 

Y pasado este termino me obligo 

De ies| lurte grata a lo que ruega ; 

Tomar pues nos plato del q ligo 

Mi honestidad y estimación lo mega, 

Y no conviene a DidO dar disculpa , 
Que es indicio de error y arguje culpa.» 

Cenóse aquí la reina , y fue for/.ado 
Un ei con los de Yerbal nuevo asiento , 
Que agualdasen el lieiupo señalado 

p.ua determinar eí casamiento i 

Los cuales, por el ruego del senado 

Y el gracioso hospedaje J tratamiento 

Quedaron en Cartago aquellos días 

Con grandes regocijos y alegrias. 

Y aunq -I se lo n\ la demanda instaba 

Por el provecho y general sosiego, 

La reina la respuesta dilalaha 
liando gratos oidos I su ruego ; 

Y enlre lauto en secreto aparejaba 
Lo que lema pensado desde luego, 
Que era acallar la vida niiseralile 
Primero que mudar la fe inmudable. 

Llegado aquel funesto ultimo dia , 
El pueblo en la ancha plaza congregado, 
Ricamente la reina se vestía 
Subiendo en un exento y alto estrado, 
Al pié del cual una hoguera había 
Para la ¡mola y sacrilicio usado, 
De donde a los atentos circunstantes 
Les dijp las palabras semejantes : 

«o líeles compañeros, que contino 
En todos los trabajos lo mostrasles, 
Que por seguir mis hados y camino 
Vuestras casas y patria reniuiciasles : 
Hoy la fortuna y áspero destino 
Por el último liñ de sus contrastes 
Me fuerzan a dejar á costa mía 
Vuestra clara y amable compañía. 

• Si apañarme de amigos Un leales 
Hace esla mi partida dolorosa , 

Los consultados dioses celestiales 
No disponen ni pueden otra cosa ; 
i asi por desviar los grandes males 
Que tienen a Cartago temerosa , 
Pues ponen en mis manos el remedio, 
Quiero quitar ki causa de por medio. 

•Que pues del cielo el áspero decreto 
De poder tener bien me inhabilita , 
Y' el ver a mi ciudad puesta en aprieto 
A quebrantar la fe me necesita , 
Quiero collar a Yarlias el sujeto 
Del engañado amor que asi le incita, 
liando a mi vi la lin , pues desle modo 
Faltando la ocasión cesara todo. 

• Esto sera con darme yo la muerle ; 

Y aunque os parezca este remedio estriño, 
Es mas fácil , mas breve y menos fuerte , 

Y en lin particular y poco el daño : 
Pues sin peligro vuestro desla suerte 
Saldrá el errado Yarbas de SU engaño, 

Y yo conservaré con mas pureza 
Del casto y viudo lecho la limpieza. 

• Hoy por el precio de una corla vida 
La vejación redimo de Cartago, 
Dejando ejemplo y ley establecida 
Que os obligue á nacer lo que yo hago ; 

Y con mi limpia sangre aquí esparcida 
Al cielo y a la tierra satisfago; 

Pues muero por mi pueblo, y guardo entera 
Con inviolable amor la fe primera. 



Ul DON ALONSO 

»No lamentéis ni¡ muerte anticipada , 
Pues el cielo la aprueba y solemniza : 

Que una breve fatiga \ muerte honrada 
Asegura la vida y la eterniza. 
Que si el cuchillo de la parca airada 
Al que quiere morir le atemoriza , 
No os debe de pesar si Ditlo muere. 
Pues vive el que se mata cuando quiere. 
«Adiós , adiós , amigos , que ya os veo 
Libres , y a mi marido satisfecho...» 

Y no les dijo mas con el deseo 
Que tenia de acabar el liero hecho. 
Asi, llamando el nombre de Siqueo, 
Se abrió con un puñal el casto pecho , 
Dejándose caer de golpe luego 
Sobre las llamas del ardiente luego. 

Fué su muerte sentida en tanto grado 
Que gran tiempo en Carlago la lloraron , 

Y en memoria del caso señalado 
Un suntuoso templo le fundaron , 
Donde con sacrificio y culto usado 
Mientras las cosas prósperas duraron 
De aquella su ciudad ennoblecida 
Por diosa de la patria fué tenida. 

Y aborreciendo el nombre de señores, 
Muerta la memorable reina Dido, 
Por cien sabios ancianos senadores 
De allí adelante el pueblo fué regido ; 

Y creciendo el concurso y moradores 
Vino 4 ser poderoso, y tan temido. 

Que un tiempo a Roma en su mayor grandeza 
Le puso en gran trabajo y estreciieza. 

Este es el cierto v verdadero cuento 
De la famosa Dido disfamada , 
Que Virgilio Marón sin miramiento 
Falseó su historia y castidad preciada , 
Por dar a sus ficciones ornamento ; 
Pues vemos que esta reina importunada 
Pudiéndose casar y no quemarse, 
Antes quemarse quiso que casarse. 

Iban todos atentos escuchando 
El eslraño suceso peregrino. 
Cuando al fuerte llegamos acabando 
La historia juntamente y el camino ; 

Y en él aquella noche reposando, 
Venida la mañana nos convino 
Procurar de tener con diligencia 
Del buscado enemigo inteligencia. 

Mas un indio que acaso inadvertido 
Fué de una escolta nuestra prisionero, 
Hombre en las muestras de animo atrevido 
Suelto de manos y de pies lijero , 
Con promesas y dádivas vencido 
Dijo : «Yo me resuelvo y me prefiero 
De daros llanamente hoy en la mano 
Al grande general Caupolicano. 

»En un áspero bosque y espesura , 
Nueve millas de Ongolmo desviado, 
Está en un sitio fuerte por natura , 
De ciénagas y foses rodeado : 
Donde por ser la tierra tan segura 
Anda de solos diez acompañado, 
Hasta que nuestra próspera creciente 
Aplaque el gran furor de su corriente. 

«Por una estrecha y desusada vía , 
Sin que pueda haber dello sentimiento, 
Seré en la noche escura yo la guia , 
Llevando vuestra gente en salvamento , 

Y antes que se descubra el claro dia 
Daréis en el oculto alojamiento, 
Donde cumplir del lodo yo me obligo, 
Pena de la cabeza, lo que digo.» 

Fué la razón del mozo bien oida , 
Viéndole en su promesa tan constante ; 

Y asi luego una escuadra prevenida 
De gente esperta y número bastante, 
P.n a toda sospecha apercibida. 
Llevando al indio amigo por delante 
Salió a la prima uoche en gran secreto 
Con paso largo y caminar quieto. 



DE ERCILLA Y ZUN1GA. 

Por una senda angosta é intrincada 
Subiendo grandes cuestas y bajando, 
Del solicito bárbaro guiada 
Iba a paso tirado caminando. 
Mas la escura tiniebla adelgazada 
Por la Tecina aurora reparando, 
Junto á un arroyo y pedregosa fuente 
Volvió el indio diciendo a nuestra gente : 

«Yo no paso adelante , ni es posible 
Seguir este camino comenzado. 
Que el hecho es grande y el temor terrible 
Que me detiene el paso acobardado, 
Imaginando aquel aspecto horrible 
Del gran Caupolicán contra mí airado, 
Cuando venga á saber que solo he sido 
El soldado traidor que le ha vendido. 

«Por este arroyo arriba, que es la guia 
Aunque sin rastro alguno ni vereda , 
Daréis presto en el sitio y ranchería , 
Que está en medio de un bosque y arboleda ; 

Y antes (pie aclare ya el vecino dia , 
Os dad priesa á llegar, porque no pueda 
La centinela descubrir del cerro 
Vuestra venida oculta y mi gran yerro. 

»Yo me vuelvo de aquí , pues be cumplido 
Dejándoos como os dejo en este puesto, 
Adonde salvamente os he traido 
Poniéndome á peligro manifiesto ; 

Y pues al punto justo habéis venido, 
Os conviene dar priesa y llegar presto: 
Que es irrecuparable y peligrosa 
La pérdida del tiempo en cualquier cosa. 

»Y si sienten rumor desta venida, 
El sitio es ocupado y peñascoso, 
Fácil y sin peligro la huida 
Por un derrumbadero montuoso. 
Mirad que os daña ya la detenida; 
Seguid hoy vuestro hado venturoso, 
Que menos de una legua de camino 
Tenéis al enemigo ya vecino.» 

No por caricia , oferta , ni promesa 
Quiso el indio mover el pié adelante, 
Ni amenaza de muerte ó vida opresa 
A sacarle del tema fué bastante; 

Y viendo el tiempo corlo, y que la priesa 
Les era á la sazón tan importante , 
Dejándole amarrado á un grueso pino 
La relación siguieron y camino. 

Al cabo de una milla , y á la entrada 
De un arcabuco lóbrego y sombrío , 
Sobre una espesa y áspera quebrada 
Dieron en un pajizo y gran bohío ; 
La plaza en derredor fortificada 
Con un despeñadero sobre el rio, 

Y cerca del cubiertas de espadañas 
Chozas, casillas, ranchos y cabañaf. 

La centinela, en esto, descubriendo 
De la punta de un cerro nuestra gente, 
Dio la voz y señal apercibiendo 
Al descuidado general valiente ; 
Pero los nuestros en tropel corriendo 
Le cercaron la casa de repente , 
Sallando el fiero bárbaro á la puerta, 
Que ya á aquella sazón estaba abierta. 

Mas viendo el paso en torno embarazado, 

Y el présenle peligro de la vida , 
Con un martillo fuerle y acerado 
Quiso abrir á su modo la salida : 

Y alzándole á dos manos empinado 
Por dalle mayor fuerza á la caída , 
Topó una viga arriba atravesada 
Do la punta encarnó y quedó trabada. 

Pero un soldado á tiempo atravesando 
Por delante acercándose a la puerla , 
Le dio un golpe en el hra/o penetrando 
Los músculos y carne descubierta ; 
En eslo el paso el indio retirando 
Visto el remedio y la defensa incierta , 
Amonestó á los suyos que se diesen 

Y en ninguna manera resistiesen. 



LA ARAUCANA, CANTO XX\IV. 



I*. 



Salió furra sin armas requiriendo 
Que entrasen en la estancia, asegurados 
Que eran pobres toldados , que huyendo 
Andaban de la guerra amedrentados ; 

Y asi con priesa y turbación , tendeado 
Ser de los roragidos salteados , 

A la ocupada i ría babia salido 

De las usadas armas prevenido. 

Entraron de tropel donde hallaron 
Ocho o nueve sola idos de inipoi láñela, 
Une rendidas las armas se entregaron 
Coi íestraa apárenles de ig ¡la 

Todos airas las manos los ataron 

Repartiendo el despojo > la ganancia, 
Guardando al capitán disimulado 
Con dobladas prisiones y cuidado. 

Que aseguraba nm sereno gesto 
Ser un lujo soldado de linaje , 
Pero iii su talle y eiierim loen dispuesto 

Dalia muestra de ser gran personaje. 
Gastóse algún espacio j tiempo en uto 
Tomando de los otros mas lenguaje . 
Que todos contestaban que era un hombre 
De esliiiiai ion común y poco nombre. 

i .1 entre los nuestros a gran furia andaba 
El permitido robo J nula usada, 

Que rancho , casa y ¿boza no quedaba , 

Que no fuese deshecha y saqueada . 
Loando de un toldo que vecino estaba 

Sobre la punta de la gran quebrada 
Se arroja una mujer liuvcndo apriesa 
Por lo mas agrio de la breña espesa. 

Pero alcanzóla un negro a poco trecho 
Que tras ella se echo por la ladera , 
Que era intrincado el paso y muy estrecho, 

Y ella no bien usada en la carrera : 
Llevaba un mal envuelto niño al pecho 
De edad de quince meses , el cual era 
Prenda del preso padre desdichado , 
Con grande eslremo del y della amado. 

Trujóla el negro suelta no entendiendo 
Que era presa y mujer tan importante. 
En esto ya la gente iba saliendo 
Al tino del arroyo resonante , 
Cuando la triste palla descubriendo 

Al rido que preso iba adelante, 

De SUS insignias y armas despojado 
En el montón de la canalla atado , 

No reventó con llanto la gran pena , 
Ni de Daca mujer (lió allí la muestra ; 
Antes de furia y viva rabia llena 
Con el hijo delante se le muestra 
Diciendo : «La robusta mano ajena, 
Que asi ligó tu afeminada diestra, 
Mas clemencia y piedad contigo usara 
Si ese cobarde pecho atravesara. 

»¿Eres tú aquel varón que en pocos dias 
Hinchó la redondez de sus hazañas , 
Que con solo la voz temblar badas 
Las remotas naciones mas eslrañas? 
¿ Eres tu el capitán que prometías 
De conquistar en breve las Españas , 

Y someter al ártico hemisferio 

Al yugo y ley del araucano imperio ? 

»¡ Ay de mí , cómo andaba yo engañada 
Con mi altiveza y pensamiento ufano, 
Viendo que en todo el mundo era llamada 
Fresia, mujer del gran Caupol ¡cano; 

Y agora miserable y desdichada 

Todo en un punto me ha salido en vano , 
Viéndote prisionero en un desierto 
Podiendo haber honradamente muerto! 
¿Qué son aquellas pruebas peligrosas 
Que asi costaron tanta sangre y vidas, 
Las empresas difíciles , dudosas , 
Por ti con tanto esfuerzo acometidas? 
¿ Qué es de aquellas victorias gloriosas 
Ilesos atados brazos adquiridas ' 
Todo al lin ha parado y se ba resuelto 
En n ion esa gente infame envuelto. 



• Dime : ¿faltóle esfuerzo, faltó espada 
Cara triunfar de la mudable diosa } 

, No sabes qn ■ breve muerte honrada 

Hace inmortal la vida v gloriosa f 

Miraras esta prenda desdichada, 
Pues que de Ü no queda u otra cosa , 

Que vo apenas la míen viniera 

Cuando muriendo alegre te siguiera. 

•Toma, loma tu hijo, que en el millo 

c.on que el licito amor me babia ligado ■ 
Que el sensible dolor | golpe agudo 
Estos leí i Mes pechos han secado : 

c.i 1:1 , .1 iiie ni . que es.- membrudo 

Cuerpo i n se>0 de hembra se ha trocado 

Que yo no quiero titula de madre 
Del hijo infame del infame padre. » 
Diciendo esto colérica y rabiosa , 
El tierno iniiii le arrojo delante , 

Y con na frenética y furiosa 

Se lue por otra paiie en el Instante ; 

En Mu , por abreviar, ninguna cosa 

De megos ni amenazas tué bastante 

A que l:i madre va cruel volviese 

Y el inocente hijo recibiese. 

Diéronle nueva madre, ¡ comenzaron 
A dar la vuelta > a seguir la vía , 
Por la cual a gran prieta caminaron 
Recobrando al pasar la Oda guia, 

Que atada al tronío por temor dejaron ; 

Y en larga escuadra al declinar del dia 
Entraron en la plaza abanderada 

Con gran aplauso y alardosa entrada. 

Ulzose con los indios diligencia 

Pimple con mas certeza se supiese 
Si era Caupolicáii , que su aparencia 
Daba claros indicios que lo fuese ; 
Pero ni ausente del, ni en su presencia 
Hubo entre laníos uno que dijese 
Que era mas que un incógnito soldado 
De baja estofa y sueldo inoderadw. 

Aunque algunos , después mas animados 
Cuando en particular los apartaban , 
De su cercana muerte asegurados, 
El sospechado engaño declaraban ; 
Pero luego delante del llevados. 

Con medroso temblor se retrataban , 

Negando la verdad ya comprobada , 
Por ellos en ausencia confesada. 
Mas viéndose apretado y peligroso, 

Y que encubrirse al cabo no podia , 
Dejando aquel remedio infructuoso, 
Quiso tentar el ultimo que halda ; 

Y asi llamando al capitán Reinoso, 
Que luego vino á ver lo que quería, 
Le dijo con sereno y buen semblante 
Lo que dirán mis versos adelante. 



CANTO XXXIV. 

Ualila Caopoltcan a Reinoso, y sabiendo que ha da morir, se vuelve 
cristiano ; muere de miserable muerte, aunque con Animo esfunado; 
los araucanos se juntan a la elección del nuevo general ; manda el rey 
don Felipe levantar gente para entrar en Portugal. 

; Oh vida miserable y trabajosa 
A tantas desventuras sometida I 
Prosperidad humana sospechosa , 

Pues nunca bul ngiino sin caida ! 

¿Qué cosa habrá lan dulce y tan sabrosa 
Que no sea amarga al cabo y desabrida ? 
No hay gusto, no hay placer sin su descuento : 
Que el dejo del deleite es el tormento. 

Hombres famosos en el siglo ba habido 
A quien la vida larga ha deslustrado , 
Que el mundo los hubiera preferido 
Si la muerte se hubiera anticipado : 
Aníbal deslo buen ejemplo ba sido , 
Y el cónsul que en í'arsalia derrocado 
Perdió por vivir mucho, no el segundo, 
Mas el lugar primero desle mundo. 



m 



DON ALONSO DE ERC1LLA Y ZUKlGA. 



Esto confirma bien Caupolicano, 
Famoso capitán y gran guerrero , 
Que en el término américo-indiano 
Tuvo en las armas el lugar primero ; 
Mas cargóle fortuna asi la mano, 
Dilatándole el término postrero. 
Que fué mucho mayor que la subida 
La miserable y súbita caída. 

El cual reconociendo que su gente 
Vacilando en la le titubeaba , 
Viendo que ya la próspera creciente 
De su fortuna apriesa declinaba, 
Hablar quiso a Reinoso claramente : 
Que venido á saber lo que pasaba. 
Presente el congregado pueblo lodo, 
Habló el bárbaro grave oeste modo : 

« Si á vergonzoso estado reducido 
Me hubiera el doro y áspero deslino, 

Y si est3 mi caida hubiera sido 
Debajo de hombre y capitán indino, 
No tuviera el brazo así desfallecido, 
Que no abriera á la muerte yo camino 
Por este propio pecho con mi espada , 
Cumpliendo el curso y misera jornada. 

«Mas juzgándole digno, y de quien puedo 
Recibir sin vergüenza yo la vida , 
Lo que de mi pretendes te concedo 
Luego que á mi me fuere concedida : 
Ni pienses que á la muerte tengo miedo, 
Que aquesa es de los prósperos temida , 

Y en mi por esperiencia he ya prohado , 
Cuan mal le está el vivir á un desdichado. 

»Yo soy Caupolicán , que el hado mió 
Por tierra derrocó mi fundamento , 
\' quien del araucano señorío 
Tiene el mando absoluto y regimiento : 
La paz está en mi mano y albedrio, 

Y el hacer y afirmar cualquier asiento , 
Pues tt'iiffp por' mi cargo y providencia 
Toda la tierra en freno y "obediencia. 

«Soy quien mató a Valdivia en Tucapelo, 

Y quien dejó a Purén desmantelado ; 
Soy el que puso á Penco por el suelo , 

Y el que tantas batallas ha ganado; 
Pero el revuelto ya contrario cielo 
De victorias y triunfos rodeado 

Me ponen a tus pies á que te pida 
Por un muy breve término la vida. 

í Cuando mi causa no sea justa , mira 
Que el que perdona mas es mas clemente ; 

Y si á venganza la pasión te tira , 
Pedirte yo la vida es suficiente; 
Aplaca él pecho airado , que la ira 
Es en el poderoso impertinente , 

Y si en darme la muerte estás ya puesto , 
Especie de piedad es darla preslo. 

«No pienses que aunque muera aqui á lus manos 
Ha de fallar cabeza en el estado : 
Que luego habrá otros mil Caupolicanos, 
Mas como yo ninguno desdichado; 
Y' pues conoces ya á los araucanos , 
Que dellos soy el minimo soldado , 
Tentar nueva fortuna error seria 
Y'endo tan cuesta ahajo ya la mia. 

¡•Mira que á muchos vences en vencerte; 
Frena el ímpetu y cólera dañosa : 
Que la ira examina al varón fuerte , 

Y el perdonar, venganza es generosa. 

La paz común destruyes con mi muerte : 
Suspende ahora la espada rigurosa , 
Debajo de la cual están á una 
Mi desnuda garganta y tu fortuna. 

nAspira á mas y á mayor gloria atiende ; 
No quieras en poca agua asi anegarte: 
Que lo que la fortuna asi pretende 
Solo es que quieras della aprovecharte. 
Conoce el tiempo y lu ventura entiende, 
Que estoy en tu poder ya de tu parte , 

Y muerto no tendrás de cuanto has hecho 
Sino un cuerpo de tui hombre sin provecho. 



tQue si esta mi cabeza desdichada 
Pudiera , ó capitán , satisfacerte, 
Tendiera el cuello á que con esa espada 
Remataras aqui mi triste suelte; 
Pero deja la vida condenada 
El que procura apresurar su muerte , 

Y mas en este tiempo, que la mía 
La paz universal perturbaría. 

Y' pues por la esperiencia claro has visto 
Que libre y preso, en publico y secreto, 
De mis soldados soy temido y" quisto , 

Y esta á mi voluntad todo sujeto ; 
Haré yo establecer la ley de Cristo , 

Y que suellas las armas te prometo 
Vendrá toda la tierra en mi presencia 
A dar al rey Felipe la obediencia. 

Tenme en prisión segura retirado 
Hasta que cumpla aqui lo que pusiere: 
Que yo sé que el ejército y senado 
En todo aprobaran lo que hiciere ; 

Y el plazo puesto y término pasado 
Podre también morir, si no cumpliere: 
Escoge lo que mas le agrada desto, 
Que para ambas fortunas estoy presto. » 

No dijo el indio mas, y la respuesta 
Sin turbación mirándole atendía , 
Y' la importante vida ó muerte presta 
Callando con igual rostro pedia : 
Que por mas que fortuna contrapuesta 
Procuraba abatirle, no podía , 
Guardando aunque vencido y preso en todo 
Cierto término libre y grave modo. 

Hecha la confesión como lo he escrito. 
Con mas rigor y priesa que advertencia , 
Luego á empalar y asaetearle vivo 
Fue condenado en pública sentencia. 
No la muerte y el término escesivo 
Causó en su gran semblante diferencia : 
Que nunca por mudanzas vez alguna 
Pudo mudarle el rostro la fortuna. 

Pero mudóle Dios en un momento 
Obrando eu él su poderosa mano, 
Pues con lumbre de fe y conocimiento 
Se quiso bautizar y ser cristiano. 
Causó lástima y junto gran contento 
Al circunstante pueblo castellano, 
Con grande admiración de todas gentes , 

Y espanto de los bárbaros presentes. 
Luego aquel triste aunque felice dia, 

Que con solemnidad le bautizaron, 

Y en lo que el tiempo escaso permitía 
En la fe verdadera le informaron ; 
Cercado de una gruesa compañía 

De bien armada gente le sacaron 
A padecer la muerte consentida 
Con esperanza ya de mejor vida. 

Descalzo, destocado, á pié, desnudo, 
Dos pesadas cadenas arrastrando , 
Con una soga al cuello y grueso ñudo , 
De la cual el verdugo iba tirando, 
Cercado en torno de armas , y el menudo 
Pueblo detrás mirando y remirando 
Si era posible aquello que pasaba , 
Que visto por los ojos aun dudaba : 

Desla manera pues llegó al tablado , 
Que estaba un tiro de arco del asiento , 
Media pica del suelo levantado, 
De todas parles á la vista exento : 
Donde con el esfuerzo acostumbrado, 
Sin mudanza y señal de sentimiento, 
Por la escala subió tan desenvuelto 
Como si de prisiones fuera suelto. 

Puesto ya en lo mas alio, revolviendo 
A un lado y á olro la serena frente 
Estuvo allí parado un rato , viendo 
El gran concurso y multitud de gente 
Que el increíble caso y estupendo 
Atónita miraba atentamente , 
Teniendo á maravilla y gran espanto 
Haber podido la fortuna tanto. 



LA ARAUCANA, CANTO XXXIV. 

Llegóse ¿I mismo al palo donde halda 
De ser la atroz sentencia ejecutada, 
• '.mi mi sriniilanti' tal , qne parecía 
Tener aquel terrible trance en nada, 
Di. i «jdo : « Pues el hada % suerte mía 
Me tienen esta suerte aparejada , 
Venga , que yo la pido, yo la quiero , 
Que ningún nial ha] grande Si es postrero.! 

Luego llega el verdugo din-. -ni,. 



127 



Que era un negro gelofo , mal vestido , 
El cual viéndole el bárbaro presente 
Para darle la muerte prevenido , 
Itii'ii que con rostro y animo paciente 
Las afrentas demás habia sufrido, 
Sufrir no pudo aquella aunque postrera , 
Dii lendo en alta voi desta manera : 

■ ¿Cómo? ¿Qué? ¿En cristiandad y pecho honrad. 
Cabe cosa tan hiera de medida . 

Que a un hombre i " yo . tan señalado, 

Le d A muerte una mano asi abatida f 
Hasta, hasta morir el mas culpado : 

Que al lili todo se paga cun la vida , 

Y es usar deste término conmigo 
Inhumana venganza, y no castigo. 

1 ¿ No hubiera alguna espada aquí de cuanta: 
Contra mi se arrancaron a porfía , 
Que osada i nuestras miseras g irganlas 
Cercenara de un golpe aquesta una' 
Que aunque ensaye mi fuersa en mi de tantas 
Maiirr.is la fortuna en este dia, 
Ae ibar no pudra , que bruta mano 
Toque al gran general Caupnlicano.» 

Esto dicho, y alzando el pié derecho , 
Aunque do las cadenas impedido , 

Dio tal coz al verdugn, que gran trecho 

Le echó rod lo ahajo nial herido : 

Reprehendido el impaciente hecho , 

Y del súbito enojo reducido , 

Le sentaron después con poca ayuda 
Sobre la punta de la estaca aginia. 

No el aguzado palo penetrante, 
Por mas que las entrañas le rompiese 
Barrenándole el cuerpo, fué bastante 
A que al dolor intenso se rindiese : 
Que con sereno término y semblante 
Sin que labio ni ceja retómese , 
Sosegado quedó, de la manera 
Qne si sentado en tálamo estuviera. 

En esto seis flecheros señalados, 
Que prevenidos para aquello estaban , 
Treinta pasos de trecho desviados. 
Por orden y despacio le tiraban ¡ 

Y aunque en toda maldad ejercitados, 
Al despedir la flecha vacilaban , 
Temiendo poner mano en un tal hombre 
De tama autoridad y tan gran nombre. 

Mas fortuna cruel, que ya tenia 
Tan poco por hacer y tanto hecho , 
Si tiro alguno avieso alli salía 
Forzando el curso le traia derecho ; 

Y en breve sin dejar parle vacia 

De cien flechas quedó pasado el pecho, 
Por do aquel grande espíritu echo fuera , 
Que por menos heridas no cupiera. 

Paréeeme que siento enternecido 
Al mas cruel y endurecido oyente 
Deste bárbaro caso referido, 
Al cual , señor, no estuve yo presente : 
Que a la nueva conquista habia partido 
De la remota y nunca vista gente ; 
Que si yo a la sazón alli estuviera 
La cruda ejecución se suspendiera. 

Quedó abiertos los ojos , y de suerte 
Que por vivo llegaban a mirarle: 
Que la amarilla y afeada muerte 
No pudo aun puesto allí desfigurarle. 
Era el miedo en los barbaros tan fuerte, 
Que no osaban dejar de respetarle , 
Ni alli se vio en alguno tal denuedo 
Que puesto cerca del no hubiese miedo. 



La voladora fama presurosa 
Derramó por la berra en un momento 

i.a o., pensada muerte Ignominiosa , 

Cansando altera, ion v movimiento; 

Luego la turba Incrédula y dudosa. 
Con miel. i turbación y desaliento, 
Corre con priesa J coraxon incierto 

A ver si .i i refdad que tu. -se muerto. 
Era el mi i., tanto que bajaba 

Del contorno > distrito contare 

Que en ancha j apiñada rueda estaba 
Siempre cubierto el espacioso llano i 

Crédito allí a la vista no se daba 
Si ya no le locaban con la mano, 

Y aun tocado , después les pafecía 
Qne era cosa de sueño ó fantasía. 

No la afrentosa muerte Impertinente, 

Para temor del pueblo ej. •rulada , 
Ni la falla de un hombre asi eminente 

En que nuestra esperanxa iba rundida, 
Amedrentó ni acobardó la gente i 

Aillos .le aquella injuria provocada, 

A la cruel satisfacción aspira 

Llena de nueva rabia y mayor ira. 

I'n..s .un se. I rabiosa de venganza 
Por la afrenta y oprobrio recibido , 
Otros i mi la codicia y esperanza 
Del olicio y bastón ya pretendido, 
Antes que sosegase la tardanza 
El ánimo del pueblo removido. 
Daban calor y fuerzas á la guerra 
Incitando a furor toda la tierra. 

Si hubiese de escribir la braverla 
De Tttcapel , de Rengo y Lepninando , 
Oronipello, Lincoya y Lchopia, 
Purén y Caynpil y Marcando, 
En un espacio largo no podría , 

Y fuera menester libro mas grande : 
Que cada cual con hervoroso afecto 
Pretende alli y aspira á ser electo. 

Pito el cacique Colocólo, viendo 
El daño de los muchos pretendientes, 
Como prudente y sabio conociendo 

Pocos para el gran cargo suficientes, 

Su anciana autoridad interponiendo 
Les hizo mensajeros diligentes, 
Para que se ¡untasen a consulta 
En lugar apartado y parte oculta. 

Los que abreviar el tiempo deseaban 
LnegO para la junta se aprestaron, 

Y muchos, recelando que tardaban , 
La diligencia y paso apresuraron ; 
Otros que a otro camino enderezaban , 
Por no se declarar no rehusaron , 
Siguiendo sin faltar un hombre solo 
El sabio parecer de Colocólo. 

Fué entre ellos acordado que viniesen 
Solos , & la lijera , sin bullicio , 
Porque los enemigos no tuviesen 
De aquella nueva junta algún indicio, 
Haciendo que de todas partes fuesen 
Indios que con industria yarlilicio 
Instasen en la paz siempre ofrecida 
Con muestra humilde y contrición fingida. 

El plazo puesto y sitio señalado 
En un cómodo valle y escondido , 
La convocada gente del senado 
Al término llegó constituido, 
Y' entre ellos Tucapel determinado 
De por bien ó por mal ser elegido, 

Y otros que con menores fundamentos 
Mostraban sus preñados pensamientos. 

Siento fraguarse nuevas disensiones , 
Moverse gran discordia y diferencia, 
Hervir con ambición los corazones , 
Brotar el odio antiguo y competencia , 
Variar los designios y opiniones 
Sin manera ó señal de conveniencia, 
Fundando cada cual su desvario 
En la fuerza del brazo y albedrio. 



128 DON ALONSO 

Entrados como digo en el consejo 

Los caciques y nobles congregados , 
Toilos con sus insignias y aparejo. 
Según su antigua preeminencia armados, 
Colocólo, saga/, y cauto viejo. 
Viéndolos en los rostros demudados", 
Aunque aguardaba a la sazón postrera, 

Adelantó la voz. desta manera 

Pero si no os cansáis, señor, primero 
Que os diga lo que dijo Colocólo , 
i ar otro camino largo quiero, 

Y volver el designio a nuestro polo : 

Que aunque a deciros mucho me prefiero, 
El sujeto que tomo hasta solo 
A levantar mi baja voz cansada , 
De materia hasta aquí necesitada. 

Mas si me dais licencia yo querría, 
Para que mas a tiempo esto reliera , 
Alcanzar si pudiese a don García , 
Aunque es diversa y larga la carrera : 
El cual en el turbado reino había 
Reformado los pueblos de manera , 
Que puso con solicito cuidado 
La justicia y gobierno en buen estado. 

Pasó de Villarica el fértil llano, 
Que tiene al sur el gran volcán vecino, 
Fragua, según afirman, de Vulcano, 
Que regoldando fuego esta comino ; 
De allí volviendo por la diestra mano 
Visitando la tierra al cabo vino 
Al ancho lago y gran desaguadero, 
Término de Valdivia y fin postrero ; 

Donde también llegué : que sus pisadas 
Sin descansar un punto voy siguiendo , 

Y de las mas ciudades convocadas , 
Iban gentes en número acudiendo 
Pláticas en conquistas y jornadas ; 

Y así el tumulto bélico creciendo 
En sordo son confuso rimbombaba , 

Y el vecino contorno amedrentaba. 
Que arrebatado del lijero viento, 

Y por la fama lejos esparcido, 
Hirió el desapacible y duro acento 
De los remolos indios el oido : 
Los cuales con turbado sentimiento 
Huyen del nuevo y fiero son temido, 
Cual medrosas ovejas derramadas 
Del aullido del lobo amedrentadas. 

Nunca el escuro y tenebroso velo 
De nubes congregadas de repente , 
Ni presto rayo que rasgando el cielo 
Baja tronando envuelto en llama ardiente, 
Ni terremoto cuando tiembla el suelo 
Turba y atemoriza así la gente , 
Como el horrible estruendo de la guerra 
Turbó y amedrentó toda la tierra. 

Quién sin duda publica que ya entraban 
Destruyendo ganados y comidas , 
Quién que la tierra y pueblos saqueaban 
Privando á los caciques de las vidas , 
Quién cine alas nobles dueñasdeshonraban, 
Y' forzaban las hijas recogidas , 
Haciendo oíros insultos y maldades 
Sin reservar lugar , sexo ni edades. 

Crece el desorden, crece eldesconcierlo 
Con cada cosa que la fama aumenta, 
Teniendo y afirmando por muy cierto 
Cuanto el triste lemor les representa : 
Solo el salvarse les parece incierto, 

Y eslo los atribula y atormenta : 
Alia corren gritando, acá revuelven , 
Todo lo creen y en nada se resuelven. 

Mas luego que el temor desatinado , 
Que la gente llevaba derramada , 
Dejó en ella lugar desocupado 
Por donde la razón hallase entrada , 
El atónito pueblo reportado. 
Su total perdición considerada, 
Se junta á consultar en este medio 
Las cosas importantes al remedio. 



DE ERGILLA Y ZIlSlGA. 



Hallóse en este vario ayuntamiento 
Timconabala , platico soldado , 
Persona de valor y entendimiento, 
En la araucana escuela dolrinado , 
Que por cierta cuestión y acaecimiento 
De su lierra y parientes desterrado, 
Se redujo a doméstico ejercicio, 
Huyendo el trato bélico y bullicio. 

El cual viendo en el pueblo diferente 
El miedo grande y confusión que había, 
Pues sin oir trompeta ni ver gente 
Le espantaba su misma vocería , 
En un lugar capaz y conveniente, 
Junta toda la noble compañía. 
Sosegado el rumor y alteraciones 
Les comenzó a decir estas razones : 

«Escusado es, amigos , que yo os diga 
El peligroso punto en que nos vemos 
Por esta gente pérfida enemiga , 
Que ya cierto á las puertas la tenemos ; 
Pues el lemor que á lodos nos fatiga , 
Nos apremia y constriñe a que entreguemos 
La libertad y casas al tirano, 
Dándole entrada libre y paso llano. 

»¿A qué fosado muro ó antepecho , 
A qué fuerza ó ciudad , á qué castillo 
Os podréis retirar en este estrecho. 
Que baste sola un hora a resíslillo? 
Sí queréis hacer rostro y mostrar pecho , 
Desnudo le ofrecemos al cuchillo, 
Pues nos coge esta furia repentina 
Sin armas, capitán, ni disciplina. 

»Que estos barbudos crueles y terribles 
Del bien universal usurpadores, 
Son fuertes , poderosos, invencibles, 

Y en todas sus empresas vencedores : 
Arrojan rayos con estruendo horribles. 
Pelean sobre animales corredores, 
Grandes , bravos , feroces y alentados , 
De solo el pensamiento gobernados. 

11 Y pues conlra sus armas y fiereza 
Defensa no tenéis de fuerza ó muro , 
La industria ha de suplir nuestra flaqueza 

Y prevenir con tiempo el mal futuro : 
Que mostrando doméstica llaneza 
Les podéis prometer paso seguro 
Como á nación vecina y gente amiga, 
Que la promesa en daño a nadie obliga. 

«Haciendo en este tiempo limitado 
Retirar con silencio y buena maña 
La ropa , provisiones y ganado 
Al último rincón de la montaña ; 
Dejando el alimento tan tasado , 
Que vengan á entender que osla campaña 
Es estéril , es seca y mal templada 
De gente pobre y mísera habitada. 

«Porque estos insaciables avarientos, 
Viendo la tierra pobre y poca presa, 
Sin duda mudarán los pensamientos 
Dejando por inútil esta empresa ; 
Y' la falta de gente y bastimentos 
Los echará deste distrito apriesa , 
Guiados por la breña y gran recuesto , 
De do quiza no volverán tan presto. 

«Tenéis de Ancud el paso y estrecheza 
Cerrado de peñascos y jarales, 
Por do quiso impedir naturaleza 
El trato á los vecinos naturales ; 
Cuya espesura grande y aspereza 
Aun no pueden romper los anímales , 

Y las aves alíjeras del cielo 
Sienten trabajo en el pasarle á vuelo. 

«Llevados por aqui , sin duda creo 
Que viendo el alio monte peligroso 
Corregirán el Ímpetu y deseo. 
Volviendo atrás el paso presuroso ; 

Y si quieren buscar algún rodeo , 
Desviarse de aqui sera furzoso , 
Dejando esla región por miserable 
Libre de su insolencia intolerable. 



LA ARAUCANA, CANTO XWV 



ISO 



»Y aunque la libertad y vida mia 
Sé que corre peligro en el vía 
Con ni ilica > desnuda compañía 

Salir quiero i e irarlo al p is >je , 

tendo ¡gnoraní ¡a j ale ría, 
Veslid ro j pobre traje , 
Ofrecerles be en don una miseria , 
Que arguya y dé á entender istralacei > 

• Quiza viendo el trab ijo > i ^ > > » - . » Iru" i 
Que so puede esperar de la pobreza , 
La estéril liei ra j miser i tributo, 
El linaje de gente y ru 
Mudaran el ¡otento resoluto , 
Que es de buscaí li n iendas v i iqn 
Haciéndoles volver con maña y arte 
Las armas y designios i otra parle. • 

Y> acabé su razón el indio cuando 

Si' leí unté un rumor entre la gente , 
Kl parecer ■< voces aprob indo 
Sin mostrarse ninguno diferente; 
Y asi la ejecui Ion apresurando 
K n i" ya consultada conveniente , 
Corrieron al i'i'i'i'in retirados 
Los muebles i vituallas y ganados. 

Y. i el español con la presten usada 
Al último conBn babia venido , 
Dando rem ite i la postra lomada 
Del limite b isla allí constituido ; 
\ puesl i el pié en la raya s.malada 

El presuroso paso suspendido, 

DQo . si ya escucharlo no os enoja . 

Lo i]ue el canto dirá vuelta la hoja. 



CANTO XXXV. 

Kntrnn loi eapiBolOa 00 demao la de la nueva tierra ¡si 

ii,n. loab lia, i rao; pero viendo 

v.-.l.a. Ir* ofrece tina gola qQe loi lleva l><-r gnndOJ deípeoaderos, 

Sonde pa>au teniblea tnbaloa. 

¿Qué cerros hay que el interés no 'allana, 

Y qué dificultad que do la rompa ' 
¡Qué pecho Bel, qué voluntad tan sana 
Que este no la inficione y la corrompa? 
Destruye el trato de la vida humana, 

No hay orden |u i no altere s la interrompa, 
Ni estrecha entrada ni cerrada puerta 
Que ii" la facilite y deje abierta. 

Este de parentescos y hermandades 

Desala el ñudo y vinculo mas Inerte, 
Vuelve en enemistad :.i> amistades, 

Y el en des imoi i vierie : 

Inventor de desastres y m ildades 
Tropelía a la razón , cambia la suerte , 
II ice al bii i caliente, al ruego frió , 

\ b irá subir por una cuesta un rio. 
Asi por mil peligros y derrotas. 
Golfos profundos, mares no sulcados, 
Hasta las partes últimas ignotas 
Trujo sin descansar tantos soldados, 
\ poi vias estériles, n mol >-. 

Del interés Incitador llevados, 

Piensan e scud ciñai cnanto se encierra 

En el circulo inmenso de la tierra. 

Dije que don García había arribado 
Con pratiea \ lucida compañía 
Al término de Chile señalado. 
De di. nadie jamas pasado había ; 
¥ en medio de la raya el pié alirmado 
Que los dos nuevos mundos dividía , 
l'resente yo y atento a las Señal) - , 
Las palabras que dijo fueron tales : 

i Nación, a cuyos pechos invencibles 
No pudieren poner impedimentos 
Peligros y trabajos insufribles, 
Ni airados mares ni contrarios vientos. 
Ni oíros mil contrapuestos imposibles, 
Ni la faena de estrellas, ni elemento. 
Que rompiendo por todo habéis llegado 
Al término del orbe limitado : 

T. XVII 



•Veis otro nuevo mundo , que encubierto 
i del b i-t.i agora le han tenido , 

El difícil camino v |i ,vo tbierlo 
A solo ixos c incedldo : 

Veis de tanto irah jo el premio cierto , 

Y cu ur • o i | ■ a imelldo, 

Que si ndo d< empresa inloreí 

Habéis de ler sin limite señores. 

»Y la p olri, lama di une ndo 

ii i m el estremo v téi i ro, 

1. 1- antiguas hai mas redi ¡en lo 

Pondrá esl > vuestra en el lugar primero; 

Pues en dos largos mundos abiendo 

Venís a con im-t n otro leí cero . 

Donde podían mejor sin estrecharse 

Vuestros ánimos grandes ensancharse. 
•Y pues es la sazón tan oportuna 

Y' poco necesarias las tazones, 

No quiero delenei vuestra fortuna 

Ni g islar mas el tiempo en mariones : 
SUS , lomad posesión lodos a una 
Desas nuevas provincias y regiones , 
Donde ns timen los hados a la entrada 

Tanta gloria y riqueza aparejada** 

Luego pues de tropel toda la gente, 

A la plática apenas detenida, 

Pisó la nueva tierra libremente 

Jamas del eslranjero pie liatid.i ; 

Y con orden y paso diligente , 

Por una angosta ¡enda mal seguida, 

En larga retahila y ordenada 
Dimos principio á la primer jornada. 
Caminamos sin rastro algunos días 
De solo el tino por el sol guiados , 

Abriendo pasos y cerradas vias 

Rematadas en riscos despeñados: 
Las mentirosas fugitivas guias 
Nos llevaron por partes engañados , 
Que parecía imposible al mas gigante 
Poder volver atrás ni ir adelante. 

Ya del móvil primero arrebatado 

Conlra su curso id sol aria el poniente, 
Al mundo cuatro vueltas halda dado 
Calentando del pez la húmida líente , 
Cuando al bajar de un áspero collado 
Vimos salir diez indios de repente 

Por entre un arcabuco y breña espesa, 
Desnados en montón trotando apriesa. 

Del aire, de la lluvia y sol curtidos , 
Cubiertos de un espeso y largo vello, 
Pañetes cortos de cordel ceñidos , 
Altos de pecho y de fornido cuello, 
La color y los ojos encendidos , 
Las uñas sin cortar, largo el cabello . 
Brutos campestres, rústicos salvajes . 
De lieras caladuras y visajes. 

Venli robusto viejo el delantero , 

Al cual el medio cuerpo le culiiia 
Un rolo manto Je -aval grosero, 

Que mísera pobreza prometía : 

Este pues . como dije alia primero , 

Era Tunconabal . que pretendía 
Mudar nuestros designios y opiniones 
Con ungidos consejos y razones. 

Fuimos luego sohre ellos , recelando 
Ser gente de montaña fugitiva; 

Mas ellos nuestros pasos alujando 

Venían á mas andar la cuesta arriba , 

Y al pie de una alia peña reparando 
Por do nn quebra lo arroyo se derriba 
Todos nos aguardaron sin recelo,' 
Puestas sus flechas y arcos en el suelo. 

Luego el anciano i voces, y en estraña 
Lengua de nuestro Intérprete entendida. 
Dijo: «¡Oh gente inleliz , a esta montaña 
Por falso engaño \ relación traída , 

Do la serpiente y áspera alimaña 
Aproas sustentar pueden la vida , 

Y donde el hijo bárbaro nacido 
Es de incultas raíces mantenido ' 



130 



DON ALONSO DE ERCILLA Y ZUfllGA. 



» ¿Que información siniestra , qué noticia 
Incita así vuestro ánimo invencible? 
¿ Qué dañada consejo ,.ó qué malicia 
Os ha facilitado lo imposible? ' 
Frenad , aunque loable , esa codicia ; 
Que la empresa es difícil y terrible , 

Y vais sin duda todos encanados 
A miserable muerte condenados. 

» Que cuando no encontréis gente de guerra 
Que os ponga en el pasaje impedimento , 
Hallareis una sierra y otra sierra, 

Y una espesura y otra , y otras ciento , 
Tanto míe la aspereza de la tierra 
Por la falta de yerba y nutrimento , 

Y contagión del aire , no consiente 
En.su esterilidad cosa viviente. 

»Y aunque me veis en bruto transformado 
A la silvestre vida reducido , 
Sabed , que ya en un tiempo fui soldado , 
Y' que también las armas be vestido: 
Asi que por la lev que be profesado 
Viendo que va este ejército perdido , 
La lástima me mueve a aconsejaros 
Que sin pasar de aquí queráis tornaros. 

«Que estas yermas campañas y espesuras. 
Hasta el frígido sur continuadas 
Han de ser el remate y sepulturas 
De todas vuestras prósperas jornadas , 
Mirad destos salvajes las liguras 
De quien son como fieras habitadas, 

Y el fruto que nos dan escasamente , 
Del cual os traigo un mísero presente.» 

En esto de un fardel de ovas marinas 
A la manera de una red tejidas 
Sacó diversas frutas montesinas , 
Duras, verdes , agrestes , desabridas, 
Carne seca de fieras salvajinas , 

Y otras silvestres rústicas comidas, 
Langosta al sol curada , y lagartijas 
Con mil varias inmundas sabandijas. 

Admirónos la forma y la estrañeza 
De aquella gente barbara notable , 
La gran selvatiquez, y rustiqueza , 
El fiero aspecto y término intratable , 
La espesura de montes y aspereza , 

Y el fruto de aquel suelo miserable : 
Tierra yerma , desierta y despoblada , 
De trato y vecindad tan apartada. 

Preguntárnosle allí si prosiguiendo 
La tierra era adelente montuosa : 
Respondiónos el viejo sonriyendo, 
Ser mas áspera , dura y mas fragosa, 

Y que así la montaña iba creciendo , 
Que era imposible y temeraria cosa 
Romper tanta maleza y espesura 
Puesta allí por secreto de natura. 

Pero visto nuestro ánimo ambicioso , 
Que era de proseguir siempre adelante, 

Y que el fingido aviso malicioso 

A volvernos atrás no era bastante , 
Con un afecto tierno y amoroso 
Mostrando en lo esterior triste semblante 
Puesto un rato á pensar afirmó cierto 
Haber cerca otro paso mas abierto. 

Que por la banda diestra del poniente, 
Dejando el monte del siniestro lado , 
Había un rastro cursado antiguamente, 
Por la nacida yerba ya borrado , 
Por do podia pasar salva la gente, 
Aunque era el trecho largo y despoblado, 
Para lo cual él mismo nos daria 
Una pratica lengua y lida guía. 

Fué de nosotros esto bien oido, 
Que alguna gente estaba ya dudosa , 

Y el donoso presente recibido, 
También la recompensa fué donosa : 
Un manto de algodón rojo teñido , 
Y' una poblada cola de raposa , 
Quince cuentas de vidrio de colores 
Con doce cascabeles sonadores. 



La dádiva del viejo agradecida, 
Por ser joyas entre ellos estimadas , 

Y la guia solícita venida 

Con todas las mas cosas aprestadas , 
Pusimos en efecto la partida 
Siguiéndonos los indios dos jornadas , 
li. nulo vuelta después por otra senda 
Dejándonos el indio en encomienda. 

La cual nos iba siempre asegurando 
Gran riqueza , ganado y poblaciones 
Los ánimos estrechos ensanchando 
Con falsas y engañosas relaciones , 
Diciendo : cuando Febo volteando 
Seis veces alumbrare estas regiones. 
Os prometo so pena de la vida 
Henchir del apetito la medida. 

No sabré encarecer nuestra altiveza , 
Los ánimos briosos y lozanos , 
La esperanza de bienes y riqueza, 
Las vanas trazas y discursos vanos: 
El cerro , el monte , el risco y la aspereza 
Eran caminos fáciles y llanos , 

Y el peligro y trabajo exorbitante 
No osaban ya ponérsenos delante. 

íbamos sin cuidar de bastimentos 
Por cumbres, valles hondos , cordilleras , 
Fabricando en los llanos pensamientos 
Máquinas levantadas y quimeras : 
Asi ufanos, alegres y contentos 
Pasamos tres jornadas las primeras ; 
Pero á la cuarta al tramontar del día 
Se nos huyó la temerosa guia. 

El mal indicio , la sospecha cierta. 
Los ánimos turbó mas esforzados , 
Viendo la falsa trama descubierta, 

Y los trabajos ásperos doblados ; 
Mas aunque sin camino y en desierta 
Tierra , del gran peligro amenazados, 

Y la hambre y fatiga todo junto 
No pudo detenernos solo un punto. 

Pasamos adelante descubriendo 
Siempre mas arcabucos y breñales , 
La cerrada espesura y paso abriendo 
Con hachas, con machetes y destrales : 
Otros con pico y azadón rompiendo 
Las peñas y arraigados matorrales , 
Do el caballo hostigado y receloso 
Afirmase seguro el pié medroso. 

Nunca con tanto estorbo á los humanos 
Quiso impedir el paso la natura , 

Y que así de los cielos soberanos 
Los arboles midiesen el altura, 

Ni entre tantos peñascos y pantanos 
Mezclo tanta maleza y espesura 
Como en este camino defendido 
De zarzas , breñas y arboles tejido. 

También el cielo en contra conjurado 
La escasa y turbia luz nos encubría. 
De espesas nubes lóbregas cerrado , 
Volviendo en tenebrosa noche el día ; 
Y' de granizo y tempestad cargado 
Con tal furor el paso defendía , 
Que era mayor del cielo ya la guerra 
Que el trabajo y peligro de la tierra. 

Unos presto socorro demandaban 
En las hondas malezas sepultados ; 
Otros ¡ayuda! ayuda! voceaban 
En humillos pantanos atascados ; 
Otros iban trepando, otros rodaban. 
Los pies , manos y rostros desollados , 
Oyendo aqui y allí voces en vano 
Sin poderse ayudar , ni dar la mano. 

Era lástima oir los alaridos , 
Ver los impedimentos y embarazos , 
Los caballos sin ánimo raidos , 
Destroncados los pies, rolos los brazos: 
Nuestros sencillos débiles vestidos 
Quedaban por las zarzas a pedazos , 
Descalzos y desnudos, solo armados, 
En sangre , lodo y en sudor bañados. 



LA AR ALTANA 

Y demás del trabajo incomportable. 
Faltando ya el refresco \ bastimento, 
La aquejadSra hambre miserable 
i idas apretaba del tormento : 

Y el bien dudoso, y daño indubitable 
Desmayaba la mena s el aliento , 
Cortando un dejativo sudor trio 
De l".-- cansados miembros todo el brío. 

Peni luego l.i inlui-u considerando 

La gloria une el trabajo aseguraba, 
El corazón tos miembros retoñando 
Cualquier dificultad menospreciaba; 

Y ios tuertes opuestos contrastando 
Todo lo por venir facilitaba : 
Que el valor mas se muestra j se parece 
Cuando la fuerza de contrarios crece. 

\ i pues nuestro ejército rompiendo, 
De solo la esperanza alimentado , 
Pasaba i pui os bi izos descubriendo 
id em nbleí lo i lelo deseado ¡ 
Ibanse ya las breñas destejiendo, 

Y el líos. pie de los arboles cerrado 
Desviando sus ramas intrincadas 

NOS dalian paso y lardes cidradas. 

Va poi aquella parte , ya por esta 

I. a entrada de la luz desocupando, 
El yerto risco y empinada cuesta 
Iban sus altas elimine» allanando; 

1 . espesa > congelada niebla opuesta, 

El grueso vapor húmido exhalando 
Asi se adelgazaba y aspareis , 

Que penetrar la vista ya podia. 

siete días perdidos anduvimos 

Abriendo ñ hierro el impedido paso, 
Que en todo aquel discurso no tuvimos 
Do poder reclinar el cuerpo laso : 
Al liu una mañana descubrimos 
De Ancinl el espacioso y fértil raso, 

Y al pie del monte y áspera hulera 
Un estendido lago y gran ribera. 

Era un ancho archipiélago poblado 
De ¡numerables islas deleitosas, 
Cruzando por el uno y otro lado 
Góndolas y piraguas presurosas : 
Marinero jamas desesperado 
En medio de las olas fluctuosas 
Con tanto gozo vio el vecino puerto 
Como nosotros el camino abierto. 

Luego pues en un tiempo arrodillados , 
Llenos de nuevo gozo y de ternura 
Dimos gracias a DIOS , que asi escapados 
Nos vimos del peligro y desventura; 

Y de tantas fatigas olvidados, 
Siguiendo el buen suceso y la ventura 
Con esperanza y animo lozano 
Salimos presto al agradable llano. 

El enfermo , el herido , el estropeado, 
El cojo, el manco, el débil , el tullido, 
El desnudo , el descalzo , el desgarrado , 
El desmayado , el flaco , el deshambrido 
Quedo sano , gallardo y alentado , 
Ce nuevo esfuerzo y de valor vestido, 
Pareciéndole poco todo el suelo, 

Y fácil cosa conquistar el cielo. 
Mas con lodo este esfuerzo á la bajada 

De la ribera , en partes montuosa , 
Hallamos la frutilla coronada , 
Que produce la murta virtuosa : 

Y aunque agreste,' montes, no sazonada, 
Fue a tan buena sazón y lan sabrosa , 
Que el celeste mana y ollas de Egito 
Ño movieran mejor nuestro apetito. 

Cual banda de langostas enviadas 
Por plaga a veces del linaje humano, 
Que en las espigas fértiles, granadas, 
Con un sordo rozar no dejan grano; 
Asi pues, en cuadrillas derramadas 
Suelta la gente por el ancho llano 
Dejaba los murtales mas copados 
De fruta , rama y hoja despojados. 



, CANTO XXXVI. 

A panados la fruta unos comian , 
De la i lúe aquejados Importuna; 

Otros ramos i hojas engullían, 

Ño (guardando i cogerla una por una: 

Quién huye al repai lir la compaDI i 

Buscando en lo escondido partí' alguna 

iioinie comer la rama desgajada 

De las rapaces uñas escapada. 

Como el montón de las gallinas cuando 
Salen al campo del con il Cei i ido , 

Aquí v allí soiniías buscando 
El trigo ¡le la iroj desperdiciado . 

Que con los pies y picos escarpando 
llalla alguna el regojo se pulla, lo . 
f all 100086 con el puesta en huida 
Es de las otras luego perseguí, la : 

Asi aquel que arríbala bilí na parte 

Deste v de aquel aquí y allí seguido, 
Huyendo se nina luego en parte 

II le pueda comer mas escondido: 

.Ninguno si algo ali'.'in/.i lo leparle , 
Que no era tiempo aquel de ser partido, 

Ni aib la caridad, aunque la habla, 

Estenderse a los prójimos podia. 

Estando con sabor desla manera 
Gastando aquella rústica comida, 
Llegó una COrba góndola Miera 
De doce largos remos impelida. 
Que zabordando recio en la ribera 
La chusma diestra y gente apercibida, 
Saltaron luego en tierra sin recalo 
Con muestra de amistad y llano trato. 

Mas si queréis saber quien es la genle , 

Y la causa de haber asi arribado. 
No puedo aquí decíroslo al presente, 
Que estoy del gran camino quebrantado : 
Asi para sazón mas conveniente 
Sera bien que lo deje en este eslado , 
Porque pueda entre lanto repararme, 

Y os dé menos fastidio el escucharme. 



131 



CANTO XXXVI. 

Sale el cacique de la l>arr a a Uem ; ofreie a los españole, todo lo nece- 
sario para su viaje, y prosiguiendo ellos su derrota, le, ataja el caminó 
el desaguadero del archipiélago ; atraviésale don Alonso en una pira- 
gua con diez soldado, , vuehen al alojamiento , y de allí por otro ca- 
mino a la eludu Imputas. 

Quien muchas tierras ve , ve muchas cosas 
Que las juzga por fábula la gente, 

Y tanto cuanto son maravillosas 

El que menos las rúenla es mas prudente; 

Y aunque es bien que se callen las dudosas 

Y no ponerme en riesgo asi evidente , 
Digo que la verdad hallé en el suelo , 

Por mas que aflrmen que es subida al cielo. 

Eslaba retirada en esla parle 
De todas nuestras tierras escluida : 
Que la falsa cautela , engaño y arle 
Aun nunca habian hallado aqui acogida.... 
Pero dejada esta materia aparte, 
Volvere con la priesa prometida 
A la barca de chusma y gente llena , 
Que bogando embistió recio en la arena. 

Donde un gracioso mozo bien dispuesto 
Con hasta quince en número venia, 
Crespo de pelo negro , y blanco gesto , 
Que el principal de todos parecía ; 
El cual con grave termino, modesto , 
Junio á nuestra esparcida compañía 
Nos saludó cortés y alegremente , 
Diciendo en lengua cstraña lo siguiente : 

«Hombres, ó dioses rústicos , nacidos 
En estos sacros bosques y montañas , 
Por celeste influencia producidos 
De sus cerradas y ásperas entrañas: 
¿Por cuál caso ó fortuna sois venidos 
Por caminos y sendas tan estrañas 
A nuestros pobres y últimos rincones 
Libres de confusión y alteraciones? 



ir,;; l)ON ALONSO DE 

Si vuestra pretensión v pensamiento 
Es ilo buscar región mas espaciosa, 

Y en la prosecución de vuestro intento 
Tenéis necesidad de alguna cosa, 
Toda comodidad \ avíamiento, 

('.mi mano larga y voluntad graciosa, 
Hallareis francamente en el camino 
Por linio el rededor circunvecino. 

Y si queréis morar en esta tierra. 
Tierra donde inoréis aquí os daremos : 
Si os place y os agrada nías la sierra , 
Alia seguramente os llevaremos; 
Si queréis amistad , si queréis guerra 
Todo con ley igual os lo ofrecemos , 
Escoged lo mejor , que á elección mia 
La paz y la amistad escogería. 

Mucho agradó la suerte, el garbo, el traje 
Del gallardo mancebo floreciente, 
El espedido término y lenguaje 
Con que asi nos habló bizarramente, 
El franco ofrecimiento y hospedaje , 
La buena traza y talle de la gente , 
Blanca , dispuesta , en proporción fornida, 
De manto y Hoja túnica vestida. 

La cabeza cubierta y adornada 
Con un capelo en punta rematado. 
Pendiente atrás la punta y derribada, 
A las ceñidas sienes ajustado , 
De lina lana de vellón rizada , 

Y el ri/.o de colores variado , 
Que lozano y vistoso parecía 
Señal de ser el clima y tierra fría. 

Las gracias le rendimos de la oferta , 

Y voluntad graciosa que mostraba , 
Ofreciendo también la nuestra cierta, 
Que á su provecho y bien se enderezaba 
Pero al Un nuestra falta descubierta 

Y lo mal que la hambre nos trataba, 
Le pedimos refresco y vitualla 
Debajo de promesa de pagada. 

Luego con voz y prisa diligente, 
Visla la gran necesidad que había , 
Mandó a su prevenida y pronta gente 
Sacar cuanto en la góndola traia, 
Repartiéndolo todo francamente 
Por aquella hambrienta compañía. 
Sin de nadie acoplar solo un cabello , 
Ni aun querer recibir las gracias dello. 

Esforzados así desta manera , 

Y también esforzada la esperanza, 
Se comenzó á marchar por la ribera 
Según nuestra costumbre en ordenanza , 

Y andada una gran legua en la primera 
Tierra , «pie pareció cómoda eslanza , 
Cerca del agua en reparado asiento 
Hicimos el primer alojamiento. 

No estaba nuestro campo aun asentado 
Ni puestas en lugar las demás cosas, 
Cuando de aquella parle y (leste lado 
Hendiendo por las aguas espumosas, 
Cargadas de maíz, fruía y pescado 
Arribaron piraguas presurosas, 
Refrescando la gente desvalida 
Sin rescate, sin cuenta ni medida. 

La sincera bondad y la caricia 
De la sencilla gente destas tierras 
Daban bien á entender que la endicía 
Aun no había penetrado aquellas sierras , 
Ni la maldad , el robo y la injusticia , 
Alimento ordinario de las guerras , 
Entrada en esta parte habían hallado, 
Ni la ley natural ¡nlícionado. 

Pero luego nosotros destruyendo 
Todo lo que tocamos de pasada , 
Con la usada insolencia el paso abriendo 
Les dimos lugar ancho y ancha entrada ; 

Y la antigua costumbre corrompiendo 
De loa nuevos insultos estragada , 
Planto aquí la codicia su estandarte 
Con mas seguridad que en olra parle. 



EKCILLA Y ZUÑTGA. 

Pasada aquella noche , el dia siguiente 
La nueva por las islas estornuda 
Llegaron dos caciques juntamente 

A dar el parabién de la venilla 
Con un largo y espléndido presente 
De relíeseos y cosas de comida , 

Y una lanuda oveja y (los vicuñas 
Cazadas en la sierra á puras uñas. 

Quedábanse suspensos y admirados 
De ver hombres así desconocidos, 
Planeos, rubios , espesos y barbados , 
De lenguas diferentes y vestidos; 
Miraban los caballos alentados 
En medio de la furia corregidos, 

Y mas los espantaba el fiero estruendo 
Del tiro de la pólvora estupendo. 

Llevábamos el rumbo al sur derecho 
La torcida ribera costeando , 
Siguiendo la derruía del estrecho 
Por los grados la tierra demarcando; 
Pero cuanlo ganábamos de trecho 
Iba el gran archipiélago ensanchando, 
Descubriendo á distancias desviadas 
Islas en grande número pobladas. 

Salían muchos caciques al camino 
A vernos como i cosa milagrosa , 
Pero ninguno tan escaso vino 
Que no trújese en don alguna cosa : 
Quién el vaso capaz de nácar fino , 
Quién la piel del carnero vedijosa , 
Quién el arco y carcax , quién la vocina, 
Quién la piulada concha peregrina. 

Yo que fui siempre amigo é inclinado 
A inquirir y saber lo no sabido , 
Que por tantos trabajos arrastrado 
La fuerza de mi estrella me ha traído, 
De alguna gente moza acompañado , 
En una presta góndola metido, 
Pasé á la principal isla cercana 
Al parecer de tierra y gente llana. 

Vi los indios y casas fabricadas 
De paredes humildes y techumbres. 
Los arboles y plantas cultivadas , 
Las fruías , las semillas y legumbres; 
Noté dellos las cosas señaladas, 
Los rilos, ceremonias y costumbres , 
El trato y ejercicio que lenian , 

Y la ley y obediencia en que vivian. 
Entré en otras dos islas paseando 

Sus pobladas y fértiles orillas, 
(liras fui torno á torno rodeando 
Cercado de domésticas barquillas. 
De quien me iba por puntos informando 
De algunas nunca vistas maravillas , 
Hasta que ya la noche y fresco viento 
Me Unjo á la ribera en salvamento. 

Pues olio dia que el campo caminaba , 
Que de nuestro viaje fué el tercero , 
Habiendo ya tres horas (pie marchaba 
Hallamos por remate y lio postrero, 
Que el gran lago en el mar se desaguaba 
Por un hondo y veloz desaguadero, 
Que su corriente y ancha travesía 
El paso por allí nos impedia. 

Cayó una gran tristeza , un gran nublado 
En ei ánimo y rostro de la gente , 
Viendo nuestro camino asi atajado 
Por el ancho raudal de la creciente : 
Que los caballos de cabestro á nado 
No pudieran romper la gran corriente, 
Ni la angosta piragua era bastante 
A comportar un peso semejante. 

Y volver pies airas visto el terrible 
Trabajo intolerable y escesivo, 
Tenían según razón por imposible 
Poder llegar en salvo no hombre vivo : 
Quedar allí era cosa incompatible, 

Y temerario el ánimo y motivo 
De proseguir el comenzado curso 
Conlra toda opinión y buen discurso. 



LA ARAUCANA 

Viendo mealn congoja y agonía 
Un ¡oven Indio . al parecer ladino , 
Alegre se ofreció que "" s daría 
Para volver olro mejor camino : 
Fué es, esiva eo algunos la alegría , 

Y asi djr vuelta luego nos convino , 

Que ya el rígido ¡nvier lo m nales 

Comenzaba a enviai el ira seí dea. 

.Mas yo que mi • de - 

Eran de ver el Dn desta ¡ornada , 
Con li:ist:i iiii'/. amigos compat 
Gente gallarda . brava j n i isi ada , 
Refoi tanda una barca 'i»* ramei oe . 
Pasé el gran brazo j agua arrebatada, 
Llegando i zaboi lai i ei bw | 
A puro remo j fUena de loa brazos. 

Enln w en la llena algo areni 

Sin lengua y sin milicia , a 1 1 ventura , 

Áspera al camin n pedregosa, 
A ¡reí bos 01 apad > de es| esura ; 
Mas visto '!"'• la empresa era dudosa, 
\ que paaai de allí seria locura . 
Dimos la vuelta luego .* la pin 
\ .'i endo i atravesar la Furiosa ..giia. 

Pero mi por cumplir el apetito 
Que ei ■ poner el pie mas adelante , 
fulgiendo que marcaba aquel distrito, 
l ,i descubridor siempre importante . 
Comí una media milla . do mi esi ni" 
Quise dejar para ~i-n.il bastante ; 
\ en el 1 1 . . i j « o que vi de mas grand i 
Escribí con i ucnillo en !.i corteza : 

Aqnl llegó , donde olro no lia llegado . 
Dou Alonso de En illa . que el primero 
kn un pequeño barco deslastrado 
Con solos diez pasó el desaguadero, 
DI año de cincuenta y ocho entrado , 
Sobre mil y quinientos por bebrero, 
a las doa ii>- la larde el postrer dia, 
Volviendo a la dejada compañía. 

Llegando pues ai campo . que aguardando 
Para partir nuestra venida estaba . 
Que el riguroso invierno comenzando 
i i desierta campaña amenazaba ; 
El indio amigo pratico guiando 
1. 1 gente alegre el paso apresuraba , 
Pareciendo <•! camino, aunque cerrado , 
Fácil ('un la memoria del pasado. 

Cumplió el bárbaro isleño la promesa , 
Que siempre en su opinión estuvo fijo, 

Y por una encubierta selva espesa 
Ñus sacó de la tierra como dijo. 
Voy pasando por esto á toda priesa, 
Huyendo cuanto puedo el ser prolijo , 
Que aunque lo fumín mucho los trabajos 

Es meneah i ei bar por los atajos. 

A la Imperial llegamos, do hospedados 
Fuimos de ios vec s generosos, 

Y de varios manjares regalados 
Hartamos los estómagos golosos. 
Visto pues en el pue lo asi ayuntados 
Tamos gallardos jóvenes bi iosos, 
Se concertó una ¡unta J desafio , 
Donde mostrase cada cual su blio. 

Turim la fiesta un caso no pensado, 

Y la cclt" ¡dad del juez rué tanta . 
Que estuve en el tapete ya entregado 
Al agudo cuchillo la garganta : 
El inorme delito exagerado 
La voz y lama publica le canta , 
Que fué solo poner mano a ¡a espada 
Nunca sin gran razón desenvainada. 

Este acontei Imienlo, este u 
Fue roñosa ocasión de mi destierro , 
Teniéndome después gran tiempo preso 

Por re nlar con este el primer yerro ; 

Mas aunque asi agraviado, ;c por eso 

Armado ile paciencia y duro hierro 

Pallé en alguna acc y correrla . 

Sirviendo en la frontera noche v (lia. 



CANTO XXXVI. 



K3 



llulio allí escaramuzas sanguinosas, 
Ordinarios rebatos j emboscadas. 
Encuentros j refriegas peligrosas, 
Asaltos » batall n iplai i 
Raras estratagemas engañosas , 

Asninas j cintel IB um» i úselas, 

Que Hinque fueron en parle de proveí bo . 

Algunas i postor m estreobo. 

M is detpuéi del u dto ¡ gi in b i( 
De la albaí i ada de Quipeo temida . 
límele inc destrozada tanta m di i , 

Y tanta sangre bárbara vertida . 

Fortificado el sitio y la mili. día 

Aceleré ni súbita partida . 

Que el agravio mas fresco cada dia 

Me e.stuiiiiiaip i siempre y me rola. 

Y en un grueso barcón , bajel de trato . 
Que velas alias de partida esi ibs , 

Salí de aquella tierra y reino Ingrato , 

Que iHii" .ii.ni \ sangre me costaba ¡ 
v sin contraste alguno ni rebato 

C i austro que en pupa m<s soplaba , 

Costa a costa j a veces engolfad i 
Llegué al Callao de Lima celebrado. 

Estuve allí hasta tinto que la entrada 

Por el gi m Marañon bis > la gente . 

I) le Lope de Aguirre en la ¡ornada 

Mas que Nerón y Herodes inclemente 
paso Linios amigos por la espada, 

Y a la querida luja juntamente, 
No por otra razón ¡ causa alguna 

Mas de para moni' junios a mía. 

Y aunque mas de dos mil millas Babia 
De camino por parles despoblado, 

Luego de allí por mar tome la via 

A mus larga carrera acostumbrado . 

Y a Panamá llegue , dn el mismo dia 
La nueva por el aire haliia llegado 

Del desbarate y muerte del tirano . 
Saliendo mi trabajo y priesa en vano 

Estuve en tierra iíi detenido 

Por una enfermedad larga y estraña ; 

Mas luego l|lle me vi convalecido, 

Tocando en las Terceras v Ine a España 

Donde no mucho tiempo detenido 
Corrí la Francia , Italia y Alemana, 
A Silesia y Moravia basta Posonia, 
Ciudad sobre el Danubio de l'anonia. 
Pasé y volví a pasar estas regiones , 

Y Otras) otras por ásperos camiu 
Traté y comuniqué vanas naciones 

Vinel" cosas y casos peregrinos , 
Diferentes y estrañas condiciones, 
Animales terrestres y marinos, 
1 iei ras jamas del cielo rociadas , 

Y otras á eterna lluvia condenadas. 

iCÓmO me he divertido y voy á priesa 
Del camino primero desviado ' 
¿Por qué asi me olvidé de la promesa 

Y discurso de Arañen comen/.. ido ' 
Quiero volver á la dejada cinpiesa 
Si no tenéis el gusto ya estragado ; 
Mas yo procuraré deciros cosas 

Que valga por disculpa el ser gustosas. 
Volveré á la consulla comenzada 

De aquellos capit 'S señalados , 

Que en la parte que dije disputada 

F.st iban diferentes ¡ encontrados ; 
Contaré la elección tan porfiada, 

Y como "I liu quedaron conformados, 

Los asaltos, encuentros j batallas, 

Que es menester lugar para comalias. 
¿Que hago, en qué me ocupo, fatigando 

La trabajada mente j los sentidos , 

Por I IS regiones ultimas buscan. lo 

Guerras de ignotos indií - escondidos ; 

Y VO] aquí en las armas tropel i 

Sintiendo retumbar en los ocios 
Un áspero rumor j son de guerra . 

Y abrasarse en furor toda la tierra ' 



13» 



DON ALONSO DE ERCILLA 



Veo toda la España alborotada 
Envuelta entre sus armas victoriosas , 

Y la ¡aquieta Francia ocasionada 
Descoger sus banderas sospechosas ; 
En la Italia y Germania desviada 
Siento locar las cajas sonorosas , 
Allegándose en todas las naciones 
tientes, pertrechos , armas, municiones. 

Para decir tan grande movimiento, 

Y el estrépito bélico y ruido, 

Es menester esfuerzo y nuevo aliento , 
Y' ser de vos , señor , favorecido ; 
Mas ya que el temerario atrevimiento 
En este grande golfo me na metido, 
Ayudado de vos , espero cierto 
Llegar con mi cansada nave al puerto. 

Que si mi estilo humilde y compostura 
Me suspende la voz amedrentada, 
La materia promete y me asegura 
Que con grata atención será escuchada. 

Y entre tanto , señor , será cordura , 
Pues he de comenzar tan gran jornada , 
Recoger el espíritu inquieto 

Hasta que saque fuerzas del sujeto. 



CANTO XXXVII. 

En este último canto se trata cómo la gueira es de derecho de las gentes 
y se declara el que el rey don Felijie tuvo al reino de Portugal , junta- 
mente con los requerimientos que hizo a los portugueses para {ustíQ- 
car mas sus armas. 



Canto el furor del pueblo castellano 
Con ira justa y pretensión movido , 

Y el derecho del reino lusitano, 
A las sangrientas armas remitido : 

La paz, la unión , el vínculo cristiano 
En rabiosa discordia convertido , 
Las lanzas de una parle y otra airadas 
A los parientes pechos arrojadas. 
La guerra fué del cielo derivada, 

Y en el linaje humano trasferida , 
Cuando fué por la fruta reservada 
Nuestra naturaleza corrompida. 
Por la guerra la paz es conservada 

Y la insolencia humana reprimida, 
Por ella á veces Dios el mundo aflige, 
Le castiga , le enmienda y le corrige. 

Por ella á los rebeldes insolentes 
Oprime la soberbia y los inclina , 
Desbarata y derriba á los potentes , 

Y la ambición sin término termina. 

La guerra es de derecho de las gentes, 
Y' el orden militar y disciplina 
Conserva la república y sostiene, 

Y las leyes políticas mantiene. 
Pero será la guerra injusta luego 

Que del lin de la paz se desviare , 

O cuando por venganza o furor ciego, 

O lin particular se comenzare; 

Pues ha de ser, si es público el sosiego, 

Pública la razón que le turbare : 

No puede un miembro solo en ningún modo 

Romper la paz y unión del cuerpo lodo. 

Que asi como tenemos profesada 
Una hermandad en Dios y ayuntamiento, 
Tanto del mismo Cristo encomendada 
En el último elerno testamento, 
No puede ser de alguno desalada 
Esta paz general y ligamiento , 
Si no es por causa pública ó querella , 

Y autoridad del rey, defensor delta. 
Entonces, como un ángel sin pecado, 

Puesta en la causa universal la mira , 
Puede tomar las armas el soldado, 
Y' en su enemigo ejecutar la ira ; 
Y' cuando algún respeto ó lin privado 
Le templa el brazo, encoge y le retira, 
Demás de que en peligro pone el hecho 
Peca y ofende al público derecho. 



Y ZUKlGA. 

Por donde en justa guerra permitida 
Puede la airada vencedora gente 
Herir , premier , malar en la rendida , 

Y hacer al libre esclavo y obediente ; 
Que el que es señor y dueño de la vida 
Lo es ya de la persona , y justamente 
Hará lo que quisiere del vencido, 
Que lodo al vencedor le es concedido. 

Y pues en todos tiempos y ocasiones , 
Por la causa común , sin cargo alguno, 
En batallas formadas y escuadrones 
Puede usar de las armas cada uno : 
Por las mismas legitimas razones 

Es lícito el combate de uno a uno , 
A pié, á caballo, armado, desarmado, 
Ora sea en campo abierto , ora estacado. 

En guerra justa es justo el desafio , 
La autoridad del príncipe interpuesta, 
Rajo de cuya mano y Señorío 
La ordenada república esta puesta; 
Mas si por caso propio ó albedrio 
Se denuncia el combate y se protesta, 
O sea provocador ó provocado 
Es ilícito, injusto y condenado. 

Y los cristianos principes no deben 
Favorecer jamas, ni dar licencia 

A condenadas armas , que se mueven 
Por odio , por venganza ó competencia ; 
Ni decidan las causas, ni se prueben 
Remitiendo á las fuerzas la sentencia, 
Pues por razón oculta a veces veo 
Que sale vencedor el que fué reo. 

Y el juicio de las armas sanguinoso 
Justa y derechamente se condena , 
Pues vemos el incierto lin dudoso, 
Según la suma Providencia ordena : 
Que el suceso ora triste , ora dichoso, 
No esquíen hace la causa nuda ó buena, 
Ni jamas la justicia en cosa alguna 
Esta sujeta a caso ni a fortuna. 

Digo también , que obligación no tiene 
De inquirir el soldado diligente 
Si es licita la guerra y si conviene, 
O si se mueve injusta o justamente : 
Que solo al rey que por razón le viene 
La obediencia y servicio de su gente , 
Como gobernador de la república 
Le loca examinar la causa pública. 

Y' pues del rey como cabeza pende 
El peso de la guerra y grave carga , 

Y cuanto daño y nial della depende 
Todo sobre sus hombros solo carga , 
Debe mucho mirar lo que pretende, 

Y anles que de al luror la rienda larga 
Justificar sus armas prevenidas, 

No por codicia y ambición movidas. 

Como Felipe en la ocasión presente, 
Que de precisa obligación forzado 
En favor de las leyes justamente 
Las permitidas armas ha tomado : 
No fundando el derecho en ser potente, 
Ni de codicia de reinar llevado ; 
Pues se estiende su cetro y monarquía 
Hasla adonde remata el sol su vía. 

Mas de ambición desnudo y avaricia , 
Que á los sanos corrompe é inlícíona, 
Llamado del derecho y la justicia 
Contra el rebelde reino va en persona ; 

Y á despecho y pesar de la malicia 
Que le niega y le impide la corona , 
Quiere abrir y allanar con mano armada 
A la razón la defendida entrada. 

Y aunque con justa indignación movido, 
Sus fuerzas y poder disimulando 
Detiene el brazo en alto suspendido, 

El remedio de sangre dilatando ; 

Y con prudencia y animo sufrido 

Su espada y pretensión justificando , 
Quebrantará después con aspereza 
Del contumaz rebelde la dureza. 



LA AUAl CANA , 

Oprimir.! o>n Iu«t/:i y mano airada 
La soberbia eei viz de lia midoreí , 
Despedazando la pojante armada 
De in> gatos piratas valedores; 

Y con rigor y lüria disculpada, 
Como hombrea de la pai perturbadores , 
Mn.'i to Pelipe Eslrozl su caudillo, 
>•■[ ni tuiínv pasados ;i cucbiUo. 

No manchará esta sangre su demencia, 
Sangre de gente pérQda enemiga ! 
Que si el delito ea grave j la insolencia, 
Clemente ea j piadoso el que castiga. 
Perdonar la maldad ea dar licencia 
Para que luego otra tnayoi se siga : 
Cruel ea quien perdona á todos lodo . 
Oumo el i|ue uu perdona en ningún modo. 

Que do está en perdonar el ser clemente 
Si conviene el rigor > ea importante ¡ 
Que el que :>i;ij:i > castiga el mal presente 
Huye de ser ci uel para adelante. 
Quien la maldad no evita, la consiente, 

Y se puede llamar participante . 

Y el que i loa malos públicos perd i 

La república estraga ¿ inflclona. 

No quiero yo decir que no os gran cosa 

La Clemencia, Milllil lliotlllKililc : 

Que el perdonar, victoria es gloriosa, 

> en el mas poderoso mas loable ; 
Pero la pai común tan provechosa 
No puede sin justicia ser durable , 
Que el premio y el castigo a tiempo usados 
Sustentan las repúblicas y estados. 

V un lodo el esceso y nial que hubiere 
Se puede remediar , ni se castiga : 
Que el tiempo a veces y ocasión requiere 
Que lodo no se apure ni se siga. 
Principe que saberlo lodo quiere, 
Sepa que .1 perdonar mucho se obliga : 
Que es medicina fuerte y rigurosa 

Descamar hasta el hueso cualquier cosa. 
La clemencia a los mismos enemigos 
Aplaca el odio y animo indignado , 

Engendra devoción , produce amigos, 

Y atrae el amor del pueblo aficionado : 
Que el continuo rigor eu los castigos 

Mace al principe odioso y desamado. • 
Oficio es propio y propio de los reyes 

Embotar el cuchillo de las leyes. 

Y se puede decir que no importara 
Disimular los males va pasados, 
Si dello ánimo el malo no lomara 
Para nuevos insultos y pecados: 
El miedo del castigo es cosa clara 
Que repn los inimos dafiados, 

> el ver al malhechor puesto en el palo 
Corrige la maldad y enmienda al malo. 

Mas también el casligo no se baga 
Como el indocto y crudo cirujano , 
Que siendo leve el mal, poca la llaga , 
Melé los filos mucho por lo sano, 

Y con el enconoso hierro estuga 
Lo (pie sanara sin locar la mano: 
Que no es buena la cura y esperiencia , 
Si es mas recia y peor que la dolencia. 

Quiérame declarar: que algún curioso 
Dirá que aquí y allí me contradigo. 
Virtud es castigar cuando es forzoso 

Y necesario el publico casligo ; 
Virtud es perdonar el poderoso 
La ofensa del ingrato y enemigo, 
(; nulo es particular, ó que se entienda 
Que puede sin casligo haber enmienda. 

Voime de punto en punto divirliendo, 

Y el tiempo es corto y la materia larga; 
Kn lugar de aliviarme , recibiendo 
Kn mis cansados hombros mucha carga : 
Asi de aquí adelante, resumiendo 
Lo (pie menos importa y mas me carga, 
Quiero volver a Portugal la pluma , 
Haciendo aquí un compendio y breve suma. 



('.AMO XXXV11. i; 

,. Qi 1 esto, A lusitanos, que engañados 

Coutaponela el osllnado 1 echo , 
\ con armas * brazos condenados 
Queréis violar las leyes j el derecho? 

Que, j nieve esos : os dallados 

1. 1 paj común j público proveí ho , 
Kl deudo , religión , naturaleza , 
ti poder de Felipe j la grandeza ' 

Mir.nl con qué largueza os ha ofrecido 

Haciendas , libertades j exencl 

No a termino fui/. .so reducido, 

Mas con formado campo y escu idrones , 

Y casi murmurado ha detenido 

Las armas convenciéndoos con razones. 
Cual pulió que reduce poi 1 lemencla 
Al hijo inobediente 1 la obediencia. 

I Qué ciega pretensión . qué embaui amiento 
Que pasión pertinaz desatinada 
Saca asi la razón tan de sn Bsieolo , 

Y llene vuestra mente trastornada , 
Que una unida ni 1 por sacr¡ ¡oto , 

Y con la cruz de Cristo señalada , 

Envuelta en crueles armas homicidas 
Dé en BUS proprias enlrañas las hei Ida 

i Y anas mismas divisas j banderas 
Salgan de alojamientos diferentes , 

Trayendo mil naciones eslraujeras , 

Que derraman ja sangre de inocentes, 

Y Introducen errores y maneras 

De pegajosos vicios insolentes, 

Dejando con su pesie derramada 
La católica España inficionada ' 

A vos , eterno Padre soberano , 
El favor necesario y gracia polo, 

Y os suplico queráis mover un mano , 
Pues en vos y por vos lodo es movido , 
Para que al portugués y al castellano 
Dé justamente lo que le es debido, 

Sin que me tuerza y saque ile lojUSlO 

Particular respeto ni otro gusio. 
Y pues vos conocéis los corazones 

Y el juslo celo con que el mió se mueve , 

Y en los buenos propósitos y accl !S 

El principio tenéis , y el fin se os debe , 

Dadme espíritu igual . dadme razones 
Con que informe mi pluma , que se atreve 
A emprender temeraria y arrojada 
Con l.iu poco caudal tan gran jornada. 

Queriendo Sebastián , rey lusitano, 

Con ardor juvenil y movimiento 
Homper el ancho término africano 

Y oprimir el pagano atrevimiento. 
Prometiéndole entrada y paso llano 
Su altivo y levantado pensamiento, 
Allego de aquel reino brevemente 
La riqueza, poder , la fuerza y gente. 

Mas el rey don Felipe , que al sobrino 
Vio moverse a la empresa lan lijero , 
Al errado designio contravino 
Con consejo de padre verdadero ; 

Y pensando apartarle del camino 

Que iba a dar a lan gran despeñadero, 
Hizo que en Guadalupe se juntasen , 
Para que alli sobre ello platicasen. 
No bastaron razones sulieieiiles , 

Ni el ruego y persuasión del gi ave lio, 
Ni una gran multitud de inconveniente! 
Que pudieran volver airas un rio , 
Ni el poner la cerviz de laidas gentes 
Bajo de un solo golpe al alliedrio 
De la inconstante y variable diosa, 
De revolver el mundo deseosa : 

Que el orgulloso mozo, prometiendo 
Lo que el justo temor dificultaba , 
Los prudentes discursos rebatiendo , 
Todos los contranueslos tropellaba ; 

Y tras la libre voluntad, corriendo 
Ni muerte y perdición apresuraba : 
Que no basta consejo ni advertencia 
Contra el decreto y la fatal sentencia. 



130 DON ALONSO DE 

¿Quién cantará el suceso lamentable, 
Aunque tenga la voz. mas espedida, 

Y aquel sangriento lio tan miserable 
De la jornada j gente mal regida , 
La ruina de un reino irreparable, 

La Lima antigua en solo un día perdida , 
Todo por voluntad de un mozo ardiente, 
Movido sin razón por accidente? 

Otro refiera ej aciago dia 
Que S los mas tristes en miseria escede : 
Que aunque sangrienta está la pluma mia , 
Correr por tantas lástimas no puede. 
Quiero seguir la comenzada via 
Si el alto cielo aliento me concede : 
Que ya de aquesta parte también siento 
Armarse un gran nublado turbulento. 

Después que el mozo rey voluntarioso 
Al africano ejército asaltando, 
En el ciego tumulto polvoroso 
Murió en montón confuso peleando , 

Y la fortuna de un vaivén furioso 
Derrocó cuatro reyes , ahogando 
La fama y opinión de tanta gente , 
Revolviendo las armas del Poniente, 

Fué luego en Portugal por rey jurado 
Don Enrique, el hermano del abuelo, 
Cardenal y presbítero ordenado, 
Persona religiosa y de gran celo , 
De años y enfermedades agravado, 
Mas que para este mundo para el cielo , 
Ofreciéndole el reino la fortuna 
Con poca vida y sucesión ninguna. 

El gran Felipe , en lo intimo sintiendo 
Del reino y muerto rey la desventura , 

Y del enfermo don Enrique viendo 
La mucha edad} vida mal segura, 
Como sobrino y sucesor queriendo 
Aclarar su derecho en coyuntura. 
Que por la trasversal propincua via 
A los reyes y títulos tenia : 

Con celosa y loable providencia 
Hizo juntar doctísimos varones, 
De grande cristiandad y suficiencia, 
Desnudos de interese y pretensiones. 
Que conforme á derecho y a conciencia, 
No por torcidas vias y razones , 
Mirasen en el grado que él estaba , 
Si el pretendido reino le tocaba. 

Que doña Catalina , como parte, 
Duquesa de Berganza pretendía 
Por hija del infante don Duarte, 
Que de derecho el reino le venia ; 

Y también den Antonio de otra parte 
A la corona y cetro se oponia ; 

Mas aunque del común favorecido , 
Era por no legítimo escluido. 

Y que hecho el examen cada uno 
A tan arduo negocio conveniente , 
Sin miramiento ni respeto alguno 
Diesen sus pareceres libremente; 
Porque en tiempo quieto y oportuno , 
Prevenido al mayor inconveniente, 
Si el reino á la razón no se allauase 
Sus armas y poder justificase. 

Todos los cuales , claramente viendo 
Que el trasversal por ley y fuero llano 
Ño representa al padre, sucediendo 
El legítimo deudo mas cercano , 
El varón á la hembra pretiriendo, 

Y al de menos edad el mas anciano, 
Yendo la sucesión y precedencia 

Por derecho de sangre y no de herencia ; 

Don Antonio escluido y apartado 
Por ley tumana y por razón divina , 

Y el derecho igualmente examinado 
De don Felipe y doña Catalina, 
Descendientes del tronco en igual grado, 
Él sobrino de Enrique , ella sobrina, 

Él varón, ella hembra , él rey temido , 
Mayor de edad , y de mayor nacido : 



ER.C1LLA Y ZUSIGA. 

Atento al fuero, á la costumbre, al hecho 
Y' otras muchas razones que juntaron 
Con recto , justo , igual y sano pecho , 
Sin discrepar , conformes declararon 
Ser don Felipe sucesor derecho, 

Y el reino por la lev le adjudicaron 
Con tierras, mares .títulos y estados 
Bajo de la corona conquistados. 

Vista pues don Felipe la justicia , 
Por tan bastantes hombres declarada, 
Sospechoso del odio y la malicia 
De la plebeya gente libertada , 

Y la intrínseca y vieja inimieicia 
En los pechos de niuc-lms arraigada, 
Quiso tentar en estas novedades 
El animo del pueblo y voluntades. 

Y con piadoso celo deseando 
El bien del reino y público sosiego , 
Fu la mente perpieja iba trazando 
Cómo echar agua al encendido fuego. 
Por todos los caminos procurando 
Aquietar el común desasosiego , 
Que ya con libertad sii: corregirse 
Comenzaba en el pueblo á descubrirse. 

Para lo cual fué del luego elegido 
Don Cristóbal de Mora , en quien había 
Tantas y tales partes conocido , 
Cuales el gran negocio requería : 
De ilustre sangre en Portugal nacido, 
De quien como vasallo el rey podría 
Con ánimo seguro y esperanza 
Hacer también la misma confianza, 

Y enterarse del celo y sano intento, 
Tantas veces por él representado, 
Entendiendo la fuerza y fundamento 
De su causa y derecho declarado, 
No traído por término violento, 
Ni aeseo de reinar desordenado, 
Mas por rigor de la justicia pura, 
Por ley, razón , por lueró y por natura : 

Así que , esto por el reconocido , 
Como de rey tan justo se esperaba , 
Mirase el gran peligro en que metido 
El patrio reino y cristiandad estaba, 

Y tuviese por bien, fuese servid" 
De sosegar la alteración que andaba, 
Declarándole en forma conveniente 
Por sucesor derecha y justamente. 

Con que en el suelto pueblo cesaría 
El tumulto y escándalos estraños, 

Y su declaración atajaría 
Grandes insultos y esperados daños ; 
Haciendo que en la forma que solía 
Para después de sus felices años 
El reino le jurase según fuero 
Por legitimo principe heredero. 

Hecha por don Cristóbal la embajada , 

Y de Felipe la intención propuesta, 
Tibiamente de Enrique fué escuchada. 
Dando una ambigua y frivola respuesta : 
Que por mas que le fué representada 
La justicia del rey tan manifiesta , 
Procuraba con causas escusarse 
Sin querella aclarar ni declararse. 

Visto pues dilatar el cumplimiento 
De negocio tan arduo é importante , 
Por donde el popular atrevimiento 
Iba cobrando fuerzas adelante, 
Don F'elipe envió con nuevo asiento, 
Largo poder y comisiou bastante 
Para sacar resolución alguna, 
A don Pedro Girón , duque de Osuna. 

Y al docto Guardiola juntamente 
Porque con mas instancia y diligencia , 
Vista de la tardanza el daño urgente 
Contra la paz común v convénencia, 
Diesen claro a entender cuan conveniente 
Era en tan gran discordia y diferencia , 
Que el rev se declarase por decreto; 
Curiando a mil designios el sujeto. 



LA ARAUCANA , CANTO XXXVII 



Vil. 



ir 



Y porque cosa alguna no quedase 
Poi hacer , j lenlai lodos los \ "lo- , 
Y la elega pasión no perturbase 
Kl sosiego v quietud de los estados , 

Antes que el odio anlí 511 veníase, 

iii- eminentes hombres señal idos 
De i"- <]'"■ i » so real ci nsejo h ibis 
i liimamenie i don Enrique envía. 

Uno, Rodrigo Vázquez . que en prudencial 
En rectitud , estudio y disciplina 
i i.i de randepru I i \ esperlencla, 
De claro inicio j singular dolrina ; 
Kl otro, de no meuos suíi i 

Ps so en letras , el doctor Ho loa , 

Ambos varones raros, escogidos, 
En gran ugura j opinión tenidos : 

Para qué Enrique dellos informa 

Y de todas las dudas satisfecho , 

A las fortes que j i se habían ¡untado 
Informasen también de mi dere< ho . 

Y al pueblo contumaz j apasionado, 
Puesto del u I il provecho . 
Ion os 3 lib 1 1 ule- prometiesen 
Con que a mi devoción le reduj 

Y aunque entendiese el viejo rej pudente 
Si i . -io i . i que .i todos convenia , 
Pues poi la espi esa lej derechamente 

i.i re i mi Bobrinjj le venia , 

i • luga dilaci pertinente 

El negocio suspi nsc enlretenia , 
a tin que aquellos subditos j estados 
1 nesen con mas ventaja aprovechados. 

Pues como hubiese el tardo rey dudoso 
Kl término y respuesta diferido, 
Llego aquel de la muerte presuroso 
Del autor de la vida estatuido : 
Por donde al sucesor le fué forzoso 
Viendo al rebelde pueblo endurecido, 
Juntar contra sus nnes y malicia 
Las armas y el poder con la justicia. 

Habiendo antes con todos procurado 
■luchos medios de paz por él movidos, 
Provocando al temoso y porfiado 
Con dadivas, promesas y partidos ; 
M i- el poblacho teño y obstinado, 

No estimando los bienes ofrecidos . 
La enemistad del todo descubierta 

Al derecho y razón cerró la puerta. 

¿Quién pudiera deciros tantas cosas 
Como aquí se me van representando , 
Tanto rumor de trompas sonorosas , 
Tanto estandarte al viento tremolando, 
Las prevenidas armas sanguinosas 
Del portugués y castellano bando, 
El apáralo y maquinas de guerra , 
Las batallas de mar y las 'le tierra ? 

Vieran-e entro las armas y fiereza 
Materias de derecho y de justicia. 
Ejemplos de clemencia y de grandeza, 
Proterva y contumaz iuiniieicia, 
Liberal y magnánima largueza, 
Que los sacos hinchó de la codicia, 
Y' otros matices vivos J colores 
Que fáciles liaran los escritores. 

Canten de hoy mas los que tuvieren vena 

Y enriquezcan su verso numeroso, 
Pues Felipe les da materia llena , 

\ un campo abierto , fértil y esp cioso : 
Que la oca-ion dichosa j suerte buena 

Vale mas que el trabajo infructuoso, 

Trabajo infructuoso como el mío , 

Que siempre ha dad seco j en vacío. 

(Cuántas tierras corrí . cuántas naciones 
Acia el helad ite atravesando, 

Y en las bajas aulai ticas regiones 
El antípoda ignoto conquistando ! 

i , mude constelaciones 

Golfos ¡navegables navegando, 
Estendíendo , -• B ir, vuestra corana 
Hasta casi la austral frígida zona! 



¿Qué jornadas también por mar y tierra 
Habéis hecho 'l'"' deje de -■■güiro- , 

A Italia , Au.-'i la, 4 Fl ooie-, a Inglaterra 

Cuando el re p"i rej i ■ pediros f 

De aib el i" 1 nerra 

Al Piró loe Ib'*" por Ola- -finios , 

Do con suelto luroi lanías espadas 
Estaban contra vos desenvainadas. 

Y el rebelde indiano e i lig "i" 

Y el reino a la obediencia redui Ido . 
Pasé al re i" /tranco, que alterado 

llabi.i del cuello el JUBO saflldldii ; 

Y Con prolija un. ido, 

Y al odioso dom lo , 
Seguí luego adelante las conquistas 

De las ultimas llenas lomea vistas. 

Dejo |ior no cansara ¡ ser míos 
Los inmensos trabajos padecidos . 
La sfi , hambre, calores j 1"- me 
La falta irremediable de vestidos, 
Los montes que pal é, los grandes ríos , 
Los yermos de poblados n i rompidos , 

Rii i- . peligros . trances 5 fortunas . 

Que aun Bori p.ra contadas importunas. 

Ni digo cómo al liu por afilíenle 

Del mozo cap tan acelerado 

luí 11 ido á la plaz 1 injustamente 

A ser públicamente degollado ; 

Ni la larga prisión Impeí linente 

Do estuM' tan sin culpa molestado, 

Ni mil otras miserias de otra suerte , 

De comportar mas gravea que la muerte. 

Y aunque la voluntad, nunca cansada, 
Esta para serviros hoy mas viva, 
llrsni.ua la esperau/a queln anlaila 
Yicnil proejar siempre agua arriba ; 

Y al cabo de tan larga ¡ gran jornada, 
Hallo que mi cansado barco ai riba 

De la fortuna adversa contrastado 
Lejos del bu j piierio deseado. 
Mas ya que de mi estrella la porfía 

Me tenga asi ariojailo y abatido , 

Verán al liu que por derecha via 

La carrera difícil he COITÍdO | 

Y aunque mas inste la desdicha mía , 
El premio esta en balín le ' I •■ ido , 

Y las honras consisten do en ' nei las, 
Sino en solo arribar a merecerla-. 

Que el disfavor cobarde que me tiene 
Arrinconado en la miseria suma , 
Me suspende la mano y la detiene 
Haciéndome que pare aquí la pluma : 
A-i doy punto en esto . pues conviene 
Para la grande ¡numerable suma 
De vuestros hechos y altos pensamientos 
Otro ingenio , otra voz y otros acentos. 

Y pues del fin y término postrero 
No puede andar muy lejos ya mi nave 

Y el ti inicio y dudoso paradero 
El mas sabio piloto no le sabe : 
Considerando el corto plazo quiero, 

Acabar de \ i \ i r , antes que árabe 
El curso 1111 ¡orto de la iin-iei la vida , 
Tantos años errada y distraída. 
Que aunque esto haya tardado de mi |iarte, 

Y reducirme a lo poi trero a naide . 

Sé bien q n todo tiempo ¡ toda parte 

para volverse á Dios jamas .■- tarde : 
Que 1 ca su clemencia usó de ai le ; 

Y asi el nao 1 .ni. 1 no se acobarde . 

Pues liene un Dios lan bueno, cuyo oGcio 
Es olvida! la iImi i \ no el 1 1 vicio. 

Y yo, qge 1 ni sin rienda al mundo he 'lado 
El tiempo de mí vida m 

Y siempre por cam ¡ ado 
Mis vanas esperanzas he seguido: 

Yisto 1:1 el puro bulo que l.e -ai ado, 

Y lo mucho que < 1 ofendido, 
Conociendo mi erroi . de aquí adelante 
Será razón que llore y que no cante. 



ll\ HE LA APAUCASA DE l"N M.O>SO 1)K EIICILI.A V ZU.MCA. 



EXPLICACIÓN 



DE VARIOS VOCABLOS TOCO CONOCIDOS Qt:E SE HALLAN EN LA ARAUCANA; CON NOTICIA 
DE ALGUNOS LUGAIIES INTEItESANTES. 



Aligo!. Valle donde los españoles poblaron una ciudad, y 
le pusieron por nombre Los Confines de Angol. 

Apó. Señor ó capilán absoluto de los oíros. 

Ara neo (El estado de) Esunapro\incia pequeña, de veinte 
leguas de largo y siele de ancho, poco nías o menos, la 
cual lia sido la nías belicosa de todas las Indias, y ñor 
esto es llamado el estado indómito. Ll&manse los indios 
de él araucanos, tomando el nombre de la provincia. 

Arcabuco. Espesura grande de árboles altos y boscaje. 

Bohío. Es una casa pajiza, grande, de sola una pieza, 
sin alto. 

Cacique. Quiere decir señor de vasallos que tiene gente á 
su cargo. Los caciques toman el nombre de los valles 
de donde son señores, y de la misma manera los hijos 
ó sucesores que suceden en ellos. Declarase esto poi- 
que los que mueren en la guerra se oirán después nom- 
brar en otra batalla : entiéndase que son los hijos o 
sucesores de los muertos. 

Caiipolicán. Fué hijo de Leocán, y Lautaro hijo de Pillán. 
Declaro esto porque, como son capitanes señalados, de 
los cuales la historia hace muchas veces mención , poí- 
no poner tantas veces sus nombres me aprovecho de 
los de sus padres. 

Cautt'n. Es un valle hermosísimo y fértil, donde los es- 
pañoles fundaron la mas próspera ciudad que ha habido 
en aquellas partes, la cual tenia trescientos mil indios 
casados de servicio : llamáronla La Imperial porque 
cuando entraron los españoles en aquella provincia, 
bailaron sobre todas las puertas y tejados águilas im- 
periales de dos cabezas, hechas de palo, á manera de 
timbre de armas ; que, cierto, es extraña cosa y de no- 
tar, pues jamas en aquella tierra se ha visto ave con 
dos cabezas. 

Coquimbo. Es el primer valle de Chile, donde pobló el ca- 
pitán Valdivia un pueblo que le llamó La Serena, por 
ser él natural de La Serena : tiene un muy buen puerto 
de mar, y llámase también el pueblo Coquimbo, lo- 
mando el nombre del valle. 

Chaquiras. Son unas cuentas muy menudas, á manera de 
aljófar, que las hallan por las marinas, y cuanto mas 
menuda , es mas preciada : labran y adornan con ellas 
sus llantos, y las mujeres sus hincóos, que son como 
una cima angosta que les ciñe la cabeza por la frente, 
á manera de locos , ó ciertas puntillas de oro que se po- 
nían en los birretes de terciopelo con que antiguamente 
se cubrían la cabeza : andan siempre eu cabello, y suelto 
por los hombros y espalda. 

Chile. Es una provincia grande, que contiene en sí otras 
muchas provincias : nómbrase Chile por un valle prin- 
cipal llamado así ; fué sujeto al Inga, rey del Perú, de 
donde le traían cada año gran suma de oro, por lo cual 
los españoles tuvieron nolicia de este valle; y cuando 
entraron en la tierra, como iban en demanda del valle 
de Chile, llamaron Chile ¡i toda la provincia hasta el es- 
trecho de Magallanes. 

Eponamon. Es nombre que dan al demonio, por el cual 
jaran cuando quieren obligarse infaliblemente á cum- 
plir lo que prometen. 

Jota. Véase ojota. 



Llanto. Es un trocho 6 rodete redondo, ancho de dos de- 
dos, que ponen en la fíenle y les ciñe la cabeza : son 
labrados de oro y chaquira, con muchas piedras y dijes 
en ellos . en los cuales asientan las pininas ó penachos, 
de que ellos son muy amigos : no los traen cu la guerra, 
porque entonces usan celadas. 

Mapochó. Es un hermoso valle donde los españoles po- 
blaron la ciudail de Santiago, y llámase asimismo el 
pueblo Mapochó. 

Mita. Es 1 1 carga ó tributo que trae el indio tributario. 

Mitayo. Es el indio que la lleva ó trae. 

Ojota . y por contracción Jota. Especie de calzado que 
usaban las indias, el cual era á modo de los alpargates 
de España. Dábalas el novio á la novia al tiempo de ca- 
sarse : si era doncella se las daba de lana, y si uo, de 
esparlo. 

Paco. Especie de carnero que se cria en Indias, algo ma- 
yor que el común Son muy lanudos, y tienen el cuello 
muy largo. Son de varios colores, blancos, negros ó 
pardos. Es animal muy útil y provechoso, porque su 
carne es sabrosa y mantiene mucho. Sirve para el tra- 
uco y conducción de las mercaderías y géneros que se 
llevan dr una parte a olra. Los pacos á veces se enojan 
y aburren con la carga, y écuanse con ella, sin remedio 
de hacerlos levantar. 

Palla. Es lo que llamamos nosotros señora; pero entre 
ellos no alcanza este nombre sino á la noble de linaje 
y señora de muchos vasallos y hacienda. 

Penco. Es un valle muy pequeño y no llano ; pero porque 
es puerto de mar poblaron en él los españoles una ciu- 
dad, la cual llamaron La Concepción. 

Puelches. Se llaman los indios serranos, los cuales son 
íorlisiiuos y lijeros, aunque de menos entendimiento 
que los otros. 

Valdiiia. Es un pueblo bueno y provechoso : tiene un 
puerto de mar por un rio arriba , tan seguro , que varan 
las naos en tierra, y está fundado no muv lejos de un 
gran lago, al cual y á la ciudad llamó Valdivia de su 
nombre. Entiéndese que cuando se fundaron estos pue- 
blos era Valdivia capilán general de los españoles, y 
á el se atribuye la gloria del descubrimiento y población 
de Chile. 

Vicuña. Cabra montes que se cria en Indias : no tiene 
cuernos, y es mas alta de cuerpo que una cabra por 
grande que sea. Su lana es finísima y nunca pierde el 
color. 

Villa -rica. Es ctro pueblo que fundaron los españoles á 
la ribera de un lago pequeño , cerca de dos volcanes 
que lanzan á tiempos lauto fuego y tan alto, que acon- 
tece llover en el pueblo ceniza. 

Yanaconas. Son indios mozos amigos, que sirven á los 
españoles, andan en su traje, y algunos muy bien tra- 
tados, que se precian mucho de policía en su vestido : 
pelean á las veces en favor de sus amos, y algunos ani- 
mosamente , especialmente cuando los españoles dejan 
los caballos y pelean a pié; porque en las retiradas los 
suelen dejar en las mauos de los enemigos, que los ma- 
tan ei nellMlil Jlllenlc 



EL BERNARDO 

6 

VICTORIA DE RONCESVALLES, 

DEL DOCTOR DON BERNARDO DE VALBUENA (I). 



AL EXCELENTISMO SENOB DON FRANCISCO FERNANDEZ PE CASTRO, 

CONDE DE L.EMOS Y ANDHADE, MARQUES DE SARRIA , DCQL'E DE TAl'RISANO, ETC. 

Este poema heroico del famoso Bernardo del Carpió, en que so (Inscribo la esclarecida des- 
cendencia de la excelentísima casa de Castro, oá mas de catorce años que se le dedicó su autor 
en esa corte al gran Mecenas «lo todas las buenas letras y habilidades de España, el excelentísimo 
don Pedro Fernandez de Castro, queestá-en el cielo, hermano de vuestra excelencia; y después 
que la suya, con la agradable benignidad de su nobilísima condición, no se desdeñó di- honrar 
1 1 obra pasando los ojos por ella, debajo de la aprobación de su clarísimo ingenio se ganó pri- 
vilegio para imprimirla, lo cual hasta ahora no se lia hecho, por las dificultades con que uV 

ordinario caminan las cusas que van soliro diligencia de cuidados ajenos. Ahora su autor, que 

puede decir que ha salido do nuevo al mundo, de las soledades de Jamaica , donde este tiempo 
estuvo como encantado, por refrescar el gusto en lamei ia de haber hecho este pequeño 

Servicio á quien se debían los mayores de la tierra, la ha mandado poner en la estampa. Su- 
plica a vuestra excelencia, como a dignísimo sucesor, no solo de la nobilísima casa > estado, 
sino de las demás heroicas y soberanas virtudes, entendimiento, magnanimidad y gentileza de 

animo de su tan querido hermano, la favorezca con admitirla por suya, y dar licencia que ella 
y BU autor gocen, debajo di' la protección y amparo do un tan gran príncipe, la honra y acre- 
centamientos que desean, cuya excelentísima persona guarde nuestro Señor felicísimos años, etc. 

El doctor don Bernardo de Valluena. 

(I) Muv poras son las noticias que hasta ahora han podido adquirirse de la vida de este célebre poeta. Es, si, ¡n- 
dod ible que el doctor !><>> Bebiuhdo de Vauoeu ("), hijo de aun Gregorio de Villanueva y doria Luisa de \ albnena , 
ambos descendientes de familias nobles y muv distinguidas en Valdepeñas . d le habían desempeñado varios car- 
gos de república , nadó en la citada vUla, perteneciente ala provincia de la Hancba, el dia 23 de noviembre de 1568; 
pero ignoramos que circunstancia le hizo adoptar el apellido de su madre. Tenia aun puros años, y.,', porqac algún 
deudo suyo quisiera encargarse de su educación, ó por otra cansa asimismo desconocida, pasó a Nueva-I 

as estudios, y entró con efecto en uno de los colegios de Méjico, d lé dio pruebas de sn mucho in- 
genio y aplicación , pues no solo obtuvo el premio de ires certámenes poéUi os en que lomó parte, sino que biso 

progresos en la facultad de teología , n que se dedicaba , y recibió el grado de bachiller. Efectuóse uno de dichos 

certámenes con motivo de la festividad del Corpus, y presenciaron la adjudicación del premio el arzobispo don Pedro 
Moya y seis obispos que accidentalmente se hallaban en Méjico celebrando un con. ¡lio, que fué el tercero mejica- 
no, en el año 1385 Regresó a España no se sabe cuando, aunque algunos aseguran que en loas, y reí ibió en Sigüenza 
el grado de doctor, é Inmediatamente , sin duda , el nombramiento de abad mayor de la isla de Jamaica . dado que 
parece contaba a la sazón unos treinta y nueve años de ed.nl No ei a lodaí la anciano, y esto prueba el alto concepto 

de que gozaba, cuando en 10-0 fue electo obispo de l'uerlo-liico. I. a Academia Española, i eliriéndnsc á documentos 
sacad es 1 1 id ai chivo de lndias.de Se vil la, dice que asistió al concilio provincial de Santo Domingo en 1682 J 23, cons- 
tando también que visitó su diócesis y celebró lo De su vida nada mas hemus averiguado : mi muerte fué en 

aquella isla el lt de octubre de 1627, y por consiguiente a la edad de cincuenta y nueve años. Dióse sepultura á SU 

euer| n la capilla de San Bel ttai lo, que él mismo halda fundado en la catedral. 

Dejo impresas estas obras : La Grandeza mejicana , Méjico , 1604. — El Siglo de Om , Madrid, 1008; de «uvas dos 
ediciones nizo únala Academia, en la imprenta de Ibarra, el año 1841 ; y El Bernardo ó /.« victoria de Ronceevalli t, 

dado a luz por primera vez en Madrid, en 1021, en un tomo en 4.°; y después por don Antonio Sancha , en 1807, 
en tres tomos en 8.° 
La Cosmografía universal, El divino Cristiados 6 Crisliada, Loaltexa de Laura y El arte nuevo de Poesía , que 

también se le atribuyen , no se sabe s¡ llegaron a imprimirse : lo probable es que no, y que cayese Iginales en 

manos de los holandeses cuando, invadiendo aquella isla y saqueando el palacio episcopal . se apoderaron de la bi- 
blioteca de Valciena. 

O Enlhuena se ha escrito y se escribe treneralraonte; pero, autorizados con el ejemplo «le la Academia Española, que en so «lición de 
El Sijlo de Oro y l.tt i'.rantltrzíi tnrjn cm di?., esta correcefoo , luanas creido ICCrtada ¡a sustitución de laií por Ja \ cu Ij primera sjljbj ; 
tiulu mis, cuanto que asi uo iutriuj-iuius, como lo ha becbo el uso común, la le; de la etimología. 



1-ÍO DON BERNARDO DE VALBUENA. 

PRÓLOGO. 

Adnqob sacar ahora á luz esto libro, on alguna manera desdice de lo que en rigor (oca á mi 
oficio y dignidad, y a la profesión de pulpito y estudios de teología, poique el tiempo, dueño 
de las acciones humanas, de tal manera altera y muda las cosas, que lo mismo que en uno era 
gala y bizarría, en otro suele heredar diferentes nombres ; con todo eso, lo que en una ocasión 
lúe virtud reconocerlo por tal, en otra no puede ser vi< io; y asi, este poema, demás de haber 
sido los primeros trabajos de mi juventud, fábrica y compostura del calor y brio de aquella 
edad, (p;e tiene por gala semejantes acometimientos y paitos de imaginación, todo el es sugeto 
heroico y grave, lleno de honestidad, modestia y pureza de lenguaje, y cual di- necesidad se 
requería para celebrar el real origen y descendencia de la excelentísima casa de Castro , una 
de las mas calificadas de Europa. 

Y aunque para el vulgo y generalidad del pueblo, que por la mayor parte lee estos libros 
sin mas advertencia que á sola la armonía de los con onantes ó al superficial deleite de la 
fábula, no había que hacer este discurso; ni menos para los doctos, que, versados en letras 
humanas , saben de todo fundamento lo que yo aquí puedo repetir; todavía quise servir! I 
plato con salsa, á los unos, que procuren seguir los s de su arte, y á los otros, que si 
quisieren salir de su ordinario paso y entrar al fondo de las cosas, hallen senda y camino por 
dónde. Y asi, digo que, i ndo yo en los principios de mis estudios y por alivio dellos, po- 
ner en ejecución y práctica las reglas de humanidad que en la poética y retórica nos acababan 
de leer (clase por donde todos en la niñez pasamos), y celebrar en un poema heroico las 
grandezas y antigüedades de mi patria en el sugeto de alguno de sus famosos héroes, cuyas 
admirables hazañas, asombrando con majestad el inundo, también con la de su fama pregonan 
el descuido de su nación; me puse á buscar un asunto que, levantando con su espíritu el mió 
on la grandeza de sus partes, se llegase tanto á la perfección del arte, que, siguiendo yo el que 
desta facultad Aristóteles nos dejó en sus obras, esta mia saliese, si no con toda perfección, con 
los menos descuidos posibles. 

Este fué el fundamento de acometer en aquella primera edad, con los brios de la juventud 
y la leche de la retórica, á escribir este libro, que pudiera haber salido á dar cuenta de sí 
muchos años lia, pues de diez que se le concedieron de privilegio, son ya pasados mas de los 
seis, y poco menos de veinte que se acabó, aunque no de perfeccionar; que esto es inacabable. 
Al liii sale ahora por gusto y consejo de personas que le tienen bueno, y le saben dar mejoren 
casos de mayor importancia, persuadido que no, por haber trocado el tiempo, el estado y pro- 
fesión de las cosas, era justo se perdiesen aquellos primeros trabajos que para algo podrían ser 
bueno», supuesto que el dejarlos perder y olvidar para siempre no era de provecho para nada; 
con que me convino ajustar á su voluntad la mia, y dar, por la misma regla, cuenta de las que 
fui siguiendo en el discurso desta obra. 

Y* sea la primera, que por cuanto las fábulas que se fundan en alguna breve historia, dice 
el filósofo que son las de mayor artificio y lustre, y las que de la centella de la verdad dan el 
rayo del deleite vestido de mas verisimilitud y hermosura, trabajé en hallar una que, sirviendo 
de fundamento á mi poema, en sí misma fuese breve, admirable y de varón famoso, y tan llena 
de rastros de grandeza en la memoria de los hombres, que desde luego el tratar della la hiciese 
agradable y deleitosa. 

Tal me pareció la de nuestro famoso español Bernardo del Carpió, breve en su discurso, 
como lo son casi todas las historias de aquel tiempo; admirable por la pomposa fama con que 
siempre sus hechos se han celebrado de memoria en memoria hasta la nuestra; de principe 
heroico, descendiente de la real sangre de los godos, y por el consiguiente de la mayor no- 
bleza de la tierra. 

Y porque la acción en estas obras ha de ser una, y esa de la persona principal (que llaman 
épica) la mas famosa, escogí la mas célebre victoria de Roncesvalles, donde con la gente espa- 
ñola el rey don Alonso el Casto, su tío, por cuyo general iba, destruvó la potencia de Cano- 
Magno, que venía á dar sobre Asturias, vi nciendo por su persona y las de sus españoles los 
tan celebrados paladines de Francia, y dando de su mano, con el último de sus golpes, muerte 
á Roldan, el principal de todos, en que se remata la acción y el libro; porque, siendo aquella 
muerte la del hombre mas famoso que por aquellos siglos habia, pasar adelante en sus victo- 
rias fuera descrecer en la grandeza y majestad dellas. 

Algunos del número primero , á quien en estos discursos respondo , me habrán ya en diversas 
ocasiones hecho cargo que esta victoria de Roncesvalles y muerte de los Doce Pares en ella, 
se tiene comunmente por incierta y fabulosa, según la apurada diligencia de los mas graves his- 
toriadores de España, que, con ser en favor suyo, hay pocos que la admitan por verdadera: con 
que parece que desde luego entra esta mi obra manca, pues toda su máquina se funda ■ 
cimiento dudoso, y aun por ventura de lodo punto falso, pues los encantamentos de Orlando, 



EL PERXXüDO, PRÓLOGO. 1!1 

las bravezas de Reinaldos , Instra : ras j cercos de Mal 

ibarUerías de los Doce Pares, con su tan celebrado cronista 5 arzobi po Turpin, 
más licnen de fabuloso que verdadero, no solo en las bistorii , mas aun en el jui 

estimación de un moderado discurso. 

Digo pues á toda esta obji ¡ion, que lo que yo aqi i es un poema heroico, el cual, 

i doctrina de Aristóteles, ha de ser imitación di liumaña en alguna persona grave, 

donde en la palabra Mita clnycl lera.qui noi ugetodepoc la, que 

ha de ser toda pura imitación y parto leliz de la iva. Donde de paso se vi ra cuan inad- 

vertidamente hablan los que la principal calidad de i n illan que es el no ba- 

1 a desviado un punto ele la verdad : co i i que cnanto mas desta tuvieren, tanto ellos 

tendrán menos de poetas, pues dice el mismo filósofo, que ai la historia de Heredólo se li- 
en verso, no por eso sería poesía, ni dejaría de ser historia como antes ; que es la razón poi que 
tampoco Lucano es contado entre loa poetas, con haber escrito en verso. Porque la poesía ha 
de ser imitación de verd no la misma verdad, escribiéndolas cosas , no como ucedie- 

roa, que esa ra no sería imitación, sino como pudieran suceder, dándoles toda la perfección 
que puede alcanzar la imaginación del que I is unge ; que es lo que hace unos poetas mi 

que litros ; y asi, para un obra no hace al caso que \,¡- tradici s que en ella Bigo sean i lertas 

¿fabulosas; que cuanto menos tuvieren d historia y mas de invención verisímil , tanto mas 
se habrá llegado a la perfección que le deseo. 

La acción y fundamento del poema es este : el artificio de bu ampliación es imitando las per- 
sonas mas graves de la litada de Homero, porque la del rey Casto es la de Agamei ; la de 

Bernardo la de Aquili > , al cual la diosa Téüs dio á criar al centauro Quiron, como la liada Al- 
ema dio a Bernardo el sabio Oróntes ¡ Perraguto es Ayax Telamón ; Galalon, üllses ; Morganle, 
Diomedes . Roldan, Héctor ¡ y asi de los demás. 

Y porque a la majestad heroica, conforme a nuestra religión, liaren taita para lo verosímil 
las deidades y semideos con une los antiguos hacían t m admirables y pompo os sus poemas , 
el Boyardo y los que le han .nido inventaron en su lugar las hadas y encantamentos de 
los ma: ..s, que, siendo pote-t ides superiores, sirven de le\,int;ir la fábula, y hacerla en el de- 
leite y alegoría mas vistosa y admirable. Yo en esto seguí lo que halle inventado, por trata 

las mismas hazañas y de los mismos héroes que la común tradición nos da muertos a mano - 
de nuestro Bernardo y de sus españoles ¡ y asi. este poema se puede llamar el cumplimiento, 
la última linea y la clave que de Heno en lleno cierra el artificio y máquina de sus fábulas, y 

los portentos y asombros que de los principes de aquel siglo con tanta admiración leí . ,'- 

ido lo mejor de Italia v Francia. 

En la narración de la taluda, de tal manera proseguí su discurso, que, sin comenzarla por el 

principio, quedase en el fin patente y descubierta en toda, sus partes; porque, asi como el mundo 

consta de dos géneros di' cosas, unas naturales y otras artificiales , asi también hay dos modos 

atar y hacer relación de esas mismas cosas, uno natural, que es el histórico, y otro arti- 
ÜCial, que es el poético ; y asi romo seria defei tO en el di-eurso natural no comenzar las co- 
sas con claridad desde bus principios, siguiéndolas ordenadamente hasta los finí s, asi lo 
i o el artificial contarlas sin artificio, y como las cuenta el historiador ¡ y asi. conviene que la 
narración poética no comience del principio que lia de seguir, sino del medio, para 
que asi, al contarla toda, se comience, se prosiga y acabe artificiosamente , y traya 
en su discurso aquel deleite que el artificio con su novedad , y la novedad con su admiración 
suelen causar, lauto mayor cuanto mas ingenioso es, y mas sutiles y menos violentas invencio- 
bre. 
Sirve también < ste modo, de contar las cosas con artificio, de engañar disimuladamente el re- 
celoso gusto ,!,.[ lector, que i iempre con la prolijidad se cansa; el cual , ci ¡n nido mi lectura 

I medio- de la fábula, caminando tras los di eo de saber su principio, al encontrarlo, se 
halla tan cerca del fin, que no le es molesto acabar lo que resta; y esta es la razón porque 
mi poema no se comenzó, como dice Horacio, por los huevos de Leda, esto es, del conoci- 
miento de Bernardo, ni di su educación y crianza, sino de los alborotos de la guerra de Fran- 
cia, que ya le hallaron criado v hecho hombre valeroso en el mundo, sin dejar por eso de 
contar su nacimiento y origen, sus hazañas y descendencia, y cuanto del y de 01 iban 

escrito los historiadores mas graves de nuestra nación hasta ochocientos años después de su 
muerte, con lo mas llorido de las antigüedades y noble/a de España*, descripciones de lugares, 
montes, ríos y fuentes, castillos y palacios suntuosos, con una casi univi r al geografía del mundo, 
sembrada artificiosamente por él, y las costumbres mas notables de sus ni iones y aquellas que, 
por haber dejado vistoso rastro de si en las memorias de las gentes, maydigiias juzgué de ser 
celebradas. 

Y no solo este artificio se guardó en lo principal de la acción, mas aun en sus episodios d di- 
gresiones no hay tabula que, antes de mostrar su fin, no ponga al leí tor en las manos los prin- 
cipios de otra de no menor d ! ite \ gusto, dejando siempre la primera en el mayor riesgo y 
en lo mas apietado del nudo, y donde el deseo queda mas violentado, y el deleite mas empe- 



1 13 DON PEnNAItDO DE VAOT1ENA. 

Dado en lo por venir : artificio, á mi parecer, poderoso á llevar entretenido hasta el fin, con el 
natural apetito de saber, al gusto mas tibio y helado que en él entrare. 

Para todo lo cual, y para mejor tejer las narraciones de un poema tan largo, sin cansar dema- 
siado con ellas, procuré que la persona del autor hablase en él lo menos que fuese posible, con 
que también se pudo añadir á la tabula mas deleite ; siéndole por esta via permitido el exten- 
derse a cosas mas admirables, sin perder la verisimilitud; porque, si la persona del poeta con- 
tara los monstruos de Creta ó el origen de la ciudad de Granada, careciera lo uno y lo otro de 
aparencia de verdad ; mas referidos estos casos por tercera persona, queda con todo lo admi- 
rable, y el autoiyio fuera de lo verisímil; porque, si no lo es que Graviniase convirtiese en árbol, 
y Estordian en gusano de seda, eslo, y muy posible, que aquellos cuentos por entonces andu- 
viesen en las bocas de los hombres de aquel mundo, y los unos los contasen á los otros debajo 
de aquella misma opinión que los oían; que si de. la imitación poética la porción mayor de su 
fin es el deleite , en ningún modo le podrá dañar el enriquecerla de ese tesoro por todos los 
caminos posibles. 

Mas, porque este con perfección no se consigue menos que moviendo las pasiones del ánimo, 
y estas con ninguna cosa se mueven tanto como con la compasión y el miedo en los sucesos 
ajenos, que mientras mas lastimosos y tristes, mas poderosos son á mover los presentes; hice 
lo posible porque este poema, en sus partes y en su todo, fuese una apurada tragedia, y que 
asi,. lo principal de su deleite le naciese de la compasión de tantas muertes lastimosas, sucesos 
trágicos, destrozos de gentes, truecos de reinos y caídas de príncipes como por él van sem- 
brados; con que no solo se deleita el gusto, se mueve el ánimo y sus pasiones, mas aun con su 
encubierta moralidad y alegoría le deja instruido en las virtudes y saboreado en ellas , dibuján- 
dole entre el deleite de la fábula y sus colores retóricos, en la persona de Bernardo , que es la 
épica, un príncipe soberano, invencible, generoso, lleno de heroicas virtudes, de magnani- 
midad y fortaleza; en la del Casto Alfonso, un rey prudente y católico; en la de Cárlo-Magno, 
un victorioso y potente monarca mal aconsejado ; la atrevida libertad de un lisonjero, en Galalon ; 
un mancebo disoluto y libre, en Ferraguto ; un prolijo hablador, en Galirtos; en Angélica, una 
distraída cortesana, á quien ya el tiempo va marchitando los claveles de su rostro y las flores 
de su juventud ; en Garilo, un astuto ladrón ; y en Arleta, una sagaz ramera y una hechicera su- 
persticiosa ; la gran fuerza del favor, en la fuente de la hada Iberia ; en el desgraciado Arnaldo , 
ios embelecos y fábulas de un alquimista ; la disoluta vida de un tirano, en Bramante ; y las desa- 
tinadas blasfemias de un soberbio, en las de su hermano Morgante ; y en lo principal de la ac- 
ción , lo poco que hay que fiar en favores de fortuna y prosperidades de tiempo. 

Mas, porque locar toda la moralidad fuera dilatar demasiado este discurso, remito al lector que 
la quisiere al fin de cada libro, y de aquí, al principio del primero, por donde desde luego entre 
haciendo anatomía, sino de la apurada observación del arte, á lo menos de un cuidadoso é in- 
fatigable deseo de acertar con la vena del deleite, para dar con ella en la de su gusto. 

\ porque el ser los versos de muchas dicciones y sinalefas, los hace llenos y sonoros, y el 
tener pocas, flojos y humildes, y dos asonantes juntos disminuyen la suavidad de las cadencias, 
y los consonantes en verbales humillan mucho el estilo y le descaecen, se ha huido todo lo po- 
sible destas dos cosas, procurando llenar los versos de manera que, en cinco mil octavas que 
tiene este poema, que son cuarenta mil versos, no se hallará uno que sea de solas tres diccio- 
nes, sino que el menos lleno tiene cuatro, y de ahí para arriba, de ocho y de nueve, de catorce 
y quince silabas, y algunos de catorce dicciones y diez y ocho silabas, como el último de la 
octava 158 del libro ix, que dice : 

Que es bieu , que es mal , que es fin , que es vida j muerte. 



EL BERNARDO, 



LIBKO IMílMKUO. 



D bo este | rini r Ubi d I ■ ladoa .1,. |-., . . * \ r 

■Uioi i i «lijo de 1 1 i is pa- 
la, loa le Morgina . Ij irn~ii.ii del conde de S 

lo, el cual da n pri- 

vtnu con el rej Casio, y como el Unoo Mi leró del 
1 pcndorCirlo M 

lovld e Ion Galferoa un nr.m socorrode R 

moni.' desbátalo ei .i n le Rosta y mi 

amante, y la ln-rüiusj ar.|Uiti'i:tura uY l>- pa rgina. 



Caen time, oh Van , tú, el varón (pie pudo 

A i. miga" Erancia echar por tierra, 

Coando de Honcesvalles el de lo 

gimió :il ^r.in peso de ll guerra : 
|Tanto i' n Alcina hizo un dolor mudo! 
, i mto el celoso ardor que su alma encierra! 
i i anto i.i eni ¡dia obro . tamo la saña 
De defender su invicta tierra España, 

ahí donde de on grave desafío 
El trágico suceso lastimoso, 
A tus pies de un leonés . el cuerpo frío 
Del francés arrojó mas orgulloso ' 
i ii . de esta fuente caudaloso rio, 

De su real sucesión fruto precioso. 

Por quien la fama ya promete a Castro 
Laminas de oro y bultos de alabastro : 

Mientras que de Austria el sucesor divino. 
Por honra a su diadema soberana, 
A su diestra el asienta mas vecino, 
Cual m. i n es, en dát tele se ufana; 

Y el nuevo mundo, de gozarte indino, 
En voi le adora j en librea humana, 

Y tu sangre, heredada de mil reyes, 
Honor le envia, y moderadas leyes ; 

Maestra aquí tu valor; que si allanares 
Del Parnaso a mi roí las agrias cuesl ts . 
Las alas que en mis hombros levantares, 
Te dejare en tu heroico templo puestas. 
Esténse Apolo v Baco en sus altares, 
Este .lando furor, y aquel respuesl 
Que tu. que en majestad al mundo sobras, 
Con tus grandezas honraras ñus obras. 

Donde en el mar Cantábrico se acaba 
La rica Europa, ven su golfo helado 
Las fértiles arenas ciñe y i iva 

Al inculto español nunca domado; 

i n pequeño rincón solo quedaba , 
Clin- al bárbaro tur. u- había sobrado, 
Y' en él el Casto Alfonso recogido, 
De estrecho y breve termino ceñido. 

Aquí se conservaba antiguamente. 
Como en el duro pedernal guardada, 
La santa luz de una centella ardiente, 
Jamas del infernal hielo apagada : 
Aquella ilu-lre y belicosa gente, 
De la fortuna bija regalada, 
Corona universal , cetra fecundo . 
De honor a España, y de gobierno al mundo. 

Y bien que entonces del furor de Marte 
Viese arruinado su florido asiento , 

Y del morisco bárbaro estandarte, 

De sombras Heno y de pavor el viento ; 
El que mas tuvo en sus despojos parle, 
Menos seguro vio su vencimiento : 
Que no trueca su tierra á gente extraña , 
Menos que á sangre , la invencible España. 



No te \¡.. en Cólcoi el vellón divino. 
Bañando el aire con vislumbres de ora . 

Enlri mas enemigos . cuando i 

La flor de Grecia ■ entrar en in tesoro; 

>i i. anzanas del metal mas Uno, 

i luí Mlat i ii > bcnefli ia el moro, 

De mi- ii.n ule- fueron asaltadas . 
.Ni con in.is sed ni mas calor buscadas . 

Que el agradable i eino ¡ fértil tierra 
Que el r.eiis riega, fué de gente extraña; 
Que es hambre 3e oro la sangrienta guerra, 
Rija cruel de la ambición y sana : 

Y los I |Ue en su veno encierra 

Sil mpt .- inquietaron i la rica España , 
Desangrando sus venas por mil modos, 
Griegos, romanos, árabes y godos. 
\ lodos dio la bái fuá codicia 

De su- niélales loco atrevimiento 

De violar con hidrópica avaricia 
Los sacros bosques de so alegre asiento; 
Hasta que al Bn , de Arabia la malicia. 
Con soberbia crueldad y horrible intento, 

Mas de sangre se. líenla que de imperio, 

Volvió el buyo en estrecho cautiverio. 

Y aunque desde aquel .lia lastimoso 

Qtw sobre el desgraciado Guadalete, 

Caven. lo el nomine ilustre y cidro honrOSO, 

Donde en el mar de Cádiz se entremete , 
De a/ares hizo el hado SU reposo , 
Y' que de su grandeza se interprete 

El agorero no , en quien liuiiiliiln 

Su invencible valor, quedó en olvido; 

La paz y majestad que antes gozaba, 
Vuelta guerra y común desasosiego, 
Cuanto en sus aludios términos sonaba 

Era .le un icio?. Marte el voraz fuego; 
La altiva frente desdeñosa j brava , 
De ardiente rabia llena y Furor ciego. 
Viendo seminado en su español distrito 
Del niauní pueblo el numero infinito; 

Y bien qué á un triste asalto y ronco estruendo 
Vio siempre su primer sosiego asido. 
Después que entre peñascos revolviendo 

Sobre el honor j .rédito perdido, 
Salió del cuello altivo sacudiendo 
El yugo infame á que le había rendido, 
Sin gozar tiempo, término ni tierra. 
De asaltos libre , >' de ambición de guerra : 
Mas en la que al presente está alterada, 
A toda antigua competencia excede, 

Sin que desde la cundiré mas nevada 
Del Alpe helado al firme Atlante, quede 
Pueblo, gente Ó nación tan olvidada , 
Que en ella con su riesgo no se enrede ; 
Que esie fué el ademan en que fortuna 
Quiso de mil tragedias hacer una. 

Ni cuando sobre aquella cueva altiva , 
Alcázar real de la perdida España, 

Del valiente Alealuau la furia esquiva 

Cubrió de gente > tiendas la campaña; 

Y a no le reservar per-. .na viva, 

Espigada de lanzas la montaña, 
I n nuevo rey acometió escondido, 
Que con mil hombres le dejó vencido : 

Ni cuando á sus magnánimas conquistas 
El católico Alfonso abrió la mano , 

Y con mas lanzas que Trinacria aristas 
Pasóa Galicia ejército asturiano: 

Y en varios lances y en copiosas listas 
Gran numero añadió al pueblo cristiano 
De victoriosos triunfos, cuya gloria 
Eterna da á los siglos su memoria : 



1-U DON BERNARDO 

Ni (Uro alboroto , brega, m ruido, 
De los que en aquel tiempo peligroso 
1:1 grave n ¡no vieron consumido, 
De asaltos lleno, j falto di reposo: 
Ni con mayor estruendo y alando 
Sonó el ames de Marte belicoso, 
Que hoj sobre la cerviz v altiva frente 
De la francesa y española gente. 

Las causas de tan nuevas disensiones 
¿Qué furia las sacó sobre la tierra? 
¿Guál dios de tan parientes escuadrones 
La ira trazo desia enconada guerra? 
¿Na. ¡eron de odio antiguo sus pasiones, 
O del furor que la ambición encierra? 
¿O las cosas viólenlas cuesta arriba 
Su misma pesadumbre las derriba' 

¿Por dónde abriré senda a ios portentos 
Que estos siglos sembraron por el mundo'' 
¿ En cuáles casos , sobre cuales cuentos 
Mi estéril verso volveré fecundo? 
Desla antigua preñez de pensamientos, 
¿Cual el primero haré, cuál el segundo? 
¿Qué brazo, qué valor, qué brio, qué saña, 
El discurso guiará desta hazaña? 

Por los campos, sepulcros olvidados 
Se lian visto temerosamente abiertos, 

Y los enjutos cuerpos descarnados , 
De triste amarillez salir cubiertos : 
Los ojos sin mover embelesados, 
La voz sin fuerza , los cabellos yertos, 
Pregonando desdichas no pensadas, 
Con los vivos trocaron sus moradas. 

El mar sus peces espantó bramando, 

Y la tierra tembló de su bramido, 
A quien mil monstruos fueron afeando 
De vista y talle nunca conocido : 
Donde tal madre se asombró mirando 
El hijo que ella misma habia parido, 

Y muchos sin nacer, en no aprendidas 
Palabras dieron voces escondidas. 

Y donde el nuevo horror en sangre fria 
Los alientos volvía mas briosos. 
Donde con mas violencia prometía 
Tristes tragedias á los lastimosos, 
Era sobre los ánimos que \ia 
De lo mejor del orbe victoriosos ; 
Que siempre los favores de fortuna 
Crecen para menguar como la luna. 

Reinaba en las regiones de Occidente 
Carlo-Magno, un gran principe famoso, 
Principe á quien las agudas de Oriente 
Su estandarte volvieron mas pomposo : 
Obedecido de invencible gente, 

Y sobre mil ciudades poderoso, 
A cuyo nombre ilustre y lirios de oro 
Reverenció el cristiano, y tembló el moro. 

Los altos muros de trofeos cargados, 
Fama á sus victoriosos escuadrones , 
Los altares y templos coronados 
De conquistadas armas y. pendones, 
Despojos de enemigos destrozados 
De indómitas y bárbaras naciones, 
Que las mas peregrinas y extranjeras 
Llenas vieron de espanto sus banderas. 

¿Quién á los altibajos de la vida 
Punto dará y compás tan acertado, 
Que cortando del tiempo á su medida 
i.l circulo feliz saque cuadrado? 
Ninguno hasta el ün de la partida 
Se sueñe á sus contentos ajustado ; 
Que en suerte humana todo es movimiento : 
Ni mal que dure , ni placer de asiento. 

Triunfante el victorioso Cario-Mano 
Con los favores de la instable rueda , 
Persuadido vivia (pie en su mano 
El punto estaba de tenerla queda : 
Frágiles trazas del juicio humano, 
Que quien mas ti:' en él , sin él se queda; 
Que cierto es en la noche mas serena 
Ei descrecer la luua en siendu llena. 



DE VALBUENA. 

Después de haber el mundo amenazado 
La fama con la voz de sus victorias; 
Después de d ir su nombre celebí 
Con letras de oro escrito en mil memorias; 
Después de haberle a su sabor colmado 
Fortuna el vano plato de sus glorias, 

Y que cebado en ellas su contento, 
Menos temía del contrario viento; 

Para reseña y fin de sus mudanzas, 

Y freno de ambiciosos corazones, 
En su fama y pomposas esperanzas 
Hoy la flaqueza muestra de sus dones; 

Y pues á Us mas firmes confianzas 
Las desvanecen flacas ocasiones, 

Del bien ó el mal que el tiempo nos envía, 
Será mas cierto el juez el postrer dia. 

Tenían sus belicosos paladines 
Lleno el mundo y la fama de proezas, 
Que en lisonjera lengua a varios fines 
Nuevas ensanchas daba á sus grandezas, 
Sonando eu lo mejor de sus clarines 
De Orlando las victorias y bravezas, 
Los muertos reyes , los gigantes fieros 
De su invencible brazo prisioneros. 

Del bravo Almonte y nuevo rey troyano, 
Y' el altivo Agricon la sangre ardiente 
Que halló su espada y derramó su mano 
Sobre las yerbas, aun se está caliente; 

Y de Cimosco el instrumento vano, 
Ya sin rayos ni luz resplandeciente, 
Por orla al vencimiento y triste caso 
Del soberbio Agramante y rey Gradaso. 

Mas como no bay valor, siendo extremado, 
Sin carcoma de pechos envidiosos , 
El mundo dcste antiguo error llevado, 
Lleno estaba de quejas y quejosos, 
De tan largas venturas enfadado ; 
Que no hay sin agraviados victoriosos, 
Ni hombre tan ajustado y tan querido. 
Que de alguno no sea aborrecido. 

Las Hadas, que á las cosas variables 
De nuestro inferior mundo dan gobierno, 

Y en cavernas V grutas espantables, 
Vecinas viven del silencio eterno, 

Y' del antojo humano los mudables 
Gustos al suyo revalidan tierno, 

Y en sus varios asientos desiguales, 
Los bienes acrecientan y los males : 

Estas, de los franceses paladines 
En general estaban agraviadas, 
Destruidos sus palacios y jardines, 

Y su halago y caricias despreciadas : 
Alcina sus tritones y delfines , 
Focas, ballena y redes delicadas, 
Deshechas ya , y en libertad Rugero 
Del torpe lazo en que se vio primero : 

Despreciada Morgana y su riqueza ; 
Febosilla , su fama destruida ; 
Falerina , su astucia y sutileza ; 
Olofana , sus galas y comida ; 
Filteorana , su amor y su belleza ; 

Y la soberbia máquina caída 

De Limaturia , Bruna y Aquilina , 
Y T el juvenil ardor de Dragontina. 

Ninguna en el fatal colegio habia 
Sin queja dé francés, ninguna al cielo 
Sin lágrimas miró desde aquel dia 
Que la furia de Francia pisó el suelo, 
Sino fué Logistilla, que seguia 
Desta parcialidad el mejor celo, 

Y sobre todas la afeitada Alcina 

Es la que á su venganza mas se inclina. 

Esta en un lago oscuro, de horror lleno, 
Su jardín y su casa destruida , 
Consumiéndose estaba en el veneno 
De la afrentosa injuria recibida : 
Bien que su fértil isla y bosque amero 
Cobrar pudieran la beldad perdida, 

Y ella su alcázar con mayor tesoro 
De cristal reformar, y lazos de oro. 



I!. BERNARDO, LlUItO I. 



Mas, ardiendo m deseos do venganza , 
A solo csie deleite y guato aspira ; 
Que es mujer agraviada con mudanza, 

Metida en un celoso infierno de ira : 
Conoce oue le ofende la tardanza, 

Y que si la ocasión se le retira , 

Su agravio pasara; que el lieiu¡.ci leve 

Las penas traga , j ios agrav ¡os bebe. 

Y como con la cólera quemad l 
Se alumbra y sutiliza el pensamiento, 
De uno en olro discurso dio la Hada 
Kn la (raza mejor para su intento. 

De aquella rica y peligrosa espada 
One Kaierina obro en su encantamento, 
Kn conjunciones de menguante luna, 

Y temples de mudanzas de fortuna, 

Se acuerda , y revolviendo sobre el caso 
Los libros de su ciencia peregrina, 
Sin dejar del oriente al turbio 01 aso 
Planeta, si^no, aspecto y ln/, divina 
Que no Consulte . si- :i y niiila id paSO, 

Llegó a saber que el bado determina 

Adquiera aquella espada vigor nuevo 

En la templada sangre de mi mancebo- 
Faltóle un punto cuando fué forjada 
En las observaciones de su estrella, 

Y esta falta , con sangre reparada , 
Sus vivos filos volverán sin mella, 
Invencible, y su árlilice ven;;. ola 
La dejará, y á Alcina sin querella, 
Si la bañare en una oculta guerra 
La mas heroica sangre de la tierra. 

De un mago aspecto el abreviado punió 
A decirle llegó que el mar Tirreno 
Ya sobre sus cristales tiene, junto 
A un galeón de amor y de armas lleno, 
Un joven español, que puesto á punto 
Se vía entrar por su entoldado seno , 
A que la autoridad de un rey severo 
blasón y armas le dé de caballero. 

Es de suyo el contento bullicioso , 

Y Alema, que le l.a puesto en la venganza, 
Al orgullo de su ánimo brioso 

Cada hora le es un siglo de tardanza. 
lina carroza de cristal lustroso, 
Que una piedra preciosa á otra se alcanza , 
De oro las ruedas, de marlil los tiros, 
Los clavos de diamantes y zafiros, 

Para ir a los jardines de Iforgana 
Hace aprestar, y en forma contrahecha 
De vana plumería y pompa ufana , 
Al yugo dos soberbios grifos echa , 
Que en invencible vuelo por la vana 
Región del aire, una alba hermosa hecha . 
La llevan, y ella derramando amores. 
Llueven hechos aljófar por las Dores. 

En silla de oro y rica pedreria , 
En el triunfante carro recostada , 
Con mayor luz que la que saca el dia 
La mañana de mayo mas pintada, 
De perlas, de rubis y argentería 
Por el cabello vuela una lazada , 
Que haciendo el rostro un sol , sirve de llama 
Que en bellos arreboles se derrama. 

De blanca tela de oro con plumajes, 
De diamantes y aljófares menudos 
Vestida, y por las puntas y follajes 
Erres de perlas y cuajados nudos; 
Entre doradas nubes y celajes. 
Volando pasa por los aires iñudos 
Al lago blanco que Morgana habita 
Entre el frió Gcta y el helado Escita. 

Tomó la Hada toda esta belleza 
Del primer arrebol de la mañana ; 
Que del mago pincel la sutileza 
Lo sano enferma, y lo doliente sana; 
Lo feo agracia, al muerto da viveza, • 
La encogida vejez vuelve lozana , 

Y al fin hacen y ungen sus unturas 
Alegres teces, muñas hermosuras. 



iiov la sova amasó de un rojo cíela 
El vengativo gusto de la Hada , 

Y á la enemiga Francia torció el vuela . 
Por ver cuál nuevo ardor la da ocupada ■ 

Miró, y gozando triunfos sin leerlo, 

La vio He pompa ) fiestas coronada < 

Tan llena de \ ut i irías , que en su adorno 

i ii despojado mundo goza en torno. 

Si bien de la jornada y pretensiones 

En que Saturno agüera su caida , 
Nuevo rumor bailo y alteracionesi 
En anuas toda j en furor metida ; 
Contrapuestos sus llenos escuadrones 
A una lasada gente , asi rendida 
Al \ iolento rigor del duro bado . 
Que apenas tierra en que morir le ba dado. 
Contempla la Boberbia y aparato 

Del belicoso ejorrilo, y las ln [a 
Que á vueltas de la guerra y su rebato 

En públicos carteles vuelan puestas; 

Y en esto divertida un breve ralo , 
Pasa el lleno, sus aguas J llore. las, 

Y Holanda, un tiempo dura é inclemente. 
Mira ya de agradable y culta gente. 

Deja el fuerte Cales a la siniesira, 

Y los peñascos anglicos nevados. 

La Quersoneso cimbrica á la diestra, 

Y con el marque le escarba los costados: 

Y Zelandia amenísima le muestra 

En los golfos de Esquenia sus piscados, 

Donde, volando cd carro cristalino, 
A la Noruega tuerce su camino. 

En el Gótico mar mira al oriente 
De Colmar los alcázares famosos , 
Ahora patria , y otro tiempo fuente 

Y origen , de los godos belicosos; 

Y siguiendo la costa del poniente, 
De la Suecia goza los preciosos 
Metales, que revientan por los riscos, 

Y las fieras que amparan sus lentiscos. 
Pasa á Fímarqiiia , y sobre el cristalino 

Y endurecido mar que la costea , 
Conoce en el peñasco Suben! ino 
El peligroso golfo que la ondea ; 

Y dando á las espaldas el eoiilino 

Fuego tpie en la encubierta Tileumea 

A las alturas de Diarmia sube, 
Allí se baja de su hueca nube. 

Estampa de las ruedas las molduras 
En la vega de Elsingue placentera , 
Gozando de las nuevas hermosuras 
Que en sus flores sembró la primavera; 
Y' por entre arboledas y frescuras 
Del lago blanco llega á la ribera, 
En cuyas playas el mayor espacio 
Ocupa de Morgana el gran palacio. 

Fueron en este lago antiguamente 
De Calatea los baños celebrados, 
De cuyo pecho y cuerpo trasparente 
La tibia leche y el cristal mezclados 
Le dan nombre y color, y la corriente 
De Varciga á la mar nuevos pescados. 
Que de sus revoltosos y anchos senos 
Por secretos caminos le hace rrÜuos. 

Humillando jazmines y azucenas, 
Rosas y lirios que el placer retoza , 
De blanco aljófar y de olores llenas 
Las ruedas van de la imperial carroza ; 

Y la playa, el cristal y ondas serenas 
La Hada mira, y con la vista goza 
De un florido tapiz y alfombra rica 
De cuanto abril y mayo multiplica. 

Del inmortal laurel en la guirnalda 
Que en torno ciñe el lago, considera 
Itruñida plata y cercos de esmeralda. 
Que un resplandor en otro reverbera ; 

Y en las floridas rosas de su falda , 
De pedrería una estrellada esfera 

De no menor beldad que la que en vuelo 
Trastorna por sus bóvedas el cielo. 

Id 



u« 



DON BCBNABDO DE VAT.BTFNA. 



Dentro del tertil bgn , hacia b pr.rte 
Que le apunta la luí de la mañana , 
(i por natural curso 6 fuerza de arte, 
Está una fresca ¡sida y tierra llana; 
De cien torres ceñido un baluarte. 
Donde resurte, vuelto espuma cana. 
El cristal tierno, <]iie en hermosos lejos 
Sirve á sus playas y árboles de espejos. 

Aquí, sobre cimientos de alabastro 

Y mármoles preciosos, se levanta. 

Hecha de un cerco en conjunción de un astro. 
De un real palacio la soberbia planta , 
Sin que de cimbrias ni canteras rastro 
Quedase al mundo de grandeza tanla ; 
Que Morgana lo hizo en sola un hora, 
Al romper blando de la tierna aurora. 

En doce altivas torres dividido, 
Donde el diestro primor de un nuevo Apeles 
Mil lazos relevó de oro bruñido 
Al vuelo de sus altos chapiteles; 
El jaspeado muro compartido 
En dorados balcones y rejeles, 

Y el claro ventanaje en mil maneras 
De alegre luz y claras vidrieras. 

Las altísimas bóvedas cargadas 
Del peso real de un bárbaro tesoro, 
De bruñido alabastro las portadas. 
Los firmes quicios de metal sonoro, 
Sobre que se revuelven ajustadas 
Las puertas de marfil y clavos de oro ; 
Que es esta bada la que al mundo vano 
Las riquezas reparte de su mano. 

Crece un fresco jardín sobre la playa , 
A sus resacas y frescor dispuesto, 
Del quebrado cristal florida raya , 
Y' del deleite humano alegre puesto ) 
Donde Pomona de su verde saya 
El regalo mayor dejó traspuesto , 
Sembrando por sus yerbas y sus flores 
La humana industria todos sus primores. 

De un lustroso cristal muro almenado 
La corva playa ciñe del poniente, 
De dorados balcones rodeado, 
Al precioso jardín pomposa frente; 
Donde del rico mayo el matizado 
Artificio, en la cerca trasparente. 
De rayos de oro forma , y de vislumbres. 
Hermosos visos y encendidas lumbres. 

Que al jugar por los árboles el viento, 
Y' el sol dorar sus hojas de esmeralda , 
Del claro golfo en el mudable asiento, 
Del real jardin la altísima guirnalda ; 
A la vista hace del que mira atento, 
De verde , azul, de rosicler y gualda, 
Bellos reflejos , claros resplandores , 
De un mezclado color de mil colores. 

Tal de vidrio sutil hinchadas pomas, 
Del claro alinde por el terso poro, 
Alegres fingen de lustrosas gomas 
Jardines de esmeralda y bosques de oro ; 

Y en bellos tumbos de preñadas lomas , 
La matizada cera abre tesoro 

A unos alegres avisos . que en reflejos 
La vista engañatram fingidos lejos. 

Y asi la Hada , por la selva ampua 
Mientras volando pasa su carroza, 
De aljófar y oro la campaña llena , 
Sus flores mira y sus olores goza : 
Ve el palacio , el jardin y la serena 
Playa , donde el verano se remoza , 
Qué en aquel punto al despuntar el diá 
Luces sembraba y rosas producía. 

Ya de las torres un elarin bastardo 
La salva hacia á la amorosa Alcina, 
Que fen vista alegre y ánimo gallardo 
Doblando iba la playa cristalina , 
Cuando en hábito humilde y paso tardo, 
Entre dos mirtos y una parda encina , 
Ln bulto vio... Mas yo , que un mundo entero 
Confuso miro, darlo en orden quiero. 



La pluma vuelvo á la intricada masa 
De historias que en aliento y son divino, 
Como de un nuevo abril flores sin tasa, 
Por este asunto brotan peregrino : 
Después diré de la encantada casa 
La traza , el modo y lin deste camino ; 
Que de la historia aqui la grave suma. 
Tras su vuelo arrebata el de mi pluma. 

Y el triste y ronco son de las cadenas 
De un conde por envidia aprisionado , 
Aunque al Bey sordas, porque son ajenas, 
Ya mi música y voz han destemplado : 

Y sus canas , de honor y llanto llenas , 
Piden que deje el cuento comenzado, 
Por ver de sus delitos el proceso; 
Que es obra santa consolar un preso. 

Tuvo el rey Casto una gallarda hermana, 

Y hubo en Saldaña un conde valeroso, 
Ella Venus en gala cortesana , 

El en braveza un Marte belicoso , 

Y ambos de la nobleza castellana 
La fuente de caudal mas abundoso, 
En quien mostraron su poder á una 
Los tiempos, el amor y la fortuna. 

El tiempo les dio en gracia y gentileza 
Colmada a sus deseos la medida, 

Y del pródigo amor la ancha largueza ; 
Todo el vivo placer con que convida : 
Solo de la fortuna la tibieza 

Su gloria dejó en llanto convertida , 
Con que sus gustos, vueltos en dolores, 
Tuvieron mas de amargo que de amores. 

Duró el tiempo feliz de los amantes 
Lo que el sagaz recato en su cuidado; 
Que en el amor los gustos importantes 
Son hurtos de contento reservado : 
Al fin, con ocasiones semejantes, 
Del cielo llegó el tiempo señalado 
Que á Bernardo, con próspero ascendiente, 
La vida había de dar y luz presente. 

Y luego que en los signos mas dichosos 
Que en sus esferas vio el cielo sereno , 

Y á gozar de los siglos venturosos 
Salió encogido del materno seno , 
Incitado de pechos envidiosos 

El Bey, quitando á la templanza el freno, 
De su hermana y el conde de Saldaña , 
A pesar se vengó de toda España. 

Y en justa pena al descortés delito 
De haberse tras su antojo desposado, 

Y en la ciega pasión del apetito 

Su real palacio y opinión manchado, 
Con dura ley y riguroso edito 
Oculto el niño , el Conde aprisionado, 
A su hermana hizo monja, con que pudo 
Torcer del firme matrimonio el nudo. 

Sobre tres quintos lustros daba el cuarto 
De su curso infeliz la mayor parle, 
Que de gustos, ayuno y penas harto, 
La honra y la fania de Saldaña y Marte, 
En el mas solo y encubierto cuarto 
En que un torreado alcázar se reparte, 
Vivía en su cadena y prisión fuerte , 
Sí es la vida en prisión vida y no muerte. 

Guardaba el mundo tan oculto al Conde, 
Que ya los vivos le tenían por muerto , 

Y si está preso , nadie sabe dónde ; 

Que el Bey por mas seguro lo ha encubierto; 
Y' siempre á un desdichado corresponde 
Olvido general, favor incierto; 
Que la fortuna , al trastornar su esfera, 
Ninguna gloria antigua deja entera. 
De un ofendido rey el rigor grave 
Ponerle pudo en cárcel tan estrecha , 
Que ni del dia ni la noche sabe. 
Ni cuál favor le daña ó le aprovecha : 
Del trato mas hidalgo y mas suave 
Con mas recelo vive y mas sospecha ; 
Que es grave riesgo y" de áspero castigo 
Un ofendido rey por enemigo. 



EL BERNARDO, ¡JURO 1. 



117 



Asi en larga cadena aherrojado, 
El preso Conde sin v i \ Ir vivía , 
Cuando un hombre de nuevo aprisionado 
Su tristeza aumentó j so comp 
De ispéelo afable, rostro autorizado! 
De discreción no centro y cortesía ; 
Que '.oh las partes que con fiesta doble 
El lastre muestran de la sangre noble. 

CeBldo en lomo de un doblado muro, 

En l;i Muía de Lu ni cuarto habla , 

Que un ciego caracol por mas seguro 
a mis lóbregos senos descendía : 
Secreta estancia , calabozo oscuro i 
Donde jamas llegó la luí del día, 

Y tal, que al definí aente maa amigo 
De ' írcel le servia y de casi! 

A esta bajó Teudonlo por ma-. tuerte ; 
Que asi el honrado preso se llamaba ; 

Y al afligid» Conde allí la muerte , 
Por sobrarle la vida , le Dallaba : 
Llegó el huésped , j tuvo i reliz suerte. 
Aunque en la cié i sepultura entraba, 
Ver otro muerto allí ; que todavía 
Consuela en la aflicción la compañía. 

Diéronse en cortea trueco afablemente 
El pea ime j la bienvenida ■ una, 

Doliénd ■ ida uno del presente 

Daño que al otro lia hecho la fortuna : 

El Conde , como aquel que lia estado ausente 

Del cielo . '■! claro sol > errante luna, 
Tantos anos cerrado en el profundo, 
Podíase ya ¿bular por de otro mundo. 

Y deseando saber qué nuevo estado 
Las cosas alcanzaban de la tierra . 
Quién gobernaba el reino, á cual cuidado 
La dulce paz está . y á cuál la guerra ; 
Dejando su valor disimulado ; 
yin' quien luego lo dice todo, yerra ; 
Asi con un tintillo regocijo, 
Afable, vuelto a don Teudonio, dijo : 

«Señor, aunque en mis culpas lie aprendido 
Que jamas el castigo faltó en ellas , 
Se t amílico que no siempre un afligido 
Padece v sufre agravios por teuell.is ¡ 

Que el tiempo, muchas veces competido 

Del i Ir ir. o rigor de las estrellas, 

'I i -oc .11 se v ,iiios , y enviar al suelo , 
En vez de alegre sol , borrasca y hielo. 

»Y ahora vuestra presencia resplandece 
Aun entre estas tinieblas, de tal modo, 
Que en su compuesta gravedad parece 
Retrato singular del valor godo. 
Y'o, señor. 50] un hombre en quien fenece 
De mi principio y lin el nombre todo : 
No tengo mas valor ni mas estado 
Que ser dichoso ayer, y hoy desdichado. 

>No os quiero ya informar de mi derecho; 
One en |s , rcel no baj preso con delito; 
Todos están sin culpa , y sin provecho 
Es dorar á la culpa el sobrescrito : 
Solo os ruego , señor, si á un noble pecho 
Amor con sola ceremonia y rito 
Puede obligar, conozca ahora el vuestro 
Que le deseo servir en mas que muestro. 

" Y en recambio me deis , de vuestras cosas 
La parle que sin riesgo OS pareciere, 
Seguro que en las ir, síes ó dichosas 
H¡ gusto os seguirá como pudiere : 
Mas si estas son demandas peligrosas 
Que ni el lugar ni el tiempo las requiere, 
I i el me en trueco, porque asi se ahorren. 
En el mundo ¿qué mundo y tiempos corren? 

»;,Qué cetro le gobierna y rige ahora? 
Qué guerras hav de nuevo? Qué dictados? 
¿Si es ciega todavía la señora 
Que da y reparte reinos emprestados? 
¿Quién se señala en armas? Quién adora 
La fama? Quien celebra sus cuidados? 
,' Qué ritos, qué preniáticas, qué leyes, 
O qué lisonjas privan con los reyes? » 



L 



Asi el Conde; y Teudonio, ;.si admirado 
lie la prudencia j gravedad del preso , 
En lauto que baldo estuvo colgado 

De mi dulce disc u 

Di piel discreto preguntar pagado . 
Di la preguntas y su grave pe o . 

i i entereza del I no . i el modo 

i ni de pecho real \ i» raleo en iodo. 

Y en su- penas suspenso v divi i lido, 

sin conocer al olvidado Conde . 
Teudonlo, mas de honrado y comedido 

Que gustoso de baldar, asi responde: 

51 101 Sgl a\ lo . ron que me ha Iranio 
Fortuna aquí , lugar me dan por donde 

Aliviar tu cadena y mis prisiones . 
Gran campo han descubierto tus razones. 

La t i.i ra está sembrada de portentos . 

De grandezas basta ahora nunca visias , 

FamOSOS hombres, de altos pensamientos. 
Armas, giien.i s , furor, pleitos , conquistas : 
I lelos javanés , barbaros míenlos , 
Altivos reyes , <|ue en copiosas listas 
El mundo sacan ti soberbio alarde 
De un desmán nuevo en que hoy se enciende y arde. 
■En gran riesgo está España de perderse, 

Preñada <|e eoslosos enemigos, 

Lijero el Rev, y fácil de creerse, 

Y sin bailad y fe los mas amigos : 
Harto desto en mis causas puede verse, 
i servir mis agravios de testigos. 
Pues mis nuevas cadenas y prisiones 
Son de eterna lealtad los galardones. 

»Es Teudonio mi nombre, y mi famoso 
Linaje en todo el orbe conocido, 
Del feliz Recaredo en rio copioso 
Por sucesión legitima traillo 
Hasta don Pedro, duque valeroso 
De la Cantabria, padre esclarecido 

Del católico Alfonso y del valiente 
Eruela, de corazón y de alma ardiente. 
«Fué sucesor de Alfonso otro Eruela , 

Y el generoso infante Yimarano, 

Por quien del Hoy su hermano la cautela 

Cruel le hizo y fratricida hermano : 

Ili'sle un hijo quedó en su iuliel tutela, 
A quien en recompensa dio el tirano. 
Del muerto padre y de su injusta saña , 
En titulo el condado de Saldaba. 

»Del Eruela Primero, hijos famosos 
Aurelio fué, Teudonio y don llermudo. 
Soldado el uno, y reyes poderosos 
Los dos; que es cuanto el tiempo darles pudo : 
Teudonio otros dos hijos belicosos 
Dio al mundo, y de los dos el mas membrudo , 
Por animoso , intrépido y osado , 
El conde don Osorio fué llamado. 

«Desto nació mi padre , y por el suyo , 
Como he dicho, me llaman don Teudonio, 

Y esta es la sangre que amo y la que huyo , 

Y este de mi linaje el testimonio : 
Ni la fortuna me faltó , sin cuyo 
Favor en el estado y patrimonio 
Ser la nobleza suele grave carga , 

En honras corta , y en congojas larga. 

«Estado tuve y tengo suficiente, 
Por mi y por mis mayores levantado; 
De uves, como el Rey, soy descendiente, 

Y tan bal con el como agraviado : 
En tiempo me trató por su pariente, 
Con favor y caricias de privado; 

Mas siempre las privanzas de los reyes, 
Como viven sin ley, mueren sin leyes. 
«Cuando de Nugariz la furia esquiva 
Con ochenta mil moros de pelea 
Entró en Asturias , y á su voz altiva 
Tembló cuanto en sus términos rodea; 
Yo, que de mis primeros años iba 
Dando al mundo el ensaye y la tarea, 
Por el gusto del Rey toda la tierra 
General me aclamó'de aquella guerra. 



I!¡ 



DON BERNARDO DE VALBUENA. 



«Nuestro pequeño campo en el ile Lulos 
Al morisco dejo desbaratado, 
Que las infames parias y tribuios 
Pedia soberbio y de ánimo arriscado; 

Y pasando con ubres pies enjutos 
Sobre el rolo escuadrón empantanado , 
De Miño cruce 1 y Duero ambas riberas . 

Y asombré a Portugal con mis banderas 

«Largo es contarte desta gran jomada 
Los sucesos y lances por menudo : 
Públicos Ilición, y ella tan nombrada. 
Que al mundo baeer temblar su fama piulo : 
No quedó filo de enemiga espada , 
Ni resistencia de contrario escudo 
De Oviedo basta Lisboa , que no fuese 
De la opinión y ley que yo le diese. 

•>Y aunque para las fuerzas de la guerra 
En campo la persona real venia. 
El bastón general de mar y tierra 
A cuenta anduvo siempre de la mia : 
Tomé á Lisboa , y cuanto dentro encierra 
Di franco á mi española infantería, 
Con que la volví rica y vi triunfante; 
Mas por fallarle yo no fué adelante. 

»En este tiempo en la hermosa Certa , 
De Cario, rey francés, querida hermana, 
Santo himeneo el montañés concierta, 
En solemne aparato y pompa ufana ; 

Y en la rica ciudad , ahora desierta , 
Que á Ulises ya fué un tiempo cortesana , 
Del grave asiento á las futuras bodas 
Las condiciones se firmaron todas. 

«Despachóse á mi cargo la embajada 
Por gusto real, ó pretensión ajena 
De quien por dicha el ver la mia colmada , 
Era para la suya estorbo y pena : 
O fuese que ocasión tan señalada 
Con solo mi valor quedaba llena , 
Yo al lin con el asiento y real presente 
Partí, dejando al liey por mi teniente. 

<De parte del ejército asturiano, 
De sargento mayor hacia el olicio 
Basilio de Manuces , un villano 
Catalán falso, hecho de artilicio, 
A quien pudo el dinero dar la mano 

Y subirle, del reino en perjuicio, 
A la plaza que ocupa y no merece; 
Mas donde él manda, todo le obedece. 

«Era bisnieto del traidor Manuces 
Que con Tarif capituló concierto 
De dar á sus escuadras andaluces 
Hendida la ciudad y su rey muerto : 
Este, pues , que por caños y arcaduces 
Tan limpios vino al mundo y salió enjerto. 
Hijo de una africana esclava lora , 
Con mezcla catalana y sangre mora ; 

«Luego que el campo y gente victoriosa 
Sin mi quedó en dos bandos dividida , 

Y su hambrienta codicia y la ambiciosa 
Sed de mandar no se halló oprimida, 
Con maña astuta y traza cavilosa , 

La mas granada gente reducida 
A su opinión en riesgo no pequeño, 
De la guerra y la paz se alzó por dueño. 
«Fuese en secreta astucia apoderando 
De las fuerzas del Reino, y porque había 
Leales cabezas del contrario bando, 
Cuya ambición las suyas reprimía , 
Por dar mas nervio ai usurpado bando, 

Y entrada á su insolente tiranía , 
Dos parientes del conde de Saldaña 
Nuevos cómplices hizo en su maraña. 

«Estaba el Conde preso injustamente, 

Y aun lo está todavía si no es muerto , 
Sin que criado, amigo ni pariente 

De su prisión alcance el lugar cierto : 
La culpa á tanta pena insuficiente , 
El rigor grande, el perdonarle incierto, 
Agraviada de España la nobleza , 

Y el obstinado Rej en su dureza. 



«Esto en su arbitrio fué ocasión bastante, 

Y el ungirse falaz protector della , 

De hacer malquisto al Rey, y su arrogante 
Animo con mas fuerte y firme estrella : 
Creció en hinchado aplauso en lo restante; 

Y al Bu, por esta senda sin perdella , 
Un sin principio pudo, mal nacido , 
Privar del reino al Bey inadvertido. 

«Libróse en nueva astucia y presta huida 
De las traidoras armas del tirano 
Que para asegurar la infame vida , 
Contra su rey tomaba ya en la mano : 
El nuevo asombro de la real caída 
Ala corte llegó de Cario-Mano 
Conmigo, en que se vio ser mi persona 
La leal cabeza de su real corona. 

«La triste nueva el mundo alborotado 
Dejó, y de mi embajada el grave asiento 
Sin fuerza , que en no haberla el cíelo dado. 
Frustrado vino y sin sazón su intento : 
Hallóse el lieino y liey necesitado , 
El Imperio temiendo un lin violento, 
lie alarbes lleno y bárbaros jayanes, 

Y ausentes sus invictos capitanes. 

«Bien que en medio el aprieto en que Agramante 
A Francia tuvo en la ocasión presente, 
Su ínclito emperador campo bastante 
Al Rey envió de su francesa gente ; 

Y por ausencia del señor de Anglante, 
A quien vio á la sazón el rubio Oriente 
De amores preso de su reina bella , 

A Gaiteros nombró general della. 

«Con valiente escuadrón de pechos briosos. 
De Carlo-Magno el generoso yerno , 
De Paris los alcázares famosos 
Soberbio deja y vuelve á mirar tierno , 
Llevando de su esposa los herniosos 
Ojos por norte y luz de su gobierno ; 
Que el niño amor por las recientes bodas 
Quiso á una gloria aventurarlas todas. 

«No se atrevió á quedar la bella Infanta 
En las mudables manos de la ausencia; 
Que es amor con la soga á la garganta , 

Y hacer sin fruto y premio penitencia : 
Es niño amor, cualquier cosa le espanta. 

Y en gustos dilatados no hay paciencia : 
Tierno Gaiferos , Melisondra bella , 

La guerra larga, no quiso ir sin ella. 
«Dejó del rio Siene los cristales, 

Y la costa Aquitania al diestro lado, 

De Oiiiens los muros, y altos pantanales 
De Bourges , y el rio Etíre medio helado ; 

Y tocando en Limoges, sus breñales 
Pasa , y llega á Carona , en que, alojado 
Sobre una fértil vega, hizo alarde 

De su aparato bélico una tarde. 

«De doce veces mil fué la resella , 
Gente en cursadas guerras escogida , 
Rien que á la que fortuna es zahareña , 
No importa mas despierta que dormida. 
ÍJna mañana, cuando el alba enseña 
De aljófar su guirnalda guarnecida , 
De aquel aljófar que al romper la aurora 
Su luz primera , el cielo en llores dora ; 

«El rey de Argel , el fiero Rodamonte , 
Con una escuadra de enemiga gente 
Saliendo de una selva, entrando á un monte, 
Dio sobre el nuevo campo de repente ; 

Y apenas con la luz del horizonte 
La desvelada centinela siente 

La mora tropa , cuando al arma grita , 

Y' ella al son de un clarín se precipita. 

«Hallónos descuidados el asalto, 

Y el sagaz enemigo en ordenanza ; 
La grita , el algazara y sobresalto 
Fué la primera y la mayor matanza : 

Quién corre á las trincheas, quién de un salto 
Caballo cobra sin espada y lanza. 
Ya sin saber adonde , y, de esa suerte, 
Por guarecer la vida , da en la muerte. 



EL BERNARDO, LIURO I 



ll!> 



•Uno busca las armas . qoe dormido 
Yj le loliao servir de canecen : 
utro por yelmo de mi unes lucido 
Del caballo m encaja la testera; 

Quien ¡irrogante , quién despavorido. 

Quién i "ii alma cobarde , quién con üera , 
Quién con espada . quién con solo escudo, 

Y quién . de rabia armado . ra desnudo. 
»EI asiuici enemigo . que el desorden 

Yin del dormido campo . el suyo i uUa , 

Y antes que de <in> los penachos borden 
Los rayos del que al mundo regocija. 
Nuestro alboroto atropellando en orden, 
Codiciosos del saco j la parlija , 

Con trépala , alarido y alboroto 
Quedo al primer asalto el fauces rolo. 

■Rodamonte de Sarta, que en la tierra 
De la muerte lué el dardo mas agudo . 

Y al cirio de la pai do mo> ió guerra , 
Solo porque Bubir alia no piulo , 

i ína luciente cimitarra afierra . 

Y e< bando ■> las espaldas el escudo . 
Tuno por el ejército normando . 
Aquí v .iiii rompiendo j deatroando. 

»Ri rostro al uno , al otro la Cabéis . 
A otro llevé los píos , -.i otro los bracos . 
Hecho los dejé i otro de una pieza . 
\ ;. otro de tres golpea seis pedazos : 
Hiende , mata , rebana , descabeza . 

Y sin defensa . estorbos \ embarazos . 

De i ¡01 , de allí , de aquesta 6 de otra suerte, 
No alcanza golpe que no sopa i muerte. 

•Parecía en el herir vivo trasunto 

De Briareo en su batalla brava . 
Cuando a un tiempo con torio el cielo junto, 
Con non in azos j espalas peleaba , 
Desbaratando j rebatiendo a un punto 
Su alfanje i Marte , :i Hércules su clava , 
A Pelas su gorgon . su Hecha a Apolo , 

Y el rayo ardiente al rey del alto polo. 
iGaiferos, que ¡i la bella Melisenda 

Abrazado , en sosiego y paz ilormia, 

Al alboroto despertó i contienda 
lie la desbaratada infantería : 

Salta del lecho y sale de su tienda 
Con SOla espada . al tiempo que venia 
El africano bárbaro arrogante 

Con mil vencidos pechos por delante. 

> — Deten , canalla \il desordenada , — 

Dice el flanees , y de un escudo afierra , 

Y con él , con su cólera y su espada , 
Con Rodamonte y su soberbia cierra : 

Y apuntando a la gola una estocada , 
Aunque por su desgracia el golpe yerra , 
Tal fué su furia j su llegar tan presto, 
Que le llevó seis pasos descompuesto. 

tY'alióle al yerno del francés caudillo 

Coger al rey de Argel de sobresalto ; 
Que a tener mas I n - . : r de prevenillo, 
Su muerte fuera el descompuesto asalto : 
Yo solo, que lo vi , puedo decillo, 
Que ful i ayudarle en verte de armas falto, 

Al tiempo que , el jayán de rabia loco , 
Le era para vengarse el mundo poco. 
«Lanzando humo y fuego la visera, 

Y los dientes quebrando de coi de . 

Sobre el trances la cimitarra fiera 
Hace a los manos (pie furiosa baje : 
Fué su reparo el ir á la lijera , 

Y un sallo, que por medio no le raje; 
Que a esperarle liado en ti acero , 
Dos Gaifcros hiciera del primí ro. 

»A1 desviarse del bajé la espada . 

Y á un duro risco en inmortal empeño 

La mitad dolía se quedé clavada , 

Y bramando de cólera su dueño, 
I'or junto al firme puño destroncada ; 

Y viendo el golpe en vano, aquel pequeño 

Trozo que de su alfanje imiio consigo , 
Vurioso envió a buscar i su enemigo. 



id bravo Ah ni y el bello Uenedoro, 
Ambos competidores \ galanes , 

Que por la damj que gozo Mejoro 

Otro tiempo pasaron mil afanes ¡ 
a la sazón que el descompoesto moro 
De la espada arrojo ios >¿.i\ llanes , 
En ravor iban del fauces Galfaros , 
Matando el uno, el otro haciendo fieras. 

N aunque erro el tiro i I nono de ;n i,, ule 
A .Monedólo dio, (lile era el postrero; 

Une sia todo el riesgo en Ir delante , 

Si <d peligra mayor en ser primera i 
La celada le ainio , «pie u ser diamante 
Lo mismo fuera entonces que de acero, 
Poniéndole los sesos por ¿I suelo . 

Y a Alcin eternas treguas en BU ( cío. 

•Gaiteros, que riéel golpe y la herida , 

Y que le libro de ambos su destreza , 

No huye el riesgo ; que salvar la vida 

Padeciendo la honra no es grandeza : 

Y aunque esta la ventaja conocida, 

Y armado de los pies :i la cabeza 
El molo , \ él sin urinas todavía . 

En mas que el hierro est;i la valentía. 

•Por la cimera le alcanzó un mandoble, 

One de plumas dejo sembrado el suido. 

Y forcé al fiera rey que humille > doble 

1. 1 cuello altivo a su orgulloso celo; 

Que boma herida en sentimiento noble , 
No hay cosa que acometa con recelo : 

Tras el le da una punía y olía punía , 
l'or quien tal vez la roja sangre apunta. 

•El moro, que se halla sin espada 
Y' de un hombre sin armas ofendido, 
l*ii rabia ardiendo con la vista airada, 
Parece , al cielo vuelto , áspid herido ; 

Y de la peña que dejo cortada, 
Un duro risco en alto suspendido 

c.oiiira el francés arroja , y arrojara 

El monte Tauro (pie a sus pies hallara. 

uHien asi el ciego I'olifemo brillo. 
En descompuesta colera encendido, 
Sintiendo use por agua el griego astuto, 

En su humilde vellón entretejido , 
De la puerta del sótano con luto 

El gran peñasco asió, y tiró al niido 
Del libre preso yg , \ el peso grave' 
Hiciera en medio el mar hundir la nave. 

»No fué de riesgo id espantoso tiro, 
Aunque se llevo a Cabio por debute; 
labio infeliz, que natural de Epiro, 
En Francia subió a noble, de farsante; 

Y dando el alma el último suspiro , 

Confesé que la culpa de arrogante 

Mudar le hizo de oficio y pasatiempo, 

Y en la guerra morir antes de tiempo. 
«Mas no dejó su muerte sin venganza 

El francés capitán , que al homicida 
A dos manos por medio el cuerpo alcanza 
De un revés diestro una mortal herida , 
Dada en tal ocasión, con tal pujanza . 

une n do estarla escarcela guarnecida 

Con redobladas láminas di? acero, 
Mucho antes le matara que Uugero. 

I'ué encenderle la (adera al : ¡gante . 
Que saliendo de si de rabias lleno . 
l'n duro roble asió (pie vio delante, 
Cual seca caña de liviano heno; 

Y del ya hecho un bárbaro montante. 
Lleva a dos manos sin templanza y freno 
A descompuestos golpes (d medroso 
Campo huyendo de su herir furioso. 

Las calientes entrañas escondidas 
Vi por el valle aquel deja seminadas; 

I... - desll o/os , ci uoldados \ hel iJaS 
Sin cuento fueron para ser contadas : 
Diferencias de muirles nunca oidas. 
Antes puestas por obra que inventadas : 
Aquí destroza y hunde , acullá mata , 

Y un campo entero asombra y desbarata. 



150 



DON BERNARDO DE VALBUENA. 



«Asi tal vez del Alpe se desgaja 
Peñasco altivo en ímpetu furioso. 
Que á buscar en el centro humilde baja , 
A pesar de los árboles, reposo; 

Y si la encina , el fresno ó roble ataja 
A su caida el vuelo presuroso, 
Hasta atrojarse en el profundo valle , 
Por cuanto encuentra rompe y hace calle. 

«Tal el jayán en su tropel violento 
El roto campo con furor derrama : 
No cansa mas horror el raudo viento 
Cuando en las olas del Egeo brama , 

Y á escapar solo el marinero atento, 
A Santelmo en devotos gritos llama, 
Que del moro el destrozo , y el gemido 
Del campo humilde á su furor rendido. 

vY mientras el soberbio rey de Sarza 
Tales blasones labra á costa nuestra , 
Bravo en ver que el francés huya y se esparza , 
Medroso de los golpes de su diestra; 
El valiente Alancredo de Galarza 
Del montañés valor su parte muestra, 
Defendiendo la bella Melisenda 
De mil moros que acuden á su tienda. 

«Era el joven feliz de ánimo vivo , 
Briosa portación y fuerza brava, 
Galán, diestro, cortés, bizarro, altivo, 
Que el rojo bozo apenas le apuntaba ; 
De una bella mujer recien cautivo, 
Que á la francesa infanta acompañaba, 

Y la formó de intento su ventura 

Mas que el sol bella y mas que el mármol dura. 

«Dióle el gusto y el alma por despojos 
A las primeras vistas de su gala, 

Y ella por una gloria mil enojos; 

Que amor es peso que jamas se iguala : 
Bien que tal vez con halagüeños ojos 
Le acaricia al descuido y le regala ; 
Que no hay mujer tan dura y desabrida, 
Que del todo aborrezca si es querida. 

t Tocóle aquella noche ser de guarda 
A la real tienda , cielo de su gloria , 
Adonde en sueño envuelta la gallarda 
Rosia , del ni de si tiene memoria ; 
Mas el que ama de veras nunca aguarda 
A si es ó no su voluntad notoria; 
Que en cuanto hace, habla , piensa , siente, 
Siempre se da el amante por presente. 

«Fué, por ser visto el montañés gallardo, 
Más puesto á lo galán que á lo seguro, 
Bizarra calza de amarillo y pardo, 
Grabado peto ardiendo en oro puro ; 
Plumas en el sombrero, y por resguardo 
De una acerada cofia el temple duro, 
Relumbrante rodela , espada y daga, 

Y un gran valor que á todo satisfaga. 

«De verde y plata el fino arnés grabado , 
De aljófar y oro los bordados tiros , 
Una banda de perlas y encarnado, 

Y un collar de diamantes y zafiros ; 
Un barco entre dos aguas engolfado, 
Que las altera un ciego con suspiros , 
En la rodela ; y este mote abierto : 

, Donde está e¡ bien dudoso, el mal es cierto.» 
»No se vio en los cristales de Zeüso 

Ni trastornó las flores del Parnaso 

En mas lozano talle su Narciso , 

Siguiendo á un presto corzo en campo raso; 

Ni con mas gracia , mas primor ni aviso 

Notó Beocia su gallardo paso , 

Cuando lué de sus selvas el tesoro 

Con arco de marfil y flechas de oro, 
uQue el brioso Alancredo con su gente 

A hacer la ronda fué y guarda á su dama, 

Donde los arreboles del oriente 

Le saludaron con su nueva llama , 

Y' el mauritano campo de repente, 

<"ii la ocasión de un gran renombre y fama, 

Dándole amor aliento, el honor brío, 

Y su espada de sangre mora un rio. 



»E1 rubio orion , que con su alfanje de oro 
El mundo alumbra, parecía á la puerta 
De la real tienda, cuando el cauto moro 
La asaltó en sueño sepultada y muerta : 

Y él , de su nuevo amor viendo el tesoro 
Al riesgo puesto de una suerte incierta , 

Y que aun los bravos huyen , sale ciego 

De honra y amor, de dos haciendo un fuego. 

» — Teneos, dice, cobardes : ¿dónde os lleva 
El deseo infame de vivir sin honra. 
Que antes de hacer de los contrarios prueba, 
De su temor hacéis vuestra deshonra? 
Tened , parad , volved , haced que os deba 
Mi espada el verla un rato cómo os honra, 

Y deste orgullo os da , que ahora os espanta . 
A costa suya una venganza santa. 

«Sí tanto miedo os pone el de la muerte, 
¿En cuál parte del mundo no se halla? 
¿ Dónde ó cómo podrá la humana suerte 
Dejar, por mas que huya, de alcanzalla? 
¿Adonde al flaco campo huis del fuerte, 
Cobarde, vil y misera canalla? 
¿A qué castillo, á qué ciudad, qué muros, 
Si con trincheas aqui no estáis seguros? — 

«Dijo , y en tanto que él con sus razones 

Y los sangrientos filos de su espada 
Venció algunos honrados corazones 

Y mató alguna gente desmandada, 
Una escuadra de alarbes nasamones, 
Gente en las sirtes líbicas criada, 

La tienda real entró, prendiendo en ella 
A Melisendra ilustre y Rosia bella. 

»EI montañés , que mira su esperanza 
Mudada en posesión de un torpe moro, 

Y que en cualquiera punto de tardanza 
A mortal riesgo queda su tesoro , 
Furioso en medio el escuadrón se lanza 
A rescatar con sangre y no con oro 

La vida de su alma; que es amante, 

Y está á verle morir su amor delante. 
«Hiere de tajo, de revés y punta , 

Y á voces, golpes, gritos y' heridas, 
De amor la furia á la de Marte junta , 
Rinde , espanta , acobarda y quita vidas ; 

Y al que la suya vio llevar difunta , 
Con manos sin temor descomedidas, 
Los ojos con que osó verla agraviada, 
Ambos se los cosió de una estocada. 

«A otro el brazo cortó, dejando asida 
La mano al velo de oro y halagüeño 
Por donde la prendió medio dormida, 

Y le quitó la libertad y el sueño; 

Y ya en ella y su honor restituida , 

— Toma, dice, señora, este pequeño 
Servicio del que , indigno de tal palma , 
No se atreve también a darte el alma. — 
«Ella en alegres ojos y alma ardiente, 
Con un tierno suspiro vergonzoso 
El riesgo le pagó y favor presente ; 
Que á mas que esto un mirar es poderoso: 
A la sazón que un bárbaro inclemente 
Al francés lecho perturbó el reposo , 
Por saquear la bella Melisenda, 

Y el rico mueble á su asaltada tienda. 
«Pone punto al amor, y á la honra acude 

Suva en un trance tal y de la Infanta , 

Y sin que el jayán fiero el paso mude , 
I. a cabeza le deja sin garganta , 
Haciendo en esto que la Reina dude 

Si el bulto muerto mas que el vivo espanta 
El lecho, antes de gusto, ya cubierto 
De roja sangre, y un contrario muerto. 

«Los demás que en la tienda , al robo átenlos, 
Por ínteres sin honra habían entrado, 
Asombrados de golpes tan violentos, 
Por la vida renuncian lo robado , 

Y al victorioso amante entre lamentos 
De francesas beldades rodeado , 

Que asidas todas del , pensó cada una 
Guarecer en la suya su fortuna. 



EL BERNARDO, LIIIRO I. 



■SI 



• La tienda reforzó cual mejor pudo, 

Y al naso se hi/o una invencible ruca . 
Donde un ciego montón de pueblo rudo 

Confuso (Remetió con furia loe i ¡ 
Por capitán tu /aliara membrudo. 
Nacido del rio Cénega en la boca , 

Que al lilo de una corva Cimitarra 

A un hombre dentro de su anea desgarra. 
•Acertóle uno al montañés valiente, 

Y no liastando a todo la rodela , 

Talle, aunque [mea, le alran/o en la beato, 

Qae le sirvió I so cóiei ■ de espuela i 

Tras el la chusma de la oegra gente . 
En confuso escuadrón > estrecha muela . 
Por todas partes le acomete y pica, 
Y' en sanare ajena v propia le salpica. 

■DDO le arroja DO dudo, otro una Hedía, 

Otro el venablo que a sus pies enclava , 
Este con él Be afirma , aquel le Hecha . 
Este hiere de alfanje, aquel de clava : 
Parecía nuhe y tempestad deshecha 
Que instrumentos de guerra granizaba, 

Cruzando por el aire hechos cometas, 

Chuzos , lanzas , gorguees y saetas. 

•Y él como áspera roca íi lodos v ionios, 
En medio el turbulento mar sentada, 
(lúe de los alterados elementos 

Es por mil partea juntas contrastada. 
La mar carcome y bate los cimientos, 

lie rajos , aires J ondas asaltada , 

Y ella, firme en sus ásperos bajíos, 
De lejos pone espanto a los navios ; 

• Añilaba por mil partes mal herido, 
Aunque de todas a su honor vengado ; 
Que no ha] en su esgrimir golpe perdido, 
Ni en su reportación tiempo olvidado; 

Has va, de tanto barbara ofendido, 
> de ayuda y socorro desahuciado, 

La rodela arrojo , y asió la espada 
Que ha de dejar su colera vengada : 
•Y al feroz capitán en brio lozano, 
Al pasar, de dos brazos quitó el uno . 
A otro dejó en un pié y sin una mano, 

Y á otro cortadas ambas sin ninguno : 
A este hiere de corte, á aquel de llano, 

Y á este y el otro ensarta de uno en uno; 
Hiende, parte, rebana, descabeza, 

Y cuando al parecer acaba, empieza. 
•La bella Rosia , que en sangriento dia 

Su caro español ve pisar la tierra, 

Y la pena del riesgo en que le via 

Al rostro saca lo que el pecho encierra : 
Deseosa de tenerle compañía , 

Y con vista de paz templar su guerra , 
Sin ocasión salió; que la sacaba 
Cloto, y el lilo ya á su estambre daba. 

• Eran escarches de oro sus cabellos, 
De un cielo de marfil ricas techumbres, 
Que en tiernas rosas y jazmines bellos 
De su garganta dan doradas lumbres 
Los ojos de azabache , y dentro dellos 
De placenteras niñas dos vislumbres 
Que al sol retozan, que en coral hacia 
La rica concha de quien nace el dia. 

«Salió á ver el ejército enemigo, 

Y asi le dice á su español brioso : 

— Tu brazo el cielo esfuerce, oh caro amigo. 

Y de riesgo te saque tan dudoso : 
Animo, amor, que moriré contigo , 
¡Oh nuncio triste , agüero prodigioso. 
Fortuna cruel, que á la primera suorlo 
Quieres que sea el favor azar de muerte! — 

•Aun mas quería decir, cuando de lleno 
La voz le atajó un dardo que venia 
Deseoso de llegar al blanco seno , 
Donde su cielo la beldad tenia : 
Cayó cual tierna flor en valle ameno , 
Al tiempo que su amante revolvía 
A darle el alma y vida por despojos, 

Y cobrarla él de'nuevo de sus ojos. 



»,(ili tragedias de amor, glorias de viento, 
Lai que el tiempo nos muestra en sus mudanzas! 
¡ Vienen en sombra sombras de contento , 
Tesoros di' engañadas confianzas I 
¡Con (¡ue facilidad mudan asiento 
Las mas bien asentadas esperanzas ' 

— ¡Oh mi gloria , acabada ya v perdida! — 

Dijo AJancredo al golpe de so vida. 

•Quiso ir a recibir entre sus brazos 

El desmayado cuerpo de su dama , 
^ los primeros y últimos abrazos 
t'.on (¡ne mu tiempo le convida > llam i ; 
— Mas , no merezco , dice , tales la/o- , 

Ni que de mi en el mundo quede lain , 
Si antes no le quitare, COO la vida. 
La gloria di' tu muerte al homicida, — 

•Asi dijo, y cual Un rules furioso 
Con el ineuuio don de Deyanira , 

Rompe, quiebra, destroza, y presura o 

Los altares trastorna ardiendo en im , 

Hasta llegar al mensajero odioso 

Que el presente le dio , y temblando mira , 

i en ¿I, a su furor ciego entregado, 

A no poder ya mas uniere vengado ; 

•Asi de RosiS el sin ventura amante 
Furioso entró en el escuadrón tejido , 
Rompiendo cuanto encuentra por delante, 
Basta el cobarde moro mal nacido. 
Que con medroso y tímido semblante, 
Del tiro y daño hecho arrepentido, 
I. as espaldas VOlVÍÓ¡ mas no se fuera. 
Aunque por padre á Dédalo tuviera. 

•Por el crespo cabello, áspero v duro, 
Bramando le ase, y del rastrando tira, 

Y haciendo que le den paso seguro. 
Seguro va, a pesar de quien le mira. 
Adonde yare entre un confuso muro 

lio armas un rostro bello, en quien espira 
Del mundo la beldad, de honor lo justo, 
De amor lo lino y de su amante el gusto. 

«Llega, y haciendo campo con la espada , 
El delincuente preso le presenta, 

Y asi le dice con la voz turbada : 

— Remate triste de mi alegre cuenta , 
Suspende por un rato la jornada , 
En tanto que esta victima sangrienta 
En tu altar sacrifico , y yo tras esto 
A seguirte y morir por tí me apresto ; 

• Que no es bien que la pena de perderte 
Pueda menos en mi que un enemigo, 

Y' que la aprehensión del bien de verte 
No me lleve tras ti á verme contigo : 
Mi rorta vida se acabó en tu muerte , 
Y' asi es muy fácil de acabar conmigo : 
Sigo tus pasos; que á quien vive en pena, 
La muerte mas penosa le despena. 
•Ya la vida me sobra , y el suave 
Deleite del morir siento en el pecho, 
Cloria y gusto que no se alcanza y sabe 
Sino es al punto dcste paso estrecho ; 
Que el cielo u este secreto echó la llave 
Porque el mundo quedase de provecho ; 
Que a saberse lo dulce de la muerte, 
Fuera el largo vivir adversa suerte. — 

• Asi dijo, y al moro que fué causa 
De la triste tragedia, clavo al punto 
La daga al corazón, con que hizo pausa 
Su miedo y se extendió el cuerpo difunto; 

Y tomando en sus brazos quien le causa 
Tormento , vida y muerte todo junto, 
Los ya turbados ojos un instante, 
Para mayor dolor, puso en su amante. 

•Y' con la débil voz enflaquecida , 
Como aceptando el sacrilicio hecho : 
— ; Ay, dice, honesto amor, prenda querida, 
Cuan tarde conocí tu honrado pecho! 
¡ Ingrata , que te vine á dar la vida 
A tiempo que ya no era de provecho , 
Siendo, para morir con pena eterna, 
Dura en la vida , y en la muerte tierna ! 



io2 DON BERNARDO DE 

«Mas si un alma es de estima, en quien mudanza 
No habrá ya para siempre, en ella viva... — 
rué a decir « tu memoria », y no le alcanza 
l,a ultima parte que quedaba viva : 
Cavó muerta , y con ella la esperanza 
Del triste amante, que con ansia esquiva, 
De) presente dolor y la perdida 
Sangre, también allí quedó sin vida. 

«En tanto el francés campo á la potencia 
Del Béro rey de Argel cayó delante , 
Sin caudillo que luciese resistencia 
Al furor de su ejército arrogante ; 
Qae a unos el miedo, á otros la imprudencia, 
Para darlos rendidos fué bastante, 
Kl moro con soberbia vanagloria 
Del despojo gozando y la victoria. 

«Yo en tanta confnsion , del ya vencido 
Campo francés las sobras derramada» 
Cual pude recogí , aunque mal herido, 
En escuadrón y mangas concertadas : 
Gente bisoña, pueblo mal regido; 
Que los de pundonor y armas honradas, 
Por varios trances, en diversos modos, 
Sin dar un paso atrás murieron lodos. 

«Cuatro mil desta gente alborotada, 
Al ronco son del repentino asalto , 
A defender su honor mal enseñada, 
lin mi real estandarte hicieron alto : 
Melisendra á Sansueña fué llevada , 
Su esposo , de armas y de sangre fallo. 
Quedo donde un soldado fugitivo 
Por muerto entre los muertos le halló vivo. 

«Con estas sobras de vencida gente 
Al socorro pasé del rey ingrato. 
Que en Sanios, en custodia suliciente, 
Sin majestad vivia ni aparato , 
Cual ya otra vez huyendo la insolente 
Tiranía, se libró de Mauregato; 
Que de aquel santo claustro la guarida 
Dos veces le dio el reino y dos la vida. 

«Rehice allí sus fuerzas con la mía , 

Y el bastante presidio reforzado, 
La vuelta de León tomé otro dia, 
Injusta corte del tirano alzado, 
Por si abría puerta ó encontraba guía 
De reducción al pueblo rebelado, 

Y con deseos también de ver mi esposa, 
Del cielo de mis gustos alba hermosa. 

«Filaren, un noble caballero godo, 
Caudillo Bel de aquellas dos banderas 
Que en Mondoñedo contra un campo todo 
De unas hojas se armaron de higueras, 
A cuya sombra se peleó de modo 
Que cobraron cien bellas prisioneras, 

Y á España dieron libre del pedido, 

Y á Figueroa blasones y apellido : 
«Deste fue hija Arlinda, por quien vivo 

Alegre al rayo ele sus ojos bellos , 
Desde el dia que amor blando y esquivo 
Para mi bien labró su alcázar dellos : 
Vilos en mí niñez, fui su cautivo, 

Y todo el cielo de mi gloria el vellos, 
Hasta que en dia feliz y hora dichosa, 
Rey de mis gustos fui, y ella mi esposa. 

«Trazóse el nudo de mi honrado intento 
Para la vuelta y lin de la jornada 
Del viaje de Lutos, y este asiento 
La ocasión suspendió de mi embajada. 
Llevado pues de mi amoroso aliento, 

Y la real pretensión justificada, 
Por si en los tratos descubriese modo 
Que al Rey pueda importar y al lteino todo; 

•Llegué á la corte en hábito encubierto, 
El riesgo huyendo del tirano brío, 
Solo al infiel Garito descubierto, 
lin hombre hecho de solo el favor mió : 
Sagaz, traidor, doblado, astuto, incierto, 
Con mas mudanzas que el raudal de un rio, 

Y con un medio tan de azares lleno, 
Ventura fué salir suceso bueno. 



VALBUENA. 

■Peligro es levantar i honras mayores 
Sin gran virtud humildes nacimientos, 
Solía decir este ayo de traidores, 
En favor de sus falsos pensamientos , 
Que los niños se engañan con amores, 

Y los hombres con falsos juramentos; 

Y que en su mejor ley el mundo quiere 
Que aquel mas tenga del que mas pudiere. 

«Entré escondido, y en su humilde techo 
Con Ungido recato recibido. 
Lo mas guardado le mostré del pecho, 

Y el lin honrado tras que había venido; 

Y habiéndole del alma alcaide hecho, 
Del y la oscura noche guarecido , 

A mi Arlinda fui á ver, yendo conmigo 
El alevoso en hábito de amigo. 
■ Hallé la ¡lustre casa alborotada, 

Y mas se alborotó con mi venida, 
Por nueva desventura no pensada , 
De loca ocasión bárbara nacida : 

El sin lealtad tirano, en mano armada, 
Insolente furor y alma atrevida, 
Enamorado de mi esposa bella , 
Casarse á su pesar quería con ella. 

«Había intentado el caso por mil modos, 
Ruegos, lisonjas, fieros, amenazas, 

Y habiéndole salido en vano todos, 
A las armas se fué y dejó las trazas ; 

Y un escuadrón de cien bastardos godos, 
De aleve sangre y de mestizas razas, 
Envió, que por fuerza ó ruegos rinda 
Del padre el gusto y de su hija Arlinda. 

«Vime de un nuevo enjambre de cuidados 
Cercada la confusa fantasía. 
Los puertos todos del favor tomados, 

Y la salud sin esperanza y guia ; 
Mas el aprieto y casos ponderados , 
El breve tiempo, la venida niia , 

La fuerza del tirano, el mando injusto, 

Y el peligro común de honor y gusto : 
«Todo alumbró el confuso entendimiento, 

Y una quimera fabricó no vista ; 

Que puede mucho un noble pensamiento, 

Y es la necesidad grande tracista : 
O fué desesperado airojamiento , 

O sentencia que el cielo dio en revista 
Contra el tirano infiel , cuya insolencia 
En nada halla y tiene resistencia. 

«Yo fui de parecer que libremente 
Al Rey se entregue mi querida esposa, 
Corriendo un velo de alegría aparente 
Al triste ceño y cara vergonzosa , 
Pues pretenderla resistir sin gente, 
Volver la alrenta fuera mas vistosa, 

Y donde la insolencia y fuerza daña , 
A veces suele aprovechar la maña. 

«Fué ya opinión del ofendido viejo. 
De Hércules Libio ilustre descendiente, 
Que donde no alcanzare el gran pellejo 
Del luirle león, se añada el de serpiente; 
Que las fuerzas se ayudan del consejo, 

Y el animoso aprenda á ser prudente; 
Que donde a ganar nada se aventura , 
Perderse no es valor sino locura. 

«Esto dispuse, y no perder su lado; 
Que es el riesgo de honor grave herida , 

Y en hábito de dueña disfrazado , 
Para la muerte encaminé mi vida , 

De un secreto puñal el brazo armado, 
Que de uno de los dos fuese homicida. 
Del tirano, ó si acaso errase el hecho. 
Se entrase de temor dentro en mi pecho. 

«Convino el grave acuerdo efectuarse 
A la priesa mayor que el tiempo daba, 
Sin ver el dañó que era no guardarse 
Del traidor que allí en vez de amigo estaba : 
¡ Oh , cómo debe un cuerdo recatarse 
Si al mejor tiempo la lealtad se acaba ! 

Y la sin premio envidia muchas veces 
Para matar con una hace dos teces. 



EL llEUNAIIDO, I.IIUtO I. 



•Arllnda ron la guarda del tirano 

Y con la iiiki ii'ju mi honrada casi , 

Y al palacio guió, en que el Rej en vano 
Contando el tiempo in-. minutos pata , 
Tratando el guato de entregarte en vano 
En la alta poteaion de no bien Bin 1 1 1 ¡ 
Que un gran deseo taeBa montea de uro, 
Que suelen str, al despertar, de lloro. 

>Kl si» lealtad Ganlo, de otra parte. 

Sin yor premio que mostrarte múrala), 

A riesgo de ambos trata de dar parte 
Al rateo 1 1 • ■ v , de mi encubierto trato ; 

Y a toda priesa y diligencia parte 
A decir eon el tojo mi recalo ■ 

I11 el de un memorial que contente 

Tras su inl. 1111. ■ traición la lealtad mía. 
•Ya la cuadra real se halda cerrado, 

Y el Rey, con bt cortinas m m lecho, 
Al lado suyo Ar linda, yo I su lado, 
Bañando amboa en lagrimea el pecho, 

Y él con el tierno suyo ena rado . 

Procurando ablandarla mu provecho, 
Cuando sonó en la guarda de Improviso 

Que al Rey le traen ti 1 1 Importante aviso. 
iGarllo al rey gallego es quien le envía, 

\ a quien la honra * vida importa el cjso...» 
Asi mi dulce historia proseguía 
El noble godo , cuando el saldo Eraao, 
su nuevo alcaide, sienten que venia, 

^ el por "ii los entretuvo el paso, 
^ 1 eudonio el aviso de Garito, 

Y yo laminen, pues se lia quebrado el hilo. 
Que el rumor de la guerra es ya de modo 

Que el aire en ciega confusión envuelve, 

Y en la francesa furia y valor godo 
Hayos Malte del rojo alfanje vuelve : 
Trae revuelto Morfina el mundo todo; 
Sola ella es quien su culera revuelve; 

Y la ira mujeril cuando se ensaña , 
Entre las iras es la de mas saña. 

Y aunque en el lago blanco retirada , 
Vergoñosa quedó aquel triste dia 
One Orlando pudo con la nueva espada 

El jardín destratar en que vivía , 

Ni del ni de su injuria está olvidada; 
Que en instes ansias la aumenta y cria 
Dentro el alma , buscando de contino 

Para vengar su deshonor camino. 

F.l grave ultraje á su guedeja de oro, 
Con libre y atrevida mano hecho, 

Y en la encantada sala del tesoro , 

Vi el precioso carbunco mu provecho, 

LOS reyes libres, y olvidado el moro, 
Ardiente fragua á su lascivo pecho. 
Trocado todo en gustos de venganza , 
Que son los que en mujer no hacen mudanza ; 

La ciega noche atenta contemplando 
Del pardo cielo aspectos v señales , 
tur en puntos de efemérides sacando 
lie los pasados los Intuios males : 
Saturno al sol en diámetro mirando, 
Marte con un cuadrado aspecto , iguales 
Desde Cañero i Saturno, y al sol mira, 
El aire altera , el mundo enciende en ira, 

Y en estos astronómicos secretos 

La mudanza de un reino vio escondida , 
Y' en sus soberbias gentes mil efetoe, 
A su salud contrarios y á su vida : 
Cerro el libro, y con cercos mas perfetos 
A un apremiado espíritu homicida 
La cuenta pide, y que la dé si sabe 
Adonde el cielo agüera uu mal tan grave. 

A la honda boca de una oscura cueva 
Desceñida la halló el siguiente dia, 

Y en medio sus conjuros la luz. nueva 
El alma la asombro que la seguía : 
Huyo a su centro ; y ella con la nueva 
De deseada venganza y alegría 

La vuelta daba , cuando dio con ella 
La bella Alema en su carroza bella. 



Sun del mago colegio estas diis hadas 

Las que mas te conforman en los guatos , 

Y asi ahora, de su antiguo anun llevadaí , 

Al cuello hacen los lasos mas robustos ; 

Y en 1.1 carrosa de marfil tentadas , 
Olvidados de franela i"s disgustos, 

En tierno labio y platicas tabrotlS 
Cuenta se dan y piden de su- COSaS. 

Llegan al real palacio de Uorgana 

Cuando ya el sol de lleno le embolia , 
\ entre el rodo del campo y la mañana 

En lumbres de ora v de cristal se ardía; 

Donde el diestra pincel con mano ufana 
Helios dibujos a la vista envía . 
Sonando el pueblo dentro, antes dormido, 
De las puerüa de bronce al gran ruido. 

Cercad. 1 de símenles |g eaiTOH , 
De bellas ínulas y biza iros paj.s , 
Que en fresca juventud v sangre moza 
Salarios gozan de la hada V gajes. 
Pasa la altiva puerta, en quien reloza 

i.a vista por bellísimo! rolla jes, 
lie ricas piedras bárbaro tesoro . 

En linos jaspes con peí liles de oro. 

Entran al pi 1 1 1 1 < ■ r patio en forma ovada , 
De lillas colimas de alabastro lieeho , 

Donde en anos de bóveda sentada 

la cimbria sube , y vuela el antepecho : 

lie allí , en dos nuevos cuerpos levantada , 
La máquina se encumbra al postrer lecho , 
Que en varías acroterias te remata , 
De enlazados estucos de oro y plata. 

Aquí al gran peso de un cristal de roca, 
Al frió rigor del polo congelado , 
I na clara inmortal fuente provoca 
A sed el apeldo mas templado : 
Cien Faunos lanzan agua por la boca 
En armonía y son dilerenciado, 

Y en otras tantas urnas cien hermosas 
Ninfas las ondas cogen deleitosas. 

Estas sufren en peso otra ancha taza, 
Sobre quien una y otra y otra crece, 
lie laníos caíms y tan varia traza, 
Que el sutil artificio desvanece; 

Y i'si en nuevos primores los engaza 
Los unos por los otros ; que parecí' 

Que es toda junta en su primor distinto, 
lie agua y cristal un bello laberinto 

El patio, á loda cuenta y primor Inclín 
De encajes bellos de bruñidas losas , 

Y por los corredores, trecho i trecho, 

De valiente pincel prendas vistosas : 
De plata los balaustres y antepecho, 
lie ¡aspes escaleras anchurosas, 

Cuv.is pomposas puertas j ventanas 

Dan de ébano y marlil sombras galanas. 

De relevado estuco y artesones 
Las bóvedas bellísimas, con cuantas 
Prendas de ingrato amor, Irasformacioncs 
De bellas ninfas y torcidas phmlas . 
lian la puliera Grecia en sus licciones, 

Y en sus verdades las historias santas ; 
Cuyo diestro pincel abre en la Vista 
De gusto al alma un nuevo coronista. 

De cuadros de primor ricos encajes 
Coronan la imperial tapicería, 
Con launos, fuentes, riscos y follajes, 
Dianas, Venus, cazas, montería : 
Una Klora entre rosas y celajes , 
I n muerto Adonis, una Prócris fría ; 
Aquí un Faetón cayendo, acullá un Midas, 
En oro las arenas convertidas. 

Pasaron las dos hadas a sentarse 
En persjanos tapetes de brocado , 
En una sala , que á dejar mirarse 
Su lecho de oro y pedrería grabado, 
Pudiera de pobreza avergonzarse 
Nerón con su palacio celebrado. 
Aunque fué el desconcierto sin sPgundo 
Que el oro embebió en si de lodo el mundo. 



V¿1 



DON BERNARDO DE VALBUENA. 



Eshalando perfumes y vapores 
De aiomas Unas, pebeteros de oro, 
Con lo mejor de Arabia y sus olores 
Fiesta a la diosa hacen del tesoro; 

Y de citaras, liras y cantores. 
Vihuelas y arpas un tropel sonoro, 
En conforme y suavísima armonía. 

Le añaden gaia á la en que nace el dia. 

En gozar della y ver la hermosura 
Del fértil campo en bellos miradores, 
De la aurora pasaron la frescura, 

Y del sol los primeros resplandores , 
Mientras el maestresala , que procura 
Las mesas adornar y aparadores. 

Con vasos de oro , en pompa ufana y larga , 
De rica y nueva majestad los carga. 

En la sala de Apolo la real fiesta 
Por mas ostentación hizo aquel dia, 
Dicha asi de una imagen suya puesta 
En un rico Parnaso que allí habia, 
Con soberbios collados y floresta 
De árboles de oro y varia pedrería , 
Aves de alegres plumas y colores, 
Y' ricas perlas en lugar de llores. 

Víase Dafne en medio, convertida 
En un fresco laurel; víase a su lado 
El dios de amor, la venda descefiida , 
Riendo el triunfo, al arco recostado; 
Llorando Apolo, Dafne arrepentida, 
El mundo triste y el cruel vengado, 

Y entre las arboledas de Peneo 
Tañendo á veces y cantando Orfeo. 

Es de la altiva sala la techumbre 
Un repartido cielo en mil estrellas, 
Que del sol de un carbunco enciende lumbre 
La plateada luna á un tiempo y ellas; 
A quien sigue la excelsa pesadumbre 
De clavos de cristal y ruedas bellas , 
Con su cerco vital , cuyo tesoro 
La esfera parte en varios climas de oro; 

Los apartados polos, donde el hielo 
El blanco nácar da á las ondas frias, 
Las templadas regiones y aquel suelo 
Donde tu , Apolo , soplo ardiente envías ; 
El horizonte abrasador del cielo, 
Término de las noches y los dias , 
Profunda sima y anchurosa cava 
Adonde el mundo sin morir se acaba; 

El abrasado igual meridiano, 
De luz sembrado y puntas de oro fino , 
Cuya dorada y no torcida mano 
Fiel lumbre al mundo llueve de comino ; 
Los trópicos de invierno y de verano, 
Del sol cerrada cárcel y camino, 
Uno de nieve y tempestad cubierto, 

Y en siempre nuevas llores otro abierto; 
La linea de Igualdad, cuyas vertientes 

Los montes miran sin ninguna altura, 
Que unas tiznadas y desnudas gentes 
Cultivan en eterna calentura ; 
Los Coluros que ciñen ambas frentes 
A los dos nortes, y con luz segura 
El estrellado cerco que los guia 
Adonde vive sin morirse el dia. 

Hay un camino de oro que divide 
Del circulo vital la anchura ardiente , 
Por quien el rubio sol que el cielo mide 
Y'a con luto se ha visto entre la gente; 

Y la encantada luna, que preside 

Al flojo sueño en su mayor creciente, 
Se vio alegre salir con sus estrellas, 

Y faltarle la luz en medio dellas. 
Relumbra aquí el dorado vellocino 

Que un tiempo á Coicos hizo ser famosa , 
Vel Toro que con cuernos de oro lino 
Nadando el mar pasó una ninfa herniosa; 
Dos niños , uno humano , otro divino, 
El Cancro y su figura portentosa, 
El León con la cerviz de oro estrellada, 

Y la Virgen, de espigas coronada : 



El peso ajustador de nuestras horas , 
El Escorpión de su veneno armado, 
El que con arco y Hechas voladoras 
De tierna nieve deja el campo helado ; 
El frió Capricornio, que en sonoras 
Borrascas da el sereno mar turbado, 
El copero que á Júpiter infama 
Con los dos peces de argentada escama : 

Las frias nietas del nevado Allante , 
El dorado Orion armado y fiero , 
Que al triste y solitario caminante 
De guia á veces sirve y compañero; 
El carro de oro en ruedas de diamante. 
Las dos Osas , las guardas y el lucero , 
Y el fijo norte que á sus pies relumbra , 
Que es quien las horas de la noche alumbra. 

O sea pincel sutil ó mago aliento, 
Fuerza de ingenio, yerbas ó conjuro, 
No hay en el cielo esfera, movimiento, 
Signo, estrella, planeta ni conjuro, 
Aspecto , casa , conjunción , aumento , 
Oriente claro, ni poniente oscuro, 
Que por esta ancha sala y su discurso, 
No haga en su natural período curso. 

El año , la semana , el mes y el dia , 
Creciendo en su volar y descreciendo, 
La clara luz á la tiniebla fria 
Con bellos rayos de oro hace ir huyendo : 
De la flor tierna que el verano envia , 
Dulce fruto el otoño está vertiendo, 
Por sustento al invierno y al estío , 
Este rico en calor, el otro en frió. 

Sin lo que hermoso aquí la vista goza , 
Que es del mundo la maquina abreviada, 
La alegre escuadra de aves que retoza. 
Toda la vuelve en suavidad bañada : 
Canta , gorjea , despierta y alboroza , 
A Orfeo ayudando si á Morgana agrada ; 
Mas si ella con su gusto no lo entabla , 
Todo ello es oro muerto que no habla. 

Sirve esta alegre pieza de intervalo 

Y antecámara de otra mas secreta, 
Donde su estudio tiene y su regalo 
De libros en quietud y paz perfeta : 
Yo en su dulce memoria me regalo; 
Que á un pacifico gusto y vida quieta 
En sabia juventud nada la iguala, 

Y mas cou tal estudio y con tal sala. 
Aquí las reales mesas coronadas 

De costosas bajillas de oro fino. 
Con preciosos manjares ocupadas, 
Vestidas dio aquel dia el blanco lino; 
Donde en comida espléndida á las Hadas 
Las tazas colman de espumante vino, 

Y en graves salvas sirven y aparato 
La real ostentación de cada plato. 

alegoría. 

De tal manera se puso el blanco y último fin desta obra 
en la moralidad y enseñanza de costumbres, que lo que 
en olra parece accidental y accesorio, puede confesarse 
en esla por principal intento ; y así en ninguna parte va 
tan oscura, que no descubra y dé algunas centellas y 
resplandores de si, mostrando debajo de la dulzura del 
velo fabuloso, la doctrina y avisos convenientes á la vir- 
tud : de modo que si aquí por evitar prolijidad no se 
descubre toda la alegoría, podrá con este estilo sacarla 
quien con atención la leyere. 

En las prosperidades de Francia, tan vecinas á su 
caida , se descubre la poca estabilidad de los bienes tem- 
porales, y cómo entonces tiene el prudente mas que te- 
mer, cuando en mayor grandeza se baila; porque ni ala 
virtud le falló émula, ni á la envidia modos para dañar. 

Las Hadas significan los efectos y pasiones del ánimo 
sensitivo, y así ninguna hay en que no se pinte alguno 
dellos : Alcina, el apetito amoroso ; Morgana, el de la 
riqueza ; Febosilla, el de la fama ; Falerina, que labró 
la espada para matará Orlando, las astucias de la guerra, 



EL BEHNAHDO, 

á cuyas manos suelen morirlos mu invencibles capi- 
tanes. 

EnTeiidonio,tan privado en el gobiernodel rey Casto, 
y luego puesto por el misino en prisión, se muestra lo 

poco que bay que fiar en favores de principes, que tan 
depuestos están á pasarse de un extremo á otro, porque 
en uuanlo hombres, aunque reyes, son mudables. 

Ln la tragedia de Al .un 'i edo ¡ Etosia se muestran cuan 
juntos y engazados andan en los amores los gustos y los 
disgustos ; j en la de Manuces en medio de los suyos, 
el ordinario Qn de un tirano. 

En Carilo, (pie traidoramente quiere vender á su 
amigo, el gran riesgo que hay en fiar secretos de impor- 
tancia a hombre de quien nu se tenga entera satis- 
facción. 

En la amistad de Alrina y Uorgana se diré que el 
apetite de la sensualidad y el de las i iquezas son las <lns 

pasiones que mas unidas están en el de humano, y 

que hasta en los cursos de los eielus pretende el rico 
tener dominio. 



LIBRO SECUNDO. 



AnClüEXTO. 

Cocnta Aleina i Morgana Ij causa de su venida , las admirables 
ase rio en 1.1 i inj de loa Hidoi; y para darle entera rcla- 
elon de la persona de in-rnardo, que las ha de dar vengadas de Or- 
lando \ loa demaa paladines, relere el origen de los godos en 
i . de cayo linaje ti desciende, fctorgana, agradada de la re- 
tro, promete darle para adorno de su persona las 
celebradas armas de Aqnlles. Pintase la casa de la Kania , y la que 
baj de la reñida del francés. Libra Kerragulo una ninfa de las ma- 
nos de un siti.o, que se conviene en la fuente del d ogaño; | 

la ninij in liento de su labor, en profecía le muestra algunos 

valerosos capitanes de Espafia. 

Templó en tanto Gadir su laud dorado, 

Y todo en furor bélico encendido , 
Por el aire sutil dejo sembrado 

Del suave acento uu resonar medido, 
He Luí vnria armonía acompañado, 
Que el alma cautivó por el oído, 
Al dulce muí <|iie en los sentidos dejan 
Los golpes de las cuerdas que se quejan. 

Y dando á los bemoles compafiia 
La dulce voz de su divino canto, 

La beldad comenzó a cantar, que el dia 
Al mundo saca en su rosado manto : 
Las Dores que derrama la alegría 
i n que a la noche trueca el ciego manto, 

Y en invisible y blando movimiento 

De negras sombras barre y limpia el viento. 
HnrtS a la luna el oro de su esfera, 

Y a las estrellas su argentado lino; 
Entolda de jazmines mi litera , 

Hespirá el aire blando aljófar frió ; 
Sale el dorado sol , la mar se altera , 
Tiembla la luz solire el cristal sombrío, 
■\ de su barro al caluroso aliento . 
El bajo suelo humea y arde el viento. 

Y vi después que toda esta hermosura 
Al bello rostro acomodó de Aleina, 

Y el lisonjero labio su dulzura 
Envuelta dio en destreza peregrina ; 
La antigüedad del largo tiempo oscura 
Veloz canto, y la priesa en que camina 
El origen del mundo, y cuando el cielo 
Feliz principio hallo á su inmortal velo. 

Cantó de las mudanzas de fortuna 
En su inconstante esfera el punto breve : 
Cantó al sol sus eclipses, y á la luna 
La luz que con dorados cuernos bebe : 
Cantó el fatal colegio, y de una en una 
Las Hadas celebró su canto leve , 
Tocando á vueltas no menuda parte 
De heroicos hechos del sangriento Marte. 



L1UHO II. 

Y acabada la mostea y oomida 

En |iiiiii|insa grande/a y aparato, 
La una majestad a la Otn unida, 

A gn/.ir fueron del jardín nn rato ; 
En cuya alfombra fértil v Hunda 

\ Ivo de la beldad dormía el retrato , 

Al templar con ios arbolea y el viento 
El tierno ruiseñor su alegre acento. 

Había por el diversos cenadores 
Sobre estanques j arroyos cristalinos. 
De estatuas adornados v primores , 

Y de diestro pincel cuadros divinos : 
Allí burlas y Juegos de pastores, 

Personajes de rjss y desatinos; 
Aquí bróteseos , acullá grimazoa . 

Y de olmos y de panas mil abrazos. 

Después que con jazmínea y claveles, 
Azules lirios y encarnadas rosas, 

Lo mas vistoso hurlando á sus vergeles, 

Sus cabezas volvieron mas vistosas, 

Al mai gen de un arroyo entre laureles, 

Sobre alcatifas pérsicas preciosas, 
A sombras frescas de una vid lozana , 
Asi Aleina ii. iiiin, y oye Morgana i 

t Si ya deseas saber, oh Reina hermosa, 
De mi nueva venida el fundamento, 

Qué causa hacerme pudo Venturosa, 

A hurtarle a tu vaia este contento; 

Negocios graves, ocasión leu /usa, 
A salir me obligaron de mi asiento, 
Aunque el gusto de verte lo luciera. 
Del muerto mundo cuando allá estuviera. 

• Mas hoy este regalo y lili venida 

A tu servicio queden y a mi cuenta; 
Que tú en venirte á ver seras servida, 

Y yo en verle, cual ves, rica y contenta : 
Un agravio común nunca se olvida, 

Ni a un noble la memoria de su afrenta, 
Ni á un amigo , si lo es en lo que digo, 
La injuria que le hicieron á su amigo. 

«Después que tu jardín fué destrozado 
Por la mano de aquel francés furioso 
Que ganó a Ualisarda, y lia ganado 
Contra nuestra nación nombre lamoso, 
Nunca de mi memoria se ha borrado 
De la afrenta el ultraje vergonzoso 
En que su espada nos dejo y ipe damos 
Las que de sangre tuya nos preciamos. 

• Y aunque ninguna goza en tu linaje 
Derecha acción a la fatal bebida, 

De cuyo vaso y su inmortal brebaje 

El brio desciende a nuestra larga vida, 
Que recibido no haya algún ultraje 

Hisia oacion francesa mal nacida, 

Todas, sin hacer caso de los suyos, 
Como á mas principal lloran los tuyos. 

«A ti contenta sola, á (i vengada, 
Desea en esta ocasión la mas briosa, 

Y yo mas, como mas interesada 

Y en yerros contra ti menos piadosa; 
Que como rica debes ser honrada ; 

Y en SOlO este cuidado cuidadosa , 
Ninguna diligencia lie perdonado : 
(lye lo que ion ellas he alcanzado. 

• Donde el mar Jonio al Ténaro le baña 
Los verdes jaspes de su fértil vena , 

Y' en bosque espeso y hoirida montaña 
Sobre las nubes se encarama j suena, 
De entrada oscura y abertura extraña 
De negro hollín, herrumbre y lamas llena, 
I na espantosa cueva se descubre , 
Que el cielo y mar con humo altera y cubre. 
»Por esta se camina al ciego mundo, 

Y Alfides á esta luz sacó el Cerbero , 
(alando de las deidades del profundo 
Victorioso salió , arrogante y liero : 
Aquí la muerte tiene otro segundo 
Carón, que asista y sirva de portero, 
A royo aliento y cálido bochorno 

El vivo huye , el muerto tiembla en torno. 



155 



ilX 



»En cierto aspecto de menguante luna 
La oscura nieva esta en segura entrada , 
Hasta donde en los libros de fortuna 
La humana cuenta se nos da ajustada : 
Por tu ocasión aqui en hora oportuna, 
De fantasmas bajé y horror coreada, 
A consultar tu caso y ser testigo 
De lo que allí hallé y aqui te digo. 

•Después que por torcidos escalones, 
Vacíos de claridad , bajé á los senos 
De la tierra y sus negros artesones, 
De hollín tiznados y de sombras llenos, 
Antes del triste término y mojones 
Del reino de Pluton vi unos serenos 
Campos, y allí un castillo á quien el dia 
De la suya una luz dudosa envia. 

nEn la jurisdicción de los mortales 
Este alcázar esta , y quien dentro vive ; 
De aqui el hado los bienes y los males 
A la tierra despacha y apercibe ; 
Aqui con altibajos desiguales 
Fortunas labra y su valor describe ; 

Y aquí es, al fin, la casa de moneda 

De cuanta el tiempo por el mundo rueda. 

«Aquí Demogorgon está sentado 
En su banco fatal , cuyo decreto 
De las supremas causas es guardado 
Por inviolable y celestial precelo : 
Las parcas y su estambre delicado, 
A cuyo huso el mundo está sujeto, 
La fea muerte y el vivir lucido, 

Y el negro lago del oscuro olvido. 
«Aquí se labra el siglo venidero 

Y las humanas inviolables leyes, 
Que ni el tiempo las muda lisonjero, 
Ni las quebrantan principes ni reyes : 
Cuelga el último dia del primero, 

Y en torpe yunta de alquilados bueyes 
Ara la vida el mundo , y nadie advierte 
Que es el vivir dar surcos á la muerte. 

«Aquí en negro dosel, sin luz, sentadas 
Tres diosas hilan las humanas vidas, 
Al curso las madejas devanadas 
De nueve ruedas de cristal lucidas , 
Donde, en el huso apenas marañadas. 
Las blandas hebras crecen mal torcidas , 
Cuando, de todas tres la mas lijera, 
Por lo hilado corre la lijera. 

«Copos de suertes y colores varias , 
Unos blancos sin tez, otros lustrosos, 
Unos á quien los reyes pagan parias, 

Y otros que pechan a los mas astrosos : 
Cuáles de tornasol hebras voltarias, 
Cuáles de rica luz hilos preciosos, 
Cuáles de alquimia y cuales de oro fino, 

Y en cada cual su hebra y su camino. 
»E1 siglo venidero , la mudanza 

De reyes, reinos, casas y dictados, 
Lo que el distrito de fortuna alcanza, 
Lo que al decreto toca de los hados : 
Cuanto se pesa con mortal balanza ; 
Los que vendrán , presentes y pasados ; 
Cuanto es , cuanto ha de ser y cuanto ha sido 
Aqui se hila , corta y da tejido. 

nDe los tiempos la masa vi abreviada 
Manar al mundo y revolver sus cosas , 
La vida de congojas asaltada , 
La muerte de sus bascas temerosas : 
La fortuna dichosa y desdichada , 
Con sus dos caras, ambas engañosas , 
Volando en sus favores y desdenes 
Los males engazados con los bienes. 

»Y entre estos mundos , al que ya nacía 
Humilde vi la victoriosa Francia , 
Que un mancebo y su espada le tenia 
Por el sucio sembrada su arrogancia : 
Mírela , y admirada en lo que via , 
Aquella conoci ser la inconstancia 
Del bien humano ; que los mas cumplidos 
Forzados vienen y se van corridos. 



DON BEUNAllDO DE VALBUENA. 

No me admiré de ver que tanta alteza 



En tragedia tan triste se trocase; 
Que es cierto que en mortal naturaleza 
Todo tiene su tin y ha de acabarse : 
La rueda me admiró con su presteza 
Que apenas deja de la vista hallarse : 
Allí , ¡oh fortuna! quien de ti se lia 
Vera cuan firme tiene su alegría. 

»La espada Balisarda vi presente, 
Que un victorioso joven á tu instancia 
En la sangre bañaba de un valiente 
Que asombró el mundo y dio valor á Francia, 
De oro con estas letras en la frente : 
« Bernardo, honor de España , aunque en distancia 
Brevísima su fama asi encogida. 
Que apenas al nacer fué conocida.» 

»Cual la dudosa luna amortiguada 
En los principios del helado invierno, 
Entre negros celajes ofuscada, 
Falto muestra de luz el rostro tierno ; 

Y antes de ver el alba deseada, 

El oro pierde de uno y otro cuerno, 
Haciendo el tibio resplandor difuso, 
De mil colores un color confuso : 

»De tal manera entre una niebla oscura 
De Bernardo la fama se quedaba, 

Y sin lumbre, sin luz ni hermosura, 
Confusamente aquí y allí volaba : 
Cortas las alas , pobre de ventura, 

Y aunque el confuso espíritu alentaba, 
Faltábale la pluma, y no podía 

La oscuridad huir que la ofendía. 

«No porque su grandeza no subiese 
Adonde hasta hoy nadie ha llegado; 
Mas un astro infeliz quiso que fuese 
Corta de voz y de valor sobrado : 
Faltó quien á sus alas añadiese 
Una pluma de estilo moderado ; 

Y asi en lenguajes bárbaros metida , 
Arrinconada quedará y perdida. 

«Hasta que el tiempo, que ofuscarla pudo, 
Hermosa y clara al cielo la levante, 

Y de su oscuro y encantado nudo 
Un nuevo verso y voz la desencante. 
Esto por las molduras de su escudo 
Grabado vi, y con letras de diamante : 
« A otro de su nombre está guardado 
El romper con la pluma este nublado.» 

«Mas si gustas saber con fundamento 
Quién este valeroso joven sea, 
Qué sangre puso en él tan firme aliento , 
Qué obligación honrada le espolea, 
Sabrás, hermana, aunque es prolijo el cuento. 
Que en su real nacimiento dio una idea 
De su furor la quinta esfera al suelo, 

Y otra de afable amor el tercer cielo. 
»En esta rica Escandinavia hermosa, 

A quien la antigüedad llamó otro mundo, 

Y desde aqui con vuelta deleitosa, 
Casi en torno la ciñe el mar profundo, 
Madre ilustre de gente belicosa, 

De fértil suelo y de vigor fecundo , 
Donde este rico lago halló asiento. 
Que hoy da á tu alcázar real firme cimiento, 

«Tres soberbias provincias y regiones 
Pisan su invicto suelo; y la postrera, 
Cuvo distrito y bárbaros mojones 
Del mar Germano tocan la ribera, 
Oficina de indómitas naciones 
De inculta vida fué y de gente fiera, 
Donde los golas fueron y los dacos, 

Y el primer godo aró bosques opacos ; 
«De aquí salieron por diversas vias, 

De antigua gente en gruesos escuadrones, 
Valientes hombres ; que las tierras frías 
Pueblos producen de altos corazones ; 
Buscando en que habitar parles vacias, 
Por venirles ya estrechos sus rincones. 
Los vándalos, los cimbrios, los suevos 

Y los alanos , mas que todos nuevos. 



EL UEBNA1ID0, LIIUKi II. 



137 



•Pues entre estas naciones que su tierra 
Dejaron por estrecha, aunque abundosa., 

Y I revolver el mondo y darle guerra 
|]u Bgura salieron temerosa . 

Los godos i ui' idii gente en quien ae encierra 
Nobleza hnmana en tangre belicosa , 
y que de loa Dsonareaa mas potentes 
Siempre temidos hieren por rállenles. 

•Tras la alta Insignia de un i > bermejo, 

Que en asolea banderas tremolaba , 

Y ile tres capitanea de na consejo . 
Animo alllro y arrogancia brava . 

a ser nlieron de grandesa espejo 

Al mondo en la reglón donde él te acaba, 

Del cielo I an nobleza prometida, 

Y al felia brio de an valor debida. 

No salieron con pecbos ambiciosos 
A solo nacer alarde de rállenles ; 
Mas con la paz pidiendo . aunque briosos, 
En que habitar logares suficientes ¡ 
Nn goerra , campos piden anchnrosos. 
Del gran derecho asando de bu gentes; 
Qoe fl pueblo qoe en sa tuna no eabia , 
Une se Uegne permite i la mete. 
i Negd el imperio la demanda justa , 

Y la Inquietud parió desasosiego ; 

Que es hscer guerra justa de Is Injusta . 
Negar lo justo de nn humilde mego; 

Y liamlii a la razón hiena robusta . 

Su despreciado campo i sangre j luego 
De liaba destruyo una burga parta . 

Y en el rio Tibor la chutad de Marte. 

»Y a tal colmo subió el de mi potencial 
Qoe bada] i loa harta emperadores, 
Hasta que en útil premio j convenencia 
\ so re] ¡ futuros sucesores 
Honorio aló en legitima tenencia 
La España , a quien loa barbaros furores 
De los suevos, réndalos y alanos 

Al Imperio usurparon de las manos. 

»Eué el trato , que al rey piulo le quedase 
Lo que entre el Pirinea y mar se encierra, 

Y que del yugo vándalo sacase 
A mi i'iirniia la usurpada tierra; 
Con que su invicto campo reservase 
A Italia y liorna de su injusta guerra , 
Dando por precio al español estado 
Cuanto en el lacio suelo hablan ganado. 

• Ora sea ó oolostlflcado el hecho 

Con que se habían en él illt I iicllli'ido. 

Su cetro tenia ya el primer derecho 
De ocupación, por armas adquirido ; 

Y asi al ceñido imperio útil provecho 
La ley fue del contrato establecido, 

Y por aquí legitima y no extraña 
La entrada de los godos en España 

«Murió Alune , hecho el (rato en lodo , 
Si bien no pudo verlo efectuado : 
Sucedióle Ataúlfo, el primer godo 

Que en España metió campo formado : 

Ganó basta Barcelona . y allí , el modo 
De su gobierno próspero asentado. 
Por mano le mato de Ernulfo liero 
Quien las suyas por rey besó primero. 

■ Siguióle el desgraciado Sigerico 
En el reino también como en la muerte . 
Con mas vana codicia de ser rico 
Que en campo armado belicoso y fuerte : 
Diole el tiempo en gran cuerpo ánimo chico , 
Con que se ahogó en él la buena suerte, 
Matándole en la paz, por mas casera , 
La espada que en la guerra no lo hiciera. 

«Tras este el reino dieron á Walia, 
Porque la siga y haga sin partido; 
Salió en armada flota á Berbería , 
Que el aire la venció y volvió corrido ; 

Y con él la arrogante valentía 
Del gótico poder nunca vencido. 

Para hacer lirme pié en el reino instable. 
La antes odiosa paz halló agradable. 



•Sucedió á su real pecha el animoso 
De Ceodoredo, á quien lus adivinos 

Triste muerte anunciar > el . fui 

A bascaría salló por mil caminos 
(anilla el soberbio Aula victorioso, 
De Tolosa en los campoi convecinos, 
Donde en sangriento Innumerable estrago 
El Rej bebió ruin' el roigo el común trago. 

•Bien que mi belicoso Turismundo, 
Del muerto padre en la espera venganza, 
Contra •■! atóte del vencido mundo, 
De arme acero armó su Invii la tanta ; 
Fuera ai primer atóte ella el legando, 
Si envidia do enfrenara tu pujanta, 
Cuando ai bérbero rayo de la guerra 
Las fuerzas le templó j quitó b tierra. 

■ Tuvo i'iir siicoores dos hiiinanoi 

li mu piedad Incauto Teodorico, 
Que a un humilde rej vándalo en tus manos 
Matar le hito, y a el su hermano Buril •>, 
fratricida cruel . pero de bumanoa 

Respetos . nuble , afable , ilustre y rico. 
Que i su reino di" le] . ] a mi corona 

La orla de Zaragoza y de Pamplona. 
•Compeliendo a bramar al cielo en rano, 

En un toro de alambre a BurUOneo, 
Alacien entró al reino, y por su mano 

La ambición lo usurpó de Clodoveo i 
A este le sucedió nn bastardo hermano, 

i- a este el valor que de Amalo j Bolleo 
Las nobles sangres puso en nn supuesto, 

Y en el un nombre de los dos couipucMo. 

• Matáronle en Narbons . ¡ entró luego 

Téndis, en cuyo tieuq i real de lia ocia 

En España sembró sangriento luego 

Con mayor daüo suyo que ganancia ¡ 

Matóle un brazo Incoen furor ciego; 
Sucedió ¡le Teudisclo la arrogancia , 

Y a este de Egica la arrlana suerte, 

Y a ambo! tWS torpe vida infame muerte. 
i'Atanagildo entró determinado 

De echar de España la romana gente; 

Siguióle i.iuva, y por acompañado 
El cruel Leovigildo, rey prudente, 

Aunque Soberbio y sin piedad airado . 
En grande/a y tesoros rumíenle , 
De Itecareiló padre, y de su hermano 
El mártir Eniergililo sevillano. 

•Fué el singular y nuble Recaredo 
Del cetro y silla real sucesor diño. 
De Francia vencedor, de Boma miedo, 

Y de la fe restaurador di\ [no ; 

De amada majestad , brioso denuedo, 
De tan feliz estrella y noble sino. 
Que del real valor que le acompaña 
Eterna sucesión gozará España. 

•Sucedióle de Liuva el reino breve . 
De esperanzas en flor sembrado en vano . 
Que \ íterico con espada aleve 
Segarlas pudo al cetro toledano. 
Dejándolo él con muerte menos levo 

A uundemiro, el que en fervor cristiano 
Los templos hizo con piedad sagrados. 
Inviolables defensas de culpados. 

•Tras este el elocuente Siscbuto 
Por dos veces triunfó de los romanos, 

Y á los hebreos con público estatuto 
Dejar les mandó el Keino, ó ser cristianos : 
Entró al suyo de lágrimas v luto, 

Niño de tierna edad y años lozanos, 

Su hijo Becaredo. y murió luego; 

Que aun no lloró á su padre con sosiego. 

«Heredóle Suintila, y fué el primero 
Que el reino hizo de España monarquía, 

Y Iras él Sisenando copió el fuero 
De la jurispañola policía ; 

C.hinlila entró en resplandeciente acero. 
Mas que por sucesión por tiranía ; 

Y Tulga al mundo dio en veloz corrida 
Solos deseos de gozar su vida. 



It¡8 



DON BERNARDO DE VALBUENA. 



«Alzóse con el reino Chindasunto , 

Y sucedióle su hijo valeroso 
El católico >' noble liecisunto , 

De :i ii into insigne y corazón piadoso;. 
Tras quien á Wamba hizo el puelilo junto 
En concorde elección rey poderoso, 
Y' él, dando temporal por infinito, 
La púrpura trocó en sayal benito. 

•Dio en sucesión el reino no estimado 
Al conde Ervigio, rey ahora intruso 
En la real silla, donde no forzado 
A Egica su famoso yerno puso; 
Por quien Vítiza entró en adverso hado, 
De cuyo infeliz tiempo el torpe abuso 
A oscurecer llegó y deslucir todos 
Los graves hechos de los reyes godos. 

«Fué ayo de perniciosas libertades, 

Y el que estragó de la compuesta España 
En las nobles virtudes sus beldades : 

i Tanto un mal rey con su insolencia daña! 
Desnudó de sus muros las ciudades, 
A las armas quitó el acero y saña, 

Y al mal regido Reino dio permiso 
Del sensual deleite en cuanto quiso. 

«Privólo del Rodrigo en campo armado; 
Que su robusto pecho y brazo fuerte, 
En sensuales deleites estragado, 
Su grandeza perdió y ganó su muerte : 
l'n antiguo palacio dio encantado 
En su alcázar real la infeliz suerte , 
A cuyo fume umbral el bronce duro 
Mil siglos tuvo en su quietud seguro. 

«Nadie en la antigüedad fué asi atrevido, 
Que el acero rompiese a sus candados, 
Medroso que el furor allí escondido 
Sus desastres tenia encarcelados : 
Deste rey solo al pecho dislraido, 
La infiel codicia le vendió pintados 
Los bárbaros que á España en triste dia 
l'n encantado bulto prometía. 

«Turbóse el Rey al infeliz agüero, 
Aunque el lascivo amor mas le turbaba 
Con una dama y su desden severo , 
Niña, lozana, altiva, hermosa y brava : 
Por ganalla perdió su reino entero; 
El fué el último godo, ella la Cava; 
Su padre Julián , por él España 
Bárbara presa de una gente extraña. 

«En las selvas cayó del rio Leteo 
Del sin ventura Rey el cetro y mando ; 
Quedó perdida España, harto el deseo 
En sus destrozos el morisco bando ; 
Mas ¡ qué no puede un vicio torpe y feo, 

Y el descuido de un rey lascivo y blando! 
Todo al fin lo abrasó y tragó en sn rabia 
La torpe secta que nació en Arabia. 

«Hiciera punto aquí el linaje godo, 
Su altivo reino y el valor de España , 
En miserable riesgo puesto todo, 
Al tirano furor de gente extraña ; 
Si un nuevo rey, por milagroso modo. 
Del áspero solar de una montaña, 
No levantara el cíelo ya cansado 
Del fiero azote y del rigor pasado. 

«Fué este feliz restaurador Pelayo, 
Del despojado rey noble sobrino, 
En quien conservó el cielo vivo un rayo 
Del gótico valor, brío peregrino ; 
Y' el triste reino en su mortal desmayo 
Nuevo aliento cobró, nuevo camino 
A la rica esperanza, antes sin vida. 
De recobrar la libertad perdida. 

«Pelayo al Reino dio un brazo animoso 
Por sucesor de su ánimo valiente, 
A quien la breve vida quitó un oso; 

Y el católico Alfonso entró prudente 
A gobernar el cetro valeroso 

Por digno rey de la española gente , 
Y' en linaje , valor, brío y denuedo, 
Ínclito sucesor de Recaredo. 



«Deste fué hijo el áspero Fruela , 
Que , en corazón cruel y ánimo impuro, 
Un hermano mató, sin mas cautela 
Que deseos de gozar reino seguro : 
Fué de su religión fiel centinela, 
De su sagrada fe inviolable muro; 

Y al estragado clero , en casto celo. 
La limpia honestidad volvió del cielo. 

«Fué alegre prenda de una hija hermosa 
Del que en tiuiena fué duque contrario 
Al potente Martel, que en la alevosa 
Francia á rey le subió el tiempo voltario; 
Abuelo del que ahora reina y osa 
Con sus duques nombrarse tu adversario, 
De cuya sangre real , asi enemiga 
De Carlo-Magno y su francesa liga, 

»E1 Casto rey nació , que ahora enfrena 
Con riendas de oro la invencible España, 

Y su hermana menor Doña limeña , 
Que al mundo dio del conde de Saldaña 
La invicta espada de victorias llena, 
Cuyas grandezas en prudente saña 

Harán los hados, sin que el curso muden, 
Que ahora espanten y después se duden. 

«Este es el gran Bernardo, á quien el ciclo. 
Por benignos favores de su estrella, 
A su brazo rendido dará el suelo 
Que guia de flor de lis la empresa bella : 
Hará vengado á su ofendido abuelo, 
Satisfará tu agravio y mi querella , 

Y á un golpe , que la fama le atribuya 

De Francia la honra y la opinión por suya. 

»Es al presente un joven valeroso, 
De real disposición , feroz denuedo , 
Noble, fácil, cortés, compuesto, brioso, 
De pecho altivo y corazón sin miedo ; 
En paz afable, en guerras desdeñoso. 
De España , al fin ; que es cuanto decir puedo ; 
Que un ánimo español de sangre noble, 
En cuantas goza el mundo es fiesta doble. 

«En la corte nació del rey su tio, 
De adonde el sabio Oróntes, deudo nuestro, 
Pequeño le robó, y por gusto mió 
Ayo le ha sido fiel, guarda y maestro : 
Salió cual se esperaba de su brio. 
En todas armas valeroso y diestro; 
Cuya temprana espada y brazo fuerte 
Su rey libró de una alevosa muerte. 

«No se crió en regalos ni en blanduras, 
Ni el ocio padre fué de heroicos pechos ; 
Que del deleite humilde las dulzuras 
Solo son de almas pobres ricos lechos : 
Desde que á las primeras luces puras 
Abrió los tiernos ojos, los vio hechos 
A soledades y asperezas solas , 

Y á oír del sordo mar las roncas olas. 
»En el crespo Archipiélago copioso 

De ásperas islas, un preñado monte, 
De la jovial Creta al golfo ondoso , 
Su cabeza descubre a mi horizonte ; 

Y entre el Samo y el Mergo pantanoso, 

Y entre el principio de Asia y Negropoute, 
Hecha deja una isleta y costa brava , 

Que Icaria en otro tiempo se llamaba ; 

»En cuyos solitarios arenales, 
Del atrevido ¡caro la pluma, 
Aun eternas conserva las señales , 
Sin que el mudable tiempo las consuma ; 

Y su nombre en las ondas inmortales, 
De herviente cubierto y blanca espuma, 
Sobre el sepulcro temeroso suena. 
Puesto al rigor de su mudable arena. 

«El sabio aqui por la esperanza mía 
A su cargo tomó la ilustre empresa, 

Y en noble crianza y sabia policía. 
Salva guardó la destrucción francesa , 
Probando en aventuras que fingia 

De su niñez la inclinación traviesa, 

Y tras ella sus años juveniles 

Al grave pundonor de hechos gentiles. 



EL BERNARDO 



• Ve, tilo anorlic un riro arnés do acoro, 

Y armóle ii • « > caballero an rej pantano, 

(¡miniando :i mis Ir. n s el igüero 

De un observada aspecto soberano ; 
Con que ya sn ralor ven lao entero , 
One golpe no dura en fado nwnano, 

\ t dai te nuevas dosis traeos suerte, 
Las alai me prestó el deseo de verte. 

• Va pues , diosa feliz , en lo restante 
Por n mi joven se gobierne y rij.i . 

Y contra el braxo j el furor de Ungíante 
Armas Iguales tu saber le elija ; 

Que aunque es i todo su valor bástente . 
Con prevención prudente el bien se BJs . 
Acudiendo i esta empress , por ser luya , 

Yo do mi parlo , Oróntei de l.i suya. 

•Está de tu ravor necesitado 
El católico reino de Castilla 
Contra el trances or pullo , que. agraviado. 
Por fuena quiere la española silla ; 

Y al valiente doncel recién armado 
La soberbie del mundo se le humilla : 
Bolo tu smparo pide; que en la tierra 
Uo la pax es el norrio j de la guerra. 

»s¡ el henees enemigo se spodi ra 
De España, queda muerto el v ainr godo; 
Todo el mundo rendida i su bandera; 
Que el délo ba dado i Bspafia el inundo todo ; 

Sumí ha do sor en osla edad DOS treta , 

Y de Francia será . si por lal modo, 

Por fuerza ahora o cautelosa maña , 

So brio Introduoe en el valor de España. 

•Tu agravio queda sin venganza justa, 

Y para siempre nuestro honor manchado. 

Si el Ímpetu Ir: os a la robusta 

Puerta de España queda incorporado : 
La nueva causa deata guerra injusta 

Que entro oslas dos naciones se ha trabado , 
De squl lomó corriente : advierte el modo 
Que señora te dé una ver. de lodo. 

• Hijo dije que fué del rey Fruela 

El que lo es hoy do Asturias y l.alioia; 

Mas quedó ñiño, y con su infiel tutela 
De Aurelio usurpo el reino la malicia : 
Sucedió del rej Silo la cautela, 

Y' a este, de Mauro,; alo la avaricia ; 

Que por gozar de infamo cetro de oro, 

Bellas parias pago en tributo al moro. 

•Sucedió Don Demudo á Mauregato, 
De pecho real y de ánimo prudente . 
Que al Casto primo dio del reino ingrato, 
Como autos ora SUJO, el Cetro y gente : 

Este os bo] de virtud vivo retrato, 

En la guerra j la pal sabio y valiente, 
Invicto vencedor, loro/ guerrero, 
Casto en la vida , en el juzgar severo. 
H is Viéndose de larga edad ceñido, 
Y' de ilusli es deseos rico el pecho, 
En el estrecho término encogido 
De un combatido muro y pueble estrecho; 
Sin forzoso heredero conocido. 
Con quien dejar su reino satisfecho. 
Vio también que, aunque sobre fortaleza. 
Es confusión un mundo sin cabete. 

»Y destos graves pensamientos llena 
La heroica fantasía, el Rey, severo 
Entro el cargo y descargo de la pena 
De ver su invicto león sin heredero. 
De sus trazas tomó la menos buena, 
Sin liarla de prudente consejero : 
¡ Notable error ! Y en ya resuelta instancia 
Ceder quiere su cetro en el de Francia. 

• Movíale ver el brazo victorioso 

Del nuevo Augusto César de Occidente, 

Y el español distrito belicoso 
Asi ocupado de enemiga gente : 
Quena dejar un capitán famoso 
A su invencible ejército decente. 
Que con su amondad al pecho frío 
Pusiese, á ser posible, mayor brio. 



, LIRRO II. 159 

•Que I ¿I -II prolija edad mas le convida 
Al OClO l'laii. lo . que i la dura guerra , 

Y del mauro la gomo mal na. i . 

De aumentar trata la usurpada Horra; 
M is la rica esperansa concebida 
Del noble Dn que '•! real cuidado encierra, 
Va el tiempo ■ < ► n suceso no esperado 
En ambiciosa guerra la b i ii oc ido 

•Que el reino, al no decente ofrecimiento 
Del Católii o rej al rej de Préñela . 
De su Imprudente arbitrio descontento, 
Su vainr ofendido | ra arrogancia . 
Que revoque nidio el dañoso Intento 
Con la segunda la primera Instancia, 
o la obediencia te alzarla debida . 

Y liaran no poco en le dejar con vida. 

• Esto a anular bastó el concierto hecho 

("mi público estatuto y embajada, 
v agraviado el francés . quiero de hecho 
La injusta sucesión con mano aunada; 

Y que la fuoi/u, a falla do derecho, 

le dé el reino , y sobre esto es la jornada : 

De Francia la soberbia j de Castilla, 

Üosta fuente bebieron su rencilla. 

• Vencidos ya Agramante y Desiderio, 
Aquel rej africano, este lombardo, 
Con el feroz poder del nuevo imperio 
Sobre España el francés baja gallardo; 

Y ella no tiene en todo su hemisferio 
(Uro valor igual al de Bernardo : 

Mas basta esto; que un bruzo valeroso. 

Un campo , un reino , un mundo hace dichoso. 

• Hasta ahora el riesgo lia estado por mí cuenta 
Del rico enjerto y de la invicta rama 

Que ba dé dar sombra al mundo, á Francia afrenta , 
S a su Espafia de honor lustrosa llama : 
Haz ahora tú , hermana , que yo sienta 
Que en esto vuelvo por tu gusto y fama, 

Y que eres diosa del tesoro humano. 
Que la guerra y la paz tiene en la mano.» 

Al dulce hablar de la afeitada Aleina , 
Morgana en gran deleite estuvo atenía ; 
Que es la lisonja dulce golosina 
Que al necio rico en ambición sustenta : 

Y ulana con el nombre de divina , 
Asi arrogante respondió y i lenta, 

Sin mirar que la Hada en cuanto emprende 
Solo a su gusto y no al ajeno atiende. 

«Siempre creí que en tu cuidado puesto, 
Vivía seguro el de mi honra y vida; 
Que mas promete tu nobleza que oslo, 

Y en mas que esto te esto] agradecida : 
II cielo a mi venganza está dispuesto; 
Que pues la v le ti favorecida, 

Ya no la dudo ni recelo en nada : 
Tu quedarás contenta , y yo vengada. 

• Por varios modos pretendí vengarme, 

Y lo.los ellos me han salido en vano; 
Ya del liel Galalun quise ayudarme, 
Ya de la injusta muerte de Troyano : 
De Agramante el valor pudo alentarme, 
El tártaro furor y el africano, 

De Mandricardo y Rodamontc fiero. 

Mas á aquel mató Orlando, a estos Rugero. 

• En graves pensamientos ocupada 
El placer me halló de tu venida. 

Ya en mis perplejas dudas enterada 
Del francés riesgo en su fatal calda, 
Aunque ignorando la dichosa espada 
De tal hazaña digna y tal herida : 
Ahora que tu sabor me la ha mostrado. 
Oye lo que al presente me da el liado. 
•Ya sabes que son míos de derecho 
Los tesoros del mar y de la lierra , 

Y que á mi cetro y gusto paga pecho 
Cuanto en los senos de los dos se encierra ; 
Pues donde del mar Junio el bravo estrecho 
De \. i ■ ... i .ni h. bate la alta sierra, 

Cierta joya en el mundo celebrada 

Días ha que á uu grave lin tengo guardada. 



100 



DON BERNARDO 



«Aquellas anuas que del griego Aquiles 
A ülises se entregaron por sentencia. 

De ricas perlas llenas y perfiles. 
En quien Vuleano echó toda su ciencia, 
Donde en realces de mágicos buriles 
drahada esta una oculta descendencia 
De héroes ilustres que vendrán al mundo, 
Del primer poseedor y del secundo; 

•Del crespo mar una áspera tormenta 
Allí hasta hoj las dio depositadas, 
Sin que el furioso Telamón consienta 
Que le sean de mortal mano tocadas : 
Vive en su muerto corazón la afrenta 
De haberle sido sin razón quitadas, 

Y en virtud deste pensamiento altivo, 
Muerto para guardarlas , se está vivo. 

»Si ya este nuevo espíritu valiente 
El lin supiere hallar desta aventura , 
Yo mi favor le prestaré decente , 

Y el me liara de su valor segura.» 
Asi Horgana al margen de una fuente 
Al blando viento hurtaba la frescura, 

Y yo al sabor de su parlar atento. 
También bebí de su discurso el viento : 

Cuando el tiple marcial que el clarín vierte, 

Y el ronco son de trompas y alambores 
Con que el mundo camina hacia la muerte, 
Su platica deshizo entre las llores : 

Ceso el sepulcro en que la Hada advierte 
Que el ames vive, lleno de primores, 
Del griego capitán á cuya mano 
Hedor murió y tembló el muro troyano. 

Que el quinto cielo ya en sangrienta rueda, 
Por la tierra marcial furor derrama, 

Y en invisible aliento da el que pueda 
Crecer a soplos de ambición la llama : 

Del rey francés los triunfos, con que queda 
En majestad vencido el de la fama , 
El requemado enojo, los desvíos, 

Y del leonés los indomables bríos. 

Entre la tierra , el cielo , el mar y el viento 
Un soberbio castillo está labrado , 
Que , aunque de huecos aires su cimiento, 

Y en frágiles palabras amasado, 
Basa no tiene de mayor asiento 

El mundo, ni los cielos se la han dado , 

Pues a solo él y su muralla fuerte 

No ha podido escalar ni entrar la muerte. 

En las nubes esconde sus almenas, 
La tierra y cielo desde allí juzgando, 
De anchos resquicios y atalayas llenas , 
De ojos cubiertas, sin dormir velando ; 

Y con mas lenguas que la mar arenas , 
Ajenas vidas y obras pregonando , 

Sin que palabra , aunque pequeña , suene , 
Que de rumor las bóvedas no llene. 

Fama , monstruo feliz, vario en colores. 
Es quien las torres del alcázar vela, 

Y en plumas de vistosos resplandores 
Por todo el orbe sin cansarse vuela, 
Favores pregonando y disfavores 
Que allí el parlero tiempo le revela , 
De ojos vestida, de alas y de lenguas, 

De unos contando loores, de otros menguas. 

Vuelan sus claraboyas por la cumbre 
De la enarcada bóveda del cielo , 
Sobre pilares de oro, cuya lumbre 
El aire baña y da hermosura al suelo : 
Vuelve en cuadrados ecos su techumbre 
De huecas voces un sonoro vuelo. 
Que en contuso rumor los patios llena, 

Y un rico mundo de grandezas suena. 
Los tirmes quicios de las altas puertas 

Sin guardadoras llaves ni candados, 
Atodn tiempo y toda gente abiertas. 
De cualquier calidad, suerte y estados : 
Las ocultas verdades descubiertas , 
Los antiguos engaños disfrazados, 
Los vulgares rumores, cuyo enjambre 
Al deseo de saber crece la hambre. 



DE VALIUIENA. 

A estos, sin que el reciente rastro borre, 
El vulgo la ignorante oreja aplica , 

Y al ciego aliento que en sus natíos corre. 
La mas templada boca multiplica : 
Los cuentos que uno oyó en la primer torre. 
Tan mudados en otra los publica, 
Que , volviendo á encontrarlos sus autores, 
Nuevos los juzgan y los dan mayores. 

El firme umbral de sonoroso bronce 
Al grave peso de la gente gime, 
Que el vario tiempo por el ancho esconce 
A todas horas de aquel mundo esgrime : 
Aquí ile nudo eterno el mortal gonce 
Los siglos vence y á la muerte oprime, 

Y en vuelo infatigable y ancha pompa 
El son retumba de una hueca trompa. 

Humilde á los principios se levanta , 
De ronca voz y de alas encogida ; 
Mas crece el tibio vuelo en fuerza tanta. 
Que á la luz deja en su cundir vencida : 
De feroz vista y proporción que espanta , 
En vivas lenguas y ojos convertida, 

Y de tal propiedad y tal sugeto, 
Que á todo hace , y no á guardar sccrelo. 

Asi á los cielos ruego le suceda 
Al vuelo heroico de mi corta pluma ; 
Que si hoy humilde y por el suelo queda , 
Mañana suba á ser de honor la espuma ; 

Y en lo alto ya de la voluble rueda , 
El tiempo ni la halle ni consuma ; 
Mas con su altiva voz tan hueca suene , 
Que el mundo espante y sus regiones llene. 

De todas las humanas invenciones. 
Soberbias torres, máquinas, trofeos, 
Bellos teatros , ricos panteones , 
Altas colunas, graves mausoleos, 
Anchos doriscos , sacros ilíones , 
Colosos, arcos, termas, coliseos . 
Pincel , estatuas , bronces , escultura , 

Y otra si hay mas constante ó mas segura : 
En todas cunde la infeliz polilla 

Del voraz tiempo, autor de las verdades : 
No hay real corona ni suprema silla , 
Sagrado imperio, muros ni ciudades 
Contra sus fuerzas : todo lo aportilla ; 
En lodo imprime y causa novedades : 
Los reinos muda, sus linderos trueca, 

Y hoy, donde ayer fué mar, ya es tierra seca. 
¿Quién me dirá de la usurpada España 

El cetro oscuro de ásperos alanos? 
¿Qué terrones rompió la inculta saña 
De almonidas y antiguos turdetanos? 
¿Quién los epalos fueron, cuya maña 
Al Bétis dio los muros sevillanos? 
Los zacintos , los celtas , los ancones , 
¿En cuál mundo tuvieron sus regiones? 

Ya el tiempo los tragó en ruedas voltarias : 
La romana y la griega monarquía 
De Virgilio y de Homero, plumas varias, 
Murieron , y ellos viven todavía : 
Si á sus versos los reinos dieron parias. 
También yo espero que á la musa mia 
Rinda , á pesar del tiempo y de envidiosos, 
Roma sus muros , Rodas sus colosos. 

Estos deseos, sabrosa medicina 
Contra la muerte son de honrados pechos; 
Que el alma eterna de nación divina 
Eternizar también desea sus hechos. 
¿Quién á un lamoso nombre no se inclina? 
Quién la honra no antepone á otros provechos' 
Quién tan inútil y de humilde suelo , 
Que de una inmortal voz no ame el señuelo ? 

Pues este altivo monstruo en pasos blando , 
De pechos nobles pasto apetecido. 
Hoy por un ciego mundo nace volando , 
Con mayor voz que nunca , mas ruido : 
La nueva infausta guerra pregonando, 
El valor del francés nunca vencido. 
El aprieto de España y de sus cosas , 
1 ñas alegres y otras lastimosas. 



EL RERNARDO, 

Y entre Ins qne ol clarín ron mayor nielo 
Del vulgo IiiiiiiMiIi' al real dosel lévenla, 
Es de ríanela el ejército, que el suelo 

Con sombra cobre y ¡ braveí i espanta : 

Por cnanto ciñe el mar y abrasa el cielo 
Mi otra voz -.urna ni otra gloria i anta ; 
Que lempí e el rario monstrno se recrea 
Con ii«> que la fortuna lisonjea. 

También la Invicta España en contra viene 

Del coiinii) t lililí a la poteni 1.1 

Con cnanto dentro encierra, basta el que. tiene 

En religión y leyes diferencia ¡ 

Kl qne de arar la tierra se mantiene, 

Lo qne en mandarla alcansan ei ni ¡a, 

Al qne en alcázar real 6 bnmilde cboaa 
La nueva guerra asesta 6 la pax goza ; 
Los que á Duero cultivan sus jazmines, 

Y al rin Miíici las riberas ruja-;. 

Y de i' bro h>s principios j los Unes, 
De nieblas frías j corrientes Do 
Los qne del rajo habitan los confines, 

Y pisan de bus al. ii bu hi 

Y el qne sin froto en Gnadlaoa pesca 
O al uétis ciñe la ribera fresca, 

Haraiiio en prevenli h fué el primero 
Contra el común pavor qne asombra i España, 

Y al rey Casto ofreciendo nn cam| mero , 

El de -o gente Infiel puso cu campaña : 
Mandando i Ferragut <|i>'' :il manro liero 
Por gente pase natura] v extraña , 
*i de Cataluña . por valencia , 
De África anude j junte la potencia. 

Fué Ferragul un barbara brioso 
De fornida estatura de gigante. 

Miembros doblados, anun hulloso, 

Colérico en sus gustos y arrogante ; 

En fuerzas firme , en cuerpo poderoso, 
Velloso rostro y áspero semillante, 

Y en el llegar con su opinión al cabo, 
Entre los valerosos el mas bravo ; 

A insignes triunfos de armas inclinado, 

Y a desvolver del mundo bu regiones, 

Y dejar fama en él, que es un cuidado 
Que no cabe en estrechos corazones : 
Todo basta el marcial pecho era encantado. 

Y este, llene de honradas pretensiones, 
A sembrar sale belicosa saña 
De Zaragoza i lo mejor de España. 

Del Ebro claro á la corriente tria 
Alterando llegó en rumor la tierra , 
Con rayos de orgullosa valentía ; 
Que es la pai de su espíritu la guerra; 
^ del florido salín i|uc bacía 
La preñada cuchilla de una sierra. 
Como en urdios de plata, vié ceñido 
Del humilde collado el tumbo erguido. 

Asi entrenada la corriente brava. 

De arboledas vestido > de frescura, 
(lúe el sosegado curso que llevaba 
A la \¡sia engañara mas segura . 

El bosque en sus cristales se miraba, 
i dando y recibiendo hermosura 
De Klma, á Vueltas \ia el brazo tierno 
Rosas sembrando del florido cuerno. 

La fresca vid al álamo sombrío 
Sus ramos dulcemente enea. i. mi. iba, 

Y a COSta del humor del manso rio 
De una inmortal frescura le adornaba, 
Donde al ardiente sol el blando frió 
Con pardas frescas sombras convidaba , 

Y a contemplar en su cristal profundo 
Otro bosque, otro cielo y olio mundo. 

En este alegre soto entretenido 
Sus llores Peí ragut pisa contento, 
Y' del luf¡ar y del calor movido . 
Dn nuevo busca y apacible asiento : 
Este halla fresco , el otro mas llorido , 
Aquí hay mas verde juncia , allí mas viento, 
Hasta que de uno en otro remolino. 
De un raudal espumoso al sallo vino. 



LIRIIO II. 

Al sordo murmurar que so despeña 
El hondo valle sin n: ri ano, 

Y de una pena dando <n otra peña. 
De aljófar lleno salta al verde llano : 

Aquí una cueva está que , aunque pequeña, 

Hecha parece por divina In.iliii . 

i n cuyo húmedo seno i bue< 
Las deidades habitan de aquel i lo. 

iiciii. le en tiernos cuidados '"upadas. 

En grutas de cristal j las ceñidas, 

Las iiii.it. jobi e lelas delicadas 
Sus amores dibujan y sus \ [das i 
Las rubias hebras de oro marañadas, 
Entre la blaoda lana retorcidas . 
A Mi.-iias muestran de sus lazos bellos 
Mil lances de primor dellas y dellos. 

Aquí entre Olores que tributa el prado, 
Al ronco estruendo del Crista] rompido. 
El moro, en graves traza I 04 upado. 
Sin saber cuino , se quedó dormido : 
Débil Minien en paso sosegado 
El sentir le robó sin ser sentido, 
Al blando entrar de una quietud suave. 
Que al sueño abrió , y al alma echo la llave. 

Y apenas 'i' la \ Isla en las ventanas 
El sentido común lijo dos sellos, 

Y de las cosas las figuras vanas 

Hechas abre sutil voló por ellos; 
Cuando con luces no del todo vinas 
1 I sueño le mostró , en relíalos bellos, 
I n alarde a quien dan rayos adustos 
Los malogrados lines de sus gustos. 

Sueña que se halla en los alegres días 
Que á Doraliee festejó en (¿ranada. 
Cuando á un breve favor largas porfías 
La puerta le dejaron mas cerrada : 
Las armas y pomposas gallardías 
En la amorosa empresa celebrada 
De Angélica, y la bella Guadalara, 
Del Brabonel amante prenda cara. 

Prosigue amor en su pesado sueño, 

Y lúcele en babilonia enamorado 

De llagdelia, y que en l'ersia alzo por dueño 
A la hada Araran de su cuidado : 
Que á la ducha del lago en dulce empeño 
También sin premio le entregó el cuidado , 

Y de Mai lisa fué atrevido amante, 

Y oculto de la bella llradamante; 

Que á Flordelis y á Flordespina quiso 

En diferentes parles, y en ninguna, 
O sea por cuidadoso, ó por remiso, 
Favorable le vino suerte alguna, 
O sea estrella cruel , hado preciso. 
Azotes ó regalos de fortuna , 
O la aspereza de su rostro y talle ; 
Que era oille temor, miedo mirallc. 

Nadie le codició por tierno amante, 
Ni él en saberlo ser halló ventura, 
Con que el parlero sueño fué bastante 
A despeñarlo en una cueva oscura , 
Donde en lloroso vio y mortal semblante 
La bella granadina hermosura, 
Que a la arrogancia de su pecho (¡ero 
Su primer gusto fué y su amor primero. 

Parécele que en triste cárcel puesta, 
Donde halagüeñas lágrimas venia , 
Con medroMi ademan y habla mndesl i 
Rreve socorro á su aflicción pedia : 
Quiso darle las obras por respuesta , 

Y del pesado sueño la agonía 

Su quietud le hurtó , y en medio el prado 
i ii sátiro á una ninfa vio abrazado. 
Ahora fuese que al sabroso frió 
A recrearse sin temor saliese, 

Y á gozar de algún álamo sombrío 
Su labor y la siesta le moviese ; 

O que en la cueva del cercano rio 
En cuidosas lazadas le prendiese; 
O que ahumado encanto le fingía 
Lo que durmiendo oyó, y despierto lia : 

11 



101 



IG2 DON HERNANDO DK 

En mil lazos ol sátiro encadena 
Ki delicado cuerpo trasparente , 

Y la boca, de amarga espuma llena, 
Ya el dulce aliento de la ninfa siente 
Que a desdeñosos golpes le refrena; 

Y en tesón duro y forcejar valiente. 
El torpe nudo huye y feo semblante 
Del atrevido deshonesto amanté. 

Procura libertar el tierno cuello 
Del peligroso nudo de sus brazos, 

Y el sátiro importuno id bulto bello 
Mis encadena en amorosos lazos : 
El cendal rompe, troza los cabellos, 

Y e! cuerpo sin piedad hace pedazos, 
Y' todo en vano ; que, aunque no rendida , 
Está de la ocasión del gusto asida. 

Cual parda sierpe que , de nudos llena , 
El águila real lleva á su nido. 
Las alas con sus roscas encadena, 
Y' en ellas cuerpo y pies le tiene asido; 
O escura yedra que , en maraña amena , 
El tronco á un olmo deja entretejido ; 
O el blanco risco que la jibia tifie ; 
O el pulpo en negros lazos teje y ciñe : 

Tal el lascivo sátiro envolvía 
La bella ninfa en su prisión forzada : 
El moro, que entendió la demasía 
Del torpe amor y el tiempo ocasionada , 
Del fresco lecho salta en que dormía, 

Y al vano amante la desnuda espada 
Al ciego corazón le guió de suerte. 
Que echó fuera el amor y entró la muerte. 

Cayó descoyuntado al mortal hielo 
El corvo fauno , y una alegre fuente 
Las nuevas llores del pintado suelo 
En su cristal bañó resplandeciente : 
O fuese influjo de observado cielo , 
O de májica fuerza cerco ardiente, 
Al desangrado amante entre la yedra 
El mundo recibió mudado en piedra. 

Y' un celoso cristal por la herida , 
De desengaños lleno, corrió al rio, 
Tal, que si al gusto á verse en él convida, 
Tal vez le vuelve en tristes sombras frió ; 
Que al pecho no dio amor duda escondida , 
Que clara no la dé el licor sombrío , 
Los celos, las sospechas , los antojos, 
Descifrados su luz pone en los ojos. 

El hijo de Lanfusa fué el primero 
Que el alinde probó de la onda pura, 

Y ya por culpa ajena ó rostro fiero , 
Del suyo le asombró ver la figura : 
O sea sospecha ó caso verdadero, 
El lo sabe, y amor, que le asegura 
Que de su arco los menos agraviados 
Salen, cuando no heridos, asombrados. 

Ni importa en nobles gustos ser amado; 
Que en alegre verano y pasto tierno 
Al corderillo que hay mas regalado 
A vueltas crece de la lana el cuerno : 
El caso de Anteon, ¿á cuál honrado 
En el alma no imprime miedo eterno? 
Pues no hay Diana tan fiel , si se le antoja , 
Que en ciervo no convierta á quien la enoja. 

Para humillar de su altivez la rueda, 
En gustos locamente confiados, 
Labrada esta parlera fuente queda 
De un libre desengaño de cuidados, 
Donde el Narciso de favores pueda 
En el agua escribir los mas fundados, 

Y gozar, en sus márgenes y orillas. 
De los hurtos de amor las maravillas. 

Del feo bulto del fauno heredó el nombre, 

Y de su pecho y cuernos agua fria , 

Y su fama en el mundo tal renombre. 
Que de divino oráculo servia : 
¡ Ciega locura aventurar el hombre 
Sin ganancia el caudal de su alegría ! 
¡Tana curiosidad, locos antojos. 
Donde es mejor no ver que tener ojos! 



VALIU'ENA. 

Bien que al cristal de su parlero seno, 
Hermosos campos y pinturas bellas , 
Un tierno niño amor, de gustos lleno, 
Sobre un cielo de flores por estrellas; 
Mil bellas ninfas por un bosque ameno ; 
Venus, que alegre se regala entre ellas . 

Y al compás de los sátiros que espantan 
Bailan las unas y las otras cantan; 

Cuanto el antojo del que al agua llega 
Por gusto pide , halla retratado : 
Montañas de oro la codicia ciega 
De Midas, si aun le dura ese cuidado; 
Cazas Adonis en su fértil vega. 
Desengaños de amor quien no es amado , 
El nuevo amante pensamientos tiernos, 
El galán galas, el celoso infiernos; 

Los caballeros guerras y aventuras, 
Los sabios mil secretos naturales , 
La vista melancólicas pinturas, 
Los placenteros ojos otros tales; 
El labrador sus mieses mal seguras , 
El pescador sus cañas y sedales, 
La dama bella amor, galas la fea , 

Y cada cual , al fin , lo que desea. 

En campo abierto el agua trasparente 
Un tiempo al mundo dio sus maravillas; 
Mas el ciego concurso de la gente 
Que á ver llegó sus márgenes y orillas, 
Con disgustos turbada la corriente , 
Hojas volvió sus flores amarillas, 
Hasta que en defendida niebla oscura 
La ninfa le encantó la hermosura. 

Fué esta aparente máquina de cosas 
Sombríos cercos de la hada Alcina, 
Que á hacer las de Bernardo mas pomposas 
Su nuevo estudio y su saber camina ; 

Y de España las sangres belicosas, 
A que su natural gusto la inclina, 
Entre estas sombras quiere y su aparato 
Al mundo dar un singular retrato. 

A este fin levantó en sus huecos senos 
De un rico alcázar la belleza extraña , 
Cuyas cornisas y artesones llenos 
De lazos de oro tan sutil maraña, 
De marciales sucesos mas ó menos 
Que en venideros siglos tendrá España, 
Crecientes olas que en lenguajes mudos 
Los campos honrarán de mil escudos. 

Hasta aquel siglo de oro y rey prudente , 
Que, como antes, la vuelva monarquía, 

Y el lleno goce en él de su creciente, 

Y sin menguante corra su alegría : 
Esto en muros de vidrio trasparente 
Y' en cristalinos tumbos de agua fria 
La ninfa dibujó, y en niebla oscura 
Encantó hasta su tiempo su hermosura. 

Al primer riesgo de la sabia fuente 
El lascivo animal perdió la vida : 
La ya vengada ninfa, en la corriente 
Del claro rio sin temor metida , 
Viéndose con castigo suficiente, 
En su ofendido honor restituida, 
A su libertador vuelve lozana , 

Y á darle el premio del favor se humana. 
Los espumosos tumbos refrenando. 

De entre ellos levantó el gallardo cuello, 
Con las nuevas vislumbres deslumhrando 
Al que se atreve con su riesgo á vello; 

Y en lazada sutil de un cendal blando, 
En crespos lazos reformó el cabello ; 
Que, á no ser de mas precio su tesoro, 
El dia comprara del sus rayos de oro. 

Halló el moro caída entre las llores 
De un sirgo azul la tela delicada , 
De matices cubierta y de primores , 
Milagros de la aguja de la Hada ; 
Donde en preciosas sedas y colores 
Una historia sutil vio dibujada. 
Parte labrada ya , parte en amago , 
De punto natural ó aspecto mago. 



EL UEIINAKDO, LlimO II. 



IG5 



Nunca de Pilas la sutil aguja, 
Cundo Aragne Intentó su competencia, 
A los heroicos dioses que dibuja , 
Igual perfección pose ni Igual ciencia; 
>i el divino pendil que sobrepuja 
Toda Invención de bumana luflciencla, 
Sembrar pudiera en el atento moro 
Igual deleite ni mayor tesoro. 

No entendió las flgnras, aunque pudú 
Su gallardo ademan entreteneUOi 

Y atento i verlas por un rato . mudo 
1 1 gusto le dejó del cendal bello. 

La sabia ninfa, que del torpe mulo 
Del va muerto animal vio libre el enello, 

Y al caballero en entender atento 

De mi labor vi escondido cuento. 

Por conveniente paga que al servido 

En algo iguale de su eso ida becbo, 

Y el premio :il recibido beneQi lo 
1.a majestad descubra de so pecho . 
Quiso al moro dejar ; que es noble oficio, 

En su presente gusto satisfecho, 

Con breve relai ion de cuanto incluso 

En el rico cendal su aguja puso. 
Huyóse de las aguas el ruido ; 

Y por liaeei se espejo a su belleza , 

El rio , en n ii ex u estanque convertido, 

Inmudable volvió su üjeresa ; 

Y ella en palabra! de inmortal sonido 

Asi . al Invicto moro vuelta, empleas : 
« Bien que sea tu valor en cuanto liaga 
De su antigua virtud la mayor paga, 

• Tal vea i un liel servicio le ennoblece 
Que digno del quien le recibe sea, 

Y el gusto y gloria de la hazaña crece 
Cuanto es mayor la parte en que se emplea ; 
Pues porque el tuyo en lo que en si merece 
Su colmo goce y su creciente vea, 
Contarte quiero á quién por modo honrado 
Con tu invencible espada has obligado. 

•Conocerás de paso los varones 
Que en mi heroica labor voy dibujando; 
Que sombras de profetícas'visiones 
Ño se pueden gozar solo mirando ; 

Y jo , que el gusto miro en las acciones , 
Ya los deseos del tuyo estoy juzgando. 
Oye pues ; te dirá , moro valiente . 

Lo que deseas saber y hay en mi fuente. 

i soy de las ninfas deste rio. 
De su juncia nacida en las riberas ; 
Ya en otro tiempo el ejercicio mió 
Fué por los montes fatigar las lieras : 
Ninguna selva ni lugar sombrío 
Sin los despojos de mi caza vieras : 
En armar redes y acechar paradas 
Las mas diestras no fueron tan nombradas. 

Sin lanudos sabuesos ni lebreles 
Al jabalí rendí y al oso fiero, 

Y si hay lieras mas lieras v crueles, 
Esas trataba de amansar primero : 
De rosas coronada y de laureles , 

Más tuve, sin querer, de un prisionero; 
Que de lo que yo entonces me preciaba 
Era de un arco, un dardo y una aljaba. 

•Tf no me estraga el áspero ejercicio 
La atezada beldad de mi figura ; 
Que si estimarla en poco no fue vicio, 
Nunca mas la estimé de lo que dura : 
El terso espejo, cuyo amargo oficio 
Es siempre preparar nueva hermosura , 
Nunca la mia templó, ni en clara rúente 
Por nuevo adorno contemplé mi frente. 

»Ya Febo estas montañas abrasaba, 
En iguales balanzas puesto el dia , 
Cuando yo sus collados trastornaba 
Rastrando un ciervo que flechado hahia : 
El cansancio el calor me acrecentaba , 
Y' una fresca alameda que nacia 
De las orillas de este hondo rio, 
Señas hacia temblando á un viento frió- 



•Tejiendo en fi la y altas ramal 

lie sombríos sauces \ ásperos laureles 
Tupidas CUeVU J Mondas camas 

he amias bríos, carmesíes clavetea, 
De alada 11 drs j revoltosas gramas , 
Vistosos i.i/os . rejas * cancele 
Donde ■■! blanco jazmín nacía ventana 

Al tierno grumo de la vid lo/ana; 

•La minia , madreselva v arrayanes, 

Los almeces cercaban y algarrobos , 

\ ellos con sus bulleseis ademan, 
lie hojosas ramas resonantes globos , 

Por donde las calandrias ¡ faisanes 
Crinando, <iab.ui silbos ¡ corcovos, 

Y el sol por su tupida celo u 

Su luz quería engazar \ no podía : 

• Bebiendo al fresco viento el soplo blando, 

ai frió llegué de [s ribera amena. 

Por donde se iba , sin mover, pasando 
fn braXOS "le cristal la onda serena , 
Cayo profundo seno va volcando 
I. os granos de OTO en la menuda arena : 
Meto el pie dentro, \ como siento el frío, 

Desnuda me arrojé en el manso rio. 

»A veces con la una y otra mano 
Si asir procuro de las ondas frias, 
Illas , hacondo mi trabajo vano, 
lie un se huyen por diversas vias : 
Vuelvo y revuelvo el cristalino llano, 

Y entre el huir del agua y mis porfías, 
Sentí por ellas nuevos remolinos, 

Y' vi temblar los árboles vecinos. 

• El dios deste lugar, sagrado rio, 
De verdes cañas y ovas coronado , 
1.1 rostro y barba llenos de rocío , 
Lloviendo arroyos de sudor helado. 
En una mano un álamo sombrío, 

Y en una urna de vidrio reclinado. 
Del lugar con el mió mas vecino 
Salió rompiendo el muro cristalino. 

■Al descubrir el dios quedé turbada, 

Y á huir medrosa comencé desnuda, 

Y él viéndome sin ropa , despojada 

De mi arco de oro y ele su (lecha aguda , 
Ardiendo sintió el alma antes helada, 

Y de su nueva pretensión no duda ; 

Que al gran señuelo que el amor le hacia, 
Ningún estorbo en él serlo podia. 

• Yo huyo del cual tímida paloma 
Del presto gavilán que le da caza, 

Y él el seguirme tan por suyo toma 
Como á paloma el gavilán de raza : 
Saliendo deste valle, á aquella loma 
Subía; y como nada me embaraza. 
En lugar de correr creo que volaba , 

Y siempre á mis espaldas le llevaba. 
•En esto veo su sombra de improviso 

Que el sol ya ñor mis hombros la subía , 
Si no era de algún álamo ó aliso, 
Y' por suya el temor me la vendía; 
Mas no era el presto dios nada remiso. 
Ni sus pies solos cabe mí sentia ; 
Que ya casi en mis pasos tropezaba, 
Y' su aliento el cabello me volaba. 
•Pasmóme el corazón un miedo helado, 

Y allí , sin poder mas , me vi rendida ; 

Que al desenvuelto amante el premio amado 
Metiendo espuelas via en la corrida : 
Los ojos volví al ciclo, y el cuidado 
Le entregué de mí honra y de mi vida, 

Y á la casta Diana en tal estrecho 
Esta breve oración dije en mi pecho : 

, — Divina diosa, si por mi ofrecidas 
Victimas fueron humos de tus aras, 

Y sus puras entrañas encendidas 
Llamas , en nombre tuyo , dieron claras ; 
Si aljaba y flechas traje á ti debidas, 

Y tu selva aprobó sus diestras varas, 
Deste fiero enemigo y su torpeza 
Defiende, oh casia diosa, mi limpieza — 



I(ü 



DON BERNARDO DE VALBUENA. 



iA este fresen liifr.ir en que ahora estamos , 
Diciendo estas palabras descendía, 
Cuando Diana de entre aquellos ramos 
Salió esparciendo en mi una niebla tria : 
Las dos en medio della nos salvamos; 

Y el Fugitivo dios, que ya ponía 

En mi mis brazos, aunque quedó ciego, 
Por mil partes cercó la nube luego. 
«Yo, viendo tan solicito enemigo, 
Aunque de la triforme luz guardada, 

Y en su inviolable amparo y casto abrigo 
Segura estaba de dañarme nada. 

La beldad ciega que vivia conmigo, 
Inquieta me traía y alterada, 
Cual tímida cordera que presente 
El lobo en torno del aprisco siente. 

lidiando medrosa entre un sudor bolado 
Me vi ir toda abrasando y consumiendo, 
Que á modo de roció delicado 
De sus senos la nube fué lloviendo : 
Los buesos ya en cristal se habían trocado , 

Y como hielos se iban derritiendo, 
Corriendo entre las yerbas; y el amante, 
Que el agua conoció ', mudó el semblante. 

«Dejó la grave majestad pesada , 

Y en ver mis nuevas ondas atrevido, 

— La empresa mia , dijo , es acabada ; — 

Y en sus aguas tras mi se ba convertido : 
Y'o, viendo pretensión tan porfiada, 
Rendime; y al tomarle por marido 

\'i que á mudar el celestial decreto 
Ningún humano curso hace efeto. 

«Entre estos riscos mi morada tengo 
De cristal duro y blancos pedernales, 

Y aqui con otras ninfas me entretengo 
En dibujar empresas inmortales : 
Del dios Jano por recta linea vengo, 

Y saben las antorchas celestiales 

Que es Iberia mí nombre, y mi estandarte 
La mejor sombra del sangriento Marte. 

«Fué Túbal , nieto del famoso Jano, 
De quien segunda vez renació el mundo, 
Y' á poblar esta tierra de su mano , 
De Armenia vino sobre el mar profundo : 
Deste nació el segundo rey hispano, 
Llamado Ibero, y yo deste segundo : 
Este es mi antiguo origen : deste Ibero 
Nombre tomé , y le di á este mundo entero. 

«Soy pues la que hoy en grave pompa y vuelo 
Sus cosas guia , y soy la que su fama 
Con pió derramará y heroico celo 
Por cuanto el rojo sol su luz derrama : 
De entre las ondas de mi claro hielo 
El cielo ha de sacar la inmortal llama 
Que dará vida y ley á un mismo paso 
Desde la rubia aurora al turbio ocaso. 

«Quisiérate mostrar, pero no quiero, 
Los preciosos tesoros de mi cueva , 
Las grandezas que al siglo venidero 
Por todo el orbe su corriente lleva ; 
Los triunfos y el camino verdadero 
Que al mundo sacará una gente nueva, 
A reducir debajo de su lanza 
Cuanto rodea el sol y el mar alcanza. 

«Los apartados reinos, y las gentes 
Por los senos del mundo derramadas, 
El tin del mar, las playas diferentes, 
Y' aquellas islas del calor tostadas 
Que al valor de mis claros descendientes 
Por las estrellas viven reservadas , 
Aunque no caben todas en la tierra. 
Lo menos cunden que mi pecho encierra. 
Mas no es posible alcance tantas cosas 
El presto huir de un tiempo tan escaso. 
Ni tu , en horas tan breves , mis famosas 
Grandezas puedas ver sino es de paso : 
A otro brazo las lumbres poderosas 
La victoria pasaron deste caso , 
Y á ti lugar lamoso al margen suyo, 
En honra al real valor del brazo tuvo. 



«Mas por bastante paga al beneficio 
De haber en mi favor tu espada honrado, 
Ya (pie el precioso hado te es propicio, 

Y tanto tu nobleza me ha obligado : 
Del mundo por venir, un breve indicio 
Quiero que en mi labor veas abreviado, 
En nueve hermosos rayos, cuya llama 
Con los nueve compile de la fama. 

«Este lienzo entre lazos de oro fino 
Al inundo guarda vivos sus retratos, 
Cuya estampa y dibujo peregrino 
Labrando me entretiene alegres ratos. » 
Dijo, y desde el remanso cristalino 
La tela desdobló, que dio baratos 
A sus ojos mil rayos de contento; 

Y ella asi prosiguió su alegre cuento : 
o Estos que de mi aguja retratados 

Dan gloria á las edades venideras, 

Son nueve capitanes celebrados, 

Tras de quien vienen todas mis banderas : 

Los triunfos á sus hechos reservados 

Celebrados quedaran si los vieras; 

Que yo ahora no he de darles mas renombres 

De que aquí los conozcas por sus nombres. 

«Este que ves entre moriscas lides 
Con seis azules róeles señalado, 
Antiguas armas del gentil í'ersides, 
En tiempo del rey Artus celebrado, 
Es el godo alemán Ñuño Belchides ; 

Y este escuadrón que en sombras abreviado 
Aun se está en los principios de mi aguja, 

Y su luz la del cielo sobrepuja, 

«El fruto es de su tronco, que al cercano 
Mundo que ha de venir promete el cielo, 

Y yo en su nombre al reino castellano 
Principes dignos de su invicto suelo; 

Y á Castro y Lémos, colmo soberano 
Desta creciente, cuando en feliz vuelo 
Nazca un Apolo por patrón y guia 

De una famosa historia suya y mia. 
«El que tras él no quiere atrás quedarse, 

Y su opinión tan adelante lleva, 

Que á todo el ancho mundo hará estimarse 
Si á hacer llegare de su espada prueba, 
Pues aqui no pudieron dibujarse , 
Celebre sus hazañas con voz nueva , 

Y al conde Hernán González sin segundo, 
No solo España, pero todo el mundo. 

»De la real sangre que sucede y mana 
A Sandoval desta sagrada fuente , 
Lerma gozará duques , y hará ufana 
A España un sobei'ano descendiente, 
De cuya sabia y fiel prudencia humana, 
El grave sucesor de un rey prudente 
Hará el mejor gobierno que en Castilla 
Haya tenido la española silla. 

«Este de blancas plumas señalado, 
Que el campo de morisca sangre baña. 
Si el frigio Héctor no ha resucitado, 
Famoso^Cid será y honor de España : 
Temblará Mauritania en verle armado, 

Y en el frió ataúd ( ¡ grandeza extraña ! ), 
Hecho á vencer con su ademan altivo , 
Tan bien vencerá muerto como vivo. 

«Mira tras este al que por propio nombre 
El de Gran Capitán será debido , 
Y' si el retrato te parece de hombre. 
Es porque en mortal lienzo está tejido : 
Su fama , sus hazañas , su renombre , 
No en colunas de mármol esculpido 
Al mundo dejará para memoria ; 
Mas toda Italia cantará su gloria. 

«Este á quien favorece la fortuna 
Al parecer con tan alegre cara, 
Si los hados le sacan de la cuna , 
Marques sera lamoso de»Pescara : 
Victoria eterna en inmortal coluna 
Digna promete á su grandeza rara. 

Y el al honor de España un gran tesoro 
En el rey preso de los lirios de oro. 



f.l riEimimo, liüho n. 



ii 



•Aquel por tantos mares venturosos 
Tu pequeños bajeles engolhdo, 
Es Hernando Cortés, que cu mil rotosos 
su nomine ser merece eternizado : 
Descubrirán ras ojos renta róeos, 

Y rendir! >n esfkierio afortunado 
Otro mondo , otro délo | otro polo; 
Que es puco pura él un Brando solo. 

•Este que tiene el venerable cuello 
De un helio tusón de oro enriquecido , 

Y colgado del peso del v dello 
Del suelo lo mejor y mas Oorldo , 

sí acaso el mondo mereciere relio. 
Como él Ber su monarca h i nwroi Ido . 

Duque de Alba será , \ h i de España 

tu Portugal , en Plindes j Alemana. 
»El que sobre este carro cristalino 
El in u gobierna en venturoso treno , 
Si al mando hallare so valor camino 
para dejarlo de rictorias Heno . 
De Sanüacj ni sei ü marones dh ; 

Y si la parca en sn enlutado seno 
Antes de tiempo su ralor encierra , 
Temblar hará el furor de la tnglia tierra. 

lAqai i en qaien las horas presurosas 
El curso abreviarán con tal corrida, 
Que apenas i las pnerlas deleitosas 
i ' le dej ii án de nnesti a \i'ia, 
Cnando entre negras sombras tenebrosa- , 
l.a tierna fhi de amarillea teñida , 
Dejará el aire claro y nuevo dia 
Que en sn real presencia amanecí*; 

•Yo . i i ^i> de aquel príncipe lamoso 
Que a España restira de loto y llanto. 
Después que sn ralor vuelva espantoso 
El seno de Corfú j el de Lepanlo ; 
\ desde allí con triunfo \ ictbríoso 
Al espanto del mundo ponga espanto, 
Mostrando en esto ser hijo segando 
De Carlos Quinto, emperador del mundo. 

•¡Oh estrellas, cómo fuistes envidiosas 
A la gloria de España ! olí lluro hado! 
Si al golpe de mis suertes valerosas 

No les tallara tiempo señalado, 

Tu solo a mil regiones poderosas 
Pusieras vn^.i y (reno concertado, 
Desde donde se biela el Bero escita, 
Adonde el abrasado mauro habita. 

•Dadme, oh hermosas ninfas, frescas flores 
Para esparcir sobre la tierna Frente , 
i. 11 - ei 1H1 ¡e- v debidos Inores 

Deste mi soben descendiente; 

\ vosotros , divinos resplandores, 
Deshaced les agüeros felizmente . 

Y aquella sombra j triste o ntineía 
Que sobre >u cabeza en torno vuela. 

•DeStOS nueve bellísimos IneeroS, 

En uro aiii.ra j rosicler gi ab idos . 
Sin otra inmensa copia de guei utos, 

Entre sombras y Itnes escorzados , 

a los siglos prometen reñideros 
Honra á les vives, gloria a los pasados. 
.Ne sé -i diga, en tan vele/ corrida, 

Otro que aquí de intento se me olvida. 
\ ¡ve en el mondo . y es el adversario 

Mayor que ha de encontrar tn brazo altivo, 

Por quien un nombre heroico el tiempo vario 

Para siempre dará S tos obi as v i\o : 

Dejara el alabar i tu contrario; 

Has véotele mirar con rostro esquivo, 

\ es de tan grandes lleno- la Bgura, 

Que aun asombra su luz puesta en pintora. 

»Es pues el valeroso lirio dispuesto 
Que allí campea entre plumajes de oro, 

Y en tierna edad y en ademan compuesto 
Al frailees rinde y doma al pueblo nono. 
El invicto léi nardo , en quien he puesto 

lie mi esperanza el sin igual tesoro, 

Cuja braveza ha de librar la mía 
De un yuyo de ambiciosa tiranía. 



•Ya en nuevo ;irues grabado representa 
Un Invencible liarte al turbio Bgeo, 

H le al rigor de una Ispera tormenta, 

lie un casto amor le alcántara el deseo; 
v. con elrej de Per la en lid sangrienta 
Vi . 1 1 no. he ie vi , > ahora veo 

Que lúe el SegUndO Manee \ el primero 

lie que triunfo con Voz de caballero. 

•Otro tuvo en defensa de ra tío 

En los famosos bosques de Mnluerna , 

Donde de mora sangí e un rojo no 

Su don opada abrió y IU mano lierna : 

Allí , sin olía- irnMB que su lino. 

Su rey libró, y ganó una fama eterna: 

Mas son ensayes; que en las veras puesto, 
Su espada rendirá de un mundo el resto 

Halará en Benavente y en Zamoi ■ 
Al soberbio Alcaman i al rey Ores te, 
Que con la soja la pujanza mora 

liara que ni le valga ni le preste : 

Dejo el campo de ilreejo ; dejo ahora 

El riese,, ,1,1 rev Casto, y muerto en este 
El anticuo Don Hueso, que a Castilla 
Humillar quiso a la Aqaltania silla. 

•Dejo linees de hi r, dejo victorias 

Que mil clarines volverán sonoros, 

Y de quien de memorias en memorias 

l.a fama liara el mayor de -iis tesoros : 

i..is [ierras que en pomposas vanaglorias 

liara a su re] J quitará a los moros. 

Dejo, y dejo también el triunfa manco 
De Barbaste, Sobrarbe y Honleblanco. 

•Ni de la conquistada Barcelona 

Digo ya el merecido principado, 
Ni el tributar Italia á SU persona 

En escaño real cetro dorado : 
Ni al ponerle al Imperio la corona 
A un golpe de su espada en tal estado . 

Que por bien que la lama ande ceñida. 
Siempre a sus pies se le dará rendida ; 
• Que esto es lo menos de su brazo fuerte, 

Y de los bravos que hoy pisan el inundo. 
A los mas por su mano lia de dar muerte . 

Y harto el primero hará en quedar segundo : 

Ni pienses que es el nuevo encarecerte 

De sutil invención parto fecundo, 

Que va algún dia tu has de ser testigo 
l)e lo mas y lo menos que aqui digo. 

•Lugar precioso en esta rica tela 
Queda a otros nobles hijos de la fama, 
1 ji cuya heroica lesiona me desvela 

La industria de mi mano y de su fama; 

Y aquesta luz. que en torno di líos vuela , 
Es la que a eterno nombre y voz los llama. 
Ahora , en tanto que ellos nos suceden , 
Oye lo que los liados te conceden : 

<i Si en esta clara fuente siete veces 
Al rayo de la luna le lavares , 

Y á los difuntos dioses tus jueces 
Con nocturnos inciensos aplacares, 

Y una sagrada víctima le ofreces 

Al dios conservador de estos lugares, 

Con lumbre de laurel y hojas de olivas, 

lia ni que al mundo eternamente vivas ¡ 

•Y tu edad y tu siglo se renueve 
Como lo- campos con las frescas llores, 
Sin que tu vista eterna noche pruebe, 
Ni tus sentidos sientan sus temores, 
Mientras Ebro á la mar tributos lleve, 

Y por abril nacieren los amores, 

Y el cielo coronaren las estrellas, 

Y los años volaren en pos dcllas. 

Mas si por no observar las impresiones 
De los celestes astros lo dejares, 

Y distas ceremonias y oraciones 
Indigno el limpio y grave arnés juzgares. 
De las otras forzosas ocasiones 

Este roció temple los azares, 

i en tu antes duro trato vuelva el mió 

Cusió agradable lo que fué desvio. 



166 



DON BERNARDO DE VALBEENA. 



•Perderás las congojas tlel profundo 
Sueño que le inquietó la fantasía. 
Pues gozar de inmortal vida en el inundo 
El cielo le lo da por otra via , 
Si merecieres el lugar segundo 
En los contextos de una historia mia 
Que lia de durar mas siglos en la tierra , 
Que ondas derrama el mar y arena encierra.» 

Dijo, y de en medio del sagrado rio 
Con la mano arrojó licor bastante, 
Con que al valiente moro creció el lirio, 
Y lo áspero lavó al feroz semblante : 
Volviendo lo argentado del roció 
El antes rostro bárbaro , elegante , 
Desnudo del primer capote y ceño 
Que de horrible le hacia zahareño, 

De una apacible gravedad compuesto, 
Hasta en los ojos de la envidia amable, 
Asi en gallarda proporción dispuesto, 
Que aun el áspero gusto volvió afable; 
Que mas se da con la ventura que esto, 
Como sin ella es todo abominable. 
El agrado , la gala y la hermosura 
No son mas que un rocío de ventura. 

ALEGORÍA. 

Por la cueva del Hado se entiende la Providencia di- 
vina, á quien todas las cosas están sujetas. 

En la relación de los reyes godos se muestran los alti- 
bajos del tiempo, y cómo niel cetro y corona de las ma- 
jestades de la tierra, ni por altos ni por grandes, se libran 
do sus mudanzas. 

En Iberia abrazada con el Sátiro, cuan poderosa es en 
el vicio de la sensualidad la fuerza de la ocasión , y cómo 
para librarse della conviene que entre de por medio la 
fuente del desengaño. 

En el rocío que á Ferraguto le lavó el rostro, y mejo- 
rándole el ser, le perficionó la figura, se descubren los 
admirables efectos que la ventura baceen el hombre, 
y cómo á veces basta de lo por venir le da noticia , como 
la Hada á Fenagut. 



LIBRO TERCERO. 

AUGMENTO. 

Ferraguto, envidioso de las alabanzas de Bernardo, se parle á 
buscarle para probarse con él. Prosigue Teudonío su historia, 
y en ella las grandezas de un valeroso doncel que libró al rey 
Casio de cierta traición , y dase á conocer el Conde. Traíase de 
las Tiestas de Francia y del consejo de guerra del César, donde 
queda confirmada la guerra contra España, y el modo con que el 
sabio Orontes robó á Iíernardo. 

Queria el moro por tan ricos dones 
Mostrarse agradecido y obligado, 
Cuando, sin aguardar á otras razones, 
La Hada se volvió en cristal helado; 

Y él, vestido de nuevas perfecciones, 
El camino siguió de su cuidado, 

De gusto lleno y desabrida pena, 
Con el bien propio y con la fama ajena. 
Del Ebro inculto por la fértil grama 
De sus mismas acciones va admirado, 
Eria de envidia el alma con la fama 
Que al gallardo leonés promete el hado : 
Celos le hielan, el honor le inflama, 

Y en él y en su experiencia conllado , 

— ¡ Será posible , dice , que en el mundo 
Hay quien me baje á mi al lugar segundo! 

Primero en ciega confusión hundido 
Todo lo dejará este brazo fiero, 
Los que ahora viven, los que ya han vivido. 
Cuanto me espera á mi , cuanto yo espero : 
Wio es , mió ha de ser, y mío ha sido 
En todos trances el lugar primero : 
Este defenderé con dura guerra 
A cuanto surca el mar y ara la tierra. 



No volveré á los ojos de mi gente 
Sin quitar á mi honor este embarazo, 

Y ver si dése montañés valiente, 

Lo que no hizo el mundo hará su brazo. 
A buscarle quiero ir al mar de Oriente, 

Y quitarle la vida en su regazo, 
Antes que toque en tierra y haya brio 
En ella que compita con el mió. — 

Asi dijo : fantástico y brioso 
Su caballo guió para Valencia ; 
Que es el honor herido en pecho honroso 
Viva inquietud, agravio sin paciencia. 
Dos dias anduvo sin hallar reposo 
Tras el fin de su vana competencia. 
Discurriendo por ella , y sin camino, 
De un desatino en otro desatino. 

Mas ya al tercero , cuando el sol sembraba 
Del dorado cénit rayos mayores, 

Y el pastor caluroso se amparaba 

Al fresco de los sauces entre flores, 
Por el nuevo camino que llevaba, 
En lijeros caballos voladores. 
Huyendo vio venir una doncella, 

Y un caballero en los alcances della. 
Ella á gritos pidiendo al cielo ayuda, 

Y él con solo el intento de alcanzada. 
Con la cobarde espada alta y desnuda, 
Por herilla, prendella , ó por matalla : 
Sacó el moro feroz la suya aguda , 

De quien los bravos tiemblan en miralla... 
Cuando Teudonio en la prisión de Luna 
Asi en cuentas está con su fortuna , 

Llegó el alcaide entreteniendo el paso 
Con sagaz atención á lo que había : 
Acogiéronle bien , viólos de paso ; 
Que solo á requerirlos descendía : 
Sintió de nuevo el nuevo preso el caso, 
Su corta fe, su escasa cortesía, 

Y mordiendo los labios al ultraje, 
Entre un suspiro reprimió el coraje. 

Y vuelto al Conde, dijo : «Al fin, cual digo, 
De la cuadra real llegó á la puerta 
El aviso traidor del falso amigo, 
Cuando ni pudo entrar ni la halló abierta : 
Yo, viendo el riesgo y fin del enemigo, 

Y mi importante traza descubierta, 
El rebozo troqué en que satisfaga 
Mi muerto honor la prevenida daga. 

uY antes que el frió temor, en las entrañas 
Entera entró y se la escondí dos veces, 
Con que el sensual amor y sus marañas 
Huyó corrido entre sangrientas heces : 
¡ Oh cómo el tiempo da vueltas extrañas ! 
Oh cómo humilla locas altiveces! 
Matóle al fin del muerlo honor la traza, 

Y una ventana le colgó á la plaza. 

uYo allí aclamando — ¡libertad! victoria! 
León por el rey Casto ! — Con que á un punto 
De los contrarios no quedó memoria; 
Que á mi voz viva y á su rey difunto 
Libres dejaron la usurpada gloria, 
Las armas y el rendido alcázar junto, 
Hecho ya en roja sangre un negro charco 
Con mi espada y las gentes de Eilarco. 

»Sacudió el yugo infame del tirano 
El reino fiel del oprimido cuello, 
Haciendo en estos trances de mi mano 
Que el despojado rey volviese á sello : 
Prendí , tracé, compuse, y todo en vano, 
Pues al fin se olvido tan presto dello : 
Vino á hacer Cortes luego, y á ser vino 
En mis alegres bodas el padrino. 

«Mostró correspondientes los favores 
A la importante fe de mis servicios, 
Siendo en todo mis votos los mejores, 

Y mis sanos consejos mas propicios ; 
Hasta que el malsinar de hombres traidores 
Esta privanza leal sacó de quicios, 
Trocándose los vientos favorables ; 

Que hombres, aunque sean reyes, son mudables. 



EL BERNARDO, 

Habamut, arrez •!•- Herida, fué un moro 
De falso pecho j de taimo atrevida . 
Que, ardiendo en ambición, rompió el decoro 
Al rey Bissen de Córdoba debida ; 
\ con su gente j bárbaro ir^oro, 

Va el africs yugo sacudido . 

Del rio \ leño entro en el i ampo vasto, 
\ ai ampara se vino del rej Casto. 

■A este . por "i den ¡ consejo mió . 
i n luí guarda le puso i las fronteras 
Que el Mimo riega . \ crece el Duero frío 
Por bondos saltos j ásperas laderas : 
v .iiii en dos lustros por su ardiente i rio 
Al mundo espanto dieron mis bandera . 
V el refdnado puesto en que vivia 
Asaltos a los moros cada día. 

«Era temida basta en su misma gente 
La aspereza del bárbaro Inhumano, 
Enemiga fi roí . brazo inclemente 
Al pueblo infiel y ejército africano. 
i ii luí ni. mu un menos que él valiente 
Tumi . i quien sobre el moro camorano 
l n >iii . por sedicioso > homicida , 
l.i rej Casto prendió j quito la \ í«i;i . 

•Encendió al inoro el presumida agravio 
r.n deseos de vengar su hermano muerto • 

Bn mudable . trasi elidido v saino . 

De sangre castellana y mora engerto; 
\ como de traidor tenia el resabio . 
v de astuto el ralas pecho encubierto, 
Encerró en él con pundonor discreto, 
De 1 1 traición que urdía el tiran secreto. 

»\ por mostrar que del perdido hermano 
La odiosa muerte ya tenia olvidada, 
Al Casto rej envió i pedir bum ico 
Importante favor á una jornada; 
\ I un, por de mas nombre y mas cercano 
A la persona real , dio encomendada 

La suya, y de su causa me hizo agente 
Con mil lisonjas y un falaz presente. 

•Dióse el despacho, á diligencia mu , 
En despediente afable j grato modo, 

i en la conquista y tierra.- que pedia, 

sin nada reservar se le <Ji<> todo : 
Mas no el traidor Alcaide pretendía 

Pavor, sino venganza del rey godo, 
Enviando, con el nomine de embajada, 

Doblada gente y prevención doblada. 
«Del trono real á descansar bajaba 
Al valle de Miduerna comarcano 

Tal vea el Casto rey, donde gozaba 

lie \er correr un oso de veri : 

Y el montañés Filarco le hospedaba 

Con esplendida mesa y Irania mano 

En un real bosque que en hinchada loma 

Sobl e las punías de aquel bosque asoma. 

•En esta insigne casa de contento 
De alcaide el fiel Gai ili s servia , 

Puesto en Olvido el alevoso intento 

Con que, atener mas tiempo, me vendía; 

Aunque el á la traición trocando el viento, 
La doro e lecir que pretendía 

Con aquella ocasión verse a mi lado. 
Para morir allí o salir honrado. 
vEs fácil de engañar un noble pecho, 

Y en un traidor jamas faltan engaños. 
I ste, pues, que parece que fne hecho 
l'ara sacar a luz los mas extraños, 
Era en Miduerna alcaide, a mi despecho, 
Por el gusto de Arlinda . había dos años, 
Cuando de Habamul la torpe gente 
A León llegó con su falaz presente. 

»Y ahora por grave suma de tesoro, 
O la esperanza de otra mas cumplida 
En él , porque escondió el escuadrón moro, 
Del Casio rej deseando la venida, 
Donde la fuerza los guardo del oro. 
Sin ser de nadie su traición sentida, 
Hasta que el señalado tiempo vino, 
\ un notable suceso en el camino. 



LIBRO lil. 

.1 1 1 .si,, Alfonso al real jardín derecho 

A espaciar se guió, cuando en un llano 

One el monte da i la humilde selva hecho, 
lu doncel pareció j un hombre anciano : 

El Viejo alio , |el o/ , i alvo . del vello , 

De rostro enjuto, talle coi leaano . 
Palabras pocas v modestia mucha, 
Dos grandes bienes al que ve j e cocha. 

illi I doncel solo no - diré piularle 

l.a gallarda postura con que vino . 
Que ai lu io natural Regado el arle , 
Era en humano traje ángel divino 

Hijo hermoso de Venus y de Harte 

En su aire le juzgaras peregrino, 

Y humilde de Narciso la pintura . 

sí , como yo, te hablara su hermosura 

•Niño que el tierno bozo le apuntaba , 
De cuerpo algo mas grande que pequeño, 
lie alegres ojos \ de vista brava, 

Suave en el mirar y zahareño : 

Temor el verla y alegría causaba . 

Y el rostro armado de capole y ceno , 

Mezclando á lo hermoso